NOTAS PARA SEGUIR LA LECTURA:
Los ":::::::::::::::::::" son saltos en el tiempo, equivalentes a unas horas, días o semanas… también son saltos de escenario.
Los pensamientos de los personajes irán entre comillas, de la siguiente manera: – "pensamiento" –
Los recuerdos de frases irán en mayúsculas y en cursivas, de ser posible centrado el texto: "SIGUE DERECHO AL PALACIO… NO TE DETENGAS POR NADA…"
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SOMBRAS DEL PASADO… LUZ DEL FUTURO
CAPITULO 8.- ENCUENTROS
Parte II
Las horas había pasado una a una, llegando la noche, desde que el panda fue derrotado en aquel peñasco y arrastrado a un lugar totalmente desconocido para él, lejos de toda aldea, villa o ayuda que pudiera recibir.
Simplemente, era observado por sus guardianes, que parecían mostrarse demasiados ansiosos ante la fiebre que sufría el Guerrero Dragón a causa del veneno administrado en los dardos, esperando que el enorme animal lo superara con facilidad y rezando a los dioses porque no falleciera, so pena de sufrir la ira del pavorreal que se mostraba cada vez más ansioso por verle despierto.
Una tarde… una noche… una mañana nueva… ese tiempo había transcurrido desde que hubiese sido capturado el panda, hasta que finalmente Po comenzó a reaccionar de su dolorosa inconsciencia, emitiendo un grave gruñido que fue extendiéndose por cada rincón de la cueva dónde le guardaban, hasta que la tensión de su cuerpo pasó y se relajó visiblemente.
Sentía sus órganos arder y su cabeza dar vueltas, sin mencionar que sus extremidades estaban completamente adoloridas.
El panda, fue abriendo muy apenas sus parpados, observando únicamente las figuras deformes que le permitía ver la neblina frente a él, sin lograr enfocar nada de su alrededor aun mostrándose tranquilo ante su situación, a pesar de no tener ni la más mínima idea de por cuánto tiempo había estado inconsciente, ni del lugar dónde se encontraba, incluso no podía percibir alguna presencia conocida y cercana a él; pero al menos, estaba seguro que se encontraba vivo… y eso, era lo que importaba por ahora.
– D… dónde… estoy?
Murmuró con voz apenas audible más para sí, sin esperar alguna respuesta a su pregunta, tratando de mover sus brazos y piernas sin lograrlo gracias por las cadenas que le sostenían y ahora resonaban por los movimientos, notando por primera vez la debilidad que sufría en todo su cuerpo, seguramente causada por la sustancia utilizada en su contra, sin mencionar el agarre que adormecía sus articulaciones, convenciéndose que habían pasado más horas de las pensadas.
Maldijo por lo bajo, al recordar a todos esos lobos que atacaron la aldea y que le habían capturado de forma tan cobarde… seguro que dónde no pensara rápido en una solución a su situación, terminaría convirtiéndose en su comida o en algo mucho peor que no deseaba pensar.
Muy bien, lo último que recordaba era la existencia de esos tres arqueros que le emboscaron, disparándole a la espalda y luego… la oscuridad que le llevaron a un mundo de pesadillas que le mostraban lo ocurrido con sus verdaderos padres, para luego pasar a vivir nuevamente lo acontecido en Gongmen, con la sutil diferencia de que en esta ocasión el pavo real se alzaba con las alas extendidas y el abanico de sus plumas abierto, hacía los cielos rodeado de fuego, disparándoles un sin número de esas esferas de fuego sin que existiese un cañón de por medio…
Sin temor a equivocarse, despertó porque una de ellas casi impactaba contra él.
– Maldición…
Murmuró, doblando sus orejas y agachando su cabeza como una forma de buscar alivio al dolor de cabeza que hacía latir sus sienes desde hace horas, seguramente despertando por no aguantar mucho más el dolor que sufría.
