Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer,yo tan solo he creado la historia.
CAPITULO 8: De vuelta a Cape May.
El resto de la semana pasó con bastante tranquilidad, aunque yo estaba hecha un manojo de nervios. Al final, les conté a Alice y Rosalie mis sospechas, y como Edward, me dieron todo su apoyo. Edward se había vuelto extrañamente protector, y no solo teníamos nuestro tradicional paseo de vuelta a casa, sino que cada noche me enviaba un mensaje para que me tranquilizara y durmiera bien. Normalmente, el mensaje llegaba mientras yo hablaba con Jacob, a quien aún no le había contado nada. Tenía demasiado miedo a que la discusión nos llevara a una discusión sobre nuestro futuro, y que juzgara a mi madre por tomar esa decisión.
A pesar de los nervios por el futuro de mi familia, no podía evitar darme cuenta de lo bien que llevaba mantener a Edward y a Jacob en mi vida. Al principio me había parecido imposible. Cada vez que Edward me abrazaba o me tocaba, saltaban mil chispas sobre mi piel y un escalofrió recorría mi espalda. Sin embargo, en cuanto Jacob descolgaba el teléfono, lograba, la mayoría de las veces, no pensar en aquellas sensaciones. Debía hacerme a la idea, Edward se había convertido en un gran y buen amigo, y no podía dejar que mi atracción física por él lo estropeara.
Cuando llegó el fin de semana, Edward y Alice me llevaron hasta la estación de tren, insistiendo hasta el último momento en que si necesitaba compañía, ellos subían al tren sin pensárselo. Se lo agradecí, y sola, emprendí el viaje a Cape May. Después de unas horas de tren, llegué a la estación de Cape May. El olor a madera mojada impregnaba el ambiente, igual que el día en que me marché.
- ¡BELLA! ¡BELLA!- Gritó una voz grave, y agradablemente familiar.
Levanté la vista, buscándole. Allí estaba. Con su metro noventa de estatura, sosteniendo un ramo de rosas. Le sonreí mientras él se acercaba, sonriendo también. Al encontrarnos, me dio un fuerte abrazo y me besó dulcemente en los labios. Siempre me había resultado irónico, un chico tan grande como Jacob, y siempre besaba como si fuera a romperme.
- Hola Jake, te he echado de menos.- dije con una sonrisa.
- Y yo a ti. He quedado con Ángela y los demás para cenar algo hoy. Tenemos que ponerte al día, han pasado un montón de cosas. Bueno no cosas importantes, pero si bastantes cotilleos.
Sonreí, cuando Jacob estaba contento, no dejaba de hablar. Recordé que había algo que tenía que hacer, pero dada la situación, probablemente me vendría bien una cena con amigos.
- Me encantaría. Me muero por ver a Ángela.
- Ella también quiere verte. Por cierto, esta ha sido una agradable sorpresa, creí que no vendrías hasta la semana que viene, ya sabes la supercelebración de cumpleaños.
- Lo había olvidado por completo…odio hacerme mayor.
Era cierto, había olvidado que en una semana seria un año más vieja, y mis amigos habían insistido en que tenía que ir a Cape May para celebrarlo. Entramos en el coche de Jacob, un Golf que había estado remodelando pieza a pieza, y que exhibía con orgullo. Durante el trayecto me puso al día de los últimos acontecimientos pueblerinos. Sin darme cuenta, estábamos en la puerta de mi casa. Pero no podía bajar del coche. Mis piernas, de golpe, se quedaron totalmente paralizadas y se me había secado la garganta.
- Jake, sacame de aquí- Dije con un susurro. Jacob me miró con expresión descompuesta.
- ¿Qué?- preguntó extrañado.
- No puedo entrar en casa ahora, por favor, vámonos a otro sitio.
- Bella, ¿Qué ocurre?
