Episodio N° 9

'' Celos ''

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Estaba en el sofá de casa, sentada viendo una película de romance mientras comía palomitas. Mi familia habían ido de viaje temprano pero no pude ir por la celebración que se haría mañana de mi trabajo, mi familia lamentó no poder asistir pero este viaje ya estaba en Check-in; habían pasado tres semanas desde que me puse al mande de organizar el evento de lanzamiento del nuevo producto de la empresa de Fate-chan y un mes desde que nos hemos empezado a acercar formalizando una amistad.

Algo de lo que no había podido dejar de pensar en los últimos días fue el por qué Ginga quería de manera tan privada a Fate-chan, bueno, ambas solteras no debería haber ningún problema pero en mi interior sentía que sí había un problema que me molestaba. Fate-chan es guapa, quizá tiene más mujeres atrás de ella hasta me apuntaría en la lista por decirlo, su belleza es única pero pensar que otra persona esté a lado de Fate-chan me hacía sentir mal. Quizá estaba siendo egoísta con mi rubia amiga.

El timbre de casa sonó cosa que me extrañó porque no había quedado con Hayate-chan, miré la hora en el reloj que estaba colgado en una pared de la sala apuntaba la 19:30hrs por lo que me puse de pie para encaminarme a la puerta de ingreso, cuando abrí esta me di una gran sorpresa porque era Yuuno quien estaba ahí, con una muy pero muy amplia sonrisa.

— Yuuno... ¿qué...?

— Vine a verte —dijo entregándome un ramo de rosas, las miré y sostuve luego para sonreír de lado por el pequeño mal momento pero aún así le di ingreso.

Él gustoso no lo pensó dos veces e ingresó.

— Me dijeron que estabas sola, sé que cuando estas sola te gusta ver películas y por eso vine, ¿quieres ver una conmigo?

— Hm —musité— La verdad es que vi una película —dije apuntando el televisor, él giró a ver para luego suspirar.

— Entonces, ¿he llegado tarde? —preguntó.

Eso me hizo reír y asentí.

— Entonces podemos pedir una pizza, tengo hambre y podemos comer así —propuso, por mi parte di un suave suspiro. Realmente él no planeaba irse ahora, me quedó más que asentir. Él empezó a llamar mientras se encaminaba a la sala para tomar asiento en el mismo sofá cual estaba, yo me senté en otro sofá pero mientras hablaba aproveché en agarrar mi celular que estaba en la mesita de centro para desbloquearlo e ir a mensajes, le mande un mensaje a mi mejor amiga: ''Hayate-chan, sálvame. Yuuno está aquí en casa''

Después de aquel mensaje que envíe y esperábamos a que el chico de la pizza llegara, Yuuno empezó a contarme sobre su vida en Holanda, el cómo fueron sus estudios, sus premios, sus logros universitarios y laborales de part-time en las oficinas geológicas de Holanda. También pudo contarme de una chica con quien estuvo pero que terminaron porque era una de esas chicas ''convenida''; fueron veinte minutos lo que tuve que aguantar de sus historias. Agradecía que aún no me preguntaba porque era seguro que no iba a tardar en hacerlo.

— ¿Qué es de ti, Nanoha? —dicho y hecho pero en ese momento el timbre sonó. Era la pizza. Él fue a abrir, pagó y regresó con la caja colocando este en la mesita de centro y la abrió para que empezáramos cada uno cada su tajada de pizza. Yo agarré uno.

— Pues de mi parte nada, trabajando y siendo feliz a mi manera. Sigo jugando con las chicas.

— Y sentimentalmente, ¿tienes a alguien? —fue directo, lo miré un segundo para dar luego una mordida a mi pizza. Después de masticar e ingerir, respondí.

— Hasta el momento no tengo a alguien o eso creo —en ese instante mi rubia amiga me vino a la cabeza haciendo que sonrojara un poco, ¿por qué tenía que recordarla en estos momentos? ¿qué me está pasando?

— ¿Eso crees? Bueno, que no tengas a alguien es bueno ¿no? —respondió algo dudoso.

— No sé si es bueno...

— Hm —musitó mirándome fijamente.

— Olvídalo Yuuno —respondí para dar otra mordida a mi pizza. Él iba a decir algo mientras se acercaba un poco más a mi pero el timbre en ese momento sonó cosa que me hizo parar rápidamente, caminé sin pensarlo tanto. Lo único que quería es que aquel chico se fuera, estar a solas con él no me daba gracia ni por más que fuera mi amigo de años en estos momentos.

