CAPÍTULO IX
—Aquí es —el coche se detuvo frente a una pequeña casa en un barrio bastante concurrido. Blaine estaba trabajando en una película de animación y había rentado ese pequeño lugar. Dave no hizo ninguna observación, estaba casi seguro que Nick no podía financiar algo mejor —. ¿Seguro quieres entrar? No quiero que te aburras o algo así. Es un estudio pequeño...
—No digas tonterías hermano. Te dije que quería enterarme de todo lo que hacías, además, esta inversión aunque pequeña, también es mía ahora. Estoy seguro que la película de Blaine tendrá una excelente distribución —Dave le sonrió a su hermano bajando del coche. Estaba tan seguro porque él se encargaría de que fuera de esa manera y tal vez de un poco más.
Yura abrió la puerta de la casa, efectivamente era pequeña, Dave no estaba muy acostumbrado a eso y tampoco lo debía estar Blaine. Su familia tenía el dinero suficiente como para montar un buen lugar pero Dave entendía, Blaine era un visionario y quería hacerse nombre a base de su esfuerzo. El pecho de Dave se infló de orgullo al pensar eso. Yura lo llevó hasta lo que parecía ser el lugar de trabajo, miró a Blaine con el rostro hundido en una portátil, ni siquiera notó su llegada. Nadia y el otro chico le saludaron sin problema, Dave tomó la libertad de acercarse a Blaine llegando por detrás para hablarle en el oído, con sus labios casi rozándole el lóbulo.
—Me encanta lo caliente que te ves cuando estás trabajando en algo —su voz esa sedosa.
Anderson literalmente soltó un chillido mientras saltaba en su lugar y se llevaba ambas manos a la oreja, volviéndose a ver a Dave con el rostro furiosamente enrojecido y un par de lentes de montura negra y pasta gruesa resbalando por su nariz. Nadia, Mike e incluso Fergus soltaron una carcajada ante la reacción de su director, misma que Finnick acompañó con una mirada colérica especialmente encaminada a su 'socio'.
— ¡Karofsky! —Jadeó Blaine mirando a todos allí, deteniéndose sus ojos en Yura, quién le sonrió de medio lado, antes de regresar sus ojos a su interlocutor — ¿Qué haces tú aquí? — Cuestionó, tratando de evadir el previo comentario de Dave.
—Yura me hablo de su película animada y tenía una curiosidad terrible —Dave se acercó a Blaine para colocarle de nuevo las gafas y luego fue hacia Nick tendiéndole la mano —. Nick, cuanto tiempo. Adorable lugar para trabajar —su sonrisa no vacilo al notar la cara de Nick.
— ¿Finnick? — Blaine miró confuso a su pareja mientras éste estrechaba fuertemente la mano de Dave, ambos sosteniendo el apretón más tiempo del que recomienda la etiqueta.
— ¿Recuerdas de lo que hablamos ayer? — Anderson asintió lentamente, abriendo los ojos desmesuradamente cuando cayó en cuenta de 'algo' — él es el nuevo inversionista...
— ¿En serio? ¿David Karofsky?
Fergus parecía claramente emocionado, chocando manos con Mike mientras Nadia abrazaba y besaba a Yura de contenta. Blaine, en cambio, no parecía recibir la respuesta de muy buena manera, resoplando antes de girarse a su portátil y hundir la cabeza dentro de ella.
— Amor... no te enfades — Nick se acercó a él, haciendo a Dave a un lado para abrazar a Anderson, quien no dejó de mirar la pantalla, aun cuando Nick le besaba el cuello o murmuraba en su oreja — Blaine...
— Estamos atrasado, Finn — le murmuró, ignorándole — hablaremos más tarde.
—Puedo saber —Dave cogió una de las sillas y se sentó para mirar directamente a Blaine sin importarle para nada irá en los ojos de Nick —, de que va nuestras película. No quiero atrasar más las cosas pero me interesa mucho saber —Dave era amo y señor en cualquier lugar y se lo estaba demostrando a Finnick.
Los ojos mieles de Anderson se volvieron a verlo, retornando a la pantalla mientras se mordía el labio inferior antes de cerrar la tapa de la portátil por un momento.
