Notas de Autor
Todos dicen que los personajes de Free! NO me pertenecen, son propiedad de Kyoto Animation y Animation DO.
De alguna forma mi comentario político de que todos tenemos derecho a shipear lo que queramos, ofendió a alguien. Incluso lo hice de manera humorística para hacer el asunto menos pesado, pero al parecer no transmitió. Yo solamente les voy a decir una cosa, ofender a un fandom no es decir que tú no eres partidario de él. Yo si he oído terribles ofensas que se dan unos fandom con otros. Yo en ningún momento he usado un vulgar vocabulario para dirigirme a otras ship ni he montado un debate libre para discutir el por qué una ship vale más que la otra; yo siempre he dado mi beneplácito para que den su opinión, claro está, si estamos hablando de la historia que estoy relatando.
Quisiera disculparme si le hice pasar a alguien un mal rato con mis comentarios, pero no me disculpare por mis palabras, porque sé que me exprese con propiedad.
Aun me entristece saber que mis palabras hayan sido tergiversadas, quisiera que la persona que está enojada conmigo tuviera cuenta en la página para así dirigirme personalmente a ella y sosegar su espíritu, no me gusta enemistarme con nadie, menos si ellos son otakus que resultan ser fujoshis o fundashis, y que al mismo tiempo son Souharu shipers. En todo caso, levanto la bandera de la paz.
Advertencia del capítulo: entre el capítulo anterior y este se tocan muy superficialmente dos asuntos que van a tomar lugar en capítulos futuros. Rin y Makoto son personajes claves, por ello cada cosa que hagan o digan esta fríamente calculado. No, Nagisa y Rei no salen en este fic, dejen de insistir…
Para un buen gusto, un buen susto.
Capítulo 9. Dos pasos atrás y uno adelante. Parte II.
El fin de semana había sido un infierno para Haruka. Su abstinencia lo tenía al borde de un colapso emocional. Tal vez había sido mala idea ir a nadar por las noches todos los días de esa semana. Se había creado un nuevo mal hábito, y ni tan nuevo, solo que había olvidado lo gratificante que era dejar que el agua ahogara sus problemas. Y ya sin hipocresía alguna, admitía que tenía un problema, uno que le estaba costando bastante resolver.
Aquel sujeto estaba haciendo de las suyas para taladrarle la cabeza una vez más. Aquella llamada que había recibido de él cuándo estuvo con Makoto, lo atormentaba de cuando en cuando. Cuál era su propósito. Ahora qué era lo que quería de él.
No solo era desconcertante sino también molesto. Pero el mismo Haruka sabía que las cosas no eran así. Él sabía que aquella codependencia que quería erradicar de su ser estaba palpitando con locura. La esperanza de que en realidad todo aquello se tratase de un acuerdo de paz. Más que eso, si se valía soñar, a lo mejor Yamazaki quería empezar a tratarlo, así como trataba a esos odiosos sujetos del restaurante, o mejor dicho a Makoto, si, ese era un mejor ejemplo.
"¿Quiere ser mi amigo?"
Y después de haber pensado aquella pregunta, Haruka volteo a sus alrededores para ver si nadie lo había escuchado, tonto de él puesto que no lo había dicho en voz alta sino en su cabeza. Qué vergüenza daba decir esas cosas, incluso si él era su único oyente.
Aparte de lo vergonzoso de sonaba, también era vergonzoso y algo patético el pensar que si era así, aquello despertaba ciertas cosquillas en su estómago. No podía evitar curvar la comisura de sus labios en una tenue sonrisa. Sus ojos se entrecerraban picaros viendo al vacío. No había nada en particular que imaginarse, solo disfrutaba la sensación de gozo que quedaba en su cuerpo ¿Realmente quería que fuera así?, ¿qué Sousuke buscara ser su amigo?
Su buen humor estaba dividido entre su esporádica felicidad, y su orgullo, de no haber sido el primero en ceder, y lo divertido que resultaba pensar que estaba haciendo una travesura al atreverse a pensar que si quería merecer el trato del otro, algo por lo cual Nanase Haruka no debería aspirar, puesto que desde tiempos inmemorables a Sousuke le disgustaba su existir. Caerle bien aunque este no quisiera, era de locos. Era como si sus caprichos eran órdenes ahora. Como un deseo imposible que no podía forzar. Y ahora las cosas se volteaban.
Claro, todo era hipotético a estas alturas. Haruka rechazó la oferta de paz aquel día, puesto que desde todos los ángulos aquello le parecía un "no, no". Ahora con la cabeza más fría, se arrepentía un poco de no haber aceptado; pero solo un poco, si había dicho que no, era por algo. Una cosa que jamás le ha fallado en todos sus años de vida era su instinto.
Hay un propósito para todo. Si había perdido el chance, ya no había vuelta de página. Haruka se reprendía mentalmente por ponerse tan comiqueado a estas alturas de la vida. Había que dejar para los demás también. Dejemos que esa pobre alma sea libre. Qué derecho tenía de pensar que podía imponérsele a aquel hombre.
"Pisa tierra." Se repetía una y otra vez, calmando de tanto en tanto aquel descontento que se alzaba en contra de él mismo, porque también era difícil lidiar con él mismo. Qué porfiado era.
"Yamazaki quiere pagarte la camisa manchada. Es todo. Supéralo."
Aguantarse al "Haruka aguafiestas" también era un fastidio, pero debía soportar ambas partes.
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Santísimo lunes al fin. Una hora antes de lo estipulado, Haruka llega a la uni listo para empezar a hacer cuenta regresiva. Pronto sumergiría aquellos demonios que lo tenían hasta la coronilla.
Sus compañeros de clases fueron los primeros en percibir el veneno que emanaba el perturbado prodigio. Hasta para las habituales caras de conocidos/amigos, que solían andar con él para arriba y para abajo, no sabían cómo disipar aquel mal humor. El único consuelo que les quedaba era esperar que Haruka mejorara su humor cuando llegara la hora de ir a sus prácticas.
Y ni tuvo que esperar tanto. Por suerte para él, la segunda hora de clases resulto ser libre. El profesor de Teoría de la Forma estaba de permiso en el dentista, pero a quién rayos le importa; Haruka salió disparado como una bala hasta el gimnasio. A mitad del pasillo de su destino ya estaba deshaciéndose de todo lo innecesario, exacto, kilos de ropa que no venían al caso.
Por desgracia de sus compañeros de equipo, y para el deleite de las bellas féminas de la institución, Haruka corrió medio kilómetro en su ceñido traje de baño hasta tirarse en la piscina en un aerodinámico y perfecto clavado; tanto los contemporáneos como los veteranos que estaban de paso, levantaron pieza por pieza de las prendas abandonadas de Haruka en el pasillo
"Otra vez Nanase desvistiéndose fuera de los vestidores." Se fue formando un grupito del club de natación alrededor del gimnacio. Unos veían a Haruka flotando, haciendo angeles de agua y otros se dedicaban a juntar sus pertenencias.
"¿Alguien le tomo el tiempo? Creo que tenemos un nuevo record." Bromeó uno de ellos.
"Max Steel debe estar frustrado." Concluyo otro.
"Quisiera ir a nadar también pero tengo clases" se escuchó desde atrás con amargura; la chaqueta que había recogido se la lanzo a otro de los que estaban en la labor y dio media vuelta para regresar a su horario.
Haruka se sentía 'gente' otra vez. Esto era todo lo que necesitaba. A pesar de que solo tenía hora y media para disfrutar de tan divina dicha, era suficiente como para hacerlo pasar por un 'paño frio' hasta que fuera hora de las practicas. Al diablo las inquietudes tontas y los temores absurdos.
Oh pobre Haruka, no tenía ni idea de lo que se le venía encima. Era irónico dar gracias por aquella hora que tuvo para calmar sus nervios, puesto que había cierta persona que vendría sin consideración alguna a volver a alborotarlos. Pero esto era la vida, y a la vida a veces le gustaba darte una paliza. Nanase Haruka no era la excepción, lamentablemente.
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Haruka había salido del departamento de arte relativamente temprano. Y aunque no lo crean, su cabeza no estaba ocupada con pensamientos lascivos sobre él y la piscina. Una de las materias en la cual menos pensaba relevante a estas alturas del semestre, venía muy campante a imponerle una obligación. "Exploración del pensamiento" parecía una materia traslucida y poco desarrollada en comparación a su nombre; hasta ahora, Haruka solo le habían pedido ensayos escritos de los respectivos temas a discutir, como la conducta humana, con el propósito de entenderla superficialmente, pero el objetivo era netamente banal, todo era en función al cliente o al espectador futuro de tus obras; por lo que no despertaba interés alguno en nuestro introvertido prodigio; bueno, hasta ahora.
La evaluación final de aquella materia ya estaba pautada; correspondería el 40% de la nota definitiva. Y aunque Haruka no tenía como primordial aspiración graduarse Cum laude, tenía cierto interés en realizar dicha actividad. Era perpleja, era única, y no tenía ni idea de que hacer para ella. Lo bueno era que aún faltaban un par de meses para entregarla.