Al abrir la puerta me encontré con unos ojos carmesí, una amplia sonrisa se formó en mi rostro.

— N... Nanoha —saludó tímida.

— Fate-chan —respondí su saludo, ella se veía hermosa.

— Eh vine a verte porque... —empezó a hablar mientras se formaba un leve sonrojo en sus mejillas— te...

— ¡Testarossa! —este tonto. Exclamó su saludo, ella lo miró con sorpresa y seguido a mi con cara de ''no entiendo'' en parte él la miró con un rostro de pocos amigos— ¿Por qué andas por acá? ¿terminaste conociendo la casa de Nanoha? Increíble.

— Estaban... ocupados —cerré un segundo los ojos para luego encontrarme una vez más con los ojos cobrizos, esta vez estaban tristes.

— Fate-chan, no es lo que...

— ¿Fate-chan? —preguntó Yuuno extrañado.

— Nada Nanoha, no seguiré molestando su tiempo —dijo dándose la vuelta encaminándose a su auto.

— Adio~ós —se despedía Yuuno entre medio canto, luego rió.

Giré a mirarlo realmente molesta, cómo detestaba esas actitudes de él y eso se lo aprendió de Verossa con ese grupo de amigos mala junta; lo agarré del brazo y lo empujé haciendo que se saliera de mi casa. Yo por mi parte cerré la puerta y fui rápido corriendo hacia aquel carro negro que estaba empezando a avanzar, me paré frente a este sin importarme que aquel chico estuviera viendo a distancia.

Caminé a la puerta del co-piloto y lo abrí ingresando, me puse el cinturón de seguridad y no dije nada.

— ¿Nanoha? —preguntó aquella rubia totalmente sorprendida por mis acciones.

Encogí los hombros.

— ¿Qué se supone quieres hacer? —preguntó nuevamente, me giré a verla.

— Estoy sola, no quiero estar sola... quizá, ¿pueda dormir en tu casa? —pregunté apenada con mi pregunta, miré a otro lado. No quería verla a los ojos.

No hubo respuesta pero si una pequeña risa, muy corta, muy melodiosa, muy hermosa. Mi corazón estaba latiendo a mil cuando vi que empezó a dar viaje dirección a su casa, lo conocía ya por lo que también conocía la ruta.

El viaje fue silencioso pero ya habíamos llegado a su departamento, ella prendió las luces y me hizo ingresar, ni corta ni perezosa me adentré para volver a mirar el alrededor de aquel departamento al estilo de Fate-chan; giré a verla y sonreí.

— ¿Cenaste? —preguntó.

— Hm —musité bajando la mirada— La verdad es que Yuuno compró pizza pero se quedo toda entera en casa —respondí con sinceridad para luego alzar la vista, ella me miraba fijamente, me acerqué a ella— Pero me encantaría comida china, ¿podemos pedir?

Ella en ese momento al escuchar mi pedido sonrió para luego asentir, llamando a un restaurante chino para hacer el pedido de mis gustos.

En esta noche Fate-chan y yo comimos, vimos una película más en su sala hasta que llegó la hora de dormir. Ese fue el problema, por alguno u otra razón quería seguir a su lado... a lado de Fate-chan hasta que amaneciera.

— Fate-chan...

Ella se giró a verme mientras me dejaba en la puerta del cuarto de visitas.

— Quisiera...

— ¿Hm? —musitó continuando su mirada puesta en mi.

— Quisiera saber si podemos dormir juntas hoy... —confesé mientras con mis dedos jugaban con el borde bajo de mi blusa. La miré fijamente y ella se sonrojó, miró a los costados y se acercó a mi.

— ¿Estás segura? —preguntó. Sólo asentí antes que me arrepintiera— Bueno, ven, te daré una pijama de las mías cómodas.

— Estaré bien con una camisa... si es que tienes, eh...

Ella se quedó en silencio.

— ¿Te ducharás? —me cuestionó para rascarse la nuca.

— No tengo ropa íntima, creo que mañana por la mañana iré a casa y me daré un ba...

Fui interrumpida.

— Tengo alguna ropa íntima nueva, puedes usarla si deseas... sólo si quieres, están en sus paquetes... eh

Reí al escucharla intentando darme explicaciones por lo que me acerqué más y coloqué mis manos en sus mejillas, para que nuestras miradas se observaran fijamente.

