Capitulo 9. El día séptimo
Eran las 11 de la noche de un 9 de agosto, Trunks, en ese entonces de 14 años, no podía conciliar el sueño, a pesar de su cansancio y de sus muchos deseos de dormir, no lo lograba; 45 minutos atrás, su hermanita de apenas unos meses de nacida, había logrado espantarle el sueño que tan difícilmente había conseguido. Ya estaba dormida; pero era cuestión de tiempo para que despertara y volviera a interrumpirle su descanso.
Todo había cambiado tanto desde el momento en que supo de su existencia, ese día que su madre se lo dijo en el desayuno tuvo tantos sentimientos encontrados que hasta ese momento no sabía como manejar.
Tomo un libro de mecánica avanzada de su escritorio, talvez toda esa lectura le hiciera dormir; pero a pesar de que llevaba 30 minutos leyéndolo tuvo el efecto contrario, no dormía, le despertaba más. Talvez lo terminaría esa noche, no era la primera vez que se quedaba despierto hasta el amanecer.
-Trunks- escucho que le llamaban por el intercomunicador, la voz le alegraba, no podía creer que estuviera despierto a esas horas, usualmente él dormía como un tronco desde las 8 de la noche
-Ya voy, abuelo- le contestó sin necesidad de acercarse al intercomunicador. Hizo el libro a un lado y camino hasta la puerta-¿Qué pasa?- le pregunto al abrirle la puerta, le extraño que su abuelo aun tuviera la bata blanca y no anduviera en pijama
-Pues no puedo dormir…me gustaría recorrer la ciudad en auto, como lo hacía cuando era joven… ¿te gustaría llevarme?
-Pues yo…- le contesto Trunks con contrariedad, claro que quería; pero eso significaba que rompería reglas muy básicas y que su madre lo mataría- no se abuelo ¿manejar? Mamá se va a molestar, aun no ha firmado para mi permiso de conducir y la hora...pues…
-Vamos...-le dijo el abuelo tratando de animarlo- tu madre conducía a tu edad y nunca se tomo la molestia de pedirme permiso…y por la hora no te preocupes…yo rendiré cuentas por ti- y le guiño un ojo, en ese momento lo convenció, su abuelo era su cómplice desde hacia un tiempo, sentía que él era el único que lograba comprenderle en esta dura etapa de su vida, cuando nada tenía orden, cuando todo se hacia complicado y sobre todo con la llegada de Bra y su sentimientos ambivalentes sobre ella.
-Esta bien- le dijo sin pensarlo más, porque esos momentos con su abuelo se acabarían algún día, así que tenía que aprovecharlos hasta el ultimo, sobre todo ahora, con esa enfermedad que hacia un par de meses le habían detectado, esa enfermedad que le hacia olvidar cosas, como si su mente tuviera una fuga de recuerdos, olvidaba fechas y nombres, se detenía de un momento a otro sin poder recordar que hacia o para que servía el desarmador que tenía en la mano; pero había momentos en que no olvidaba nada y que todo era como antes, este era uno de esos.
Si quería estar con alguien era con él, ni siquiera Goten lo comprendía tan bien como el abuelo.
Sacaron el Cadillac convertible plateado modelo 737, el primer auto que compró con las regalías de las capsulas, recorrieron las calles sin rumbo fijo, sin que les interesara a donde tenían que ir , solo hablaban de cosas triviales, de los nuevos modelos de naves espaciales que sacaría la compañía, le contó de cuando era joven y sus tiempos en la universidad, le hablo del día en que concibió la idea de las capsulas y de cómo gasto todo su dinero para construirlas, incluso le hablo de los clubes nocturnos que solía visitar
-Te llevaría; pero no creo que te dejen entrar y a mi me meterían a la cárcel por corrupción de menores- Trunks rió a carcajadas, como adoraba a su abuelo, siempre lo hacia reír.
