Naruto y personajes propiedad de M.K.

Solo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.

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Men's Club

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IX

« Desencanto »

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"No, esto esta mal, no puedo caer tan fácil", su voz interna se quejaba con poca convicción. "Aunque, por otro lado, si esta es la despedida", lo abrazó más fuerte, poniendo cada gota de su empeño en aquel beso.

Sintió el cambio en el movimiento de los delicados labios de la mujer a la que besaba, imperceptiblemente ligero, pero eso provocó que su piel se erizara, fue obvio que para ella no era un beso cualquiera, a su mente acudieron momentos de aquella apasionada noche que vivieron juntos, sus cuerpos se reconocían y se anhelaban.

–Mhmn, no, espera –se alejó por fin muy sonrosada.

Lo apartó un poco, empujándolo por el pecho, ambos jadeaban consternados. Él fue el primero en reponerse, con un gesto de su mano hizo que el hostess se apartara, retiró la silla y la ayudó a sentarse. Posteriormente regresó a su lugar al otro lado de la mesa. Algo apenada comenzó a registrar discretamente su alrededor, los otros comensales los observaban sin mucha pena, al parecer habían dado un buen espectáculo.

–Sakura –escuchó como la llamaba, regresando su atención a él.

– ¿Si? –lo miró todavía perturbada.

– ¿El restaurant es de tu agrado?, si no te gusta…

–Oh, es precioso –completó rápidamente, podía distinguir perfectamente en su mirada lujuriosa, que él le propondría ir a otro sitio, seguramente a su departamento.

–Hn, bien. Como te tardabas, me tomé la libertad de ordenar por ti, una ensalada mediterránea. Con esa figura es obvio que prefieres la comida sana. Seguro no demoran en traerla –sonrió con suficiencia.

– ¿Ensalada…cuidar mi figura? –frunció el ceño–, mn, bueno, supongo que, ¿gracias? –se acomodó la servilleta en el regazo e intentó deshacerse de sus nervios.

–Y dime, ¿has hablado con Tsukumo estos últimos días? –le soltó de pronto, seguro para comprobar que su "primo", no fuera un chismoso y le hubiera comentado lo del despido.

–Solo cuando me llamó para acordar esta cita –sonrió al verlo relajarse–. Por cierto, ¿no te molesta salir con la prima de uno de tus empleados? –colocó las manos encima de la mesa.

–Bueno, si así fuera, no estaríamos aquí. Además, Tsukumo aparte de ser mi empleado, es también mi amigo, en poco tiempo he llegado a estimarlo –supo que era sincero, eso extrañamente la hizo sentir dichosa.

–Es un gran chico.

–Lo es. Cambiando el tema, ¿tienes algo qué hacer después de nuestra comida?

Ese era precisamente el tono que no quería distinguir en su voz, aquella perversión impúdica en esa torcida sonrisa le anticipaba cuales eran los planes del azabache, lo malo, es que ella deseaba exactamente lo mismo. Lo sencillo sería dejarse arrastrar por sus propios deseos, pero lo correcto era terminar con aquello de una buena vez.

–Ahora que lo mencionas, si, debo ver a mi consultor de…almas –balbuceó estúpidamente, ya que realmente no tenía nada planeado.

– ¿Consultor de almas? –parecía registrarla como a un bicho raro.

–Ahbhb, es más como un guía espiritual, ¿sabes?, me da consejos, me lleva a través del camino adecuado para no caer en errores fatales o…tentaciones…

– ¿Algo así como un terapeuta? –su expresión era casi cómica, seguramente estaba luchando por no reírse de sus tonterías.

–Si bueno, solo que sin el título universitario –sonrió sin poder contenerse más, Yahiko se carcajearía de ella si escuchara los sobrenombres que acababa de colocarle.

–Hn, ya veo, ¿y no podrías cancelar?, digo, es claro que últimamente no te ha llevado lejos de las tentaciones –tomó sus manos y la atrajo hasta que sus rostros quedaron muy cerca.

–Es precisamente por eso que necesito verlo, para recuperar mi buen juicio –se soltó apresurada de su agarre y saltó de nuevo a su asiento.

–Te noto extraña, no estabas así la otra noche –comentó serio.

–Sasuke…lo que pasa es…

– ¡Sasu!

