Recuerden que los personajes son propiedad indiscutible de las CLAMP, uno que otro personaje mío.
Capitulo 9.- La aparición de las Crazy Cards (Cartas Locas).
"Y finalmente aquí estamos, solamente ella y yo alumbrados por la bella luna de Octubre. Puedo sentir su tersa piel tan cercas de mi, sus labios rosados que me saben a vainilla, su sedoso cabello que cae en sus hombros, y ese perfume que aún no puedo descifrar muy bien a que huele, duraznos tal vez. No se muy bien como terminamos así pero no quiero que este momento termine, pues tengo miedo ya que cuando esto concluya se bien que nos separaremos, jamás le volveré a tener de esta forma, tan cercas, cual bella estrella que titila en la noche serás para mi.
Pero el tan temido momento llegó, y nos tuvimos que separar. Solo te vi desaparecer ante mis ojos y perder por completo la conciencia".
El joven despertó de un salto de aquel sueño, pero sus labios aun seguían degustándolo. Llevó sus dedos a su boca solo para verificar que eso que aún saboreaba ya no estaba ahí, aunque la verdad no recordaba muy bien que buscaba, era uno de esos sueños fugaces que al abrir los ojos se borraban.
Se levantó de la cama con un tremendo dolor de cabeza y aún se encontraba soñoliento por lo que los pasos que dio eran algo torpes y su cuerpo se tambaleaba. Llegó al lavabo y se enjuagó la cara con agua fría para ver si así despertaba del todo. Luego de arreglarse bajó a desayunar.
Su madre le acompañaba en la mesa, ya que seguramente sus hermanas no despertarían en un buen rato.
- Quiero comentarte que la familia Wang a sido muy insistente, me dijeron que se les veía muy bien juntos, y me llegaron varias llamadas preguntando si ya tenías alguna prometida, creo que va siendo hora de que fueras pensando al respecto, aún eres joven y no hay prisa pero sería mejor que busquemos algunas candidatas que sean dignas de ser la madres de los futuros herederos de nuestras riquezas, que sepa criar a un hijo varón y educarlo según las tradiciones de esta familia - le comentó seria como siempre.
- En ese caso creo que debería ser la señorita Wang - dijo con la misma seriedad.
- ¿Estas seguro, hijo Mio? No hace mucho rechazaste su propuesta de matrimonio - comentó algo confundida la hermosa señora - No es necesario que decidamos de una vez a tu futura esposa, ya tengo unas en mente y estoy seguro que una de ellas te interesará mas que la joven Wang.
- Podría ser, pero ya que estamos buscando una joven con todas esas cualidades y además acepte la responsabilidad que conlleva casarse con el hijo varón de la familia Li creo que la señorita Wang sería la única en aceptar sin dudarlo ni arrepentirse, además si rechazamos su oferta y luego buscamos candidatas sería una ofensa y seguro los lazos entre las dos familias se perderían - dio su punto de vista el ambarino.
- De acuerdo, si deseas que sea ella por mi esta bien, solo que aún no lo haremos formal, aún son muy jóvenes como para comprometerse de esa forma - dijo su madre - dense tiempo de conocer a otras personas, y cuando llegue el momento y aún estén firmes en su decisión la boda se efectuará.
- Como usted diga madre.
- Xiao Lang, el matrimonio es algo muy importante, no deberías tomar muy a la ligera la decisión de con quien deseas casarte.
- Le aseguro Madre que no lo hago - El joven intentó convencerla en vano.
Mientras tanto, en la ciudad de Tomoeda, la joven de cabellos castaños caminaba a paso constante por las calles de su tranquila ciudad, esta vez se había levantado temprano y se sentía muy bien consigo misma.
Una cabecita amarilla se asomó de su mochila.
- Es increíble que no se nos halla hecho tarde esta vez, Sakura - le felicitó el guardián.
- Lo se, creo que merezco un premio, esta tarde después de comprar mi nuevo diario iremos por unos helados Kero ¿Te parece? - le comentó con una gran sonrisa.
- ¡Helado! - se emocionó el pequeño.
Ya en la escuela el peluche saludó a la joven amatista y al rubio, ambos se sorprendieron un poco, después les comentaron que irían de compras y por supuesto que invitaron a los dos jóvenes. Platicaron un buen rato y para cuando se dieron cuenta la campana había sonado y el profesor estaba entrando al aula.
Mientras el maestro escribía unas cosas en el pizarrón la esmeralda miraba la ventana intentando distraerse un poco tan si quiera con las nubes o con las hojas que caían del árbol, cualquier cosa era mas entretenida que la clase de aquel profesor, cuando en el suelo vio deslizarse varias sombras que iban de un lado a otro a través de todo el patio de la escuela.
- Profesor, me permite ir a la enfermería, creo que me duele un poco el estomago- algo apresurada levantó al mano.
La joven llegó al patio lo mas rápido que pudo, pero las sombras habían desaparecido, un poco extrañada decidió mejor regresar al salón de clases, no entendía muy bien lo que había ocurrido.
Después de eso la hora de la salida pareció llegar rápido, entusiasmados por una pequeña visita a la plaza parecían los jóvenes al salir corriendo del aula y de la misma institución.
- Vengan, vamos a comprar y a comernos ese helado - comentó muy entusiasmada la esmeralda.
- ¡Si helado! - le acompañó el peluche.
Los tres jóvenes y el peluche se encaminaron a las tiendas, la primera tienda que visitaron fue la de señorita Maki; la pequeña tienda rosada por dentro donde encontraron dos cartas Clow y que también las mandó a Hong Kong. Hace un tiempo corto que no la visitaban, pues aún en la secundaria seguían frecuentándola, pero cada vez menos.