Aquello no le era novedad alguna, puesto que desde el enfrentamiento con Lord Shen, su mente sufría de aquellos sueños ocasionales, deseando olvidarse de cualquier forma posible de ellos, negándose a que tuvieran un significado mucho más profundo o fuera un tipo de predicción de las que en ocasiones se presentaban anunciando sucesos que podrían marcarles por siempre, ya fuesen a ellos mismos o a los demás.
Como fuera, no es que realmente le importara que aquello tuviera algún significado real y concreto, inclusive nunca hacía caso de sus sueños, por más ciertos que resultaran a futuro, de todos modos, rara vez hablaba de ellos.
Poco a poco, la neblina en sus ojos fue disipándose creándole un ligero dolor de cabeza que podía comparar con agujas enterrándose en su cerebro, hasta que logro enfocar los objetos a su alrededor, distinguiendo por primera vez las paredes que le rodeaban, convenciéndose que se encontraba en una clase de taberna o cueva… dirigió su vista hacía las lámparas de aceite que le permitían una mejor vista del sitio, moviendo un poco sus extremidades atadas, suponiendo que no estaba del todo solo.
Y entonces, pudo distinguir los ojos brillantes de sus captores que le observaban fijamente, inmóviles como si de estatuas se trataran, provocándole una tensión en el cuerpo mientras se mantenía inmóvil…
Lo normal, era que alguno de ellos diese aviso de que había despertado a quién quiera que fuera su líder, más no era así, simplemente le veían comenzando a sentirse nervioso por tantos guardias silenciosos que tenía alrededor.
El silencio era apenas interrumpido por su propia respiración y el sonido de las cadenas durante los breves momentos en que se movía para ponerse más cómodo o en sus sencillos intentos de tratar de liberarse, sin estar muy seguro de moverse o, al menos, hacerles charla…
Tal vez, lo mejor era esperar a que algo sucediera, mientras su cuerpo terminaba de recuperar la movilidad que necesitaba para liberarse y enfrentarlos.
– Vaya, vaya… hasta que te dignas en despertar
Luego de unos minutos, la voz aterciopelada de un individuo se escuchó a las espaldas del panda, quien trato de girarse para lograr distinguir de quien se trataba, sin que pudiera.
– Tienes el sueño muy pesado, o simplemente el veneno funcionó tan bien, que casi te mata – dijo el individuo, mientras un par de risas suaves se escuchaban a su alrededor, provenientes de los lobos que le rodeaban y comenzaban a moverse de sus lugares, acercándose un par de metros más – lo cual, hubiera sido una desgracia para nosotros.
La risa de su captor resonó con mayor fuerza, haciendo que el guerrero tratara de darse vuelta con mayor ahínco.
– No te molestes panda, las cadenas fueron probadas en bestias más fuertes y grandes que tú, así que todos tus intentos de escapar serán inútiles – dijo burlonamente, mientras dos lobos salían de sus lugares y se dirigían a un punto desconocido – a menos que tengas la fuerza de dos gorilas y un elefante, lo cual dudo mucho.
– Ja, como si unas simples cadenas detuvieran al Guerrero Dragón! – exclamó el panda, moviéndose un poco más entre su prisión, buscando la forma de aflojar sus muñecas y tobillos, y así liberarlos de las esposas que se apretaban alrededor de estos al ser esposas de puntos de presión, mientras el lobo parecía verlo con un gesto divertido desde sus espaldas, pasándose suavemente una garra por debajo de la barbilla.
– Tal vez… pero eso está por verse, hay alguien importante, que muere de ganas por verte… y estoy seguro que le conoces muy bien…
Aseguró el lobo, mientras el sonido de unos pasos metálicos y pausados se escuchaba desde atrás de donde se encontraba el panda, haciéndole abrir grandemente los ojos…
Sin entender las razones de la reacción de su cuerpo, Po percibió como su sudor se tornaba frio y algunos temblores comenzaban a recorrerle, mientras el sonido metálico de los pasos se hacía cada vez más fuerte y cercano, abriendo los ojos cada vez más.
