Belex-chan: ¡¡Mis lectoras!! ¿Como están? Si, si ya se que me tarde mucho tiempo en actualizar pero es que como últimamente he estado leyendo repetitivamente los libros de Stephanie Meyer, quedándome sin tiempo y sin imaginación, pero aquí estoy con otro capitulo de esta maravillosa historia. Mil gracias por sus reviews ¡Dios mío! Tengo más de 100 les agradezco por leerla, y sin más que decir aquí la continuación…
Capítulo 9: Una canción, un sueño y un hermoso despertar.
A la mañana siguiente salí de mi habitación lista para ir a trabajar. Pensé, que tal vez, vería a Gaara en la mañana; pero me equivoque, él se levanto temprano para resolver algunos asunto de Suna. Temari, estaba sentada en el comedor y me prepuso que después del trabajo, fuéramos juntas al centro comercial. De cierta forma no me alegraba tener que salir a comprar ropa, ese tipo de cosas ya no era mi estilo de vida.
Al rato de desayunar, me fui en dirección al hospital. Tenía planeado darle una sorpresa al pelirrojo, algo que nunca olvidaría, compensando la mala jugada que me había hecho él la noche anterior.
Así que me traje un uniforme corto para reglamento del hospital, seguro que si me veía un doctor me pondría una sanción. De todas maneras, mi pequeño uniforme estaba en la cartera, ni loca me lo pondría en el trabajo, solo lo utilizaría en la consulta del Kage.
Ya entrando por la puerta principal, veo que el doctor que era mi superior me saluda.
- Señorita Haruno, ¿Tan temprano por aquí?- dice el doctor Cullen. Él doctor Carlisle, tenía unos 30 años, yo trabaja para él mientras me hospedaba en el país del viento. Podríamos añadir que el doctor Cullen se veía muy joven para su edad, casi se confundía con un interno de unos 20 años.
- Si doctor, es que hoy me toca una consulta con el Kazekage-
-¿En serio? Bueno déjeme decirle que es un paciente algo difícil de tratar pues…- ya me había montado en el elevador dejando hablar solo a mi jefe pues no me interesaba lo que decía- …espero que no se haga costumbre-dijo con pesadez.
-"Se muy bien que Gaara es un testarudo, mal humorado e incluso muy difícil de tratar, pero creo que-(mirando hacia mi bolso)- eso cambiara conmigo"- iba pensado cuando abrí mi despacho-A ver, la consulta de Gaara es las 11:00 AM, sino me equivoco es tan solo una simple revisión- digo hojeando los archivos de Gaara- ahora me toca con la señora Sachiko, bueno… ¡A trabajar!-.
Las horas de la mañana transcurrieron rápidamente. Mientras visitaba a cada uno de los pacientes con una sonrisa en el rostro, sabiendo que pronto llegaría la sexy consulta con el Kage. Al llegar las once de la mañana, me cambie de ropa, utilizando una bata de laboratorio para no parecer sospechosa.
-Adelante por favor- digo al escuchar la puerta sonar.
-El Kage ah llegado- dice una enfermera- ya lo hago pasar.
-Gracias-.
En un instante, Gaara entra por la puerta del consultorio, vestido con una sencilla camisa de color azul y unos vaqueros oscuros. Parecía que hubiera salido de una revista, sentía que la sangre se acumulaba en mi rostro con cada elegante movimiento que él hacia.
-Kage, buenos días- digo con la voz ronca, trate de aclararme la garganta para cuando el me hablo.
- Buenos días- dijo con su aterciopelada voz, sentándose en una silla al frente de mi escritorio. Dios, si los ángeles existieran él sería uno de ellos.
-Ah…-me quede sin habla, ¿Cómo era posible que me desconcentrara tan fácilmente?- Necesito que te quites la camisa- dije con el rubor de mi mejillas aumentando, ¿Cómo lo sabía? Sentía que mi cara se ponía caliente, además él no cooperaba conmigo, pues puso una expresión de diversión en el rostro con la cual me irritaba cada segundo.
