CAPÍTULO IX

El nombre "Sasuke"

No fue hasta que la presencia del Señor Uchiha abandonó la habitación que el ardor de su brazo aminoró, dejando entrar todas las emociones suprimidas por el dolor físico al que se encontraba sometida.

Recordó entonces el rostro afligido de Gaara al ser abandonado sin explicación; a la mansión Haruno siendo consumida por llamas tan grandes como la propia construcción; el calor abrazador achicharrando su piel; el olor particular a quemado que emanaba del ambiente embriagando su sentido del olfato; la primera mirada protectora de su madre suplicando que se marchara y finalmente el mueble cayendo estrepitosamente sobre ella.

Sakura ahogó un chillido en su garganta cuando las imágenes en su cabeza volvieron a repetirse, ni siquiera se había percatado que las lágrimas caían presurosas de sus ojos hasta ese momento, y entonces dejó escapar todo lo que se encontraba oprimido dentro de su pecho, todo lo que la acongojaba y se tumbó de nuevo en la cama.

Sollozó hasta que sus fuerzas se drenaron de su cuerpo, hasta que para sus ojos fue imposible derramar una lágrima más y solo estuvo ahí, tendida en la cama con la vista nublada, perdida en algún lugar de la habitación y sin darse cuenta cuando cayó en la inconsciencia.

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Sakura abrió los ojos en la oscuridad al escuchar el sonido estrepitoso de una campana en la lejanía, repiqueteando una, dos, tres, cuatro veces hasta que acalló.

Cuando sus ojos se acostumbraron a la densa oscuridad, notó que el ambiente en el que se encontraba era extraño para ella, sintió una sensación desconcertante en su estómago al encontrarse en una habitación desconocida, tan pequeña y estrecha que le sorprendió tener un ropero y una mesa con un par de sillas.

Rodó sobre su cuerpo, apoyando su espalda en el incómodo catre y notó que de la pequeña ventana en lo más alto de la pared, entraba la luz de luna naciente.

Y de repente, como un rayo golpeando a un árbol se percató que esa, era su habitación desde hacía una semana cuando se unió al servicio de la mansión.

De un salto se incorporó del catre, sin detenerse a prender la vela que se encontraba en la mesa y a tropezones llegó al otro lado de la habitación; del armario sacó su uniforme negro, poniéndoselo sagazmente y amarró su cabello en un moño mientras salía de la habitación.

Se detuvo en seco en cuanto piso afuera, reprochando a su mente somnolienta el no haber llevado la tenue luz de la vela para iluminar su camino entre la negrura del abandonado pasillo. Sakura inhaló profundo, dándose el valor necesario y caminó con pasos largos hasta llegar al pequeño comedor donde la servidumbre se hacía compañía.

En cuanto entró al comedor notó la risita burlona de Karin, acercando su rostro al oído de Tayuya, seguramente para cotillear como todas las mañanas; el hecho le dio mala espina, pero decidió no darle importancia, si algo había aprendido en su corta estancia en ese lugar, era que esas dos siempre estaban tramando algo.

Del otro lado de la mesa notó a TenTen poniendo los ojos en blanco.

—Se te hizo tarde —afirmó más que preguntar.

—Lo sé —contestó sentándose a su lado en una sola exhalación—, no he me acostumbrado a este ritmo de vida

—Oye Sakura —llamó Tayuya entre risitas—, me encanta cómo te queda el negro, hace resaltar mucho más ese cabello tuyo, mucho mejor que esos costosos vestidos que usabas en la mansión Haruno ¿Tú qué crees Karin?

—Tienes toda la razón, debió ser un desperdicio que tan finos vestidos fueran lucidos por ese cuerpo, cuando el de la servidumbre le queda tan bien

—Ya basta Karin —gruñó un joven en el extremo de la mesa—, no es necesario tu sarcasmo por la mañana —el joven se reclinó en su silla y puso sus manos entrelazabas detrás de su nuca, como descansando antes del trabajo.

—Nadie pidió tu opinión Suigetsu

—Buenos días

La voz resonante que entró al comedor de la servidumbre provocó que el chillido de las sillas se uniera al unísono al levantarse el personal.

