Capítulo IX
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Había estado seguidola desde hace un largo rato. Silencioso, paso a paso con la ligereza de un felino al asecho de su presa, estudiándola con detenimiento. Esperando el momento adecuado para atacar.
La estaba poniendo nerviosa. Era muy receptiva y tenía que tener cuidado, pues un movimiento en falso y estaba seguro de que escaparía en el preciso momento en que sintiera el peligro cerca y no se detendría a mirar de que huía. Tendría que mantener una distancia prudente, ni demasiado cerca, ni demasiado lejos.
Estaba algo nerviosa y asustada. Sentía que todo el mundo tenía los ojos puestos en ella y que sabían lo que había hecho. Le temblaba todo el cuerpo. Se sentía ansiosa, perseguida y observada. Miraba sobre sus hombros con insistencia buscando algo sospechoso, cualquier cosa fuera de lugar.
"Calma nadie sabe que fuiste tú. Actúa con normalidad "pensaba angustiada. Sus entrañas se retorcían dolorosamente por los nervios. No podía cerrar los ojos sin ver la cara de esa chica acusándola por su muerte. La culpa la estaba consumiendo con lentitud, más no podía permitiese sentir culpa y trataba de justificar una y otra vez.
"Ella se lo busco por casarse con él. Por estar con él, por quitarme mi futuro."Esas palabras se las repetía una y otra vez con mayor insistencia a medida que pasaba el tiempo.
"La culpa es de ella por quitármelo, es de ella no mía. Ella fue la causante de su muerte ¡Yo no!" exclamó.
"¡Es de ella no mía!" se justificaba.
Trataba de auto-convencerse de que no era culpa suya la muerte de una persona, si no de ella por obligarla a hacer lo que hizo. No suya, no había hecho nada malo. Una vez que ella ya no estuviera Sasuke regresaría a ella como siempre. Todo sería como antes de ella. Todo iba a estar bien, bien, bien, bien…
Una vez que llegó a su casa se encerró por completo y se fue al baño. Quería tomar una ducha, deseaba que le agua se llevara sus pecados. El agua quitaría todo lo sucio que había en ella como siempre había hecho siempre.
Se llevaría su inmundicia, su dolor, su tristeza, se llevaría todo lo malo que había en ella.
La esencia de aquellos que la había tocado y utilizado siempre sin su permiso. Porque nadie la había querido nunca, ni tratado bien, solo la usaban y la dejaban tirada en un rincón como basura a la que hay que desechar cuando ya no les sirve.
Se restregaba con fuerza cada parte de su cuerpo hasta dejarla su piel roja y adolorida por la precisión que iba recorriendo cada partícula de su ser.
El único que siempre la había tratado bien era él, que nunca le golpeo, insulto o menosprecio por lo que era. No, él reconocía su habilidad, su inteligencia y astucia para sobrevivir. Jamás la juzgo por su pasado. Por eso lo amaba y no podía dejarlo. Sin él, ya no le quedaba nada.
Las lágrimas comenzaron a fluir de pronto confundiéndose con sus orbes haciendo resaltar el color carmín de sus ojos y perdiéndose con el agua que corría sobre su rostro.
Recordó la primera vez que lo vio.
No había comido nada en días y vio ese pan expuesto frente a ella, tentándola con su dulce aroma. Se le hacía agua la boca y su estomago se retorcía por probar un poco de aquel pan. Sin pensarlo mucho extendió su mano para tomar un poco.
El impacto en su rostro fue instantáneo, su boca se lleno con el sabor de su sangre. Miró con odio al hombre que la había golpeado por tratar de tomar un poco de su pan y cerró los ojos cuando se disponía a golpearla de nuevo.
El segundo golpe nunca llegó, se aventuró a mirar y fue ahí cuando lo miró por primera vez. Su corazón y aliento se detuvo por un momento al contemplarlo parado en ese lugar impidiendo que le hicieran más daño.
En ese instante supo por primera vez lo que era el amor.
La tomo entre sus brazos y le llevo lejos de ese lugar para siempre.
Era como un cuento de hadas, se sentía como una princesa que era conducida a un lugar cálido y agradable, y él la manteniéndola a salvo de todo lo malo.
