WALDEM MACNAIR

Sentado en su trono negro como el carbón se encontraba sentado el que según todos era el peor mago tenebroso de todos los tiempo. Su nombre producía tanto miedo que muy pocos eran los que se atrevían a pronunciarlo abiertamente. Enfrente de él un Lucius Malfoy arrodillado esperando que las noticias que le traía fueran lo suficientemente buenas como para evitar el castigo que le esperaba. No dijo ni una palabra, esperaba que su señor le diera permiso para hablar.

.-Que me traes Malfoy?.- Dijo aún enfadado Voldemort. Cosa que provocó que los temblores del orgulloso Lucius Malfoy se multiplicaran.

.-Sr, traigo noticias de lo que pasó en la mansión de Avery. Al parecer alguien entró desconectando todos sus sistemas de protección. Cuando llegaron los Aurores del ministerio la casa estaba desierta, ni el sr ni la sra Avery estaban en ella, ni tampoco ninguno de los elfos domésticos que la guardan. En la cama encontraron el brazo izquierdo de Avery.- Esperó unos segundos antes de continuar .- Se sabe que la hoja que corto su brazo debía estar al rojo vivo ya que coagulaba la sangre al mismo tiempo que estaba produciendo la herida. Los Aurores encontraron una nota en la escena del supuesto crimen la nota decía lo siguiente.

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Jathon Avery ha sido considerado culpable de asesinato, tortura, conspiración al lado de Tom Sorvolo Ryddle ( Lord Voldemort).

Es hora de hacer justicia, preparaos para el juicio de los hijos de la luz.

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Junto con un símbolo grabado en él. Aquí le traigo una copia exacta de él. Ninguno de los expertos consultados tiene ninguna idea del significado de las runas o a quien puede pertenecer. Al parecer ellos no los consideran amistosos y han ordenado actuar con la máxima precaución en caso de encontrárselos. Corre el rumor que Dumbledore piensa  lo mismo y tb actuarán de la misma forma. Nadie tiene ni idea de quien puede ser este grupo o si son amistosos o no.

.-Lucius, Lucius.- Dijo Voldemort.- Hay una cosa segura, ese grupo no es amistoso, no al menos para nosotros. Quiero que les deis caza, les arrinconéis como los perros que son y que los postréis a mis pies. Quiero matarlos con mis propias manos. Hacerles pagar por lo que han hecho a uno de los míos. Pasa una copia del símbolo a nuestra gente en todo el mundo, si alguien sabe que demonios es este símbolo quiero saberlo enseguida.

Tras estas palabras Lucius se levantó para salir del cuarto, pero comprendió demasiado tarde que su señor no le había dado permiso, ese era una falta que le costaría cara. Antes incluso de poder volver a postrarse a los pies de su señor ya estaba envuelto en DOLOR. Los gritos del dolor que rasgaba su misma alma no tardaron en aparecer. Tras unos largos instantes. Cesó.

.-Donde están tus modales Malfoy? Retírate, me has puesto el suelo manchado con tu sucia sangre, avisa a la elfa para que limpie esta sala enseguida.

Como pudo el padre de Draco Malfoy, salió arrastrando la pierna izquierda dando gracias por que Voldemort no estaba finalmente de muy mal humor.

A los pocos minutos una Elfa doméstica entraba rápidamente a la sala donde se encontraba su amo, limpiando eficazmente los restos de sangre que se encontraban en el suelo de la estancia. Sin poder evitarlo pudo apreciar el símbolo que su amo sostenía en la mano. El símbolo de la esperanza para los de su raza, el símbolo que durante generaciones había permanecido oculto a los hijos de las criaturas mágicas que conocían su significado, pasando de boca en boca sin dejar ninguna constancia del pacto escrito hace milenios por el entonces portador.

Al salir del cuarto una leve sonrisa apareció en su rostro. Seguía habiendo esperanza.

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Waldem Macnair salía en esos momentos de su hacer algunas de sus compras en el callejón Knockturn y se dirigía hacia su oficina en el ministerio. Muy poca gente se cruzaba por su camino, a fin de cuentas, lo que antaño había sido una calle siempre infestada de gente, comprando y riendo se había convertido en una mera sombra en los tiempos oscuros que estaban viviendo. Los diversos ataques que el callejón Diagon había sufrido en el último año, después del regreso de su señor había marcado las memorias de todos los magos de Inglaterra y sus corazones temerosos no tenían cabida para el placer de las compras ni las risas inocentes.