El gritillo chillón que escuchó a su espalda la hizo sobresaltarse. El rostro de Sasuke se mantuvo impertérrito. La de ojos verdes examinó como una voluptuosa chica de melena castaña llegó hasta ellos y se agachó dándole un beso en la comisura de los labios.

– ¿Cómo estás?, hace mucho que no me llamas –compuso un infantil puchero.

–He estado ocupado –respondió sin empacho.

–Si bueno, sé que eres un hombre muy atareado y todo eso, ¿pero recuerdas lo bien que la pasábamos? –rió seductoramente.

–Hn, en estos momentos estoy en una cita, te parece si dejamos esta conversación para después –sonrió educado, claramente no le estaba preguntando sino ordenando cortésmente que lo dejara en paz.

– ¡Oh, disculpa, no me di cuenta! –la joven se sorprendió falsamente y giró el rostro hacia la pelirosa, le lanzó una mirada maliciosa y después dirigió de nuevo su vista a Sasuke–, que te sigas divirtiendo, estaré esperando tu llamada –se inclinó nuevamente y volvió a besarlo.

Sakura desvió la mirada, no le interesaba ver como la "ex lo que sea" de Sasuke se alejaba contoneándose alegremente.

–Hn, una amiga –explicó tranquilamente.

–Por supuesto –aportó sarcástica–, ¿estás seguro que ordenaste?, creo que esa comida se ha tardado una eternidad –la tensa atmósfera ahora si se volvió insostenible.

Él no respondió, en vez de eso, cabeceó hacia su derecha indicándole algo. El mesero llegó apresurado y se concentró en acomodar los platos.

–Gracias, hmp, retire esto, ella no necesita aderezos –ordenó al amable joven de apariencia impecable.

Abrió la boca sorprendida, ahora hasta de eso la privaba, no se le hubiera ocurrido sumar a la larga lista de defectos de Sasuke que también fuera un controlador, pero al parecer así era. Respiró con dificultad intentando no estrangularlo, aunque esa cita era insalvable, no quería dar una última impresión que fuera inadecuada. Pero le resultaba casi imposible relajarse, y más, cuando él disfrutaría de un delicioso platillo mientras ella comía hierbas.

–Por cierto, no me gusta la impuntualidad, tenlo en cuenta para nuestros futuros encuentros –aconsejó mientras cortaba un trozo de carne.

Pero que fácil le había puesto las cosas ese cretino, pensaba que sería la mejor cita de su vida, que se volvería prácticamente imposible encontrar la oportunidad de acabar con aquella ilusión que estaba despertando en ella, "y pensar que creí estar enamorándome de él". Suspiró reconociendo el fracaso de su sueño, solo tenía que pasar un segundo más en su compañía, y Sasuke le daba uno y mil motivos para mandarlo a volar. "¡Al diablo con el intento de dejar una imagen adecuada!"

–Bueno, a mí no me gusta la ensalada y mira, es algo injusta la vida cuando uno no tiene lo que quiere, ¿verdad?. Y sobre esos futuros encuentros que mencionas, que te parece si los postergamos uhm, no sé, ¿hasta que el infierno se congele?

– ¿Ehh? –la observó horrorizado, ella había levantado la voz y parecía una mujer a punto de un ataque de histeria, con lo que detestaba esas escenas.

–Es obvio que esta cita ha sido un error. Mira Sasuke, esa noche no era yo misma, jamás había hecho lo que me atreví a hacer contigo, y no es que me arrepienta, pero tampoco me enorgullece. Tú no eres la clase de hombre que quiero en mi vida, y sé, que no soy la clase de mujer a la que tú estás acostumbrado-…

–Si esto es por lo de Saya –comenzó a explicarse.

–Vaya así que así se llama, ¡va!, no importa, no es por ella. Esto es por mí, no quiero salir con un casanova como tú, no estoy interesada en relaciones superficiales basadas solo en el plano sexual. Soy…soy una aburrida, una idealista que le gusta leer novelas rosas y películas románticas, porque ahí los protagonistas siempre tienen un bello, predecible y absurdo final feliz. Soy, la típica mujer tímida que prefiere la intimidad de una cena en casa, al ambiente loco y explosivo de los bares; o…o un beso bajo la lluvia, un ramo de flores cortadas de un jardín…la cursi que te escribiría cartas de amor en vez de comprarte una corbata cara para tu cumpleaños…la chica que tu madre adoraría pero en la que tú jamás te fijarías porque no te interesa el compromiso –se detuvo y cogió aire, sentía que pronto comenzaría a llorar y eso sería todavía más patético que la catártica confesión que le estaba dando al azabache–, me gustas…mucho, y es por eso que tengo que huir a kilómetros de ti, porque si te permito llegar aquí –señaló su corazón–, me harás pedazos Sasuke…