Atendió sus heridas y le alimento sin pedirle nada a cambio.
Jamás la habían tratado tan bien en toda su triste vida.
Sonrío con melancolía al recordar su primer encuentro y el mejor momento de su vida. Estaba tan feliz en ese lugar que deseo quedarse para siempre.
Pronto todo se volvió oscuro, no sabía que pasaba, se sentía cansaba y cerró los ojos con pesar reteniendo en su mente la imagen de Sasuke.
Murió con una sonrisa llena de paz.
Corto su carótida en un movimiento rápido y limpio. Vio la sangre caer ayudada por el agua del baño, tomó su pulso asegurándose de que ya estaba hecho su trabajo y salió de lugar tan silencioso como había llegado.
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La noticia de su muerte lo había tomado por completo desprevenido y sin dudarlo fue a su hogar antes que la gente del pueblo comenzase a querer tirarla en una fosa común y quemar su casa. Porque sabía que no era muy querida precisamente por su profesión, pero la dejaban en paz por sabían que tenía su favor.
A Karin le daban asco los insectos y la tierra. Y le había hecho jurar que cuando muriera la quemaría antes de enterrarla con aquellos bichos tan asquerosos que tanto odiaba.
La encontró en su cama vestida con su mejor kimono.
Era rojo fuego como su cabello y miró a Suigetsu, uno de sus mejores guardias de elite a su lado. Había sido él quien la encontró y le dio aviso. No sabía exactamente que tipo de relación tenían esos dos por que siempre se la pasaban peleando cada vez que se encontraban, sin embargo sospechaba que había algo más entre ellos.
Suigetsu siempre iba a verla o mejor dicho a molestarla en su tiempo libre, sin falta y le daba una paliza monumental a cualquiera que se osara a hablar mal de ella en su presencia argumentando que solo él tenía derecho a insultarla y fastidiarla.
Al verla en su lecho vestida con sus mejores ropas y con Suigetsu tomando sus manos para hacerle compañía lo supo.
Él la amaba más sabía que ella jamás le haría caso.
Sobraba en ese lugar y decidió marcharse. Suigetsu se encargaría de todo.
—La asesinaron —le dijo antes de que abriera la puerta para irse.
Paró en seco y giro lentamente para quedar cara a cara con él. Se puso alerta al notar que Suigetsu tenía a Kubikiri houcho lista para atacar en cualquier momento.
—Encontré fugu entre sus cosas—menciono mirándolo con detenimiento, asiendo su arma con mayor firmeza dispuesto a pelear.
El aliento se le fue por la sorpresa de la noticia. Ambos sabían de lo que Karin era capaz. Ambos sabían en ese momento que fue ella quien trató de matar a Sakura.
—No lo sabías —afirmó relajando el agarre de su espada. Estaba dispuesto a matarlo en ese instante si confirmaba sus sospechas—. Déjanos solos —la tristeza invadía su voz.
Se fue en silencio con la certeza de que Suigetsu no regresaría jamás.
— ¡Estúpida! Yo te hubiera dado todo ¡Sabias que tú pasado y profesión nunca me importaron! Incluso te perdone cuando ibas a él y no a mí —sus palabras estaban cargadas con la pena y amargura de su alma. Quería venganza sin embargo sabía que ella sola había buscado su propia tumba al atentar contra la vida de la esposa del señor de estas tierras. Tuvo suerte de que la mataran rápido y sin dolor por que si Sasuke se hubiera enterado, la muerte iba a ser el menor de sus problemas.
No sabía quien la había matado y tal vez nunca lo sabría. Karin se había hecho de muchos enemigos a lo largo de su vida y no sabía ni por donde comenzar. Buscaría a quien le mató y haría pagar a ese bastardo. No importaba si fuera lo correcto o no, pero esto era algo que tenía que hacer.
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Estaba muy impactado por lo que había sucedido. Estaba furioso por lo que Karin había tratado de hacer. Por su culpa casi había perdido a Sakura y lo peor es que sabía quien la había matado.
"Sai"
El nombre le vino en automático cuando Suigetsu le dijo sobre el veneno. No estaba muy seguro de que sentir al respecto, pero ya no valía la pena tratar de hondar en el asunto.