—Es una historia fantástica. Es acerca de un grupo de criaturas distintas: una Eladrin que es maga, un dwarf que es clérigo, una paladina bipolar, un dragonborn que es brujo, un bárbaro que es un ladrón y un joven humano que es el capitán de ese escuadrón, que viven sus aventuras en el reino de Eldor. Cada uno era un 'master' de su ramo, por su cuenta, pero el rey decidió juntarlos para que formaran un comando especial. Van a ser varias partes, y en la primera es donde conocen a Galus, el bárbaro, y son mandados a Elwin, un reino amigo, que carece de una fuerza militar demasiado grande, para intentar protegerlos del ataque del ejército de los gohuls. Nadie sabe porque atacan, y porque éstos son liderados por un elfo, pero saben que busca el orbe de la tierra, el cual le pertenece a Elwin. Al final de la película, Orchid, un monje con poder de transfigurarse en un dragón blanco, les explica que deben detener al ejército de Arken, el elfo que lidera a los gohuls, antes de que el equilibrio de su mundo se vea perturbado.
—Fascinante, como siempre. En realidad, todo lo que piensas siempre ha sido así —Dave acercó su silla para poder colocar una mano sobre el muslo de Blaine —. Nunca me cansaré de decirte lo brillante y único que eres —Dave tenía toda su atención sobre Blaine, le importaba muy poco si Finnick se estaba muriendo de coraje o si los demás estaban extrañados por su comportamiento, no podía parar de verle, de tocarle y de decirle a cada segundo lo especial que era.
Blaine tragó duro, mirándolo sin comprender, pero con el color carmesí decorando sus mejillas. Jadeó, tratando de ver una manera de huir de David sin parecer demasiado obvio o que no se notará lo mucho que le emocionaba tenerlo así de cerca, por lo que agradeció y maldijo a Finn cuando estrechó su abrazo sobre sus hombros, observando a Karofsky cual lobo marcando su territorio.
— Creo que eso se lo decimos nosotros todos los días. No hay necesidad de que tú también lo hagas.
— Finn... — Blaine murmuró, intentando calmarlo al acariciarle el brazo, tratando de separar sus piernas de la mano que le tocaba, haciéndolo temblar.
—Estarían locos si no lo hicieran —Dave retiró su mano acariciando suavemente el muslo de Blaine —. Bueno, sigan por favor, no quiero interrumpir más.
Les miró trabajar haciendo preguntas de vez en vez, todas directamente hacia Blaine. No le daba tregua, quería estar presente, escucharlo explicarle cada cosa sobre la animación que tuviera que decirle. Nick estaba al pendiente de ellos todo el tiempo, aprovechaba cualquier momento para abrazar a Blaine o besarle y Dave no decía nada, ni se mostraba celoso, sólo lo dejaba ser. Al final, esos serían sus últimos besos, Dave intentaba pensar fríamente. Se echó pronto a la bolsa al resto del equipo, sus bromas fueron rompiendo el hielo con ellos para disgusto de Nick. Unas horas más tarde, Dave seguía pegado a Blaine hablando de todo junto con los chicos pero él necesitaba más, necesitaba un buen momento a solas con Blaine.
—Vaya que es tarde —miró su reloj —. ¿No tienen un poco de hambre? ¿Qué les parece si les invitó a comer? Yura me ha mostrado unos lugares muy buenos —Dave le guiñó a su hermano quien le sonrió.
— ¿Acabo de escuchar comida gratis? — Fergus paró la oreja, mientras se sobaba el vientre — porque mi solitaria ya tiene hambre.
— Yo me apunto, pero tengo que pasar por Tina — Avisó Mike.
Anderson sólo se quitó los lentes y suspiró. Usualmente se la pasarían trabajando todo el días hasta que alguno pidiera comida a domicilio, pero eran vacaciones y apenas estaban haciendo algo, más con David como distractor...
— Está bien, pero sólo un rato, necesitamos terminar de hacer el modelo a escala de Shesá y Will esta semana. Aún nos faltan más de la mitad — Todos asintieron efusivamente mientras Blaine se ponía de pie y se estiraba, dejando que la camisa se le subiera lo suficiente para dejar ver un trozo de piel morena de su vientre a la par que bostezaba.
Dave se lo comió con la mirada sin ningún pudor. Esperaba que Blaine lo notara pero conociéndole, tenía que ser menos sutil. Se puso de pie y, aprovechando que Nick estaba hablando con Mike, colocó sus manos sobre ambos lados de la cadera, tocando la piel y acercando a Blaine hacia él.
—Los años te han sentado de maravilla —le dijo un suave beso en la mejilla viendo a todo mundo distraído y luego le soltó para caminar hacia la salida —. ¿Nos siguen?