No se dio cuenta en que momento habían llegado a la entrada de ciudad del Oeste, contemplaban el lucero de la mañana, Trunks ya le había contado de la escuela, de su novia, una chica 2 años mayor que él y como sus amigos le admiraban por eso-- incluso su abuelo le felicito— le hablo de lo extraño que era estar rodeado de gente mayor a él; pero que se estaba acostumbrando; había otra cosa de la que quería hablar; pero no tenía idea de cómo decirlo sin que pareciera que no quería a su hermanita, la amaba; pero todo había sido tan repentino
-Debe ser raro para ti- le dijo el anciano interrumpiendo el silencio- que tengas 14 años y tengas una hermanita de meses- Trunks dirigió su mirada al piso, sabía que responder; pero no sabía como hacerlo y peor aun, no sabía si debía dar esa respuesta
-Yo quiero a mi hermanita- le contesto con una sonrisa marcada por la tristeza- por Kami- Sama que yo la amo y estoy feliz porque ella haya llegado a nuestras vidas; pero…todo es distinto con ella…él es distinto con ella- el abuelo le dio un toque a su cigarrillo, contuvo el humo por unos segundos como si este le ayudara a pensar- he visto que él le sonríe, incluso vi como la acariciaba mientras mamá la alimentaba y estoy seguro que eso nunca lo hizo conmigo, si cuando yo era un niño- le dijo con melancolía- él nunca me miraba como a ella; de hecho él no me miraba a veces evitaba verme- y el abuelo asintió mientras exhalaba el humo, era cierto no tenía caso decirle a su nieto que todo eran ideaciones suyas, que Vegeta se había comportado de igual manera con él siendo bebé ; Trunks era muy perspicaz y se daría cuenta de que mentía, además nunca le había gustado engañarlo- creo que…-creo que estoy…celoso- y esa afirmación había sido una victoria, le era difícil aceptarlo, un chico de 14 años no tenía porque tener celos de una pequeña de meses, eso era para los niños y ya no lo era más
-Hijo se que no es fácil- le dijo el científico mientras arrojaba la colilla a la carretera- pero ya eres mayor y debes entender que las cosas cambian…me refiero a que tu padre era…otro hombre cuando tú naciste, era una persona muy confundida que había tenido una vida muy difícil y… bueno, es lo de menos, estoy seguro que él te ama tanto como a Bra; pero tú eres algo muy distinto de lo que tu hermana es, significas algo más para él…
-Abuelo- le interrumpió- ya no quiero hablar más de esto- estaba desconcertado, sabía de lo que el anciano le hablaba, nada se le había ocultado del pasado de su padre como príncipe y asesino, sin embargo aun no entendía el porque no había recibido el trato que había tenido con Bra. Si sabía que era orgulloso, que era un hombre totalmente distinto para cuando el nació; pero para Trunks no había justificación…él era su hijo, su sangre, el niño que aguantaba los días en que le ignoraba por completo, esas veces cuando lo llamaba y el príncipe sencillamente pasaba de largo y a pesar de eso, a pesar de la desatención y el sufrimiento, le admiraba como a nadie, quería ser tan fuerte como él. Todo eso circulaba una y otra vez en su cabeza en un ciclo reverberante sin fin.
Su abuelo le miraba extrañado, Trunks supo por esa mirada de confusión que estaba teniendo otro de esos momentos en que olvidaba las cosas, que probablemente lo confundiría con una persona que ya ni siquiera vivía; pero ya había aprendido a ayudarle en esas situaciones.
-¿Philip?- el chico se llevo una mano a la cara, así que esta vez era Philip
-Si- le dijo con seriedad- soy Philip- aquel viejo ingeniero a quien el Dr. Brief apreciaba tanto como a un hermano
-¿Qué hacemos aquí?
-Solo salimos un rato a pasear- El viejo se mostraba preocupado, tomo un cigarro de su cajetilla y se lo llevo a la boca en busca de tranquilidad
-Philip, no se como me convenciste pero llévame a casa de inmediato, mi hija esta a punto de tener un bebé y tengo que llevarla al hospital, me dijo que sería en cualquier momento…- y prendió el cigarrillo con nerviosismo
-Pueda llevarla tu nieto- le dijo Trunks mientras le abría la puerta del pasajero, tratando de calmar al ansioso anciano
-… ¿mi nieto?- pregunto extrañado- ¿Qué te pasa? Si este es mi primer nieto, tú sabes muy bien como esta la situación, ya te lo he dicho….Bulma me preocupa mucho, esta prácticamente sola con el bebé…Él se fue- aquello le llamo la atención al joven
-¿El padre?- pregunto con frialdad. El doctor Brief le miro con severidad
-Te haces viejo ¿Cómo es posible que lo olvidaras? Te dije que ese sujeto se fue a entrenar al espacio, dejo a Bulma y a su bebé…deja de mirarme así, va a volver…Philip ¿Te sientes bien? – No, en lo absoluto, ignoraba que su padre les hubiera abandonado aun antes de nacer por ir a entrenar al espacio, no había sucedido lo mismo con Bra, Vegeta había estado pendiente de Bulma y su embarazo; pero cuando el iba a nacer les abandono por ir a entrenar…y al espacio, lejos de ellos, lejos de él ¿acaso tenía algo malo¿Su padre le odio en ese momento¿Por qué su ausencia?...
