Capitulo IX.— Llevándonos bien.
Alice PoV
"No te sirve de nada hacerla tan pronto —dijo Makenna muy seria —va a dar negativo".
No pude decir nada, y ella solo me sonrió y se dirigió a la caja como si nada pasara, yo la seguí dejando la caja con la prueba en el estante. Después de pagar salimos de ahí como si nada pasara.
—En realidad es una historia graciosa —me dijo ella sonriéndome con complicidad.
Yo solo la mire preocupada, como se había enterado… y si ella lo sabia, tal vez también Charles y Alistair también…
La puerta!
Nadie había cerrado la puerta!
—La puerta —le dije sin pensar.
—Justo eso fue… —ella rio con ganas —convencí a Charles de que me dejara curarlo y entonces subí por el alcohol —ella rodo los ojos —la puerta estaba abierta y sus gemidos se escuchaban hasta las escaleras —ella comenzó a reír con muchas ganas —imagina si en mi lugar, Alistair los hubiera escuchado… jajaja seguro le hubiera dado un infarto, el te ve como la hermanita de Jasper.
—Fuiste tu quien cerro la puerta? —le pregunte yo un poco nerviosa.
—Si —respondió ella aun con su sonrisa —no quería que Alistair muriera cuando subiera a su departamento.
No podía decir que me sentía avergonzada, pero tampoco estaba tranquila con la idea de Makenna escuchando cada cosa de lo que había pasado esa noche.
—Juro que si no fuera porque me explicaste tu aparente parentesco con Jasper, a mí también me hubiera dado algo.
Le sonreí entonces, ella parecía muy distraída, pero era más intuitiva que mucha de la gente que conocía.
Llegamos al edificio y me invito a su casa, dijo que quería que me quedara mientras hacia la prueba.
—Los nervios me matan y esperar sola no es una buena idea —dijo ella antes de entrar la baño.
Ella entro y salió del baño como si nada pasara y yo solo me quede ahí sentada en silencio.
—Vamos no te pongas así —me dijo sentándose a mi lado —no es cosa del otro mundo, porque crees que estoy en esta situación.
Yo reí cuando ella me abrazo, era buena amiga.
—Es que estoy confundida… —le dije confiando en ella —fue… fue la primera vez —le dije con un gesto.
—Hay linda! —Exclamo abrazándome con fuerza —fue lindo? Te gusto?
Recordé cuando el me había besado, luego como me había tocado y la premura con que me había poseído, además el dolor y luego su actitud a la mañana siguiente me hizo sentir una punzada en el pecho.
—Jasper y yo no teníamos una relación —le dije —yo llegue aquí por error y el… pues yo no le agrado mucho, ni cuando éramos niños —le dije un poco nerviosa.
—Bueno, eso cambia las cosas, pero igual no es el fin del mundo —dijo ella algo pensativa —mi primera vez fue linda, yo amaba a ese chico y el a mi, después el cambio de opinión, pero es un bonito recuerdo. Además creo que por lo de anoche… le agradas bastante.
Sonreí ante esa perspectiva, no parecía tan malo desde ese punto de vista, algún día cuando recordara esto, tal vez no me sentiría así… vacía, seguramente ese hueco que sentía e el estomago, era por la falta de mariposas porque yo no estaba enamorada de Jasper.
Le sonreí y ella siguió hablándome sobre su vida, su trabajo y de ese chico al que amaba en la preparatoria.
—Es hora —anunció ella levantándose del sofá.
Fue al baño y regreso con la prueba en la mano, yo me levante y fui hacia ella, la abrió y ambas nos quedamos muy quietas en silencio.
Era una línea azul.
—Positivo —murmuro Makenna —estoy embarazada.
Estaba preparada para otra escena muy diferente a esa, ella estaba… sonriendo.
—Estas bien? —Le pregunté preocupada.
—Por supuesto —respondió ella —voy a tener un bebe.
Eso fue raro, ninguna mujer de su edad que conociera, le hubiera gustado un bebe siendo tan joven, mucho menos sin estar casada.
Nos sentamos unos momentos y luego le pregunte de nuevo si estaba bien, ella dijo que si, pero que tenia hambre.
—Ven a comer conmigo —le dije —sabes cocinar?
Fue divertido, cocinamos juntas una de las recetas de esa revista que había comprado, ella hizo la mayor parte del trabajo, seguía estando tan feliz, que casi me sentí mal por pensar que ella no quería a su bebe.
—He decidido que no será una tragedia —dijo ella mientras esperábamos que la comida estuviera lista —es un bebe, las cosas deben ser buenas y yo debó ser feliz y el debe ser feliz.
Tal vez Jasper estaba contagiándome su pesimismo y amargura, pero no pude evitar preguntárselo.
