Hola a todos, muchas gracias por los comentarios que me dejaron en el capítulo anterior me alegro mucho que les haya gustado, cada vez estamos más cerca del final, aquí les dejo el penúltimo capítulo espero que les guste.
Se recuerda que los personajes no me pertenecen, son de la grandísima Rumiko Takahashi.
-kkk…- Los personajes hablan
-kkk…- Los personajes piensan
Sentido de la vistaEl tan ansiado día por fin había llegado, Akane llevaba poco más de media hora mirando por la ventana de su habitación, mientras que Nodoka y Kasumi le daban los últimos retoques a su vestido y maquillaje.
En ese instante el patriarca de la familia tocó la puerta del cuarto de su hija -¿Akane ya estás lista?- preguntó ansiosamente, por fin su sueño se haría realidad, pronto su hija y Ranma se unirían para siempre y las enseñanzas del combate estilo libre prevalecerían.
-Ya puedes entrar papá- espetó Kasumi observando radiante a su pequeña hermana sin poder evitar la emoción que la embargaba.
Soun abrió la puerta rápidamente, al entrar sus ojos se clavaron automáticamente en la novia -Hija, estás…estás bellísima- expresó comenzando a llorar exagerada y bulliciosamente -Ojala tu madre pudiera ver lo linda que estás…Buaaaa ¡mi pequeña Akane ya es toda una mujer y pronto será madre!… buaaaa- dijo abrazando cariñosamente a la muchacha.
-¡Nani!… yo no…Ranma y yo aún no vamos a…- cualquier frase que Akane tratara de decir quedaba inconclusa producto de su nerviosismo, sobretodo por que no veía tan lejana la idea de ser padres -Tal vez nos han pedido tanto un heredero que me estoy empezando a hacer la idea…- sus cavilaciones fueron interrumpidas por la suave voz de su casi suegra.
-Ya es la hora Akane-chan mi hijo te está esperando- expresó mientras le dedicaba una maternal sonrisa.
Ante esto último Akane solo asintió con un leve movimiento de cabeza y esperó a que su padre dejara de llorar para que la guiara hasta el encuentro con su futuro esposo.
El viaje por la casa fue muy silencioso, todo el lugar estaba tranquilo y ordenado, sentía como su corazón se aceleraba fuertemente a medida que se acercaba al Dojo. De un segundo a otro se encontraron frente a la puerta principal del lugar donde se llevaría a cabo la ceremonia.
-Antes que todo hija quiero que sepas que me hace muy feliz tu matrimonio con Ranma, sé que los dos serán muy felices como yo lo fui con tu madre- dijo Soun tranquilamente mirando a su pequeña.
Akane observó a su padre con infinita ternura, un grato sentimiento recorría todo su interior al recordar a su madre, sabía que ellos habían sido muy felices mientras ella estuvo viva -Gracias papá- expresó.
En ese instante las puertas del Dojo comenzaron a abrirse mientras que la música de la marcha nupcial se oía de fondo, lo primero que vio fue al doctor Tofú junto a Kasumi, ésta última tomaba cariñosamente el brazo del joven, quien parecía bastante abstraído por tal acción.
Poco más allá Nodoka y Genma le sonreían amigablemente, sus ojos marrones se clavaron en la madre de Ranma por la que tenía un afecto casi maternal -Señora Saotome…pronto también yo lo seré- siguió su paso por entre la gente que había a su alrededor, a su izquierda pudo dilucidar algunos de sus compañeros a sus amigas Yuka y Sayuri, que al verla dirigir su vista a ellas la saludaron alegremente.
A su derecha vio a su antigua rival Shampoo que estaba firmemente abrazada a Mousse -Al parecer el castigo no duró mucho- pensó al ver como la pareja China se miraban el uno al otro olvidándose por completo de lo demás. Siguió mirando en la misma dirección buscando a Ryoga y Ukyo, sin embargo no logró hallarlos, resignada posó su vista al frente, por algunos segundos se quedó atónita al ver que el chico de bandana tenía fuertemente sujeto a Ranma, a un lado de los dos muchachos Ukyo suspiraba resignada por la actitud inmadura de ambos.
De un segundo a otro se encontró frente a frente con esos irises azul grisáceos, todo a su alrededor desapareció, la mirada de Ranma era lo único que tenía real importancia en ese momento.