Sakura estaba bien ahora y fuera de peligro.
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Ahora esperaba con ansia el regresó de Naruto en su estudio para que le diera su informe sobre lo que encontró en el Sonido. Abría ido personalmente pero se negaba a dejar a Sakura sola con ese Sai por los alrededores. Ni loco iba a dejarla con ese.
Orochimaru era un hombre difícil de tratar y uno tenía que andarse con cuidado con ese tipo, sí es que no querías terminar con una puñalada en la espalada o peor. Confiaba que Naruto pudiera con él.
La puerta se abrió, pasando Naruto arrastrando los pies cansado. Sasuke le iba a tener que dar un aumento de sueldo o un bono muy bueno de navidad por estos trabajitos. Esa serpiente era un hueso duro de roer y había tenido que sacar el plan B a flote para que soltara la sopa. Cabe decir que no fue nada agradable para ninguno de los dos.
— ¿Y bien?—fue impaciente al preguntar
Se acomodo en su asiento con lentitud y vio a su amigo directo a los ojos. Las noticias que traía no le iban a gustar.
Sasuke lo noto algo tensó.
—Dime ya que encontraste, sin rodeos.
Naruto se rasco el mentón pensativo respiro hondo y decidió soltarle todo de golpe.
—La verdadera Tayuya del sonido es pelirroja y al parecer murió.
—Deja las bromas —dijo como no queriendo esperando que si fuera una broma y no la verdad.
Negó en silencio con la boca de lado indicándole que esta no era una de sus habituales bromas.
—Todo parece indicar que esa es la verdad Sasuke.
Ahora si estaba alterado. Le había llamado por su nombre nada de "teme"
—Tú esposa, la que tienes aquí y ahora se llama Sakura Haruno. Estaba condenada a muerte por confabularse con un conocido criminal de la arena para asesinar a Orochimaru.
Sasuke iba intervenir pero Naruto lo detuvo con una significativa señal para que lo dejara continuar.
—Por lo que investigue Sakura se había instalado en Suna curando gente con sus hierbas medicinales. Al parecer fue discípula de Tsunade y su reputación comenzada a crecer lentamente por el lugar y en ese tiempo conoció a un sujeto llamado Sasori un noble de la arena, muy cercano a Orochimaru el cual estaba muy enfermo y recurrió a ella para que lo tratara por que la vieja Tsunade se negó a tratarlo.
Sakura accedió a tratarlo pero Sasori mescló veneno con los medicamentos y la vieja serpiente estuvo a punto de morir. Por fortuna Sakura se dio cuenta de lo que sucedía y logro salvarlo justo a tiempo. Al verse descubierto Sasori trato de matarla y en el forcejeo el tipo se enterró accidentalmente el kunai y murió.
Resumiendo. No había pruebas suficientes para que exonerarán a Sakura por los cargos de intento de homicidio, homicidio involuntario y conspiración, aun que todos sabían que no era culpable.
Así que después de discutirlo mucho llegaron a la conclusión de que Sakura había salvado la vida de Orochimaru y pensaron en salvar la suya al casarla contigo, haciéndola pasar por su hija y de paso salvarse ellos por que la verdadera Tayuya tal parece que murió.
Y como muy pocos sabían cómo era ella…
Tomo su botella de sake y le dio un muy buen tragó. Sé sentía como un tonto, ella le había dicho la verdad y él simplemente decidió ignorarla. Se prometió que nunca volvería pasar algo así.
Había cometido un grave error que jamás admitiría abiertamente, de eso nunca antes muerto.
Ahora que sabía todo sería mucho más fácil tratarla. Se levanto de su asiento para poder comenzar a trazar su nuevo plan de acción.
—Espera que aun hay más y lo que viene es lo peor.
Le indico que continuara.
— Sakura es una de los niños huérfanos que quedaron después de la guerra en país del rayo. Tsunade la crio y es su favorita. Es como su propia hija y su padrino es nada menos que el señor del país del rayo Killer Bee el cual es muy amigo de la vieja.
Ahora si le pegó la realidad de frente al comprender a lo que Naruto quería llegar.