– Saludos Panda… nos vemos nuevamente…
La voz sedosa y mordaz del pavo real llego hasta los oídos de Po, taladrándole y congelándose por completo al descubrir que en efecto, el ave gobernante de Gongmen con la que se había enfrentado tiempo atrás, no había muerto como muchos habían supuesto a pesar de no encontrar en ningún lado el cuerpo inerte de este, llegando a creer que se habría hundido hasta lo más profundo de las aguas esperando que los propios dioses o espíritus se encargaran de su castigo… o que algún animal más grande había hecho festín con sus restos.
– Sorprendido de volverme a ver?
Preguntó Lord Shen, con voz seseante y lenta, avanzando por la superficie rocosa de la cueva con porte elegante, mientras sus ropas se arrastraban en el suelo, junto con algunos vendajes que colgaban al no estar completamente sanado de sus heridas…
La mirada del pavorreal se mantenía clavada en el enorme guerrero de blanco y negro, observándole y riendo en sus adentros al percibir como el prisionero parecía haber perdido todo movimiento y parte de su realidad al quedarse atrapado en sus propios pensamientos, inclusive preguntándose en qué rayos podía pensar una criatura como esa que tenía la bóveda craneal vacía.
Ante la falta de reacción del panda, que parecía estar viviendo otra realidad dentro de su mente y ajeno a que en efecto, el guerrero dragón recapitulaba aquella mañana, cuando hubiera derrotado a Lord Shen, viéndole ser aplastado por el enorme cañón que el ave había creado y finalmente ser informado que no habían encontrado más que plumas y trozos de ropa en el agua cuando trataran de recuperar el cuerpo… Lord Shen arrojo una cuchilla que terminó clavándose en un costado del cuerpo del enorme panda, escuchándose un chillido de su parte.
– Escúchame cuando te esté hablando, sucio animal! – escupió de golpe el ave albina, mientras el panda le daba una mirada dura por la herida causada, finalmente encontrándose sus miradas – tonta criatura, crees que sólo con dejarme caer el cañón encima lograrías eliminarme?!
Gritó el ave con tono agudo, antes de relajar el gesto de su rostro al saberse más grande y superior que aquella criatura, comenzando a avanzar elegantemente alrededor del panda, quién finalmente caía en su realidad y le veía con mayor curiosidad y sorpresa, al darse cuenta que no era ni un sueño ni ilusión.
– necesitas más que eso, para eliminarme…
Aseguró levantando el rostro con orgullo, mientras ocultaba sus alas dentro de sus mangas.
– Shen… cómo… – preguntó Po, moviendo un poco sus orejas y relajando ligeramente su cuerpo a pesar de tener aquel objeto clavado en su costado, percibiendo el sangrado provocado que bajaba entre su pelaje.
– Oh! Vaya, aun tienes voz – se mofó el pavo real, apretando las puntas de sus alas lastimadas y vendadas dentro de las mangas de sus ropas, mientras componía una expresión orgullosa y daba un par de pasos, desapareciendo del rango de visión del mamífero, en tanto algunos lobos parecían verle fijamente, antes de quitarse de sus posiciones y desaparecer de la vista del panda que trataba de encontrar la mirada al ave.
Los pasos continuaban resonando con un sonido metálico, creando un extraño eco dentro de la cueva, hasta que se silenciaron a sus espaldas provocando en el guerrero blanco y negro que su pelaje se erizara ante la sensación de terror de la que comenzaba a llenarse su corazón.
– Ha pasado más de un año, desde que nos vimos la última vez…
Dijo el pavorreal albino en un susurró ronco y cargado de odio.