- ¿Tan rápido me quieres desnudar?- dijo con ironía.
- No idio…digo, digo- tenía que calmarme pues él era Kage- Disculpe si le hice entender mal, pero necesito que se quite la camisa para poder comenzar con la consulta- al parecer esto era más difícil de lo que pensé, no puedo dejar que él vea mi uniforme ahí si que se me enrollará la cosa- si no es mucha molestia claro.
- ¿Por qué la cortesía? Los dos sabemos que entre nosotros no hay ese tipo de trato desde hace mucho tiempo- dijo acercándose a mi, espera un momento ¿Cómo se movió tan rápido?
- Eh Gaara, tengo que hacer mi trabajo- dije tratando de alejarme, tenía que hacer algo- por favor, ¡siéntate!- mi grito le hizo obedecer, genial la bestia esta casi domada.
- Vale, vale no te estreses- dijo quitándose la prenda de vestir, mis ojos quedaron anonadados y si antes estaba roja pues ahora estaba peor.
Su perfecto cuerpo parecía esculpido por los dioses y su piel pálida le ayudaba a darle ese toque de mármol. Vi su rostro rodeado por esos cabellos rojizos desordenados que daban un aire de rebeldía y oh si, con esos músculos que hacían juego, parecía una barra de chocolate blanco, de esas que vienen en cuadritos. Si antes le veía salido de revista, ahora juraba que estaba en una película, donde él era el protagonista y yo la pervertida enfermera.
En sus ojos ya no se mostraba rastro de las ojeras negras, solo una delgada línea les rodeaba. Ah, esperaba el momento de que en una consulta también se quitara los pantalones, creo que seria interesante saber como era él de cuerpo completo. Un escalofrío recorrió mi espalda, cuando él noto lo que yo tanto miraba.
-Te gusta- no fue una pregunta, sino una afirmación.
- No hay que perder el tiempo- colocando el estetoscopio en su pecho, del lado izquierdo para oír su corazón. Su sonido era calmado, en comparación con el mío que se aceleraba con cada respiración por su parte. Gaara no dejaba de mirarme, así lo sentía. Sentía como sus ojos se clavaban en mi rostro mientras lo revisaba. Después pase hacia su espalda, para escuchar como se encontraban sus pulmones, al igual que su corazón su respiración era tenue.
El tiempo paso rápido, al parecer después de todo mi plan de vengarme de él y utilizar mis "armas femeninas" no funcionaría. Incluso pensé que si yo hacia lo que tenía planeado, él me miraría de una manera muy diferente a la que yo esperaba. Él de seguro creería que yo era una depravada sexual, quien necesitaba urgentemente una terapia con un sexólogo. Así que, preferí que pasaran los pocos minutos que me quedaban en su compañía, dándole el diagnostico y charlando con él. Pero justo en ese momento sonó la puerta. Y entro la persona que yo menos quería por ahí.
- ¡Gaara-kun!- dijo la odiosa de Matsuri, que acaso la niñita ¿No tenía trabajo que hacer? ¿Tenía que arruinarme el día?- Oh- dijo mirándome- no sabía que estabas con ella, solicitare un permiso para que te cambien de consulta. Que sea otro médico, claro que… mejor especializado- dijo con cizaña mirándome de arriba hacia bajo.
-No hace falta- dijo él con frialdad.
- ¡Claro que si!- chillo con un tono parecido al de una niña de seis años cuando no se le daba la razón.
-¿Ya terminamos?- se dirigió a mi esta vez, y regreso a él la voz dulce que había escuchado al principio de la consulta.
- Si- dije apagada, no quería que se marchara y menos por culpa de esa mocosa.
- Adiós entonces- dijo Matsuri con el mismo tono- ¡Vamonos Gaara-kun! ¡Y ponte la camisa!-.
Se me había olvidado ese detalle, Gaara aun seguía con los vaqueros y su pecho al descubierto. Se notaba que no sentía vergüenza conmigo o hacia su alumna. Me enoje un poco, pues los ojos impuros de esa niña no tenían el derecho de mirar a Gaara como lo estaba haciendo. Era obvio que sus hormonas estaban alborotadas…igual que las mías, pero era muy diferente.
