REDENCIÓN

CAPITULO IX.

Realmente se había marchado, así como así, sin decir nada, sin gritarle o golpearlo. No es que pensara que era un hombre primitivo que todo lo quisiese arreglar por medio de la violencia, pero cualquier persona que fuera insultada de la forma en que Nedved lo acababa de hacer con Roy, era para que reaccionara sin pensarlo. Pero sucedió todo lo contrario; Roy Mustang se había puesto de pie con el rostro descompuesto por un latente dolor, que solo ella era capaz de conocerlo, y se había encaminado a la salida, no sin antes sentir una mirada con el poder de mil cuchilla clavársele en el alma a Riza, sin mencionar el ligero empujón con el codo que le había dado antes de pasar de largo, seguido de sus compañeros.

Que tuvieron que permanecer unos minutos fuera de la oficina cuando su superior les cerro de un portazo la puerta en su s narices, comprendieron que el no les abriría y se alejaron mientras escuchaban unas cuantas maldiciones y el sonido de aparatos estrellarse contra las paredes y puerta, doblaron la esquina agradeciendo que su oficina se encontrarse en un ala poco transitada y que nadie estaba ahí para escuchar el alboroto causado por la ira de Mustang.

Había arrogado tantas cosas que difícilmente podía encontrase algo en los escritorios o al menos en el único que no había sido lanzado, el de él, y todo por que se encontraba atornillado. Todas sus emociones se encontraban entremezcladas, sin poder definirse cual era la que predominaba , lo que si sabía, es que nada le estaba saliendo como el había planeado. Que odiaba a Nedved como nunca había llegado a odiar a una persona, lo había humillado allá abajo, ciertamente lo había hecho sentir mal pero no hubiera sido tan grave, y fácilmente se solucionaría, y valla que le encontraría una solución; lo que realmente lo había llevado a sobrepasar los limites de su temple y autocontrol había sido Riza.

Había lanzado el teléfono, la cafetera, tazas, pizarras, sillones, y todos los objetos que corrieran con la desgracia de estar en su camino, habían terminado hechos trizas en el suelo por Riza. Se detuvo un instante con su respiración agitada por el esfuerzo e irá irrefrenable, observo a su alrededor y algunas cosas aun se deslizaba por las paredes. Eso no ayudo, porque un solo pensamientos se había aferrado a su mente y gozaba con torturarlo, con hacerlo sufrir y nunca se apartaría de él. Su respiración no se calmo, fue todo lo contrario se acelero y sintió como su pecho subía y bajaba con brusquedad, sabía que era, pero por ningún motivo se lo iba a permitir, comenzó a sentirse impotente por no conocer lo que pasaba por la mente de Riza, hasta el punto de querer desahogarse en las malditas lagrimas de impotencia. Lanzo un grito antes de que eso pasara, y salió del lugar dando grandes zancadas y sintiendo como la irá de momentos antes aumentaba.

Nunca nadie hacía sentir de esa forma a él, al gran alquimista de la llama, ni siquiera la persona mas importante de ese país lo había disparado hasta esos niveles de rabia; pero ella, Hawkeye lo había logrado con tan solo su silencio y su fría mirada, y ahora tendría que pagar por eso.

-"Havoc" –El rubio se puse rápidamente de pie y lo saludo –"¿Donde esta Hawkeye?"

-"La vi dirigirse al piso de abajo a..." –Pero Roy lo paso de largo y por su rostro Havoc comprendió que no debía decir nada mas.

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Dejaba que el agua caliente corriera por su cuerpo, que aquel purificador liquido lo acariciara y se llevara con el todo el dolor, toda la confusión y el sabor a derrota que la rodeaba desde hace tanto tiempo.

No se lo permitiría, ya lo había hecho por largo tiempo y aquello no le traía una simple respuesta, así que aunque pudiera ser fácil disfrazarlas Riza Hawkeye no lloraría. Y de hacerlo ya no tenía en claro por que hacerlo: por el amor que callaba hacía Roy, por haberse enamorado de él, por que comenzaba a odiarlo a él y a odiarse ella misma, por odiar a Nedved, a la política militar, o llorar por que no quería aceptar lo que había visto en los ojos de Mustang. Tantas cosas por las cuales hacerlo y tan pocas lágrimas le quedaban.

Nunca antes creyó desear con tanto ahínco poder regresar el tiempo, y obligarse acérrimamente a no caer en el error de enamorarse de su superior. ¿Pero?, si no lo hubiera hecho, tal vez nunca hubiese sentido tanta felicidad como la que recordaba había gozado cuando trabajaba a su lado, o como cuando durmió a su lado. Entonces que hacer.

