Anneliese se quedó resguardada en su escondite durante poco tiempo, ya que Jeff había comenzado a buscarla.

—oh pequeña mocosa ¿Donde estas? ¿Sera que ahora si me tienes miedo?-

Anneliese abrazo con fuerza sus piernas.

Noquieromorir, ¡noquieromorir!

Esas palabras se repetían en su cabeza.

—¿Sabes que esta es mi casa? ¿Sabes que en mi casa no puedes esconderte?- Dijo Jeff pasando el cuchillo por la pared.

Anneliese no encontraba escapatoria, ¡Ni siquiera debió quedarse a vivir con el asesino! ¿¡A quien en su sano juicio se le ocurre quedarse en casa de un asesino y luego tratar de engañarlo!? Solo a la pequeña estúpida de Anneliese.

Entonces Anneliese miro una abertura en la pared. Se arrastro con cuidado hacia ella para evitar que el asesino la escuchara. Estaba a punto de salir, solo un poco mas...

—¡Te encontré!- Exclamo Jeff quitando el trozo de madera que lo separaba de la menor.

Anneliese soltó un fuerte grito al ver al asesino en frente de ella, pero al instante recobró la firmeza y se arrastró para salir de la casa. Jeff trato de atraparla pero esta vez, Anneliese había sido mas rápida. La menor comenzó a correr para esconderse en el bosque. Sin lugar a duda, Ese poco tiempo que había pasado con Jeff había estado lleno de adrenalina y malos ratos.

La menor volteó a mirar atrás, nada. Comenzaba a asustarse, si el asesino verdaderamente la estaba siguiendo, ¿Donde carajos se encontraba?

—Aquí estoy- Susurro una voz proveniente de algún lado.

Anneliese Sintió un escalofrío, su corazón estaba a más de mil por hora, El estaba cerca.

—Sabia que no podías esconderte- Volvió a susurrar.

¡Dejame en paz!- Grito Anneliese cubriendo sus oídos y abrazando sus piernas en el suelo.

—Ah, pequeña niña parte de mi, tu misma lo dijiste, estamos conectados, si tu no te vas, yo no me voy ¿Recuerdas?- El asesino sonrió desde su escondite.

Era verdad, ella misma se metió en ese problema.

—Pero ahora voy a salir de el Susurro.

Anneliese continuó con su huida, pero esta vez Jeff fue mas rápido. hizo caer a la menor al abalanzarse sobre ella. La pequeña gritó, pero Jeff callo sus gritos cubriendo su boca. Anneliese comenzó a llorar, Pero el parecía no tener compasión.

La noqueó.

Anneliese despertó en la misma cama de todos los días un poco atontada. ¿Habría sido un sueño? ¿A caso Jefe nunca la ataco? Valla, Parecía que Esas afirmaciones no eran ciertas, ya que el cadáver de la prostituta se encontraba aún ahí.

Jeff entró por la puerta.

—Tenemos que hablar- Dijo.

Anneliese agachó la cabeza.

—Lo se.- Respondió.

Jefe se recostó a su lado y puso sus manos sobre su estomago, volteo a ver a la menor y su sonrisa se amplió.

—Como sabrás, estamos pasando por problemas-

—Oh vamos Jeff, no trates de comportarte como una persona seria porque no lo eres.- Afirmó Anneliese enojada.

—Ah, entonces será a mi modo.- Jeff sacó el cuchillo y lo apunto al cuello de Anneliese.-¿Sabias que esa aptitud de sabelotodo es lo que mas en molesta de ti?-

Anneliese lo miro un poco asustada, pero manteniendo una dureza en la mirada.

—Te propongo un trató.- Dijo Jeff y bajo el cuchillo.

—Dimelo.-

—Tú, dejaras esa aptitud tan molesta, y yo dejaré de apuntarte con el cuchillo cada vez que me enojo.-

Anneliese sonrió.

—Parece que esta bien-

Jeff y Anneliese estrecharon su mano para cerrar el trató.

Jeff se puso de pie de nuevo y miro a Anneliese.

—Entonces... ¿Que tal si vamos a comer ese sándwich?-

Anneliese se rió. y pensar que eso empezó por algo tan tonto como un sándwich.

Jeff salió de la casa cerrando la puerta de golpe, Esta estaba maltratada y vieja, ya era hora de que ese poco mantenimiento la dejara casi inútil, pero no parecía ser gran problema, ya que nadie se atreve a entrar al bosque, mucho menos a internarse en el, la puerta era meramente decorativa.
Anneliese miró a su alrededor antes de recostarse en el viejo sofá, se encogió en este y sujeto sus rodillas.
—Gracias a dios, nada ah cambiado.-Dijo.
Volvió a darle una revisada al espacio un par de veces, hasta que se quedo pasmada observando la ventana. podía ver algo a lo lejos, se acercaba lentamente a la casa.
¿Sera Jeff?
Pensó.
Anneliese puso los ojos en rendija y observó el exterior. No era Jeff, se veía así como un cazador, que probablemente se acercaba a la casa para pedir alguna ayuda. Anneliese pensó primero en ayudarle al hombre, pero después volvió a pensar; Había carteles con su cara en el pueblo, Si ese hombre la reconocía... Seria fatal (Al menos para ella)
La menor corrió a esconderse entre unas tablas viejas pegadas a la pared, un pequeño espacio entre calor de la casa y el frío del bosque.
Se acurrucó en una esquina mientras escuchaba al hombre entrar en la casa...