Abrió los ojos, apoyándose en sus codos se incorporo del húmedo pasto, los brillantes rayos de la luna llena iluminaban el claro donde estaba tendido, todo el paisaje había adquirido un tenue tono azul, era peligroso estar ahí; se exponía a ser devorado por los simios y aun estaba…débil…no sabía como había llegado hasta ahí, la nave que venía piloteando junto con Goten no estaba y ni siquiera la veía a lo lejos... ¿y donde estaba Goten?
-Aww- se llevo una mano a la nuca, le dolía bastante. Miro su reloj, eran las 19 horas, 46 minutos, 12 segundos- yo volé- dijo confundido tratando de regresar recuerdos que sabía que tenía pero por alguna razón se habían guardado en lo más recóndito de su mente-…yo volé- dijo haciendo un gran esfuerzo por recordar- yo volé siguiendo a Goten…
-Goten—pero él no hizo caso emprendió una frenética carrera, inclusive…estaba volando-Goten- le grito Trunks desesperado; pero ya no le oía, solo continuaba volando a toda velocidad.
Y, de repente, Trunks sintió el enorme Ki de Goten; pero no solo eso, había otro más, uno aun mas grande, algo que jamás en su vida había sentido, estaba estático en el templo de Kami- Sama, al parecer esperándolo…¡Podía sentir el ki¿Sus poderes habían vuelto? Solo había una manera de averiguarlo, se concentró y se elevo por los aires, no podía creerlo estaba volando, no perdió más tiempo, tan rápido como pudo voló hasta alcanzar el ki de su amigo, que era frenético y al parecer no podía ni quería controlarlo.
-¿Qué te pasa?- le grito al mismo tiempo que le alcanzaba- Detente- pero Goten no escuchaba, volaba sin detenerse, sin importarle que sus fuerzas se le acabaran en cualquier momento, solo pensaba en llegar a ese ki -¡Goten!- al fin lo había alcanzado, se pararon en seco en los aires, Trunks lo detenía con todas sus fuerzas de sus hombros, pero Goten trataba de zafarse a como diera lugar, ya no razonaba, era como hablarle a un animal, a la furia encarnada- ¡Detente, escúchame!- y le vio directo a los ojos; pero sus ojos ya no tenían expresión alguna, como si fueran los ojos de un muerto y no le miraban a él miraban en dirección al templo, trataba de librarse de Trunks, finalmente le tomó de los brazos y con fuerza los aparto de él y continuo desesperadamente. Trunks reanudo su vuelo para alcanzarle, le abrazo por la espalda; pero Goten no pensaba detenerse, no pensaba en lo absoluto, tan solo trataba de zafarse mientras su amigo le asía con fuerza
-¿Qué haces idiota?- le gritaba Trunks desesperado- ¡Detente!- pero no lo escuchaba, Goten le dio un codazo en el estomago, adolorido, Trunks lo soltó de inmediato, Goten continuo volando sin que le importara el estado de su amigo-¡IDIOTA!- le grito molesto, sin importarle el dolor le persiguió determinado a detenerlo. El ki del templo se incrementaba y disminuía de cuando en cuando, Son solo quería llegar ahí, era probable que fuera lo único que su mente albergara y que inclusive no supiera porque quería llegar hasta ahí, solo era ese odio que crecía a cada segundo conforme se acercaba, ese instinto que le instaba a pelear hasta la muerte ya fuera la suya o la de su contrincante; pero alguien tenía que morir en esa pelea.