—No es posible, él podría…
—Sí que podría. El matrimonio aun no está consumado y anularlo sería algo fácil para él. Además el país del rayo es mucho más fuerte que el país del fuego y tiene muchos mas aliados. Pein tendría que ceder a sus peticiones o ser aplastado como él insecto que es. Sin contar con el hecho de que Sakura tiene el favor del señor del país del viento.
Salvo al hermano de Gaara de morir envenenado por un escorpión y créeme Sasuke cuando te digo que Gaara ama a sus hermanos.
— ¿Y tú desde cuando conoces al señor del viento? —preguntó intrigado. Naruto tenía muchos secretos.
El rubio solo se encogió de hombros y le dio una sonrisa traviesa que le decía que tal vez un día se lo contaría.
—No puede ser, ahora con mayor razón tengo que consumar este matrimonio. Una vez que este consumado no se podrá hacer nada. Ni siquiera el señor del rayo o del viento por mucho poder que tengan, además si Sakura me acepta no habrá ningún problema.
— ¿Y crees que ella te acepte? —interrogó renuente. Quería creer que sí, pero tenía sus reservas.
—Hm— respondió significativamente dándole a entender que esa era una pregunta muy tonta.
—Solo espero que tengas razón, porque hay mucho que perder si este matrimonio no funciona.
Claro que lo sabia. El asunto era muy delicado, su clan peligraba si se llegaba a saber la verdad de todo esto y eso no lo podía permitir. Las presiones crecían y el estúpido Sai también entraba en la complicada y sobrecargada ecuación.
Lo único bueno que le venía de todo esto era saber por fin quien había sido ese sujeto que la había lastimado, al grado de hacer que se negara por completo a los hombres y le daba toda la razón de desconfiar y temer tanto. Había pasado por muchas cosas al igual que él.
Pero ahora lo cierto era que sabía la verdad y no tenía la menor importaba si era Tayuya del Sonido o Sakura Haruno su esposa, el nombre era lo de menos. Quería a esa mujer con todo su ser y no la iba a perder.
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Pasear por el palacio era algo muy interesante y divertido ahora que ya no tenía pagada a la docena de guardias que "su esposo" le había puesto. Fue un enorme alivio cuando se los quito.
Ahora que podía estar a sus anchas y hacer lo que quisiera. Escapar sería algo mucho más simple. Lo había decidido por fin después de pensárselo detenidamente por mucho tiempo, alejarse de Sasuke era lo mejor.
Cada vez que lo tenía en frente sentía que perdería el control en cualquier momento y saltaría a sus brazos sin importar que. Se le estaba haciendo cada día más difícil mantenerse firme ante sus insinuaciones y sus pequeños pero significativos detalles que tenía cada día para con ella.
La hacía sentir segura, querida y valorada. Todas las mañanas despertaba con el delicioso aroma de su amado café a su lado, en el buró sin pedirle nada a cambio, por su café. La primera vez que lo hizo la sacó por completo de onda. Ya se esperaba una de sus triquiñuelas habituales para seducirla.
No hizo lo que esperaba. Solo dejo el café y se fue.
"Sospechoso" pensó intrigada con los ojos entrecerrados tratando de verle el truco.
A lo mejor le había puesto alguna droga o algo así para tomar ventaja.
— ¡Qué tontería él no haría algo así! — declaró firme y se tomo de un trago su amado café.
Al parecer había decidido cambiar su técnica de seducción por algo un poco más sutil y menos agresivo. Pero no por ello menos efectivo, por que actos como estos le hacían bajar la guardia y comenzada a sentirse expuesta ante él.
Y de alguna forma ahora podía dormir sin despertarse llorando por las constantes pesadillas que Sasori le daba. No se sentía acosada por su recuerdo y ahora sentía que podía seguir adelante, ahora se sentía segura.
La sensación de soledad se había marchado hace rato con la compañía de Konan, Naruto, Kakashi y hasta de Sasuke aun que no deseaba reconocerlo. Era lindo, se sentía como en casa.
En su pequeña excursión de este día había decidido ir al ala norte.
Miró de pronto una puerta que llamo poderosamente su atención, era como si la llamara a entrar, a verla. Toco para saber si había alguien en aquel lugar y pidió permiso para entrar antes de pasar con cautela.