Al entrar se dieron cuenta que no había cambiado mucho, por dentro el mismo tono de rosa, estantes llenos de curiosos peluches, libretas con diseños muy lindos, además de lapiceros, unas cuantas bolsitas de mano y demás curiosidades. Las dos jóvenes saludaron alegres a la señorita dueña de la tienda. El joven de ojos color miel se quedó observando todo el lugar, todo era tan… como para niñas de cinco, pero alas dos jóvenes parecía no importarles y tomaron unos lapiceros, y una que otra cosita mona; parecía que se habían olvidado la razón por la cual habían ido de compras en primer lugar, pagaron y muy contentas con lo que habían comprado salieron de la tienda.
- Sakura - dijo intentando parecer clamado el peluche amarillo desde la mochila de la esmeralda, mientras una vena aparecía en su frente.
- ¿Qué ocurre?
- ¿No se te olvidó por casualidad comprar el diario, o si?
- Ehm.. Si - rió algo nerviosa.
- ¡Regresa a comprarlo ahora!
- ¡Voy! - la joven se apresuró a entrar de nuevo.
La castaña salió en cuestión de minutos con una nueva bolsa de compras.
- ¿Ya lo compraste?
- Si - dijo mostrando la bolsa.
- a ver, ¿cuál compraste?
- Esta linda libreta azul - dijo con una gran sonrisa.
- ¿La usaras como diario?
- ¿Qué tiene de malo?
- ¡Es una libreta cualquiera!
- Pero lo que hace Diario a un diario no es su forma, si no que lo escriba a Diario.
- ¿No te parece algo delgada para ser diario?
- Si, pero me pareció muy linda, cuando se me termine ya compraré otra.
- Bueno, eso no tiene importancia ahora, ¿qué les parece si vamos por los helados? - comentó la amatista.
- ¡Helado, helado! - se entusiasmó el peluche.
- No grites Kero - le advirtió la castaña.
- Bien, en ese caso vamos por los helados - comentó el rubio empezando la marcha y las dos jóvenes le siguieron.
Mientras estaban sentados en una mesita bajo un colorido paraguas comían helados en altas copas de vidrio. se les notaban divertidos y muy entretenidos.
El peluche devoraba el helado que estaba en el vaso de la esmeralda, claro, a escondidas para que nadie lo viera y se alarmaran al ver un peluche comiendo nieve.
- ¿Qué les gustaría hacer después de aquí? - preguntó el rubio- podríamos ir al acuario, tienen un espectáculo de delfines saltarines, o tal vez podríamos simplemente pasear por el parque pingüino, o… - comentó el joven de ojos miel.
- Lo siento, prometí a mi familia que no iba a tardar mucho - se disculpó la esmeralda.
- En ese caso dejaremos a los delfines para otra ocasión - comentó la amatista.
- ¡Si, vamos a ver a los delfines! - comentaron emocionados la castaña y el rubio.
- ¡Yo también quiero ir! - comentó el olvidado peluche.
Tan animados estaban todos que no notaron que los vasos y cubiertos empezaron a flotar alrededor de ellos.
- ¿Ehm? Sakura, ¿lo ves tú también? - dijo la amatista al darse cuenta.
- ¿Qué rayos? - expresó el güerito.
Todos rápido tomaron lo que pudieron antes de que alguien mas se diera cuenta. Después de tener todas las cosas entre sus brazos los cuatro dejaron salir un suspiro de alivio.
- ¿Por qué las cosas empezaron a flotar así repentinamente? - preguntó la esmeralda.
- Es obra de una carta - dijo serio el peluche amarillo.
- ¿Otra? Pero si ya capturé todas, además que ya existe una carta con ese poder - el peluche se metió a su mochila para buscar a la carta, y se sorprendió al ver la carta.
- ¡Sakura! La carta esta activada - el pequeño guardián señaló la tarjeta, esta se veía extraña, ella nunca antes había visto la apariencia que tomaban las cartas al activarse.
Esta se llenaba de colores que formaban figuras abstractas y se seguían moviendo como lombrices.
- ¿Por qué esta así? - se exaltó ella también.
- No lo se, pero detenla antes de que se salga de control - le aconsejó el peluche.
- Etoo… ¡Sakura! - exclamó la amatista al empezar a no sentir el piso.
- ¡Tomoyo! - la esmeralda se asustó al ver a su amiga flotando ligeramente - ¿Qué hago Kero, hay gente alrededor no puedo activar el báculo.
- Pídele a la carta que se detenga.
- ¿Cómo?
- Toma tu collar y di el conjuro para sellar.
- Pero ya esta en forma de carta.
- No importa, debería funcionar.
La esmeralda tomó su dije y dijo el conjuro algo bajo para que las demás personas no la escucharan.
- Regresa a la forma humilde que mereces, ¡Carta Sakura! - Las cosas y la joven poco a poco regresaron a su lugar.
Los jóvenes salieron de prisa del lugar al ver miradas puestas en ellos.
- Eso estuvo cerca - dijo un aliviado rubio cuando dejaron de correr- ¿Por qué se habrá activado la carta?
- No lo se, pero eso es extraño - comentó el pequeño guardián.
- ¿Hay alguna otra forma de activar las cartas sin que yo se lo pida?
- Al parecer si, pero no debería - dijo algo pensativo el pequeño animal amarillo.
- ¿No debería? - repitió el rubio.
- No, las cartas están hechas para que obedezcan a su amo - les comentó el guardián.
- ¿Entones que ocurrió? - preguntó una preocupada amatista.
- La carta debió volverse loca
- ¿Cómo es posible eso? - dijo la amatista.
- Aun no estoy seguro, es extraño - comentó el peluche.
Los tres jóvenes decidieron que era mejor marcharse antes de que ocurriese otro incidente el cual esta vez no pudieran manejar. No faltaba mucho para que el cielo empezara a oscurecer así que debían darse prisa.
