Travesías de la realeza (Parte III)

-Entonces Yakumo Kinomoto era… – Decía Sakura viendo las fotografías que les habían dado Syaoran y Eriol, trataba de recordar el parentesco que tenían con ella, pero eran demasiados parientes – ¿Primo del emperador Fujitaka?

Eriol suspiró y Syaoran pasó una mano por su cabeza en señal de preocupación y luego habló colmándose de toda la paciencia que pudiera – Era el tío del emperador y, por lo tanto, era tu tío abuelo.

-Ah – Dijo la ojiverde viendo las fotografías de unas mujeres que estaban del lado de donde estaban las de ese hombre y señaló a una de ellas – Y Aya Kinomoto era su esposa ¿no?

Los chicos negaron con la cabeza y luego fue Eriol quien habló – Ella era su hija mayor, producto de su primer matrimonio con tu tía abuela Aina Kinomoto, luego de la repentina muerte de ella, Yakumo se casó con Hanako Kinomoto y con ella tuvieron un par de gemelos, Akira y Kohaku Kinomoto, ellos dos tenían la misma edad que tu padre.

Sakura resopló y luego de eso decidió ir por otras fotografías y señaló la de una mujer en una imagen junto con un joven – Esta es mi tía segunda Tamiko Kinomoto, se casó con Mamoru Kinomoto, pero él falleció cuando su hijo tenía solo un año ¿cierto? – Los chicos alzaron la vista y asintieron con la cabeza mientras ella seguía hablando – Y este es su hijo, ¿Kaoru Kinomoto?

-Exacto – Respondió Eriol – ¿Y…? – Él hizo esta pausa con la finalidad de que ella siguiera con la información que ya le habían dado.

-Y… – Sakura empezaba a hacer memoria de lo que los chicos habían recitado toda la tarde y noche – Cuando su hijo cumplió 10 años se casó con un banquero llamado Shiro, pero conservó el apellido Kinomoto.

Eriol sonrió – Perfecto.

-Bien hecho – Dijo Syaoran fastidiado – Recordaste uno de al menos 15 parentesco que te dijimos hoy.

Sakura lo fulminó con la mirada – Soy lenta aprendiendo.

-No le hagas caso – Dijo Eriol restándole importancia – Esto ya es un comienzo, además, conoces los nombres más importantes, como los de la familia real.

-Fujitaka, Nadeshiko y Touya Kinomoto – Recitó la ojiverde.

-Y el de los abuelos – Acotó Syaoran haciendo más dinámica la lección de Sakura.

-Sota e Hina Kinomoto – Respondió la chica – Ambos fallecidos, el abuelo por causas naturales y la abuela por hipertensión… Tuvieron a papá cuando ya eran muy adultos porque a la abuela le costó tener bebés y fue su único hijo.

Syaoran asintió y levantó su pulgar en señal de aprobación – Bien hecho, su majestad Imperial.

Sakura respiró aliviada – Por lo menos me sé los datos más relevantes.

-Creo que mereces un descanso – Respondió Eriol estirándose un poco en la silla de la estación de trenes.

Habían decidido pasar la noche en la estación de trenes e ir por la mañana a desayunar algo en la cafetería antes de que saliera el autobús. Pudieron haber pasado la noche en la cafetería, pero la estación estaba menos concurrida de personas por la noche, por lo que sería más fácil para Sakura concentrarse en aprender los nombres de la familia real, en eso habían planeado pasar una parte de la noche antes de dormir.

-Es una dinastía bastante grande – Dijo Sakura viendo las fotografías, sin embargo, una duda surgió y se la hizo saber a los chicos – ¿Qué hay de la familia de la emperatriz Nadeshiko? No me han enseñado nada de eso, ni siquiera me han mencionado a Tomoyo.

-La emperatriz era de una familia humilde antes de casarse con Fujitaka, por eso no hay mucha información – Explicó Eriol – Su apellido era Amamiya.

