¡Hola!

Por fin terminado el capítulo 8 del fic. Lo sé, quieren matarme por la demora, pero bueno se hace lo que se puede con tantos fics que terminar ^^u

Trataré de que el siguiente sea Demon Soul, ya que me he atrasado con ese ^^

Bueno, esta vez les traigo dos canciones, que son "I Feel Bad" de Rascall Flatts (si, me encanta ese grupo xD) y "Quisiera Poder Olvidarme De Ti" de Luiz Fonsi.

Espero que les guste este capítulo porque me esforcé, como en todos mis fics T_T (lágrimas de emoción jeje)

Capítulo 8: Buscando la verdad

Ese abrazo pareció durar más de lo que fue verdaderamente. Hinata no podía parar de pensar en eso mientras esperaba sentada alguna noticia sobre su hija. Naruto ya se había ido y la tarde comenzaba a caer, ella estaba cansada y muy confundida ¿Por qué Naruto tuvo que regresar a cambiar por completo su vida? Si ya no iba a verlo más, hubiese sido mejor así, porque se daba cuenta de que él no quería estar con ella y eso le dolía.

Deseaba enormemente retroceder el tiempo, que su padre no la hubiese encontrado. Tal vez en este momento ella y Naruto estarían casados y serían felices junto a su hija, tal vez no estaría atada a un hombre que no amaba y tal vez el amor de su vida no la odiaría como ahora lo hacía.

Se puso de pie, necesitaba relajarse un poco, pero en ese momento llegó Sasuke que al fin había salido de esa reunión, también venían Hiashi y Hanabi, todos preocupados por el estado de la pequeña Hime.

-Hinata, siento llegar tarde ¿Cómo está Hime? – Preguntó el azabache, respirando agitadamente, lo que denotaba que había corrido.

-La están operando, tenía apendicitis – Respondió Hinata, quien tenía sus ojos rojos por haber llorado tanto. Hanabi abrazó a su hermana para reconfortarla, mientras Sasuke se sentaba un poco abrumado y Hiashi sólo miraba fríamente la situación, aunque en el fondo estaba muy preocupado por su nieta.

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Naruto iba por la calle conduciendo hacia su departamento. Se estaba preguntando mil y un cosas ¿Por qué estaba tan preocupado por esa niña? ¿Por qué no pudo evitar querer consolar a Hinata? Y la peor de todas ¿Por qué la seguía queriendo? Estaba claro que Hinata ya tenía toda su vida hecha, tenía un esposo y una hija, además él no se permitiría estar con la hija del asesino de su padre, no tenía que hacerlo pues sólo lo haría débil, tal vez olvidaría cual era su propósito y eso era lo que menos quería.

Si alguna vez había cometido un error en su vida, sabía que el más grande de todos ellos era el haberse enamorado de Hinata Hyûga.

Pero el amor es ciego y terco, siempre escogiendo a la persona equivocada, aunque al principio parezca lo más hermoso del mundo, el amor duele y engaña, miente descaradamente y causa estragos. Y es por amor que muchas veces las personas terminan por ser enemigos, sólo por aquel sentimiento que lastima hasta al más fuerte y duro.

No pudo evitar dejar escapar un suspiro, se sentía como un idiota.

-¿Qué se supone que debo hacer? No puedo… no puedo decirle a Hinata que aún la amo, ella ya tiene a quien amar… - Por un momento recordó las palabras de la ojiperla la otra noche, cuando se habían besado y Hinata le confesó que lo seguía amando, pero él no iba a creerle ¿Cómo lo iba a amar si estaba casada con su amigo?

Tenia que ser una vil mentira, sólo eso.

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Gaara se encontraba terminando de revisar unos papeles muy importantes para poder irse a casa. Podía ser un mujeriego y parrandero de lo peor, pero para él el trabajo era cosa seria, no lo descuidaba ni porque mil mujeres le desfilaran en frente como Dios las había traído al mundo.

-Bien, creo que eso es todo – Dijo guardando aquellos documentos en un cajón con llave, para después ponerse de pie y salir de su oficina. Por las ventanas se podían apreciar las luces de la ciudad de Tokio, iluminando tanto que hasta parecía que no fuese de noche. Él casi siempre era el último en salir, igual era esta vez, pero se sorprendió al ver a alguien más en ese lugar, era nada más y nada menos que su nueva secretaria.

La chica estaba ordenando algunas cosas y por la posición en la que estaba, Gaara tenía una vista perfecta de su trasero, por lo que sonrió pervertidamente.

-Hey, Matsuri ¿Todavía por aquí? – Preguntó para llamar su atención. La castaña dio un salto, asustada por esa repentina voz que se oía tan profunda y grave. Se dio la vuelta para ver a su jefe a las afueras de su oficina.

-S-señor Gaara, sólo estaba terminando de ordenar algunas cosas, pero ya me iba – Dijo mientras tomaba su bolso rápidamente del escritorio. Gaara se acercó a ella y al verle tan cerca se le cayeron algunas cosas al suelo. Su corazón estaba latiendo de forma vertiginosa y no se lo explicaba ¿Por qué una persona que apenas conocía provocaba todo eso en ella?

-Ten más cuidado con tus cosas – Dijo Gaara agachándose junto a ella para ayudarla a recoger lo que se había caído. Ambos lo hicieron al mismo tiempo, por lo que sus manos se rozaron levemente, haciendo que el rostro de la castaña se sonrojara un poco.

-Si, lo siento – Matsuri se puso de pie y se dispuso a irse, pero la voz de su jefe la hizo detenerse.

-Espera ¿En que te vas? – No sabía por que lo había preguntado, simplemente fue lo primero que se le había venido a la cabeza.

-Voy a tomar un taxi aquí cerca – Respondió la castaña. Gaara sonrió de medio lado.

-¿No prefieres que yo te lleve?

Matsuri lo miró con sorpresa y estuvo tentada a decir que sí, pero en ese momento recordó las palabras de Shikamaru antes de que comenzara todo aquello, él le había dicho específicamente que jamás aceptara que él la llevara a ninguna parte, eso era sólo parte del plan de conquista de Gaara. Aunque no podía evitar sentirse contenta al saber que él quería algo con ella, de todas formas no estaba ahí para eso.

-No es necesario señor, vivo cerca – Fue todo lo que dijo antes de irse, dejando a Gaara desconcertado y molesto. Jamás, ninguna mujer había rechazado un ofrecimiento suyo, pero tal parecía que Matsuri no era como todas, al menos ella se daba a respetar un poco más.

-Te haces la difícil, pero ya caerás – Soltó mientras caminaba hacia las escaleras.

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Ino suspiró al caer sentada sobre el sillón de su departamento. Estaba bastante cansada y también aburrida, pero más que nada decepcionada por que aquel guapo pelinegro era un desviado sexual.

-Que mal, ni siquiera debería importarme, yo tengo novio – Se dijo tratando de regañarse, porque aunque no lo hacía físicamente, muchas veces había engañado a Kiba de forma mental, pero lo quería y sólo por eso respetaba su relación. Aunque según ella, tenía novio pero no estaba muerta y no había nada de malo en mirar a otros hombres, aunque sea de lejos.

Estaba en sus cavilaciones cuando vio que la puerta se abría y dejaba ver a Sakura, la cual no se veía ni muy triste ni muy feliz, sino en un estado bastante neutral.

-Ah, por fin llegas Sakura, he querido hablar contigo durante todo el día – Dijo Ino, haciendo que la pelirrosa volteara a verla. Sakura se quitó su abrigo y dejó su bolso sobre la mesita de centro, sentándose en el sofá junto a su amiga.