Descubrió que la ducha no había surtido su efecto reparador. Abrió un poco mas el chorro de agua para quitarse el jabón de su cuerpo, mientras que el vapor se esparcía por todo el baño. El sonido del agua al caer, no le dejo escuchar cuando la puerta de entrada que había cerrado con seguro se abría, ni que unos pasos se acercaban, hasta que el resonar de las botas se difundió por toda la pieza, era demasiado tarde, se encontraba encerrada en la regadera, con su arma a metros fuera de su alcance, y por mas que su cerebro registro quien podría ser no logro averiguarlo. Su único movimiento fue estirar su mano y tomar la toalla alcanzo, a sostenerla frente a ella antes de que el hombre abriera de golpe la puerta corrediza y entrara sin importarle nada.

Estampo una de sus grandes manos frente la pared y juntando tanto su cuerpo al de ella, que pudo sentir su respiración acelerada, acorralo a la asustada mujer.

Riza abrió tanto como puedo sus dilatados ojos, tratando de mirarlo a los ojos mientras con un hilo de voz pronuncio su nombre.

-"Roy... pero q..."-

-"Porque Riza, dime porque lo hiciste"

Sus ojos abiertos de par en par se fijaron firmemente en los del hombre, sorprendida por la pregunta de Roy y por el coraje acentuado en cada palabra. Trato de mantenerse firme a su mirada impávida; le resulto imposible reflejarse a través de esas pupilas negra, acentuadas con un brillo de desprecio y que irradiaban el mismo grado de desolación. Así que lo único que pudo hacer fue bajar la mirada, observar sus pies desnudos y sus piernas descubiertas hasta sus muslos, ver las botas negras de él y su pantalón azul.

Aterrada por primera vez en su vida por lo que pudiera decir el hombre frente a ella, sintió como los latidos de su corazón se aceleraron y los poros de su piel se erizaron al tiempo que un escalofrío bajaba por su columna, contuvo el aire en sus pulmones cuando la voz de Roy se alzo de nuevo por sobre el sonido del agua.

-"Riza" –

Escuchar pronunciar su nombre en un grito, la hizo temblar involuntariamente incapaz de controlar su cuerpo. Seguramente Roy sintió ese temblor, a la distancia tan corta que estaba de ella sería imposible pasarlo desapercibido, pero eso no lo detuvo y siguió con el mismo tono de voz.

-"Porque te quedas callada. Me imagino que la fidelidad que alguna vez me profesaste ahora es historia, pero claro ahora lo único que te importa es el estúpido bastardo de Nedved"

-"No ... no es eso... te equivocas" –Alcanzo a balbucear en un murmullo que distaba mucho de la potente voz del hombre.

Hasta ese momento se percato de las circunstancias, Riza se encontraba desnuda bajo la regadera, con solo una blanca toalla sostenida con una de sus manos temblorosas procurando cubrir su cuerpo, pero el agua había mojado suficiente la tela como para que se ciñera a su silueta y delineara cada parte de su tembloroso cuerpo.

Desde luego él no se encontraba en mejores condiciones que ella, su chaqueta empapada era solo una tela perfilada en su pecho, el agua arremolinada bajo sus botas comenzaba a filtrarse por estas, su cabello negro se encontraba tan mojado que el agua que bajaba de este surcaba su rostro hasta debajo de su camisa.

Pero ahora un solo pensamiento irracional se apoderó de su mente, era tan estúpido que una parte de él la creía tan imposible como muchas otras cosas, pero en el estado en que se encontraba Roy nada le parecía irónico. Entonces esa última pregunta logro que Riza rompiera en llanto.

Acerco su rostro al oido de la mujer, si hubiera mirado hacia abajo hubiera podido ver la comisura y nacimiento de sus senos, la mano que no tenia apostada en la pared la deslizo violentamente hacía el muslo de Riza, alzándolo y recargándolo sobre su pierna, paso su mano sobre su mojada piel sintiendo las gotas de agua, el frío de su piel y el terror recorrerla por lo que pudiera hacerle.

Riza cerro los ojos incapaz de aceptar aquella situación, incapaz de sentir un miedo descomunal por lo que Roy estaba haciendo con su cuerpo o por lo que le podría hacer, seguramente ella podría evitarlo, era lo suficientemente capaz como para frenarlo, pero se sentía tan cansada, desilusionada y asustada como para siquiera moverse. Además lo que murmuro a su oído como un siseo lleno de coraje y burla, terminaron por doblegarla.

-"Dime Riza acaso haz hecho el amor con ese maldito de Nedved por eso lo defiendes"

Como si sus palabras no fueran suficiente tortura para la mujer, bajo sus labios hasta la comisura de su cuello y comenzó a besarla frenéticamente, quería comprobar y escucharla decir, que sus caricias eran mejores que las de Nedved.

Si alguien hubiese entrado en ese momento, a través de la puerta corrediza cubierta por el vapor del agua, hubiera visto la silueta de dos amantes, pero la realidad distaba mucho de esa situación.

Ahora la que había sido humillada fue ella. Humillada por el hombre que amaba, y por el cual estaba haciendo tantas cosas, dejaba por él infinidad de planes todo para verlo feliz. Por no mencionar que nunca nadie la había doblegado, ni pisoteado y ahora el con esa pregunta logro lo que nunca nadie había logrado, doblegarla y hacer que rompiera en un amargo llanto. Sus piernas se volvieron de mantequilla y tan frágiles como dos juncos, que de no estar recargada en la pared y una de ellas sujeta por la mano de él, se hubiera arrodillando abatida por el dolor.