– … si no mal recuerdo, aquella mañana… cuando nos enfrentamos… tu saltaste lejos del cañón que estaba a punto de caerme encima, dejándome atrás… luego de tu hipócrita intento de "rescatarme" de la oscuridad en la que me encontraba sumergido – musitó el pavo real, inclinándose un poco, mientras veía un punto incierto con los ojos abiertos y entornados, componiendo una expresión extraña de sentimientos combinados – cuales fueron tus palabras… o sí, ya recuerdo "las cicatrices sanan"
Se burló, riendo suavemente a pesar de su expresión.
– Ah, sí, dije eso… pero en realidad se desvanecen – dijo Po, tratando de aligerar un poco la situación y el dialogo con el pavo real que continuaba fuera de su campo de visión, mientras pensaba en una forma de escapar de aquel sitio, a pesar de estar rodeado de enemigos y completamente encadenado.
Esta vez no se encontraban con él ni los maestros de las grandes escuelas ni los cinco furiosos, por lo que debía de pensar en mejores opciones para salir vivo de dicho embrollo.
– Sí… panda, se desvanecen con los años… tal y como lo hicieron mis esperanzas y mis deseos de encontrar la felicidad en este asqueroso mundo – dijo con una voz sedosa y arrastrado, torciendo ligeramente la comisura de su pico, mientras comenzaba a caminar paso a paso, haciendo resonar con mayor fuerza aquella protección de metal que cubría sus patas – así como se desvaneció mi destino… por tu sola existencia en este mundo.
Dijo, deteniéndose frente al panda atrapado, con la cabeza ligeramente torcida para verle de frente a pesar de tener su cuerpo de perfil.
– Tú y tus ridículas palabras, mientras fingías tratar de ser mi amigo y me tendías una mano falsa frente a mí, con la firme promesa de que obtendría la paz interior que tanto anhelaba mi corazón si la tomaba… si te escuchaba… pero – guardó silencio, apretando su pico con fuerza al grado de hacer sangrar las comisuras de este al escurrir un delgado hilo de líquido rojizo – en cuanto viste el peligro, no dudaste dejarme atrás, poniéndote a salvo al saltar fuera de la barca… mientras, yo simplemente observaba como el cañón bajaba de la altura directamente en mi contra, entendiendo que yo ya no tenía salvación por más que lo intentara.
Aseguró, apretando con ímpetu sus alas vendadas dentro de sus mangas, al tiempo que buscaba dentro de estas, alguna daga de la que se aferró con mayor fuerza.
– mi cuerpo fue molido por el peso del cañón y me hundí dolorosamente bajo las heladas aguas que se negaban a permitir escapar, sintiendo mi vida partir pedazo a pedazo… en medio del terror de morir y la frustración de ser derrotado por alguien como tú – un tono de dolor se dejó escuchar en la voz de Shen, mientras su cuerpo temblaba, provocando que los lobos que les rodeasen se removieran sobre sus lugares.
Po mantenía silencio, observando con algo de pena al pavorreal que narraba su odisea luego que el cañón le cayera encima, provocando que la pólvora que cargaba dicha barca explotara, junto con los fuegos artificiales que al final estallaron en el cielo, como si anunciaran la victoria de ellos.
De alguna forma, escucharle hablar así dolía y profundamente, porque sabía muy bien, que pudo haber hecho más por aquel pavorreal… sin embargo, la caída del cañón no fue su culpa… nunca lo fue.
– Fue tu culpa, Shen… – respondió Po sin pensar en su respuesta, luego de unos segundos de silencio incomodo, observando al pavo real que se mantenía estático, como si el recordar aquel momento le hiciera vivirlo de nueva cuenta – yo no tuve nada que ver con el cañón y su caída… y lo sabes muy bien.
Continuó hablando el panda, moviendo discretamente la muñeca derecha, pensando que en verdad el pavo parecía desmejorado a como le conoció… no sólo eran las zonas dónde parecía crecer apenas el plumaje, sino era el brillo ausente en este que dejaban ver el estado en el que quedo el ex gobernante.