Le miré con los ojos llenos de lágrimas. JAke asintió y encendió el motor, llevándome fuera del pueblo, al lugar donde solíamos ir para estar a solas. Estaba cerca del mar, en una zona muy rocosa. Bajamos del coche y andamos hasta una de las rocas, y me senté en ella. Jacob no había dicho ni una sola palabra, y me pareció que más que preocupado, estaba molesto conmigo. Suspiró y se sentó a mi lado.
- Ayer me dices que vienes a pasar el fin de semana al pueblo por que nos echas demasiado de menos. Vengo a buscarte y me recibes con felicidad y total normalidad. Y al llegar a tu casa, te pones así. Piensas decirme que ocurre, o tengo que adivinarlo con mis superpoderes.
- Jake…es que tengo que hablar con mi familia primero.-Dije entre sollozos.
- Bueno, pues entonces te llevo a casa.
- ¡No! Aún no puedo…yo…
- No puedo ayudarte si no me cuentas que ocurre. Soy tu novio, tu amigo. Puedes contármelo Bella.
- Está bien- asentí con un suspiro- pero no puedes decir una palabra hasta que haya terminado.
Empecé a contarle los cambios en la vida y expectativas de mi madre. En cuanto lo mencioné, su rostro cambió completamente, pero no supe descifrar que era.
- Seguro que te equivocas. Puede que tu madre no adore esto, pero no dejaría a tu padre.
- Jake ella no es feliz aquí. Se le queda pequeño, y necesita buscar su vida en otro lugar.
- ¿Que tiene de malo esto?- preguntó con sorna.
- No he dicho que sea malo, solo digo que no es suficiente para ella. Ya no es feliz, se ha esforzado todos estos años, pero no puede más. Me sabe fatal por mi padre, pero ella tiene derecho a perseguir sus sueños. Aunque eso nos destroce a mí y a mi padre.
- ¿Por qué no es suficiente? ¿Y qué más da que no sea suficiente? Por favor Bella, ella escogió una vida. Hay que atenerse a las decisiones.
- Jake no escogió. Se enamoró, era joven y se casó y se quedó embarazada. Para cuando quiso darse cuenta, su vida ya estaba decidida y sus sueños apartados. Ha intentado hacerse a ello pero no ha podido. Así que se que hoy van a decirme que ella se marcha, van a divorciarse.
- Y si lo sabías, ¿porque no dijiste nada?- preguntó en tono acusador.
- Porque ella parecía feliz. Mi padre parecía feliz. No lo sé, supongo que me asustó que al abrir la boca todo se desmoronara.
- No puedo creer que dejaras que tu madre engañara a tu padre, haciéndole creer que era feliz. No me creo que vayas a dejar que se marche sin más, y encima la defiendes.
- ¡Es mi madre! Si no es feliz debe hacer algo, y yo estaré aquí para ayudar a mi padre.
- ¿Aquí? – se quedó un instante en silencio, como si no supiera si seguir hablando o no.-Tu ahora vives en Nueva York.-añadió sin mirarme.
- Pero iré viniendo, y existe el teléfono. No voy a abandonarle ahora.
- Se va a quedar hecho polvo. No se porque tiene que marcharse.
- No empieces otra vez, quiere vivir su vida, cumplir aquello que creyó que haría algún día. Jake por favor, deja ya de juzgarla. Lo que necesito ahora es que me apoyes, no que te dediques a criticar su decisión.
- Claro, lo siento-Dijo dándome un abrazo.- Aquí estoy Bells. Pero tienes que ir a casa, a esclarecer todo esto.
Al llegar a casa, sentí todos mis nervios estremecerse. Cada parte de mi cuerpo se encontraba dominada por un leve hormigueo, y lentamente, logré dar los pasos necesarios para llegar hasta la puerta. La abrí, y con la misma lentitud entré hasta el comedor.
- ¡Estoy en casa!
- Bells, cariño, por fin has llegado, espera, avisaré a tu padre. ¡Charlie!- Exclamó mi madre mientras me daba un fuerte abrazo.
- Oh, mi niña pequeña. ¿qué tal por Nueva York?- Dijo mi padre al llegar, mientras me daba otro abrazo.