La amatista se dirigió a su casa y como de costumbre el rubio acompañó a la castaña.
Ambos despidieron al joven de ojos miel en la puerta y luego se encerraron en el cuarto de la esmeralda.
La castaña y el pequeño guardián estaban un poco confundidos y algo preocupados, ¿Qué será lo que le ocurrió a la carta esa misma tarde? ¿tendría algo que ver con las sombras de esta mañana?
- Kero, ¿alguna vez le había ocurrido algo similar al mago Clow?
- No, nunca había ocurrido que las cartas se volvieran locas, siempre le hacían caso al Mago Clow
- ¿Acaso mis poderes no son suficientes para controlar las cartas?
- Lo dudo, nunca antes nos había ocurrido, además que has estado aumentando tu nivel de magia, así que eso sería imposible.
-¿Entonces que esta mal en mi?
- No creo que algo este mal en ti, tan solo debemos encontrar la razón por la cual al carta se volvió loca, ahí que tener cuidado ya que es posible que le vuelva a ocurrir- dio su punto de vista - Estemos alertas - le advirtió el peluche.
- De acuerdo - asintió la joven.
La joven guardó su mazo de cartas en el cajón de siempre y se dispuso a dormir, otra vez no escribió en su diario.
En esos momentos, pero en otra parte del mundo, Hong Kong para ser mas exactos, una morena se moría del coraje, y sí ya había pasado mas de una semana, pero aún no podía creer la humillación de aquella noche, y no solo bailaron frente a todos los invitados como la pareja principal, si no que también se escaparon al jardín y nunca regresaron al salón ¡NINGUNO DE LOS DOS! ¿Qué es lo que habían hecho el resto de la noche? El no saberlo la volvía loca, ahora si estaba pensando seriamente lo que le haría a esa brujita dueña de las cartas.
- ¡Es que no la soporto! - estaba que echaba fuego por la boca - ¿Cómo es posible que ella arruine lo mío con Xiao Lang? con todo lo que he trabajado, esa tonta tendrá su merecido - decía mientras maltrataba peluches de su recamara como si fuese una niña pequeña malcriada - Le diré a papá que la mande lejos, que la encierre en Japón y que tenga ¡estrictamente prohibido pisar China! - la joven daba pasos marcados hasta llegar a donde su padre y con un mal humor exigió que la castaña jamás pisara de nuevo Hong Kong ni el país.
- Pero querida, la señorita Kinomoto ya esta en Japón y hasta donde sé ella ya no regresará a Hong Kong ¿Por qué tanta afición? - preguntó calmadamente el moreno.
- ¡Por que solo esta detrás de Xiao Lang! Y ya me tiene harta, seguro por ella es que Xiao Lang me rechaza, si me lo llega a quitar, padre, juro que… - la morena ya estaba totalmente furiosa.
- Pero cariño, él ya aceptó salir contigo ¿No te lo dije? Me lo confirmaron esta mañana- le comentó el moreno con una gran sonrisa.
- ¡No es cierto! - comentó claramente emocionada - ¡Wow! Yo sabía que le gustaba, tan solo quería hacerse el difícil, no puedo creer que haya aceptado.
- Yo tampoco, lo normal es que un hombre le pida matrimonio a una mujer, no el revés - comentó con un toque ironía.
- Estamos en el siglo XXI, las mujeres ya podemos hacer muchas cosas, padre.
- Tal vez, pero no olvides que los Li son una familia conservadora, tal vez por eso no habían aceptado antes, así que ten cuidado con lo que haces.
- Descuida padre, me comportaré.
- Ahora, ¿qué decías acerca de la señorita Kinomoto?
- No la menciones ahora, estoy en el momento mas feliz de mi vida, ella ya no podrá arruinarme nada - se fue corriendo de regreso a su habitación - por que Xiao Lang ya es mío -
Se dijo a si misma mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.
Mientras caminaba a su cuarto su criada la detuvo.
- Disculpe, señorita, pero le habla por teléfono su prometido.
Casi se derretía por la emoción al oír esas palabras. Tomó el teléfono algo tímida.
- Hola, ¿Xiao Lang? - su voz sonaba dulce y algo tímida.
- Si, Disculpa Wang, ¿estas algo ocupada?
- No, para nada.
- Solo llamaba para invitarte a una cena en mi casa para formalizar la relación, se que todo esto es algo rápido, pero es una tradición familiar la cual me gustaría que cumplieras conmigo.
- Por supuesto que asisto, es una gran alegría que al final aceptarás salir conmigo.
- Si, ehm… disculpa por la demora - el ambarino no supo bien que contestar.
- Esta bien, entonces nos vemos en tu casa.
- Si, Los esperamos el próximo viernes a las ocho.
- Ahí estaremos.
- Entonces, nos vemos luego Wang.
-Bye, Xiao Lang - después de eso se escuchó que colgaban y la morena comenzó a gritar.
- ¡Papi, papi, el viernes a las ocho iremos a la casa de los Li! - empezó a gritar por todo el pasillo.
-¿No será una cita inventada? - alzó una ceja y una divertida sonrisa apareció en su rostro.
- Por supuesto que no, me acaba de invitar Xiao Lang por teléfono, es una cena para formalizar la relación ¡Papi estoy tan feliz!
- Me alegro, el joven Li es un buen muchacho, se que sabrá cuidarte y ser un excelente marido.
La morena sonrió complacida, no podía estar mas feliz en ese momento, solo de pensar que al fin su sueño de casarse con el tan codiciado Li Xiao Lang estaba a un paso mas cerca de realizarse sentía que lo podía todo.
- Xiao Lang y Eiza, Eiza y Xiao Lang, somos simplemente la pareja perfecta - dijo para sí complacida, la vida le estaba sonriendo por el momento a la linda morena.
