EPÍLOGO

Linterna Guardiana

En el día más brillante…en la noche más obscura…

Je, me recuerdo a mí misma estando recorriendo las calles con un maldito anillo de poder descargado; ah, qué simple me parecía el querer cargarlo y poder ser finalmente cómo los ídolos que siempre he admirado desde mi niñez…

La cosa no resultó así de fácil, ¿verdad?

Casi muero…tres veces, pero si algo he aprendido de ello, son dos cosas: ser superheroína no es sencillo, y se necesitan muchos ovarios para estar en este negocio; y otro, es que si había malditos lunáticos planeando el apocalipsis en la existencia, pues debía de poner a mi familia a salvo.

Por eso decidí visitar a mi madre.

¿Hace cuánto que no la veía? Ya es un tiempo, y el hecho de haberle hablado de seguro la dejó más neurótica que nunca. Ay mamá, ¿qué has estado haciendo todo este tiempo?, ¿me has estado buscando?, ¿te preguntaste si estaría bien?, ¿realmente te encontrarías orgullosa de mí al saber en lo que me convertí?, ¿aceptarás lo que tengo que hacer? Todas esas preguntas pasaban por mi mente cuando estaba en la puerta de mi antiguo departamento; según mis tíos, mi mamá había decidido quedarse a vivir aquí sola. Esta era mi oportunidad.

Toqué dos veces. Escuché pasos.

La puerta se abrió, y lo que vi fue una mujer demacrada por la ausencia del único ser que amó, mirando con miedo y sorpresa a su hija al lado de un ser flotante y un chico súper-guapo que era mi novio. ¡Ah!, ¿no les dije verdad? Sayd había rescatado a Daniel y lo puso a salvo mientras me encontraba con el cambia-formas. Me lo encontré de regreso, y decidí llevármelo de camino a casa, diciéndole que le explicaría todo llegando. Mi madre se me quedó mirando, con mi traje brilloso de linterna, luego a Daniel, y finalmente a la guardiana que le miraba tranquilamente. El resultado fue como pude imaginar: se desmayó. Esto haría más fácil las cosas.

Cuando despertó, y sólo pudo verme a mí, inmediatamente me abrazó, rogando que todo lo que vivió no haya sido más que una pesadilla; ese era el momento de la verdad. Le dije a mi mamá que se tranquilizara, y que tenía que ver algo; ella no quería, pero la convencí. Manifesté lentamente mis poderes de linterna otra vez, y aunque no se desmayó, creyó que aún seguía soñando. Me acerqué a ella, y aunque me mostró miedo al principio, tomé su mano diciéndole que seguía siendo yo. Pude ver la duda en sus ojos, incluso incredulidad; pasaron varios segundos, y ella seguía ahí, sólo viéndome. Le sonreí, y ella, sin dejar de verme asombrada, me tomó del rostro, y siguió mirándome, como tratando de comprobar si era real no. Al final, me dio un beso en la mejilla, diciendo que realmente era yo; nos abrazamos, y esa fue la buena señal que me impulsó a llamar a Sayd y a Daniel. Pero mi madre al ver a la guardiana se desmayó otra vez. Puta madre…aunque era chistoso.

Tuvimos que esperar a que se despertara una vez más, y siendo lo más discreta posible, le dije que no estaba soñando, y le empecé a explicar que la guardiana no le haría daño; Sayd se presentó ante mi madre, y ella no supo realmente qué decir, ni siquiera una letra. Mi madre estaba más confundida que nunca, y realmente no la culpo, así que le pedí que se sentara, junto a Daniel, y ambos escucharan mi historia.

Les conté todo, de inicio a fin, al pie de la letra, y aunque se mostraban cada vez más incrédulos, manifestar el poder de mi anillo hacía que mis pruebas fueran más irrefutables. Mi mamá nunca fue conservadora, pero obvio le iba a tomar tiempo digerir todo el asunto. Al final de mi historia, todos se quedaron en silencio, por un buen rato. Mi mamá se levantó de su silla, y se acercó a mí. Se quedó ahí, mirándome…todavía no podía creerlo y se veía en sus ojos; después de otro largo rato…me abrazó:

–Eres una pendeja, mija, ¿Realmente qué esperas que te diga? –comenzó mi mamá–. Sigo creyendo que estoy soñando, es decir, ¡mírate! ¿Linterna Verde es real? Es…ilógico, sin ofender –dijo viendo a la guardiana.