-Lo que sabemos de ella es que su madre murió cuando era muy pequeña, su nombre era Ami, prácticamente fue criada por su padre Masaki y su hermana 2 años mayor que ella, Sonomi Amamiya – Explicó Syaoran.

-Sonomi se casó con un empresario llamado Taiki Daidoji y cambió su apellido – Siguió Eriol – Ellos son los padres de Tomoyo, ambas hermanas Amamiya estuvieron embarazadas al mismo tiempo.

-Pero si Tomoyo va a interrogarme ¿no creen que me preguntará más cosas sobre la familia Amamiya en vez de Kinomoto? – Preguntó Sakura dudosa.

-Tienen que probar que eres la princesa Sakura Kinomoto – Dijo Eriol – Los datos de ambas familias son importantes, pero no conocemos mucho sobre los Amamiya.

- ¿Qué más saben? – Preguntó Sakura intrigada.

-Disculpen – Dijo Syaoran levantándose tomando rumbo a los baños de la estación.

Eriol se detuvo a pensar unos momentos y luego habló – Por lo que sé los emperadores se conocieron desde jóvenes, el, en ese entonces, príncipe Fujitaka fue a la Universidad de Tokio, aunque su padre le ofreció clases particulares, él había estudiado toda su vida en el palacio, por lo que decidió ir a la universidad – Relató el chico de anteojos – Se conocieron ahí, pero no sé los detalles de su historia de amor, sólo sé que se casaron apenas ambos terminaron sus licenciaturas y a tiempo para cuando Fujitaka se convirtió en emperador.

Sakura resopló – Conocer la historia de amor de los emperadores sería bueno, lástima que sea algo tan personal.

-Supongo que ellos debieron contársela a la princesa en algún momento – Dijo Eriol – De cualquier forma, por lo que sé, también se casaron porque la emperatriz Nadeshiko salió embarazada del príncipe Touya… De hecho, fue un gran problema entre la dinastía y la familia Amamiya, ya que ella no era de la realeza y no era del todo aceptada por esa parte… Sin embargo, de alguna forma se pudo llegar a un acuerdo para que se casaran y Touya fue reconocido como príncipe y heredero legítimo de la dinastía.

Sakura escuchaba la historia completamente interesada y resopló cuando esta terminó – Cuánto daría por saber más sobre eso.

-Es una historia verdaderamente interesante – Dijo Eriol – Pero que solo algunos tienen acceso a ella… De hecho, creo que hoy en día solo pueden contarla el príncipe Touya y los miembros de la familia Amamiya.

- ¿Qué fue de la familia Amamiya después de la catástrofe de Tokio? – Preguntó Sakura.

-Siete días antes de la catástrofe fue el cumpleaños del príncipe Touya, había una gran fiesta en el palacio – Relató Eriol – Era muy pequeño en ese entonces, pero recuerdo haber visto a la señora Sonomi con su esposo, a Tomoyo y a Masaki Amamiya – Eriol suspiró antes de continuar – Sin embargo, esa fue la noche en que todo cambió cuando él apareció en la fiesta.

- ¿Él? – Preguntó Sakura confundida-

-Kyo – Respondió él pesadamente – Un ex consejero del emperador Fujitaka, lo traicionó y fue quien ocasionó la gran catástrofe… Después de esa fiesta los Daidoji fueron los primeros en salir de Japón por órdenes del emperador, se dice que Masaki estuvo aquí la noche de la tragedia, pero nadie lo asegura.

Sakura lo miró preocupada – Pero este tipo Kyo ¿está muerto?

-Así dicen – Dijo Eriol – De cualquier forma, ni a Kyo ni a los Amamiya se les volvió a ver después de eso.

Entonces la ojiverde cayó en cuenta de un detalle – Entonces ¿no has visto a Tomoyo desde ese día?

-No, no lo he hecho – Respondió él – La Corte Imperial se desintegró como ya te conté y no tuvimos más contacto con los Amamiya o los Kinomoto.

- ¿No te has puesto a pensar que podría tener novio? – Dijo Syaoran volviendo del baño y uniéndose a la conversación – O que posiblemente no se acuerde de ti.