El director se estremeció ante la sorpresiva intervención de David al punto que, cuando reaccionó, el mayor ya se había alejado de él, dejando en su piel los vestigios del calor de su cuerpo. Con la mejilla y la cadera cosquilleándole, asintió ausentemente, dejándose guiar por Dave mismo y por el brazo de Finn sobre sus hombros, dispersando besos por doquier.
El lugar era exclusivo, justo con la mejor vista a la playa. Dave había mandado cerrar una zona para ellos. Estaba complacido de ver a los amigos de su hermano disfrutando de la comida, aunque la mayor parte de su atención estaba en el disfrute de Blaine. Cuando lo vio excusarse para ir al baño, fingió una llamada, vio el amago de Nick para seguir a Blaine pero fue detenido por Mike quien le hablaba de algo. Dave casi podía regalarle una casa al chico por su oportuna intervención. Caminó hacia el baño y esperó a Blaine, cuando le vio, sólo le jaló una de las terrazas del lugar. Por fin estaban a solas después de tantas semanas.
—Al fin solos —Dave le miró intensamente —. Tenemos que hablar de muchas cosas.
El director parecía como un animal acorralado, viendo con su indiscreta discreción a todos lados, buscando una posible ruta de escape.
— No creo que necesitemos hablar de nada — murmuró, tratando de no verlo a los ojos — Y tengo que regresar, creo que ordene un helado y se va a derretir — mintió.
—No te preocupes, podemos pedir otro —Dave caminó hacia él y lo vio retroceder un paso —. Y creo que si necesitamos hablar, para empezar, tenemos que hablar de tu hermano.
Los rasgos de Anderson se endurecieron: — Azimio fue a contárnoslo. O al menos una parte de lo que pasó — dio un paso más hacia atrás — dijo que tenía todo en un móvil.
—Entonces sabes que íbamos a perdonar a tu hermano pero que él me desarmó, que estaba a punto de dispararme y que nosotros sólo nos defendimos —Dave dio otro paso hacia él terminando de acorralarle con la baranda de la terraza.
Blaine lo sabía, sabía que había sido e defensa propia, no dudaba de la palabra de Dave ni de lo audaz que Cooper podía ser en momentos desesperados; pero también pensaba que pudieron haberlo salvado, que nada de eso habría pasado, o que al menos Dave hubiera ido a él a disculparse por matar a Coop, a explicarle todo. Sin embargo, en respuesta, sólo cayó, buscando algún tipo de vía de escape. No quería enfrentarse a Dave.
—¿Me has perdonado, Blaine? —Preguntó acercando su rostro al de Blaine buscando sus labios pero sin intención de besarle... aún.
Anderson jadeó ante la cercanía, sintiéndose mareado por la colonia de Dave entorpeciendo sus sentidos.
—Estoy comprometido, Dave...—susurró, evadiendo el contestar. De nuevo.
—Eso no responde mi pregunta —cogió el rostro de Blaine entre sus manos, para que no pudiera evadirle de nuevo —: ¿Me has perdonando?
—Dave, suéltame...—rogó, sus ojos dorados ligeramente dilatados, respirando un poco más agitado, con sus dedos apretando el barandal a sus espaldas
—Sólo tienes que responderme —Dave inclinó más su rostro, dejando que sus labios rozaran los de Blaine mientras acariciaba con los pulgares el rostro del chico.
— No...no por completo...—jadeó, sus ojos entrecerrados, dejando que la cercanía de Karofsky entorpeciera sus actos y tomara su energía con esos simples roces — a ninguno de los dos...
—Te voy a hacer perdonar —le dijo sobre sus labios — y te voy a hacer olvidar. Porque perdonar pero no olvidar es otra forma decir que no has perdonado —Dave lo miró a los ojos y luego le dio un beso más en la mejilla para después alejarse dejándole libre.
Aprovechó la distancia para respirar lo más relajado y 'normal' que podía, mirando al gran oso de reojo, relamiéndose los labios y dirigiendo de inmediato su mirada al piso, avanzando un par de pasos, dispuesto a regresar a la mesa y pretender que nada pasó.
—Blaine —lo vio girarse, Dave cogió de inmediato una de sus muñecas y lo jaló hacia él, se tomó un segundo para mirarle y luego le besó profundamente. Dejó que sus labios recordaran el sabor, la textura y lo sensible que era Blaine ante los besos. La pasión que una vez les había unido le golpeó como nunca. Amaba a Blaine y en ese beso le estaba diciendo: te voy a recuperar. Le soltó suavemente aún mirándole a los ojos —. Así debí besarte ese día en las mazmorras.