-Hola Ino, siento haber salido tan temprano en la mañana pero tenía muchas cosas que hacer – Dijo Sakura como si nada, pero Ino entrecerró la mirada, viéndola acusadoramente - ¿Qué pasa? – Preguntó inquieta.

-Tienes que contarme que exactamente pasó ayer para que te desaparecieras de la fiesta como si nada – Exigió la rubia, logrando poner un poco nerviosa a su amiga, la cual carraspeó.

-¿A que te refieres Ino? No pasó nada, sólo me sentí algo cansada y decidí irme, nada más – Fue su respuesta, pero Ino no era nada tonta (aunque digan que las rubias lo son) y no se quedó para nada conforme con esas palabras.

-Si claro, dime la verdad Sakura Haruno – Volvió a exigir en tono demandante – O pagarás las consecuencias.

Sakura la miró algo asustada y con una gotita resbalando por su sien. Cuando quería serlo, Ino era realmente peligrosa, más que ella misma, así que si no le contaba no estaba segura de lo que su amiga sería capaz de hacer. Finalmente sólo suspiró resignada.

-De acuerdo… - Dijo al fin – Te contaré Ino, pero júrame que esto no se lo vas a decir ni a tu sombra.

-Te lo juro por mi vida – Dijo la rubia poniéndose aún más interesada. Sakura entonces le contó todo lo que vio aquella noche.

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Karin se encontraba recostada en la bañera, tratando de relajarse y de dejar de pensar en su adorado tormento. No podía evitarlo, a pesar de todo lo que él le hacía estaba enamorada de Sasuke Uchiha, sin importar que él le mintiera y que fuera una simple amante, para ella estar con él era lo mejor que le podía pasar.

Y sabía que Sasuke no la amaba, que sólo la tenía para pasar un buen rato, pero ella se forzaba a si misma a creer que Sasuke algún día la amaría y que sería capaz de dejar a su esposa por ella, sabiendo en el fondo que eso jamás iba a suceder.

-Tal vez simplemente debería dejarlo – Susurró hundiendo su cuerpo en el agua. Sasuke era como una droga, sabía que le haría daño pero dependía totalmente de él, eso era lo que sentía.

En ese momento se distrajo cuando oyó el sonido de su teléfono, que estaba sobre una encimera junto a su bañera ya que su baño era bastante amplio. Se levantó un poco quedando sentada y estiró su mano para tomar el teléfono, tratando de que la espuma no le molestara.

-¿Bueno?

-¿Karin, estás ocupada? – Se oyó una grave voz del otro lado. La pelirroja dio un salto enorme y casi se le cae el teléfono dentro del agua, pero por suerte logró sostenerlo entre sus manos.

-¡Sasuke-kun! – Gritó sorprendida de oírlo, ya que Sasuke no le hablaba desde lo sucedido la noche anterior – No estoy ocupada… ¿Qué se te ofrece?

-¿Puedo ir a tu departamento? Necesito hablar con alguien – Dijo Sasuke. Se le oía preocupado, por lo que Karin sonrió levemente aunque el no pudiera verla.

-Claro que puedes venir, no te preocupes – Dijo la chica – Te voy a estar esperando.

Después de terminar de hablar soltó un gran suspiro, casi soltando corazoncitos al aire de lo feliz que estaba porque él la hubiera llamado y porque iba a ir a su departamento. Se levantó rápidamente y se cubrió el cuerpo con una toalla para salir del baño y alistarse para su Sasuke.

-Definitivamente no te dejaré – Se dijo sonriendo muy contenta.

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Sasuke guardó su celular y bajó la mirada. Otra vez estaba dependiendo de Karin para salir adelante, para soportar el rechazo de su esposa y la realidad que le tocaba vivir. No amaba a Karin, pero veía en ella a una persona a quien podía contarle todos sus problemas, era como su mayor confidente, era una amiga, aunque ella insistiera en que quería algo más.

-¿Con quien hablabas, más negocios? – Preguntó Hinata acercándose a él, trayendo un vaso de café en su mano. Sasuke la miró y desvió la mirada, no le gustaba tener que engañarla pero era lo único que podía hacer.

-Si… - Respondió ocultando la verdad - ¿Aún no dicen nada sobre Hime? – Preguntó volviendo a mirar a Hinata. La ojiperla negó con la cabeza.

-Aún no – Respondió Hinata, pero justo en ese momento salió el doctor que estaba atendiendo a su hija. Hinata y el resto de a familia se acercaron a escuchar como había salido todo, pero obviamente la ojiperla era quien más preocupada se encontraba - ¿Cómo está mi hija doctor?

-Bien, todo ha salido perfecto, ahora está siendo trasladada a una sala en donde podrá descansar – Respondió el doctor esbozando una sonrisa. Todos suspiraron aliviados y Sasuke tomó a Hinata de la mano para jalarla.

-Tengo unos asuntos que resolver, nos vemos después – Dijo para después irse del lugar. Hinata no le dijo nada, después de todo no le podía exigir algo sabiendo que ella no le había cumplido jamás como esposa y aún así Sasuke estaba a su lado.

Pero las cosas estaban mal. Tal vez no debía seguir manteniendo esa mentira, aún cuando Naruto no quisiera nada con ella, porque estaba dañando a Sasuke y a ella misma, ambos vivían infelices.

-Kiba tiene razón, yo debo de pedirle el divorcio a Sasuke, lo haré aunque Naruto no me quiera… - Pensó decidida.

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Gaara salía de la empresa hacia el estacionamiento. Caminaba lentamente hacia su auto, cuando vio salir a Neji, quien mascullaba un montón de cosas sin sentido. El pelirrojo lo quedó mirando un tanto desconcertado y Neji lo observó también.

-¿Qué? – Preguntó el castaño algo enfadado por estar siendo observado de esa manera.

-¿Qué rayos te pasa? – Preguntó Gaara mientras sacaba las llaves de su auto y las apuntaba hacia el mismo para abrir la puerta.

-Nada, sólo es esa maldita bruja de Tenten, realmente no la soporto ¿Cómo Dios puede permitir la existencia de semejante persona? – Reclamaba Neji, haciendo reír a Gaara con su último comentario - ¿Y tú que? ¿Cómo vas con tu nueva secretaria? Escuché que no es muy agraciada que digamos.

-La verdad es que yo al principio pensé lo mismo – Dijo el pelirrojo sonriendo divertido mientras apoyaba su antebrazo sobre el techo de su auto – Pero créeme cuando te digo esto, a esa mujer la haré mía cueste lo que cueste.

-Vaya… - Musitó Neji sorprendido por tal determinación en las palabras de su amigo, se veía que se traía algo sospechoso en todo esto, jamás lo había escuchado hablar así, tan deseoso de obtener algo, porque por lo general él obtenía las cosas con sólo chasquear sus dedos – Bueno Gaara, te deseo suerte con tu conquista.

-Y yo te deseo suerte con tu dulce martirio – Dijo Gaara antes de subir a su auto para partir hacia su casa. Si, podía ser que ahora Matsuri lo rechazara, seguro era por culpa de las chismosas que había en la oficina, pero iba a obtener lo que quería de ella tarde o temprano y eso era llevarla a la cama tal como a las otras, así ganaría su apuesta y dejaría a Shikamaru con la boca cerrada.

Por otro lado, Neji también había subido a su auto. Estaba deseando planear algo en contra de Tenten, pero la verdad no era demasiado bueno ideando venganzas, tal vez sería bueno preguntarle a Gaara o a Sasuke, pero fuese como fuese se iba a vengar de Tenten por todas las humillaciones que ella le había hecho pasar.