— No te esfuerces tanto —susurré— Entonces me daré el baño pero primero entrégame la ropa que me colocaré —dije lo último para bajar mis manos pero las manos ajenas me detuvieron.

— Son cálidas... son... agradables —susurró para sonreír— Me gusta poder sentirlas...

Di-s mío, mi corazón ahora estaba latiendo mucho. Fuerte, pero ¡¿por qué?! No es la primera vez que me lo dicen pero por alguna razón, que ella lo diga y en ese tono hace que me sienta mal, mal en el buen sentido.

Quité mis manos para irme a la ducha rápidamente, estaba totalmente roja. Qué pasa Nanoha, estos sentimientos lo tuviste en el pasado, será que...

Después de todo el pequeño espectáculo que nos hicimos ambas, salí aseada y al rato también Fate-chan hizo lo mismo. Nos acostamos, podía sentir su olor y todo era silencioso y oscuro, mi respiración estaba agitada de nerviosismo ni siquiera en las pijamadas que he hecho con Hayate-chan me he sentido de esta forma.

No supe en qué momento pero me quedé dormida...

...

...

Al día siguiente: 19:00hrs | Evento del Lanzamiento de Nuevo Producto JO-A1 de Hōkao Corporation

En la mañana fui temprano a casa, mejor dicho Fate-chan me dejó en casa y después se fue a trabajar. Hoy sería el lanzamiento del nuevo producto del cual han estado trabajando los últimos meses tanto recordarán algunos que lanzaron atrás; por honor me invitaron al evento, también estaría la familia de Fate-chan tanto compañeros laborales, algunos socios y clientes internacionales como nacionales.

Nos encontrábamos en el local y en el ingreso estaban las Testarossas recibiendo a los invitados.

— ¡Nanoha-chan! —exclamó Hayate-chan. Traía puesto un vestido negro pegado, algo largo pero muy bien hecho, unos tacos del mismo color pero en el que se podían ver sus pies bien cuidados y unas joyas de diamante.

— Hayate-chan, hola

— Te salió espectacular —dijo mirando el alrededor del local— Tuviste muy buen ojo, hasta en la decoración de las mesas y el buffet se ve exquisito

— Nyahaha gracias gracias —sin pena alguna respondí. Me sentía bien escuchar a las personas que quería hablar así de mi trabajo, mi esfuerzo. La verdad es que di más de lo normal para este evento que es el futuro de la empresa de Fate-chan, dicen que lo mejor es tener a un cliente satisfecho ¿o no?

— Buenas noches chicas...

Esa voz, la menos deseada para mis oídos.

— ¡Ginga! ¿Qué haces aquí? —preguntó Hayate-chan acercándose a abrazarla, ella correspondió y luego me miró a mi.

— Hola Nanoha-san —saludó, yo sonreí algo molesta pero no quería mostrarlo.

— Hola Ginga...

Mi disgusto creo se notaba por más esfuerzo que ponga en ocultarlo.

— ¿Sucede algo chicas? —preguntó Reinforce con una copa de champagne, pasó la otra mano por la cintura de Hayate-chan cosa que nos sorprendió a las dos presentes. Hayate-chan rió de modo alto que podía llamar la atención de cualquiera.

— Ay chicas, disculpen es que no he podido decirles —respondió— Reinforce y yo estamos saliendo —confesó. Eso me hacía contenta, mi mejor amiga estaba siendo feliz.

— ¡Felicidades! —exclamé, Ginga por otro lado dijo lo mismo.

— Espero que Fate-chan me haga caso y poder salir todas juntas —comentó la pelimorado, cosa que hizo mi sonrisa se esfumara y la mirara de una forma algo ¿asesina? Hayate-chan se quedó en silencio observándonos mientras que Reinforce reía de manera nerviosa.

— Bueno, yo creo que Fate ha de estar enamorada de alguien o qué se yo... no sé... digo —Reinforce empezó a hablar, creo estaba empeorando las cosas ¿Fate-chan estaba enamorada de alguien? Hayate-chan la miró confundida.

El ambiente se había tornado algo ¿incómodo?

— Creo que me iré por una copa —dije para darme la vuelta e ir a la mesa donde estaban todas las copas servidas, vino tinto, vino blanco, champagne, ron, no faltaba alguna bebida para todos los que desearan algo de alcohol. Agarré una copa de champagne para darle un pequeño sorbo; la verdad es que no era amante del alcohol pero lo necesitaba.