Macnair nada sabía de lo que había sucedido apenas unas horas a uno de sus compañeros. A uno de sus rivales por ocupar el lado derecho en el trono que Voldemort ostentaba. Nada sabía y por esa razón caminaba tranquilamente por la calle aparentemente vacía aunque no lo estaba tanto, a cierta distancia dos sombras irreconocibles parecían llevar su misma dirección. Dos sombras que se movían lentamente y conversaban entre susurros.

Macnair era ajeno al miedo a ser perseguido, al temor de ser cazado como un animal. El solía ser el cazador. Cuando su señor había casi perecido a manos del niño que vivió había conseguido que nadie le relacionara directamente con él y había pasado de cazar personas a cazar animales mágicos por orden del ministerio. No era lo mismo la verdad, los ojos de los animales no pedían clemencia cuando estaban a punto de sucumbir ante la maldición asesina ni gritaban de la misma forma tras recibir la maldición del cruciatus pero era la única diversión que había podido tener mientras su señor se recuperaba de su herida casi mortal.

Ahora era diferente, ocupaba un cargo relativamente importante dentro del ministerio y muy pronto lo sería aún más. Su señor tenía planes para él. De eso estaba seguro. Ya no tenía la necesitad de cazar criaturas grotescas para tener un poco de diversión, su señor se encargaba que no le faltasen victimas que atormentar ni familias que quebrar.

Durante el último año el reinado de terror de su señor se había reconstruido completamente y más. Nunca antes habían tenido tantos seguidores. Ni habían actuado tan impunemente. La única fuerza que se les oponía era la llamada Orden del Fénix encabezada por Albus Dumbledore. Más que una oposición real eran una molestia que de vez en cuando se encontraban en su camino.

Inmerso en sus pensamientos salió de la zona antiaparición del callejón Diagon y se dirigió inmediatamente a su despacho en el ministerio.

Nada más llegar pudo comprobar que los sucios Aurores del ministerio seguían con sus tonterías sobre seguridad, inspeccionando a todas y cada una de las personas externas que querían acceder a alguna zona de él. Que estupidos. Se olvidaban de lo más obvio, los propios trabajadores. Había más mortífagos ahí que Aurores controlando la zona. En el momento en que su señor se decidiera a dar el golpe final nada se resistiría a su avalancha de poder.

Tras saludar al jefe de seguridad se dirigió inmediatamente a su despacho. Control de criaturas mágicas, que nombre tan genérico. Si no fuera por el nuevo ministro. Arthur Weasley. Si, haría ya algún tiempo que tendrían controlado completamente el ministerio. Era otra de las molestias pero pronto terminaría, de eso se encargaría el Lord y él ocuparía su lugar. Se convertiría en el próximo Ministro y el país sería definitivamente suyo.

Una leve entonación con su varita y se le permitió el acceso a su oficina. El mismo había puesto este hechizo de seguridad, nunca se sabía cuando alguien podía entrar en tu oficina sin ser invitado. Una mesa enorme se encontraba en el centro de la habitación con una preciosa silla de estilo clásico. Decidió hacer lo que hacía siempre, sentarse a esperar que fueran las 12:30 para irse definitivamente hacia su casa. Era aburrido este trabajo pero debía continuar con su fachada. Lo que él no sabía era que ese día tendría diversión. Más de la que hubiese querido.

Nada más sentarse en la silla se activo el portkey oculto en ella. Lanzándolo a un lugar desconocido.

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En ese mismo momento, 2 hombres llegaban a Hogwarts. Habían sido llamados de urgencia por el propio Albus Dumbledore. Se requerían sus servicios urgentemente. Para que demonios se necesitaban los servicios de unos ratones de biblioteca como solían llamarles. Su ocupación no era demasiado apreciada por el resto de la sociedad. Únicamente algunas veces tenían la emoción de ser requeridos en juicios  o investigaciones especiales con el fin de determinar la procedencia de los escritos o quien o cuando lo había escrito.  Que es lo que quería el director, saber quien era el alumno que había copiado en el examen final?

Al llegar a la puerta principal un enorme hombre les estaba esperando.

