Hola hola! aquí de nuevo reportandome puntual! (jo jo ahora si...) y bueno, mil gracias a las personas que a pesar de no ser fans de Yaten, Mina o ambos le han dado una oportunidad a mi historia que no tiene otro proposito mas que hacerles pasar un rato entretenido.
En referencia al lamentable comentario que recibí hace unas horas, lamento que a alguien no le guste, sin embargo mientras exista gente que le guste mis historias, yo seguiré adelante sin importarme si alguien se molesta por ello.
Y bueno, para no hacerla de emoción aquí voy con el capitulo!
MENTIRAS PIADOSAS
IX
Al día siguiente partieron temprano a casa de los Chiba. Yaten manejaba con cuidado y más lento de lo normal debido al hielo y la nieve. Mina estaba tan nerviosa que se aferraba al cinturón de seguridad, literalmente su vida dependía de ello.
Llegaron a casa de Serena y Darien cuando la tormenta de nieve comenzaba, sería una noche dura, Mina y Serena iban a cocinar lo que prepararían para la cena, Darien ayudaba a terminar las decoraciones que Serena dejó a medias y Yaten ayudaba en lo que podía, limpiaba las copas, veía las botellas, cambiaba la música, se sentía bien y además jugaban con Chibiusa.
-Asi que… ¿son novios?- preguntó Serena curiosa
-Si hermanita, somos novios, es oficial
-No recuerdo que me haya pedido permiso para ser tu novio
Mina soltó una carcajada.
-Tampoco recuerdo que Darien me pidiera tu mano
Esta vez fue Serena la que estaba riéndose.
-Espero que las cosas vayan bien entre ustedes, por cierto, creo que eso llega en buen momento, Kath me llamó, me dijo que se irá pronto, quiere pasar el año nuevo con sus padres, lo más extraño es que Armand se queda, creí que eran la pareja inseparable.
-Hablé con Kath ayer, se irá para divorciarse, al parecer no son el feliz matrimonio que intentaron hacernos creer
-Así como tú no eres la mujer comprometida que fingiste ser, hay que aceptarlo, nadie es nada de lo que dice ser, mírame a mi por ejemplo, cuando le dije a Yaten la vez pasada que era una gran cocinera, apenas y puedo preparar huevo frito, mírame ahora haciendo una cena para ustedes.
-¿Y las cenas pasadas? ¿No las hiciste tú?
-¿Bromeas?, claro que no, las ordené a un chef, pero esta vez estaba saturado, parece que todos los chefs desaparecieron de la gran manzana, ahora tendré que preparar esto
-¿Darien sabe?
-Darien se enferma cada vez que cocino, pero accedió esta vez porque espera que tú seas más prudente que yo
Serena se subió las mangas y comenzó a limpiar la verdura, estaban en problemas, Mina tampoco era muy prudente en la cocina, incluso tenía esa extraña tendencia a quemarlo todo para estar segura de que estuviera cocido.
-¿Te das cuenta de que estamos arruinadas?- Mina puso sus manos en jarras
-¿Y me lo dices a mí? Limpia esa cosa verde
-¿Cosa verde? Te refieres a los calabacines?
-Si, esos
Mina se quedó pensativa un momento, no había visto algún recetario.
-¿Sere qué piensas preparar?¿Dónde está el recetario?
Serena se giró hacia ella con cara de culpabilidad.
-¡Olvidé imprimirlo!
-¡Serena! ¡Pero cómo es posible! Ve a imprimirlo ahora mismo
-No, le prometí a Darien que le prepararía una cena deliciosa, me preguntó si ya tenía todo, y le dije que si, le prometí que solo saldría de la cocina para ir al baño ¡no puedo defraudarlo! ¿Qué hago?
-Como siempre haces las cosas más complicadas.
-Mejor ni hables de complicar las cosas- la amenazó Serena con una zanahoria
Mina sacó su celular y empezó a buscar algunas recetas sencillas, después de una deliberación de una hora llegaron a la conclusión de hacer una lasagna de verduras y camarones, ensalada verde y el pavo tendría que ser preparado y metido al horno lo antes posible, no tenían ni idea de cómo pero ¡lo lograrían!