-Ya verás chonguitos… me las pagas porque me las pagas – Dijo mientras conducía, mirando al frente y presionando el manubrio.

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Aquella noche terminó y llegó el día por fin. Había sido extenuante para Naruto, toda la noche había pensado en lo que iba a hacer, como lo iba a hacer y en lo confundido que estaba por todo, por Hinata, por Sasuke, por todo.

-Demonios, si sigo así no seré capaz de hacer nada para vengar la muerte de papá… - Se dijo tratando de recuperar su convicción, que era lo que lo había traído de regreso a Tokio. Tenía que ser fuerte y superar todo lo que sentía por Hinata para poder pensar con la cabeza fría ¿Cómo podía ser tan difícil sacarse a una mujer de la cabeza?

Golpeó la pared de la ducha en donde se encontraba, sintiendo las gotas tibias caer sobre su espalda y sus hombros, acercando su cabeza a la pared para tratar de calmarse. Finalmente salió del baño y se cubrió con una toalla.

Se acercó al buró y tomó entre sus manos una fotografía de cuando era un niño, y ahí salía con sus dos padres. Minato lo sostenía entre sus brazos mientras Kushina sonreía y hacía un gesto de amor y paz hacia la cámara.

-Definitivamente… papá… voy a vengarte… - Susurró sintiendo una gran tristeza en su corazón al haber recordado aquellos días junto a su padre.

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Hinata despertó bastante cansada y mirando hacia su alrededor. Se encontraba en una habitación del hospital, había estado cuidando de su hija toda la noche y no pensaba irse de ahí al menos hasta que ella despertara. Sólo estaba tapada con una chaqueta de color café claro y se veía muy agotada e incómoda, por haber dormido en aquel sillón.

-Aún no despierta mi niña… - Susurró bajando la mirada. Como deseaba en estos momentos su apoyo, el apoyo que sólo el padre de su hija podía brindarle. No podía entender como podía seguir amándolo si él la odiaba a ella, no era más que una simple ilusa, Naruto jamás la perdonaría, pero aquel sentimiento no quería desaparecer por nada del mundo.

De pronto sintió como su pequeña comenzaba a balbucear y a darse vueltas en la cama, por lo que se levantó apresurada hacia ella.

-¿Estás bien mi amor? – Preguntó acariciando el cabello del su hija, la cual abrió sus ojitos azules y la miraba un poco desconcertada.

-Mami… Hime-chan tenía mucho miedo… - Habló la niña sonriendo dulcemente. Hinata sólo la abrazó, reconfortándola con su calor. Daba gracias a Dios de que su hija estuviera bien, eso era mejor que nada.

-Mami te quiere mucho, y también tenía mucho miedo… - Susurró.

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Matsuri se estaba viendo al espejo del baño de su departamento, mientras soltaba una risita por lo ridícula que se veía. Tal vez ya estaba bien eso de hacerle creer a su jefe que era una nerd e ir como de verdad era, si, definitivamente eso sería lo mejor.

Se fue a su habitación y se cambió toda su ropa de nerd por algo mucho más de su estilo, aunque un poco más provocativo de lo que usualmente llevaría. Todo sea por impresionar a su jefe.

-Lo siento Shikamaru pero los planes han cambiado – Dijo con una sonrisa. Desde que esas tontas se habían atrevido a desafiarla había decidido hacer las cosas diferentes, no sólo haría que Gaara se arrepintiera de hacer sufrir a todas las mujeres, haría que él se enamorara tanto que ya no querría volver a salir con nadie más, les cerraría la boca a ese par de una vez.

El timbre de su departamento comenzó a sonar y fue a abrir después de haberse mirado por última vez al espejo. Al abrir, una chica de su misma edad se le arrojó encima, abrazándola de forma muy efusiva y haciendo que ella se exaltara un poco.

-¡Matsuri! – Gritó la joven de cabellera castaña y ojos del mismo color - ¡Tienes que contarme todo, todo!

-¡S-Sari por favor! – Reclamó Matsuri tratando de quitarse de encima a su amiga y vecina, la cual era la reina de los chismes, pues quería estar enterada de todo. Matsuri le comentó sobre su jueguito con su nuevo jefe y todo lo que quería Sari era enterarse de cómo iba la situación, que tal era el jefe de Matsuri y todas esas cosas.

-Ya, lo siento, pero cuéntame ¿Y por que vas tan arreglada? – Preguntó Sari apuntándola. Matsuri se miró despreocupadamente y sonrió.

-Bueno hubo un cambio de planes, ya no se trata de no hacerle caso y hacer que se sienta humillado, ahora haré que él se enamore de mí – Dijo la castaña, ganándose una mirada de desconfianza de parte de su amiga - ¿Que? ¿No crees que yo pueda lograrlo?

-No es eso, es que más bien creo que esto de cambiar los planes se debe a algo más – Dijo la castaña de forma inquisidora - ¿Acaso él te ha gustado? ¿Planeas cambiar a Sasori por él?

-¡Claro que no! – Gritó Matsuri alterada y haciendo que su amiga se tuviera que cubrir los oídos, pues la chica realmente había gritado muy fuerte y por poco y le reventaba los tímpanos – Yo… yo no cambiaría a Sasori por nadie, tú sabes perfectamente que él es mi prometido desde hace dos años, voy a casarme con él, esto es sólo… sólo por…

¿Por qué lo hacía? ¿A quien quería demostrarle que en verdad era capaz de conquistar a alguien como Gaara? ¿Y que ganaría con eso?

Matsuri realmente no se entendía a ella misma, no sabía por que razón se inmiscuía tanto en aquel tema ¿Acaso de verdad estaba sintiendo algo más por su jefe? Eso no tenía ningún sentido, ni siquiera lo conocía, no sabía como era él en realidad, sólo sabía que era un mujeriego y que no le importaba romper el corazón de las mujeres con tal de satisfacer sus deseos carnales ¿Pero realmente era ese tipo de persona?

¿Quién era realmente Sabaku No Gaara y que significaba para ella?

-¿Por qué? – Insistió Sari, pero Matsuri no sabía como contestar, de verdad no sabía por que lo hacía, sólo sentía que debía demostrarse a sí misma que era capaz de todo lo que se propusiera.

-Porque sé que puedo hacerlo, sólo por eso – Respondió al fin, viendo como su amiga suspiraba resignada. No había nada que Sari pudiera hacer, cuando a Matsuri se le metía algo en la cabeza o lo hacía o jamás viviría en paz consigo misma.

-Claro, tú puedes Matsuri, sólo… no vayas a enamorarte de él, recuerda siempre que sólo estás actuando – Le dijo con una sonrisa.

-Lo sé Sari, lo sé perfectamente – Respondió Matsuri con seriedad. Sabía que no podía, que jamás se iba a enamorar de una persona de ese tipo, sólo quería demostrarse que ella era capaz de conseguir lo que quisiera, sólo era eso.

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Ella se encontraba bajando de su auto de lujo en el estacionamiento de la empresa. Mientras caminaba por los pasillos todos se deslumbraban con su belleza; los hombres se desvivían por ella, sólo por cumplir sus caprichos, sólo por servirle, por ser aunque sea una vez objetos de sus besos, sus caricias o aunque sea una mirada de sus ojos azules.

Todos los hombres morían por ella.

¿Pero por que él no?

-Quiero esos archivos en mi oficina a las dos – Dijo Shikamaru a su secretaria, la cual asintió fervientemente para luego salir corriendo a hacer su trabajo. Shikamaru levantó unas carpetas y entró a su oficina sin siquiera fijar su vista en aquella rubia que sólo lo veía a él.