- Bien, todo bien. Me alegro de veros, pero estoy algo preocupada, necesito saber qué era eso tan importante.
Sus rostros cambiaron en un instante. Parecían haberse quitado la máscara de la felicidad, para dejar paso a la de la angustia y la amargura. Me sobraban las palabras, mientras mi corazón y mi estomago se estremecían, tuve mi respuesta. Había acertado. Mi madre dio un paso hacia mí y me llevó hasta el sofá.
- Cariño es mejor que te sientes.- Dijo mientras yo seguía su consejo y me sentaba, mi mirada perdida en la nada.
- Bella queremos que sepas que te queremos, y que estamos orgullosos de tu nueva vida. No queremos que esto te afecte en tus decisiones para nada.- Empezó mi padre, mientras yo reunía todas mis fuerzas, y me mentalizaba de lo que venía a continuación.
- Esta bien, contadme que ocurre.
- Bella –empezó mi madre- Tu sabes que no soy feliz aquí, y aunque me h esforzado con toda mi alma por no tomar esta decisión, me temo que se me han acabado las fuerzas. Aunque amo a tu padre, creo que por primera vez en mi vida he decidido amarme más a mí misma. Por eso, tengo que marcharme, al menos por una temporada, vivir por mi cuenta e intentar ser feliz.
Escuché en silencio sus palabras, estudiando a mi padre. Había bajado su mirada y estudiaba sus zapatos, como si no estuviera escuchando una sola palabra de mi madre. Probablemente no quería hacerlo. Aunque estuviera allí, callado y quieto, le conocía lo bastante bien como para saber que aquello iba a matarlo por dentro. Sin mirar a mi madre ni una sola vez, pregunté a mi padre:
-¿Y a ti te parece bien?
- Deseo que tu madre sea feliz, si ya no es feliz aquí, ¿que puedo hacer yo?
Sus ojos estaban llenos de tristeza, tristeza porque se había dado cuenta que de nada valía ya luchar. Mi madre se iba.
-¿Cuando te marchas?
- Mañana, quería hablar contigo antes. Me iré a vivir a Phoenix una temporada. Allí tengo viejas amigas y es un gran cambio de aires.
- ¿Y tu papa?
- No te preocupes, tengo a Billy, a Harry,…estaré bien cariño.
Me quedé callada de nuevo. Ambos me miraban como esperando mi reacción. Aunque ya sabía que esto iba a ocurrir, noté como un mar de lágrimas se apoderaba de mis ojos. No quería llorar delante de ellos, tenía que ser fuerte. Pero no iba a aguantar mucho, así que tenía que largarme de allí.
- Mamá, si es lo que quieres te apoyaré, solo espero verte pronto. Papá, quiero que sepas que Nueva York está a solo tres horas, y vendré siempre que me necesites. Si habéis decidido que esto es lo mejor, será que es así. Si me disculpáis Ángela, me espera, así que tengo que irme.
- Bella- empezó mi madre con voz triste- Creía que podríamos pasar el día juntos.
- Mamá, no me pidas esto. Os apoyó, pero no quiero ver cómo te marchas. Papá tampoco debería verlo, no nos obligues a tener esa imagen.
- Bella, puedes irte- intervino mi padre- ve a divertirte con tus amigos.
- Gracias Papá- me adelanté hacia él y lo abracé. Luego me dirigí hacia mi madre, dándole un enorme abrazo- Te echaré de menos.
- Yo también a ti, estaremos en contacto te lo prometo.
Habría querido hablar más con ellos, tal vez pasar más tiempo para que vieran que realmente me importaba. Pero no podia. Así que me marché, antes de que las lagrimas ganaran esta batalla.
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Hola!!
Bueno, este capi es un poco de relleno y para cerrar el tema de sus padres. El siguiente llegará pronto, ya esta practicamente terminado.
Gracias a todos los que han puesto la historia en alertas, favortitos, etc...y por supuerto a todas las reviews! Dejen todas las que quieran!!Por favor, que animan a escribir jeje
Besos y hasta pronto!