Llegando al gimnasio empujó las puertas con su sobriedad distintiva, pero al asomar su cara no pude evitar ser noticia nacional. Los contemporáneos lanzaban sonrisas picaras mientras los veteranos cargaban unas caras de enojo fingido. Haruka sabía que se avecinaba, y muy a su pesar era inevitable, iba a "socializar" con su equipo.
"Miren quién llego." Sonrió maliciosamente uno de los que estaban más cerca de la puerta.
"Buenas tardes." Dijo en respuesta. Haruka se adentró lentamente para permitirles a los demás abordarlo. No le gustaba particularmente, pero no estaba mal tenerlos a su alrededor, como un equipo, le recordaba a Iwatobi de alguna manera.
"Me contaron que estuviste armando fiesta esta mañana, Nanase." Un superior se acercó jovialmente hasta Haruka y le alboroto todos los cabellos. Este no hizo más que dejarse acoquinar.
"No realmente." La mayoría estaban acostumbrados a su corto vocabulario, y al menos no se estaba excluyendo de los demás. Así era ese joven, y no tenía nada de malo.
"¡Nanase, no quiero volverte a ver haciendo un striptease afuera del gimnasio en mi vida!" bromeaba otro de ellos, gritando cual perturbado.
"Si, ese es nuestro espectáculo privado. Max Steel, el magnífico, desapareciendo su ropa en un pestañeo como por arte de magia."
Los entrenadores dieron por terminado el acoso de Haruka, y fue penitenciado por el espectáculo de aquella mañana; tendría que hacer una hora más de cardio antes de entrar a la piscina. Ya sabían cómo neutralizar su indisciplinada forma de ser. Haruka no tuvo de otra que cumplir con su castigo.
Veinte minutos antes de que se terminara de cumplir su pautada penitencia, el entrenador Fujisaki se asomó al cuarto de las bicicletas elípticas y con un gesto facial mando a Haruka a las duchas. Pasados diez minutos ya estaba nuevamente en la piscina.
Ya era tiempo de volver a intensificar su rutina. La competencia anterior lo había dejado algo maltrecho, por no decir deprimido, y había bajado la intensidad de su régimen aquellos últimos días. Hoy volvería a ajustarse las tuercas.
Silbatos trabajaban en sinfonía. Gritos y halagos por parte de los entrenadores. Mirada hacia el frente, luego a los tableros, otra vez a los bancos de salida. Sería raro para los demás saber que Haruka estaba en completa paz. Todo este ambiente le parecía relajante, a pesar de que todos los que estaban bajo ese techo aspiraban a superar al otro. Pero Haruka lo sabía bien, sabía que no podía sentir la tensión porque en aquel lugar no había nadie que lo requiriera. No era cuestión de ser un presumido ni mucho menos; solo necesitaba fajarse en los entrenamientos y concentrarse en las competencias. Y cuando vuelva a reencontrarse con Rin en la piscina, aquello será todo.
Si llegaba a perder o a ganar contra él…
…realmente no había mucho que pensar al respecto…
…tal vez la respuesta era seguir adelante y ya.
Haruka se puso en posición, inclinando todo su cuerpo grácilmente. Dígitos palpando firmemente la superficie del concreto. Sonó el silbato y se lanzó con furia. Se sentía la presión desde los otros carriles, la intensidad, todos estaban encendidos. Sonaba un segundo pitido, tocaban la pared, segunda vuelta, cambio de estilo. La mayoría de los entrenadores que se encontraban allí tenían la vista fijada en la piscina. Los que esperaban su turno también estaban inmersos en aquel vaivén de poder. Cada quien concentrado en su oficio.
El único que no estaba desempeñando su oficio habitual era Yamazaki Sousuke, que estaba indeciso si dejar entre abierta o completamente cerrada la puerta del gimnasio de la universidad del noroeste. Una vez adentro, las pocas personas que se habían dado cuenta de su presencia lo veían con moderada curiosidad, al no tener puesto un traje de baño de seguro venía a hablar con alguno de los entrenadores, a lo mejor venia para dejar un mensaje de la coordinación.
Sin ningún ápice de timidez Sousuke se encamino hasta el frente del espectáculo, ojos indiscretos se clavaban en su robusta espalda; parándose a unos diez pies de los bancos de partida, empezó a caminar cual pasarela, buscando de carril en carril a su presa. Sus manos, que habitualmente solían descansar en sus bolsillos al andar, apretaban en puños su determinación, que Dios libre a Nanase Haruka, porque no habrá otro que impida su reencuentro.
Finalmente nuestro depredador favorito localizo aquella saeta rebosante de talento, que abismaba el desempeño de sus vecinos de carril, pobres almas en desgracia pensaba sin compasión alguna de ellos el deportista con menos suerte del lugar, si es que todavía se le podía llamar "deportista" a aquel arrogante muñeco de torta. Era la tercera vuelta, Haruka tenía un buen lugar, pero procuraba guardar energías, quería terminar aquel ciclo con moderada intensidad. Como si de otro mundo se tratase, las brazadas le recordaban donde estaba; cada vez que tomaba aire tenía más visualización de su panorama, si había que agradecer en la vida por los pulgares y la vista periférica, el corazón de un joven ingenuo no se quedaban atrás.
Cada boconada de aire lo embriagaba más, había cierta sensación de éxtasis cada que asomaba su cara fuera del mundo no húmedo. Por algún motivo aparente, aquella figura borrosa que tenía en primera plana, le recordaba lo ruin que podía ser la existencia humana, solo alguien de su especie podía ser tan débil. Los humanos podían llegar a ser tan básicos como los animales. Por qué tenía que ser él mismo, por qué no podía ser simplemente aquel organismo acuoso que lo envolvía, sin personalidad, sin expectativas o aspiraciones, sin tener que ser tan pero tan idiota en la vida…
Cuando todo dejo de ser un espejismo, aquel marco se hizo un todo. Desde detrás de su banco lo veía fijamente Yamazaki Sousuke, aquellos ojos turquesa hacían que le ardiera todo el pecho, la punzante quemadura se expandía por todo su cuerpo. Le devolvía la mirada pero al mismo tiempo no lo hacía; como si no quisiera que pensara que le tenía miedo, pero tampoco quería darle más importancia de la que se merecía, el plan era contraatacar su impertinencia mientras aparentaba que aún no sabía que estaba allí, bastante tonto considerando lo contradictorio que era.
Si poder evitar ser más egoísta y menos orgulloso, al tocar la pared, Haruka dio inicio a su cuarta vuelta, esta vez con espalda. Sousuke se sorprendió al ver como Haruka le daba la cara ampliamente, esta vez con el contacto visual bien definido. Fue bastante corto aquel intercambio de miradas; sin poder advertirlo, Sousuke abandono aquellos zafiros por penetrar aquellos músculos en movimiento; no quería perderse de nada, Sousuke analizaba rápidamente cada zona, piernas, brazos, torax, lapso e intensidad de brazadas, uniformidad de pataleo, temía que si no lo veía todo, podía quedarse con la incógnita de su vida. No había misterio tras el talento pues eso era, talento.
Por un momento Haruka resintió que Sousuke dejara de verlo a la cara, pero como su atención no se había alejado de su cuerpo, más consiente que inconsciente, Haruka pulió sus movimientos en auto reflejo; ritmo perfeccionado, gracilidad evolucionada, efectividad comprobada; Sousuke no pudo evitar tragar con dificultad, se podía ver un brillo en los ojos del mayor, mientras este veía un brillo emanando del cuerpo del prodigio, aunque sabía perfectamente que solo era un juego de su mente.
Sousuke le dedico una amplia sonrisa Colgate, y por un instante Haruka sintió que perdería el ritmo, mas eso nunca pasó. Aquella reconfortante muestra de aprecio le llevo calidez a su interior. Cerró sus ojos por unos momentos, curvando la comisura de sus labios en una tenue sonrisa. Instintivamente sintió la cercanía del punto culminante, dio su última carga de energía y toco la pared, y si hacía falta recalcarlo, la toco primero que nadie.
Haruka veía en la distancia a Sousuke, no era una perspectiva muy clara. Sentía una revolución alrededor suyo, sus vecinos de carril le estaban dirigiendo la palabra, pero no podía escucharlos por falta de interés.
"Sí que estabas frustrado hoy Nanase, casi ni ten sentí cuando me pasaste."
"Deberíamos pedirle al plantel que te dejen vivir en el gimnasio"
"Hoy estas dándolo todo Max Steel"
Como cosa rara Haruka los dejo hablando solos. Una mano se extendió tras de sí para ayudarlo a salirse de la piscina pero éste la ignoro igualmente; agarrándose con una mano de la orilla, apoyó la planta de sus pies en la pared y se impulsó para dar otra vuelta en su carril, Haruka iba a salir de la piscina, pero del otro lado de esta. Despego con una patada delfín salpicando bruscamente a los compañeros que todavía creían que estaban en una conversación con él. Después de su carga inicial, terminó el resto del recorrido en Crawl, llegando hasta su objetivo relativamente rápido. Haruka tocó la orilla del extremo que quería alcanzar y levanto la cara para darle una buena mirada al caballero que vino visitarlo.