Siempre era lo mismo ¿Acaso no era suficiente? ¿Qué se suponía que debía hacer para que Nara Shikamaru dejara de huir de ella?

-Temari-san, tiene una llamada en su oficina – Dijo una recepcionista. Temari asintió con la cabeza y se dirigió hacia su oficina, no sin antes dedicar una mirada hacia la puerta cerrada de la oficina del Nara.

Fuese como fuese, de la forma en que sea, Nara Shikamaru le haría caso, no iba a despreciarla, nadie se daría ese lujo y menos él.

-Demonios, Temari me estaba mirando fijamente de nuevo – Se dijo Shikamaru mientras soltaba un enorme suspiro, dejando los archivos sobre su escritorio. Odiaba esos malditos nervios que lo hacían alejarse de ella cuando la deseaba tanto ¿Pero que se supone debía hacer en tal caso?

Siempre había sido tímido cuando una mujer le gustaba de verdad, pero esto era el colmo, no podía estar cerca de ella porque salía corriendo. Además, los hermanos de ella le espantaban a los pretendientes todo el tiempo, parecían un par de buitres a punto de sacarles los ojos a sus presas, y aunque Gaara era su amigo sabía que como cuñado no lo querría ver ni en pintura.

Dos problemas, ninguna solución ¿O sí?

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Naruto llegó a la empresa dispuesto a hacer algo, esta vez si lo haría, por muy mal que se estuviera sintiendo, no permitiría que aquellos sentimientos sin sentido se apoderaran de su ser y aunque le quemaban por dentro los deseos de estar con Hinata, debía ser duro y resistir.

I should be out in that driveway stopping you

Tears should be rolling down my cheek

And I don't know why I'm not falling apart

Like I usually do

Cuando bajó de su auto vio que ella se estacionaba frente a él. Ahí estaba otra vez aquel adorado tormento. Ella, que con su sonrisa era capaz de hacerle olvidar todo, pero que también era capaz de hacerle sufrir más que nadie.

And how the thought of losing you's not killing me

Hinata lo observó, bajando la mirada en el acto.

Todavía no podía creer que todo había resultado tan mal, ella simplemente había huido de casa porque no soportaba el destino que le imponía su padre, había conocido a alguien de quien se enamoró y se entregó a esa persona sin contemplaciones ¿Por qué el amor debía ser tan doloroso?

El amor engaña, el amor es mentiroso y vanidoso. El amor de verdad siempre queda en el alma, por más que esa persona te lastime, siempre acabas perdonándole porque le amas ¿Pero vale la pena un amor de esa clase?

-¿Cómo está Hime-chan? – Preguntó Naruto. Hinata levantó la mirada, clavando sus ojos aperlados en los azules de él, mientras Naruto sentía como todo su ser se llenaba de una extraña calidez.

Era débil ante ella.

-Ella está bien, salió de la operación con éxito y la dejé con su abuelo, después iré a verla – Respondió Hinata sonriendo dulcemente. Y ahí estaba otra vez, aquella sonrisa.

I feel bad

That I can stand here strong

Cold as stone, Seems so wrong

I can't explain it

Maybe it's just

I've cried so much

I'm tired and I'm numb Baby I hate it

I feel bad that I don't feel bad

-Ya veo… - Hinata se dio la vuelta para entrar al edificio – Espera Hinata… - La llamó Naruto. Realmente no sabía por que la llamaba, pero lo supo cuando la vio darse la vuelta y observarlo con confusión en su rostro - ¿Puedo ir a ver a Hime-chan al hospital?

-¿Eh? – Hinata se sorprendió, no se esperaba que Naruto quisiera ir a verla ¿Sería que estaba desarrollando algún sentimiento especial por ella? Después de todo era lógico, Hime era su hija, era su propia sangre, tal vez la sangre le llamaba. No estaba segura de ello, pero si Naruto quería ver a su hija ella no iba a impedírselo, después de todo tarde o temprano él lo sabría, sabría que era el padre de Hime, él y no Sasuke - Si, claro que puedes, además Hime-chan también quería verte.

-Bien… - Naruto sonrió de aquella forma en que solía hacerlo hace tiempo. De cierta forma ya no se sentía tan mal, algo comenzaba a mejorar en su interior, aunque fuese sólo un poco.

Y Hinata también sonrió. Las cosas podían estar tan mal, podía sentir que todo estaba perdido, pero al verle sonreír no había podido evitar que un leve rayo de esperanza se colara en lo oscuro que se había vuelto su corazón, ese corazón que ahora sólo era capaz de entregar amor a su hija.

Ya no se sentiría mal.

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Sai se encontraba en aquella oficina frente a ese hombre que lo miraba de la forma más seria y fría que podía haber. Era cierto que no guardaba ningún resentimiento contra el pelinegro, sólo hacía lo que su trabajo ameritaba, y ser el inspector de la policía le obligaba a eso, a dudar cada vez que uno de sus oficiales intentaba abrir un caso prescrito.

No había caso, eso había sucedido hace más de catorce años ¿Para que reabrir ese caso tan antiguo y sin resolver?

-Vamos Kakashi-san ¿Vas a decirme que no te interesa saberlo? – Habló Sai para tratar de convencerlo. Había explicado cada punto del caso a su superior y éste le había oído atentamente, esperaba que con eso lo pudiera convencer de reabrir la investigación y que le fuese asignada.

-Sai ¿De verdad es tan importante para ti? – Preguntó Kakashi. Sai le miró y cerró sus ojos, mostrándose tranquilo.

-Mi hermano trató de encontrar la verdad sobre este caso y fue asesinado por eso, el hijo de Minato Namikaze está buscando la verdad también ¿No crees que nos merecemos una explicación? – Razonó el pelinegro. Kakashi lo escrutó con la mirada para luego lanzar un largo suspiro.

-Si me traes algo que sea de utilidad tal vez reabra el caso, trae cualquier cosa que parezca sospechosa – Dijo el hombre de cabello plateado y de ojos negros, que cubría su boca con un tapabocas como si sufriese de alguna clase de enfermedad, pero en realidad sólo lo hacía por puro gusto.

Sai asintió con la cabeza y se puso de pie. Su verdadero trabajo era ese, ser un detective en la brigada de homicidios, investigar las muertes e infiltrarse en algún lugar si era necesario, tal y como lo estaba haciendo ahora, porque iba a descubrir la verdad tras la muerte de Minato, la verdad tras la muerte de su hermano, y cuando eso por fin ocurriera podría estar en paz consigo mismo.

Después de eso salió de la oficina. Estaba decidido.

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Sakura se dirigía al hospital. Hoy tenía un turno de mañana y uno de noche, aunque tenía la tarde libre y debía aprovecharla. Ino la había estado atosigando con preguntas toda la noche sobre lo ocurrido con Sasuke y lo peor del caso era que ni siquiera había podido hablar con él sobre eso, ambos se habían estado evadiendo ¿Pero acaso él no era su mejor amigo? Tal vez lo que debía hacer era hablarle y aclarar el asunto de una vez, tal vez sólo debía confesar por fin que durante todos estos años había estado enamorada de él como una estúpida.

-Doctora Haruno – La llamó una enfermera – Tsunade-sama me dijo que le avisara a usted que debía atender a la paciente Hime Uchiha – Dijo la mujer viendo el nombre de la niña en una planilla. Sakura asintió sin decir nada y se dirigió hacia donde estaba su ahijada Hime.

