XIX

Damon me hizo salir de la cama al instante, y sin mas salimos del cuarto bajando las escaleras. Yo iba adelante, lo cual estaba segura no era lo mas indicado. Después de todo, aun teniendo en cuenta todo el tiempo que había pasado en aquella casa, no tenía ni idea de dónde quedaba el cuarto de la Señora Flowers. Supuse que no sería arriba, ya que nunca la había visto subir.

Sin embargo Damon no dijo nada en ningún momento y siguió caminando detrás de mi. Aun cuando sus pasos fueran casi imperceptibles yo podía sentirlos. Podía oírlos. Tragué con fuerza al pensar en todo eso. No sabía muy bien qué hacer al respecto. No estaba segura de tener que hacer algo especial. Se suponía que sólo debía esperar un par de horas para que la sangre de Damon perdiera su fuerza en mi cuerpo y yo volviera a ser simplemente yo… La misma chica que había lanzado alguna clase de hechizo al aire, medio dormida y casi habiéndome suicidado en el camino.

Necesitaba que todo ese día volviera a comenzar, que fuera la noche anterior, que me encontrara en mi cuarto, y que todo volviera a la normalidad que había sentido un día atrás. O al menos una casi normalidad, ya que después de todo yo seguía siendo alguna clase de bruja, y la persona que me seguía los pasos seguía siendo un vampiro.

Un olor extraño se inmiscuyó en mis pensamientos y me detuve al instante. Realmente era un aroma raro: dulce, agrio al mismo tiempo, y parecía que podía llegar a incendiarme con sólo sentirlo. Venía de la cocina. Sin decir nada y sin siquiera pensar me dirigí a aquel lugar para acabar encontrándome nada mas y nada menos que a la señora Flowers parada frente a la cocina. Una olla se encontraba en el fuego y ella revolvía con una cuchara de madera lo que sea que hubiera dentro mientras una sonrisa no abandonaba su rostro.

-Se te siente mucho mejor que hace unas horas, pequeña Bonnie –no pude evitar sobresaltarme al sentir su voz. Luego de eso se giró definitivamente hacia mi y su sonrisa se ensanchó un poco mas-. Me da gusto que el joven Damon haya llegado a tiempo para ayudarte.

La sonrisa que pude dedicarle duró tan sólo un segundo hasta que el joven Damon comenzó a hablar.

-Lamentablemente no llegué a tiempo para otra cosa –se movió detrás de mi y cuando me giré a observarlo se encontraba sentado junto a la mesa. Ni bien terminó de hablar sus ojos se posaron en mi, dándome a entender que ahora era mi turno para seguir hablando.

Le conté cada detalle de lo que podía recordar y también del pequeño problema de memoria que me encontraba teniendo. La señora Flowers escuchó todo sin interrumpir, sin que la sonrisa abandonara su rostro hasta mis últimas palabras, hasta que mencioné que había sido mi sangre la que había liberado a lo que sea hubiera sido liberado.

Su frente se arrugó un poco, mientras ella observaba al suelo y una expresión pensativa invadía su rostro. El silencio se hizo nuevamente en la habitación y como en toda película de terror una gota parecía caer sin cesar en algún rincón de la casa. Eso me distrajo y todo volvió a molestarme otra vez. Se suponía que yo no debía estar escuchando esos sonidos, ¡eso no era lo lógico!

Muchas cosas me habían sucedido a lo largo del último año, sin embargo esto era lo que menos me había gustado. No me gustaba no sentirme yo. Era como cuando el espíritu de Honoria Fell se hacía con mi cuerpo y me utilizaba para comunicarse con este mundo. Yo siempre había estado allí, en algún rincón, sabiendo que algo no iba precisamente bien. y ahora me ocurría lo mismo, porque por momentos tenía la sensación de que no era yo misma la que me encontraba dirigiendo mi cuerpo.

Mis pensamientos volvieron a girar en torno a aquel pájaro rondando la ventana de la habitación de Damon. Aquel sentimiento tampoco se había sentido como algo mio, y tampoco lo hacía ahora. Pude sentir como por voluntad propia mi lengua pasaba por mis labios, pensando en lo deliciosa que se habría sentido aquella sangre en mi boca.

-¡Bonnie! –nuevamente mi nombre en los labios de Damon logró sobresaltarme, logró despertarme. Me giré hacia él rápidamente, asustada ante mis propios pensamientos. Bajé la vista al suelo, avergonzada, pero aun así dejé un gracias flotando en el aire, esperando que élk lo recibiera.

Alcé mi vista hacia la señora Flowers nuevamente, asustada de cual podría ser su reacción ante mi propia reacción y la Damon. Ella sólo me sonreía de forma cálida. Era una de esas sonrisas que trataban de decirte: tranquila, todo está bien. Me habría encantado poder pensar así en ese momento. Pero no podía pedir imposibles.

-Y bien –fue Damon quien volvió a hablar, pero no se estaba dirigiendo a mi-. ¿Usted que cree?

-Sea lo que sea que la pequeña Bonnie haya despertado se encuentra atado a ella debido a su sangre –su rostro cambió y ya no había nada cálido en ella. Sólo preocupación-. Y lo mas probable es que eso regrese por mas.

-¿Por mas? –me oí preguntar sin pensar antes en las palabras.

-Por mas de tu sangre –Damon completó la frase logrando que un escalofrío me recorriera de pies a cabeza.