Eriol rodó los ojos – No todos somos como tú, que olvidamos la época en que trabajamos en el palacio o que estuvimos involucrados con la familia real.

Sakura miró sorprendida a Syaoran – ¿Tú también trabajaste en el Gran Palacio de Tokio?

-Mis padres no fueron miembros de la Corte Imperial como los de Eriol – Dijo Syaoran restándole importancia – Trabajamos en la cocina, no recuerdo casi nada de esa época, era pequeño.

La ojiverde entonces cayó en cuenta de algo importante cuando él mencionó ese detalle, ya Eriol le había contado parte de su historia, sin embargo, no conocía absolutamente nada de Syaoran, y aunque él aparentemente no le diera demasiada importancia, ella estaba misteriosamente interesada.

-De cualquier forma, yo no espero que la prima de la princesa me recuerde – Dijo él en tono burlón.

Eriol bufó – Yo si llegué a hablar con ella, teníamos una bonita amistad.

-Amistad de niños – Recalcó Syaoran – Nada asegura que te recuerde.

-Yo pienso que es muy romántico – Dijo Sakura.

-Pues hagamos una apuesta – Dijo Eriol a su mejor amigo.

-Habla – Respondió Syaoran sin dudarlo.

Eriol sonrió satisfecho, tal vez su mejor amigo había estado malhumorado en ese día y tenso desde su conversación en el baño, pero ahora parecía más relajado, por lo que no dudó en mantenerlo en ese humor – 20 yenes a que me recuerda.

-Hecho – Respondió Syaoran dándose la mano con su mejor amigo – Eriol no tenían ni 10 años, incluso puedo jurar que tiene novio, y en el caso extremo un prometido.

-Yo no pierdo la esperanza – Dijo Eriol sonriendo.

Sakura se rio – Me parece lindo que sigas pensando en el amor de tu infancia.

-Hay amores que nunca se olvidan – Respondió el azabache.

Syaoran rodó los ojos y tomó un par de fotografías de la dinastía Kinomoto – Creo que deberías repasar estos, aún tenemos un poco de tiempo antes de dormir.

Sakura lo miró con fastidio – ¿Por qué no lo dejamos hasta aquí por hoy? Estoy exhausta.

Él bufó – ¿Exhausta? Solo te aprendiste un par de nombres y parentescos de los muchos que debes saberte para cuando lleguemos a China.

Ella frunció el ceño – Te recuerdo que me tuviste gran parte de la tarde haciendo reverencias, saludos, enseñándome como usar todos los cubiertos y, además, no me dejaste jorobarme un solo minuto.

-Porque se supone que las princesas deben tener una buena postura, y la tuya es horrible – Dijo él sulfurándose – Todavía debes mejorarla, por cierto.

- ¡Estoy descansando! – Dijo ella enojándose – Es realmente duro para mí aprender tantas cosas en un día, solo dame un descanso.

-No necesitas moverte para aprender nombres, fechas y parentescos – Respondió él.

- ¡Soy lenta aprendiendo! ¡Ya te lo dije! – Dijo Sakura completamente fúrica mientras se levantaba de la banca y caminaba hasta la salida – Si me disculpan, necesito aire.

-Demonios, no quise que te enojaras – Intentó decir Syaoran, pero ella no lo escuchó y simplemente salió de la estación, quizás con dirección a la plaza que estaba en frente del lugar.

Syaoran resopló resignado – Maldita sea ¿por qué demonios nunca digo las cosas bien cuando estoy con ella?

Eriol le dio un par de palmadas en la espalda – Debo admitir que estás siendo duro con ella, tenemos que tenerle paciencia.

-No soy material de maestro como tú – Contestó el ambarino levantándose de la silla, poniéndose su abrigo, y tomando el que usaba Sakura ya que dejó olvidado en la banca – Voy a ir a disculparme.

Eriol quedó completamente perplejo y Syaoran se dio cuenta de su expresión, por lo que le preguntó – ¿Qué?