Era cierto, ella aún estaba y definitivamente no sería capaz de arrebatarle a su padre, la pequeña Hime no merecía algo como eso.

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Sasuke se despertó tarde, pero no estaba en su casa ni en su cama, sino en la cama de Karin, en el departamento de ella.

Había estado tomando toda la noche con ella y le dolía la cabeza de manera horrible, casi podía sentir que los pasos que daba Karin desde el pasillo con esos tacones de aguja le taladraban el cerebro. Sintió el sonido de la puerta abrirse y vio a la pelirroja sonreírle desde el umbral. Sasuke frunció el ceño.

-¿Qué hora es? – Preguntó con cierto enfado y mientras se sentaba en la cama, buscando entre la prendas del suelo su ropa interior y todo lo demás.

-Son las nueve – Respondió Karin – Traté de despertare antes pero no pareció funcionar, Sasuke-kun… deberías dejar de beber… - Aconsejó observando como él se vestía de forma rápida, pero no la miraba en lo absoluto.

-No tienes que decirme lo que tengo o no tengo que hacer – Respondió de forma ruda. Karin se mordió el labio inferior, odiaba que él viniera a tener sexo con ella y a contarle sus problemas para después tratarla fríamente, como si ella no existiera, como si no tuviera sentimientos ¿Qué acaso era un guijarro vacío? ¿Algo sin valor que podía ser arrojado en el momento en que el dueño lo quisiese?

Se sentía mal por eso, pero no podía evitarlo, sabía que él la usaba y aún así seguía a su lado. Ella prefería sufrir a su lado que sufrir sin él.

El amor hace sufrir a quienes lo sienten, porque no es un sentimiento mutuo, es algo vacío y sin sentido, algo que jamás será correspondido. Sientes como te pisotea, pero te sigues levantando siempre.

-Sólo digo esas cosas porque me preocupo por ti Sasuke, estás bebiendo demasiado, podrías terminar volviéndote un alcohólico – Trató de disuadirlo una vez más, pero Sasuke sólo se levantó mientras terminaba de abotonar su camisa.

-Yo sé lo que hago, no tienes por que preocuparte por mí – Dijo dedicándole una de sus miradas heladas, para después pasar junto a ella y dejarla sola en esa habitación.

¿Por qué cada vez que estaba con él le pasaba igual? A su lado era feliz, pero cuando él se iba siempre la dejaba con la sensación de que no lo volvería a ver jamás y eso no era justo, ella le daba todo ¿Por qué no recibía nada a cambio?

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Sakura entró a la habitación donde estaba la pequeña Hime jugando a hacer sombras con sus manitas. La pelirrosa la miró y sonrió tiernamente, en verdad esa niña era un encanto, ni parecía ser hija del amargado de Sasuke.

-Si Sasuke me oye decirle amargado seguro se enfadará… - Pensó entornando los ojos. En ese momento Hime la observó.

-¡Madrina Sakura, Hime-chan está feliz de verte! – Gritó emocionada. Sakura se acercó a ella y le puso una mano sobre la cabeza.

-Te ves mucho mejor Hime-chan, me da gusto por ti – Dijo sonriendo – Me gustaría algún día tener una hija que sea como tú, seguro sería genial – De pronto su sonrisa se vio algo melancólica y Hime lo notó aún siendo sólo una niña, por lo que sus ojitos azules miraron a la pelirrosa con curiosidad.

-¿Cuándo tengas una hija puede jugar con Hime-chan? – Preguntó con su dulce sonrisa. Sakura la miró y volvió a sonreír alegremente.

-Claro que sí, serán muy buenas amigas – Respondió la ojijade – Aunque… que más quisiera yo que fuese con Sasuke… pero eso no sucederá, lo sé.

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Tenten se encontraba viendo unos diseños de la próxima línea que iban a lanzar y a ella le tocaba la revisión de los últimos detalles. Se encontraba muy concentrada cuando apareció Neji en la entrada de la cafetería.

La quedó mirando, ciertamente esa molesta chica se veía linda cuando estaba concentrada en algo más que insultarlo a él. No pudo evitar observarla atentamente, en verdad era linda ¿Pero que narices le estaba pasando?

-¿Es que no hay nada mejor que ver aquí? – Se preguntó desviando la mirada. Ciertamente no quería verla, pero su vista se desviaba por sí sola. No dejaba de pensar en todas sus humillaciones, Tenten era una tonta que siempre lo dejaba mal ante los demás, siempre quedaba como el perdedor y eso no lo podía soportar.

-¿Apreciando la belleza del paisaje? – Escuchó la voz de su amigo. Neji se volteó y vio como Gaara se apoyaba en la pared a su lado, mirando todo con indiferencia.

-¿Te parece que estas son horas de llegar? – Inquirió el castaño arqueando una ceja, pero Gaara ni se inmutó.

-Fui a recoger a alguien al aeropuerto.

-¿Quien? ¿Otra novia?

-Mi vida no gira en torno a las mujeres y lo sabes, también hago otras cosas – Dijo medio fastidiado. Se alejó de la pared y se cruzó de brazos – Fui por mi hermano, regresó de su viaje.

-¿Kankuro? – Preguntó Neji frunciendo levemente el ceño, en verdad el hermano de Gaara no le caía en lo más mínimo. Estaba a punto de decir algo cuando al ver hacia una esquina se quedó con la boca abierta - ¿Quién demonios…?

-¿Qué te pasa Neji? Parece que hubieras visto un fantasma – Comentó el pelirrojo al ver que su amigo se ponía rígido y con una expresión de casi idiota en el rostro. El castaño simplemente apuntó hacia un lugar y Gaara no hizo más que mirar hacia allí sin comprender, pero al hacerlo se quedó igual o incluso peor que su amigo.

Ahí estaba su nueva secretaria. No sería nada raro el verla ahí, excepto porque hoy era total y completamente diferente al día anterior. Ayer parecía sacada de una de esas películas de comedia y hoy parecía la sexy protagonista de una película de acción, y de la "acción" que a él le gustaba.

No podía creer tan impactante cambio, ahora sí que le emocionaba la idea de ganar la apuesta. Sonrió levemente y apoyó una mano sobre el hombro de su amigo, el cual aún no espabilaba.

-Si me disculpas, voy por mi presa – Dijo antes de dirigirse hacia la chica. Neji lo miró y notó como Gaara sonreía de esa forma en que sólo lo hacía cuando había encontrado algo que en verdad le gustara ¿Qué demonios había pasado con la nerd de ayer? ¿A quien le importaba?

-Pero que idiota es, poniendo esa cara de imbécil sólo por ver a una chica guapa… - Pensó Tenten observando a Neji con el ceño fruncido, pues él aún no dejaba de ver a la secretaria de Gaara y Tenten no sabía por que demonios le molestaba tanto, sin embargo, aceptar que esa rabia que sentía eran celos, sería lo último que haría.

-Hola Tenten.

Hubiera seguido trabajando de no ser porque cierta voz llamó por completo su atención. Se puso de pie, estaba sorprendida, no podía creer que él estaba ahí, desde hace meses que no le veía y lo extrañaba tanto…

-¡Kankuro! – Gritó la chica lanzándose a los brazos del castaño, quien la recibió alegremente, estrechándola muy fuerte.

-¿Cómo has estado? – Preguntó Kankuro mientras soltaba a Tenten. La chica lo miró sonriente y le dio un leve golpecito en el hombro.

-Muy bien ¿Y tú? ¿Qué tal todo por Hokkaido? – Preguntó ella. Kankuro sonrió e hizo un gesto con su dedo pulgar.