Esa noche en la pacífica Tomoeda, mientras abría su nuevo diario se sentía extraña, ansiosa, no parecía sentirse a gusto con su nuevo diario, ¿Y si alguien lo encontró y lo esta leyendo ahora mismo? ¡No, no! Agitó fuertemente la cabeza y deseó con todas sus fuerzas que nadie lo estuviera leyendo, tantas cosas personales había escrito con total confianza como para que termine perdiéndolo y quien sabe donde, desde que lo extravió no se ha sentido a gusto escribiendo un diario, tal vez simplemente debía dejarlo, o escribir uno por Internet talvez, con contraseña y todo, aún así no podía desahogarse en otra cosa que no sea su antigua libreta, ¿por qué soy tan despistada como para perder algo tan importante? Se culpaba a si misma.
Lo había buscado por el sótano, su cuarto, la sala, la cocina, el baño, por todas partes aunque pareciera ridículo que ahí se apareciera, pero aun así no lo encontró. Y a había empezado a creer que UNO: La había tirado accidentalmente al bote de la basura, DOS: Sin querer usó magia y borró la libreta de la faz de la tierra, o TRES: simplemente alguien vino y lo tomó. La verdad la ultima parecía tener mas posibilidades de que hubiese ocurrido, y era la que mas deseaba que no, ya que corría peligro de que alguien lo leyera. Pero ¿Para qué alguien tomaría ese diario?
Mientras eso pasaba por su cabeza ella seguía jugando con el lapicero y no había escrito nada mas que la fecha, así que intentó empezar a escribir con el típico "Querido Diario:", solo que después de eso ya no supo que mas poner, habían ocurrido tantas cosas que no sabía por donde iniciar, se sentía algo confundida y algo perdida.
Creía que el diario era lo de menos, que algo importante se le había olvidado, pero ¿qué era? ¿de que se trataba?
Su mente se empezó a nublar, no tenía ni idea de que se pudiese tratar: algún cumpleaños, una tarea, ¿qué? Solo sabía que seguro encontraría alguna pista en su diario, no estaba tan segura, pero así lo creía desde que el peluche se lo comentó.
Dio un profundo suspiro y empezó a escribir desde que fueron al centro a comprar aquella libreta, pero solo pudo escribir uno que otro pequeño párrafo, aún le molestaba no poder recordar.
A pesar del esfuerzo que hacía por recordar su mente seguía en blanco, como si una espesa capa de niebla bloqueara aquello que tenía que recordar.
La joven al ir escribiendo en las hojas en blanco sentía un vacío cada vez mayor, su pecho dolía y las lágrimas querían escapar, pero no lo podía entender.
Dejó de escribir, ya que su mente se nubló y sus ojos se inundaron, solo tenía el deseo de correr ¿A dónde? No lo sabía, solo quería escapar de ese sentimiento o ir a buscar lo que había olvidado, lo que ocurriera primero.
En ese momento de su escritorio una carta salió disparada y antes de cruzar por su ventana tomó forma de alguna clase de animal pequeño.
- ¡Carrera! - La joven dejó salir un grito al ver que la carta se le escapaba y salió en busca de ella.
Las calles se estaban obscureciendo y las luces empezaban a encenderse; y ella sin saber a donde iba. El peluche preocupado la siguió, la esmeralda sacó su dije de estrella y con la carta volar salió volando con un par de alas blancas, y aún no sabía porque repentinamente la carta se había echado a correr.
Entre un cielo estrellado y la luna que se ocultaba tras una nube la joven volaba sin rumbo, había perdido el rastro de la carta y no sabía muy bien a donde se dirigía.
Mientras volaba sentía que podía escapar de ese sentimiento, pero obviamente era imposible; lágrimas deseosas de correr por sus mejillas se detuvieron cuando la joven colocó sus manos en sus ojos.
No entendía el por que de esa explosión de sentimientos, no sabía que había olvidado, eso la tenía ya estresada, desesperada ¿Qué es lo que debería hacer?
De nuevo toma pista de su carta fugitiva y la sigue hasta unas residencias. La criatura se convirtió en carta nuevamente frente a una puerta.
La joven descendió y las alas se dispersaron, tomó la carta algo exhausta y se quedó mirando al lugar donde había terminado en su persecución.
- Kero… ¿No se te hace familiar este departamento? - Dijo algo dudosa la joven.
- No, para nada, nunca había estado aquí antes - respondió algo nervioso - [¿Cómo es posible que la carta llegara justo enfrente de donde vivía ese mocoso?] - pensó el peluche.
Lentamente unas cuantas lágrimas salieron de la joven esmeralda al estar parada en esa puerta.
- ¿Qué ocurre Sakura?
- No lo se, No lo se - dijo entre sollozos.
- ¿Qué tienes? ¿Te duele algo?
- No, es solo que… de pronto siento que olvidé algo muy importante y eso me, no lo se, siento un vacío en el pecho - dijo intentando calmarse - ¿Qué será esto que siento Kero?
- [Nostalgia, no… es mas fuerte que eso] - pensó el peluche al verla tan destrozada, aunque no entendía como podía estar así por algo que se supone no recuerda - [Seguro como Sakura es novata en crear conjuros no dijo el hechizo bien, lo habrá olvidado su mente, pero en su corazón ese mocoso esta mas que presente…] - pensó el peluche.
La joven se hundió en sus rodillas ocultando su rostro, dejando caer una que otra lágrima, ese sentimiento finalmente la había alcanzado después de tanto correr; se sentía tan horrible y ni si quiera podía imaginarse el por que, solo podía quedarse sentada ahí ocultando su dolor detrás de su abrazo.