– Fuiste tú quién cortó las cuerdas que sostenían el cañón, en tu intento de… matarme… tú te negaste a escucharme… TÚ elegiste ese destino, al tratar de eliminarme, cuando todo lo que quería hacer era ayudarte…
Explicó dejando salir una risita nerviosa ante las expresiones que se formaban en el rostro del pavorreal, pareciéndole cada vez más… fueras de sí mismo.
Tragó pesado, mientras una delgada gota de sudor bajaba por su sien, sintiendo un escalofrió recorrerle por la inmovilidad que mostraba el ave, para luego mostrarse un poco más positivo ante la situación que le exponía el ave de la nobleza.
– Pero, oye… fue bárbaro que sobrevivieras de aquel golpe… no cualquiera podría hacerlo – felicitó provocando que un temblor recorriera el cuerpo de Lord Shen, extendiéndose por todo su cuerpo, abriendo un poco más sus ojos por las palabras lanzadas por su prisionero, tomadas como una burla en contra de su persona, en vez de un halago como quisieron aparentar, creando una expresión de sorpresa.
Era como si el panda se burlara una y otra vez de él, demostrando que mientras existiera no podría ser feliz.
No… la existencia de ese panda significaba el aprisionamiento de su propia felicidad… la negación de cumplir con su destino, digno y glorioso…
Sí tan sólo… no hubiese sobrevivido ese cachorro, él hubiera podido demostrarles a todos, a sus difuntos padres, a sus ancestros, a los demás gobernantes y nobleza, así como al propio emperador que era digno de gobernar, no sólo Gongmen, sino toda China, llevándola a la máxima gloria y a su esplendor.
Por qué ese era su destino: gobernar China.
Sonrió ampliamente, antes de comenzar a reír de forma suave y pausada, haciendo más larga su risa y un poco más grave conforme iban pasando los segundos, antes de abrir su pico para hablar.
– Mi culpa… – murmuró por lo bajo y con un tono seseante, como si fuera una clase de serpiente, mientras que dentro de sus mangas apretaba firmemente aquella daga que le mantenía anclado en dicha realidad… sin borrar la expresión de sorpresa que mostraba, fue dibujándose una extraña sonrisa torcida, en tanto volteaba lentamente a ver al panda que hizo una mueca nerviosa por las reacciones del pavorreal – por supuesto… fue… mi culpa…
Habló en un tono demasiado bajo que si no fuera por el silencio del lugar, no habría sido alcanzado a ser escuchado por el panda.
Po, levantaba una ceja e inclinaba un poco su cabeza para poder ver al pavo real, mientras que el resto de lobos se mantenían quietos y expectantes a las reacciones de su amo y en espera de alguna orden respecto al prisionero, a pesar de las miradas nerviosas y temerosas que se lanzaban entre si.
– Eso mismo dijo mi padre… cuando regrese de tu aldea…
Aseguró tensándose de golpe dejando su vista clavada en los ojos verdes del oso, como si en estos pudiera ver nuevamente aquella escena.
*FLASHBACK*
– NO TIENES HONOR! – le gritó su padre, mientras movía un ala en señal de despreció absoluto, ante su propia expresión de incredulidad al pensar que sería recibido con festejos y grandeza.
Aquella tarde en que había regresado de las villas de los pandas, luego de asegurarse que hasta la última de aquellas criaturas hubiera dejado de respirar.
– Tus acciones no tienen honor ni perdón alguno! – las palabras de su progenitor iban llegando una a una a su pecho, como si fueran pequeñas dagas que se enterraban dentro de su corazón, sin entender porque el menospreció en contra de él.
Si les había salvado!
– Padre… – llamó, levantándose un poco de aquella reverencia que había mantenido desde que su padre había empezado con aquel sermón.
– CALLA! – ordenó el pavorreal adulto, mientras que su madre giraba el rostro hacía otro lado, ocultándose detrás de un abanico colorido, derramando un silencioso llanto al percibir la mirada de su hijo buscando ayuda – TU ya no eres mi hijo...
Juró el otro, con la voz cargada de odio.