Ella estaba demasiado feliz de verlo, desde siempre Kankuro había sido su mejor amigo. Era el único que la ayudaba a soportar al idiota de Neji y le alegraba que estuviera de vuelta.

Por su parte, Neji sólo los miraba frunciendo el ceño.

-En verdad, Dios los cría y el diablo los junta – Pensó molesto mientras observaba como Teten y Kankuro se volvían a abrazar. Descruzó sus brazos y se dio la media vuelta para salir de la cafetería, no tenía ganas de ver escenitas de reencuentros.

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Naruto estaba sentado en su oficina observando las cuentas que ayer le había entregado Sasuke. Ciertamente estaba claro el desfalco que del que habían sido victimas hace casi quince años, pero Naruto estaba completamente seguro de que el culpable había sido Hiashi y no su padre como todos decían. Encontraría la forma de probarlo, pero por el momento se iría de forma silenciosa.

Alguien golpeó su puerta y él simplemente emitió un ligero "pase" mientras seguía con su vista fija en aquellos papeles. En este momento no quería pensar en nada más, ni mucho menos en Hinata.

-Naruto – Sai entró a la oficina de su amigo y se sentó frente a él - ¿Qué crees? Estuve hablando con Kakashi.

-Más vale que sea algo bueno – Dijo el rubio sin quitar su vista aún de los archivos. Sai posó su mano sobre ellos e hizo que Naruto dejara de verlos al bajaron abruptamente, por lo que el rubio frunció el ceño.

-Dijo que si le llevamos cualquier cosa sospechosa él reabrirá el caso, pero necesito algo, no puedo hacerlo simplemente con palabras – Explicó el pelinegro. Naruto lo miró algo más interesado y al mismo tiempo pensativo. De verdad le interesaba que la investigación se reabriera, así todo sería mucho más fácil ¿Por qué de que le servía comprobar que Hiashi era culpable si no podía enviarlo a la cárcel?

-¿Y que clase de cosa puede servir?

-No lo sé – Dijo Sai bajando la mirada. Ambos estaban metidos en esto por las mismas razones, querían hacer justicia por sus familiares injustamente asesinados – Por cierto… ¿Qué estabas viendo?

-¿Esto? – Naruto observó aquellos papeles y una idea se pasó por su cabeza – Sai… esto, esto nos sirve…

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Matsuri se encontraba archivando unos papeles mientras las mismas chicas de la otra vez cuchicheaban sobre su extraño y repentino cambio de look. La castaña no les prestaba mucha atención, pero reía divertida pues se notaba que ellas debían de estarse retorciendo de la envidia, pues Gaara no le había quitado la vista de encima en casi todo el día.

Al terminar se dirigió a la oficina de su jefe, quien bebía tranquilamente un café, pero al verla llegar se la quedó viendo como a lo más interesante del mundo.

-Disculpe señor Gaara, aquí está lo que me pidió – Dijo la castaña sonriendo levemente. Gaara asintió con la cabeza y de pronto fijó su vista en los labios de ella. Notó que llevaba puesto un suave brillo de color cereza que resaltaba sus labios y los hacía increíblemente atrayentes, tanto que de pronto dejó de escuchar lo que ella decía para quedarse perdido en el movimiento de sus labios - ¿Señor Gaara? – Lo llamó Matsuri - ¿Señor Gaara se encuentra bien?

-¿Eh? – El pelirrojo la miró un momento más y luego sacudió su cabeza ¿Qué demonios le había pasado? ¿Por qué se quedó como un idiota? – Disculpa, no estaba prestando atención ¿Qué me decías?

-Que me tardaré un momento en traer las demás impresiones, espero que no le moleste – Respondió la castaña sonriendo dulcemente, a lo que Gaara la miró algo sorprendido. Usualmente las mujeres no le sonreían de esa manera, pero ella –a pesar de verse como toda una mujer- sonreía de forma inocente, era muy extraña, además ni siquiera se intimidaba ante su presencia, en verdad era muy rara.

-Bueno, no te preocupes, puedes irte – Matsuri asintió con la cabeza y le dio la espalda, pero Gaara decidió que mejor no la dejaría ir aún – Espera… ¿Qué tienes que hacer durante la tarde?

-Nada… ¿Por qué señor?

-¿No te gustaría tomar un café conmigo?

Matsuri lo miró dudosa. Definitivamente otra vez lo estaba intentando, quería algo con ella, pero no caería tan fácil.

-¿No cree que es muy poco profesional que usted invite a su secretaria a salir? – Cuestionó con una leve sonrisa. Gaara la miró sorprendido ¿Otra vez lo estaba rechazando? ¿Pero que demonios pasaba por la cabeza de esa mujer? ¿Es que acaso ella no gustaba de él? Eso era imposible.

¿A esto se refería Shikamaru cuando dijo que no podría ganar la apuesta?

-Sólo es una cortesía de mi parte, no tienes que tomarlo así – Dijo frunciendo el ceño levemente, haciendo notar que se había enfadado. Matsuri le dio la espalda y soltó una pequeña risita, de verdad le gustaba dejarlo perplejo, eran divertidas sus reacciones al sentirse rechazado, pero si lo seguía haciendo su plan tampoco resultaría.

-Lo siento mucho señor – Dijo dándose la vuelta y mostrando una cara culpable. En verdad era muy buena para esas cosas, la culpa era lo que mejor le salía a la hora de fingir – Por favor disculpe que haya sido tan atrevida, entiendo si ya no quiere invitarme… - Bajó la mirada con tristeza, aunque en el fondo sentía deseos de reírse.

El pelirrojo la miró fijamente, no se esperaba ahora ese rostro de culpabilidad y ciertamente esa era su oportunidad. Sonrió de medio lado y se puso de pie.

-Sólo te perdonaré si aceptas mi invitación, de otra forma estarás en deuda conmigo – Dijo con audacia, creyendo que de esa forma la haría caer en su trampa.

-No me gusta estar en deuda con nadie, así que acepto – Respondió Matsuri volviendo a sonreír para después salir de la oficina. Gaara se volvió a sentar en su lugar, creyendo que ya había ganado seguro, pero estaba muy equivocado, el juego recién comenzaba.

-Hoy sales conmigo y mañana amaneces en mi cama… - Susurró sintiéndose victorioso.

Matsuri por su parte sólo llegó a su puesto y se sentó con una gran sonrisa de satisfacción en sus labios.

-Podrás creer que has ganado ahora, pero eres tú quien ha caído en mi trampa – Susurró cerrando sus ojos mientras disfrutaba de su triunfo, ante Gaara y ante ese par de cacatúas.

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La tarde llegó y Hinata se dirigía hacia el hospital a ver a su hija. No habría querido dejarla, pero sabía que tampoco podía descuidar su puesto en la empresa.

Al salir al estacionamiento notó a Naruto apoyado en su auto y al verla llegar se acercó a ella, con esa mirada seria que ahora lo caracterizaba.

-Te estaba esperando – Dijo el rubio con calma – Ven conmigo, yo te llevaré – Propuso. Hinata lo miró confundida, pero en verdad no sentía deseos de replicar ni mucho menos de pelear con él, así que lo mejor era llevar la fiesta en paz.

Asintió con la cabeza y subió al auto de él, dejando el suyo en el estacionamiento. Después de eso, ambos partieron hacia el hospital a ver a la pequeña Hime.

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Sai se encontraba en la fotocopiadora sacando las ultimas copias de los archivos que le dio Naruto, aunque lo hacía lo más discretamente posible pues no quería que alguien se fuese a dar cuenta de lo que estaba haciendo, pues se suponía era secreto.