—Vas a decírselo a su padre? —me arrepentí cuando mi boca pronuncio la ultima palabra.
—Si —respondió ella —Austin debe saberlo, no estoy segura de cómo vaya a tomarlo, pero seguro que lo sabrá.
Decidimos hacer lasaña, pero nos faltaban ingredientes, así que fuimos a comprarlos, encontramos a Charles en el camino y el nos llevo en su auto, yo me senté en el asiento de atrás y Makenna en el de enfrente.
—Y te gusta Montepulciano? —me pregunto Charles.
Le dije que si y era verdad, este viaje me estaba trayendo mejores cosas de las que había tenido en toda mi vida.
Trajimos los ingredientes faltantes y un poco mas, íbamos a hacer pay de queso, según Makenna a Charles le quedaba espectacular.
Mientras cocinábamos, tuvimos un pequeño contratiempo, deje la llave del gas abierta sin darme cuenta, fue Makenna quien lo noto primero, porque tuvo ganas de vomitar, luego Charles vio como Mina comenzaba a sacar a sus gatitos del departamento uno por uno, ella era más inteligente que nosotros.
—Como se les ocurre! —nos reprendió Alistair.
El olor llego hasta su departamento, el apareció con un extinguidor dispuesto a solucionar la situación. Gracias a la situación y sin pensarlo, termino cocinando con nosotros, según el, quería supervisar que no hiciéramos mas desastre.
Jasper PoV
Estaba cansado, pero no como siempre, faltaba poco para las vacaciones, iba a ser libre de esos mocosos atolondrados a los que les daba clases y además tal vez podría solucionar esta situación tan rara que tenia con Alice.
Me extraño mucho no ver a Alistair en su paseo vespertino con Vladd, era raro, ellos siempre estaban a esa hora en la calle de enfrente, paseando, pero ahora por una extraña razón no estaban.
Subí al departamento, lo hice por las escaleras porque necesitaba hacer algo de ejercicio, tal vez reanudaría mis visitas al gimnasio o correría por las mañanas.
Cuando llegue al pasillo de mi departamento, me extrañaron los ruidos que salían de ahí, parecían risas, era Alice y alguien mas… por un momento, temí que fuera Alec quien estaba con ella, así que abrí la puerta rápido.
—Hey Jazz! —me saludo Makenna desde la barra de mi cocina.
No solo ella estaba ahí, Charles estaba sacando unas cosas de mi refrigerador. Casi con miedo avance dejando mis cosas a mi paso, solo para ver a Vladd sobre mi sofá, recostado de lo más cómodo, fue entonces que la escuche.
—Pero cuando yo hago eso, siempre se pega al sartén…
Ahí en la cocina, estaba Alice al lado de Alistair, estaban justo frente a la estufa y ambos estaban poniéndole mucha atención a lo que cocinaban.
Ella se volvió para mirarme, como si la hubiera llamado en voz alta, primero me miro fijo y luego me sonrió y me saludo agitando su mano.
Fue raro, Alistair ayudo a Alice a cocinar lasaña mientras Makenna hacia bromas y reía con Charles, luego, cuando fue hora de comer, Alice fue a tomarme del brazo.
—Ven —me dijo guiándome a un banco —siéntate aquí, esta deliciosa.
—Escúchala —me recomendó Makenna mientras masticaba —ella tiene mas razón de lo que crees.
No pude hacer mas que seguirles la corriente y comer lasaña con ellos, todos estuvieron demasiado atentos a mi reacción y Alice me sonreía por momentos, y cuando no lo hacia ella hablaba hasta pro los codos y hacia reir a Alistair y a Charles.
Después de comer Alistair dijo que tenía que irse y luego Makenna prácticamente saco a Charles, después de poner un poco de lasaña en un plato. Cuando salieron, me puse de pie y comencé a levantar los platos, casi por inercia comencé a lavarlos, un momento después, ella estaba a mi lado secando los platos.
—Tu departamento esta muy sucio como para que seas así de ordenado —su comentario me hizo mirarla de forma extraña, ella era demasiado impertinente.
Fue como si ella no entendiera lo poco prudente de su comentario, porque me sonrió.
—No estoy aquí la mayor parte del tiempo —le dije explicándole —y fui a la escuela militar, hay hábitos que no se olvidan.
Ella hablo mucho y por mucho tiempo, terminamos de lavar los platos y después limpiamos el desastre de la cocina, me preguntó cosas sobre mi trabajo y lo que hacia en la escuela, sobre las clases que impartía.
—Tu de donde sacaste a la gata? —le pregunté por pura curiosidad.