– Yo… ya no tengo hijo… mi hijo, ha muerto… – sentenció, mientras su madre terminaba por ocultar su rostro, sin contradecir a su esposo ni defender a su hijo…
– Padre! Sí tengo honor! Si tengo valor! – gritó el pavorreal albino ante el significado de aquello y ver como su propia madre optaba por no meterse, levantándose de su posición con un ala a la altura del pecho y otra hacía atrás, tratando de convencer a sus padres que todo había sido correcto – FUE POR NOSOTROS PADRE! NOS IBAN A DESTRUIR! SI TENGO HONOR!
El grito desgarrador del pavorreal albino resonó en toda la sala del trono, sin ser visto por sus padres y cuya única mirada desesperada en apoyo a él, se encontraba en la vieja adivina que presenciaba aquello, con una expresión de culpa y dolor por aquella joven ave cuyo destino había sellado al tomar un camino equivocado…
En su afán de evitar aquel destino que no deseaba, había simplemente caminado hacía él…
– Retírenlo de mi vista – ordenó el pavorreal adulto, mientras los guardias se acercaban y aprisionaban al ave de ojos rojos, que observaba como se giraba el adulto y se retiraba, no sin antes verle detenerse dejando salir un jadeo y un brillo en su mirada, esperando perdón – Shen… tú mismo, has sellado tu destino… ha sido todo tu culpa…
Sentenció, mientras los guardias le arrastraban fuera del salón del trono, bajando los escalones para llevarle en dirección de una carreta, que le llevaría a la prisión en el Callejón del Dragón Negro, donde sería guardado dentro de una fría celda, como si fuera un vil delincuente… olvidando por completo su calidad de príncipe.
– FUE POR NOSOTROS, PADRE! POR NOSOTROS!
Gritaba, maldiciendo una y otra vez a aquellas criaturas que a pesar de muertas, le habían causado un gran daño, empujándole a la desgracia y desdicha.
No había sido su culpa… sino de ellos.
*FIN FLASHBACK*
Po mantenía su mirada clavada hacía el pavorreal que parecía completamente perdido en sus pensamientos, ausente…
Tragó pesado, moviendo un poco su cuerpo, antes de dar un ligero salto en su lugar al escuchar el siseó del ave.
– mi culpa… siempre ha sido mi culpa… – continuó Shen, dejando ver algunos temblores en su cuerpo por los recuerdos que regresaban a su mente, sin poderse librarse jamás de ellos… eran como pesadillas reales que le perseguían, dedicándose a dejarle ver cuán despreciado era por todos aquellos que lo rodeaban…
Emitió un profundo suspiro, antes de realizar un movimiento brusco y sacar una espada apuntándola directamente en el cuello del panda, que se hizo hacía atrás en un intento de evitar el ataque que no se consumó, olvidándose por completo de los movimientos de su muñeca para liberarse.
– No te quieras pasar de listo conmigo, panda… desde tu nacimiento sellaste mi destino a uno desgraciado, destruyendo mi camino hacía la grandeza… TU SOLA PRESENCIA HIZO QUE PERDIERA EL TRONO QUE POR DERECHO ME PERTENECÍA!
Gritó el pavo real con un tono agudo en su voz, mientras sostenía con ambas alas heridas el mango del arma, haciendo que los lobos se comenzaran a remover con mayor emoción al creer que finalmente la sangre del panda seria derramada, en tanto, otros más comenzaban a llegar al sitio, preocupando al panda que se mantenía lo más alejado del roce de aquella arma.
– y eso, panda… es algo… que no puedo te perdonar…
La voz del pavo real se cargó de odio, mientras presionaba un poco la punta de su espada plateada y curva contra la garganta de Po, observando con satisfacción el miedo que mostraba el gigantesco guerrero, que entrecerraba sus ojos en una silenciosa suplica de qué no lo hiciera, como si esperara que en verdad se diera el golpe final, provocando una sensación hilarante y de poder en el pavo real, a pesar de continuar mostrando la expresión molesta.