Su delirante carrera hacia el templo se vio interrumpida por un golpe en el rostro que lo mando hasta el suelo, era Trunks, furioso también, bajo a unos metros de la nube de polvo que Goten había levantado con su estrepitosa caída
-Así lo quisiste- le dijo cuando le vio levantarse, su chamarra estaba rasgada y el llenó de tierra y sangre, llenó de odio e ira.
Sus inexpresivos ojos negros se clavaron en él, buscaba venganza, si Trunks no le dejaba ir hasta ahí, habría que quitarlo del camino, poco importaba si había sido su mejor amigo de toda la vida.
Frente a frente con un animal, así lo consideraba ahora, incluso los animales razonaban más
-¿Te vas a calmar?- y Goten se transformo de inmediato en súper saiyajin – ya veo que no- y le arrojo un kame ha me ha que Trunks desvió con una mano -¡Cálmate!- le ordeno con severidad- vete calmándote- pero él hizo lo contrario, voló los pocos metros que lo separaban de Trunks y comenzó a atacarlo, solo podía esquivar los golpes, Sin pensarlo dos veces se convirtió en súper saiyajin.
Su pelea parecía no tener fin, ambos estaban cansados pero seguían golpeándose y defendiéndose a su vez de los golpes del adversario, no había tiempo para técnicas, solo usaban los puños y las piernas. Aquel campo abierto presenciaba la ardua batalla de los únicos sobrevivientes de la tierra, una batalla que no parecía tener final, incluso Trunks comenzaba a dejar de pensar, solo sentía, únicamente se dejaba llevar por esa rabia que se incrementaba con cada golpe, con cada vez que sentía el ki proveniente del templo, con cada vez que recordaba el momento que había despertado a un mundo distinto al suyo, que era más una pesadilla que la realidad.
Goten pateo a Trunks en el pecho, le derribo en el acto, aprovecho ese instante para salir volando; se incorporo, no tenía necesidad de volar, con sus manos formo una esfera de energía y la lanzo contra Son precipitándolo al suelo en una fuerte caída, voló hasta el lugar donde su amigo había aterrizado forzosamente.
-Necesitas más que eso para derrotarme- no interesaba el dolor que le producía el que las gotas de sudor colándose en sus heridas, ni el que sintiera que echaría los pulmones por la boca por las grandes bocanadas de aire que tomaba, para Trunks el cansancio estaba en segundo plano, tenía que detenerlo, ese era su único objetivo, la adrenalina que corría por sus venas le impulsaba a seguir.
Son se abalanzo en su contra, Trunks no se explicaba de donde sacaba tanta energía, siempre le había derrotado ¿era ese estado de ira total que le daba todo ese poder? …un golpe en el estomago, una patada que le hizo caer al suelo y en aquel momento perdió el conocimiento.
¿Qué había sido de Goten? Se concentro para sentir el monstruoso ki del templo; pero ya no estaba ahí, se había desvanecido, tampoco sentía el ki de Goten ¿Qué habría pasado? Sus ojos de adaptaron rápidamente a la tenue luz y comenzó a buscar a su amigo por los alrededores, mas no le vio por ninguna parte.
Tomo asiento sobre una roca, comenzaba a contemplar la idea de que se hubiera quedado solo…solo, en un mundo vació, sin ningún otro ser humano, más que fantasmas en pena y simios que lucían en estado de descomposición, pensar en esa idea le hacia sentir que se ahogaba, no… ¡No podía ser cierto!…Goten tenía que estar vivo en alguna parte, era cuestión de buscarlo.
Eran las 18 horas, 57 minutos, 12 segundos cuando emprendió el vuelo en dirección hacia el templo de Kami- Sama, el sol comenzaba a despuntar, su luz le ayudaba a visualizar mejor el amplio campo que iba recorriendo. Vio dinosaurios comiendo de las hojas de altos árboles, vio inmensas aves volando a la par con él, se dio cuenta de que casi todo estaba restituido a excepción de los seres humanos. No podía sentir ningún ki de ellos, únicamente esas pequeñas y débiles presencias que con mucho trabajo podían sentirse, las presencias de los animales.
