Calma
Personaje: Discord
A pedido de: Slash Torrance
Si me permití ceder a ese encanto peculiar que me ofrecía la amistad de Fluttershy, fue en parte porque estaba algo cansado, y en parte porque cualquier cosa parecía mejor que estar convertido en piedra. Cansado porque a pesar de todo he visto mucho de todo lo malo que existe junto al orden y a la armonía, y en algunos casos se encuentran bajo esa máscara. El caos, aunque no lo parezca, tiene un efecto liberador, de mostrar las cosas como son, pero supongo que de nada me serviría exponer mi tesis al respecto ya que sus mentes, contaminadas con el discurso de la armonía y el bien, la desecharían sin reparos. Y lo entiendo. No se puede comprender algo que no se ha asimilado, que no se ha pensado ni reflexionado.
Todos los días convivo con ese reflejo de mi poder perdido, con esa maldad innata que subyace dentro mío como en todos los seres. Debo soportarlo en cada momento que aprovecha para escupir su cizaña y tratar de convencerme de reclamar venganza. Pero temo que sería distinto si cediera, el germen de esa bondad coronada de mariposas me inyectaría un tremendo aguijón de culpa si tan sólo viera ese tierno rostro contraerse en tristeza. Ya no podría. Por eso resolví formas aleatorias de causar caos, en la medida justa y posible que me permita divertirme sin que algún poni se ponga terco a exigir que me encierren.
¿Qué? ¿Les resulta demasiado filosófico y concreto como para venir del pensamiento del señor del caos? El zorro sabe más por viejo que por zorro, dicen. Y yo soy viejo, lo que me concede una cierta sabiduría, y soy incluso más capaz de admitir mis errores o buscar enmendarlos de lo que sería Celestia. Ustedes sabrán.
Así y todo, basta de hablar de mí. Esa sabiduría de viejo ya hace que me incomode hablar tanto de mí. Debo admitir que me preocupa un poco Fluttershy. Ella siempre da sin exigir algo a cambio, y para colmo de males debe aguantar varias negatividades. Empezando por ese mugroso conejo, al que trato de fastidiar hasta el hartazgo cada vez que voy a su casa. Es un desagradecido y malcriado… No lo demostré, pero me indignó en cierta manera cuando ella me contó lo ocurrido con los murciélagos vampiros de la fruta. Applejack podrá ser honesta y todo, pero es una terca sin remedio. Y me sorprende que hasta Twilight, la voz de la razón y de la conciencia, se hubiera puesto del lado de la ranchera. Eso no me parece amistad, por mucho que luego la hubieran ayudado cuando Fluttershy se transformó en poni murciélago (me hubiera gustado verla, habría sido interesante), debieron considerar su opción en primer lugar. Pienso seriamente que ellas no merecen a Fluttershy como amiga, más de lo que yo la merezco. Pero bueno, eso significa que no son perfectas después de todo.
He escuchado con sumo interés sus anécdotas de cuando enfrentó a un dragón, y luego a un minotauro. En ese tiempo todavía dudaba de querer unirme a su amistad, pero poco a poco a fui descubriendo cualidades de ella bastante interesantes, y hasta incluso contradictorias con su forma de ser y su elemento. Si podía encontrar fortaleza en alguien que a simple vista no lo parecía, se me ocurrió pensar que podía encontrar una pizca de armonía en mí, a pesar de mi composición caótica.
Lo que me preocupa en concreto es que Fluttershy no logre expresar su ira, siquiera que se enoje en lo más mínimo. Si bien la mirada podría considerarse un atisbo de enojo, en general es muy bajo el margen de expresión que le da a las emociones violentas. Yo he llegado a enojarme de la peor forma posible, miles de años atrás, pero ahora el motivo de esa furia ya es polvo. Lo mío siempre fue hacer rabiar a otros, y por ende es muy difícil hacerme enojar a mí… oigan, lo de Tree Hugger en la Gala del Galope eran celos, se los aclaro. Y no es que yo realmente me hubiera enojado con esa hippie.
Aquél día, decidí dar un paseo e ir caminando a casa de mi amiga, cuando de repente una ráfaga amarilla y rosa me cruzó y me hizo dar tres vueltas en seco. No reaccioné hasta que llegaron las otras cinco, y me preguntaron si había visto pasar a Fluttershy. Las vi consternadas, Pinkie Pie traía una cara larga de tristeza. Detrás de ellas, animalitos y esa bestia de cola esponjosa. Estuve a punto de transportarme a su casa, sin mediar palabra con las otras, pero decidí que necesitaba un informe de la situación. Las convencí de que dejaran todo en mis garras.
Espié por su puerta y noté que lo mejor sería dejarla reposar durante unas horas. No oí llanto ni nada. Me tomé un tiempo para prepararle un té y unas masitas, estaba seguro de que una merienda casera serviría para amenizar la charla.
Cuando todo estuvo listo, subí y golpeé a su puerta, seguro de que Fluttershy no querría responder y de que yo entraría de todas formas.
"Te traje un tilo. Sé que te gusta" le dije.
Vi que se tapaba la cabeza, y me pareció que no había llorado en absoluto. Me desconcertó, pero lo entendí mejor luego. Había tenido un mal día, y un desborde de emoción violenta que provocó que insultara a sus amigas y mascotas. Lejos de sentir primero una gran culpa, se sintió aliviada, en calma, y luego se acordó de la culpa y estuvo a punto de llorar, cuando tuve el impulso de recitarle una de las tantas enseñanzas sobre amistad que me inculcaba. Ella se mostró muy agradecida por mi gesto, y esa gratitud me alegró.
"¿Sabes que ahora tienes que dar una importante disculpa, verdad? ¿Estás preparada para esto?" le pregunté antes de salir. Ella asintió.
Y bueno, no tengo más que decir que salió todo bien para todos al final.
Pero sigo pensando que ellas no merecen a Fluttershy como amiga.
…
Pequeña nota al pie: Discord es otro de los personajes de los que se puede escribir cualquier cosa. Y buscando un tema, se me ocurrió que podía dar su versión de lo que pasó con Flutershy dos capítulos atrás. Quizá no es un asunto muy original su relación con el draconequus, ya lo sé, pero el gancho entre estos dos relatos sí lo sería.
Nos leemos pronto.