Curiosamente su arrebatado discurso solo había logrado que él dejara los cubiertos en la mesa y cruzara los brazos, parecía analizar con precisión sus palabras. Finalmente se llevó la mano al mentón y exhaló aire lentamente.

–Entonces…supongo que no iremos a mi departamento –su respuesta la dejó helada.

¿Pero qué era lo que esperaba?, ¿una respuesta emocional?, que él le dijera que se equivocaba, que estaría dichoso de salir con una mujer como ella, que estaba cansado de relaciones físicas y triviales, y que aquellas características que ella con tanta valentía mencionó habían despertado su atención y su respeto por ella. ¿Era tan idiota que esperaba que él le hubiera pedido matrimonio, solo por ser la persona que era?. Sintió un profundo vacío en su interior.

–Gracias Sasuke, por facilitarme la retirada –tomó su bolso y se irguió orgullosa, no tenían más que decirse–, adiós –se giró apresurada caminando lejos de allí.

No la perdió de vista hasta que salió dignamente del restaurant. Era la cita más extraña que había tenido en su vida, después de la ardiente noche que pasó con ella, jamás imaginó que Sakura fuera el tipo de mujer que aseguraba ser. De saberlo, él mismo habría dado la vuelta antes de toparse con ella. Era una tremenda decepción, la pelirosa le gustaba, lo atraía de manera poderosa, pero sería una pérdida de tiempo volver a verla, él solo tenía un propósito, el cual no coincidía con el de Sakura, resopló irritado. Si únicamente le había faltado recitarle el cuento de que quería una casa con tres niños y un perro, se estremeció de aversión.

Regresó la mirada a su plato, su apetito se esfumó, ahora tendría que conseguirse otra distracción, razonó aburrido. Lanzó otra mirada en la dirección por la que la de ojos verdes desapareció, como esperando que volviera y le aclarara que acababa de ser parte de una buena broma, y que estaba dispuesta a irse con él a pasar una excitante tarde, pero no fue así. Se puso de pie decidido a olvidarse de aquel episodio y de Sakura Haruno, ella tenía razón, no era la mujer que él buscaba.

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Aguantó valerosamente hasta cerrar la puerta de su departamento, cuando escuchó el click de la cerradura se dejó caer sobre la alfombra y comenzó a sollozar desilusionada. "¡Tonta!", gritó su mente, por muy ridículo que pareciera, habría querido que Sasuke la detuviera y se dieran una verdadera oportunidad.

–Esto es la vida real Sakura, supéralo, ese tipo de hombres no figuran en tu vida –se limpió las lágrimas que caprichosamente insistían en continuar fluyendo–, enfócate en averiguar lo que a Ino le interesa y olvídate de ese club y de Sasuke, porque seguro que él ya ni te recuerda –sollozó de nuevo.

Su celular sonó en su bolso y se concentró en contestar, como suponía, era Yahiko.

–Yahiko –saludó escondiendo su dolor.

¿Estás en tu departamento? –sonaba preocupado.

–Así es –se mordió el labio acallando un hipido.

Uff, menos mal, me inquietaba que cayeras de nuevo.

–Te dije que no lo haría.

Sí, y bien, ¿Cómo estás? –podía percibir alegría en su tono interesado.

–Me siento mejor, ya sabes, mas liberada. Ahora Tsukumo se encargará de todo el trabajo –alegó imprimiendo algo de falso entusiasmo.

Es lo mejor, verás que pronto podrás hacer que confíen en ti y te cuenten todo.

–Sí, así será. Yahiko, estoy algo ocupada, tengo que dejarte, pero gracias por preocuparte, nos vemos en la noche en el club –le resultaba imposible seguir fingiendo que no pasaba nada.

Por supuesto, hasta más tarde.

–Hasta luego –finalizó la llamada abrazándose a sus rodillas, no entendía como podía llorarle tanto a un hombre que valía tan poco.

