Romance en Guerra
Capítulo 8
Secuestro Express
El fin de semana después de aquella decisión indispensable, ella se encontraba tan normal, no sufría ni se acordaba de aquel avistamiento terrorífico de su verdugo, ni su propuesta de salida. La nada la rodeaba en la oficina, el aire puro la tranquilizaba, su mente pensaba más en las cuentas que en su estupidez de no ir a la mansión ilegal de ese sujeto.
En su distracción, fue despertada por Molly, quien en su sentimiento de inutilidad se encontraba envuelta…
-Serena, oye Serena ¡SERENA! –Gritaba efusiva la joven tratando de sacarla del transe-
-¿Eh?, ah si Molly ¿qué quieres? –Preguntaba la rubia rascándose los ojos-
-Pues sí, querida necesito que revises estas formas de préstamo que llegaron –indicaba la muchacha mirando los alrededores y luego mirando las hojas-
-Bueno, dámelas que yo ahora las reviso bien ¿sí? –tranquila y si preocupaciones-
-Bien, perfecto, toma –dándoselas con confianza-
Cuando le entrego los papeles y los comenzó a observar, se quedo atónita al ver que el nombre del remitente era Darien Chiba, su corazón retrocedió de inmediato y paro por unos 4 minutos. Había quedado en shock. Pero movió la cabeza de un lado a otro para despertarse, dejando así su cara de nervios al descubierto…
-Serena ¿Qué le pasa a tu cara? –interrogaba la pelirroja con semblante preocupado-
Ella se agarraba el rostro con las manos en un modo desesperante…
-Na…na…nada Molly, te molesta si prendo un cigarrillo, no me siento bien –formulaba inquieta la ojiazul-
-Pues, no, no hay ningún problema que fumes –aprobando la situación- ¿Te sucede algo? –Dudaba la chica-
Antes de contestar, recogió de su cartera un paquete completo de cigarrillos, agarro uno, se lo coloco en los labios, obtuvo el encendedor y prendió el tabaco.
Hizo una leve inhalación y exhalo el humo de sus pulmones tranquilamente. Al dejar de lado la humareda de la habitación, ella pensaba como demonios liberarse de aquel fantasma permanente que la seguía desde aquel día.
Pero la concentración se le disminuía más y más tratando de sacar aquel código indescifrable de su mente. "Indescifrable", si, esa era la palabra que describía a ese sujeto y ese día.
Molly miraba a su amiga con expectativa preguntándose qué demonios le ocurría, pero mejor era no arriesgarse a interrogar.
La permanencia de sus nervios había llegado a un punto interminable, en el cual se notaba su miedo extremo. La desolación había tocado su puerta una vez más, pero esta vez no la soltaba de sus asquerosas y temerosas garras.
Estuvo todo el día tratando de calcular las cuentas bancarias de todos los prestamistas, o morosos del establecimiento. Estaba tan cansada, que le pidió a Rubeus salir un rato para poder fumar un poco.
Al estar afuera miraba los pájaros, los autos, las luces de la calle, la luna, el atardecer, todo era hermoso. De repente una oscuridad intensa se poso en sus ojos, con un duro golpe cayó al piso desmayada. 7 minutos después se encontraba sentada en una silla, con los ojos vendados, maniatada, despertando, asustada.
-¡HOLA, SANQUENME DE AQUÍ! ¡POR FAVOR DESANTENME! ¡MALDITA SEAN, SANQUENME DE AQUÍ! –Sollozando miedosa-
De pronto se escuchaban pasos cerca de ella, una mano muy masculina acaricio su cara, y luego su pierna. Ese agradable olor a perfume de hombre estaba en toda la habitación, se sentía un silencio espectral, lo único que se paseaba allí era el agradable aroma.
-Mmm, que deliciosos olor –manifestaba con sus sentidos a flor de piel-
En ese instante fue cuando escucho aquella vos que le hacía erizar hasta el último cabello de su cuerpo…
-Serena –la voz ronca le hablaba-, espero que te guste esta pequeña muestra de mi poder…
Quedo en shock extremo al darse cuenta quien era el que le decia eso…
-Da…Darien –tartamudeaba intranquilamente-, ¿qué demonios me estas haciendo? ¿Por qué me tienes aquí? –Descolocada por la situación-
-Quería probarte lo que soy capaz de hacer cuando me desafían –mostrando su vanidad-
-Ja –rio la joven-, tu eres sumamente patético, solo porque yo no he tenido una cita contigo, eso no significa que me puedes secuestrar como se te de la mismísima gana, ¡SUELTAME MALDITO PSICOPATA! –Gritaba con todas sus fuerzas-
Fue corriendo rápidamente a donde estaba ella y le pateo las patas de la silla. Fue tan fuerte que su cara casi se fractura, pero por suerte no fue así.
-¿Por qué me haces esto? –Entristecida con la cara en el suelo- ¿Qué diablos quieres de mi?
-¡SABES LO QUE QUIERO! ¡¿HE!? ¡LO SABES! –Dudaba él con furia-
-¡NO! ¡NO SE QUE QUIERES MALDITO LOCO! –Vociferaba enojada-
-Te quiero tener a ti Serena, a ti, compréndeme –comentaba el hombre parado apoyado en la puerta con las mangas subidas-, tú me vuelves loco Serena, me encantas –seductoramente-
-Ja –otra vez lanzo una risa un tanto irónica-, no lo creo padrino, dudo mucho de sus facultades para amar. Más bien digamos que es un robot homicida, vio como el de Terminator más o menos…
-Si, en sí creo que tienes razón –enjuiciaba el joven-, pero un robot haría esto…
Levanto la silla, se sentó encima de ella planto su cara frente a la suya, la coloco entre sus manos y le dio un beso fuerte pero distante a la vez. Se sentía fogoso pero no tanto, era una sensación rara que le carcomía el estomago como una acidez.
Necesitaba sacárselo de encima, quería alejarlo pero no podía, tenía las manos atadas detrás de su espalda. No la invadía el miedo ni la tranquilidad, no le invadía absolutamente nada, poseía la mente en blanco.
Duraron 13 minutos besándose. Después de ello, el se levanto y salió del cuarto sin más que decir.
Cuando fue al pasillo comenzó una charla con sus muchachos…
-Padrino ¿Cómo le fue con la joven? –preguntaba intrigado Netflyt –
-Pues…-fue interrumpido-
-¿Besa bien? –Interrogaba Zousite-
-Bueno pues…-y otra vez fue interrumpido-
-¿Cómo es? –Se mostraban ansiosos Malachite y Jedait-
-¡OIGAN YA BASTA CUARTETO DE IDIOTAS! –Rojo de la furia- ¿Alguien quiere preguntar algo más?
Todos levantaron la mano…
-Pues no respondo más preguntas, ahora vayan y sáquenla de aquí de vuelta a su casa ¡ME OYERÓN! –Con instinto mandón-
-Sr, sí Sr –respondían al unisonó-
Volvieron a golpearle la cabeza con la culata, la desataron, la metieron en el piso del auto (como típicos mafiosos). Condujeron 20 minutos, cuando llegaron la tiraron en la puerta del departamento. Anestesiada, dolorida y desmayada la dejaron sin más que hacer….
Hola people estamos en otro capítulo de esta banda mafiosa, con su testigo estrella. Espero que les guste, comenten (de buena manera y sin discriminación), puntúen, reviews, favs folows todo me sirve para estar feliz y seguir brindándole lindos rato de entretenimiento. Saludos :D