—Espero que hayan disfrutado de sus alimentos —los ojos marrones de la Señora Tsunade miraron a los presentes y el silencio surgió drásticamente, era algo en la mirada del ama de llaves que erizaba la piel de cualquiera o esa forma en que sus cejas se endurecían cuando los observaba inquisidoramente que provocaba escalofríos—. Hora de trabajar —dio media vuelta para reunirse con el mayordomo Kakuzu para planear los gastos de la siguiente semana.

La servidumbre se removió caóticamente tan pronto como el ama de llaves se marchó para empezar con las tareas diarias.

—¿Sakura?

—¿Sí? —sus pensamientos fueron disipados por una voz varonil—, Buenos días Kiba

—Te perdiste al desayuno, así que te guardé esto —Kiba tomó su mano y frunció el entrecejo al mirar su palma.

Unos segundos tuvieron que transcurrir para que Sakura se percatara del escudriñamiento de Kiba sobre su palma lacerada, inmediatamente la retrajo y escondió detrás suyo.

Sintió el calor subir hasta sus orejas. Le avergonzaba que alguien mirara esa parte de ella a la que aún no se acostumbraba por completo y que le recordaba con gran pesar esa parte de su reciente pasado que deseaba con todas sus fuerzas olvidar.

—L-lo siento —murmuró apenado—, no fue mi intención… —el silencio incómodo reinó de pronto.

Sakura talló su brazo incómodo, esperando a que Kiba continuara con el acto inconcluso, pero pareciera que el joven estaba tan avergonzado consigo mismo que no podía pronunciar palabra alguna.

—Si me disculpa —hizo una reverencia—, tengo que empezar con mis deberes

—¡Espera! —tomó su brazo con suavidad e inmediatamente retiró su tacto avergonzado una vez más; Kiba rasó su cabeza nervioso, enseguida alzó su mano para mostrarle el pequeño bulto de tela enrollado—, no es mucho, pero es mejor que no tener nada en el estómago

—¿Qué es? —lo observó dubitativa.

—Sólo tómalo, me empieza a doler el brazo

Sakura miró al joven frente a ella; el cabello castaño alborotado hacia arriba, los ojos rasgados mirándola como si fuese un cachorro pidiendo disculpas y esos distintivos lunares rojizos debajo de sus ojos, Kiba no parecía una mala persona, es más, podía decir que le recordaba a Naruto de cierta forma ¿Por qué no confiar en él? No tenía a nadie más que TenTen en ese lugar y hacer alguna amistad le vendría bien.

—De acuerdo —dijo tomando la tela de su mano, lo cual pareció satisfacer a Kiba quien le regaló una torpe sonrisa.

"Realmente parecido" pensó.

Sakura abrió el contenido de la tela, percatándose que dentro había un par de scones; subió la mirada hacia su interlocutor sorprendida ante el gesto. Nunca pensó que Kiba, con quien apenas había cruzado un par de saludos ocasiones fuese a preocuparse por su bienestar.

—¿Esto es parte de su desayuno? —alzó las cejas dubitativa y Kiba asentó la cabeza.

—Pero no lo necesito —aseguró.

—¿En verdad?

—¡Puf! —exhaló aire de un soplido—, ¡por supuesto que no! —carraspeó al notar que su voz había salido más fuerte de lo que hubiese querido y Sakura soltó una risita baja—, ¡Oye! Hablo enserio, deberías comer algo, se lo que es trabajar con el estómago vacío y créeme que no es nada agradable

—De acuerdo, si insiste tanto lo aceptaré

Guardó su provisión en el bolsillo de su delantal, lo comería cuando tuviese un poco de tiempo libre.

—Gracias es muy amable de su parte

—Sakura, no hables tan formal conmigo, solo soy un simple mozo de cuadra —ella asentó la cabeza—. ¡Te veo en el almuerzo!

De esa forma, como un torbellino, el joven de cabello castaño salió del lugar.

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Era una de esas noches frescas de verano en las que acostumbraba a sentarse en el cobertizo de la mansión a contemplar el paso de las oscuras horas y el danzar de las sombras en el jardín.