.-Hola, me llamo Hagrid, espero que hallan tenido buen viaje.- Los dos hombres cabecearon tranquilamente.- Bien, me alegro, si son tan amables de seguirme les llevaré ante el director.

Unos minutos más tarde..........

.-Ahhh, pasen, pasen..... me alegro de verles.- Les saludo Albus.

.-Es un placer sr.

.-Bueno, estoy seguro que se preguntarán la razón por la que les he hecho llamar, puede que no sea una hecho muy normal pero nos resulta de vital importancia conocer quien ha escrito este nombre en la lista de inscritos para un torneo.- Dijo mientras les pasaba la lista. Los ojos se les iluminaron al ver el nombre inscrito.

.-Se tratará de una broma estudiantil, no creo sea.....

.-Entiendo que para ustedes no sea más que una simple broma estudiantil, pero yo tengo a un grupo importante de alumnos que no piensan de la misma forma, queremos saber quien lo ha hecho y señores, seguramente el culpable se arriesga a ser expulsado, de modo que no den su veredicto a la ligera.

Los dos hombres cabecearon entendiendo el problema.

.-Necesitaremos pruebas caligráficas de todos los estudiantes del colegio.

El profesor Dumbledore ya había previsto esto de modo que les acompaño al archivo principal del colegio.

.- En esas estanterías de ahí se encuentran los TIMOS de los últimos 5 años, de ahí pueden sacar las muestras que necesiten de todos los estudiantes de 6 y 7 año. Para los demás les he dejado muestras de los últimos trabajos realizados en esas cajas de ahí ordenadas por curso y casa.

.-Tardaremos algunos días en tener la información que precisa.

.-Tienen todo el tiempo que necesiten señores.

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Waldem Macnair se despertó, DONDE DEMONIOS SE ENCONTRABA? Que había pasado? A si un portkey. Su mente empezaba a volverse más lucida por momentos. Una nota a su lado se lo explico

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Saludos sr Waldem, le gustará saber que ha sido considerado culpable de asesinato tanto de magos y mugles como de innumerables criaturas mágicas. En el centro de este bosque se encuentra un claro donde existe un portkey que le llevará a la libertad. Hacia el norte. Si es que consigue llegar claro. Que tenga suerte.

Los hijos de la Luz

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Que broma es esta?. Se preguntaba el mortífago, alguien le había dejado en medio de un bosque con su varita y todo. Que poco le conocían, no era para él ningún problema poder atravesar todo el maldito bosque si era necesario, sabía muy bien como moverse por él. Había cazado criaturas por todo el mundo. Sacándolo de sus pensamientos escuchó el rugido de un felino. Aunque tenía experiencia en la caza nunca antes había escuchado nada igual. Se trataba de un felino grande sin lugar a dudas y no estaba muy contento de que alguien hubiera entrado en sus dominios sin su consentimiento.

Sin esperar más noticias se puso en camino, no quería tener que pasar la noche en este inmundo lugar. Cuando saliese de ahí encontraría a los culpables y  les haría pagar por  tal arrogancia.

Su varita le indicó el norte y empezó a caminar rápidamente en esa dirección. No dio ni dos pasos cuando vió a su enemigo. Un diente de sable ( es como un tigre pero con dos enormes dientes que salen por su rostro), No se suponía que estaban extinguidos???. No estaba solo, al parecer la hembra estaba a su lado. Era una caza en familia, se dijo, sin pensarlo dos veces les lanzó un hechizo para aturdirlos solo para comprobar que no era tan sencillo. El hechizo impactó en el vello animal pero únicamente le hizo ponerse más enfadado.

Sin poder contener más la sangre fría empezó a correr frenéticamente hacia el claro mencionado. Podía escuchar los sonidos de la caza de estos grandes depredadores, le estaban rodeando, por que no le atacaban? Durante unos largos minutos continuó sintiendo los rugidos y movimientos de sus cazadores no comprendiendo que estos simplemente estaban jugando con él. Querían cansarle. Sus poros empezaron a rezomar con el sudor envuelto con el aroma del miedo. Eso excitaba más a los felinos, eso era lo que querían. Que su presa comprendiera que no había escapatoria antes de darle el golpe final.

Por fin el claro mencionado estuvo a su vista, no había resultado tan difícil a fin y al cabo. Se dijo poco antes de comprender que había llegado el momento para ser atacado.

