Jacob Black
Sentía que todo lo que estaba sucediendo en este momento ya lo había vivido una y otra vez, era como un deja vu que se repetía constantemente, todavía no lograba entender porque me permitía a mi mismo tanto sufrimiento, cada vez que pensaba que el dolor no podía ser peor, volvía a cosechar esperanzas, ni siquiera el que ella estuviera casada había logrado extinguirlas, la observaba con su cara preocupada llena de emociones y lo único que podía pensar era en el deseo de que su corazón me perteneciera, que sus labios quisieran a los míos tanto como yo deseaba los suyos y que su ser vibrara en la misma sintonía que el mío, sabía que era tonto, sabia que era enfermo el continuar con este juego, pero para mi el amor y la razón no iban de la mano, por un lado quería correr dejarla y por otro quería seguir ahí cerca de ella tanto como me lo permitiera, definitivamente ninguno de los dos era suficientemente fuerte para cortar esta relación enfermiza, que así como nos causaba dolor llenaba nuestras almas.
Intente sonar lo más tranquilo posible, ya todos mis sueños me había sido arrebatados de alguna u otra manera, ¿Qué más podría pasar?.
-Y bien, ¿Qué te trae por aquí?, a que debo el hecho de que tu chupasangres te haya dejado salir a visitarme.
Bella, respiro profundo, parecía que quería controlar todas sus reacciones.
-Edward- Enfatizó cada una de las silabas del nombre de su sanguijuela, todavía el ver el brillo de sus ojos al pronunciar su nombre me causaba daño, no podía entender como mi cuerpo me permitía seguir lastimandome de esta manera, era como si durante todo este año me hubieran clavado más alfileres que a un muñeco vudú.
Bella prosiguió de una manera calmada.
-Edward, no es ningún carcelero Jacob, soy libre de venir a visitarte, si antes no me dejaba era por el miedo a que algo me sucediera, pero desde hace mucho el acepto que te venga a ver.
¡Demonios!, como siempre mi carácter adolescente tenía que salir a relucir antes de si quiera decirle algo agradable, tenía que controlar más mi genio, eso era algo que odiaba admirar del chupansagres, su control y su paciencia infinita.
-Perdón Bella, es que te he extrañado y pues después del accidente de Charlie sentí que las cosas habían mejorado entre nosotros y pues de repente deje de verte y pues eso me pone mal, ya me conoces.
Pude observar como se encogía, como si algo le hubiera lastimado de mis palabras, definitivamente venia a decirme algo grave.
-Jacob, ¿Qué significa para ti nuestra amistad?
Su pregunta me saco de toda concentración, no esperaba algo así.
-Significa TODO, tú lo sabes.
A Bella se le ilumino la cara, como si esa fuera la respuesta que estuviera esperando, mi corazón se desboco, verla así me cortaba la concentración, lo que más me llenaba en este mundo era saber que yo significaba algo para ella, la frustración de saber que no lo suficiente era otra historia.
- Entonces si nuestra amistad significa tanto para ti, como significa para mí, debemos ser capaces de sortear todos los obstáculos, ¿no es así?
El entendimiento recorrió mi cuerpo, ya sabía hacia donde se dirigía todo esto, a su conversión, al momento en el que dejara ser mi Bella, cálida, despistada, suave, tierna, para convertirse en una de ellos, inhumana, fría, perfecta vampira, para mi ese momento significaba la muerte de mi alma gemela, no podía seguir en la vida de alguien a quien no iba a querer conocer.
-Hay barreras que no siempre se pueden cruzar, Bella.
Pude ver que mi respuesta la lastimo, pero era la verdad, en este caso la barrera vampiro- hombre lobo estaba comprobado era una de la irrompibles.
-Creo que ya sabes a lo que vine, Jacob, con el accidente de Charlie mi conversión se retrasó, sin embargo nunca quedo descartada, pensé que este tiempo, había ayudado a que comprendieras que no porque me convierta en algo desconocido para ti, voy a dejar de ser tú amiga, las circunstancias han cambiado y ya no puedo seguir esperando a que comprendas, que mi corazón aunque deje de latir nunca va a desechar nuestra amistad.-
De entre todas sus palabras hubo una oración que no esperaba.