Mientras tanto pensó en el sueño que había tenido con su abuelo, era más bien un recuerdo que desde hacia tiempo había olvidado, cuando en plena crisis de su enfermedad le revelo algo que nunca hubiera querido que su nieto supiese, el hecho de que su padre le había abandonado antes de nacer. Ese recuerdo trajo otros, el recuerdo de que dos semanas después reuniera las fuerzas para encarar a su padre y reclamarle su abandono ¿Qué había respondido él? Que no tenía porque darle explicaciones, que era parte del pasado y que debía olvidarlo, se salio de la cámara gravedad donde ambos entrenaban a pesar de que él le llamaba, furioso, recriminándole su abandono y el trato distinto que Bra recibía; pero su padre nunca se dio la media vuelta para darle la explicación que quería escuchar, si es que en realidad había alguna que lo dejara plenamente satisfecho.
Ya había volado por cuatro horas, decidió tomar un descanso, el templo de Kami-Sama estaba a un kilómetro de ahí. Era probable que Goten estuviera allá; pero también era probable que la pelea y el cansancio le hubieran hecho desmayarse en el camino.
Aterrizó en el bosque, y por casualidad vio una mano que sobresalía del verde follaje.
-¡No!- Y tuvo de nuevo esa pavorosa sensación de soledad y vacío porque sabía muy bien que esta vez quien estaría oculto detrás de los arbustos era su amigo. Las lágrimas brotaron sin que siquiera se percatase, las limpio con una mano tratando a toda costa de tranquilizarse, de armarse de valor para lo que estaba a punto de ver
-Goten- dijo con la voz quebrada al verlo tirado boca arriba, con señales de una batalla más cruenta que la que habían entablado horas antes, solo quedaban jirones de su chamarra, su playera había sido destruida dejando ver una amplia mancha morada en su pecho, evidencia de un terrible golpe, seguramente fue el que le causo su muerte.
Se sentó a su lado, asimilando que en realidad se había ido, que aquel amigo a quien conocía desde toda la vida, con quien compartía todos sus secretos, quien había sido su cómplice en sus travesuras, con quien había contado para bien o para mal, estaba muerto y no le podría revivir.
Lo contemplo cerca de una hora, unas lágrimas brotaron de sus ojos azules
-Perdóname- le dijo al cadáver entre sollozos- por un segundo pensé que yo debería ser el muerto, que tú deberías de estar vivo…que tú deberías quedarte en este mundo y que yo debería estar en los brazos de la muerte descansando en paz al lado de mi familia…y tú te debiste de quedar a sufrir, solo fue un segundo…perdóname, soy un egoísta; pero…es que estoy tan cansado, ya no puedo más, ya no veo razones para seguir, incluso tú te has ido…he perdido la esperanza. Quisiera quedarme contigo a esperar mi muerte; pero hay algo que me obliga a seguir y no se que sea…tengo que seguir…no se si donde estas puedas escucharme…y si lo hiciste espero puedas perdonarme.
El tiempo se movía en cámara lenta, tan solo quería volver , volver a su vida de antes, ver a la gente en las calles y escuchar su bullicio incesante, ver a su familia; pero más que cualquier otra cosa, él quería volver a esa fracción de segundo que le había cambiado la vida, el momento aquel en que su padre le golpeo en la cabeza, talvez antes para no beber las cantidades industriales de alcohol que había ingerido, o no, más aun, retroceder a aquel día en que se enteró que su padre le había abandonado cuando ni siquiera había nacido, quizás fue esa fracción de segundo que lo cambio todo en realidad.
Perdió la noción del tiempo, oyó los gruñidos de aves, al alzar la vista se percató de que arriba estaban varias aves de rapiña esperando a que abandonara el cuerpo de su amigo para alimentarse con tranquilidad. Miro su reloj 10 horas, 01 minutos, 44 segundos ¿tan poco tiempo había estado ahí? a él le habían parecido días, inclusive meses, como si todo a su alrededor se hubiese detenido. Las aves fueron las que le hicieron volver a la realidad, se levanto a verlas, eran 3 volando en círculos sobre el muerto
-Tú ya no estas aquí- le dijo Trunks con pesar- te has ido, te has ido para siempre…no…yo puedo traerlos a todos…tengo que ver a Él, tengo que enfrentarlo y derrotarlo, talvez así las cosas vuelvan a la normalidad y si no…-y si no moriría en el intento, solo podía perder la vida y la vida ya no le importaba mucho.