Blaine estaba temblando, literalmente hablando, sacudido por aquella sorpresa de maneras que nunca esperó volver a experimentar. Sus ojos, ahora completamente dilatados, observaron sin mirar a David, a todo lo que él representaba y todo lo que él deseaba. Y todo lo que él debía evitar; sino por él mismo, por la memoria de Coop.
Jadeó, negándose a aceptar que esa chispa que lo sacudió era recíproca, apartando sus manos inconscientemente aferradas a las de Karofsky para evadirlo y caminar de regreso a la mesa.
Kurt pasó el peso de su cuerpo de una pierna a la otra, con el torso recargado casi por completo sobre el restirador y una mirada que de verse a sí mismo, catalogaría como boba.
Había estado desanimado por la falta de respuesta de Bastian ante sus coqueteos en los cuatro días que llevaba de estar en esa casa. Todos los comentarios del mayor resultaban cortantes y escuetos, como si estar en su presencia le pareciera aburrido o poco estimulante. Por ello mismo hizo lo mejor que sabía para subirse el ánimo sin necesidad de involucrar sexo o una paja pensando en Cheshire: evadir el mundo con un par de audífonos en los oídos y bocetar. Claro, los trajes de Sebastian los tuvo casi de inmediato, no que le fuera complicado visualizar a la suricata en los mismos; pero los del conde fueron delegados a la pila de 'ni en un millón de años voy a hacerte, así que espera sentado'.
La sonrisa de Kurt se ensanchó, contemplando el dibujo en sus manos. Era obvio que si hacía el traje de uno de los esposos, tenía que hacer aquel que le quedara a juego, y como Hummel no quería malgastar sus hojas trazando la figura del conde, no le quedó más opción que usar la suya propia.
— ¿...Le gustaría que usara esta falda con mallones y botas; o se inclinaría por algo más convencional...? - Murmuró para sí mismo, mordiéndose instintivamente las uñas - Es un pervertido...así que seguramente le gustará más la falda...
Sebastian llamó una vez pero no escuchó respuesta, golpeó la puerta un poco más fuerte pero, de nuevo, no hubo respuesta. Abrió lentamente la puerta del estudio y buscó con la mirada a Kurt. Le había mandado llamar para ver sus diseños, Alan no estaba en toda la maldita casa y Sebastian no tuvo más remedio que ir solo. Lo que vio casi le provoca un infarto: Kurt estaba sobre el restirador con las nalgas al aire. Tenía puesta una falda, una jodida y estúpida falda que se balanceaba de una lado a otro mientras Kurt se movía al ritmo de la música que estaba escuchando. Caminó hacia él, estaba hipnotizado por ese par de piernas, quería hundir su mano en los muslos y subir lentamente para tocar toda esa maldita piel suave. Cerró los ojos para contenerse, se colocó detrás de Kurt, demasiado cerca.
—Me llamaste... —le dijo con la voz ligeramente ronca. Sus manos picaban por las ganas de cogerle de la cintura y pegarlo a su cuerpo.
Hummel, sin embargo, siguió sin escuchar, meneando la cadera como si intentara bailar, murmurando un 'tic tac tic tac tic tac', riendo divertido al sacar el trasero y mover el lápiz por el papel con renovada energía.
—Mierda —Sebastian echó para atrás su cabeza al sentir la tela de la falda rozándole. Cogió uno de los auriculares y lo jaló para llamar la atención de Kurt —. Lo siento, no me escuchabas por... —señaló el auricular.
—Estoy traba... —Kurt se volvió a mirarlo enfurruñado, como si le hubiera cortado la inspiración, pero al notificar que se trataba de Bastian, enrojeció ferozmente, intentando ocultar los papeles que tenía sobre la mesa—oh...lo olvide. Un segundo — Agarró los diseños de su propio traje de bodas para guardarlos en el portafolio, volando uno de su mano para caer al piso sin que Hummel se diera cuenta.
—Estaba distraído. Olvidé que les mandé a llamar—se disculpó, eso no estaba planeado. Bueno. Seducirlo con la falda si, el que Sebastian lo tomara por sorpresa, dibujándose a sí mismo como novio, con mensajes infantiles en las orillas, no.