No supo si fueron minutos u horas lo que duró recostada en el suelo, pero no tenía ganas de otra cosa más que de seguir allí, hecha un ovillo. Continuaba dándole vueltas al asunto, intentando encontrar una explicación a su malestar. Porque por mucho que lo pensaba, la realidad es que ese dolor era desproporcional, Sasuke y ella ni siquiera habían comenzado una relación, no era un rompimiento, no había sido el final de nada, "solo de mis fantasiosas ilusiones", reconoció con pesar.

Lo peor del caso, es que él estaría como si nada, los hombres como Sasuke no sufrían por desamores o corazones rotos. Si tal vez solo tuviera la perspectiva de él como donjuán, sus emociones no estarían hechas polvo, pero lamentablemente, su convivencia diaria conociéndolo en el bar a través de Tsukumo, la habían lanzado a un enamoramiento rápido y profundo, "esos son los peores", se encogió de nuevo.

Alguien llamó a la puerta y ella se removió asustada. Nuevamente no esperaba visitas, y naturalmente, tampoco las quería. Registró su reloj, faltaban todavía algunas horas para comenzar a prepararse e irse al trabajo. Hubiera dejado que la persona que llamaba se fuera, pero parecía ser muy insistente, así que se puso de pie y abrió perezosamente.

– ¿Yahiko? –observó a su amigo recargarse en el portal, en sus manos tenía una bolsa con el logo del supermercado de la esquina, el pelinaranja asintió afectuoso.

–Traje helado –sonrió con simpatía.

– ¿Cómo supiste? –cerró los ojos al sentir nuevamente la humedad.

–Ven aquí –la abrazó fuerte acunándole el rostro en el pecho.

–Gracias –permitió que los brazos cálidos del chico le trajeran un poco de consuelo.

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– ¡Deidara, acomoda estas mesas de nuevo!, no me gusta cómo se ven.

–Vaya teme, hoy estas de un pésimo humor, ¿Qué pasó?, ¿la prima de Tsukumo te dejó plantado? –trató de bromear.

–Hmp, ese asunto ya es pasado dobe. Mejor encárgate de que todo en el club marche como debe –respondió cortante.

No quería ni oír mencionar a Sakura, para él ya estaba más que superada. Se dio la vuelta dirigiéndose a su oficina y dejando al rubio con cara de interrogación. Un trago le ayudaría a relajarse, no le preocupaba no encontrar sustituta para la pelirosa, total, mujeres le sobraban.

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Se acomodó la peluca y la peinó un poco para que le quedara su habitual imagen. Hacía casi una semana de su desastrosa cita con Sasuke, pero su dolor lejos de disminuir se había intensificado a niveles ya casi insoportables. No dormía o comía adecuadamente, Yahiko continuaba visitándola a diario y procurando hacerla sentir mejor, algo que tal vez habría conseguido de no ser por Sasuke. El muy bastardo no volvió a hablar de ella frente a Tsukumo, menos ante los demás. Al contrario, se paseaba en el club cada noche con una mujer distinta, rubias, morenas, pelirrojas, cualquier tipo era buena, siempre y cuando fueran hermosas y esculturales. Cada hora en el trabajo, era un golpe tras otro, irremediablemente, ante su pésimo ánimo, sus avances sobre la investigación de Itachi eran nulos.

Se miró en el espejo por última vez, sus ojeras y su palidez la hacían lucir enferma, aunque ni así las mujeres dejaban de coquetearle, cosa que para su asombro agradecía, al menos así se distraía un poco y podía finalizar su jornada laboral. Tomó su cartera y sus llaves para dirigirse al Katon, ojala aquella noche Sasuke no se presentara, rogó internamente.

Llegó al club a la hora de siempre, el ambiente relativamente tranquilo, procedente de la calma que antecede a la tormenta. Suponía que en unos minutos la clientela comenzaría a abarrotar el lugar y a hacer de su noche su habitual ajetreo.

Se sentó frente a la barra y saludó a Sasori con un asentimiento de cabeza, el pelirrojo acomodaba las botellas de los estantes.

–Otra vez no dormiste bien cierto, ¿ese virus sigue molestándote? –preguntó concernido el cantinero.

Para su buena suerte, los demás asumieron erróneamente que su cambio de actitud y semblante lastimero, se debían a que no gozaba de buena salud, cosa que prefirió no desmentir, dudaba que pudiera idear alguna excusa mejor que esa.