-Bella, ¿a que te refieres con que las circunstancias han cambiado?
Después de una larga pausa, Bella suspiro y me respondió.
- No importa Jacob, créeme que no necesitas saberlo, lo único que necesitas saber, es que hoy en la noche iniciara mi conversión y en ti esta la decisión de que nuestra amistad continúe o termine aquí, aunque he de decirte que en mi alma siempre estará mi sol, Jacob Black-
Las lágrimas comenzaron a recorrer el rostro de Bella, me sentía completamente desarmado, sin embargo mi convicción seguía sin cambiar, era el momento de romper el ciclo de sufrimientos para los dos, alguien tenía que dar el paso.
- No puedo Bella, es momento que avancemos y dejemos de hacernos daño, te prometo que nunca dejare que ninguno de los chicos de la manada te hagan daño a ti o alguno de los Cullen, pero es lo más que puedo hacer, es tiempo de avanzar cariño.
La voz se me corto en la última palabra, las lagrimas también invadieron mi rostro, no pude resistirme y la abrace, sentí que fue una abrazo muy largo, nos apretamos fuertemente como si ninguno de los dos quisiéramos que terminara, podía sentir el cuerpo de Bella temblar, fui el primero en soltarme, la mire a la cara, se veía muy triste pero podía ver la decisión en sus ojos, le di un beso en la frente, comencé a alejarme, poco a poco sentí como mi cuerpo comenzaba a vibrar, decidí no resistirme a la transformación, entonces comencé a correr, quería despejar mi mente esta vez no huiría, no volvería causarle ese dolor ni a mi padre ni a mis amigos, solo quería sentir el viento en mi cara para ver si con eso el dolor lograba disiparse, alcance a escuchar su voz cuando grito
-"Jacob Black, siempre serás mi alma gemela, mi mejor amigo"
Sólo pude emitir un aullido, el cual estoy seguro transmitió mi agonía.
Bella Cullen
Sabía que tenia que ser fuerte, no podía desmoronarme, deje que las lagrimas salieran, por un largo rato, me quede sentada en el árbol, de algo estaba segura, esta era la última vez que veía la playa de la Push, ya no me iba a ser permitido pasar a estos territorios en un futuro cercano, me sentía muy triste, pero sabia que Jacob tenía razón, si esa era su decisión entonces era momento de que los dos dejáramos de sufrir mutuamente, deje que el viento me despeinara y aclarara mi mente, aunque sabia que esto era casi imposible, después de tranquilizarme lo más que se pudo, me dirigí de nuevo al auto, observe la hora todavía tenia tiempo de hacer una parada más, sabía que Alice me encontraría fácilmente y le diría a Edward donde encontrarme, así que maneje hacia nuestro prado..
BELLA CULLEN
Una mezcla de emociones recorría todo mi ser, por un lado las despedidas me habían dejado muy triste, tal vez le acababa de decir el adiós definitivo a dos personas que significaban muchísimo en mi vida, otra parte de mi no podía negar que sentía miedo, me alegraba que Edward no pudiera leer mis pensamientos de lo contrarío su renuencia a convertirme se vería apoyada por mis propios miedos y una parte pequeña sentía un poco de paz, aunque la conclusión de mi amistad con Jacob era lo último que quería en este mundo, sabía que por el momento el permitirle un espacio para que pensara las cosas era lo mejor, mi conversión no cambiaria mi forma de pensar ni de ser, Jacob tenia que entender que yo seguiría en esencia la misma solo que más coordinada y duradera.
Cuando por fin llegue al prado, la tarde caia en su esplendor, se notaba que no faltaba mucho para que el sol se pusiera, podía sentir el viento despeinarme, mi corazón y mente se olvidaron de todo cuando vi a ese ser maravilloso esperándome sentado entre la hierba, el tenue sol lo hacia brillar de una manera ligera, pero como siempre su hermosura resaltaba, todavía no podía creer que aquel ser extraordinario fuera mi esposo, sentí mi anillo de casada y me recordé a mi misma que no estaba en un sueño, que de verdad Edward y yo habíamos logrado unir nuestras vidas para siempre, lo que viniera en estos días lo podríamos enfrentar, porque estábamos juntos.