Al final él se marcho, dejándome sola.
Mi día en el hospital termino, unas horas después de que Gaara se fuera con la mocosa. Recordé los planes que tenía con Temari, así que me apresure para llegar rápido a la habitación del hotel, cambiarme de ropa eh ir con ella al centro comercial. Al salir en dirección a la mansión Kage, llevaba puesto unos blue jeans y una camisa de color blanco, acompañados de unos zapatos deportivos.
Al estar en frente de la casa, ella me recibió con una gran sonrisa.
-¡Sakura! Que bueno que llegaste-
-¿Si?- dije pensativa-¿Y eso por qué?-
- Porque, ¿Quién le hará la cena a mi dulce hermanito?-
Mis ojos casi se salen de sus orbitas y mi corazón bombeaba más sangre de lo normal. En ella se notaba un aire de victoria, oh no.
-¿Por qué dices eso?- dije tratando de evadirla- ¿No teníamos una salida al centro comercial?-.
- ¡Hay cierto!- uf me salve, pero de inmediato ella vio el alivio en mis ojos- Pero es que como se me había olvidado, un amigo me invito a salir y…- lo dejo inconcluso, obvio que yo sabía lo que seguía.
- Dijiste que si- otra vez mi gran sentido pesimista cayó sobre mis hombros- Ok, me rindo- dije sin ánimos.
-¡Si!- la mire extrañada con una ceja levantada- Cof… digo, digo ehmm- ok, Temari estaba actuando raro. Parecía que estaba buscando las palabras adecuadas- Ah, a Gaara le gustan mucho los espaguetis así que lo dejo en tus manos, ya me voy ¡adiós!- tan rápido como lo dijo se esfumo de mi vista.
Ahora, solo tenía en frente de mi la gran mansión de color arena, ¿qué digo?, todo en Suna tiene color arena…que deprimente, ya estaba extrañando los frondosos árboles de Konoha, su gran verdor, extrañaba casi todo lo que era verde. Pues el verde significa vida ¿no?, ahí en el gran desierto predominaba el marrón y derivados de ese color.- Ah-Suspiré. En vez de entrar en la casa me estaba poniendo a descifrar la gama de colores que extrañaba, en verdad que el sol me estaba afectando.
Así que me aleje de mi arco iris mental y entre. Pase por los largos pasillos, la enorme sala, hasta que llegue a la cocina. Me preguntaba, si Gaara era el Kage ¿Tenía sirvientes verdad? ¿Por qué justamente yo tenía que hacerle la cena? Algo se tenía entre manos esa tonta de Temari, ¿Acaso un tiempo a solas? Pensar en eso volvió hacer que mi corazón se agitara.
Busque con la mirada algún empleado, pero fue en vano. La casa estaba sola, yo estaba completamente sola. Volví a suspirar y me dirigí a las cacerolas; colocando agua en una, para que hirviera, colocando la sartén para que también se calentara. Buscando los ingredientes para una salsa, carne y vegetales. Si Gaara le gustaba la pasta, pues la mía seria una replica de la comida Italiana.
Mientras cocinaba se me ocurrió cantar una canción. Yo solía escribir canciones de niña, me parecía muy divertido. Cuando conocí a Gaara la letra se vino inmediatamente a mi cabeza, claro que aun no la escribía, pero seguía con mis rimas mentales. Hace unos años atrás cuando nos encontramos de nuevo, la letra de mi canción estaba terminada, la recordaba aún, lo que me parecía algo extraño.
Comencé tarareando hasta que llego a mí, el espíritu de mi canción. (N/a: La canción de Sakura en realidad es de la serie de Full Moon Wo Sagashite, Eternal Snow. Sino la conocen busquen la letra y la traducción pues esta en japonés, créanme es muy linda).
Kimi wo suki ni natte dorekurai tatsu no
kana?