Una enorme bestia cortó el camino principal.  Macnair sacó rápidamente su varita en un intento de protegerse y eliminar a la criatura. En cuando la palabra Avada salió por su boca, el otro felino le atacó por la espalda. Antes de poder defenderse la criatura le había propinado un gran corte en la pierna derecha que le dolía horrores. Gateando por el suelo sus ojos mostraban todo el temor  que sentía en su corazón. Cuando se volvió el gran Gato puso sus dos piernas delanteras en su pecho y con un rugido en su misma cara le enseñó los impresionantes dientes afilados que seguramente pondrían fin a su vida.

Entonces algo llamó la atención de los felinos, sus miradas estaban perdidas en medio del bosque y por más que Macnair intentó oír lo mismo que las bestias no lo consiguió. EL gato se giró de nuevo hacia él  y no pudiendo contenerse más cerró los ojos para no ver a su asesino en el momento de su muerte. Pasaron varios segundos antes de atreverse simplemente a abrirlos de nuevo, para ver que se encontraba complemente solo en esos momentos. Sin esperar a ver donde estaban sus agresores se dirigió al claro arrastrando pesadamente su pierna que dejaba un rastro de sangre. Varias veces calló al suelo agotado como estaba y varias veces se volvió a levantar. No sabía donde había dejado la varita pero no pensaba volver a por ella. Contra esas bestias asesinas no le serviría de nada.

Tal como decía la carta en el mismo centro del claro estaba su silla. Se dejó caer pesadamente en ella y su cuerpo sintió el tiro de un portkey.

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En el callejón Knockturn un grupo de mortífagos se encontraba charlando en lo que ellos llamaban su lugar de reunión. Ninguno de ellos formaba parte del circulo interno de Voldemort de modo que todas las instrucciones les eran enviadas a ese lugar.

Dentro de poco se preparaba un ataque a gran escala  y estaban ansiosos por conocer los detalles. Llegar a ese lugar era un poco intrincado, las casas dentro del callejón Knockturn habían crecido sin ningún control por parte del ministerio formando una maraña casi incomprensible de caminos. A parte de eso la casa estaba bien protegida con encantos y únicamente conociendo la situación exacta podían acceder a ella. Hechizos protectores y alarmas cercaban los últimos metros del almacén.

Esos hechizos les avisaron de que alguien se acercaba. En esos momentos no sabían si se trataba de amigo o  enemigo pero todos ocuparon situaciones defensivas por si acaso. Al acercarse al almacén el intruso pronunció la contraseña que según pensaba le daría acceso al almacén, para su desgracia esa ya no era operativa. El único problema era que las contraseñas cambiaban cada vez con más frecuencia y era habitual que algún despistado pronunciara la antigua de modo que tendrían que esperar para saber su identidad.

Al tener frente ellos al intruso no hubo lugar a dudas. Se trataba de Stephen McGornall, conocido Auror del ministerio que formaba parte de uno de los destacamentos de Aurores más reputados actualmente, su cara era conocida por todos los mortífagos y su cabeza tenía un buen precio. Comprendieron que muy pronto el resto sus compañeros irrumpirían en el almacén y eso les obligó a actuar rápidamente. Le enviaron varios Cruciatus que dieron en el blanco y sumieron al Auror en el más absoluto dolor. No pasaron ni 45 segundos antes de que le empezase a salir espuma por la boca, señal inequívoca de que su mente había cruzado la barrera del retorno a la cordura. Se habían excedido un poco al concentrar varios hechizos tan seguidos y no habían podido saborear el dolor de su victima.

La alarma de seguridad les informó que tal como pensaban un grupo más numeroso se acercaba al almacén. Los compañeros de McGornall habían llegado tarde ese día, no había posibilidad de cura ya para su compañero. Antes de que entrasen por la puerta los mortífagos habían abandonado el local por diversos pasadizos secretos creados para esta función.

Al entrar el cuerpo de Aurores se encontró con una visión impar, uno de sus mejores compañeros estaba tendido en el suelo de la estancia principal. Finalmente el Auror que estaba delante de la comitiva habló.

.-McGornall? .-preguntó incrédulo.

.- si señor?.- contestó un voz su espalda mientras se abría paso entre sus compañeros.

Al llegar donde se encontraba su superior su vista se posó en la vista de su propio cuerpo tirado el suelo. Miles de pensamientos se agolparon en mente. Como?, quien?, porque?.