Inhaló el aire limpio y fresco con olor a pastizal y despejó su mente de las preocupaciones diarias. La sensación de paz lo invadió de inmediato; en ese momento se sitió tan relajado como cuando era un niño y por primera vez desde hacía unas semanas: un joven de su edad.

Echó su cuerpo hacia atrás del sillón, recargando su cabeza en el borde y cerró los ojos para deslindarse un momento del mundo en el que vivía.

Solo lo que parecieron segundos después escuchó pasos presurosos hacia su dirección, sin importarle un ápice de quien se trataba continuó con su meditación. Los pasos se detuvieron cerca de él y pudo escuchar el respirar agitado de esa persona y sonrió de lado.

—¡Hermano! —dijo esa voz tan familiar para él como lo era su misma piel—, Hermano —volvió a llamar insistente entre inhalaciones agitadas para recobrar la compostura perdida.

Atrajo su cabeza para posar su mirada en él. Lo observó por un momento, su respiración acompasada con el subir y bajar de su pecho, las pequeñas gotas de sudor que había perlado su frente por el ejercicio físico al que se había impuesto para encontrarlo, pero había algo extraño en él; notó entonces el fulgor inusual que emanaba de sus ojos ónice y sus labios formando una sincera sonrisa llena de fascinación.

—¿Qué sucede? —finalmente contestó su llamado, incorporándose en su asiento, extrañado en su inusual semblante.

—Padre lo ha confirmado

Él miró dubitativo a su hermano menor.

—Papá lo ha hecho oficial —prosiguió al notar que su hermano solo arrugaba más el ceño.

—¿De qué hablas Sasuke?

—¿Acaso haz perdido la memoria?

¿Perdido la memoria? Si tenía que ser completamente sincero en su contestación la respuesta era simple: Sí.

Su memoria era borrosa cuando se trataba de su hermano, no recordaba muchos detalles de su vida, solo los fragmentos necesarios para hacerlo funcionar como la cabeza de los Uchiha. Talló su frente con sus manos en una búsqueda implacable por lo que se suponía debía estar en su mente ¿Qué era?

—¿Hermano? Lo recuerdas ¿No es así?

Miró a Sasuke, su imagen se hacía borrosa ¿Su visión estaba fallando?

De repente llevó su cabeza hacia sus rodillas cuando sintió una punzada atravesar desde su nuca hasta su frente; dolía cada vez que quería recordar, pero tenía que hacerlo, sabía en su interior que era algo importante.

—Sasuke… —lo llamó—. ¿Sasuke?

No, no podía recordarlo, su mente traicionera lo evitaba, ¿Qué quería decirle?

Al subir su mirada perdió la silueta de su hermano menor, no podía divisarlo por ningún lado, su presencia se había desvanecido en un instante. Pensó en levantarse pero su cuerpo se sentía pesado.

—¿Sasuke, donde estás?

Llamó inseguro y todo a su alrededor comenzó a derretirse como la cera de una vela al consumirse por el candente fuego y el temor de perder a la persona más importante para él se hizo presente.

—¡Sasuke!

Itachi se despertó de un salto por el desesperado sonido de su grito, arrugó las sábanas de algodón en pánico, su frente perlada en sudor frío y su cuerpo temblando.

Había sido un sueño. No ¿Un recuerdo? Un poco de ambas, resolvió.

Apoyó su cabeza en su mano; su respiración agitaba se iba apaciguando conforme los segundos pasaron, pero su mente por el contrario empezó a indagar entre sus recuerdos.

El suceso había ocurrido poco después de su cumpleaños número veinte. Su padre había llegado a la conclusión que era hora de empezar a introducirlo en los negocios familiares, recordaba bien esa noche por el sentimiento de tranquilidad que su azorada vida le había quitado.

¿Qué era a lo que se refería? Él lo sabía, pero no podía recordarlo.

Se sentía cansado mentalmente. Itachi se recostó de nuevo pero su mente ya estaba tan activa que se le iba a dificultar conciliar el sueño nuevamente.

Sasuke…

Su querido hermano menor.

¿Hacía cuanto tiempo que no se permitía pensar en él? Desde el incidente, recordó.