Como siempre mi corazón se acelero cuando nuestros ojos se encontraron, apresure mi paso y me acerque a abrazarlo, el no hablo, me sostuvo tiernamente contra su cuerpo y por fin después de ese día devastador, me sentí en casa, protegida y reconfortada, era como si su cuerpo marmóreo le brindara a mi ser la medicina perfecta para hacerme sentir plena con solo rozarlo.
Edward comenzó a acariciar mi rostro, podía ver todas las preguntas no expresadas en el suyo, sin embargo no quería hablar, lo único que quería era terminar mi última tarde como humana en los brazos del ser más angelical que existía en mi universo, después de un rato por fin rompí el silencio.
-Todo, va estar bien, lo presiento, no importa lo que pase, mientras estés a mi lado todo funcionará.
Edward me observó, después sonrió ligeramente y me dio un beso lleno de pasión, podía sentir la mezcla de emociones que pasaban por su ser, era exactamente lo mismo que yo estaban sintiendo, de pronto en lo único que podía pensar era en sus labios rozando los míos, sus manos afianzándome fuerte contra su ser, mis manos recorriendo cada línea de su cuerpo perfecto y mi corazón latiendo acelerado como de costumbre ante su más mínimo roce, nuestra respiración comenzó acelerarse, el miedo más grande al que me enfrentaba con respecto a mi conversión a inmortal era que este sentimiento tan intenso que sentía por Edward cambiara y se viera minimizado por mi deseo de beber sangre, en este momento cada neurona, cada terminación nerviosa reaccionaba con solo su roce, mi corazón latía tan rápido que parecía que quería explotar, a veces me preguntaba como era posible estar tan enamorada y ahí en el prado con la hierba los árboles a nuestro alrededor y el sol a punto de ocultarse como testigos volvimos a convertirnos en uno mismo, sin embargo esta vez quise que cada detalle como humana se quedara grabado en mi mente, cada minuto con el ser que más amaba era lo más valioso de mi vida.
Aunque el día había sido muy pesado y doloroso, la conclusión había sido perfecta, solo me faltaba hacer una llamada a mi madre y por fin iniciaría mi conversión a inmortal, lo que había soñado desde hacia tanto tiempo, como siempre mi mamá hablo más que yo, pero esta vez no me molesto, la escuche con atención y me alegre de corroborar que era muy feliz con Phil, me dio consejos acerca de la universidad, de cómo no debía enfiestarme demasiado ni unirme a ninguna fraternidad, le tuve que recordar una o dos veces que yo no era de ese tipo y que además ya estaba casada así que no tenia nada de que preocuparse, como siempre me dijo que no estaba de más que escuchara esos consejos, aunque intente zafarme a toda costa me hizo prometerle que la iría visitar en el verano, al final accedí aunque sabia que no podría cumplir mi promesa, el hacerla feliz por última vez no me costaba nada.
Cuando por fin concluí la llamada con mi madre, pude ver que me esperaban en la sala, Alice, Jasper, Esme, Emmert , Rosalie se encontraba en una equina más alejada, yo ya sabia lo que ella sentía acerca de mi transformación, Carlisle estaba preparando todo, su idea era darme morfina antes de iniciar el proceso de la transformación para que de esta manera anestesiada se minimizara mi sufrimiento, después de darle un abrazo a cada uno de los miembros de la familia y recibir un guiño de Alice, apreté la mano de Edward y nos dirigimos a su habitación donde Carlisle tenía ya todo listo.
Como siempre mi reacción a las jeringas no fue la más óptima, era una tontería que eso fuera lo que me diera miedo, Carlisle le indico a Edward donde estaba todo lo que necesitaba y decidió darnos la privacidad necesaria,
-Estaré afuera por si me necesitan, todo va a salir bien Bella
Carlisle me dio un abrazo y se retiro , ahora todo estaba en las manos de Edward.