—Sí... —lo vio inclinarse para coger los dibujos, Sebastian quería ayudarle pero era un pervertido hijo de puta y tenía un extraño pero maravilloso fetiche. Le encantaban las nalgas de Kurt al aire, dispuestas para él, aunque sólo fuera en su pervertida imaginación —. Alan no está... —Kurt se puso de pie para total desagrado de Sebastian quien se preguntaba vagamente si el rubio de bote era lo suficientemente hombre como para dominar a Kurt, su Kurt.
—Suerte para mí, sólo tengo una propuesta de su traje—bromeó Hummel, rodando los ojos y mostrándole el dibujo de un traje plateado en su totalidad — Viendo que le gusta lo ostentoso y llamar la atención, tal vez este podría funcionar. En caso tuyo, un traje negro, sobrio, con un chaleco del mismo color que el traje del conde y una corbata gris o plata oscuro podrían combinar—sugirió en un tono meramente profesional, mirando el otro de reojo cuando hubo callado, esperando su veredicto, mordiéndose el interior de la boca para ver cómo podría sacarle provecho a su atuendo.
Sebastian no iba a notarlo, muy seguramente, que el traje plateado no tenía al condezucho como modelo sino a él. Era uno de sus bocetos conjuntos para una muy imposible boda y agradecía internamente que Alan no le pusiera las manos encima.
—Bonito... —Sebastian se acercó un poco hacia Kurt, mirando los conjuntos desde atrás — el traje plateado es bonito. Pero no creo que le luzca a Alan. Él es más... —simple que una papa al horno pensó para sí mismo —, sutil.
—Si, lo he notado—frunció el entrecejo antes de detectar la cercanía del calor del cuerpo ajeno, sonriendo perversamente y haciéndose un poco más hacia atrás, dejando que su trasero y parte de su espalda se rozaran con Bastian — ¿Qué tal camisa blanca, corbata de moño, chaleco blanco y un saco gris oscuro corto por delante y con cola por detrás, con pantalones a juego, hn...? — susurró, echando la cabeza hacia atrás, dejando a su cuerpo drogarse con el aroma de Bastian y de su costosa colonia.
—¿Qué tal todo negro? —Sebastian no tenía ni idea de lo que decía. Todo su cuerpo estaba conteniéndose para no tocar a Kurt. Tragó saliva, sólo tenía que bajar un poco su rostro y podría besarle —. Kurt...
— ¿Dime, Bas...? — Murmuró en un jadeo, estremecido de oír al otro tan cerca de su espalda, alargando el cuello como si previera el sentir aquellos labios en la piel que su camisa dejaba
—Los diseños son perfectos —deslizó su mano derecha lentamente, rozando con la tela de la camisa de Kurt, y llegó al dibujo. Casi podía tocar la mano del diseñador —. Me... —matas, me enloqueces, pensó —, me gusta mi traje —tuvo la fuerza suficiente para alejarse de Kurt y apoyarse sobre el otro lado del restirador —. Eres muy talentoso —escondió su erección colocando las manos sobre su regazo.
—Gracias... —Murmuró Hummel como respuesta, apretando los dientes y procurando que ningún grito de frustración brotara de su garganta. ¡Sebastian no le había tocado! Ni siquiera pareció inmutarle la cercanía entre ambos, o el que usara falda, o que se contorneara para llamar su atención. ¡NA-DA! — Sabía que tú eras un poco más 'presuntuoso' y presumido, así que un traje elegante, sencillo, pero que denotase que es costoso y con clase sería mejor para tú.
—Gracias. Es maravilloso —Sebastian estaba haciéndose tonto mirando otros diseños y pensando en el terrible sexo con Alan para poder calmarse —. ¿Puedo quedarme con éste? —Tomó el dibujo del traje plateado —. Sé a Alan no le gustará, francamente, es para otro tipo de hombre. Tiene algo que me llama la atención... —Kurt se había dibujado a sí mismo con ese traje, Sebastian no entendía el motivo, pero era él y por eso lo quería y si Alan lo descubría, pues que reventara.
—Déjame hacer una copia rápida —asintió, pasándose una mano por el cabello, no importándole el alborotárselo. Necesitaba calmar el escozor en los ojos que la desesperación le provocaba.
Sin más, aprovechó el distractor, jalando una hoja de block y un lápiz y trazar con destreza el boceto de los trajes plateados, aplicando más fuerza sobre el dibujo de lo que debía. Pero estaba molesto, frustrado y con ganas de gritarle a la suricata, exigirle por qué no le veía, porque no contestaba sus mofas o sus juegos, porque lo veía como si no fuera nada especial, como si no fuera sexy, como antes le dijo varias veces al oído. Por qué no lo tocaba, o susurraba palabras guarras. Por qué no hacía lo que Bastian usualmente haría...