Kimochi fukurande yuku bakari de
Kimi wa kono omoi
kidzuiteiru no kana?
Ichido mo kotoba ni wa Shitenai kedo.
Mientras picaba los vegetales; removiendo la pasta, no me di cuenta de que la puerta principal se cerraba. De seguro alguien había entrado a la casa. O talvez a Temari se le había olvidado algo.
Yuki no youni tada shizukani
Furitsumori
tsudzukete yuku
No le di mucha importancia, segui cantando y cocinando. Ya estaba casi lista la comida, solo faltaba colocar la salsa con los espaguetis; había hecho una pasta con carne en salsa, que deseguro le dejaría agua la boca. Además prepare una ensalada césar y postres. Me reí internamente con el pensamiento que me cruzo por la mente -"La persona que se case conmigo sera afortunada"-.
Hold me tight konna omoi
nara
Dareka wo suki ni naru kimochi
Shiritaku nakatta yo
I
love you namida tomaranai
Konnan ja kimi no koto
Shirazuni
ireba yokatta yo.
Ya tenía los platos servidos, así que deje de cantar para darme la vuelta con la comida en mano. Casi derramo la comida por el susto que me di, tenía a el mismo Gaara en la entrada de la cocina, con una pícara sonrisa en su rostro. Esa típica sonrisa que me haría desmayar.
-Me gusta como cantas, Sakura- dijo con su voz gruesa.
Mis mejillas enrojecieron de nuevo- ¡¿Qué haces ahí?!- pregunta estupida de mi parte.
-Regreso de trabajar, ¿no es obvio?- dijo cortante- preparaste la cena- me miro y miro la comida, cuestionandose si no estaria envenenada, quizas.
- Si, Temari me pidió el favor de prepararte algo- dije mientras salía de la cocina y me iba al comedor para colocar los platos en su sitio.
-¿Necesitas que te ayude?- preguntó y yo movi mi cabeza en forma negativa.
-Así estoy bien- dije terminando de colocar las cosas en su sitio- Vámos a comer- le sonreí y él me devolvio la sonrisa sentandose en el comedor.
Cenamos tranquilamente, ninguno de los dos dijo una palabra, bueno Gaara mencionó que mi comida era una de las mejores que había probado. Despues yo lave los platos y lo deje solo en su oficina, él iba a revisar unos cuantos papeles y después se iria a dormir. Yo le pregunte si quería que me fuera y me sorprendió la respuesta que me dió- No te preocupes, yo te llevaré a tu habitación en el hotel, solo espera un rato. Yo termino con este trabajo y nos vemos en la sala, ¿Te parece?- yo asentí y lo deje.
Paso una hora y yo veía tranquilamente la TV. Pero ya se hacian las 8:00 PM y al parecer, con el trabajo del hospital más mi laboriosa cena, mis ojos se sentían cansados y me pesaban. Me recoste de sillon y apague la TV, dejando todo a oscuras. Apoye mi cabeza a uno de los cojines, practicamente hacia del sillon una comoda cama. Bostece y me dormi.
Tube un sueño, me encontraba yo sola en medio de una gran orilla y la gran playa tenía forma de luna, me imagine que tendria unos cuantos kilometros. A lo lejos se veía claramente un persona, la mirada de ésta estaba perdida hacia el océano; después me miró y corrió hacia el espeso bosque perdiendose de mi vista, yo corrí tras él, gritandole- ¡Espera! Por favor, dime ¿Quién eres?-. desde eso, mi sueño se traslado al bosque y ahora me encontraba en medio de el, en un claro.
De pronto una voz familiar estaba detras de mi diciendome- Bienvenida, Sakura- me volteé y vi a Gaara extendiendo su mano, quería que yo la tomara. Así que alce mi mano derecha en busca de él, pero sentí que alguien más me rodeaba con sus brazos por la cintura. Yo vi la expresión de furia de Gaara en el rostro.
-Sakura, regrese- dijo otra voz a mis espaldas. Gire un poco mi rostro para ver de quien se trataba y ahí estaba él, abrazandome, teniendo su rostro tan cerca del mío. Sasuke.