- Sakura, debemos volver a casa, si tu papá o tu hermano se dan cuenta que no estas se van a preocupar - le aconsejó el peluche flotante.
La joven se tardó unos segundos en contestar y al final solo asintió con un "Mhj".
Se limpió un poco la cara, y se colocó de pié, decidió que era mejor caminar, un paseo durante una serena noche le ayudaría para despejar su mente un poco y relajarse.
En un rato mas llegaron a su casa y la joven se dispuso a irse a su cama a dormir, y no comentó nada mas. El peluche estaba algo preocupado pero no sabía que hacer.
El día siguiente pasó como cualquier otro llegó a la escuela llena de energía, por el momento no se iba a preocupar por su diario extraviado o por el motivo por el cual anoche se puso a llorar frente a una vivienda ajena, una mañana tranquila es lo que necesita, o al menos eso pensó antes de que el profesor empezara a anotar esos problemas matemáticos, viéndolo del lado positivo eso mantendría su mente ocupada por un rato.
En la casa de la joven castaña se encontraba un ocioso peluche amarillo jugando videojuegos, dejó el juego en pausa al ver que una hoja de papel amarillenta llegó desde la ventana que se encontraba entreabierta. Tomó la hoja de papel, era algo alargada, algo gruesa y no tenía nada ecepto por una insignia en el centro que era muy familiar.
- ¿Es esta hoja de Li? Imposible, el ya no tiene recuerdos de Sakura ¿Entonces de quien es? - se preguntaba el peluche al mirar la hoja amarilla.
Mientras pensaba en ello una luz turquesa rodeó el escudo y poco a poco se tragó a un alarmado peluche amarillo.
Cuando la hoja lo volvió a escupir se encontraba en una habitación completamente diferente, el guardián visualizó un gran estante lleno de libros viejos, un escritorio con una pequeña lámpara verde, una larga pluma blanca y un tintero, también pudo ver un par de muebles todos con diseños puramente chinos, algo que parecía que era lo que esperaba, si le habían mandado un mensaje con el sello de la familia Li era lógico que se tratara de un familiar de Li, y por lo tanto un chino, pero ¿Quién y para que lo querían? Sus preguntas pronto serían respondidas pues detrás suyo se encontraba la persona que mandó al Guardián hasta Hong Kong.
- Es un gusto verlo, Guardián de las cartas Clow, ¿o debería decir Guardián de las cartas Sakura? - Saludaba una alta señora de tez blanca y cabellos negros.
- Ieran Li - comentó el peluche al darse cuenta de quien se trataba.
- Es un honor que aún me recuerde, lamento haberlo traído sin previo aviso, pero necesito hablar con usted.
- De que se trata.
- Por favor sígame a la sala para tomar el té y unos bocadillos mientras hablamos.
El peluche flotante siguió a la mujer hasta una pequeña sala donde estaba todo arreglado para su visita, una mesita estaba llena de galletitas y pastelillos, además de tener una tetera y dos tazas de elegante diseño.
- Siéntase libre de comer lo que deseé - dijo la mujer mientras tomaba asiento.
El peluche se colocó sobre la mesa dispuesto a devorarse un delicioso pastel de fresas cuando la mujer empezó a hablar.
- Iré al punto directamente, si no le molesta, estoy al tanto de que la señorita Kinomoto desea aumentar su nivel de magia, le he traído aquí para ofrecerme como institutriz de la joven Kinomoto - el peluche dejó el tenedor y la escuchó atentamente -aumentar su nivel de magia es algo peligroso si lo hace sola, pero yo me comprometeré en guiarla para que tenga éxito.
- ¿Y por que esta interesada en ayudar a Sakura? ¿Qué gana usted con esto?
- Solo quisiera ayudarla, prometo ser muy buena maestra para la joven Kinomoto, las clases serán impartidas en un salón especial para las practicas mágicas, además que le ofrezco una habitación durante su estancia.
- Me parece bien, pero creo que…
- Le dejaré que lo piense un poco, también me gustaría comentarle que a mi parecer en vez de cursar la preparatoria en su ciudad natal, les sugiero que continúe aquí en Hong Kong sus estudios, así tendrá mas tiempo para practicar la magia.
- En eso tiene razón, peor el idioma podría ser un problema.
- No hay de que preocuparse, aquí mismo le impartiré lecciones de chino, aprenderá a leer y a escribir muy rápido.
- No lo se, suena muy tentador, pero sigo sin saber ¿Qué ganaría usted? - comentó un tanto inseguro el guardián.
- Sakura es una joven muy poderosa, todos estaríamos en problemas si por alguna razón cae en malas manos.
- ¿Y como es que puedo estar seguro de que usted no es uno de ellos?
- ¿Acaso le he causado esa impresión?
- No, en lo absoluto, pero siempre esta para ayudarnos ¿tiene algún interés especial en Sakura?
- No niego que al principio esperaba que pudiese ser mi futura nuera, tiene todo lo necesario para convertirse en una Li - confesó la señora, por supuesto, refiriéndose a los dotes mágicos de Sakura.
- Así que lo que usted quiere es crear a la nuera perfecta ¿Me equivoco? Pero le advierto que no se lo dejaré tan fácil, no creo que el mo… Li sea adecuado para ella.
- ¿Le desagrada mi hijo?
- Después de todo lo que hizo para quitarle las cartas a Sakura no voy a negar que no me cae bien - dijo mientras se devoraba la fresa del pastel.
- Es cierto que mi hijo fue un poco rudo y pido disculpas por ello, pero eso ya quedó atrás, no crea que no me di cuenta de la repentina perdida de memoria de mi hijo, y aún no encuentro explicación al respecto.
- Yo tampoco conozco los detalles, pero hasta donde sé fue una decisión de los dos.
- ¿Usted estaba presente?