—La encontré en un parque —dijo ella muy tranquila —unos mocosos horribles estaban tirándole piedras y lastimándola, pelee con ellos y la rescate. Tuve que esperar todo el día hasta que ella decidió salir de debajo de un auto estacionado.
Esa historia me pareció tan particular y propia de ella, que no lo dude ni por un minuto.
—Ya estaba preñada —agrego —los gatitos nacieron tres meses después, casi me echaron del colegio cuando los descubrieron, pero como papa "aporta" muchas cosas al colegio, tuvieron que dejarme consérvalos.
Alice PoV
Pasmos un buen tiempo charlando sobre cosas sin importancia, pero ahora parecían como las aventuras de un cuento de hadas, la vida de Jasper parecía tan paralela a la mía y al mismo tiempo tan lejana que me causaba cosas extrañas en el estomago.
—Cuantos tatuajes tienes? —le pregunte en un arranque de curiosidad.
—Mmm —respondió el bostezando —no lo se.
El se estiro a mi lado en el sofá, llevando sus manos al respaldo del mueble y por un momento vi como la playera se le pegaba al cuerpo, tenia un tatuaje en un costado del estomago y otro en el antebrazo, me mordí el labio intentando mitigar las ganas de levantarle la playera y descubrir con mis propios ojos todas esas figuras.
—Ya deberías irte a dormir —dijo poniéndose de pie para ir a la cocina.
—Vas a beber de nuevo? —la curiosidad era mi fuerte y no podía olvidar que el bebía muy seguido.
—Vete a dormir —reitero el abriendo el refrigerador.
Me fui a la cama con esa duda en mi cabeza e intentando mitigar las ganas de salir e intentar seducirlo de nuevo. La primera vez se había acostado conmigo porque estaba ebrio, seguro que seria capaz de hacerlo de nuevo, siempre y cuando estuviera ebrio.
Di un suspiro al recordar todo, me atormentaba lentamente y lo único que yo quería era volver a sentirme así, volver a tenerlo…
Me desperté en medio de maullidos y ronroneos, solo para descubrir a Mina sobre mí, luego me di cuenta de que los gatitos estaban caminando por mi habitación. Brinque de la cama emocionada y comencé a gritar de la felicidad porque eran tan lindos!
—Estas bien? —Jasper abrió la puerta de la habitación de pronto.
Le sonreí porque necesitaba compartir esa felicidad con alguien.
—Están caminando! —le dijo tomándolo del brazo —míralos! Caminan!
Podría apostar que lo vi sonreír, pero no estaba segura, aun así se quedo mirándolos un momento.
—Ya me voy —dijo saliendo de la habitación —se me hace tarde.
—Oh! Muy bien —le dije tomando a Ariadna del piso y frotándola contra mi mejilla —te acompañaremos al ascensor.
El levanto una ceja cuando me vio llamando a los gatitos para que me siguieran.
—Mejor practiquen mas —dijo tomando su chaqueta y mochila sin esperarnos —y no salgas así, ponte… algo mas, hace frio.
Entonces me di cuenta de que mi pijama le causaba problemas y sonreí.
—Entonces lo hiciste? —intente llamar a Tia, pero ella no respondió.
Cinthya dijo que había salido con Benjamín, ahora las cosas eran diferentes, los padres de Benjamín los dejaban estar juntos y hasta la invitaron a pasar las vacaciones con ellos.
—Si —le respondí confesándole lo que había pasado —y fue genial!
—Pero el es mayor, no? Y es tu primo!
—Es hermano de Rosalie, no tenemos la misma sangre —me quede pensando un momento —además… 8 años no son tantos.
—17… 25… —dijo Cinthya.
—Casi 18 —reitere, falta poco.
—Sabes que el puede ir a la cárcel, eres menor de edad y el es profesor, no? Si alguien mas se entera pueden meterlo preso por acostarse contigo.
Pensé un poco mas en eso, tal vez por eso Jasper actuaba como si no hubiera pasado nada, tal vez el temía ir a la cárcel o perder su trabajo. Tal vez era eso lo que lo tenía lejos de mí, porque yo le gustaba, eso si lo sabia.
Es resto de la semana paso volando, entre pláticas y cenas, comencé a sentirme como en casa. Charles era muy atento conmigo y al parecer su relación con Makenna había vuelto a ser como antes, según Jasper, ellos eran buenos amigos y Charles se preocupaba mucho por ella.
Alistair dejo de ver a mis gatitos de mala manera, en parte fue gracias a que Mina era muy buena casando a las ratas del edificio, a las cuales Vladd les tenia mucho miedo.
Makenna dijo que iba a hacerse un análisis de sangre porque quería una prueba contundente cuando le diera la noticia a Austin.
—Entonces que dijo el cuando le mostraste la carta? —me pregunto Makenna mientras ponía la ropa en la lavadora.