-¿Por que?- pregunte- ¿Què haces tu aquí?-.
- Vine por ti- me dijo, después me dio la vuelta y me miro fijamente.
Sus ojos eran fríos pero a la vez sensibles, me miraba con cariño y me abrazaba con sus fuertes brazos. Su rostro se acercaba más y más al mio, de manera dubitativa. Esa duda que viene antes del beso, que incluso en ocasiones es mucho mejor que el beso mismo.
Sus labios rozaron los mios y me desperte.
Mis ojos buscaban por todas partes al fantasma de mis sueños, pero solo se hayaba la luz entrando por las enormes ventanas de la sala. La luz de la luna chocaba con la silueta de los objetos, de los muebles, busque mi celular para ver que hora era y daban las once y media de la noche.
- Demonios, me dormí-.
- Si, duraste mucho tiempo así- dijo una voz familiar, la de Gaara por supuesto. Yo volteé y agache mi cabeza en forma de disculpa- No te preocupes, llame a Naruto y le dije que pasarías la noche aquí-.
- En verdad lo siento mucho, es que estaba tan cansada-
-Ya no importa- dijo cortante.
No se por que, pero esperar esas simples palabras de él me producierón un gran dolor en el pecho, como si mi corazón fuera acuchillado- Si soy una molestia para ti...- esas palabras me trajeron más recuerdos- puedo marcharme ahora mismo- dije a la defenciva.
- Si quieres marcharte ese es tu problema, no el mío-
-Bien, pero a mi no me tratas así- me moleste- tambíen soy un ser humano, ¡tengo sentimientos!- me levante del sillón más enojada que nunca. Él no tenía el derecho de tratarme tan fríamente.
Ya estaba colmada de que me trataran así, primero Sasuke y ahora ¿él? Nunca superaré ese comportamiento. No de mi mejor amigo y...-"Por dios Sakura"- me dije mentalmente, Gaara jamás pasaría a ser más que amigo o tal vez si- ¡Ah!- no puedo con esto, ¡¿Por qué todos los chicos que me gustan tienen que ser tan groseros y fríos conmigo?! ¿Los atraigo a mi acaso?.
- Sakura espera- dijo él detras de mi.
- Me voy, Adiós- dije tomando la perilla- No necesito nada de ti-.
- Te dije que esperaras- me agarró de un brazo y me puso contra la puerta.
-¿Qué ahora me vas a golpear?-.
- No es eso, disculpame fui muy maleducado contigo- en sus ojos pude ver la sinceridad, ¿Por que caigo tan facilmente? Con solo mirarme de esa manera, practicamente ya soy suya. Que horror.
Toda la rabia que llevaba por dentro se esfumó, con solo esa mirada, igual a la de mis sueños pero de distinto color. Los ojos de Sasuke eran oscuros como la noche, en cambio los de Gaara tenían un color verde claro, tan llenos de vida, justamente el color que extrañaba-" Tenian que ser verdes"- pensé recordando mi dilema con los colores.
- ¿No te iras?- negue con mi cabeza- Gracias- volvio a sonreír.
-¿ Por qué me trataste así?-
- Lo siento- me guiño un ojo- Cosas de hombres.
Hice un puchero- No es justo-.
- Lo se- dijo tomando una de mis manos- acompañame-.
Me llevo hasta su habitación, me dijo que podía utilizar su cuarto de baño y realmente necesitaba una ducha, que mejor manera de relajar el cuerpo que agua caliente. Entre en el baño; era tan grande que me daba envidia, al fondo en el lado derecho cubriendo toda la esquina se encontraba la bañera y del otro lado, en la parte izquierda una regadera con puertas corredizas transparentes completamente. Cerca de la puerta, donde yo me encontraba, hacia el frente estaba un gran espejo con un lavamanos abajo, alrededor de éste una mesa de cristal con lociones, perfumes y cosas para utilizarlas en la bañera.