El azabache se rio – ¿Quién eres y que hiciste con el Syaoran Li que no pierde el orgullo por nada ni nadie?

Syaoran chasqueó la lengua – Deja de decir tonterías – Y seguido de eso salió de la estación en busca la ojiverde dejando a su mejor amigo sonriendo.

-Y después me niega que le importa – Pensó Eriol mientras tomaba un libro para matar el tiempo, lo mejor sería darles privacidad.

oOo

Syaoran salió de la estación, por suerte el camino estaba iluminado por muchos faroles, la mayoría provenientes de la pequeña plaza que estaba cruzando la calle, y como esta no era demasiado grande, desde donde estaba pudo vislumbrar a Sakura sentada en una banca bajo un árbol, la noche estaba fría, sin embargo, pudo darse cuenta como ella había olvidado ponerse un abrigo.

Él cruzó la calle y en cuestión de minutos se encontraba sentándose con la chica, ella lo miró cejuda y le habló – ¿Olvidaste decirme algo?

El ambarino no dijo nada, simplemente pasó el abrigo por encima de los hombros de la chica, descolocándola por completo – No tenemos mucho dinero, así que mejor abrígate o te vas a resfriar.

Sakura lo miró extrañado, sin embargo, desvío su mirada mientras acomodaba el abrigo y luego balbuceó – Gracias.

Syaoran tardó un par de minutos antes de poder dejar su orgullo de lado y hablarle a la chica de nuevo – Sé que estoy siendo demasiado duro y exigente contigo… Lo siento, no tengo paciencia con casi nadie.

La ojiverde suspiró – Solo te pido que me enseñes una cosa a la vez, Syaoran – Dijo ella suavemente mirándolo de reojo – Todo esto es demasiado nuevo para mí, y siento que tengo muy poco tiempo para todo lo que debo aprender, y ni siquiera hemos salido de Nagoya.

Él suspiró – Siento lo mismo que tú – Explicó – Sin embargo, no es excusa para ser un imbécil contigo la mayoría del tiempo… Es solo que también estoy un poco nervioso de que todo lo que sabemos Eriol y yo no sea suficiente, siento que hemos trabajado demasiado como para que al estar en China no sea suficiente.

-Tengo miedo de equivocarme – Contestó ella captando su mirada – Precisamente porque sé que pones tu mayor esfuerzo, y pareciera que yo no.

-Oye yo no pienso eso – Dijo él de inmediato.

-Es lo que pienso cada vez que me regañas o te burlas de mí por no responder bien – Confesó la ojiverde un poco avergonzada – No tuve una educación como la de ustedes, apenas me enseñaron lo básico, por eso todo esto es muy nuevo… Eriol es brillante y tú eres muy astuto.

-Tú también lo eres – Dijo él involuntariamente sintiendo sus mejillas arder – Digo, todo lo que se te ocurrió en el tren fue increíble, y ni hablar de que eres muy valiente.

Sakura se rio – Más bien tengo un historial de mala conducta en el orfanato, aprendí a vivir la vida al extremo.

Él la miró impresionado – No sabía que eras una rebelde en tu orfanato.

-Me aburría fácil, tenía que meterme en problemas para divertirme un poco, por eso no me dan miedo nada de las cosas que hemos hecho – Respondió ella – Así como tu no sabías que era una rebelde sin causa, yo no sé absolutamente nada de ti.

Syaoran la miró confuso – ¿A qué te refieres?

-Digo, Eriol me contó muchas cosas sobre él, su pasado y su meta con todo esto – Respondió Sakura – Pero de ti a duras penas sé tu nombre y que eres un amargado.

Aquel comentario Syaoran se lo tomó como una broma y luego decidió hablarle – No hay mucho que contar… Familia humilde proveniente de Hong Kong, tengo cuatro hermanas mayores.

Sakura sonrió – ¿Cómo es tener cuatro hermanas mayores?

-Una pesadilla viviente – Respondió él haciéndola reír – Por suerte le bajaron dos a su intensidad cuando se fueron con mis padres a Hong Kong hace 3 años, Eriol y yo estamos por nuestra cuenta desde entonces.