- Llegué en el momento en que conjuraban el hechizo, así que no se cuales fueron sus motivos.
- Ya veo, en ese caso creo que sería egoísmo si los junto después de eso, así que también le prometo que tendrán muy poco contacto, la joven Kinomoto estará ocupada con sus estudios y en sus días libres seguro querrá visitar Japón, yo me ocuparé personalmente de ella como si fuese mi propia hija.
- ¿Cuánto tiempo dice usted que tomará este curso?
- Entre las lecciones de chino y las de magia calculó que al menos unos tres o cinco años.
- ¡Tres o cinco años! Eso es demasiado tiempo - se sorprendió un poco el peluche.
- Es poco comparado con los demás cursos que duran décadas, pero confío en el talento de la joven.
- Tendré que consultarlo con Sakura, no creo que su padre la deje estar tanto tiempo fuera.
- No se preocupe tampoco por eso, yo iré a saludarlo.
- El problema es que el padre aún desconoce que Sakura posee poderes.
- Eso si es un inconveniente, pero no se preocupe que yo podré encargarme de ello, solo asegúrese de darme una respuesta pronto y yo arreglaré los papeles para la matriculación en una de las mejores escuelas del país.
- ¿Cómo pretende que la familia de Sakura pague tal colegio?
- Tampoco debe preocuparse por ello, estoy segura que a la dueña de las cartas mas poderosas podría conseguir una beca.
- ¿La meterá a una escuela de magia?
- Descuide, solo imparten clases convencionales, pero estará rodeada de gente con su mismo Don.
- ¿Una escuela donde pueden ser libres de mostrarse a si mismos?
- En efecto, Sakura nunca a estado rodeada de gente con ese tipo de talento, creo que le hará bien convivir con esa clase de personas, adentrarse al mundo donde pertenece.
- Sakura solo sabe convivir con humanos normales ¿no será algo difícil para ella adaptarse?
- Seguro al principio, pero es necesario que aprenda a convivir con esa clase de personas, el ambiente en donde Sakura se desarrolla no es el adecuado, necesita aprender a desenvolverse como hechicera sin limitaciones o con el temor de ser descubierta y no ser aceptada.
- Sakura no es una chica tan insegura, se que ella puede lograr lo que se proponga.
- Es cierto, pero me refiero a que ni siquiera a tenido el valor de enfrentarse a su padre, ni siquiera puede ser ella misma en su propia casa, yo le ofrezco un ambiente donde puede ser ella misma, le enseñaré los métodos mas eficaces para aumentar su nivel de magia.
- Todo es muy tentador, pero aun así debo discutirlo con Sakura, ella esta tan acostumbrada a su vida que no creo que sepa la diferencia entre la vida que lleva y la que usted le esta ofreciendo.
- Es su decisión, por favor no olviden en hacérmela saber en cuanto la tengan, sin mas que decir lo devuelvo a Japón - La señora de tez blanca sacó otra alargada hoja de papel y el peluche volvió a ser succionado como si fuese una aspiradora muy potente.
En cuestión de segundos se encontraba nuevamente en la habitación de Sakura, la televisión estaba encendida, el juego en pausa y se escuchaba el portón de afuera, seguramente la esmeralda ya había llegado de la escuela.
- Será mejor que le diga a Sakura lo que me dijo la señora Li - comentó y rápido se asomó para ver si era la esmeralda.
Cuando esta entró a su cuarto el peluche le contó lo sucedido atropelladamente.
- … es una gran oportunidad Sakura, al fin encontramos a ese gran maestro chino que querías, bueno, china - terminó con entusiasmo.
-Pero ¿Cómo se enteró ella? - dijo algo dudosa.
- No lo se, pero deberíamos decirle que sí, no encontraremos una mejor oferta que esa- le dijo el peluche con sinceridad - [Claro que si ese mocoso no viniera en el paquete sería fabuloso] - pensó el peluche.
- Eso creo pero, no se…
- ¿Qué tiene de malo? Es justo como tu querías - dijo el guardián.
- Es solo que es algo pronto, no estoy lista, creo.
- Será al salir de la secundaria, tienes tiempo de asimilarlo, anda Sakura, pronto cumpliremos esa promesa y ya no nos preocuparemos por nada - le animaba el peluche.
- aún así, además dejaría solo a mi padre, mi hermano esta en la universidad en otra ciudad y yo estaría en otro país, no creo que sería justo.
- Pero piensa, tal vez la señora Li pueda ayudarnos con el asunto de las cartas locas - le alentó el peluche, en sí el tampoco estaba muy seguro pero solos no iban a avanzar a ningún lado.
- Si, pero… no lo se.
- ¿No habías dicho que querías ir a China a buscar un maestro? Aquí esta, Sakura, entiende.
- No se, es que ya no estoy muy segura si podré cumplir aquella promesa.
- Por supuesto que puedes, tu eres la dueña de las cartas Sakura, además no puedes fallarle a él, una promesa es una promesa.
- Sí, pero… no lo se, extrañé mucho a mi padre y mi hermano al fin nos visitaba por un tiempo largo y me tuve que ir a Inglaterra, ahora mi hermano de nuevo se fue y yo me iré a China, eso no es justo.
- Sakura, tan solo haces lo mismo que tu hermano, construyes tu vida, algún día tenías que hacerlo.
- Tal vez, pero no quiero que se quede solo y piense en mamá - dijo con un deje de tristeza.
- Sakura, sabes que tu mamá siempre estará con ustedes, créeme si te digo que tu padre no se sentirá triste y solo - le comentó el peluche con sentimiento.
- Pero aún así, tal vez me da miedo dejar el nido, enfrentarme al mundo ¿sabes? ¿Qué voy a hacer sola en China? Sin mi padre, ni hermano, ni Tomoyo, ni Yukito, ni Kei.