De no haber sido por Tsunade, ese sueño nunca hubiese ocurrido.

Tsunade, -su ama de llaves- lo observaba con cierta reticencia que no le agradaba. Aún no había mencionado cual era el asunto que necesitaba ser tratado como para que hubiese irrumpido en su despacho.

¿A qué debo atribuir tu inesperada visita?

¿Era realmente necesario joven Itachi?

Su cuestionamiento se interpretaba fácilmente, sin embargo, preguntó de igual forma.

¿A qué te refieres?

Había algo raro en el semblante de Tsunade, lo sabía porque la conocía desde que era un niño, pareciera que sentía pena ¿Sería por esa mujercita? ¡Por supuesto! ¿Por quién más si no? La pequeña arpía estaba tratando de ganarse el favor de su ama de llaves con su carita angelical y el cuento de la pequeña y herida huérfana.

Él no le creía ni un poco.

Esa pobre niña ya ha sufrido demasiado ¿No lo cree? ¡Por Dios! Ni siquiera pudo oficiar un funeral a sus padres

¡Basta Tsunade! —levantó su mano al aire para acallarla—, no necesito escuchar un sermón nuevo sobre esa mujercita, deberías gastar tus energías en entrenarla adecuadamente

¡Joven Itachi! —su rostro lucía consternado y sabía que esta vez no iba a dejar el tema tan fácilmente—, la señorita Sakura no pertenece al servicio, su familia…

Su familia falleció y a esa mujercita no le queda nada, ni fortuna ni apellido que la salve de la miseria. ¿No crees que ya hice demasiado por una completa extraña?

¿Extraña dice? El joven Sasuke no estaría de acuerdo con usted

¡Tsunade! —rugió golpeando el escritorio con tanta fuerza que los artículos en él saltaron, provocando un sonido aterrador—, espero que aún reconozcas cuales son los límites; sabes que nadie puede hablar del pasado, en especial sobre él, ni siquiera tú.

Su recuerdo lo afligía y estaba seguro que siempre lo haría, era a causa de ellos que no se admitía ni siquiera pronunciar su nombre. La efímera existencia que permanecía en ese mundo de la persona llamada Sasuke Uchiha se encontraba en el lugar que exhaló su último aliento: su habitación.

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Sakura tragó saliva por enésima vez. Sus manos sudaban de solo pensar que en cualquier momento atravesaría el umbral. Ni siquiera tuvo tiempo para prepararse mentalmente cuando el Señor Uchiha entró al comedor con ese semblante impávido y pulcro que siempre portaba.

Sakura solo atinó a bajar la cabeza, clavando su mirada en el faldón negro ¿Por qué era que se sentía de esa forma? Como si la sola presencia del Señor Uchiha la oprimiera por dentro, tal vez esa sensación se debía a los sucesos que han ocurrido al estar a su alrededor, no podía haber otra explicación.

Quizás con el tiempo se acostumbraría a su ominosa presencia, por lo pronto deseaba que su turno en el servicio del comedor terminara lo más pronto posible. Ella se sentía más cómoda en la limpieza de las resguardadas habitaciones.

Escuchó el carraspeo de Tsunade que la sacó de sus pensamientos. Sakura inmediatamente tomó la bandeja con el almuerzo del Señor Uchiha.

Sus manos empezaron a temblar cuando su rostro se volvió más nítido y pudo divisar una arruga poco definida en su entrecejo, aun si su rostro pareciera impermutable y sereno, sabía que aunque sus ojos estuviesen clavados en algún otro lugar, notaba que era ella quien estaba ahí.

Sintió una corriente caliente recorrer los relieves de su herida que se intensificaba a cada paso. Sakura mordió su labio inferior en un intento por tratar de apaciguar así la molestia en su mano, pero no parecía funcionar tan bien como esperaba. Quema ¡Ah! ¡Quema!.

¡Oh no!

Sintió su sangre congelarse en sus venas cuando el estruendoso sonido de la porcelana al romperse en fragmentos hizo eco en el comedor, poco después el silencio tenebroso tomó su lugar.