—No es necesario que dibujes nada nuevo —sujetó fuertemente la muñeca de Kurt —. Quiero el original —Kurt se había dibujado a la perfección con ese traje y Sebastian no quería nada más.
— Lo quiero para mí — contestó, temblando bajo la sensación de Bastian tocándole, alzando la mirada, expectante de que hiciera otra cosa. 'Vamos' gritó en su cabeza, 'acorrálame, sonríeme, tómame...'casi suplicó con una mirada.
—Bien... —sin poder evitarlo, acarició con el pulgar la piel de Kurt. Tragó saliva, estaba perdiendo el control, estaba dejando que todo el deseo se desbordara, que todos los sentimientos fluyeran de nuevo —. Me...
—Ey —la puerta se abrió de golpe, Azimio se congeló ante lo que tenía enfrente —. Lo siento, me dijeron que habías subido para ver algo de tu traje y... ¿interrumpo? —Sebastian sólo a Kurt.
—No —dijo débilmente.
Kurt negó con la cabeza, retornando su atención al dibujo. Para cuando terminó de bocetarlo, le pasó el original a Sebastian, soltando un suspiro y recogiendo sus cosas.
—Creo que hoy me iré un poco más temprano. Tengo que ayudar a Puck en el bar — mintió, lamiéndose los labios y deteniéndose al lado de Az, sacando la mitad de una hoja y estampándola contra el pecho del moreno. Ésta es la dirección. Mientas estemos en USA, todos los que estamos en su casa le serviremos de entretenimiento en el bar. Por si quieren pasarse por allí.
—Al parecer cantan en el lugar de Puckerman. ¿Qué pasa con esos chicos? Hacen películas, son diseñadores, cantan, bailan... ¿son mutantes o algo así? —Sebastian se encogió en hombros y sonrió al mirar el dibujo —. Bastian, te veo después de la ducha.
—¿Cuál ducha? —Sebastian le miró extrañado.
—La que te vas a dar con agua helada. No pienso trabajar contigo teniendo... eso —Azimio señaló la entrepierna de Sebastian —. Vas a sacarle un ojo a alguien.
Al cerrar la puerta de la casa de Karofsky, Hummel se permitió soltar su portafolio y dejarlo caer. Agotado, apoyó la espalda contra la madera y se permitió suspirar inconforme y herido. Casi una semana y nada. No tenía nada. Y en tres más Bastian se casaría con ese frígido. Lo que le dejaba con una y media o dos para terminar los diseños...
Alzó la mirada al techo. Cada día se estaba haciendo más a la idea de que Sebastian ya no sentía nada por él. Ni siquiera una pizca de desagrado o deseo.
—¿Seguro que no hay problema hermano? No te quiero dejar sin coche —Dave negó palmeando la espalda de su hermano.
—Vienen por mí en otro, no te preocupes. Ve con Nadia, diviértanse, yo puedo esperar aquí en lo que llega el otro auto —Yura no estaba muy convencido de dejar a su hermano solo en la pequeña casa de la producción —. Vamos hombre, que me llevo bien con tus amigos, no creo que les moleste de deambule un poco por allí. Juro no estropear nada.
—No es eso —Yura miró a la casa, parecía que todo mundo dormía, ya era bastante tarde —. Es que voy a dejarte solo, creo que todos duermen ya —Dave bajó de su coche con las llaves de Yura en la mano.
—Mejor, así podré esperar tranquilo y sin molestar a nadie. Ve por tu chica y se divierten en el bar de Noah Puckerman —Yura había insistido en ir pero Dave estaba algo cansado y no tenía ganas de ver malas caras.
—Vale, pero cuídate —Dave caminó hacia la puerta y abrió.
—Ya, ni que adentro me estuviese esperando el lobo feroz. Te llamo en la mañana —entró a la casa cuando vio el coche marcharse.