En eso estaba cuando vio pasar a alguien que lo dejó embobado. Ino venía caminando con sus zapatos de tacón y su vestido ceñido al cuerpo de color morado. No podía evitar seguirla con la mirada y detallar cada parte de su cuerpo. Si esa mujer fuese suya jamás la dejaría sola.

Ino lo miró y le sonrió. Ya había aceptado que Sai era gay, pero aún le molestaba este hecho y más, porque no entendía que de malo tenía eso, cada persona era libre de ser como quisiera pero que Sai fuese del otro equipo ciertamente le fastidiaba y mucho.

-Hola Ino-chan ¿En que estás? – Preguntó el pelinegro con su típica sonrisa. Ella lo miró y se apoyó contra la pared a su lado, sin saber lo que provocaba en él, como en cualquier hombre.

-Pues ya sabes, en fotos y esas cosas, es que como se viene pronto la nueva línea y todo eso… - Respondió Ino, quien se había puesto en una posición bastante sugerente - ¿Y tú que Sai-kun? – Le preguntó con su sonrisa animada.

-Aquí, haciendo unas copias – Respondió de lo más normal. Ino miró los papeles que salían de la fotocopiadora.

-¿Te ayudo? – Se ofreció amablemente.

-¡No! Es decir, no es necesario, yo puedo hacerlo solo – Dijo Sai algo nervioso. Ino lo miró arqueando una ceja, no había entendido aquel extraño comportamiento, definitivamente los gays eran muy extraños. Sai siguió en lo suyo y cuando terminó tomó todo rápidamente dispuesto a irse – Bueno, nos vemos otro día Ino-chan.

-Oye Sai-kun… - Habló Ino haciendo que él se detuviera. Sai la miró confundido y ella prosiguió - ¿Crees que este color de brasier es bonito? – Preguntó bajando un poco la tela de su vestido en la zona del busto, haciendo que al chico le apareciera un leve sonrojo en el rostro. No entendía como ella podía estarle enseñando su ropa interior así nada más y estando en la empresa, aunque estaban los dos solos y eso lo hacía peor.

¿Acaso se le estaba insinuando?

-Eh… y-yo… - Él iba a responder cuando recibió una llamada a su celular. Contestó rápidamente pues se trataba de Naruto – Si claro, terminé eso ya ¿Dónde estás tú? ¿Y que rayos haces allá? Bueno, me los llevaré, bye – El pelinegro terminó su llamada y luego miró a Ino – Creo que ese color te queda bien, nos vemos.

Ino lo quedó mirando. Vaya que Sai era raro, pero así era la gente como él ¿No? Tal vez podría pedirle consejos de moda más seguido.

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Naruto y Hinata llegaron al hospital a ver a Hime. Al entrar a su cuarto la notaron muy contenta siendo cuidada por Sakura, lo que tranquilizó enormemente a la ojiperla pues su hija ya estaba mejor.

-Hime-chan – Dijo Hinata acercándose a la pequeña. Hime sonrió muy contenta al ver a su madre y extendió sus bracitos pues quería un abrazo. Hinata se acercó a ella y la abrazó muy dulcemente - ¿Cómo te sientes hijita? Mami estaba muy preocupada.

-Hime-chan se siente muy bien y tiene ganas de ir a la casa – Respondió Hime con su sonrisita brillante. Naruto la observó desde la puerta y no pudo evitar sentirse extrañamente enternecido, le pasaba cada vez que veía a Hime-chan, ella era una niña tan linda y no sabía si era por ser hija de Hinata o por algo más, pero no podía dejar de pensar en esa extraña sensación – Mami, viniste con mi amigo el señor sol.

-Hola Hime-chan ¿Cómo te encuentras pequeñita? – Preguntó Naruto acercándose a ella. El rubio traía una bolsa en sus manos y cuando estuvo frente a Hime se la entregó – Te he traído un regalo.

Hinata miró sorprendida este hecho. En momentos como este se moría por decirle a Naruto la verdad, deseaba más que nunca estar con él y poder contarle que Hime era su hija y no de Sasuke, que jamás lo abandonó como él creía, sino que fue obligada a hacerlo, que sólo intentó protegerlo de la furia de su padre al irse en silencio aquella mañana que jamás pudo olvidar.

-¡Gracias señor sol! – Respondió Hime con una enorme sonrisa, sacando a Hinata de sus pensamientos. La niña abrió la bolsa decorada con ositos de peluche y descubrió dentro un conejito de felpa de color rosado. Lo miró con los ojos brillantes como dos estrellas y lo abrazó efusivamente - ¡Hime-chan ama los conejos!

-¿En serio? A mí también me gustan mucho – Comentó Naruto sonriente. Hinata sonrió con dulzura al ver tan hermosa escena, mientras que Sakura observaba todo aquello un tanto escéptica. Algo no andaba bien ¿Por qué esos tres parecían una familia feliz?

Más bien parecía como si Naruto fuese el padre de Hime y no Sasuke, pero eso era totalmente imposible ¿O tal vez no?

La pelirrosa se sentía confundida, así que decidió salir un momento fuera de aquella habitación, justo para ver que Sasuke se acercaba. Seguro iba a ver a su hija y no le gustaría nada aquel ambiente tan familiar que había dentro, así que pensó que lo mejor era que Sasuke no lo viera.

-S-Sasuke… - Lo llamó plantándose frente a él. Sasuke la observó y bajó la mirada. Apenas esta mañana se había despertado con Karin y ahora veía a Sakura, la persona que lo había descubierto con su amante.

-Hola Sakura ¿Cómo estás? – Preguntó Sasuke. Fue lo primero que se le vino a la cabeza y la verdad no quería pensar demasiado en que decir, así que sólo lo dijo. Sakura lo tomó de la mano y lo jaló lejos de ahí, mientras él la veía confundido.

-Necesito hablar contigo – Dijo ella antes de que Sasuke le preguntara cualquier cosa, por lo que él se quedó callado y la siguió sin chistar.

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Tenten salía de la empresa charlando animadamente con su amigo Kankuro, mientras que Neji los miraba con rabia y no sabía por que, tal vez sólo porque no soportaba a ninguno de los dos.

-Si quieres vengarte te tengo un plan infalible – Le dijo Gaara apareciendo de la nada como solía hacerlo. Neji lo miró con el ceño fruncido, sólo esperando a que él hablara – Enamórala.

-Estás loco… - Respondió el Hyûga dándole la espalda para irse. Jamás sería capaz de una tontería como esa, él odiaba a Tenten y ella lo odiaba a él ¿Enamorarla? Si, como no.

Gaara simplemente suspiró y se dio la vuelta, viendo como su secretaria se dirigía al ascensor. El pelirrojo se acercó a ella con su sonrisa matadora, lo que logró ponerla un poco nerviosa, aunque ella trataba de disimularlo.

-¿Ya estás lista Matsuri? – Preguntó mientras se cruzaba de brazos, apoyándose en la pared junto al ascensor. Matsuri asintió tímidamente con la cabeza.

-Si señor Gaara – Respondió, derrochando tanta dulzura que por un momento a Gaara se le olvidó que la quería llevar a la cama. Era la chica más dulce que había visto, aunque fuera así de hermosa, nunca había conocido a una mujer igual, todas se lanzaban a sus brazos como si él fuese un pedazo de carne fresca y ellas unas leonas, pero Matsuri era muy diferente y de cierta forma eso le excitaba.