– Tu debiste morir, aquella noche… cuando tu aldea fue aniquilada… no sé de qué te valiste para sobrevivir, pero… eso y ano sucederá – murmuró el príncipe expulsado, comenzando a mover la espada curveada, de forma que comenzaba con un recorrido desde el cuello del panda hasta su abdomen, enterrando suavemente la punta contra la piel, sin hacer una herida profunda, sino un rasguño ligero que dejaba un camino marcado entre el pelaje, escuchando el respingo del panda que pensó en su final.
La expresión de profundo odio de Shen, se suavizó, escuchándose una grave y pausada risa de su parte, mientras el panda abría sus ojos, observando al ave, comenzando también una risa muy suave, sabiendo de antemano que cuando el pavor real reía, era porque estaba planeando algo.
– Tranquilo panda – dijo, con voz aterciopelada – no te será tan fácil liberarte de mí.
Aseguró el pavo real con una sonrisa torcida y entornando sus ojos al ver el rostro de Po, que parecía mantener el aire atrapado en sus pulmones y metía el abdomen lo más que podía.
– me causaste un gran daño… que deberás pagar con creces… – Aseguró Lord Shen con una sonrisa, estirando un poco su cuello, hasta que finalmente retiraba un poco la punta de la espada, animando al oso a relajarse – ni la muerte, será una salvación para ti…
Masculló, antes de que Po emitirá un chillido al sentir como la daga plateada que había sido clavada momentos atrás, cuando el pavorreal se apersonara, era retirada de su costado violentamente, sintiendo el calor de su sangre salir por la herida y mojar su pelaje, bajando la mirada para observar aquello conforme su campo de visión se lo permitía.
– Me encargaré que sufras y desees haber muerto el día en que nos enfrentamos… o mejor aún, haré que desees no haber nacido jamás – aseguró, observando satisfecho la herida que había hecho en el cuerpo del panda – y de serme posible, que maldigas a tus padres por haberte salvado la vida… sí, eso suena mucho mejor.
Aseguró el ave, dándole la espalda y moviendo un ala en dirección de los lobos, que gruñeron con felicidad y se movieron finalmente de sus lugares, avanzando lentamente en dirección del panda.
– Yo no tengo la culpa de nada Shen! Si no hubieras hecho todas esas cosas malas, nosotros no te hubiéramos atacado! – respondió Po, jalando sus brazos para liberarse ante las reacciones de los lobos que parecían verlo como su próxima comida, mientras la risa del pavo real resonaba en cada rincón de la cueva.
Muy apenas, Lord Shen le había dado una mirada, levantando un ala y dejando ver los vendajes de esta, antes de tronar dos plumas que usaba a modo de dedos, ante la expresión escéptica del panda.
– AAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH!
El ataque de lobos no se había hecho esperar en cuanto el panda guardo silencio y su amo movía su ala, dándoles libertad de actuar hasta dónde él les indicara… lanzándose salvajemente en su contra, ante el grito de terror del oso bicolor.
Los golpes continuos y precisos, los mordiscos que abrían sus carnes hasta hacerlo sangrar y los arañazos que le herían sin matarle, comenzaron a llegar, uno tras de otro, sin darle oportunidad al panda de defenderse como era debido, escuchándose el sonido de las cadenas que le aprisionaban… el dolor comenzaba a ser desesperante y molesto sin poder liberar sus brazos y piernas para poder defenderse y alejarles…
Los hilos de sangre comenzaban a extenderse por su cuerpo, manchando su blanco pelaje, bajando hasta caer al suelo, mientras los aullidos y gruñidos de los lobos resonaban en aquel hueco de la roca, combinándose con los gritos del guerrero y la risa que era emitida por el pavorreal, emocionados y excitados por probar las carnes exóticas que algunos no habían probado desde hace mucho tiempo, extasiados por el olor metálico de la sangre derramada, cuyas gotas pintaban el suelo rocoso.