Mi boca estaba abierta, todo ese lujo me envolvia. Apostaría que Gaara no utilizaba ni un cuarto de las cosas de éste lugar. Sacudí levemente mi cabeza para quitar las imagenes que pasaban por ella y cerre la puerta. No me di cuenta que ésta no cerró completamente pues me estaba quitando la ropa, después calente el agua de la bañera y me dije a mi misma- No se molestará si utilizo uno de éstos- tomando una de las lociones de baño.
Gaara estaba buscando una pijama y ropa interior limpia para Sakura mientras ella se bañaba, entrando a su habitación pudo ver como la luz del baño estaba prendida y la puerta de éste estaba un poco abierta, así que la tentación lo venció y él quiso hechar un miradita.
Sakura estaba sentada en el borde de su bañera, con una bata de baño puesta. De seguro ella esperaba a que el agua calentara. Su cabello estaba suelto y su mirada estaba despreocupada mientras la observaba. Se quito la camisa y entro en la habitación.
Me sorprendió ver a Gaara en frente de mi, su torso estaba igual como lo vi en la mañana; sus amplios hombros se afilaban en un estómago del tipo tabla de lavar que podría servir de lavandería para una nación entera. Olvídate de los seis paquetes, este hombre tenía ocho, y todos se ondulaban cada vez que respiraba. Todo su torso estaba ligeramente cubierto por sudor, haciéndolo parecer hasta más masculino y crudo.
Todo lo que pude hacer fue no babear.
O desmayarme.
En serio, ninguna simple mujer mortal debería estar en presencia de alguien tan impresionante y no necesitar oxígeno.
Gaara se mantuvo frente a mí, acarició mi mejilla y acerco sus labios a los míos. Su beso fue voraz cuando agitaba su lengua contra la mía, abriendo paso a su cuerpo que se adentraba en la bañera encima de mí. Me apoyé en el cabezal mientras él apegaba su vientre contra el mío y sus manos, una en mi cuello y la otra en mi cintura, ninguna trataba de salirse de su sitio, simplemente Gaara me estaba dando el mejor beso de toda mi existencia.
Nuestros cuerpos ardían por pasión, queriendo más y más uno del otro, los besos y las caricias fueron aumentando, desviándome de la razón. En esta ocasión el cuerpo venció a la mente, dejándome llevar por una ola de éxtasis total, sentía como una parte de su cuerpo estaba rígida entre mis piernas, sentía como mi espalda se arqueaba con un solo toque de su mano.
Él vació la bañera quitando el seguro del desagüe y en pocos segundos nuestros cuerpos, completamente mojados estaban a la vista. Nuestras miradas estaban conectadas, no había temor o algo similar en su magnífico rostro, bajó su mirada hacia nuestros vientres para luego mover sus labios diciéndome- ¿Estas segura?- yo asentí y de nuevo volvió a besarme, al instante de sentir su lengua contra la mía pude percibir una sensación extraña invadiéndome por dentro. Dolor, ansiedad y éxtasis fue lo que sentí después y al final cuando Gaara y yo llegamos juntos al clímax estábamos bañados en sudor. Inmediatamente estiró una de sus manos y abrió la regadera, el agua caía por su espalda y yo solo sentía como las gotas que se deslizaban por sus cabellos caían en mi cara.
-De las mil veces que eh soñado con lo que acabamos de hacer- dijo con la voz grave- Sakura, esto ha sido mucho mejor-.
Estaba cansada, los ojos difícilmente se mantenían abiertos y lo único que pude descifrar es que una sonrisa salió de mi rostro. Gaara se separó un momento de mí y lo que mi mente pudo captar era que él me estaba bañando, colocando shampoo en mis cabellos y pasaba delicadamente el jabón por mi cansado cuerpo, haciendo que otra ola de calor me carcomiera por dentro. Lo último que pude ver antes de que mis ojos se cerraran fue a Gaara me colocándome suavemente en la cama, dejándome vestida con la bata de baño y me arropo con las sabanas besando mis labios.
