Long time no see! No os entretengo pero al final os pregunto una cosilla. Enjoy!
9# Equilibrio
— ¿Qué crees que haces?
—Te imito.
Nami parpadea.
— ¿Sabes por dónde han pasado esos berries? Quítatelos de los ojos.
Luffy hace un mohín.
—Pero es que es la única forma de imitarte, Nami. Llevo todo el día intentando poner ojos de berry, pero no me sale.
Nami suspira y desiste de separar en fajos los últimos doblones de la caja fuerte. Le retira los billetes a Luffy de los ojos con una mueca de disgusto. Luffy se ríe con esa vocecita suya de niño al que pillan haciendo una travesura y la saluda con voz cantarina.
—Hola Nami.
Joder, Luffy.
Nami no ha querido nada en la vida tanto como quiere enfadarse con Luffy en muchas más ocasiones de las que se enfada, y lo que más le duele es no ser capaz de ponerse seria con él, de perdonarlo cuando Luffy dice "lo siento, Nami" cada vez que pifia alguno de sus mapas o se pule todo su dinero y ella dice "sentirlo no es suficiente" pero en el fondo, en el fondo se le encoge el corazón y piensa "sentirlo a veces puede conmigo, Luffy". En el fondo sabe que Luffy es uno de esos tipos y eh, no le pasa solo a ella, a los que a uno le cabrea perdonar antes de tiempo porque no se lo merecen, uno de esos tipos que te persiguen hasta conseguir un "venga va, que te perdono" que de sincero tiene más bien poco, pero como Luffy no sabe (o no le interesa) leer entre líneas ignora que Nami siempre lo perdona antes de querer perdonarlo. Luego viene ese "venga va…" que en su caso viene acompañado de una sanción dineraria.
"Cuando te enamoras tu sentido de la justicia cambia", había dicho Nojiko. El sentido de la justicia de Nami había cambiado, claro. Por ser Luffy el que le pedía perdón la multa se duplicaba. Nojiko nunca había esclarecido si cambiaba a favor de la otra parte o no, así que ajo y agua.
Nami ya tiene suficiente con ser demasiado buena, ya tiene suficiente con estar loca por Luffy como para encima empezar a copiarle lo de ser idiota y dejarlo irse de rositas cada vez que la caga. Alguien tiene que mantener el equilibrio y como Luffy no parece muy dispuesto a ello…
Porque Luffy no sabe lo tuyo, claro. No lo sabe. Qué equilibrio va a haber. En qué estabas pensando.
— ¿Ya le has dado de comer a Sabo?
—Sanji lo ha castigado.
— ¿Y eso?
—Cuando te encerraste a contar el dinero nos cruzamos con un mercader ambulante que vendía comida y juguetes para animales, y Sanji le compró a Sabo un montón de latas de comida para gatos—llegados a ese punto Luffy empezó con lo que parecía una risa sutil, que acabó metamorfoseándose en una carcajada de esas que te mojan el rabillo de los ojos y te dejan sin respiración—, pero resulta que a Sabo no le gusta la comida para gatos, y como Sanji no me hizo caso y pasó de comprarle un rascador Sabo se afiló las uñas en el delantal favorito de Sanji.
— ¿El de la chica en bikini?
—Ese—Nami querría que Luffy sonriera con ese orgullo abrasador cuando se refiere a ella. Cuando dice esa, mi navegante. Si uno de los dos no estuviera de espaldas al otro cada vez que eso sucede, Nami podría haber tachado uno de los tantos guiones de su larga y desordenada lista de Cosas Pequeñas A Las Que Prestaría Más Atención Y Que Tendrían Más Importancia Si No Tuviéramos Que Hacer Frente A Cosas Grandes Cada Día.
A veces, los problemas grandes son más fáciles de afrontar que los pequeños. Escapar de la Marina, destronar piratas, vender caras sus vidas. Sobrevivir. Son fáciles de resolver porque es hacerles frente o morir, no hay mucho margen para buscar alternativas.
Cuando vives como lo hacen ellos, como piratas, no hay lugar para los problemas pequeños. Acordarse de lo que sueñan, aprenderse una canción de pe a pa, enamorarse.
Todo queda en un no me acuerdo de lo que estaba soñando, ya volveré a soñarlo. Me sé el estribillo, ya habrá tiempo para canciones cuando desembarquemos.
Ya habrá tiempo para el amor si mañana me despierto y sigo vivo.
— ¿Sanji lo ha castigado sin comer?—pregunta casi sin pensar, casi sin importarle la respuesta, intentando apartar a Luffy de sus pensamientos. A veces lo intenta con más ímpetu que otras, pero ahora mismo es especialmente complicado porque lo tiene justo delante, a un par de palmos de su cara, hablando de su nueva mascota y sonriendo como si supiera el secreto de vivir, de exprimir cada día y sacarle partido a todo lo que sucede desde que sale el sol hasta que cae la noche.
Se nos ha acoplado un gato que no comparte sus almejas con nadie y nos hace tirar el dinero, disfrutémoslo.
Carpe diem.
—No. Es Sanji—y eso lo explica todo—. Además, ayer Sabo encontró una roca cubierta de almejas y se trajo bastantes, así que aunque no le guste la comida de lata tiene provisiones en la caja para tirar un par de días. Su castigo es no salir de la caja hasta mañana.
Puaj.
— ¿Con todas esas conchas vacías en el fondo? Luffy…
—No, no. Cada vez que se come una tira la concha por fuera. Es muy gracioso porque Zoro se puso la mascarilla para dormir y le van cayendo todas en la cabeza, deberías venir a verl…
Ah, no. Se niega a entretenerse igual que Luffy, con esa simpleza y esa alegría injustificada de vivir.
No, gracias.
— ¿Por qué no te vas a molestar a Zoro tú también y me dejas terminar con esto?
Luffy se muerde el labio y se cruza de brazos, pensando.
—Me apetece estar aquí.
Nami le pasa una gomita al último fajo y encara a Luffy, sentados sobre la alfombra de la habitación.
— ¿Y si me levanto y me voy? ¿Te quedarías aquí tú solo?
—Puede. Quizá me pondría a investigar tus cosas—Nami va a formular una amenaza lo bastante contundente como para hacerlo sudar frío pero—pero si te fueras te seguiría. Siempre lo hago—sonríe, jugueteando con el cordel que Nami le cosió a su sombrero.
Cómo va a sacarse a Luffy de la mente cuando no puede sacarlo de su habitación, cómo va a sacarse a Luffy de la mente si no puede sacárselo de debajo de la piel, son buenas preguntas, sin duda. Y como toda buena pregunta, encontrarles una buena respuesta tiene su intríngulis. Desde que Sanji y Zoro se conocen, Nami ha descubierto que además de temas de conversación/discusión recurrentes hay respuestas recurrentes, así que de momento le vale con la respuesta de siempre.
Joder, Luffy.
Ya habrá tiempo para una respuesta más elaborada. Si mañana desembarcan en la isla de turno, si se levanta y sigue viva, Nami pensará en una respuesta mejor.
El siguiente prompt es el décimo y mi creatividad está en horas bajas, so... ¿quién quiere no sé... un LuNa kiss? O lo que queráis, soy una mandada y no sé cuándo podré volver a actualizar, so this is a kind of apologize.
¡Nos leemos :D!