-Espero que esas dos no se maten ahí dentro- dijo Darien cuando escucharon gritos y el chocar metálico de las cazuelas contra el piso
-¿Están bien? –gritó Yaten
-Siiiiii
Las dos chicas gritaron en respuesta, Darien sabía que meter a Serena a la cocina era igual que el apocalipsis para su estómago, pero a veces así es el amor, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad.
-Espero que tengas un estómago fuerte, mi mujer no cocina como chef del Four Seasons
-Mina tampoco cocina bien, todo se le quema
Los dos sonrieron pero borraron su sonrisa de pronto teniendo el mismo pensamiento, prácticamente corrieron para ir a la cocina, cuando entraron Mina peleaba con la licuadora y una especie de salsa blanca que le había botado al cabello y Serena lloraba cortando cebolla como si fuera la peor de las bestias que intentara matarla.
-¡FUERA!
Las dos mujeres los amenazaron y tuvieron que salir de la cocina. Chibiusa estaba entretenida viendo su programa favorito, tan quieta que no estaba prestando atención a nada.
-¿Deberíamos ir a comprar pollo frito?- preguntó Yaten miedoso
-¿Con esta tormenta? Ve tú si quieres, amo mi vida- Darien se encogió de hombros no muy convencido
-¿Y que haremos para ayudarlas? Si nos enfermamos será horrible
-Solo hay que tener fe, se veían muy seguras…- el pelinegro se cruzó de brazos asintiendo con la cabeza, tenía que darle el voto de confianza a su mujer
-¿Tienes suficientes pastillas para el dolor estomacal?
-Eso espero, compre una caja la semana pasada.
Se pusieron a ver el partido de americano cuando Chibiusa se durmió en su cuna de viaje junto a Darien que la mecía distraído.
A las 7 de la noche con Serena y Mina exhaustas, sucias y con mucha hambre salieron de la cocina, vieron a sus hombres jugando con Chibiusa, Darien pegaba a un pequeño tambor que se iluminaba y Yaten tocaba el piano de juguete que también se encendía en cada tecla, ambos cantaban una canción de navidad más que conocida pero con sus voces desafinadas, chibiusa hacía movimientos con sus manitas y pies como si estuviera bailando y gruñía para cantar lanzando gritos de felicidad.
Cuando las vieron salir pudieron notar lo cansadas que estaban, era momento de cambiarse para la cena. Todos subieron a las habitaciones para cambiarse, Mina se bañó sintiendo como su cuerpo se relajaba con el agua caliente, sabía que no les había quedado tan mal la cena, el esfuerzo debía haber valido la pena.
Yaten entró ya arreglado a la habitación de Mina a escondidas de Serena y Darien. La escuchó cantando en la ducha, el vestido que se pondría estaba colgado en el perchero, era naranja con rojo, muy hermoso, lo reconoció de una de las publicaciones de la revista, habían hecho el photoshoot hace un par de meses y ella había estado presente, le había dicho emocionada que ese vestido había sido su favorito. Era vaposoro, con una cinta que amarraba el escote en la parte trasera de su cuello.
Mina salió del baño cantando envuelta en una toalla con su cuerpo sedoso por la crema recién untada, su cabello amarrado en un turbante con otra toalla, olía a shampoo y crema, le encantaba como olía, ese inconfundible olor a frutos rojos estaba envolviendo la habitación.
-Yaten, ¿Qué haces aquí?, Pervertido- le regaló una dulce sonrisa divertida aferrándose a la toalla cubriendo su pecho
-Puedo parecer pervertido pero deseaba verte, en realidad te extrañaba mucho- se acercó a ella y acarició su cuello y la clavícula, deslizó sus dedos deliciosamente hasta acariciar el hombro de Mina que cerró los ojos entregándose a esa breve pero deliciosa caricia.
-También te extrañé, pero te prometo que valdrá la pena la cena
-Y si no el postre será mejor- Se agachó hasta besar su cuello dejando un camino húmedo que estremeció a Mina erizando la piel de su nuca y brazos
Mina lo tomó por la nuca metiendo los dedos por el cuello de la camisa para acariciarlo tomándolo por sorpresa, él gimió bajito, el deseo se estaba apoderando de Yaten, la tenía prácticamente desnuda, si tirara de la toalla el cuerpo de Mina no sería tan lejano como él mismo se lo había imaginado hasta hace unas horas. Acarició su espalda suavemente haciendo que se curvara en reflejo hacia él.