Como respondiendo a su pregunta el cuerpo en el suelo comenzó  a cambiar, la cara se volvió más gruesa y su cuerpo más fornido. Revelando el cuerpo de un miembro del ministerio, Waldem Macnair, investigado varias veces por supuestamente pertenecer al circulo interno de Voldemort aunque nunca pudo probarse nada.

Ahora mirándole su brazo izquierdo, la marca tenebrosa era perfectamente visible. Al parecer sus propios compañeros, tomándolo por el conocido Auror se habían ensañado con él.  Pero la pregunta era quien le había suministrado la poción multijugos para parecerse al Auror. Lo habría hecho por iniciativa propia o forzado por las circunstacias?

Tal vez conseguirían responder a esa pregunta si conociesen  la identidad del misterioso informador que les había informado de la situación de ese almacén.

Registrando los bolsillos del inconsciente ministro, encontraron una nota pulcramente escrita que decía:

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Waldem Macnair, ha sido considerado culpable  de asesinar a casi todas las criaturas mágicas por capricho propio o el de su señor Lord Voldemort. En su despacho del ministerio encontraran pruebas suficientes de estafa y corrupción.

Los hijos de la luz.

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Ahora los sucesos tenían más sentido, todo había sido encerrona del grupo que se llamaba  los hijos de luz, el mismo que había entrado en casa de los Avery el día anterior, los que como ellos cazaban a mortífagos. Todos los miembros del destacamento de Aurores empezaban a sentir cierta simpatía por ese misterioso grupo. Habían hecho lo que muchos de ellos habían pensado hacer en numerosas ocasiones, cuando por culpa de las burocracias esos cerdos se les habían escapado entre los dedos. Tal vez ahora, esos asesinos empezarían a sentir miedo por sus actos.

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En el bosque prohibido el grupo comentaba lo sucedido.

.-Por que no has dejado que los dientes de sable le dieran su merecido? preguntó Balano (El elfo de las montañas), a James.

.-SI no me equivoco era mejor dejarlo manchar.

.-No lo entendemos, tantas molestias para poner el portkey en su despacho para luego dejarlo marchar sin más. Con la cantidad de criaturas que ha matado era justo que muriera por una de ellas.

.-Ninguno de vosotros se ha preguntado por que le suministré la poción multijugos justo antes de que despertase?.- Los demás dieron a entender que esa parte no la entendieron nunca.- Mirad si no me equivoco el portkey que se encontraba en el claro del bosque iba directamente a una de las peores zonas del callejón Knockturn, allí los mortífagos tenían un almacén para llevar a cabo sus planes. Estoy seguro que Waldem se ha dirigido directamente hacia allí pero lo que él no ha percibido el cambio de apariencia. El cuerpo que llevaba era el de un conocido Auror del ministerio de modo que sus amigos no le habrán recibido con los brazos abiertos tal como él esperaba si no más bien todo lo contrario. Estoy seguro que a esta hora debe estar o loco o muerto a manos de sus compañeros.

.-Yo hubiera preferido que se lo comieran los dientes de sable.- contestó uno de sus amigos.

.-Si, pero es posible que se hubieran muerto envenenados por la carne.- contestó sarcásticamente otro.

James estaba contento por como habían ido las cosas. A partir de ahora se complicarían un poco seguramente. Estarían más atentos  y más hostiles en todos los sentidos. Esta noche volvería a Hogwarts ocupando su lugar, sería interesante conocer como había sentado la noticia de haber puesto el nombre de Harry Potter en la lista de inscritos para el torneo. Esperaba que Sirius le diera todos los detalles.

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Siento la tardanza, pero la musa de la inspiración parece que se está tomando unas vacaciones en mi caso, no consigo centrarme en la historia, me paso el día revisando lo que tengo ya escrito sin que termine de convencerme el resultado. No se hasta cuando puede durar pero tal como está ahora, hacer un capitulo me cuesta 5 veces más de lo normal.

Normalmente cuando estoy inspirado ni siquiera reviso lo que estoy escribiendo por que después de una línea viene otra y después otra... ahora al hacer un pequeño párrafo no se como continuar, releo y releo para ver por donde me lleva la imaginación pero sin resultados. Espero que lo comprendan y que este estado no me dura demasiado....