Eran las 3 horas, 02 minutos, 25 segundos cuando comenzó a caminar en dirección al templo. Había dejado a Son dentro de una nave que había sacado de una capsula, pensó en meterlo en una; pero recordó que alguna vez Goten le comentó que tenía miedo de ser atrapado en una capsula, él, que odiaba tanto los espacios cerrados. Quizás todo volvería a normalidad y quería evitarle despertar en un lugar tan pequeño y causarle un severo trauma psicológico.
-Te veré entonces- le dijo mientras cerraba la nave, se quito las lágrimas, no había tiempo para debilidades, tenía que ser fuerte y enfrentarse a Él, esa era su única meta. No uso la linterna, le bastaba la luz de la luna llena.
No temía por los simios, no sentía ninguna amenaza de peligro, no le interesaba tampoco desde que tenía de regreso su fuerza, podía convertirse en súper saiyajin, los simios, ni ninguna otra amenaza, le preocupaban solo le importaba Él.
Caminaba lentamente como si sus pies fueran de plomo, seguía porque debía de seguir, aunque su esperanza estaba a punto de extinguirse; pero aun le quedaba lo suficiente como para estar caminando hacia el templo, de cualquier manera ya no tenía nada que perder.
Se detenía a ratos, recordaba la última vez que vio a su padre, cuando se sentía hirviendo en rabia… de saber que sería la última vez, hubiera sido diferente
-¡No!... ¡No es inútil!- se decía casi a gritos cuando su razón le pedía que se detuviera, que no valdría la pena, que seguramente moriría en manos de Él y sus esfuerzos no servirían para nada – Prefiero morir antes de quedarme aquí sin hacer nada…no soy un cobarde, tengo que seguir…tengo que matarte- dejo de hablar para si mismo, comenzaba a hablarle a Él porque tenía el presentimiento de que lo estaba escuchando, que lo venia viendo desde el momento en el que despertó, siempre había estado ahí y que todo lo que hasta ese momento había pasado era su por su voluntad-¿Quién eres?- pregunto como si le tuviera enfrente, a pesar de que no había nadie, solamente los animales que expectantemente le miraban pasar -¿Quién eres?- gritó y todos los animales corrieron asustados. Ya podía ver a lo lejos la torre de Karin y las tiendas que pertenecieran al pequeño poblado indio encargado de vigilar la torre, a cada paso se acercaba más y mientras lo hacia escuchó un torpe marchar, se percató entonces de que en ambos lados del camino que veía siguiendo habían simios cuya sangre flotaba, de ojos rojos y sus carnes en estado de descomposición, situados a su lado como si le resguardaran el paso, no les veía la menor intención de atacarlo, al fin llego al pequeño poblado, se detuvo a mirar su reloj
-Falta un minuto…para el cero-se dijo y al alzar la vista estaba de pie, justo frente a él, Jerryl Lynn
-Es tiempo de que sepas- dijo ella con una sonrisa. Trunks estaba boquiabierto, comenzaba a sentir algo nuevo…ansiedad, rabia, frustración…todo eso le inspiraba esta mujer- ahora te quedan exactamente 50 segundos para llegar al templo- los relámpagos bajaban a la tierra, uno de ellos había incendiado un árbol a lo lejos, su sonido estridente retumbaba por todo el planeta, y después de ese siguió otro y luego otro y muchos más, el cielo se hizo rojo del color de la sangre, gruesos nubarrones rojos que parecían bajar a tierra
-¿Quién eres tú?- 40 segundos, 39, 38, 37, 36, 35, 34, 33
-Yo…soy Él- 31, 30, 29, 28, 27, 26, 25, 24- Y te veré en el templo- el saiyajin cerro los ojos y apretó los puños… había estado junto de ellos todo el tiempo y nunca se dio cuenta, Jerryl Lynn o Él se había desvanecido. Miro el reloj plateado…00 horas, 00 minutos, 19 segundos…emprendió el vuelo lo más rápido que pudo hacia el templo de Kami- Sama- quedaban 9 segundos cuando estaba a punto de llegar, 8, 7, 6, 5 , 4, al fin tocaba el suelo del templo, miro el reloj de plata…00 horas, 00 minutos, 01 segundos.
