Desafio

Nunca pensé que mi corazón pudiese latir tan rápido. ¿Qué quería Irina? No estaba seguro, solo sabía que tenía una obsesión en mí, pero ¿Por qué? ¿Qué esperaba conseguir de mí? ¿En serio me creía capaz de matar a Jacob? Miré a Edward desconcertado.

-¿Qué debo hacer?- pregunté.

-Ve- me contestó Edward-. Incluso con mi poder, no puedo decir todo lo que está pensando, si tú le habas, yo podré ver todo lo que pasa en su mente.

No tenía otras opciones. Incluso si no quería ir tenía que ir.

Suspiré. Nessie me abrazó antes de que saliera por la puerta principal.

-Ten cuidado.

-Lo tendré.

Sí, tenía que tenerlo, o sino sería asesinado por una vampira maniatica con una obsesión inmesurable.

Miré a Jacob, a la vez que este me veía, pero apartó la mirada para evitar que yo viese un recuerdo suyo, seguramente Nessie le había hablado de mi don y había cosas que quería mantenerme ocultas. Lo comprendí perfectamente, pero me hubiese gustado saber que relación tenía con Irina, más allá de haber matado a Laurent sin conocerla, era como si ya la hubiese enfrentado anteriormente. Otros dos licántropos se aceraron a Jacob, pude reconocerlos por los recuerdos de Nessie. Eran Seth y Leah. Leah en particular se veía una vez más incomoda, tal como en los recuerdos de Nessie ¿Cómo podía encajar ella en esa familia?

-Maldita sanguijuela- murmuró Leah.

-Te estaremos cubriendo Jacob- le dijo Seth.

-Cubran a Paul- les dijo indicandome-. No los he presentado. Paul ellos son...

-Seth y Leah- terminé dirigiendo mi mirada hacia ellos-. Yo soy Paul, mucho gusto.

-Vaya, si que eres formal, Jacob tenía razón, debes ser más relajado- me dijo Seth entre risas-. Gusto de conocerte, ahora tranquilo, ante cualquier cosa estamos nosotros.

-Gracias... esto... Leah, no tienes por qué ir.

-Son ordenes del jefe- me dijo indicando a Jacob.

-¿Jefe?

-Te lo explicaré más tarde- me dijo Jacob-. ¿No deberías ir afuera? No te preocupes por Nessie, yo la tendré a salvo.

-Sé que lo harás.

Estaba listo para partir. Edward, Seth y Leah adelantaban los pasos conmigo. Las emociones de Leah no eran de mucha ayuda para mí, ya que sentía desagrado y antipatía, algo que me debía esperar de ella, sin embargo pude ver por qué lo hacía, tenía una clara amistad con Jacob que no estaba dispuesta a dejar y un sentimiento de libertad que la hacía querer quedarse a pesar de estos momentos de desagrado, sin embargo, su cáracter era muy fuerte y sus emociones dominaban bastante. Además de las emociones de Leah, pude sentir las ansias de Seth, la preocupación de Bella, la de Edward, como Jasper y Emmet trataban de forzar sus instintos para evitar hacer algo precipitado, sentía la trosteza de Esme como ninguna otra, nunca sentí a alguien tan triste y determinada a la vez. Sentí la compación de Carlisle, como Alice y Rosalie estaban tenaces y decididas a proteger a todos.

Nessie fue la que me mostró más emociones, más que cualquier otro. Sentí su preocupación, su tristeza, su miedo y más que nada su sentimiento de culpa.

-Todo estará bien- le aseguré-. No dejaré que nadie toque a Rensemee.

Era la verdad. No permitiría que nada le pasase, no mientras tuviera una vida que pudiese usar para protegerla.

Protección. Se había vuelto la palabra más importante de mi existencia. El largo cabello rizado color cobrizo de Nessie comenzó a sacudirse. Era algo raro en ella, porque además su cuerpo no se movía, quizá era una reacción nerviosa. Jacob la abrazó y miró profundamente mis ojos.

-No dejaré que nada le pase- me prometió sonriendo-. ¡Oye! Animate, aunque sea un poco. No es el fin del mundo.

-Me pregunto si estás en lo correcto.

-Sabes que lo estoy.

-Es cierto, porque no dejaría que el mundo terminase mientras Renesmee viva en él.

-Correcto- me contestó sonriendo una vez más.

Todavía estaba algo nervioso, porque mi enemigo estaba a punto de mostrarser en frente de mí, mientras que yo ignoraba que quería. La ignorancia siempre ha sido una gran débilidad del hombre, y por más ángel que fuese, todavía era hombre.

Abrí la puerta finalmente. Edward, Seth y Leah estaban a mi espalda, mientras yo miraba a la hermosa y desconcertante Irina que había enfrente de mí, con al menos diescisiete vampiros a nuestro alrededor. ¿Cómo podía ser que desde el momento en que contaba la historia de los ángeles pasaramos a esto? Quería volver en el tiempo, pero sabía que era inútil, debía afrontar la realidad que había en frente de mí. Mi única opción, enfrentar a Irina.

-Así que trajiste unos perros contigos- ella me dijo sonriendo-. Eso es bueno para ti Paul.

-¿En verdad crees que los lastimaría?

-Son los subordinados de quien te roba a tu mujer.

-No, eso no es así... yo soy quien se la está robando- le respondí. Jacob me miraba de la ventana, Renesmee debía estar tras él, mientras él me escuchaba-. Renesmee es la mujer de Jacob, no mía, solo he causado confusión y sufrimiento.