El lugar estaba a oscuras y no se escuchaba casi ningún ruido. Dave estaba seguro que todos estaban en el dichoso bar de Puckerman. No encendió la luz, deambuló un poco por la pequeña sala de estar, pero un suave sonido le alertó. Venía del estudio de Blaine. Dave había estado muy cerca de él durante esos días, no hubo ningún tipo de acercamiento después del beso, Blaine parecía querer dejar todo lo más profesional posible pero Dave estaba feliz de ver lo mucho que le perturbaba su presencia. Abrió lentamente la puerta del estudio y miró a Blaine de pie revisando algunas cosas de la producción, caminó hacia él y rodeando con su brazo izquierdo los hombros del director.
—No pensé encontrarte aquí —le susurró.
Blaine soltó algo similar a un grito de asombro y susto, volviéndose rápidamente a Dave, no sabiendo si sentirse aliviado de ver a alguien conocido, o contrariado porque esa persona era quien le hacía desvariar silenciosamente.
—¡Dave! ¿Qué haces aquí? — Exclamó, tratando de huir de ese gran brazo — ¿Y cómo entraste? Me asustaste. Pensé que era un ladrón o algo así.
—Yura me dio sus llaves —Dave hundió el rostro en el cuello de Blaine besándole —. Todos están en el bar de Noah Puckerman —siguió besándole mientras colaba su mano derecha por debajó de la camiseta —. Estamos solos.
— No — Anderson jadeó, apartándose de Dave nervioso y sorprendido, sosteniéndose la camisa como si con ello protegiera el resto de su cuerpo de las amplias manos de su oso...pese a que una parte de su cuerpo las deseaba, tocándole — Bueno, si. Estamos solos. Pero no puedes hacer eso, David.
—¿Por qué no? —Se acercó de nuevo a Blaine, sujetando su cadera y pegando sus cuerpos. Sus manos estaba firmes, acariciándole la espalda.
— Porque tengo novio, Dave — Le contestó, colocando ambas de sus manos sobre el fornido pecho, procurando no divagar de lo que habría debajo de la tela — y ya te lo había dicho, no les he perdonado...
—Sé que no has perdonado pero no quiero hacerte nada —Dave le abrazó fuertemente —. Y por lo de tu novio... ¿le amas?
Anderson tardó unos segundos en reaccionar, soltando aire en un jadeo: — lo ame o no, ese es mi problema, Dave. Y aún sino lo amara, sigue siendo mi pareja. Además...—tragó duro—tú también tienes a la tuya
—No, no tengo a nadie. Trent y yo terminamos unas semanas atrás —Dave continuó con los suaves besos sobre el cuello de Blaine.
Aquello le tomó por sorpresa, volviéndose para mirarlo y confirmar aquella afirmación: — ¿En serio...? ¿Por qué? — preguntó, intentando controlar las olas de regocijo que la noticia le provocó acompañadas de culpa y tristeza. Después de todo no había dejado de considerar a Trent como un amigo.
—Porque nunca fui capaz de olvidarte —Dave le dijo con los labios aún pegados a su cuello —. ¿Tú me olvidaste, Blaine? ¿Tu novio te hizo olvidar las noches llenas de caricias, de besos, de juegos? ¿Te ha hecho gritar como yo? —le mordió ligeramente la piel.
Karofsky pudo sentir el cuerpo del director temblando mientras el silencio los acompañaba. Blaine no contestó, aprovechando que Dave no le veía para cerrar los ojos y entreabrir los labios. Por supuesto que no había podido olvidar todo eso. No había forma de no recordarlo. —¿Lo has follado como a mí? —Dave le susurró mientras cerraba los ojos recordando un poco —. Dime, ¿ha logrado que seas un lobo en la cama mientras le montas? ¿Lo recuerdas, Blaine? —movió sus manos para acariciarle los huesos de la cadera que se asomaban por el pantalón —. Nadie nunca me ha tomado como tú, con nadie me he abanado al placer como contigo. Me encantaba que te tocaras para mí, me volvía loco cada vez que lo hacías, sólo quería abrir tus piernas y entrar en ti de una sola embestida, ¿con él también lo haces?
Blaine apretó un poco más sus ojos, mordiéndose los labios fuertemente para evitar gemir o suspirar. ¿Lobo? No...Perro herido sería una mejor definición. Apretó sus manos en puño mientras el torrente de imágenes y memorias lo bombardeaban. En esos tres años no había sentido sus experiencias con Nick tan intensas como con Dave. Tal vez con Kurt fueran más fogosas, pero no le habían obligado a gritar como sabía que Karofsky era capaz.