-Yo voy por algo a mi oficina y ya regreso – Avisó el pelirrojo comenzando a caminar. Matsuri suspiró pesadamente al verlo irse, en verdad la estaba poniendo muy nerviosa y eso no debía pasar. De pronto sintió que alguien la jalaba del brazo con brusquedad.

-Auch – Se quejó la castaña - ¿Qué te pasa tonto?

-¿Qué se supone que significa lo que has hecho Matsuri? – Preguntó Shikamaru algo enfadado – Me has cambiado todo el plan ¿Qué es lo que crees que haces?

-Lo que acabas de decir, cambié el plan por completo, decidí que rechazarlo no era una buena estrategia y lo mejor es conquistarlo.

-¿Estás loca? Ese tipo jamás se va a enamorar de nadie, él no siente remordimiento por todas las mujeres que ha hecho sufrir ¿Acaso quieres ser una más de su lista? – Cuestionó enfadado, pero él lo hacía porque no quería ver a Matsuri llorando igual como a todas las otras chicas, sobre todo porque ella era una amiga muy querida – Creo que me equivoqué en pedirte que hicieras esto.

-Eso no pasará Shikamaru – Aseguró la castaña soltándose de su agarre con firmeza – Yo sé lo que hago ¿Me oyes? No dejaré que él me atrape en sus redes, será él quien caiga.

Shikamaru suspiró y se alejó de ella. De verdad se estaba arrepintiendo, pues sabía perfectamente lo terca que era Matsuri cuando algo se le metía entre ceja y ceja, así que sería imposible hacerla desistir ahora, más le valía apoyarla pues no le quedaba de otra.

-Haz lo que quieras- Dijo el Nara resignado. En ese momento se acercó Gaara con su típico paso seductor.

-¿Sucede algo? – Inquirió al notar un poco tenso el ambiente, pero lo dos aludidos negaron con la cabeza - ¿Nos vamos Matsuri?

-Vamos señor – Dijo Matsuri. Gaara le extendió su mano y ella la tomó, comenzando a caminar con él. Se dio la vuelta y le sacó la lengua a Shikamaru, quien sólo suspiró.

-En verdad no quiero verte lastimada después – Susurró sintiéndose algo culpable, pues sabía que si esto resultaba mal sería por su culpa – Rayos, no sé que tiene ese Gaara que enloquece a todas las chicas – Se quejó, pues él era un completo idiota en ese campo y aún seguía huyendo de Temari, de hecho ya debía irse antes de que ella lo encontrara.

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Hime se había quedado dormida y Naruto junto a Hinata la dejaron, pues necesitaba quedarse unos días más en observación, pero ya estaba mucho mejor. Hinata subió al auto de Naruto y este encendió el motor. Comenzaron a andar en silencio, mientras él escuchaba una canción en la radio.

Quisiera poder olvidarme de ti

Con otra sacarte por siempre de mí

Decirte a la cara que no me haces falta para poder vivir.

Quisiera borrarte de mi corazón

Quitar de mi boca tu dulce sabor

No echarte de menos al llegar la noche

Y sin reproches resignarme a tu adiós

-Es… una linda canción ¿No? – Preguntó Hinata. Naruto apagó el radio en cuanto terminó el coro, odiaba cuando esas cosas le recordaban lo miserable que era su vida, detestaba tener que pensar en Hinata con cada letra de una canción, no lo aguantaba.

Hinata no dijo nada más, se dio cuenta de que algo pasaba por la mente de Naruto. El rubio no podía soportar lo que estaba sintiendo, tanto dolor, tanto sufrimiento… y el tenerla tan cerca sólo lo hacía pensar en una cosa; necesitaba una maldita explicación de una vez por todas.

Detuvo el auto en una calle y Hinata notó que aquel lugar era una carretera y que estaba completamente vacía, Hinata quiso decir algo pero Naruto se le adelantó.

-¿Por qué todo esto Hinata? ¿Por qué te casaste con Sasuke? ¿Por qué me abandonaste? ¿De verdad… de verdad no te importó lo nuestro? ¡¿Fue simplemente un juego para ti? – Gritó casi descontrolado, pero sin mirar a Hinata en ningún momento. Golpeó el manubrio del auto y siguió sin mirarla, no podía hacerlo.

La ojiperla simplemente dejó escapar unas cuantas lágrimas de sus ojos; era ahora o nunca.

-Jamás fue un juego, tú eres y serás siempre el único amor de mi vida… yo no quise abandonarte, todo esto tiene una explicación, todo… incluso mi boda con Sasuke – Respondió Hinata. Naruto no la miraba pero ella a él sí – Y aquel día… no me fui porque quise, fui obligada a hacerlo…

Naruto levantó la mirada con cierta sorpresa reflejada en sus ojos azules, para mirar por fin a la ojiperla, notando como las finas lágrimas brotaban de sus ojos.

¿Por qué no podía odiarla?

¿Tan fuerte era aquel sentimiento?

-Maldita sea… - Masculló antes de unir sus labios con los de ella. La tomó por la cintura, pegándola más a su cuerpo, mientras sus labios seguían fundidos en aquel beso casi desenfrenado.

La ojiperla subió sus manos lentamente por la espalda del rubio, hasta llegar a su cabello y así enredar sus dedos en él, mientras Naruto comenzaba a deslizar sus dedos por debajo de la blusa de Hinata, sintiendo la suavidad de su piel, algo que jamás creyó volver a sentir.

Se estaba sintiendo tan vivo al tenerla de vuelta, al poder sentir la calidez de su cuerpo y la humedad de sus besos. Que todo se fuera a la mierda.

El amor jamás entiende de razón...

En ese momento… simplemente necesitaba sentirla.

Continuara…

Avance:

Sakura y Sasuke finalmente hablan, mientras que Naruto y Hinata –sin haberse dado explicaciones aún- desatan su pasión mutua sin importarles nada. Gaara y Matsuri comienzan su juego de coqueteo, mientras que Shikamaru trata de hacerle frente a su extraña fobia e Ino quiere hacerse amiga de Sai para que él le de consejos de moda, sin sospechar la realidad, mientras que Neji tendrá en consideración el consejo de Gaara.

Capítulo 9: Alcanzando objetivos.

Pequeño Omake.

Estoy yo escribiendo muy concentrada en mi pc, cuando de pronto siento unos golpes fuertes a la puerta.

-¿Quién?

-¡Soy yo, Shikamaru, por favor ábreme la puerta! – Grita desesperado. Me levanto algo confundida.

-¿Qué demonios te sucede? – Pregunto mientras lo dejo pasar. Shikamaru me mira con la cara más asustada que haya visto en mi vida.

-Es Temari, me está persiguiendo con un vestidito así de corto – Me señala con sus manos. Yo sólo suspiro y le doy una cachetada para después lanzarlo fuera de mi estudio.

-¡Hazte hombre de una vez!

-¡No quiero, le temo a las mujeres guapas! – Grita histérico mientras toca la puerta. Yo me pongo unos audífonos con música y comienzo a escribir de nuevo.

Fin Omake.

Neji ¿Esos son celos?

¡Naruto! ¡No te pudiste aguantar!

Hime-chan es taaaan linda, la adoro (wow, primera vez que adoro a uno de mis oc's O_O)

Buena pregunta Shikamaru ¿Qué demonios tiene Gaara que las enloquece a todas? (Incluyéndome)

Jaja, bueno, mejor dejo de comentar por ahora, espero que les haya gustado.

Pregunta ¿Quieren o no quieren lemon para el otro capi? Porque independientemente de lo que respondan pasará lo que tenga que pasar, sólo quiero saber si lo quieren con detalles o no xD

¡Hasta pronto!

¡See You Later! xD