Never think
By
Claudia Granger
"Por que a veces suceden cosas maravillosas que nunca pensé que podrían pasar"
9.-Amor del bueno
"Y nadie lo buscaba y nadie lo planeo así, en el destino estaba que fueras para mi y nadie le apostaba a que yo fuera tan feliz pero Cupido se apiado de mi"
Aquel fin de semana fue algo más que increíble, dormíamos juntos, despertábamos juntos. La ternura que nunca antes conocí, la conocí en ese preciso y precioso instante
Aquel sábado abrí los ojos, la temperatura era más bien baja así que inconscientemente me acurruqué mas junto al cuerpo caliente que reposaba a mi lado, aquel cuyos brazos me tenían rodeada por completo, acunándome con dulzura. Levanté la mirada y vi la expresión de total relajación que tenia Michael, me permití contemplarlo con una sensación extraña revoloteando en mi pecho, una sensación que me impulsaba a acariciar su rostro y dibujar los contornos con mis dedos, aquella que me impelía a demostrar un poco lo que sentía
Una sensación agradable para a la cual no estaba preparada
Sin poderlo evitar, mi mano derecha se posó en la mejilla izquierda de Michael y sentí su incipiente barba a ras de piel, sonreí. Era extraño, aquella era la primera vez que amanecía con alguien después de años y sobretodo, era la primera vez que amanecía en los brazos de alguien… Y en vez de sentir la incomodidad y repugnancia de costumbre, aquella sensación de calor y protección, de ternura y confianza, me gustaba mucho
Aunque no estuviera aun capacitada para decirlo en voz alta
Cerré de nuevo mis ojos y me volví a quedar dormida
Cuando volví a despertar mi cuerpo instintivamente se frotaba contra el duro cuerpo masculino que estaba pegado a mi, cuando me di cuenta, ya estaba firmemente sujeta y estaba siendo besada y acariciada con desesperación, me uní mas activamente luego de que los brazos de el, me posaran sobre su cuerpo, mi cabello claro cayó en suave cascada sobre su rostro y sonreí, al verlo aspirar el perfume que despedía. Antes de estar completamente despierta, estábamos haciendo el amor de una manera increíble.
Cuando terminamos, jadeando uno sobre el otro, el me sonrió y yo le devolví la sonrisa. No era solo satisfacción sexual, era algo mas allá y que me gustaba sobremanera, apoyé la cabeza sobre su pecho y el enredó sus dedos en mi cabello, jugando con ellos
- Buenos días – Me susurró
- Buenos días a ti también ¿Cómo le llaman a esto? ¿Alegre despertar? – Pregunté radiante
- Algo así – Me respondió levantándose de la cama para ducharse y cepillarse los dientes, yo me arropé mas entre las sabanas revueltas de la cama, sonriendo
Mientras escuchaba el sonido del agua caer, pensaba en la noche anterior y en lo inédita de la situación que estaba viviendo ¿Quién iba a pensar que iba a estar yo allí, en compañía de alguien? ¿Quién podría imaginar que Pansy Parkinson y Michael Corner estarían en aquel lugar tranquilo y remoto, buscando un espacio solo para ellos dos? ¿Quién iba a pensar que algo así podría hacerme tan feliz? Nadie, al menos, yo jamás lo habría apostado
Yo no buscaba una relación, una aventura. Nunca habría imaginado con quien iba a estar yo en esos momentos, quizás una fuerza superior llamada Destino o Dios o algo semejante, estuviera conspirando para que así fuera. Y si cuando lo reencontré alguien me hubiese dicho que pasaría esto, jamás le habría apostado, jamás le habría creído. Pero tenia que admitir, al menos a mi misma, que nunca antes había sido tan feliz
Y si era cierto que existía Cupido, el angelical niño se había apiadado de una arrogante, fría y lastimada Slytherin como yo. Me había dado una oportunidad
- ¿Pansy? ¿Estas allí? – Se oyó la voz de Michael desde el baño de la suite
- Si aquí estoy – Respondí, saliendo de mis pensamientos
- Como estas tan callada… - Comentó
- Pensando –
Tenía muchas cosas en la cabeza, como por ejemplo, mi recién descubierta fe a una nueva oportunidad de vivir y ser feliz, empecé a creer que mi destino no era estar sola, mis temores ocultos se terminaban por desvanecer ante el dulce eco de su voz, ante el suave tacto de sus caricias. Quizás era cierto que había llegado el amor
Y era un amor del bueno
Con cada gesto, con cada palabra, con cada detalle, se había ido ganando mi corazón, mientras iba saliendo del amargo letargo en el que estuve sumergida durante tantos años
Todo gracias a el
En ese instante salió del baño, vestido y perfumado. Al pasar a su lado, me tomó por la cintura y me dio un largo beso antes que desapareciera del otro lado de la puerta para asearme un poco
Salimos tomados de la mano a desayunar, estábamos en un precioso y solitario rincón frente al mar, a las 9 de la mañana de aquel sábado. Luego de allí nos fuimos a un lugar en Douglas, a comprar algunas cosas… Y me encontré con mi madre
- Pansy – Saludó
Michael apareció a mi lado, casi instantáneamente. Me vi en la penosa situación antes de poderlo advertir
- Madre, te presento a Michael Corner. Michael, ella es mi madre – Dije con la mayor serenidad que me fue posible