–Sí, algo así –sonrió lánguidamente.

–Deberías decirle a Sasuke que te dé el día, así podrías descansar ininterrumpidamente y recuperarte.

–No creo que sea necesario, seguro es cuestión de un par de días –argumentó registrando la entrada del azabache.

Sasuke llegó junto a Naruto, ambos conversaban amenamente y reían con la complicidad que se tienen los viejos amigos. Llegaron hasta ella y se acomodaron a su lado.

–Tachuela, no te ves muy bien –apuntó el pelinegro despeinándole el cabello.

Aquel gesto no hizo más que remover amargamente sus emociones, Sasuke continuaba siendo un buen amigo para Tsukumo, y cuando él tenía esa clase de acercamientos con ella, le recordaba lo que no podría tener jamás.

–Es un virus, pero tú en cambio te ves muy bien jefe –respondió interesada en su sonrisa.

–Oh, tienen que escuchar esto, ¡todos vengan aquí! –gritó Naruto llamando a Suigetsu, Obito, Deidara y Sai.

Tan mal estaba que continuaba postergando la charla que le debía al rubio sobre cómo tratar a su esposa, recordó frunciendo el ceño. Los demás llegaron a reunirse con ellos, indudablemente interesados ante el tono del gerente.

–Sasori, una botella, tenemos que brindar.

– ¿Cuál es el motivo? –preguntó el de ojos violetas.

–Bueno, nada más y nada menos que por el teme –palmeó al oji negro sacándole una arrogante sonrisa–, felicítenlo porque por fin atrapó a la única mujer que se le resistió durante años –indicó alegre.

– ¡Qué!, ¿convenciste a Tayuya de acostarse contigo? –la boca de Deidara se abrió con sorpresa.

–Hn.

– ¿En serio, por fin cedió?, ¿no se supone que era matrimonio o nada? –cuestionó un asombrado Sai.

–Supongo que por fin aceptó que tenerme una noche era mejor que no tenerme nunca –respondió soberbio.

–Oh si, ¡eres el mejor!

Todos levantaron sus tragos y los bebieron en honor del azabache, ella se quedó inmóvil viendo la expresión de satisfacción que él mostraba, lo odiaba, ¿Por qué tenía que ser un canalla?, peor aún, ¿por qué no podía ella aceptar que era un canalla y superarlo de una vez por todas?

– ¿Pasa algo tachuela?, no brindaste, ¿no te alegras por mí?

–Yo…lo que sucede es que –su voz se quebró un poco, las miradas de sus compañeros se concentraron irremediablemente en ella.

Tragó con dificultad, intentando ganar unos segundos para ingeniarse una buena respuesta, al menos una que le creyeran y que evitara que se ridiculizara ante ellos si estallaba en llanto.

–Desde hace algunos días tengo problemas con mi novia y…eso me tiene algo mal –soltó por fin–, lo siento Sasuke, felicidades por tu logro –tomó su vaso y se lo bebió rápidamente, sonriendo después.

– ¿Qué está mal? –preguntó Sasori.

–No quiero aburrirlos –negó con la cabeza poniéndose de pie.

–Cuéntanos, tal vez podamos darte algún consejo –lo invitó Sasuke con genuina inquietud.

–Bueno, ya saben cómo son las mujeres, quieren algo serio y…en fin, yo la quiero, pero…

–No para comprometerte como ella desea –completó Suigetsu.

–El matrimonio es la cosa más seria en la que se pueden meter, créanme, no querrán atarse a una mujer sin antes estar seguros –aportó ahora Naruto, todos asintieron dándole la razón.

– ¿Entonces es por eso, ella quiere matrimonio y tú no? –fue el turno de Obito.

–Si…eso –confirmó decaída.

–Si no te inspira la suficiente confianza como para dar un paso así, probablemente no sea ella la indicada para ti, ¿no crees? –Sasori le colocó la mano en el hombro.

–Sí, sé que no es la indicada, pero no puedo sacármela de la cabeza –reconoció desviando la mirada, "ay no", en cualquier momento rompería a llorar, ya sentía prácticamente como sus pupilas se empañaban, "lo único que me falta es que me vean como a un llorón"–, disculpen necesito un poco de aire.