El amanecer se aproximaba, con rayos solares colándose por las ventanas y el viento traspasando las cortinas. Me desperté a las nueve de la mañana; completamente sola, busqué con mi mirada al pelirrojo, pero solo un camino de pétalos de rosas rojas fue lo que capto mi atención, me reí y dije- Las mucamas te matarán por esto-. En la mesa de noche, un hermoso ramo de las mismas flores me aguardaba con una nota que decía:
"Si sigues el camino hallarás lo que anhelas, pues al final solo tendrás que contestar una sencilla pregunta.
P.s: En la puerta veraz un vestido, por favor úsalo."
Tal como decía la nota ahí estaba el vestido, era blanco perlado, bastante sencillo justo para utilizarlo en un día caluroso, me vestí y arregle mi desordenada cabellera en una trenza. Bajando las escaleras podías ver el radiante color rojo, parecía una alfombra y solo por manía fui bajando descalza, caminando por los corredores siguiendo los pétalos hasta llegar a una puerta.
Al abrirla pude ver un hermoso jardín, todo se veía brillante con tonos amarillos, morados, rosados, rojos, azules; en fin una gama de colores bajo mis pies y al fondo debajo de un gran árbol se encontraba ahora la persona más importante para mí. El viento soplaba, elevando pétalos caídos del suelo, Gaara me esperaba apoyado en el tronco del árbol, vistiendo unos vaqueros negros y una camisa a medio abrochar de color blanco. Me sonrió y me extendió su mano, justo como en mi sueño, yo sentí la grama bajo mis pies y fui corriendo a su lado.
Me abrazo y me elevó en el aire, besó mis labios y colocó una rosa sin espinas entre mis manos.
-¿Cómo amaneciste?- preguntó con esa angelical voz.
-Mmm algo adolorida pero feliz-.
- Eso es extraño- dijo sonriendo y elevando una ceja- ¿sentir dolor y felicidad al mismo tiempo? Las mujeres son un enigma en verdad-.
-No seas ridículo- Gaara fue sentándose a los pies del árbol y yo aún seguía apegada a él, solo que esta vez apoyando mi cabeza en su amplio pecho- Oye ¿por que él vestido?- dije repentinamente.
- Un experimento-
-¿Ah si? ¿Me lo puedes explicar?-
- Solo te digo que el blanco te queda bien-.
-Así me querrás para regalar semejante harapo- dije riéndome.
-Más respeto señorita, ese harapo es de marca-
-Ya veo, hablando en serio ¿por que te molestaste en comprarlo? ¿En verdad me quieres?- pregunte mirando fijamente su rostro.
-Si- dijo- Desde hace mucho tiempo-.
-¿Desde cuando?-.
-No lo se-.
-Entonces ¿Un día te despertaste estando irremediablemente enamorado de mi?- dije burlonamente.
-Pues creo que así fue- Me reí pero el me silencio con un beso- se te olvida que eres tu quien debe contestar las preguntas-.
- ¿Preguntas?- el asintió y de inmediato nos levantó. Él se puso al frente de mí sonriéndome.
-Si voy hacer esto, debe ser a la antigua- dijo arrodillando la pierna izquierda
-¿Gaara?- pregunte sonrojándome.
-Sakura ¿Quieres casarte conmigo?
-¿Lo dices en serio?-
- Nunca me humillaría al arrodillarme ante nadie, Sakura soy el Kage eso afecta mucho en mí- dijo como si fuera muy importante- así que no estoy aquí, pidiéndote matrimonio por nada-
Solo pude sonreí y decir- Entonces...Si quiero-.
Continuará…
Belex-chan: Disculpen si no fue mucho pero fue lo maximo que pude exprimir a mi cabeza y eso que unas partes las saque de un libro, quisiera saber si ha desmejorado el fic o si esta cada vez más interesante. No se cuando llegará de nuevo a mí la inspiración, pero lo que si les aseguro es que el proximo capitulo contaremos con los preparativos de una boda. Solo hay que cuestionarse ¿Llegará a tiempo la novia para la ceremonia? Dejenme sus reviews con sus opiniones ¡hasta pronto!