¿Por qué hacía esto?, ¿por qué nadaba hasta él?, ¿por insolencia?, ¿para no demostrar que le tenía miedo?, ¿por arrogancia, quizás? ¿Para enseñarle que entrenaba enserio? No tenía idea, pero los ojos de Haruka recorrían su cuerpo y su cara. Yamazaki no estaba vestido muy casual, ropa bonita, tal vez hace unos momentos estaba con otra persona, tal vez iba de camino a verse con esa persona. Y ese aroma que cargaba. A pesar de que la distancia no era corta, Haruka se sorprendía como aquella colonia costosa llegaba hasta sus fosas nasales.
Sousuke se acercó al banco del menor, por un momento Haruka sintió su corazón dispararse, quería retroceder, pero su orgullo no se lo permitía. Él sería el primero en hablar, tenía que controlar la situación, le diría un "¿Qué haces aquí?" lo despacharía lo más rápido posible y podría continuar con su entrenamiento en paz. Esa era el plan. Sus labios se partieron para pedir el primer dialogo pero antes de que pudiera salir palabra alguna, Sousuke inclino su cuerpo hasta él y le extendió su mano izquierda.
Y ahí estaba en primer plano aquella mano nuevamente, Haruka veía la mano de Sousuke, tan grande, tan cerca. Como si hubiera sido un auto reflejo su mano izquierda voló a tomar la del mayor. Y como esperaba, aquella sensación lo disparo al pasado, que nostálgico era volver a tocar la mano de Yamazaki Sousuke, y nada había cambiado, su mano se encasquetaba perfectamente con la de él, que era más grande, y tan pero tan cálida, ¡qué increíble!, ¡no había cambiado en nada!, aquella calidez era la misma, la misma de cuando eran niños.
La mano derecha de Haruka se le unió a la otra para cubrir la mano de Sousuke por entero, ambas manos podían tocarlo ahora. Quería ayudar a Sousuke con la distribución de su propio peso, después de todo, Sousuke estaba utilizando su brazo sano pero no el predilecto. Haruka, que todavía mantenía contacto visual con el otro, pudo ver aquella expresión divertida que cargaba. Aquello aliviaba a Haruka de sobre manera, no quería que Sousuke se ofendiera. Sorpresivamente; bueno, no tanto, Sousuke lo saco de la piscina de un solo tirón, como si pesara menos que una hoja de papel, Haruka reviraba los ojos internamente, bueno, al menos el ego de Yamazaki estaba intacto.
Haruka apretó por una última vez la mano de Sousuke antes de dejarla ir. La realidad le pisaba los talones, tenía que recordar donde estaba y con quien estaba, pero una de las cosas que más se lo dificultaba era la maldita colonia de Yamazaki, Haruka se reprendía mentalmente, debía mantenerse recto e intachable. Maldita sea, olía demasiado bien. Haruka bajo la mirada un momento para retomar la claridad, y se percató que había mojado un poco a Sousuke. Ahora se sentía culpable.
"Perdóname. Moje tu ropa" le comunico dócil y modoso. Su tono tan educado y consiente. Así no pareciera que me odiase, pensaba Sousuke tontamente.
"No le des importancia Nanase, no fue nada y de paso es solo agua."
"Vas a oler a cloro." La reprimenda sonaba más para sí mismo que para él, Sousuke estaba atónito, por qué le importaba semejante pequeñez.
Sousuke se aseguraba de estar bien vestido en la calle y de paso oler bien, y venia él y lo mojaba con agua de piscina, eso le había quedado bello, de foto, buena esa Haru sonaba en su cabeza, y más preciso con la voz de Rin.
"Al diablo. Ni que se me acercara la gente para olerme." Esa connotación le robo un respingo a Haruka. "Cambiando de tema, ¿Cómo estás?" preguntó algo inseguro, todavía no sabía si estaba bien que él estuviera allí, estaba cronometrando cuanto tiempo tardaría Nanase en echarlo.
Haruka debía mantener la calma, Sousuke lo estaba descontrolando, lo mejor era responderle de buena gana y luego buscar maneras de que se fuera. "Yo estoy bien. ¿Por qué has veni-…"
Haruka no pudo terminar su dialogo a tiempo, desde la lejanía cierto individuo se acercó hasta ellos y exclamo a manera de saludo "Yamazaki Sousuke. Muchacho, qué haces aquí."
Aquella voz no le era familiar a Sousuke, pero al voltearse para identificar al nuevo emisor, pudo recalcar el rostro de aquel envejecido señor. Era aquel entrenador de Nanase que le hizo compañía en su competencia y le quitó de encima aquella otra molestia que no quería recordar. El entrenador Fujisaki.
Sousuke puso su sonrisa encantadora N°5 y estrecho virilmente la mano del otro hombre. "Entrenador. Qué bueno es verlo de nuevo"
"Hago mías tus palabras muchacho. ¿Has estado bien, como te fue en el médico?" Haruka veía estupefacto todo aquello, ¿Ya se conocían estos dos? Pero luego Haruka recordó que Sousuke estudio casi todo el bachillerato en Tokyo así que no era de extrañarse que tal vez lo haya conocido de ante mano como 'un reclutador y un nuevo aspirante para el club.'
"Todo bien, perfecto." Respondió políticamente, a pesar de que ese tema lo ponía arisco, Haruka podía percibirlo.
"¿Es así?, me había quedado preocupado," El entrenador, extendió su mano para tomar del hombro a Haruka de manera vigorosa "no quería llegar a enterarme que perdiste tu cita médica por quedarte viendo el tremendo espectáculo que ofreció aquí el joven Haruka."
El mundo se había congelado por un momento. Haruka entrecerró sus ojos precavidamente, no quería dejar entrever una señal de perturbación. Estaba pasando por el shock de su vida. ¿De qué rayos estaban hablando estos dos?
"Menos mal que no me fui antes." Sousuke le dedicaba una sonrisita picara a Haruka "Me habría perdido el fenómeno del año, Nanase Haruka nadando estilo mariposa, ¡quién lo diría! y encima llevándose el primer lugar de manera aplastante." Sousuke hecho un suspiro teatral y término soltando sarcásticamente "Es tan, taaan típico de tí, Nanase."
Haruka sostenía su balance con todo lo que tenía. Sus ojos veían vacío y sus puños apretaban con fuerza. Debía calmar aquellos demonios que amenazaban con dejarlo expuesto. Vergüenza. Vergüenza. Vergüenza. Los colores no debían subir a su cara. Su corazón debía dejar de latir de esa forma tan escandalosa.
El hombre mayor se carcajeo socarronamente por el comentario, era bueno saber que Nanase tenía amigos de verdad también. "Es un honor para nosotros tenerlo aquí en esta institución." Les dio unas palmadas en la espalda a ambos y se despidió. "Los dejo muchachos. Nanase, ya sabes, doble cardio esta semana, no te salvaras, y dentro de cinco te quiero en la otra serie, mariposa y Crawl"
"Entendido." Logro articular el menor, que aún no podía reincorporarse con totalidad.
Sousuke, que notaba como Haruka se extraía del mundo, temió que agarrara media vuelta y se reincorporara a su entrenamiento sin tener consideración de que él seguía todavía allí.
Rodeó a Haruka con su brazo, importándole poco o nada que estuviera mojado y le preguntó: "Entonces, ¿cenas conmigo esta noche?"
Aquel aroma lo envolvía, esta vez, literalmente. Sus fosas nasales se llenaban de aquella fragancia que buscaba algo más que solo llamar la atención o llevarse el número telefónico de tres jovencitas. Tenía sus encantos, puesto que Haruka tardo unos cuantos segundos en percatarse de que debía rechazar aquel contacto que estaba lejos de ser familiar. El brazo derecho de Sousuke, que estaba descubierto hasta el ante brazo, hacia contacto directo con la piel húmeda de su nuca. Su camiseta abierta y franela se mojaba también por el costado donde tenía forzadamente su cuerpo pegado al de él. Culpa, ahora si sentía culpa por algo, y no, no era precisamente por estar siendo secado por la ropa costosa de Sousuke, sino que había cometido un error.
Este sujeto que tenía al lado, el cual supuestamente era un simple lacayo de Rin, en realidad si había cumplido con su palabra. Él había venido a verlo a su competencia. Incluso había un testigo contundente.
Su cuerpo rechazaba totalmente la idea de estar tan cerca de aquel hombre. Se suponía que no debía tener ninguna abertura. Si estaba tan cerca de él, descubriría que estaba a punto de perder la cordura en ese mismo instante. ¡Por Dios santo! ¡Yamazaki si había venido! ¡Todavía no podía procesar aquello! ¡Él lo vio! ¡¿Cómo es que él no lo sabía?!