— Las señoritas que hacen eventos tan preciosos como estos no deberían de estar tomando —un susurro cerca de mi oído.

Sobresaltada me giré a verla, era Fate-chan.

— ¡No hagas eso! —exclamé frunciendo el ceño, ella rió.

— Lo siento Nanoha... —se disculpó mientras agarraba un vaso de ron— Gracias, a mis clientes y socios les gusta el lugar —dijo, yo sonreí.

— No es nada, me dieron una buena paga ¿por qué no hacer un buen trabajo? —bromeé y ella también rió. Dio un sorbo a su ron para luego mirar el alrededor.

— Espero todo salga bien —comentó con preocupación en su voz. Yo la miré de reojo para luego enrroscar mi brazo con el de ella.

— Todo saldrá bien, lo verás —susurré cerca de su oído mientras sostenía aún mi copa con la otra mano— Confía en ti

Ella sonrió para luego girar su rostro y mirarme, estábamos muy cerca, a pocos centímetros.

— Srta Testarossa ¡una foto para el periódico Yumiuri —dijo un señor, a lo que nos tuvimos que separar para que pueda posar. Yo estaba contenta de ver cómo ella creció, realmente trabajó mucho y eso me hace sentir orgullosa de aquella rubia, que en la escuela de ser alguien silenciosa pasó a ser una gran presidenta de una cadena de fábrica tecnológica.

Tomé un poco más de mi champagne.

Después de ese momento en el cual estuvimos tan cerca, diría tan cerca de poder besarnos, pero Nanoha en qué demonios estás pensando ¿besar a Fate-chan?

Toda la noche estuvo de aquí y allá, me junté de nuevo con Hayate-chan y nos sentamos en una de las mesas del público reservado para la Familia Testarossa Harlaown mientras que Fate-chan, Alicia-san, Chrono-kun y Reinforce estaban sentados en la mesa de prensa presentando el nuevo producto: JO-A1 con una capacidad más de memoria hasta el 84GB, una pantalla táctil, manejo práctico igual que muchos, su software mejorado, entre más detalles.

Fate-chan se veía realmente profesional en su trabajo. Todo continuó tranquilamente, la cena, hasta que todos empezaron a hablar entre todos sobre temas de negocios o empresas, algunos nuevos clientes se unían a los temas de economía por el producto.

Estaba riendo y bromeando con Alicia, Hayate y Chrono; Reinforce estaba con algunos clientes explicándoles las negociaciones; hasta que vi a Ginga con Fate-chan que reían. Mi mirada fue de pocos amigos en ese instante, Ginga le arreglaba uno que otros mechones a Fate-chan y esta se dejaba, en ese momento Alicia me movió un poco.

— ¿Qué pasa Nanoha? —preguntó entre risas para luego mirar a donde yo observaba— Ay mamá...

— ¿Qué qué? —preguntó Hayate-chan ahora, siendo ella también la que observó lo que estábamos observando— ¿Ellas están juntas?

— NO —respondí en tono alto sin quitar la mirada. En mi interior sentía fastidio, ¿por qué ella le tocaba así a Fate-chan? Digo, ¿están saliendo? Entonces, ¿por qué Fate-chan me fue a buscar anoche? ¿por qué me dejo dormir con ella? ¿acaso juega con las dos? ¡Espera! ¡Pero ni siquiera estás saliendo con Fate-chan para que digas esas cosas!

— Nanoha-chan ¿estás bien? —preguntó Hayate-chan preocupada.

— Déjala, tiene celos... —susurró Alicia. ¿Eran celos? ¿este fastidio de ahora que siento en mi interior se llaman celos? ¿cómo? ¿por qué? Pero lo que estaba viendo era de mal gusto.

Y es ahora lo que quería detener; Ginga sujetó el rostro de Fate-chan para acercárselo y Fate-chan parecía querer alejarse por lo que caminé rápido.

— Ejem... —carraspeé.

Ellas se separaron y me miraron, miré a Fate-chan quien ahora tenía temor en su mirada. Luego miré a Ginga.

— Ginga, tengo que irme. Fate-chan me dejará en casa por lo tanto...

— Fate no se puede ir de su evento —respondió en un tono retante.