-Yaten… detente o no bajaremos a cenar
-Lo siento, no sé qué me pasa cuando estoy contigo- La miró directamente a los ojos, el azul de sus orbes lo tenían fascinado, sus ojos tan expresivos y cálidos le decían que había pasión en ese pequeño cuerpo, una pasión dispuesta a darle el mayor de los placeres, podía verlo, si insistiera un poco más accedería, pero algo en él lo hizo desistir, debía respetarla, llevaban poco tiempo saliendo, no quería arruinarlo, pero Mina era tan sexy.
Mina se alejó de él, debía mantener la distancia o se comería a ese hombre ahí mismo, estaba tan guapo con ese traje negro, su camisa negra, la corbata plateada, hacia juego con su largo cabello plateado peinado en una coleta baja como siempre, sus ojos verdes brillaban de pasión, debía ser prudente, no podía parecer fácil… ¡pero lo deseaba tanto! Tuvo que morderse el labio inferior para despertar de su ensoñación.
Yaten no pudo resistir ese gesto, la tomó por la nuca y la espalda pegándola a su cuerpo, Mina soltó un gritito de sorpresa que rápidamente fue callado por los besos desesperados de Yaten encendiendo la pasión entre los dos. El peliplata la besaba mientras sus manos vagaban por la toalla mojada que lo estaba incomodando, quería arrancarla, quería quitarse el traje y mandar al diablo todo, solo él y ella tirados en la cama era lo único que su mente le pedía.
Mina correspondía con voracidad a sus besos y sus caricias, lo necesitaba más que nunca, Yaten la acorraló contra la pared tomando sus muñecas con una sola mano mientras sus labios recorrían su cuello y bajaban hasta el inicio de sus pechos, podía sentir que la toalla se había aflojado un poco, sería cuestión de minutos o segundos para que estuviera en el suelo, la otra mano de Yaten le subió su pierna para aferrarla a su cadera, la acarició suavemente pero profundamente hasta su glúteo, no pareció sorprendido cuando notó que no llevaba ropa interior, al contrario, parecía complacido pegándose más a su cuerpo, sus dedos juguetones atraparon rápidamente su centro arrancándole un gemido de sorpresa y placer, él besó más abajo sus pechos aflojando totalmente la toalla que cayó al suelo, Mina se sintió expuesta pero al mismo tiempo demasiado hermosa para Yaten que ya atacaba con sus labios uno de sus pezones.
Ambos se sentían en un mundo ajeno, no escuchaban nada más que sus respiraciones entrecortadas, sus gemidos de deseo, no existía nada, el mundo había desaparecido para los dos.
-¿Mina estas lista? ¿Puedo pasar?- preguntó Serena del otro lado de la puerta
-Noooo!- Fue el grito de terror de Mina que empujó a Yaten haciéndolo tambalear, la rubia se cubrió instintivamente con sus manos- No… es que me estoy cambiando Sere, en un momento bajo
-Esta bien, buscaré a Yaten en su habitación por si quiere acompañarnos en la sala
-Aaah… aaaah… mmm… creo que… iba a estar hablando por teléfono con su familia… yo le aviso
-De acuerdo… Mina ¿está todo bien? Te escuchas apurada
-Si, esta perfecto, es que me metí mal el vestido, te prometo que no tardo
-Te esperamos abajo
-Si hermanita
-Eso estuvo demasiado cerca- Yaten que había permanecido como estatua por fin respiraba de nuevo
-Demasiado, demasiado cerca, debo vestirme
-Yo con mucho gusto te veo
-Nada, ¡tú te vas!
Mina se agacho para tomar la toalla y volver a envolverse en ella
-Vete de aquí
-No me voy a ir con una erección visible
Mina lo vio descaradamente y rio traviesa, negó con la cabeza para sacar sus sucios pensamientos de una vez por todas, en menos de 30 minutos estaba bajando las escaleras del brazo de Yaten perfectamente vestida, maquillada y peinada.