¿Makotro lo sabría? ¡Ahora esos dos eran mejores amigos, ¿o no?! ¡¿Por qué Makoto no le dijo nada, entonces?!
¿Rin lo sabría? ¡Claro que debía saberlo! ¡Era Rin, su único tesoro!, ¡Y claro, como Rin nunca le decía nada importante a él, qué iba a estar sabiendo Haruka de que Sousuke vino a verlo!
Todo en esta vida se preciaba, recordaba Haruka lastimeramente.
Ahora estaba ahí atrapado entre los brazos de aquel hombre, que sin saberlo, había sido objeto de odio y rencor en los últimos días pasados.
Una vez más sus emociones estaban divididas, por un lado se sentía culpable y apenado, por algún motivo aparente Sousuke era amable con él y de paso si cumplía sus promesas. Y por otro lado, estaba tan extasiado de que si se presentara a su evento que temía que aquella sonrisa retorcida por la felicidad y la vergüenza rompiera su cara de poker en aquellos momentos que lo tenía tan cerca. Por ningún motivo Sousuke debía leer sus verdaderas emociones. Gracias a la madre naturaleza, Haruka estaba bien entrenado y Sousuke era apenas un novato en leer sus expresiones, por ahora estaba cubierto, o eso creía.
Al no recibir la negativa inmediata esperada, Sousuke acorta la distancia entre los dos, y aunque no era algo por lo cual formar un escándalo, ya era bastante raro, incluso para ambos, la cercanía y el contacto entre aquellos dos individuos. Sousuke no reparo en gastos. Si quería ciertos avances con Haruka, debía esforzarse, así actuara fuera del libreto. De paso, quién iba a juzgarlo. Ahí estaba él, a mucha honra, buscando maneras de que Nanase Haruka fuera suyo por una noche. Diversión, serpentinas, y lasos de amistad asegurados, según el libro de 'Mecánica Popular para Niños' que ilustraba a Sousuke de que era un buen plan atosigar a Haruka hasta que decidiera ser su amigo.
Lamentablemente para Sousuke, ni sus tácticas de acoso, ni su fragancia de galán no planeada consiguieron terminar de noquear al introvertido prodigio. Haruka pudo redactar su negativa por fin. Y no porque no quería ser su amigo o porque Sousuke fuera la razón principal de su reciente disfuncionamiento corporal, no; Haruka rechazo su invitación por algo que le había parecido más significativo al momento. Haruka sentía que no merecía su trato. Finalmente cabía en cuenta de algo que supuestamente había ignorado. Al desconfiar de su palabra, y al tratar de buscarle defecto a su junta con él, se descalificó por completo para ser una persona con la cual Sousuke podía tener tratos afables.
Él no merecía su amistad o sus buenas palabras, a qué venia su vanidad. Él acusaba a Sousuke de hipócrita, y aunque lo fuera, él también lo era. Cuál era su excusa. ¿Estaba mal tratar de llevarse bien con los amigos de tu mejor amigo?, ¿cuál había sido el pecado de Sousuke?, ¿y qué hacía Sousuke en ese lugar?, en su gimnasio, visitándolo, hablándole, halagándolo en frente de otros; incluso, ¿invitándolo a cenar?
Si aceptaba su invitación, Sousuke debía calarse a alguien que no le agradaba. Y si no aceptaba, quedaba mal él, pero al menos salvaba a Sousuke de pasar un rato de muerte lenta con el insoportable de su persona, que de paso era un creído e igual de hipócrita.
"Hoy no es un buen día. Tendrás que disculparme." Aquellas palabras salieron con dificultad de su organismo. Cuánto le dolía aquello, porque él creía saber exactamente que sería lo primero que se le pasaría por la cabeza a Yamazaki después de rechazarlo.
Cretino. Arrogante. Snob
Pero como Haruka no era un usuario PSI, mucho menos un dios, aquellos adjetivos estaban lejos de ser los pensamientos del joven Yamazaki.
Debería matarlo antes de que se reproduzca. Maldito desperdicio de fósforo. Si hubiera tierra cerca te haría comerla, bastardo.
Estos si habían sido textualmente sus pensamientos en aquel momento. Sousuke estaba preparado para esto, después de todo era como la tercera vez que Haruka lo rechazaba ese mes. Era extraño, normalmente la tercera vez siempre era la vencida. A Sousuke no le importaba levantarse cuando se caía pero, ¿y si esto no tenía futuro?, ¿hasta cuándo era moralmente aceptado acosar a alguien para que fuera tu amigo?, ¿qué pasaría si Nanase lo llega a encarar de una vez por todas y lo manda a la mierda?, ¿Qué iba a hacer entonces?
Maldita sea, enserio, ¡¿Qué tengo yo de malo?! se preguntaba mentalmente mientras liberaba de su contacto a la susodicha víctima.
Al sentir como el brazo de Sousuke iba apartándose de su humanidad, un sentimiento de pánico despego desde su corazón, esparciéndose por todo su cuerpo. Debía resistir. No podía quebrarse allí. Mordió con afán su labio inferior disimuladamente, como un intento desesperado para mantenerse lucido ante la situación. Qué rayos, a buena hora vino a joderlo su defectuoso cuerpo.
"Bueno," busco su salida de la manera menos incomoda, carraspeo un poco su garganta y termino diciendo: "será otro día entonces," Sousuke ya le estaba dando la espalda a Haruka, y con aquello último que dijo se sentía tan tonto que apretaba la mandíbula con fuerza, colérico, mientras reviraba sus ojos; que idiotez decir aquello solo para demostrar que no estaba viendo su ego ardiendo en llamas a un lado de ambos. Sousuke apostaba que Haruka también lo sabía, o quizás ni siquiera le importaba. Cuál de las dos opciones lo hacía enojar más, no lo sabía, y tampoco quería envenenarse la cabeza con esa incógnita.
Un paso, dos pasos, tres pasos, y demonios; Sousuke podía sentir la mirada de Haruka penetrándole el pellejo de la espalda. Entonces Nanase realmente lo sabía, y parecía que lo compadecía, que asco daba aquello. Déjame irme con dignidad, Nanase, pensaba amargadamente el visitante.
Sousuke se iba.
Se Estaba alejando.
De verdad iba a irse.
Un momento.
Espera.
No.
Que no se vaya.
No quiero
No quiero que se vaya.
Haruka era el único que percibía su respiración agitada. Las pulsaciones de su corazón intensas cual taladro en obra urbana. Aquellas palabras sonaban como escandalosas campanadas de catedrales. No se detenían. Aquel bullicio. Aquella sensación asfixiante. Y Sousuke se alejaba. Maldita sea, ya estaba casi en la puerta. ¿¡Se iba realmente!?
Habían grilletes que lo mantenían allí parado. Él también estaba dando de su parte para no cometer ninguna tontería.
"Detente." decía aquella voz autoritaria
Pero…
"Detente."
Yamazaki, él…
"Detente."
Yo no…
"Detente."
Un pie se puso delante del otro, muy pesadamente. Aquella opresión era tan real. "Grilletes" había sido una terminación apropiada, puesto que sus pies terminaban en el mismo rango. No estaba avanzando.
No quiero.
"Detente."
Yo no quiero…
El Haruka caprichoso quería darse su lugar, pero el Haruka obstinado no quería dar su brazo a torcer.
"Detente."
Pero finalmente, el Haruka resoluto había tomado la decisión final.
Yo no quiero que se vaya.
Haruka, que tenía los pies descalzos, llego rápidamente, y de manera muy silenciosa, hasta Sousuke. Y Haruka se dio cuenta de su discreción, puesto que Sousuke aún no se percataba de que lo tenía atrás. Sin pensarlo mucho, su mano viajo sin escrúpulo, posicionándose en el ante brazo del mayor. Aquel contacto se sentía extraño, ni siquiera podía cerrar la mano por lo imponente que era aquel brazo, ¿Por qué simplemente no lo agarro desde la manga?, aunque no quería estirarle la ropa. También estaba el miedo de tocarlo por sus hombros, aunque no quería admitirlo. Termino deslizando su mano por todo aquel tramo de músculos, acariciándolo sin querer mientras bajaba hasta llegar a la muñeca, sujetándolo con moderada fuerza.
Aquella caricia le provoco dentera al encolerizado galán. "¿Quién coño me está tocando?" pensó asqueado. Sousuke estaba preparado para lo que sea; si llegara a ser un ex compañero de equipo, solo tendría que sacudírselo con una odiosidad y largarse rápidamente de allí.
Sousuke giro todo su cuerpo para fulminar con la mirada a la molestia de turno. Aquellos ojos irradiaban odio total; Haruka había quedado petrificado del tiro, no podía quitar su mano, mucho menos decir algo.
Sousuke; sin embargo, estaba pasando por el shock de su vida. ¡¿Qué hace Nanase Haruka aquí?!, ¡¿qué hace Nanase Haruka detrás suyo?!, ¡¿qué hace Nanase Haruka tomándolo del brazo?!