Ya no tenia ropa limpia, así que le pregunte a Jasper que podía hacer al respecto, el dijo que podía llevarla a la lavandería que estaba a la mitad de la cuadra.
Makenna dijo que podía acompañarla cuando ella fuera a lavar su ropa.
—Se sorprendió —le respondí, ya le había dicho a Jasper obre la visita de la monjas, el problema era que ellas venían el domingo y hoy era sábado.
—Bueno, supongo que hará lo que pueda —dijo ella muy resulta —podrá ser irresponsable, pero no es mala persona, a propósito, como va todo… entre ustedes, quiero decir.
—Pues…
—Oh por dios! —exclamo tomando una de mis vestidos —Esto es Dolce & Gabbana? No puedo creer que estés lavando esto en la lavandería.
Me reí, porque todas las personas que estaban ahí nos miraron de una forma extraña.
Según ella Jasper iba a tomarse lo de la visita de las monjas de la mejor manera, pero yo no estaba tan segura, habíamos estado llevándonos demasiado bien como para echar a perder todo con esa visita indeseada e inesperada.
Cuando regresábamos a casa, encontramos a Charles fuera del edificio charlando con Alistair, había otra chica con ellos, una a quien no conocía.
—Ella es Shelly —me dijo Charles cuando llegamos hasta ellos —es mi prometida—
Me sorprendió la noticia, porque yo no sabia que el tenia una novia y mucho menos que estaba comprometido, de hecho yo estaba segura de que yo le gustaba…
—Hola —la chica me sonrió saludándome —hola Makenna —le dio a mi amiga una sonrisa extraña.
Ella era muy falsa.
Después de una pequeña conversación sobre el clima, subí con Makenna a dejar la ropa en su departamento.
—Yo no sabía que estaba comprometido —le dije algo nerviosa —pensé que…
—Que le gustabas? —me preguntó ella —si lo se, es extraño… el es así con todas, atento y caballeroso, es fácil enamorarse de el…
Sus últimas palabras me hicieron pensar otra cosa, que sentía Makennapro Charles.
—Ustedes son amigos, no?
—Después de que salimos hace como 2 años, nos convertimos en los mejores amigos, no podíamos ser otra cosa, créeme.
Ella me hablo de su relación con Chales, al parecer ellos eran muy parecidos, a su manera y también opuestos, uno contrarrestaba al otro, era raro ver ese tipo de compatibilidad y no verlos juntos…
Pero Makenna estaba embarazada y según ella, esperaba casarse con Austin, quería que su bebe tuviera una familia, eso me dio gusto y pensé en comprar algo para su bebe, tenia la impresión de que seria un niño y yo nunca me equivocaba.
Salí de su departamento antes de que Jasper llegara de trabajar porque quería ir por comida china. Me encontré a Chales en las escaleras y se ofreció a acompañarme a comprar la comida china, aproveche para interrogarlo sobre Makenna.
—Pues somos amigos —dijo el resuelto —le tengo mucho cariño, por eso me molesta que este con Austin, ya sabes como es el.
Asentí convencida, Austin no era una buena persona y hasta pensé en decirle lo de su bebe, tal vez el pudiera ayudarla y no tuviera que estar con Austin.
Cuando regresamos al edificio, nos encontramos a Jasper y termine de subir con el las escaleras, el ascensor tardaba mucho siempre.
-Comida china? –pregunto el abriendo la puerta.
Se hizo atrás y me dejo pasar primero, yo sonreí porque Diego nunca había hecho algo así, los chicos de mi edad no eran caballerosos y Jasper tampoco lo era, al menos hasta ahora.
-Saliste con Makenna? –le pregunte mientras comíamos porque quería saber.
Si ella había salido con Charles, también pudo haber salido con el.
-Solo una vez –respondió el –porque?
No le respondí, porque no sabia que decirle, solo quería saber.
Cuando terminamos lavamos los platos de nuevo, estaba acostumbrándome a esto.
-Deberíamos llamar a Alec pasa saber a que hora traerá a las monjas –dijo el antes de que me fuera a dormir esa noche –deberías sacar a las bolas de pelo a caminar, seguro quieren estrenas sus patitas.
Sonreí al ver como los gatitos caminaban por mi habitación, sin siquiera pensar que tiraban o que desastre hacían.
Llame a Alec desde un teléfono público en la calle, el me trato como siempre, amable y hasta cierto punto coqueto.
-Vienen a la hora de la comida –le dije yo cuando regresábamos a la casa –podemos hacer una buena comida y darles la mejor impresión.
-Solo hay un problema –dijo el –yo soy soltero y no creo que les parezca adecuado que vivamos solos.
