CAPITULO 8. ¿ACEPTAS?

- Entonces ¿aceptas? - Draco le extendió la mano esperando cerrar el trato…

- Mmm… es una locura - Hermione tomo asiento pensativa - ¿Tú y yo?... ni siquiera podemos juntos sin discutir.

- Supongo que tienes razón… pero… - se llevó la mano a la cabeza, buscaba las palabras correctas para decirlo - Tú ganas… voy a planteártelo de otra manera…

- Te escucho - cruzó los brazos esperando a que él hablara.

- No soy tan idiota como crees - comenzó.

- Si… aja - dijo sarcástica.

- No solo quiero sexo - continuó sin prestarle atención.

- Si claro… ¿Entonces? - interrumpió ella.

- En realidad… quiero poder conversar con una mujer con un mínimo de cerebro de vez en cuando… una amiga - le contó.

- Y de paso pasarla bien ¿no? - frunció el ceño.

- Pues ¿por qué no? - le guiñó el ojo - Solo sería de vez en cuando, vamos Granger… te prometo satisfacción total - sonrió.

Hermione no pudo evitar sonrojarse, después de todo el rubio era muy atractivo y un supuesto "Dios del sexo" según se escuchaba hace unos años en los pasillos de Hogwarts. Medito un momento, la oferta comenzaba a sonar tentadora.

- ¿Y? - Malfoy la saco de sus pensamientos - Vamos Granger… aun pienso regresar al Ministerio - apuntó mirando su reloj.

- Mmm - la castaña se puso de pie nuevamente - ¿Qué otras reglas habría?

- ¡Jajaja! ¿Eso significa que estás pensando en la posibilidad de aceptar? - sonrió satisfecho, estaba funcionando.

- Pues… no… bueno… no sé - aceptó y de nuevo sus mejillas se tornaron de rosado.

- A mí se me ocurre que la regla No. 2 sea "El juego solo termina si ambos estamos de acuerdo" - también se puso de pie.

- Que conveniente ¿no? - entrecerró los ojos - tengo otra… No. 3 "No puedes entrometerte en mi vida, yo no me entrometeré en la tuya".

- No. 4… no seríamos pareja así que cada uno puede salir con otras personas.

- No. 5 "No puedes agredir, ni ofender a mis amigos".

- Esta bien… trataré de no hacerlo - el rubio levantó la mano derecha en señal de promesa.

- Ok… aceptó - cerró los ojos, como esperando que Malfoy riera y aceptara que se trataba de una broma.

- Apuesto que no te arrepentirás - se acercó a ella y rozó sus cálidos labios - Los encuentros serían aquí, en el mundo mágico sería más complicado mantener el secreto…

- Tienes que prometer que serás cuidadoso - dijo resignada, esperaba no tener que arrepentirse pronto de lo que acababa de hacer.

- Si, si… te aseguró que tus vecinos no lo notarán - la observó un momento, la falda le sentaba bastante bien - Bueno… tengo que regresar al Ministerio ¿te parece si nos vemos esta noche?

- Pues…yo… - de pronto se puso nerviosa, no había pensado en la posibilidad de que Draco quisiera comenzar precisamente hoy con el supuesto juego.

- Te veo a la hora de la cena - continuo el sin prestarle atención.

- Ok - dijo al fin - "Al mal paso darle prisa" - murmuró para sí misma.

- Bueno Granger… te veo luego - se aproximó a ella y la abrazó.

Hermione no dijo nada, simplemente se paralizó al sentir los fuertes brazos del rubio rodeándola. Después de unos instantes él salió del apartamento sin decir nada más, abordo el ascensor y salió del edificio, estaba a punto de subir a su auto, miró hacia arriba e hizo una señal de despedida. Hermione se encontraba mirándolo desde el ventanal.

La castaña observó el auto de chico alejarse y permaneció unos minutos de pie cerca de la ventana, de pronto miró su reloj también, se había atrasado un poco, debía empezar con unos diseños. Tomó su bolso, cogió de nuevo su abrigo y salió camino al centro, necesitaba algunos materiales para comenzar a trabajar.

El resto de la tarde Draco no dejo de sonreír, como siempre, se había salido con la suya, Granger siempre había llamado su atención, independientemente de ser una impura, era muy bella y ahora podría pasarla muy bien en compañía de ella.