Aquellos dos parecían hermosas estatuas de una fuente de agua en la plaza principal. Sousuke, que había recuperado por fin su movilidad, no hizo más que quedarse viendo a Haruka de arriba abajo. ¿Realmente era Nanase, el verdadero?
El tiempo estaba corriendo, y entre más tiempo pasaba más tonto se veía así que Haruka decidió espantar las miradas ociosas; jaló a Sousuke fuera del gimnasio y cerró la puerta tras ellos. Sousuke siendo arrastrado por Haruka hasta la salida había sido el acto paranormal de su vida, si lo llamaban para un reality de terror ya sabía que historia contar. Haruka lo estaba "tocando", fin de mundo.
Después de soltar su muñeca, Haruka tomó la palabra, ya se había divertido bastante con el acto de estado vegetal; ya había llegado a este extremo, el Haruka caprichoso había ganado, así que debía asumir las consecuencias.
"Otro día…" inicio inseguro, apartando la mirada. Pero tenía que hacerlo mejor que eso. Sousuke por los momentos no sabía si estaba en una dimensión desconocida, a parte de las confusas acciones de Haruka, sus palabras también eran un misterio.
"Salgamos a comer otro día." Finalmente pronuncio aquello, bastante inexpresivo y seco, sin mucha sal que digamos, y extrañamente eso enojo al propio Haruka. Rápidamente busco maneras de complementar aquello. Sousuke lo estaba viendo, tenía que hacerlo aún mejor. "Hoy me metí en problemas así que debo quedarme hasta tarde." Y eso fue todo lo que su mente pudo fabricarle, en parte era cierto, pero sonaba muy extraño comunicarle cosas así a Yamazaki.
Esta debía ser la dimensión desconocida, definitivamente. Los ojos de Sousuke asemejaban platos. Si no tuviera integridad alguna, su mandíbula estaría por los suelos. ¿Nanase quiere comer con él, y de paso le dijo una confidencia? Dónde estaba una ventana para cerciorarse de que no hubiera cerdos volando. Aquello hizo despegar a ese hombre hasta las estrellas. Como si de un sube y baja se tratase, ahora estaba de lo más feliz, de lo más conmovido. ¿En que estaba pensando cuando quiso hacer a Nanase comer tierra? ¡Ese muchacho era un pan de Dios!
"E-Es una lástima. Bueno, qué remedio." Sousuke estaba tan embriagado en gozo, que todo lo que decía le sonaba idiota, pero no podía evitarlo. "No te preocupes, entiendo" Haruka le devolvió la mirada justo en el momento en que Sousuke le dijo aquello, dedicándole una cariñosa y fraternal mirada.
Haruka tuvo que volver a mirar a otro lado, aquellos ojos lo asustaban, era como si le fueran a sacar alguna verdad que no quería revelar a nadie, y él era la última persona que quisiera que se enterase.
"Yo estoy bien con cualquier día que tú me digas." Le informó el interesado. Pero aquello agraviaba al más bajo; de los dos, era Sousuke el único que tenía trabajo, y según Makoto, trabajaba hasta los sábados. Cómo era posible que él fuera el que decidía el día, cuando era otro el más ocupado.
"Tu trabajas." Le comunico su inquietud en breves palabras, menos mal Sousuke lo entendió a la perfección, y a su manera también se la devolvió:
"Y tú debes cuidar tu beca deportiva. No me tengas en cuenta, si te digo que está bien es porque está bien. Tú me dices el día, ¿estamos claros?"
Antes, aquellas palabras le habrían sonado toscas y rudas, pero ahora eran palabras de "confianza y gallardía", así de flexible se había vuelto con aquel hombre en el trascurso de diez minutos. Haruka estaba seguro que en cuanto llegara a su casa y se pusiera a pensar en aquello, se avergonzaría de sí mismo todo lo que le restaba de la noche. Pero mientras tanto, Yamazaki era "un hombre muy seguro de sí mismo", y eso le gustaba. Por ahora disfrutaría de su admiración hacia el hombre que si fue a su competencia a apoyarlo.
"Está bien." Le dijo lo suficientemente audible como para que lo escuchara, pero no podía evitar sonar más bajo de lo que quisiera, era una vergüenza extraña la que lo embargaba, y lo otro era que Sousuke le buscaba la cara con insistencia, y eso le corregía la postura y el perfil intachable.
Antes de que el silencio incomodo se hiciera presente, Sousuke se atrevió a quitarle un poco más de tiempo a Haruka. Era algo que ha estado en su cabeza desde hace unos días, y ahora Haruka podía ser partícipe de su inquietud.
"Pooor cierto, Nanase" empezó a moverse de un lugar a otro, viendo los alrededores, permitiéndole a Haruka relajar la mandíbula. "Espero que no te moleste, pero le pedí tu número de teléfono a Makoto." La mención de su amigo lo dejo descolocado, más que todo por la repentina confianza del otro al llamarlo por su nombre de pila. El frívolo shock le hizo olvidar que Sousuke le había hecho una pregunta, y este no encontraba aprobación o aversión del silencio del menor, así que profundizó incomodo: "Como no es común para mi encontrarme contigo en cualquier lado, no pude pedírtelo personalmente. Espero que no te moleste."
Finalmente Haruka se espabilo y le respondió inafectado: "No me molesta en absoluto. Yo también tengo tu número desde que me mude a Tokyo." Era la verdad, desde aquel incidente de la tarta, gracias a Makoto, Haruka tenía aquel número de teléfono en su celular agarrando polvo. No era gran cosa, hasta se le había olvidado que lo tenía en su celular, para lo mucho que usaba ese artefacto…
Pero sin poder advertirlo, aquel acontecimiento saco fuera de base al más alto. ¿¡Nanase tenía su número, desde que llego a Tokyo!? ¡Inconcebible! ¡Ahí estaba él, sintiéndose como un acosador psicótico teniendo el número telefónico de alguien tan poco a fin de las relaciones!, ¡pero que idiota había sido!, "pobre, Nanase" pensaba sínico, su mente estaba tan acostumbrado a subestimarlo por su particular sentido común que no creía que Haruka era capaz de tomarse cosas como esa con normalidad. Aquello le pasaba por cretino y él lo sabía.
El lado positivo era que aquello hacia las cosas más fáciles, si ambos estaban en la misma sintonía, su añorada fraternidad con el chico de oro dejaría de verse como un sueño imposible.
"Entonces está perfecto. De todas maneras te había enviado un mensaje para que guardaras mi número, y claro ahí mismo puse mi correo." Aquello le había salido súper espontaneo, pero eso era algo normal para él, a pesar de que dudó mucho en enviarlo por lo ortodoxo que era enviarle aquello a dicho destinatario. Lo único que le había dado valor, era el pensar que Haruka no vería ese mensaje hasta llegar a su casa puesto que estaba seguro que su celular lo tendría en el vestidor durante toda la práctica.
"Deje el teléfono en casa." Y Sousuke sentía pesadamente la palma de su mano en su cara. ¿Era posible? Por qué esperaba algo de aquel inadaptado cuyo celular era internacionalmente conocido por ser un mito. Menos mal se lo dijo cara a cara.
Por un momento Sousuke estuvo tentado a reñirlo, exigiéndole que llevara su celular con el todo el tiempo, pero entonces recordó a Rin. Sousuke era capaz de sumar dos más dos, y realmente estaba tácito, desde hace un tiempo, que Haruka la había agarrado manía a su celular por culpa de Rin. Antes era una aversión leve, por ser de poco uso o simple tecnología sin ningún factor interesante ya que no era agua, pero gracias a Rin, los teléfonos celulares se volvieron para Haruka lo que llamaban "un mal necesario". Por el momento dejaría ese tema en paz.
"B-Bueno entonces todo esta aclarado," le hizo un gesto con el teléfono mientras su boca hacia algo que parecía una sonrisa, Sousuke sentía su propia incomodidad por cada uno de sus poros. "avísame cuando estés libre." Dio media vuelta y se despidió de manera sobria con su mano.
"Lo hare." Dijo esta vez fuerte y claro, dejando que toda esa tención que cargaba Sousuke en el cuerpo se evaporara por cada folículo de su piel. De allí en adelante camino hasta la salida de la institución cargando una sonrisa socarrona que no se la quitaba nadie.
Haruka regreso a sus prácticas con muchas cosas en que pensar. Sabía que tendría tiempo suficiente para arrepentirse después de lo que hizo, pero por los momentos iba a pensar en otra cosa, como el por qué Sousuke ya llamaba a Makoto, "Makoto". Era tan…injusto…
Mientras esa trivialidad rondaba su cabeza, no sintió llegar a su entrenador, que tuvo que hasta carraspear su garganta para llamar su atención. Haruka le devolvió la mirada sin sentimiento alguno. El hombre de cabellos sal y pimienta suponía que en aquellos momentos estaba siendo atendido por la asistente de presidencia de la cabeza de Haruka, y que el presidente en sí, no tenía tiempo para citas y estaba en una junta importante. Suspiro impotente ante el hecho. Pero a pesar de la obvia perdida de interés en el entrenamiento, la psiquis de Haruka parecía presentar actitudes de desenfado.