- No te preocupes, estarás conmigo, todos nosotros estaremos siempre para ti, nunca lo dudes.
- Es solo que tengo miedo de un día querer volver y nada sea igual.
- Todo esta en constante cambio, no temas, sabrás adaptarte y los que en verdad te aman seguirán ahí pase lo que pase.
La esmeralda solo le sonrió y después de una pausa accedió a la petición del peluche.
Mientras ambos seguían charlando el cajón de su escritorio brillo por dentro y se abrió suavemente. De su baraja una de las cartas comenzó a brillar por sí misma, flotó fuera de este y pareció activarse. Pronto el pedazo de cartón se convirtió en una pequeña niña de ropas rosadas.
La niña con una sonrisita traviesa en su cara se trepó a la ventana y luego al árbol.
- ¡Sakura! ¡Otra carta fugitiva! - le advirtió Kero.
- ¡No puede ser! - la castaña la siguió corriendo y luego activó su dije y la carta saltar para tomar mas velocidad.
La pequeña niña corrió frente a la escuela, junto al parque pingüino y luego se echó a un tipo canal cercas de la biblioteca.
La joven de ojos verdes dijo el conjuro y la carta regresó a ella antes de caer al agua pero se
acercó demasiado que terminó dentro ella en vez de la carta. Un ligero cosquilleo recorrió de su pecho a su mente, una vez había terminado ahí por culpa de otra carta, pero no recordaba a quien se había llevado consigo aquella vez, le frustraba no recordar o recordar a medias mas bien dicho.
- ¡Sakura! ¿Estas bien? - le preguntó el peluche al llegar a donde ella.
Inmóvil y congelada con la mirada perdida fue como encontró a la esmeralda, además de empapada por supuesto.
- Etoo… - la joven pareció salir de su trance - Ehm, si, eso creo, es solo que….¡Achú! - la joven estornudó y luego se abrazó a si misma, no había reparado que estaba con todo el uniforme empapado.
- Sal de ahí, tenemos que llevarte a que te seques pronto Sakura - comentó preocupado el peluche.
- Sí - la joven se apresuró y se dirigió a su casa lo mas pronto que pudo.
Unas horas mas tarde la joven esmeralda se hallaba en su casa ya seca y cambiada hablando con su mejor amiga.
- Es una gran oportunidad - comento la amatista cuando le contó lo de la opción de ir a estudiar a China - y esta bien que te preocupes por tu padre, pero Kero tiene razón debes hacer tu vida, volar del nido.
- Pero no estoy muy segura, ya no estarás conmigo - se escuchó triste la esmeralda.
- Por supuesto que estaré contigo, tal vez no físicamente, pero ahora existe el Internet y podemos llamarnos cuando queramos, es mas, tengo una idea.
- ¿Cuál?
- No puedo decírtela, es una sorpresa - rió la amatista algo que la esmeralda no comprendía muy bien.
- Por cierto, aun no acabo, después que al final termine accediendo por ahora, la carta fuerza salió por la ventana y corrió por todas partes.
- ¿Enserio? Y ¿cómo la detuviste?
- Llegó al canal que esta cercas de la biblioteca y se aventó, justo antes la capture, pero termine siendo yo la que cayera al agua.
- Menos mal que no te enfermaste.
- Lo se.
- ¿Aún no saben el porque de las cartas se vuelvan locas?
- No, Kero piensa que ir a China podría ayudarnos con eso también.
- ¿Eso quiere decir que ya aceptaste?
- Por el momento, pero aún no estoy convencida del todo.
- Piénsalo Sakura, es por tu bien, por fin lograrás ser tan poderosa como quieres.
- Y pasar cinco años o mas lejos de casa.
- No lo veas así, cinco años se pasan de volada, además me imagino que podrás pasar las vacaciones aquí, siempre estaremos en contacto.
- Lo se, pero aun así, hay algo que me dice que no es buena idea.
- Son solo imaginaciones tuyas, del mismo miedo, pero estoy segura que todo estará bien si se trata de ti, Sakura.
- Gracias Tomoyo.
- Para eso están las amigas - sonrió la amatista - Bueno Sakura, me tengo que ir, nos vemos mañana, y piénsalo bien antes de tomar una decisión definitiva.
- Si, lo haré, cuídate Tomoyo.
- Igual, Sakura.
La esmeralda dejó el aparato telefónico aún pensativa.
- [Si tan solo pudiera sentirme que pase lo que pase estaré protegida, pero iré a otro país prácticamente sola por mucho tiempo, no quiero enfrentar la vida tan pronto, no me siento lista, y luego esta esa sensación de que algo va a estar mal si voy, si tan solo tuviera a alguien que en verdad me haga sentir que todo va estar bien] - pensó la esmeralda.
En China, aquella noche llegó puntual la morena, con un sencillo pero elegante vestido corto color lila, acompañada simplemente con su padre.
- Buenas noches -respondió el moreno.
- Buenas noches, los esperan en la mesa - comentó el mozo que les abrió la puerta.
Ambos entraron y se dirigieron al comedor donde la familia entera los esperaba. Era una larga mesa decorada elegantemente, con velas y flores rojas, en la cabecera estaba sentada la señora de la casa, detrás de ella se encontraba un retrato del difunto señor Li.
-Buenas noches a todos - saludó el moreno y su hija lo acompaño con una elegante reverencia.
- Sean recibidos esta noche especial, por favor tomen asiento - les invitó la mujer de tez blanca.
- Gracias - contestaron ambos mientras tomaban los asientos que les indicaron los sirvientes.
La morena se sentó a un lado del ambarino y frente a su padre.
- ¿Por qué tan elegante la cena? Creí que solo era como para acercar mas a las familias -comentó asombrada la morena.