Corrió a la salida de emergencia y salió al callejón, se cubrió la cara con las manos acallando un poco sus quejidos, ¿Cómo podía llorar tanto?. "Tal vez sea el síndrome pre menstrual, si como no. Solo espero que los lentes de contacto no se estropeen".

–Tsukumo –su pelirrojo amigo lo siguió hasta ahí.

Intentó eliminar las lágrimas antes de que Sasori las notara, sorbió ruidosamente por la nariz y respiró profundamente al darse la vuelta.

– ¿Si? –sonrió falsamente.

–No tienes que fingir Tsukumo, soy tu amigo y me preocupas. Yo no te juzgaré, si quieres llorar… -los bellos ojos del pelirrojo brillaban con la luna–hazlo.

–Yo…estoy cansado de llorar Sasori –se estremeció intensamente.

–Tranquilo –lo asió por los hombros brindándole su apoyo.

"¿Por qué no puedo enamorarme de un hombre tan tierno y considerado como Sasori y dejar de sufrir por Sasuke?", se debatió frustrada permitiendo el gesto amable del pelirrojo.

– ¿Qué está pasando? –ambos dieron un respingo y voltearon a la puerta que daba al club, el azabache los contemplaba con expresión confusa.

–Tsukumo está peor de lo que creíamos –respondió sin problema.

–No ya estoy bien, no es nada jefe…

–Tachuela, no sabes mentir –se acercó a ellos–, llevas días así, ¿Por qué no nos lo habías mencionado?

–No quise ser una nenita, cada quien tiene sus problemas y…

–Pero somos tus amigos –le recordó Sasori.

–Hmp, esta noche no trabajarás –anunció el pelinegro.

–No, Sasuke no me mandes a la casa, necesito estar aquí para no pensar, yo no-…

–Espera, te distraerás, pero de una manera más divertida.

– ¿Ehh?

–Tú y yo nos iremos por ahí, te enseñaré como olvidar tus penas tachuela, ¿te parece?

–Bh-yo…yo preferiría…

–Shh, no se diga más. Necesitas recobrar el ánimo, y yo sé cómo –acarició de nuevo su cabeza.

"¿Por qué no deja de hacer eso?, ¡va a volverme loca!", se mordió la lengua para no gritarle y darle un manotazo.

–Es que… ¡no podemos irnos de fiesta Sasuke, es uno de los días con más clientes! –estaba desesperada, no quería arriesgarse a estar a solas con él, sus intenciones claramente eran las mejores, "que buen amigo resultó", reconoció. Pero ella sabía que sería peor si no lograba disuadirlo de abandonar su plan.

–Nosotros nos encargaremos de todo, el Katon no se caerá en pedazos porque esta noche no atiendas tus mesas Tsukumo –alentó el cantinero–, si es necesario, yo las atenderé –se ofreció alegre.

–No se diga más, vámonos tachuela. Esta noche haré que olvides tu dolor –le prometió con determinación.

Dejó de lado sus quejas y asintió resignada, bien, si Sasuke quería sacarla de la miseria en la que él mismo la había metido, que lo intentara, ya estaba harta de llorar por las esquinas y martirizarse. Los chicos tenían razón, necesitaba olvidarse de todo, "esta noche no soy Sakura, soy Tsukumo y definitivamente me voy a divertir"…

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Buenas las tengan, ¿cómo están?, espero que muy bien.

Voy lento, extremadamente lento con las actualizaciones de mis fics, y pues eso si me apura y me molesta, pero créanme que hago mi mejor esfuerzo. Pasito a pasito pero nunca dejaré botadas mis historias. En fin, ya no hay SasuSaku, se esfumó, pobre Saku como sufre y Sasuke ya se olvidó de ella. Ahora al parecer viene el ¿Tsuku-Sasu?, ¿acaso nos resultará gay nuestro Sasuke?, hehe, no se crean, ya verán que pasa.

No puedo creer que ya estemos a pocos días de finalizar el año, cada vez envejece uno más rápido, pero ni modo. Bueno, gracias por su apoyo, por sus maravillosas reviews, sus opiniones respecto al asunto Naru-Hina fueron las esperadas, ese par también tendrá historia. Gracias por seguir y poner de favorito el fic, por todo, muchas gracias.

Cuídense mucho, les mando un abrazote y mis mejores deseos, y ya saben, seguimos leyéndonos, bye!