Un día de esos (Memorias de una Instructora I)
Aquel era un día de esos en los que las cosas tienden a torcerse; la mañana había empezado bien, sin embargo, cuando llegó el momento del combate simulado contra sus dos estrellas, las cosas se fueron de control; comprendía sus deseos de superarse, de ir más allá de sus límites, pero no era eso lo que les estaba enseñando, aquella no era la manera en que debían desarrollar su poder. Y la lección que les había tenido que dar había sido dura.
Volvió a mirarse la mano, ya no había rastro del corte, pero todo lo ocurrido seguía muy presente en su mente. Shamal le había comunicado que Teana había despertado, sabía que debía ir a hablar con ella, pero le estaba costando encontrar el ánimo.
—Tal vez he fallado como Instructora… —suspiró.
—No ha sido culpa tuya, no creo que se te haya olvidado cómo éramos nosotras a su edad y antes —dijo Fate, estaba sentada a su lado, en su habitación—. Es normal que quieran sobrepasarse a sí mismas.
—Lo sé, pero es mi responsabilidad el que avancen de forma segura, de la manera en que lo han hecho hoy…, sólo puede conducirlas a una desgracia —se abrazó las piernas con los brazos y enterró la cabeza entre ellos.
—Entiendo cómo te sientes, pero no te atormentes, habla con Teana, explícale todo eso, acabará comprendiéndolo. —Fate la abrazó, apoyando su frente en el pelo de Nanoha—. Vamos, señora Instructora, que un contratiempo no te desanime.
—Tienes razón —Fate liberó el abrazo y Nanoha levantó la cabeza—, hablaré con ella y con el resto también, volveré a explicarles el por qué de este entrenamiento…
De repente, una señal de alerta comenzó a sonar por todo el cuartel, más máquinas autónomas habían aparecido. Tuvo que salir sin poder hablar con Teana y las cosas parecían haber empeorado, definitivamente debía hablar con ella a su regreso. Al menos la misión de eliminación resultó un éxito.
A la vuelta, sin embargo, todo resultó enderezarse, tal vez no de la manera en que ella lo hubiese hecho, no entraba en sus planes hablarles del incidente de su pasado, como había hecho Sally, pero al menos pudo hablar con Teana, sacar a la luz la inseguridad que sentía la joven y animarla a seguir adelante creyendo en sí misma, en el poder y el talento que latía en su interior.
—¿Cómo fue todo? —le preguntó Fate cuando estuvo de vuelta en su habitación.
—Bien, creo que las cosas se han solucionado —sonrió mientras cambiaba su uniforme por la ropa de dormir—. Teana sólo necesita creer algo más en sí misma.
—Me alegro, aunque los cuatro parecían bastante afectados por la historia que les contó Sally.
—Hm, no debió haberles hablado de eso, no quiero que se preocupen por algo del pasado.
—Ya, aunque supongo que les ha ayudado a ver las cosas de otra forma.
—Sí, pero hubiera preferido que llegarán ahí a través de lo que les enseño.
—Eso también cuenta, Nanoha, no lo olvides. Te aseguro que ellos valoran tu entrenamiento, lo hacían antes de saber de tu pasado, ahora sólo le darán aún más importancia.
—Si tú lo dices, será verdad —se dejó caer en la cama—. ¿Vas a tardar mucho en acostarte?
—Mmm, no, en cuanto termine de repasar una cosa, ¿por?
—Porque creo que hoy me hacen falta unos pocos mimos…
Fate sonrió, cerró el terminal que tenía abierto y se dirigió a la cama, metiéndose en ella y abrazando a Nanoha.
—Y yo que creía que ya te habías animado —dijo.
—Un poco sí, pero ya que estás aquí…