Aquella mañana se había presentado como un inestable pedestal, amenazando con quebrarse. Nanase parecía de los que les era más cómodo ahogar sus penas en vez de hacer algo más por ellas, y no las ahogaba en una jarra de grog, pero si en una piscina. Fue a la hora de las practicas que se pudo brindar a si mismo cierto alivio. El entrenador Fujisaki era ajeno totalmente a los problemas de sus estudiantes, pero al ver que alguien como Haruka llevaba los suyos de una manera tan diligente y discreta, no era de extrañar terminar de darse cuenta cuando este rompía el patrón.
Y aunque no fue tan pequeño el desliz, tampoco era suficientemente llamativo como para llamar la atención de las masas curiosas, porque quién se imaginaria que Nanase Haruka estaba tan estresado e indispuesto, estos días, porque se peleó con su amigo. Aquella fue la conclusión a la que llego el envejecido coach. Los eventos pasados habían levantado sus sospechas, dado que fue él mismo el que confirmo la relación que tenían aquellos dos; y los acontecimientos que habían ocurrido a tan solo unos minutos de distancia, terminaban por validarle su teoría; "Nanase Haruka se había peleado con Yamazaki Sousuke, y el torneo pasado tenía que ver con su disputa."
Era muy refrescante saber que hasta alguien tan insólito como Haruka, podía tener agravios con sus amigos, como cualquier otro joven de su edad, y que estas atentaran contra su cotidianidad, afectando su estado de ánimo y sentimientos por igual. Pero al parecer, todo estaba bien ahora.
Yamazaki y Nanase parecían dos chiquillos cuando se encontraban en la misma habitación. El entrenador no podía quitarse de la cabeza lo peculiares que se volvían cuando estaban uno al lado del otro. Yamazaki parecía áspero a primera vista, pero estaba tan dócil en frente de Nanase, hasta complaciente se veía el muchacho. Pero Haruka se llevaba la torta entera, qué cambio. En cuanto diviso al joven de poderosos hombros, su atención quedo eclipsada, y hasta trato de alardear en frente de él, ¡Haruka, alardeando! Aquellos dos debieron ser rivales por mucho tiempo, se imaginaba el hombre mayor. Se veía que Haruka lo respetaba mucho y no quería verse mal delante de él.
Nanase se había mostrado renuente en cuanto intercambiaron palabras, incluso llegaron a ponerse tensos, a lo mejor reviviendo la discusión pasada. Se veía asomada una pequeña tregua, pero aun había hostilidad de por medio. No fue hasta que algo hizo click en la cabeza del prodigio Nanase Haruka, que corrió a su reencuentro. Sea lo que sea que hablaron, al parecer había funcionado, porque ahora Haruka estaba fresco como lechuga, inmerso en sus pensamientos, y la piscina junto con su fiebre se había esfumado.
A lo mejor se veía como una pérdida para el club, pero el entrenador sabía que aquello eran buenas noticias a largo plazo. Barriga llena, corazón contento. Si Nanase estaba en paz, aquello significaría mejoras en su desempeño.
"Dicen que las discusiones no traen nada bueno, pero yo no estoy de acuerdo. A veces traen cosas mejores. Si las desavenencias se superan, los lazos se vuelven más estrechos." Aquel monologo tomo fuera de guardia a Haruka, que no estaba muy seguro si la cosa era con él.
"…" sin nada que decir, medito un poco por cortesía, aunque las palabras no llegaban a tener cierta relevancia, por lo menos no para su uso personal. Odiaba pelear con Rin, le daba dolor de cabeza…
"Además, enojarse esta bien de vez en cuando. Gritar aquello que tienes atorado en el pecho, es una buena manera de limpiar el alma. Es cierto que a veces la ira toma lo peor de nosotros y lo avienta. Pero debes recordar que tampoco es bueno quedarse con todo adentro." Se carcajeo un poco y le dio unas buenas palmadas en la espalda al delicado y elegante Nanase Haruka, que quedo todo aturdido después de semejante servicio. "Vamos Nanase, ciclo dos, rápido, no te salvaras de la doble tanda de cardio."
"…" se fue a formarse con los demás y se quedó pensando en aquello último. Personalmente, a él la ira siempre lo dejaba mal parado, especialmente con la gente que apreciaba.
+ºº*+*-*-*+*ºº+
A Haruka se le había pasado la tarde en un periquete. La tan aclamada penitencia había sido mucho más ligera de lo que se esperaba; mientras sus piernas se movían uniformemente de manera mecánica en aquella bicicleta elíptica, en puro piloto automático, Haruka pensaba cual sería el día que le convendría más a Sousuke para salir con él, el esfuerzo implementado en sus piernas era lo último que le preocupaba, a lo mejor mañana sentiría la diferencia, pero por los momentos, la "doble tanda de cardio", era una ñoñería.
Era extraño abandonar el gimnasio sin aquella pesada melancolía que lo solía embargar, cuando empezaba a sentir como se secaba su cabello después de pasar toda la tarde sumergido en el agua. Haruka no se podía explicar. Era bastante peculiar el hecho de que esta no estuviera presente, siendo ella tan habitual.
Por algún motivo estaba ansioso. Loco de llegar a su casa y pensar cómo iba a hacer con el asunto de Sousuke. ¿Y si le preguntaba a Makoto?, él era su amigo más asiduo en tokyo, según Haruka; por lo menos era la fuente de información más cercana acerca de Sousuke que tenía. Estaba tácito que con Rin no podía contar. Rin estaba lejos y Haruka dudaba mucho de que éste tuviera mucha idea del funcionamiento del día a día del joven Yamazaki, mucho menos sus días no laborales.
Capaz y este le respondía algo como:
"Haru deja de amargarte la vida por eso, si él te dijo que se acomodaba al día que tú le dijeras, entonces hazle caso."
Le retumbaba en sus oídos la voz del pelirrojo. Era muy probable que le fuera a decir eso, pero la cosa era que eso estaba bien si Sousuke fuera su amigo, cosa que no era. Aquello era un compromiso. Un encuentro respetable. Una reunión de caballeros por así decirlo.
Qué Sousuke fuera el que tuviera que acomodarse a su rutina diaria, lo viera por donde lo viera, le parecía injusto. Todo Yamazaki Sousuke era injusto. ¿Por qué ahora llamaba a Makoto por su nombre?, ¿ya lo sabría Makoto?...
Una vez más Haruka se iba por las ramas. ¿Por qué le intrigaba tanto aquel hecho? Ya era hora de que aquellos dos fueran más familiares, ¿cuál era el escandalo?
Está bien, no era un escándalo. Pero por qué no podía parecerle raro. Nadie se enteraría de aquello. Nadie podría juzgarlo. Y en si no era porque le incomodara que Sousuke fuera más familiar con Makoto pero…
"¿Algún día, también oiré mi nombre saliendo de su boca?"
Preguntaba ahí toda piadosa una vocecita dentro de él
"A lo mejor, sí." Se respondió así mismo, y aquellas palabras salieron actualmente de su boca. No las pensó, solo salieron. Estas no lo avergonzaron. Era extraño explicarlo, pero el Haruka que respondió era uno muy sobrio y diligente. Aquellas no eran palabras arrogante ni mucho menos soñadoras. No era tan raro el pensar positivamente que si trataba lo suficiente a Sousuke, este con seguridad, en un futuro no muy lejano, este lo llamaría por su nombre de pila también.
Y como estaba entre personas de confianza, Él y él mismo. No era un delito admitir que añoraba aquello. Una vez más sus deseos parecían inocentes travesuras de un niño. Si tan solo Sousuke supiera…
Habiendo aclarado sus propios sentimientos en cuanto a ese asunto que lo estaba molestando desde la tarde, prendió su laptop, se conectó al skype y puso en marcha su plan "A": Preguntarle a Makoto sobre Yamazaki.
A veces el universo obraba de maneras misteriosas. Quién se hubiera imaginado que en esos momentos el universo estaba tan sediento de sangre. A rodar cabezas se había dicho. Desde que Haruka se levantó de su cama para hablar con Makoto, su destino había quedado sellado.
Cuál fue el agravio que sintió al ver que su amigo no estaba conectado. Y para colmo, Rin si lo estaba. Ahora qué iba a hacer. Cómo se sacaba aquella espinita. Él necesitaba una opinión. No quería que las cosas con Yamazaki le salieran mal trechas, porque era él, él siempre buscaba maneras de caer en el lado malo de Sousuke.
Haruka envió todo al demonio y telefoneo a Rin. El pobre Sr. Matsuoka desconocía en aquellos momentos que el mundo lo había elegido para tumbar la primera ficha de domino de una fila llena de ellos. Haruka apostaba por la ayuda de Rin, pero al parecer era desconocedor de la teoría del caos; la gota nunca rodaba en la misma dirección, si buscaba información, bien podría obtener alguna, pero no precisamente la que buscaba.