-Bueno hoy me enteré de que tu familia también trabajó para la familia Kinomoto – Dijo Sakura interesada en el tema.

-Sí, como te dije trabajamos todos en las cocinas, no recuerdo mucho de esa época porque era demasiado pequeño – Sakura estaba por preguntarle si había estado en la noche de la catástrofe, pero él siguió hablando – Como sea, después de todo lo que pasó empezamos a trabajar en todos lados, tuve una educación más o menos buena ya que mi madre se encargó de ello, sin embargo, les salió una gran oportunidad de trabajo en Hong Kong, pero yo decidí quedarme.

-Debes tener una gran motivación para ello – Dijo Sakura.

Syaoran sabía que el pasado habría dicho que la recompensa por la princesa era lo único que lo impulsaba a continuar en aquello, pero por alguna extraña razón ya no sentía como si eso fuese su objetivo principal.

-Siempre he querido viajar por el mundo – Y aquello no era mentira, ya que siempre soñó utilizar el dinero de la recompensa precisamente para eso – Tomarme uno años para recorrer partes del mundo, y sé que si volvía a Hong Kong me quedaría estancado ahí.

Sakura le sonrió – Te entiendo, no tienes una meta en específico, pero sabes que tienes que salir de aquí para poder hacer algo.

-Exacto – Respondió él sorprendido de que ella lo entendiera tan bien, ni siquiera Eriol lo había comprendido tanto.

-Me pasó lo mismo cuando dejé el orfanato y decidí aventurarme a ir a Tokio – Confesó ella – No tenía un lugar a dónde ir, no sabía que quería hacer, pero todos los caminos me llevaron hasta donde estoy, y creo que estoy en el lado correcto… Aunque sigo viendo que me depara en el futuro.

-No es el destino, es el viaje – Dijo Syaoran mirándola.

-Exactamente – Respondió ella sonriéndole.

Syaoran le devolvió el gesto haciendo que ella volviera a sentir cosquillas en su estómago, como siempre pasaba cuando él hacía eso – Basta Sakura, no es tiempo de pensar en eso –.

-No creí que tú y yo nos entendiéramos tan bien – Confesó él – Si te soy sincero ni Eriol me había comprendido tan bien, él piensa que estoy demente por andar sin ningún plan o alguna meta específica.

-Pues él tiene bien definido lo que quiere, y la verdad me alegro poder ayudar en eso… Al igual que con tu meta, sea cual sea – Respondió ella – Y yo tampoco creí que podríamos llegar a tener una conversación civilizada.

Syaoran se rio y seguido de eso le habló – De nuevo discúlpame por ser tan imbécil, sé que no estoy cumpliendo con nuestro trato de llevarnos mejor.

-Yo tampoco lo hago, así que da igual – Respondió la ojiverde – Solo tenme paciencia en cuanto a las lecciones y todo irá bien.

-Solo si compones tu postura – Dijo él mirándola – Si me complaces en eso prometo ser mucho más paciente y comprensivo con las lecciones.

Sakura lo pensó unos minutos y luego habló – Acepto – Seguido de eso se puso de pie.

Syaoran quedó perplejo – ¿Te refieres a ahora?

-No tenemos tiempo que perder – Dijo ella – Andando, apenas tenga buena postura nuestra relación mejorará considerablemente, o eso espero por el bien de la cordura y paciencia de Eriol – Seguido de eso le dio un guiño de ojo.

Syaoran tuvo que admitir que le molestó un poco que ella mencionara a Eriol, sin embargo, el guiño de ojo lo hizo sentir un cosquilleo en la boca del estómago que prefirió ignorar mientras se levantaba y tomaba una rama que estaba en el suelo para ponerla encima de la cabeza de la chica.

Sakura lo miró confundida – ¿Cómo una rama hará que tenga mejor postura?

-Párate derecha e intenta que la rama no se caiga de tu cabeza mientras caminas, recuerda la nariz en alto – Dijo él.