—Quiero hacerte gritar de nuevo, pequeño. Deseo tanto ver tus músculos contraerse mientras estoy dentro de ti —deslizó su mano derecha por el abdomen de Blaine —. Extraño tu sabor, extraño tu piel desnuda acariciando la mía —movió sus labios para dejarlos sobre los Blaine —, extraño tu sonrisa boba al despertar y lo increíblemente caliente que eres por las mañanas. Te extraño, pequeño.
Cuando abrió los ojos, las pupilas de Anderson se dilataron de tal manera que el color negro había dejado apenas una leve franja dorada bordeándolas. Había olvidado todo menos los labios de Dave sobre su piel, el cuerpo caliente acorralándole, esos labios besándole, y sus amplias manos recorriéndole casi con la misma reverencia que lo hacían aquellas en su vientre. Cuando abrió la boca para decir nada, sintió el roce entre la suya y la de David, obligándole a jadear. '¡Ésto no está bien!' exclamó una voz en algún rincón de su cabeza, la parte racional que no olvidaba a su hermano en un sarcófago o a Dave huyendo de su regazo, abandonándolo.
Pero la más emocional, aquella que extrañaba y deseaba la presencia y los mimos de Karofsky se dejó llevar, dejando sus defensas en un nivel bastante básico, tan sólo esperando por algo que no estaba siquiera seguro de si iba a llegar. Dave lo miró, podía notar todas las dudas, la batalla interna que Blaine tenía y no quería hacerle daño, sólo quería demostrarle lo mucho que le amaba. Lo besó, los labios de Blaine eran perfectos, dejó su lengua vagar por ellos y luego aprovechó dejarla entrar en su boca y hacer el beso más profundo, caliente y delicioso. Sus manos fueron a la espalda de Blaine, le acariciaba suavemente y sin cesar.
El director no tuvo ni la fuerza ni la voluntad para romper el beso. Sus manos empuñadas se aferraron a la tela de la ropa de Dave mientras su espalda se arqueaba por las caricias que le eran propinadas. Suspiró, jadeó y gimió entre ambas bocas, imprimiendo un poco más de presión para liberar algo de aquella pasión que se había visto con la necesidad de ocultar.
El sonido del timbre liberó a Blaine del aparente transe en el que se había sumido, apartándose de Dave brusca y descuidadamente para trastabillar con todo lo que había alrededor, incluyendo sus propios pies. Sin darle a Karofsky la capacidad de reaccionar, el director huyó de aquella habitación para abrir la puerta y encontrar a Sam allí. Por lo que apenas pudo entender, él y Kurt habían ido a recogerlo para ir donde Puck, aceptando a buenas primeras al jalar sus llaves y huir como un cobarde.
Había dejado a Dave en el departamento, pero no tenía ninguna otra alternativa. Por el rumbo que había tomado ese beso podía intuir el final de haberse quedado un segundo más. Dave lo vio huir, golpeó fuertemente la puerta y negó. Minutos después su auto llegó, su camino de regreso a casa estuvo lleno de imágenes de sus momentos con Blaine. Se sentía ligeramente frustrado, aunque estaba seguro que desaprovecharía jamás una oportunidad de besar a Blaine como lo había hecho esa noche. Cuando llegó a casa vio una luz en la sala de estar que llamó su atención, caminó silenciosamente y miró a Trent y Azimio hablando animadamente. Azimio reía mientras le servía a Trent otra copa de vino, Dave sonrió, había algo en la atracción; algo más allá de lo que él entendía. Subió a su habitación y se dejó caer sobre la cama completamente agotado.
Había prometido no subir el capítulo hasta tener 60 comentarios pero alguien que quiero mucho me pidió subirlo, así que... agradézcanle a ella.
¿Por qué hago lo de los comentarios? Una parte es payasada mía que quiere ver si esas personas que me ponen en FAVORITOS sin decirme nada se animan a comentar y a decirme que las motivo para ese favorito o si sólo era más fácil eso que dejar un comentario. Y la otra parte... pues es una forma de invitarles a comentar o de obligarlos .. no sé... Creo que es el intento desesperado de una autor porque comenten y no pierdan ese gusto por participar.
A las personas que me comentan y que no les puedo responder porque no tienen cuenta aquí o porque no cargan su cuenta, les quiero agradecer mucho que lo hagan. Y se pueden comunicar conmigo en mi LJ, por tuiter, por mi correo. Por dónde ustedes quieran.
(arroba) acm 2099
Me gustaría mucho poder responder a sus comentarios.
Un abrazote y nos vemos en los 70 o hasta el domingo, lo que suceda primero.