La llamada tardo en caer. Otro fenómeno natural. Rin lo veía del otro lado estupefacto. No había un límite de tiempo exacto, pero ya Haruka estaba empezando a desesperarse con aquel silencio. Pero Rin era el más débil de los dos y termino siendo el primero en formular palabra.
"Qué alguien me sirva un Dom Pérignon y empiece a llamarme Princesa Consuela Banana Hammock, Nanase Haruka está ante mis ojos, llamándome por el sky…porque tú me llamaste, ¿cierto?, o ¿yo te llame?, ¿me volví loco?"
"Esto es acoso sexual, Rin." Era un poco insufrible el muchacho, tampoco es como si nunca lo llamara. Qué exagerado.
"¿Lo dices por la llamada o por el slang del speedo?"
"Ni aunque me brindaras tres botellas de Dom Pérignon me harías la clase de persona que reconoce de primera mano los slangs de Urban Dictionary."
"Si te hubieras quedado conmigo aquí una temporada como te ofrecí, ya serias capaz de por lo menos saber ordenar una hamburguesa." Haruka sentía con urgencia las ganas de revirar los ojos. Cómo si pudiera aguantarse más de dos meses en aquella tierra de nadie donde la única persona con la cual podría hablar estaba lejos de ser simpática a largo plazo. Sería una pesadilla. Aparte de nadar, la idea de tener a Rin respirándole en la oreja para estimularlo a que no bajara su rendimiento deportivo, estaba entre su top 10 de cosas que nunca haría a menos que impidiera la extinción de los verdel.
"Que incauto de mi parte haberte llamado, la próxima esperare a que tú lo hagas." Se veía como se le subían los colores al pobre tiburón. Cómo lo hacía enojar. A lo mejor Sousuke lo odiaba principalmente por esto…
"Bien, bien, dejare el fastidio." Obligar a Haruka a hacer algo que no quería estaba fuera de discusión, y reprochárselo se convertía automáticamente en un tabú. "Entonces, a qué se debe este encuentro tan honorable." Rin rogaba por lo bajo que Haruka le hablara de aquella "preocupación" que según él, estaba ahogando a su amigo.
Lo irónico era que Haruka si iba a plantearle dicha preocupación en cuestión, pero Rin no iba a ser capaz de darse cuenta de aquello. Quién lo haría…
"Eres todo un caballero, Rin." Le fastidió. Se le dibujó al pelirrojo una sonrisita pretenciosa, con cierra filosa incluida. Su cara decía: "Para que veas que no soy malo." Su afable gesto calmo las mariposas del estómago del moreno. Para su desgracia, el asunto lo tenía nervioso. Pero la espontaneidad de Rin le daba coraje.
"Esta tarde, Yamazaki asistió a mis prácticas." Haruka aparto la mirada con el mayor disimulo del mundo. Temía que sus ojos lo delataran, siendo Rin tan paranoico, capaz y terminaba pillándole un detalle.
Para sorpresa de Haruka, Rin no continuo con su dialogo fácil. Él joven se había quedado callado por unos momentos. Aquello alarmaba al menor de sobre manera, ¿habrá dicho algo malo, o se habrá dado cuenta de su actitud?
Haruka se arriesgó a examinar el rostro de su amigo, qué poca tranquilidad le había dado aquel semblante serio del pelirrojo. Ojos duros y mandíbula apretada.
"¿Ocurrió algo entre ustedes?" preguntó serio, hasta se sentía un aire de molestia. Aquello a Haruka no le estaba gustando para nada.
"Nada fuera de lo común, el cielo era azul, el aire era respirable y el agua mojaba." ¿Sería mejor abortar la misión?
"¡No me vengas con tecnicismo, Haruka!" se expresó encolerizado. El corazón de Haruka dio un respingo. ¿Qué rayos le pasaba? "¡Respóndeme! ¿Se pelearon otra vez?, ¿Sousuke te dijo alguna mierda?" aquel tonito lo estaba exasperando. Y las acusaciones tampoco lo hacían feliz, Es más, le dolían un poco. Sousuke no sería capaz…
"Me invito a comer. Avísame cuando eso sea un delito." Respondió alto y severo. Haruka reconocía que aquello le había salido por el puro sentimiento de defender a Yamazaki. Simplemente no era justo que asumieran que Sousuke había sido rudo con él…
"¿Qué…?" se quedó en el aire. ¿Había oído bien? Aquello estaba lejos de cuadrarle. En primer lugar, él le había pedido a Sousuke que por favor chequeara a Haruka. Casi en plan de espía, que lo viera desde lejos y le diera su opinión de su estado de ánimo.
Esta proposición era ajena a sus objetivos. ¿Por qué quería Sousuke comer con Haruka?, aquello podría desencadenar en varios factores posibles, peligrosos factores. Sousuke no era el de los que se esconden ni mucho menos los que hacían cosas por debajo de mesa. A lo mejor quería echarle todo su aceite en un encuentro cara a cara. Pero Rin, viera por donde lo viera, aquello le parecía una pésima idea. Haru odiaba las confrontaciones, y más si eran para exigirle que expresara algo que no quería comunicar a nadie. A Haruka no se le podía obligar a nada, ¡a nada!
Muy mala jugada Sousuke, muy mala. Pensaba Rin. Ahora todo dependía de él para resolver aquel asunto de manera disimulada.
"Me-me quitas un peso de encima." Inicio todo sereno, dispuesto a enterrar aquellas chispas que hasta hace unos momentos despedía. Haruka lo veía con recelo. Ese vaivén de emociones, aquella euforia que se apagó de repente; él no era estúpido. Algo pasaba. "Sabes, yo le había pedido eso. Como no he podido hablar mucho contigo últimamente, y a veces Makoto no puede quedar contigo, sentía que debía ver si estabas bien."
Haruka empezaba a sentir una incomodidad en el cuello, seguido de un apretón en el pecho. "¿A qué te refieres?"
"Bueno, me refiero a que yo fui el que le pedí a Sousuke que fuera a verte." Rin miro a Haruka precavido. Le dedico una sonrisa piadosa y ojos de cordero. "No te enojes, ¿está bien?, sabes como soy. No puedo evitar preocuparme por ustedes." Haruka estaba en shock. Se le dificultaba disimular pero Rin no le estaba prestando atención en ese momento. "Yo hablo todos los días con Makoto, así sea del cambio de animación en el google en un día feriado; de paso que Makoto sale de vez en cuando con Sousuke y eso también me da chance de ver como está. En fin, no te vayas a tomar a mal lo de esta tarde. Incluso fue durante tus prácticas. No pasara otra vez, lo prometo."
Aquella molestia de su pecho, Si antes se sentían como pequeños apretones, ahora era insoportable. Esa asfixie que tomaba control sobre él. A qué demonios le estaba tirando su dios en esos momentos. Por qué sentía tremendo bajón ahora, justo ahora que tenía en vivo y en directo a Rin, la persona menos indicada para desmoronársele en la cara. Aquella opresión se apoderaba de él por completo. No faltaría mucho tiempo para que aquello estallara. Tenía que controlarse. Vamos Haruka, contrólate.
Cálmate.
No lo arruines.
Cálmate.
Respira.
No aquí.
No te derrumbes en frente de Rin.
Cálmate.
Sus labios se partieron en busca de inspiración. Soltó una bocanada de aire casi con dificultad. No estaría satisfecho hasta que…
"l-la invitación." Preguntó con todo el autocontrol que le permitía su cuerpo.
"¿Disculpa? No te oí, perdón."
"La invitación. La de Yamazaki" aclaro, apretando sus uñas contra sus palmas, que cerraba con fuerza en puños de resistencia.
Rin cayó en cuenta a lo que se refería y respondió atropelladamente. "Bueno, no sé, si quieres no vayas, total, es imposible que Sousuke se enoje por eso, en serio." Se sentía tan incómodo con aquello, esa situación era "su" culpa según él, y debía dejar tranquilo a Haruka. Después de todo, Haru tenía "mejores mierdas" de que preocuparse…
Haruka ocupó una vez más su mente en una idea concreta, evacuar el área: "Entendido. Bueno me retiro por esta noche." La repentina despedida dejó alarmado a Rin. ¿Todo estará bien?
"¡¿Ya te vas?!"
"Sí. Estoy cansado por la práctica. Buenas noches."
"Recuerda estirar tus músculos. Descansa." le dijo consiente.
"Tú también." Haruka tomo su mouse con furia y colgó la llamada lo más rápido que pudo.
Se alejó unos metros de su laptop, procurando estar lo suficientemente lejos de algo invaluable. Clavo sus uñas en su cuero cabelludo he hizo presión. Un agudo dolor que no estaba siendo producido por él, lo tomaba con fuerza. Su mano derecha bajo palpando su rostro hasta quedar posada en sus labios. Apretó con fuerza su abertura. Iba a gritar. Definitivamente iba a gritar. Pésele a quien le pese, iba a gritar lo más duro que le dieran los pulmones.