Ranma fue aflojando suavemente el forcejeo que tenía con Ryoga, sin querer perder detalle del cuerpo de su mujer, la observaba con infinita ternura, Akane lucía un vestido blanco al estilo occidental que se ceñía perfectamente a su cintura. La prenda caía suavemente desde las caderas de la joven hacía abajo, el bordado de éste era ideal con un perfecto escote en "v" bajando hacía la cintura por la parte central, con finos tirantes al cuello y una larga cola igualmente bordada. Como último detalle observó el velo de color blanco igual que el vestido que cubría sutilmente el rostro de la joven.
Akane se sentía perdida en el mágico momento, disfrutó abiertamente el atuendo del muchacho quien vestía un smoking color negro que se ajustaba perfectamente a su musculoso cuerpo, una camisa blanca cuello de paloma con un pequeño corbatín muy bien arreglado al inicio de ésta.
-Tardas un poco más y Ranma golpea a todos los invitados para ir a buscarte- dijo divertida Ukyo al ver la embobada expresión de los novios.
Las palabras de la muchacha lograron sacarla de su letargo, esbozó una sonrisa casi imperceptible, Ranma siempre sería así.
-Pareces desesperado Ranma, te dije que Akane-san no se escaparía- agregó Ryoga en un claro tono de burla.
Ranma observó de soslayo a su amigo de combate -Ya quiero verte en mi posición en dos meses más, ahí seré yo él que se burle de ti- dijo provocando un sonrojo por parte de la cocinera y el chico perdido.
El encargado de casar a la pareja se puso de pie -Jóvenes es hora de comenzar la ceremonia- dijo audiblemente para todo el público.
Así comenzó el acto en el que la pareja más terca de todo Japón se unía en sagrado matrimonio.
La fiesta transcurrió tranquilamente, ésta vez ningún loco se interpuso para que se llevara a cabo la unión de la pareja. Todos disfrutaron amenamente del banquete preparado por Nodoka y Kasumi, así como también rieron de las locuras de Soun y Genma, que como siempre terminaron borrachos comentando sobre el futuro del Dojo.
Antes de la media noche el feliz matrimonio se fue a un Hotel a pasar la tan esperada noche de bodas, todo pagado gracias a ciertas fotos de una chica pelirroja, cortesía Nabiki Tendo.
Al salir del Dojo un auto los trasladó hasta el hotel donde pasarían su primera noche de casados. Ambos muchachos iban de la mano por el pequeño y acogedor pasillo, rápidamente lograron llegar a la habitación 302.
Al entrar al cuarto quedaron asombrados de los lujos de aquel lugar, justo en el medio la habitación se encontraba una majestuosa cama blanca con sabanas de seda, sobre ella unas luces azuladas alumbraban dándole una tonalidad celestial.
Además mullidos almohadones daban la apariencia de blancas nubes. Las paredes estaban teñidas de tono marfil que incitaba a la paz. Algunos cuadros pintados con flores y bordes dorados le daban una exquisita decoración al lugar.
El baño tenía una gran tina que estaba cubierta de agua tibia con pétalos de rosa rojo sobre ella. Ranma observó a su esposa de soslayo, reparando en su suave y tierno perfil, desde que la vio aparecer con su vestido de novia no había podido dejar de observarla, de reparar en cada detalle de su rostro, su cuerpo y su piel.
Akane dejó de observar al cuarto para dirigir su mirada al muchacho que tenía a su lado, automáticamente se encontró con los ojos azul gris de su esposo, que la miraban con infinita ternura, lentamente subió su mano derecha para acariciar su rostro -Al fin estamos casados, ahora eres total y completamente mío anata- susurró con sus labios casi pegados a los del muchacho.
Ranma podía sentir el suave aliento de su mujer rozar la comisura de sus labios -Tú también eres mía koishii, eres mi mujer en todo el sentido de la palabra- dijo acariciando sus labios con los de ella sin llegar a besarla.
Ambos se acariciaban suavemente sin abandonar la penetrante mirada del uno sobre el otro. Las manos de Ranma comenzaron a tomar vida propia iniciando el vaivén de caricias a lo largo de su dorso, realmente se estaban tomando todo el tiempo del mundo para descubrirse, querían que su noche de bodas fuera especial, distinta a las demás.
Lentamente Akane llevó sus manos hasta los hombros de Ranma y comenzó a deslizar la chaqueta del smoking hasta que ésta cayó al suelo, una vez que logró deshacerse de ella, se dirigió al corbatín que tenía perfectamente anudado al cuello, en solo segundos la pequeña y graciosa prenda se encontraba en el piso.
Ranma vio como su esposa lo despojaba poco a poco de su atuendo, con su mirada recorrió cada una de las facciones de la joven, instintivamente elevó su mano y con la yema de sus dedos acarició la comisura de los labios de Akane. Ante ese sutil contacto sintió que su corazón se agolpaba fuertemente en su pecho.