-¡ESO ES MENTIRA!- me gritó Jacob quien saltó de la ventana corriendo hacia mí. Cuando llegó a mí me dio un buen puñetazo-. ¡Dios! ¡¿Te tengo que pegar para que entiendas?! Por eso digo que mejores el autoestima.

-¿A qué te refieres?- le pregunté confundido al sobarme la cara.

Jacob me sonrió y me ayudó a pararme, mientras le hacía una seña a Seth y Leah, a la vez que le guiñó un ojo a Edward, debía tener un plan.

-Hiciste a Nessie feliz- me respondió-. Es ciero que ella está confundida por ti, pero la hiciste más feliz que triste. La tristeza no se puede evitar, tú me enseñaste eso. Así que si puedes hacer a alguien feliz, eso está bien, mientras no la hagas triste a proposito, ya que al final siempre hay momentos felices y triste, pero somos capaces de seguir adelante porque disfrutamos los felices y sus recuerdos, eso es lo que le de a la vida un sentido.

No podía creer las palabras de Jacob, Nunca antes me había sentido tan aliviado y relajado.

-Yo quiero que Renesmee sea feliz, nada más.

-Jacob...

-Ahora puedo admitirlo- le dijo Edward sonriendo-. Renesmee te merece.

-Gracias Ed.

-No me llames Ed chucho, todavía no me caes tan bien.

-Eso es una mejora, al menos te caigo algo bien.

Ambos rieron, a pesar de nuestra situación. Irina estaba esperando pacientemente a que nuestra conversación terminase para hacer un movimiento. Me había sorprendido que no hubiese usado ese tiempo para atacar.

-¿Por qué no nos has atacado todavía?- le preguntó Leah seria.

-No es mi estilo- le contestó Irina tranquila-. Yo no ataco por la espalda como ustedes chuchos.

-Al menos no somos unos sucios asesinos.

-Serás la primera en ser cazada cuando termine de hablar- sentenció mirandome fijamente-. Así que Paul, si te pido que mates a los perros no lo harás, ¿Verdad?

-Así que al final tuviste algo de CI para averiguarlo.

-Renesmee deberá ser la cena de Siobhan.

-Solo si pasas por mi cadaver.

-Lo cual significa que no pasará- sentenció Jacob sonriendo.

-La protegeremos no importa que- agregó Edward.

Mis alas aparecieron al mismo tiempo que mi catana. En el primer movimiento partí en dos al vampiro que fue directo contra mí. Jacob, Seth y Leah entraron en fase para moverse a la suficiente velocidad como para evadir el ataque de los vampiros, luego con sus dientes arrancaron algunas extremidades.

Nunca pensé ver tal velocidad como la de Edward. Hasta para mí era difícil ver donde se encontraba, solo veía que conectaba un puño con un vampiro y luego con otro para desmembrarlos luego. Su velocidad era algo impresionante, además era imposible tomarlo por sorpresa ya que veía de antemano todos los planes de su enemigo.

-¡A tu derecha!- me gritó.

De inmediato interpusé mi catana contra la mano de una mujer vampiro que se acercaba a mí. La corté, sabiendo que pronto se re-armaría, pero al menos eso me daría tiempo.

-¡No nos dejen sin nada!- gritó la voz de Emmet.

Él y Jasper aparecierton en el mejor de los momentos. Destruyeron a un monton de vampiros a una velocidad impresionante, nunca pensé que dos vampiros pudiesen ser una fuerza tan demoledora.

Después de un rato, los pedazos de los vampiros yacían en el suelo y solo quedaba Irina. Edward sacó un encendedor y lo puso en el pasto. No podía creer lo que hacía, ya que las llamas también le había llegado a él.

-¡Me tienes que estar jodiendo!- gritó Irina-. ¡Te quemarás conmigo!

-Exacto- dijo él serenamente-. Ya todos están a salvo en un bunquer que no encontraran tus secuaces. Así que solo es cuestión de que tú y tus tropas mueran, aunque eso me agregue a mí.

-¡EDWARD, SAL DEL FUEGO!

Pero no lo hizo, fue directamente donde estaba Irina, la sujetó con mucha fuerza, mientras las flamas los cubrían.

-Vamos a pudrirnos en el infierno.

-¡Hijo de puta!- le gritó Irina.

-¡No puede ser! ¡Edward no es tan estúpido!- gritó Jacob en mi mente-. ¡NO LO HAGAS IDIOTA! ¡EDWARD!

-¡NO!- gritó Seth en mi mente sin poderlo creer-. ¡NO LO HAGAS EDWARD!

-Hora del adiós...

-¡NO EDWARD!- gritó Bella.

Vi como la figura de Bella se dirigió al fuego a gran velocidad. Mi cuerpo todavía no reaccionaba ante el shock de la escena, pero lo obligué a decender a las llamas, donde me siguieron Jacob y Seth.

-¡Saca a Bella!- me ordenó Jacob.

-¡Enseguida! ¡Ustedes encarguense de Edward!

Las llamas se habían prolongado tanto por el prado en el que estaba la mansión Cullen que era como estar en un laberinto, que consumía mi vida y la de los lobos poco a poco. No estaba seguro de si iba a poder sacar a Edward a tiempo, pero pude escuchar la voz de Bella.

-Si mueres yo igual.

-Te amo Bella.

-Yo igual Edward...

-¡NADIE VA A MORIR!- aseguré.

Estaba decidido, incluso con mi cuerpo cubierto por las llamas del infierno, no iba a dejar que Edward y Bella muriesen, no iba a permitir experimentar a Nessie el horror de perder a personas tan importantes, no iba a dejar que sintiera lo mismo que yo sentí, no podía, tenía que protegerla de eso, aún a coste de mi vida.