Algo parecido a un llanto más que un grito de terror, quedaba ahogado en su mano. Necesitaba más. Una vez no bastaba. No podía deshacerse de toda esa pesadez que lo hundía con tan solo un grito.
Calló en sus rodillas y se arrastró hasta quedar arrodillado junto su cama; tomó su almohada y la hundió en su cara. Gritos enfurecidos ahogados en la superficie de tela. El sería el único oyente, el único espectador de tremenda humillación.
Dolía demasiado. Chillidos, gritos encolerizados, llenos de furia.
Yamazaki No lo visitó porque quiso. Ni siquiera como un sacrificio, simplemente hizo lo que Rin le dijo. Porque es buen amigo de Rin.
Rin, que no tiene la culpa de nada, creé que hizo mal y se disculpó con el indirectamente. Todo porque como buen amigo suyo, estaba preocupado por su persona.
Que humillante era todo.
Y lo peor era, que de los tres, él era el único que se podría decir que tenía la culpa de todo aquello que lo estaba quemando por dentro.
Era él el que se estaba torturando. Rin y "Sousuke" no tenían la culpa. ¡Todo era él!
Se levantó en llamas de su cama. Pasos sonoros e inescrupulosos llegaban con furia contenida a su closet. Muy cerca de arrancarse su ropa de casa, se despojó de ésta junto con sus boxers. Se encasqueto su ceñido traje de baño, pantalón de correr y una chaqueta deportiva que no era del mismo juego. Cómo si la policía de la moda estuviera al acecho de todas maneras. Tomo su bolso y lo equipo con lo necesario: una toalla y el pisa papeles cuyo nombre vulgar era "celular"; él necesitaba su tecnología avanzada, si no se lo llevaba no podría estar al tanto de la hora.
No podía quedarse en su casa así. Iba a estallar. No sería lindo tener una crisis cuando ni el mismo sabía la causa. Él tenía que deshacerse de esa rabia. Necesitaba nadar, lo necesitaba ya mismo.
Sin demora salió de su morada como si de un fugitivo se tratase. Dio largos pasos hasta la parada de bus y se sostuvo de la casilla, esperando el transporte que lo sacaría de ese infierno. El frio de la noche le daba caricias no solicitadas. Podía ver su aliento, y aunque ese frenesí no era bueno para nadie, en ese momento no le importaba en lo más mínimo. El bus llego sin destacar realismo mágico alguno. No aire espectral, mucho menos algo de suntuosidad. El autobús más anodino de la historia recogió a nuestra estrella sin la necesidad de advertir que sería el último de la noche, ya que el reloj rozaba la hora pico; Por supuesto, a Haruka no le podría importar menos. Si no podía irse en bus cuando decidiera regresar, correría, total era un deportista ¿o no? El cardio nunca estaba mal recibido.
El campus estaba tan oscuro y solitario, tan agradable. Trotó hasta llegar al departamento deportivo. Saludo al vigilante y se adentró en el poliedro del club de natación. Su bolso junto con su ropa terminaron en el banco más próximo a la entrada. En vez de lanzarse directamente a la piscina, Haruka se quedó a un extremo, con la punta de los dedos de los pies rozando la orilla de esta. Contemplo por un rato su reflejo. Fue una sorpresa para él. Sus ojos estaban rasgados en cólera y su boca hacia una pequeña mueca torcida. Estaba increíblemente molesto, y por algo realmente inconcebible. Lo era pero en ese momento no importaba nada.
Ya no se preguntó tontamente si tenía derecho a enojarse, simplemente iba a vivir esa demencia mientras tanto, nadie dijo que fuera placentero. Se sentía tan hundido. Que desagradable. Cómo se quitaba esa pesadez, esa molestia que despedazaba su confianza, esa…esa "tristeza". Era vergonzoso admitirlo. Si, estaba enojado y triste, todo aquello en conjunto lo deprimía.
Patético. Patético. Patético.
¿Deprimido porque aquel sujeto era un hipócrita de primera? Porque eso era Yamazaki. Un inmenso hipócrita. Cómo se atrevía a hacerle pensar que podían ser….
Con que descaro le venía a decir que hacer, le compraba regalos de bienvenida, lo iba a apoyar a sus torneos y de paso lo invitaba a salir… ¡Con qué descaro!
Imbécil.
Y Rin era otro imbécil. Quién le pidió a él que mandara a ese otro mono a espiarlo. Sousuke, el muñeco de harina hechizado hacia todo lo que dijera su amo y señor.
Dios. Por qué tenía que sonar tan patético mientras se quejaba de aquellos dos. Ni siquiera lo decía en voz alta y sentía pena ajena de él mismo.
Aquella aflicción le estaba dificultando la respiración. Era sencillo, solo debía sumergirse en la piscina. Era todo. Necesitaba drenarse. Bajó su mano hasta la superficie del agua y se posó sobre esta sin meterla todavía. Empezó a hacer hondas con su mano en una moción lenta y delicada.
Justo cuando estaba a punto de soltar su cuerpo para dejarse absorber por aquel cuerpo acuoso, su celular empezó a sonar. Perfecto, por qué fue que se trajo ese bendito aparato…
Se despegó de su fuente de felicidad y tomo el celular, solo si era Makoto contestaría el teléfono. Sus padres tenían prohibido llamarlo entre semana. Y lamentablemente si era Makoto. Haruka dejo salir un quejido amargo. Respiro hondo, eso sí, con dificultad, y contesto la llamada.
"Makoto." Dijo a modo de saludo. Aprovecho los nanosegundos que Makoto le estaba brindado para estabilizar su voz plana.
"Correctomundo. Llamo para ver en qué andas." Su voz era afable y juguetona como siempre, pero Haruka podía sentir una delgada línea entre su amabilidad de caja y su repentina inquietud. Era sospechoso por demás, pero no estaba de humor para disuadir a su amigo de que no intentara manipularlo tan desvergonzadamente. No ahora, él estaba "ocupado".
"Voy a nadar en la piscina."
"¿Te fuiste hasta allá?" pregunto ligeramente sorprendido. "Es bastante tarde, Haru." Le dijo compuesto.
"Lo sé. En unas horas me voy a casa. Lo prometo."
"El ultimo bus ya debió de haber pasado…"
"Lo sé. Para de preocuparte. Estaré Bien."
"Bien. Prudencia, Haru. Una hora y ya." ¿Quién era, su madre? Bueno era Makoto, hasta sus padres accedieron a esa estúpida regla que les impuso de solo llamarlo los fines de semana. Makoto era…más severo.
"Bien. Adiós"
"Bye."
Como si el mundo no estuviera siendo lo suficientemente egoísta con él, ahora tenía tiempo límite, más preciso una mísera hora, para descargar meses de desilusiones acumuladas. No podía largarse a su casa con aquella apatía por la vida. Estaba casi seguro, casi, que aquello no valía la pena. No iba a ser bueno para él que le afectara aquello tanto.
Haruka ponía su mente en blanco. Nada. No debía pensar en nada. Vamos Haruka, solo mueve tus pies. Entra al agua. Nada importara una vez que estés sumergido en ella.
Se dispuso a abandonar a su yo racional para convertirse en el animal. Los cuatro metros que lo distanciaban de la piscina habían quedado olvidados en una corta secuencia de paneles. Aquel estanque que ofrecía todo menos respuestas concretas, lo jalaba con fuerza a su interior. No fue sino hasta que quedo cubierto por aquel cuerpo acuoso, que sintió como ahora sus pulmones empezaban a funcionar adecuadamente. Era ilógico, cursi y metafórico, pero al menos esa ñoñada funcionaba para él. Finalmente algo de alivio. Alabada sea el agua.
Haruka sentía como aquella presencia divina arrancaba y desgarraba aquellos rastros de ira y energía negativa por igual. No se sentía nada mal a pesar de que las palabras "arrancar y desgarrar" no sonaban nada placenteras. En este caso, Haruka prefería estar en huesos que sobre una piel tan envenenada de odio infundado. Era bueno para él, y será bueno para todos.
Haruka subió a la superficie por una boconada de "aire", el que si le proporcionaba estabilidad vital real. Se puso de espaldas y se dejó llevar, flotando en esa posición. Mantenía sus ojos cerrados y una cara pulcra, libre de agravio. Abrió por unos momentos sus ojos, cayendo en cuenta de su estado actual, adornó su rostro con una ebria sonrisa y se expresó silenciosamente:
"¿Una hora?... Ya ni sé qué hora sea…"
Fin del Capítulo 9
Notas Finales
Quiero darle un abrazo a Haruka, mojadito y todo :B espero que lo hayan disfrutado… nos vemos el año que viene…solo bromeo :'V esperen la tercera parte que esta para chuparse los dedos…
Gracias por seguir leyéndome, me hace muy feliz que les guste la historia y que el souharu sea tomado en cuenta. Déjenme un review si es posible *w* Nos vemos en el próximo capitulo