La noche llegó por fin, la castaña estaba agotada debido al trabajo, así que salió de su estudio y se dirigió a su habitación para tomar un baño, sabía que tarde o temprano llegaría Malfoy.

Y así fue, apenas entró a la ducha, el rubio apareció en la sala de estar. Echó un vistazo al apartamento, estaba oscuro, después se dirigió a la cocina, el comedor, el estudio y no había rastro de la Hermione, sonrió maliciosamente apenas se encontró frente a lo que suponía era la habitación, sin duda debía estar ahí. Cuidadosamente tomó la manija de la puerta y comenzó a girarla.

-Maldita sea- murmuró al darse cuenta de que el seguro estaba puesto - Alohomora - recitó con varita en mano.

Entró sigilosamente a la habitación, era mucho mejor de lo que esperaba, la cama vestía sabanas en tonos rosados y dorados a juego con las lindas cortinas. A cada uno de los lados esta se encontraba un buró con su respectiva lámpara, en frente a ellos un tocador cuya superficie estaba abarrotada de maquillaje, cremas y perfumes propiedad de la chica. En una de las esquinas del dormitorio se encontraba una mesita y un pequeño sillón de vestiduras rosadas, del otro lado se encontraba una puerta, que suponía llevaba al armario. Draco avanzó un poco más para apreciar el resto de la habitación, era acogedora y sin duda le agradaba…

La castaña tarareaba una de sus canciones favoritas mientras dejaba caer el agua para eliminar los restos de jabón frutal de su cuerpo. Cuando estuvo lista cerró la llave de agua, cogió una toalla para secar su cabello y otra con la que cubrió su cuerpo y salió de la ducha. Apenas había avanzado algunos pasos cuando se paralizó al ver el intruso en su habitación.

- ¿Malfoy? ¿Qué haces aquí? - preguntó al tiempo que se aferraba a la toalla que cubría su desnudo cuerpo.

- ¡Buenas noches! - el rubio se encontraba sentado en el sillón - ¿Es así como me saludas Granger?

- ¡Hola! - dijo ella - ¿qué haces aquí? - repitió.

- Vaya memoria que tienes… si recuerdas que teníamos una cita ¿no? - inquirió.

- Claro que lo recuerdo… pero ¿qué demonios haces en mi habitación? - indagó con un dejo de molestia.

- Pues llegue hace un rato, te busque por el resto de la casa y…

- Y decidiste entrar a mi recamara sin permiso - interrumpió ella.

- Así es - dijo con una sonrisa, a pesar de lo molesta que estaba lucía muy bella - Vamos Jane no es para tanto…

- ¿Qué no es para tanto?... pudiste por lo menos tocar la puerta y aguardar a que me vistiera - continuó molesta.

- Relájate… de haber querido entró directo al baño y no lo hice - dijo a su favor, mientras observaba detenidamente a la chica.

- Vaya… entonces gracias por ser tan considerado - agregó ella sarcástica.

- Mmmm, ya… no te enojes… lo siento - se disculpó el rubio, lo que menos quería era arruinar esa noche.

- ¿Qué? - Hermione se sorprendió a sobremanera, nunca Draco Malfoy se había disculpado con nadie.

- Aguardaré afuera mientras te cambias… ¿te parece si ordenó sushi para cenar? - indagó.

- Está bien… en un momento te alcanzó - suspiró resignada, no lograba entender el extraño comportamiento de su acompañante.

- Te espero - se puso de pie y camino hacia la puerta - No es necesario que uses ropa interior… terminaras sin ella - murmuró justo antes de salir.

- Escuche eso Malfoy - se quejó la castaña lo suficientemente fuerte para que la oyera.

- Esa era la intención - gritó él desde la sala y a continuación comenzó a reír.

- ¡Oh Hermione en la que te has metido! - dijo para sí misma y a continuación se dirigió al armario para sacar su ropa.

Mientras tanto el rubio, aun riendo se dirigió a una pequeña mesa en la sala de estar, donde se encontraba el teléfono, cogió la bocina, marco al restaurante Japonés y ordenó algunos platillos. Miró su reloj de mano, aún era temprano, así que caminó hacia el comedor donde se encontraba el minibar y se sirvió una copa, decidió beberla en la sala, mientras esperaba encendió la pantalla de plasma, la noche apenas comenzaba…