Por su parte, Lord Shen observaba con gran agrado el sufrimiento del panda… sabía que no moriría, porque en el pasado no lo había hecho, pero esta vez, aquella desesperación que sentía de verlo de regreso en cada supuesta derrota, era sustituida por una emoción que simplemente le hacía temblar en su lugar, erizar sus plumas, animado por la idea de poder jugar eternamente con su enemigo, provocándole igual o más sufrimiento que el que había pasado él mismo…
No le interesaba en absoluto si los lobos eran repelidos por el diestro guerrero, al utilizar su panza, cabeza, caderas e incluso su propio trasero para golpearles y alejarlos, algunos estrellándose contra los muros de aquella cueva, incluso uno voló hacía su dirección, esquivándolo grácilmente, riendo con mayor diversión en esos vanos intentos de salvación del panda.
– Vamos panda… dónde están tus fuerzas? – dijo, al verle cada vez más herido y cansado, mientras la mañana iba pasando lentamente para el panda, rápidamente para el pavorreal que no considera que fuera suficiente la golpiza que le daban a la criatura de blanco y negro.
Tal vez, los dioses le daban esa oportunidad, para saciar su sed de venganza y curar finalmente su corazón destruido.
Sí… debía ser eso.
– AAAAAAAAAHHHHH!
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: CONTINUARA :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
A contestar Reviews!
Ayumi Von Tesla: Porque soy malita! Mwahahahahahahahahahahaha, ok no, bueno, tal vez XD, pero SIIIIIIIIIII! YA MERO LLEGA EL RAPESITO! Y creo que es por ambas razones, porque Shen lloro y porque quieres ver violado a Po jajajajajaja, dime quién no quiere ver violado a Po!
Ok, eso no sonó muy bien XDDD.
Hasta que finalmente tengo el tiempo para arreglar la continuación, espero poder ir escribiendo el siguiente capítulo como kami manda, porque en verdad ya quiero llegar a la parte principal de la historia, para que Yin llegue finalmente jajajajajajaja.
Yo te adoro más! Ya sabes que puedes molestarme tanto como quieras y por cualquier medio XD.
Evelín. hinchigo: Me da mucho gusto que te agradara el ataque de bola de fuego mongol! w Con el avance del fic, Po dejara ver otras técnicas y algunas inventadas por mi XD, según mi pobre entendimiento jajajajajaja.
Oh sí! La gran reconciliación entre ellos dos! *O*
Muchas gracias por tu comentario 3
Marta23-ortiz: … sí, Shen va a ser cruel… muy cruel con Po… el pavorreal se va a desquitar de todo lo que cree que hizo el pobre panda, aunque realmente no tenga nada de culpa, más que defender a China ñwñ.
A partir de este capítulo, cambia el Rating por la violencia que hay y por lo que vendrá.
Reina-liuba: Jajajajaja nada como leer todo de corridito para no perder la ilación de la historia XD, me da gusto verte por acá, comentando esta pequeña historia :D.
Sí, se va a poner muy, pero muuuuuuuuuuuy feo para el pobre de Po, porque Shen descargara toda su ira y odio en contra del pobrecito panda mwahahahahahaahahahaha… la que le espera al pobre panda XD.
KimPantaleon: Nuuuuuuuu! FF en verdad tiene algo en contra para que no pueda leer tus reviews! Hay que incendiarlo mwahahahahahaha.
Gracias! Bueno, supongo que ya te imaginaras todo lo que Lord Shen le hará a Po mwahahahahahaha.
Katse: Bueno, aquí está el nuevo capítulo!
…. JAJAJAJAJAJAJA es un fic ubicado en el mundo de Kung fu panda, así que Yin va siendo hijo de Po, el Guerrero Dragón y otro más, aunque seguro ya deben de sospechar quién es el otro XD.
Muchas gracias por leer y por el comentario :D.