Estaba algo oscuro y no había nadie. Fue hasta las ventanas y recorrió las cortinas para dar iluminación al cuarto.
Grande fue la sorpresa al encontrarse con tantos artículos para el cuidado de un bebé o mejor dicho bebés. Era como una especie de guardería muy bien equipada y todo era nuevo.
Increíble.
Era una habitación circular tapizada de un azul cielo muy suave con ligeros grabados con el escudo del clan, con estantes verticales de madera de caoba pintada de blanco. Pulidos a la perfección con un montón de juguetes y peluches adornando la pared.
También había un librero en forma de oso en el centro del cuarto, pegado a la pared con una gran variedad de cuentos, libros infantiles y cuadernos para colorear.
Pequeñas y adorables cunas que estaban ordenadas a lo largo. Eran de madera color blanco, circulares con doseles. La tela que las cubría era de una gasa muy fina y bella, como nunca había visto en su vida.
De pronto se sintió conmovida al ver todo esto. Acaricio con gran ternura la cuna que estaba a su lado adornado con el escudo del clan: un abanico.
En el centro se encontraba una mecedora con el asiento y el respaldo acolchonado para mayor comodidad y se sentó.
"Es muy suave y agradable" pensó e inconscientemente comenzó a mecerse dejandose llevar por la paz que le daba ese lugar y su mente se fue a volar.
Se imagino a sí misma con un pequeño bebé entre sus brazos de ojos y cabello completamente negros como, su esposo. Sus mejillas se colorearon al descubrirse pensando en ello. Su subconsciente la estaba traicionando nuevamente.
Los nervios la invadieron. No podía seguir en este lugar, tenía que escapar.
Salió con premura al jardín a tomar aire. Había llegado a la conclusión de que Sasuke Uchiha no solo le gustaba físicamente y eso la aterraba. Comenzaba a tenerle cariño y algo más.
"¿Qué nos pasa?" se preguntó Sakura con urgencia.
"Nos gusta eso es lo que pasa, nos gusta de verdad "contesto su inner. Comenzaba a querer resignarse a lo que estaba pasando.
— ¡No!—se dijo con firmeza.
El terror de ser traicionada de nuevo estaba jugando en su contra ahora. Todo lo que estaba pasando era como de ensueño y estaba segura que tarde o temprano le explotaría en la cara y se volvería una pesadilla de un momento a otro.
"Pero…" trato de razonar su inner mas Sakura no se lo permitió.
— ¡Calla, calla! ¡No lo digas! —gritó tapándose los oídos con desesperación llorando por la frustración que sentía.
Poco a poco se fue quedando dormida. Estaba cansada, no quería pensar más.
Las horas pasaron con lentitud y nunca supo en qué momento la habían encontrado, llevándosela de ese lugar para llevarla a su cama. Cuando menos lo supo estaba cómoda y calientita entre sus cobijas.
—Gracias —dijo entre sueños.
—De nada —respondió acariciando su rostro trémulo.
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N/A:
Bien este fue un capítulo un poco más serio y algo triste de lo acostumbrado, y como ya he mencionado antes Karin no me caí mal, la adoro tanto como a Sakura, amabas tienen los suyo. Y el suika es una de mis parejas predilectas, se me hacen tal para cual y es la única pareja que el señor Kishimoto no me ha destruido aun XD. Deje la pauta para escribir de Suigetsu en el futuro por que cuando estaba escribiendo este capítulo me vinieron muchas cosas sobre su futuro en este universo. Comenzó andar solo queriendo su propia historia al igual que Naruto, que como notaran estoy dejando sutiles pistas sobre él en este lugar porque mis muy queridos lectores nuestro rubio tendrá su propia historia en cuanto acabe este fic. Ya lo estoy preparando n,n
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Hora de los RR anónimos:
Alina : Gracias me alegras el día n,n Espero que este nuevo capítulo también te guste.
lol: Si bueno en ese momento se me ocurrió el chiste XD Además me dije a mí misma que si la serie tiene su propio ending-comercial de refresco por qué no ponerlo aquí :p
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Bueno ya saben que todo tomatazo es siempre bienvenido por aquí y gracias por leer, los favoritos, alertas y reviews que alegran mi correo.