Akane se dio el gusto de dejar caer sus parpados para dedicarse solamente a sentir el calido resplandor que emanaba del chico -Estas temblando Ranma ¿Qué pasa, estás nervioso?- expresó con tono melodioso, volviendo a posar su vista en el rostro de él.
Ranma inhaló profundamente, sus mejillas comenzaban a sonrojarse levemente -No…no lo sé, me siento como si fuera nuestra primera vez, es extraño, pero siento como si fuera la primera vez que te toco- respondió nervioso con el corazón bombeando a toda velocidad.
-Es nuestra primera vez Ranma, la primera en que haremos el amor como marido y mujer- espetó la joven al tiempo que se acercaba peligrosamente al cuello del muchacho y depositaba algunos tiernos besos en él.
Ranma cerró sus ojos entregándose a las tiernas caricias que su mujer le daba, los labios de ella quemaban como el fuego en su piel, encendiendo una llama en su interior que sabía solo ella podría calmar. Tan ensimismado se encontraba que ni siquiera notó en que momento ella lo despojo de su camisa, dejándolo así medio desnudo.
Akane dejó de besar su cuello para poder mirarlo nuevamente, una tierna sonrisa se formó en su rostro al ver que Ranma permanecía con sus ojos cerrados -Te ves muy lindo así- expresó sacando al muchacho de su letargo. La seguridad que hasta ese entonces había demostrado se quedó en el olvido cuando Ranma abrió los ojos para desnudarla con la mirada.
Sin mediar palabra, el muchacho avanzó un poco hasta quedar detrás de la chica completamente pegado a su espalda, seductoramente se acercó al cuello descubierto de ella y rozó su nariz por éste, su aroma lo cautivaba por completo. Sin alejarse de su piel, dirigió sus manos a la cremallera del vestido, comenzando a deslizarlo sutilmente.
Akane sonrió interiormente al sentir la caída suave de su vestido, sintió las manos de Ranma envolverla en un abrazo a la altura de sus caderas, notó que él la acercaba ansiosamente a su cuerpo, logrando así un contacto directo entre ellos a través de la ropa que aún les quedaba.
Un escalofrío recorrió su cuerpo al ver que Akane volteaba para quedar nuevamente frente a él y dirigía sus manos directamente a retirar las últimas prendas que los separaban del contacto directo. Su respiración se aceleró notablemente al ver como la muchacha se ponía en cuclillas y retiraba los pantalones y boxers al mismo tiempo.
Volvió a ponerse de pie, observando de pies a cabeza a su esposo completamente desnudo, detallando su amplia musculatura, sus formadas piernas, su bien definido tórax -¡Dios!, Ranma eres perfecto…- notó que el muchacho seguía de pie observándola queriendo adivinar su siguiente movimiento.
Ranma tuvo que respirar con mayor profundidad al ver que Akane dirigía sus manos hasta los broches de su brassier para posteriormente deslizarlo por sus brazos y arrojarlo al suelo, sintió hervir su sangre cuando la chica entrelazó sus manos por su cuello y restregó sus pechos contra su desnudo torso provocando el primer contacto directo entre su piel y la de ella.
Bajó delicadamente sus manos del cuello del joven, pasando por sus formados pectorales, acariciando cada sector de piel que tocaba, admirando el escultural cuerpo de su hombre, cariñosamente tomó una de sus manos y la llevó hasta el bode de sus bragas -Quítala…- pidió casi en un susurro.
Ranma no esperó un segundo más y comenzó a deslizar la pequeña prenda hasta que esta se deslizó por si sola por las piernas de la muchacha, después de despojarla de su última prenda, la tomó de la mano y la guió hasta la cama nupcial.
Akane se recostó suavemente seguida de Ranma que se colocó a su lado, en ese instante sus miradas se encontraron nuevamente reflejando claramente el deseo de ambos de amarse durante toda la noche.
ContinuaráNotas de la autora:
Primero que todo quiero aclarar que este mini tiene continuación, es decir, la escena que acaba de quedar inconclusa terminará en el siguiente :P lo explico para que no acaben con mi vida.
Espero que hayan disfrutado de este capítulo tanto como yo, es muy lindo ver a Ranma medio nervioso por su primera noche como casados (baba por parte de la escritora). Akane llevó el control en este capítulo :D (quien fuera Akane).Cualquier duda, sugerencia lo que sea, háganlo saber dejando su review para contribuir al ego de la escritora xd.
Matta ne
Besos Akane Red