Sakura clavó su mirada en los pedazos desperdigados por el suelo. No se atrevía a subir la mirada, sabía que los ojos del Señor Uchiha estaban sobre ella con esa furia inmutable que siempre estaba ahí cada vez que ella estaba cerca.

—Lo siento —murmuró apenada.

Impulsada por sus instintos, Sakura se posó sobre sus rodillas y empezó a recoger los fragmentos de porcelana del suelo, colocándolos en su delantal angustiada.

—Levántate

La voz grave del Señor Uchiha atravesó su cuerpo en un eco ensordecedor que heló sus articulaciones.

Y fue entonces que apresaron su brazo en un fuerte agarre, provocando que tirara un pedazo de porcelana de su mano. Gimió sin saber si fue de dolor o sorpresa.

Su mano empezó a cosquillear fuego en su herida nuevamente y por inercia, subió su mirada, topándose con la ónice que se suavizó al clavarse en ella; Sakura, sin notarlo, se había perdido en la profundidad de su iris, tan oscuro como su propio ser, pero había algo en ella más que solo el negro abismal; notó el desconcierto, la sorpresa y algo más que no pudo descifrar con exactitud, su penetrante mirada detuvo el tiempo y aceleró su corazón.

En ese momento sentía en la punta de su legua las palabras que intentaba decirle desde que lo descubrió con Hanako en el establo, la verdad sobre todo, decirle con simpleza que ella fue quien lo salvo, no su hermana mayor como él creía.

¿Por qué sentía tanta pena por este hombre? Tal vez era esa forma en la que la estaba mirando, atravesando su alma, leyendo sus pensamientos ¿Era posible? No deseaba que ese hombre que la contemplaba sufriera más.

Sus deseos se esfumaron cuando el rostro pétreo del Señor Uchiha regresó.

—Tsunade —llamó al ama de llaves quien inmediatamente se presentó con una reverencia.

—Dígame Señor

Por alguna razón, antes que el Señor Uchiha soltara su brazo, su agarre se volvió más fuerte y profundo como si tratase de estampar su tacto en su antebrazo; el daño que sentía fue acallado por el estrepitoso golpeteo en su pecho.

El Señor Uchiha dio media vuelta caminando en dirección contraria a ella.

—¡Hm! —exclamó, deteniéndose al instante, llamando la atención de ambas mujeres en el comedor—. Y Tsunade, haz que esa niña oculte ese irritante cabello y después que limpie el lugar, se me fue el apetito… Y pídele a Hidan que prepare el carruaje de inmediato

—Sí Señor Uchiha —hizo una reverencia cuando el aludido salió del comedor.

La Señora Tsunade la miró con desapruebo y sintió que el piso se removió bajo sus pies, se sintió impotente e inútil. Siguió al ama de llaves mientras escuchaba las represalias, ella sabía mejor que nadie que su madre hubiese sido mucho más severa que la amable Señora Tsunade.

Siguió al ama de llaves hasta el cuarto de servicio y tomó asiento como le indicó. Después de rebuscar por algunos minutos algo de entre las gavetas de una cómoda, sacó lo que parecía ser una cofia de tela.

—Debes ser más cuidadosa con tus tareas —advirtió mientras peinaba su cabello y después de una pausa, la Señora Tsunade exhaló el aire que sintió en su coronilla—. El Señor Uchiha últimamente ha estado muy irritable, espero no tomes a mal su comportamiento y puedas comprenderlo

Sakura asentó su cabeza afirmando su declaración cuando en realidad no lo hacía.

Había tantas cosas de las que se sentía desconcertada sobre el Señor Uchiha que no sabía por dónde empezar ¿Por qué sería que estando cerca de él se sentía sofocada? ¿Por qué su herida reaccionaba cada vez que él estaba cerca? Tal vez era la culpa azorando su interior, seguro debía de serlo, era lo más probable después de todo. Había tantas cosas que no comprendía que de solo pensarlo su cabeza dolía.

Solo esa mañana cuando aseaba las habitaciones escuchó un grito lejano, que llamaba con zozobra un nombre… Detuvo por un momento sus pensamiento, rememorando los acontecimientos que por poco había dejado atrás y entonces llegó a su mente… "Sasuke" y un recuerdo de antaño se hizo presente.