Sakura no lo veía como un desafío, por lo que elevó sus brazos para tener mayor equilibrio, levantó la nariz irguiendo su cuerpo y empezó a caminar de puntas, imaginando que pronto tendría que usar tacones la mayoría del tiempo, dio un par de pasos y la rama se cayó de su cabeza.

Syaoran se rio – Ves que no es tan fácil como parece.

Sakura bufó – Entonces tú eres un experto en esto.

-Ahora que lo mencionas…

Seguido de eso Syaoran tomó la misma rama que había usado Sakura y la puso encima de su propia cabeza para luego erguir su cuerpo y caminar varios pasos alrededor de ella, dándole a entender que, en efecto, si era un experto.

Él se quitó la rama de la cabeza y habló – Mis hermanas y yo competíamos a ver quién duraba más tiempo con la rama en la cabeza, y yo nunca perdía… Fue la forma en que nuestra madre se aseguró de que todos tuviéramos buena postura… Éramos pobres, pero con clase.

Sakura rodó los ojos – Vale, lo tengo – Dijo ella quitándole la rama y volviéndola a poner encima de su cabeza – Ponte hasta donde se supone que debo llegar y lo haré.

-Bien – Respondió Syaoran caminando unos metros delante de ella – Hasta acá.

Sakura estuvo a punto de replicar, sin embargo, prometieron que en cuánto ella dominara la postura se acabarían las peleas por eso y él le tendría más paciencia, por lo que irguió su cuerpo alzando su nariz y extendió sus brazos mientras empezaba a caminar con los ojos cerrados en puntitas.

Sakura iba tan concentrada en su postura que al cerrar los ojos no se fijó que casi al llegar hacia donde estaba Syaoran esperándola había una diminuta piedra, con la que tropezó y él se dio cuenta, por lo que por instinto se acercó rápidamente para evitar que se cayera y se raspara, por suerte así fue.

Syaoran la tomó entre sus brazos cuando ella tropezó, la rama cayó de su cabeza, pero ella no se cayó haciendo que sus rostros quedaran muy cerca el uno del otro, para cuando Sakura abrió los ojos sus orbes verdes se cruzaron con los ámbares del chico, no habían estado así de cerca desde el breve momento que compartieron en el tren, y ambos volvieron a sentir como sus corazones se aceleraban por la cercanía.

Sus alientos se mezclaban y sus narices y labios se rozaban, ninguno de los dos se había sentido tan impregnados por el otro hasta ese momento, un solo movimiento y la poca distancia entre ellos desaparecería, sin embargo, cuando se vieron muy próximos a acabar con la distancia, ambos se separaron de golpe completamente sonrojados.

Se quedaron mirándose un par de minutos sin saber que decir, y luego fue Syaoran quien habló – Lo hiciste bien, tú ganas… Mejor volvamos adentro o nos vamos a resfriar.

Sakura no dijo nada, simplemente asintió con la cabeza mientras lo seguía de vuelta a la estación, dejando gran distancia entre ellos y solo con una duda invadiéndoles la cabeza a ambos.

- ¿Qué demonios había sido eso? –.

oOo

N/A: ¡Hola mis queridos lectores! Espero que estén teniendo una maravillosa semana. Bueno por acá les dejo este capítulo donde continúan las lecciones de Sakura y la paciencia de Syaoran va en descenso jajaja.

Para los que han visto la película pudieron notar que sigo con la secuencia de la canción de "Lograrás hacerlo" ya que incluí la parte en la que logra memorizar nombres de su árbol genealógico y una mención a las clases para aprender a usar los cubiertos, y por supuesto, las clases de postura de las que se encargó nuestro querido lobo;)

¿Qué opinan sobre cómo van las lecciones y como terminó esa última? Aún hay mucho viaje por delante, como pueden ver la tensión aumenta y ni siquiera han salido de Nagoya.

Muchas gracias por seguir mi historia y por comentar, me alegran muchos los días. Nos leemos el lunes en el siguiente, les mando besos enormes

¡Qué tengan un gran fin de semana!