- Es un suceso importante en la familia, por que al fin he escogido a la prometida que llevará el legado de los Li - le susurró el ambarino - esta cena solo se hace una vez, así que una vez realizada la cena difícilmente puede repetirse con otra chica.
- ¿Es decir que ya es oficial? - se entusiasmo la morena.
- Algo así, este es solo un ensayo, el verdadero es cuando te de el anillo de compromiso.
- No tardes - le sonrió pícaramente la morena, aunque el ambarino no pareció que le diera gracia.
La cena no tardó en llegar y unos pocos meseros sirvieron la cena, en pocos instantes se encontraron frente a un banquete para nada sencillo.
- Antes de comenzar quisiera decir unas palabras en nombre de la familia - se levantó de la mesa y con tono ceremonial continuó - Esta noche formalizamos la relación de mi hijo y la joven Eiza Wang, es un gusto ver que mi hijo encontró una buena persona que lo acompañará el resto de su vida, espero que ella sepa como manejar las responsabilidades que conlleva convertirse en una Li.
- Descuide, estoy segura que lo conseguiré, por el amor que le tengo a su hijo - interrumpió la morena.
- Bienvenida a la familia - comentó la mujer de largos y negros cabellos.
- ¡Bienvenida! - las hermanas continuaron con la porra.
- Gracias - la morena se le veía excesivamente felizmente.
A pesar de que toda la mesa se veía tan alegre el ambarino no se veía muy animado como los demás, su mente estaba mas en otra parte.
- Li ¿Qué te ocurre? ¿no estas alegre? Se te ve tan serio - el moreno claramente fue el primero en darse cuenta.
- Es solo que él es muy serio - comentó la hermana menor que se encontraba sentada a un lado del moreno
- Ying, por favor - le llamó la atención la mujer de blanca tez.
- Discúlpeme, Señor Wang - comentó el ambarino.
- Descuida, esta es tu noche, disfrútala - le guiñó el ojo el moreno.
La noche continuó así, el ambarino no dijo mucho, mas que uno u otro comentario que le pedían, aún así fue una noche agradable.
El ambarino no pudo evitar preguntarse una y otra vez si estaba haciendo lo correcto, pero no pudo contestarse.
Antes de irse, la morena se despidió de él con un "inocente" beso en la mejilla y le susurró que lo había pasado magnífico aquella velada y que esperaba que se pudiera volver a repetir.
No muy lejos de la cena del ambarino, el algo olvidado Zhuang planeaba su siguiente jugada.
Sentado en su escritorio, con cara pensativa, se sobaba la barbilla mientras reía maliciosamente para sí.
- Oh, querido, querido Xiao Lang - decía en alto - No lo puedo creer, no estoy seguro de que hiciste exactamente, o mas bien hicieron, pero el punto es que pareciera que esos dos fueran unos completos extraños.
- Y lo son - le contestó una voz de entre las sombras.
- ¿A qué te refieres? - se mostró interesado en las palabras del recién llegado.
- La linda Kinomoto no recuerda al odioso Li, tal parece que nos ha hecho caso - comentó con una gran sonrisa el joven enmascarado.
- ¿Cómo es posible? Tan pronto se acobardó.
- Eso parece - se rió - lo que no sabe es que nos ha dejado el camino libre, pero eso ya no le importa, por que él tampoco la reconoce.
- ¡No me puedo creer su estupidez! ¡Ahora nada nos impedirá llegar a Kinomoto!
- ¿Ya pensaste en sus guardianes?
- Eso es my fácil, Yue le dio por tener una vida propia y ya dejó muy descuidada a la pobre Kinomoto y el otro es un peluche cualquiera, no hay dificultad, el único obstáculo era ese odioso de Li, pero ya nos libramos de él.
- A ese insignificante lo hubiese matado muy fácilmente, no se por que te molestaste tanto por él.
- Se que él parece ser un oponente débil, pero no lo es, no nos ha mostrado su verdadera fuerza por que nunca lo requirió, o tal vez no lo sabe, pero él es un poderoso y talentoso hechicero.
- ¿Ese idiota?
- Sí, ese idiota, es casi tan poderoso como Kinomoto, no lo dudes.
- Pero, por favor, muy a penas puede blandir su espada, y tu asesinaste con tanta facilidad a su padre, dudo que sea mejor que él.
- ¡Oh, lo es! y por mucho, nunca lo dudes, ese mocoso con algo de motivación pude ser imparable, por eso era necesario romper aquel vínculo con la japonesa esa.
- Pues yo aún lo dudo - comentaba el rubio al parecer no tan convencido.
- Ya no importa, dudo que el ambarino venga a rescatar a Kinomoto, y si lo hiciera, no lo hará con el mismo interés.
- No te preocupes, si se le ocurriese hacerse el héroe de nuevo yo lo detendré. Ese es mi trabajo ¿no?
- No, tu trabajo es informarme lo que hacen esos dos.
- Descuida, puedo hacer las dos cosas - rió bajo y se lanzó por la ventana.
- Sí la información que me acaba de dar es correcta, es mejor que inicie con los preparativos lo antes posible - terminó con una enorme y maléfica sonrisa - Esa tonta no sabe lo que se le viene.
Tinker_Re: Lo se, parece que escribo un cap por año, debería darme vergüenza, de hecho sí, pero tengo que terminar el fic, ya sea que me tarde años, a los que me sigan leyendo GRACIAS :D! a los que no, no se preocupen los entiendo U.U
Bueno, ahora sí daré todo de mi, es solo que siempre tengo muchas cosas que hacer y esto de escribir termina siendo lo último en lo que pienso, pero tampoco es justo con ustedes, así que haré un espacio seguido J
Deseándoles un feliz año nuevo, se disculpa de nuevo su escritora L
W´Love Tinker_Re…