- Encantada de conocerla – Dijo el, tendiéndole la mano con mucha amabilidad. Mi madre le devolvió una muy sutil sonrisa al tiempo que tomaba la mano de el, en el saludo
Luego de una muy breve y embarazosa conversación, nos despedimos, mi madre por un lado y Michael y yo hacia otro. La gente me miraba inquisitiva y yo no pude evitar revolverme incómoda
- ¿Qué te sucede? –
- La gente. Demasiados me conocen y es imposible pasar inadvertido –
Me miró arqueando una ceja, así que me apresuré a añadir, antes que hubiera algún malentendido
- No es que me avergüence de estar aquí contigo y que nos vean juntos, pero me gusta ser discreta, mas si estamos apenas comenzando algún tipo de relación – Expliqué – Hay demasiada gente que me conoce y odio las murmuraciones sobre con quien ando o no
- Te entiendo bien – Respondió sereno – Tienes toda la razón
Una parte de mi, se preguntó muy en el fondo, si aquello tenia que ver con algún tipo de vergüenza por mi pasado o por que prefería la clandestinidad
Regresamos al hospedaje y nos metimos en la piscina ante el intenso calor que había en el lugar, charlamos, jugamos, nos tomamos unos refrescos y así pasamos la tarde. En la noche me sorprendió haciendo el mismo la cena para los dos. Comimos en unas mesas al aire libre en la terraza, con la luna como principal invitado e iluminación. Inconscientemente sonreí ante tamaño detalle
Nunca antes había visto a alguien hacer algo así por lo que me sentí extrañamente halagada, mas aun, al ver el esmero con que preparaba todo. Después de la cena nos retiramos de nuevo a la habitación, nos acurrucamos uno junto al otro y nos quedamos dormidos.
A la mañana siguiente, todo se pareció, con la diferencia que a mi despertar, el ya tenia los ojos abiertos contemplando el techo, al percatarse de mi movimiento, bajó sus labios hasta mi frente y la besó
- Buenos días ¿Cómo dormiste? –
Sonreí algo ruborizada – Maravillosamente
Aquel día transcurrió al principio, idéntico al anterior, pero a medida que se iba acercando el anochecer, la nostalgia y tristeza de la inminente despedida se hacia patente. Después de pedir que nos trajeran el almuerzo a la piscina y de haber comido, nos tocó el momento de las conversaciones serias
- Este fin de semana contigo fue increíble… – Me dijo sonriendo pero yo tuve que desviar la conversación hacia aquel punto que debía tocar
- Tengo una pregunta que hacerte – Empecé, algo incomoda - ¿Qué es esto al fin?
Bajó la cara algo entristecido – No quiero mentirte, no quiero prometerte algo que no pueda cumplir. Primero tenemos un gran obstáculo que salvar
Sabia como había terminado su relación anterior, primero por que la madre de Lavender lo solía mencionar muy frecuentemente, luego porque curiosamente también había conocido una vez a la misma madre de Michael, tercero por que el me termino de contar aquella triste historia
Y yo no quería que la nuestra corriera la misma suerte
- Entiendo – Dije con un nudo en la garganta, pero mostrando mas serenidad y fortaleza de la que creí que seria capaz
- No digo que todo este perdido, porque si fuera así, no estaríamos aquí te lo aseguro. Pero… Tengo que verlos y hablarlo en persona. Dentro de dos fines de semana viajo a Londres a ver a mis padres y hablar sobre esto.
Bajé el rostro mientras respiraba hondo. Un cuchillo se clavaba en mi pecho ante la perspectiva de que este pudiera ser también un final anticipado y el dolor era horripilante, decidí hablar
- Bueno… entonces pase lo que pase, quiero que sepas que estos días y sobre todo este fin de semana, han sido los más felices de mi vida. Nunca los olvidaré – Confesé
Me miró azorado - ¡No quiero pensar de esa forma! Seria como decir que no hay nada que hacer y si lo hay… - Vaciló - Si no fuera así, no estaríamos aquí. No quiero pensar en esto como si fuera el final, no lo concibo… Me duele de solo imaginarlo – Confesó bajando la mirada
- ¡Y tu crees que valga la pena! – Escupí con dolor, pensando en el próximo enfrentamiento con sus padres
- ¿Tu? ¡Claro que vale la pena! No lo dudes ni un segundo – Contestó sin pizca de vacilación en la voz – Me importas
- No vayas a jugar conmigo – Le pedí con sinceridad
- No estoy jugando, en ningún momento lo he pensado, esto es algo serio, lamentándolo mucho se complico innecesariamente pero lo afrontaremos, las cosas se van a dar, tu veras - Me aseguró
Respiré hondo para poder mirarlo de frente… Si dentro de dos semanas, todo salía mal, probablemente aquella seria la última vez que nos veríamos… Dolía un infierno pensar en esa posibilidad
Un rato después íbamos al Terminal, iba a despedirse de mí, en el momento justo, me beso largamente, sin querer separarse de mí, con la tristeza reflejada en sus ojos color avellana, se alejaba y volvía para besarme; así lo hizo tres veces, a la última, nos miramos a los ojos y nos dijimos adiós
Me alejé con el corazón hecho polvo por el miedo y la tristeza de la despedida
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La canción (Y melodía recomendada) que titula este capítulo es "Amor del Bueno" de Reyli
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