A Serena le pareció que hacían una pareja perfecta, ambos eran muy guapos, se llevaban bien, reían por las mismas cosas y se veía que había algo más que atracción entre ellos, tal vez amor, no supo decir que era lo que veía entre ellos, pero seguro que era especial.
La cena no estuvo nada mal, para sorpresa de todos les había quedado muy rico, al parecer eso de seguir instrucciones en cuanto a tiempo y cantidades si daba resultados positivos, Mina decidió que se dedicaría un poco más a la cocina, con suerte y práctica podría cocinar decente en un futuro.
Comenzaron a platicar anécdotas de todos, algunas relacionadas entre sí, otras no pero resultaban graciosas de contar, fue una velada hermosa para todos además de que estaban subiendo los ánimos los tragos por suerte Chibiusa una vez dormida, no despertaría hasta la mañana.
En otro lado de la ciudad, en el balcón oscuro de un departamento se dibujaba la silueta de una mujer con una copa de vino, el vivo naranja era la única luz cerca de ella que se encendía cada vez que le daba una calada al cigarrillo. Escuchaba las celebraciones de la calle, gente cantando villancicos, los vecinos con sus fastuosas cenas, las luces tiltilantes de los adornos por todos lados, sentía tristeza, sabía que ella misma se había estado engañando tantos años al permanecer con un hombre que no la amaba, ni siquiera sentía el mínimo aprecio hacia ella, no la respetaba lo suficiente como para que ella lo respetara también. El sonido de un mensaje clamó su atención, estiró el delgado brazo hasta la mesita de al lado para tomarlo.
"No me esperes despierta, feliz navidad querida"
Eso era lo único que ella esperaba… una confirmación de que lo suyo era el error más grande de su vida, la decisión que había tomado era la correcta, no podía continuar arruinando su propia vida de esa manera.
Marcó un número en específico, se dejó el cigarrillo en los labios sintiendo en el rostro el calor del humo que éste expedía. Esperó un momento hasta que contestaron.
-Feliz navidad le desea UK Airlines, ¿en qué puedo ayudarle?- la alegre voz femenina saludó al otro lado de la línea
-Feliz navidad- contestó con absoluta apatía- quiero un vuelo directo a Manchester para mañana, el primer vuelo que tenga disponible por favor.
-El primer vuelo… eso va a ser un problema, con la tormenta de nieve muchos vuelos se han retrasado y algunos hasta han cambiado sus escalas, me temo que el vuelo libre más próximo es el 25 de diciembre a las 6 de la tarde, es directo, tenemos aún en la clase económica si le interesa.
-¿Tiene lugar en primera clase?
-Tenemos… dos lugares disponibles aún
-Excelente solo necesito un lugar, por favor reserve ese vuelo.
-De acuerdo, la molesto con sus datos bancarios para el cobro
-Te los doy…
Cuando colgó se sentía aun triste, miró con nostalgia el cielo oscurecido aún más por las nubes impidiendo ver las estrellas, los fuegos artificiales que aparecían de vez en cuando la hicieron torcer sus labios en una mueca de resignación, levantó sus cejas tensas hasta el momento, estiró sus brazos sintiendo la tensión de sus hombros, debería de haberse dado cuenta de que había estado dándole demasiada importancia a algo que no lo merecía. Tomó directo de la botella de vino, una carcajada divertida le llegó tan natural que la sintió real. En poco tiempo se iría de ahí, rumbo a su nueva vida.
-Salud… por mí, por mi felicidad!
Levantó la botella en todo lo alto que pudo estirar su brazo para luego llevar la boquilla directo a sus labios dando un largo trago al vino. Sería una larga noche, mejor disfrutarla a su manera peculiar.
-Hasta luego señora Abernathy… hola Katherin Windwood
Creo que todas coincidimos en que Kath es una jija de la... pero bueno, que le vamos a hacer, por eso dicen que el karma existe! jaja Sean buenas que si no los reyes magos no les van a traer un Yaten... (naaa no se crean esos mitos, yo le pedí un Darien a Santa y me trajo puro carbón, en unos años serán diamantes pero ¿y mientras queeeee?)