Su corazón estuvo a punto de partirse al ver la reacción de Riza después de hecha su pregunta, llanto, Riza había comenzado a llorar incapaz de contenerse y de no ser porque una de sus manos sujetaba la toalla se las hubiera llevado al rostro para cubrir sus ojos. Tuvo que apretar fuertemente su mandíbula, para evitar a sus dientes castañear ya sea por desilusión o por el odio.

A pesar de saber que nada de lo que dijera cambiara lo que Roy sentía, ni si le creía o no, o si sus fuerzas le alcanzarían, se sobre puso a eso y aunque su voz seguía siendo baja era sincera.

-"Te equivocas Roy, nunca lo he hecho con ningún hombre, ya una vez lo hice, lo ame y me entregue a él y lo único que conseguí fue que se marchara por dos años, que me dejara sola como si solo fuera un objeto. Así que si no tienes nada mas que decir, déjame sola por favor, quisiera terminar de bañarme"

Sus hermosos ojos ámbar se clavaron en su rostro sorprendido, en esta ocasión fue Roy el que cerro los ojos y su cuerpo se estremeció antes de apartar la mano de su muslo e incapaz de mirarla una última vez, dio la vuelta y salió del baño.

Antes de que cerrara escucho de nuevo la voz de Riza.

-"Mañana te convocaran a junta los del parlamente, te anunciaran tu nuevo ascenso y muy posiblemente te permitirán crear una nueva brigada con personas de tu elección, no me escojas" –Esa última frase fue dicha con tanta determinación y tan tajante que retumbo en los oídos del hombre mas que una detonación de proyectil.

Y después ya no le quedaba nada, le había robado todo, su odio, su infinito y lacerante pero acogedor odio hacía ella por lo que lo estaba haciendo sufrir, lo último que tenia y lo hacia continuar se lo había arrebatado con una simple mirada vidriosa, su coraje y repentina furia murieron al mirar esas lagrimas surcar su rostro incapaz de frenarlas, pero consiente de que las podría provocar cuantas veces quisiese, pero por alguna extraña razón era lo último que deseaba y estaba seguro que se iba a arrepentir muchos años por ese llanto. Y en esa ocasión fue él, quien lucho por reprimir las lagrimas.

Salió del baño totalmente empapado, dejando la forma de sus botas detrás de el con cada nuevo paso que daba y un reguero de agua, lo suficiente para que todos los que se lo toparon se preguntaran donde se había metido, para que terminara empapado de aquella manera.

Tan pronto escucho la puerta de entrada cerrarse, los últimos estragos de fuerza la abandonaron, deslizándose hasta quedar sentada y así en esa posición se tumbo a llorar, se llevo las manos a su rostro, pero entre sus manos se filtraban las lágrimas y su cuerpo se arqueo ligeramente abatida por tanto dolor, supo que pronuncio unas cuantas veces el nombre del alquimista pero no fue capaz de precisar si las grito o tan solo las pensó.

Para cuando todas las lagrimas de su interior se habían terminado y sus fuerzas parecieron regresar, se puso de pie con una sola resolución en mente, y con la firme convicción que esa sería la última vez que vería a Roy Mustang.

Dejo su cabello suelto, mirando en el espejo sus ojos vidriosos después de haber llorado, mientras alisaba con sus manos su falta. Tomo su bolsa y salió rumbo a su casa por un fólder que guardaba bajo llave desde hace unos días, antes de dirigirse a casa de su abuelo.

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Apenas le abrió se hecho en sus brazos, liberándose de las lagrimas que creyó había agotado en el baño del cuartel.

-"Estas segura de querer hacerlo de esa manera Riza"- La interrogo mas tarde cuando se encontraba sentado, con la cabeza de ella recostada en sus rodillas, en la cama que ocuparía por esa noche Riza.

-"Si será lo mejor. Mañana estaré en la junta junto a Nedved mientras ascienden a Roy a General, presentare mis papeles cuando termine, y después tu podrás entregar las firmas y todos los documentos que lo elevaran hasta donde siempre quiso"

-"Y porque no lo haces tu, tú fuiste quien consiguió todo eso, además lo tuyo tardara algunos días antes de que lo autoricen"

-"No será necesario que yo lo haga, los papeles son los que importan no yo, además necesito tu ayuda para que autoricen lo mío antes de que termine este mes. Lo harás ¿cierto abuelo?"

-"Claro que si".

CONTINUARA


Ah! me siento contenta por saber que les sigue gustando la historia y porque creo que actualice rápido.

Bien, se imaginaron ustedes que eso era lo que iba a pasar?.

Como sea espero me digan que les parecio y de nvo gracias a: Cinthia, espiaplan, Lady Scorpio, Unubium, motoko asakura, riza-san, beautifly92, Queka-chan.

Sherrice Adjani.