Y ahí nos quedamos, mirándonos una a la otra, sin decir nada. ¿Cuándo fue la última vez que nos miramos de verdad? Hemos pasado por tanto, ¡y lo que aún tendremos que pasar! Pero lo afrontaría, por las dos, ¡teníamos qué…! Ella empezó a llorar, porque no sabía cómo expresarse, ¿quién sabría? Balbuceaba diciéndome que me veía distinta, más…madura, más cambiada. Y es cierto, he cambiado mucho, con Daniel, con Sayd, con todo este asunto: "Me va a tomar acostumbrarme…mucho…es que…", se le atoraban las palabras, ¡Dios!, yo ya estaba llorando; mi mamá nunca fue la mejor oradora al hablarme de cierto tema, pero en su mirada, con sus gestos, interpretaba el temor que sentía ante la situación, pero también…la calidez tan característica de una madre: "eres mi única hija, no podría soportar si te pasara algo…". Y nos abrazamos; me dijo que me amaba, y que siempre estaría ahí para lo que necesitara, a lo que correspondí con las mismas palabras.

A mi mamá le tomaría aceptarlo, eso era seguro, pero de todas maneras, ella estaba dispuesta a abrirse a esta nueva faceta de mí. Tenía razón, había madurado, había aprendido…y ahora sabía lo que tenía que hacer. Le expliqué mi plan a ambos, y aunque en un principio no lo creyeron, les dije que era verdad. Mi mamá dejó salir su lado agresivo, y se mostró reacia a aceptar; realmente no teníamos otra opción: BraveLabs estaba derrumbado por el momento, pero no sabíamos por cuánto. Yo le dije que esto servía a dos objetivos: estar a salvo y que permanezcamos juntos, los tres. Sayd me había ofrecido el que pudiéramos dejar vivir a mi madre y a Daniel en la dimensión donde vivía con Ganthet; era una tierra misteriosa, pero nada hostil, con un ambiente ideal para los humanos.

El primero en aceptar fue Daniel, dándome un beso en los labios; esperamos la respuesta de mamá. Ella se mostraba en un gran conflicto, y realmente no la culpaba; no era asunto de mudarse de casa, sino que era irse a un lugar completamente desconocido; preguntó a Sayd si podía llevarse algunos muebles, y ella dijo que no habría ningún problema. Mamá era difícil de convencer, de hecho, estaba preparada para aturdirla con mi anillo en caso de rehusarse. Pero para mi sorpresa, aceptó: yo era su hija, y estaría conmigo en cualquier parte.

Según lo que me explicó Sayd, teníamos que reunirnos con Ganthet inmediatamente, ya que él también había estado reuniendo a otros. Al preguntarle qué otros, ella me dijo lo mismo que me había dicho antes: el universo está cambiando, y varias catástrofes se avecinan. No la contradije; si había más de esos hijos de puta a lo largo de la existencia, o incluso seres peores que ellos, que hacían todo lo posible para destruirte de dentro hacia fuera…pues no me importaría estar rodeado de algunos tipos súper-poderosos.

No sabía lo que iba a suceder, pero algo era seguro: no podía ignorarlo. Alguien tenía que enfrentarse a estos tipos, y yo estaba gustosa por hacerlo. Los guardianes, según Sayd, habían cometido muchos errores en el pasado, pero en ese momento, con todo lo que podría ocurrir, era momento de que un nuevo cuerpo de protectores surgiera como respuesta al caos que se avecina…

Ahora soy una Linterna Guardiana.

Y mi luz siempre existirá para proteger…

Ya sea en el día más brillante…o en la noche más obscura.