— Ella puede retirarse cuando quiera porque ya dio la exposición del nuevo modelo, sus ventajas y desventajas, explicó todo... —ahora nuestras miradas chocaron como en forma de enemigas.

— Chicas... —Fate-chan intentó alejarme, la miré rápido— Nanoha...

— ¿Te iba a besar? —pregunté ahora encarando a Fate-chan, sin importarme la presencia de Ginga. Sin importarme que Hayate-chan, Alicia-san, Reinforce, Chrono-kun o las madres de Fate-chan nos vieran.

— N... no, claro que no —respondió nerviosa.

— Te ibas a dejar besar ¿no? —pregunté una vez más, ella negó— ¿Entonces?

— Yo... Nanoha, no lo hagas difícil... discúlpame —respondió.

— ¿Qué? —preguntó Ginga— ¿Estás pidiéndole disculpa a Nanoha-san? —ella ahora estaba confundida. Miré a mi, no sé si la tomaría amiga, para responder.

— Lo hace porque sabe que hizo mal. Ginga, si ella no tiene interés en ti entonces ¿por qué sigues? —pregunté— No te ha llamado, no te ha mandado mensajes.

Ginga se sorprendió al verme en estado defensivo ante cualquier cosa que dijera, ella frunció el ceño para darse la vuelta sin despedirse de ninguna. Luego miré a Fate-chan quien aún mostraba temor y nerviosismo, suspiré pesado, ¿qué estaba haciendo?

— Nanoha-chan, ¿qué acabas de hacer? —preguntó Hayate-chan en murmuros mientras tomaba mi mano jalándome un poco para atrás.

— ¿Qué? —susurré confundida. Hice lo que mi corazón me dictó.

— Acabas de hacer una escena de celos por Ginga —susurró aún algo perdida, al parecer no comprendía, un sonrojo se me formó en el rostro ¿realmente lo hice? Qué vergüenza.

— Yo...

— Nanoha... te dejaré en casa, vamos —dijo Fate-chan mientras sonreía para encaminarse a la salida, le dijo algo a sus madres y les dio un beso a cada una. También vi que se despidió de sus hermanos, de Reinforce y por último de Hayate-chan.

— Tú y yo tenemos que hablar Nanoha-chan, no te salvas —susurró por último para yo asentir y caminar tras aquella rubia en traje.

Eras las diez de la noche y estábamos en camino a mi casa, aún estaba sola.

— Nanoha —empezó a hablar esa relajada voz— No me gusta Ginga Nakajima, nunca me va gustar, sólo que me sorprendió... —comentó— Te confesaré algo —la miré al escuchar eso— Ella me besó en la oficina, el día que Reinforce dijo que tenía supuestamente un labial para los labios no se qué ...

Mis ojos se abrieron como plato, entonces no había estado del todo equivocada. No, no me había equivocado.

— Pero como hoy, lo hizo de sorpresa y quien nos vio fue Reinforce...

— ¿Te gustó? —pregunté de manera seca.

— Hm —musitó— No, no me gustó...

Me quedé en silencio, suspiré, Fate-chan estaba confesándome algo y no debía por qué enojarme con ella. La realidad es que ni siquiera debería meterme en lo que decida pero se me hacía imposible.

— Este fin de semana iremos al Bosque, tenemos una cabaña ¿quieres venir? —convidó mientras estacionaba el auto fuera de mi casa— Hayate vendrá.

Miré mi casa por la ventana mientras la escuchaba, la giré a mirar y asentí.

— Iré sólo porque me estás invitando y no quiero estar sola —comenté entre suaves risas— Gracias por confiar en mi aun que me haya comportado de manera incorrecta esta noche —dije bajando mi mirada. Su mano fue posada en mi cabeza y enredó un cabello un poco, lo traía suelto.

— No te preocupes, digo, si viera a Yuuno de nuevo intentando besarte quizá me molestaría y... no sé por qué —confesó mirando a otro lado, quitando su mano. Yo giré a mirarla, ¿habrá sentido algo cuando me vio con Yuuno en casa? Pero ella sabe que ya no quiero nada con él— Bueno, ve, mañana es un nuevo día.

— Sí —susurré asintiendo para abrir la puerta pero antes de bajar, tome valor y le dejé un beso en la mejilla, así bajé rápido y cerré la puerta. Encaminándome al ingreso de la casa para abrir esta.

Mañana será un nuevo día pero este, este no lo olvidaré y Hayate-chan no se quedará quieta.