El sol brillaba en lo más alto del firmamento, iluminando su cuerpo, bañándolo de rayos tibios que acariciaba su piel. Se quedó tumbada sintiendo la grava cosquillear su cuello y sus mejillas, rio ante el pícaro toque.

Miró las nubes pasar en el firmamento, tomando formas etéreas que con un poco de imaginación lograban tomar alguna forma sublime en la cúpula celeste. No se percató cuando fue que había sucumbido ante la penumbra de la inconsciencia, pero fue un sonido grave, una voz profunda, autoritaria, que la despertó.

"Sasuke" había dicho un par de veces.

Notó una figura encima de ella a contraluz, como si hubiese estado observándola curioso, que, al escuchar el nombre se incorporó de un salto.

Tardó un momento y parpadeó un par de veces antes que su visión regresara a la normalidad; para entonces, lo único que pudo vislumbrar, fue un niño de cabellera negra alejándose.

Sakura arrugó el entrecejo, sumida en sus pensamientos sobre ese día, muchos años atrás.

—Sasuke —susurró.

Sintió a Tsunade tensarse el escuchar aquel nombre.

—¿Qué dijiste? —sintió la incertidumbre en la voz del ama de llaves, y la tensión en sus manos que trenzaban su cabello para adecuarlo a la cofia.

—¿Quién es Sasuke? —se aventuró a preguntar, insegura de si tendría respuesta, pero por alguna razón, necesitaba averiguarlo.

—Nadie en especial —aseguró, pero en su voz se notaba la inquietud—, ¿Por qué preguntas?

Frunció su boca de lado, insegura si era la mejor idea continuar, después de evaluar rápidamente sus opciones, decidió dejar el tema por el momento.

—Por nada en especial

—Sakura, solo lo diré una vez —y no supo por qué sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal ante su severa voz—. Nunca vuelvas a repetir ese nombre

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Continuará...


¡Hola a todos!

Uf, un buen rato sin estar por acá, debo confesar que este capítulo me costó bastante jajaja lo re-hice varias veces y bueno este es el que quedó al final, espero les guste :)

fhanykk.- Una disculpa por demorar siempre pero no voy abandonar ninguna de mis historias, solo me toma un poco más de tiempo del que me gustaría pero ntp que tarde o temprano voy a actualizar, espero seguir leyendo por acá ¡Saludos!

Marie.- ¡Hola! Muchas gracias, espero que el fic te siga gustando y leerte por aquí pronto. ¡Saludos!

Guest (M.S.R.P.).- ¡Hola! Menos mal que te gustó la conti, espero que la actualización tmb te guste. Respondiendo a tu pregunta, los padres de Sakura murieron en el incendio pero sobre Hanako no puedo decir nada al respecto jajaja así que hay posibilidad de que esté muerta como de que no hahaha. Lamentablemente, Itachi odia a Sakura eso es verdad (por el momento al menos jaja) pero ntp que su odio no puede durar para siempre (espero) Jajaja que bueno que te acuerdes de la historia! Perdón por no actualizar tan rápido, voy lento pero segura como las tortugas jaja pero tranqui que ninguna mentira dura para siempre, todo se va a saber a su momento :) Muchos saludos y espero seguirte leyendo y que la historia te siga gustando

DianaM.- ¡Hola! Disculpameeee pero siempre me demoro más de lo que quisiera por muchas variables :( este capítulo me costó un poco por ser el primero de la nueva vida de Sakura pero espero seguir con un buen ritmo, pues tengo otras 2 historias que escribo en simultáneo y me toma tiempo también, pero no te preocupes que esta historia va a seguir hasta el final ;)

Como siempre, doy muchas gracias a ...fhanykk, Marie, Guest (M.S.R.P.), Rin-Nisan, DianaM... por sus hermosos comentarios que son mi motor para seguir con este fic. También quiero saludar a los que pasan por el fic y lo leen en anónimo.

Nos estamos leyendo en la próxima.

Muchos saludos, abrazos y apapachos.

¡Adiosin!