9.- Y las sorpresas comienzan…
El chico la sonrió cansado, no había sido muy agradable nada de lo que había pasado y no se sentía con fuerzas como para hacer más gestos, la señora Weasley entro en la habitación y dejo una taza de té en la mesilla, les sonrió y se fue. Ginny oyó pasos en la planta baja y después mucho revuelo, como si hubiese mucha gente en el salón. Luego escucho pasos subiendo por la escalera rápidamente y abrieron su puerta con mucha fuerza y con urgencia, la cara del señor Weasley apareció en la puerta…
En Manhattan:
Una chica alta, morena y de una incomparable belleza paseaba por un parque de la ciudad donde se habia instalado hacia relativamente poco. Llevaba caminando un rato cuando observo que mas adelante dos hombres caían al suelo después de haber sido atacados en una emboscada, la chica espero pacientemente a que el hombre se marchara y corrió hacia ellos, cuando llego…
En la casa de los Weasley:
Sin embargo, el señor Weasley los vio a los dos con cara cansada y a Draco que acaba de dormirse en brazos de Ginny y se lo pensó dos veces, Ginny había visto ese semblante de la cara de su padre otras veces, cuando no traía buenas noticias… La chica negó con la cabeza indicándole que seria mejor que las noticias esperaran al menos una hora o dos…
Ginny miro la cara de Draco, estaba durmiendo, pero no parecía que estuviese descansando mucho, tenia la cara contraída en un gesto de dolor y preocupación, la chica acaricio su rostro y se tumbo junto a el, para no dejarle solo.
Un par de horas mas tarde, Draco se despertó y vio a Ginny a su lado, despierta y sin quitarle los ojos de encima, tenia profundas ojeras y el rostro extremadamente pálido, sin embargo, esto a la chica no parecía importarle porque cuando vio que la miraba le dedico una gran sonrisa. Draco sabia que no tenía mejor aspecto que ella en esos momentos, puede que incluso peor, aun así, le devolvió la sonrisa.
- Voy a bajar a buscar a mi padre, tú no te muevas de la cama.- Le dijo Ginny dulcemente.
Draco asintió aunque no tenia la menor intención de quedarse tumbado en la cama, en cuanto la chica deposito un beso en su frente y salio por la puerta, se incorporo y cogió una camisa negra del armario y unos pantalones también negros, entro en el baño para despejarse un poco y salio con el porte elegante y sereno que lo caracterizaba.
Bajo la escalera en dirección al salón donde sabia que encontraría a los Weasley reunidos, entro en la habitación mas frió que un témpano de hielo y demostrando mas valentía de la que en realidad sentía en ese momento, todos levantaron la vista hacia el preocupados, el les indico con la cabeza que estaba bien y tomo asiento junto a Ginny.
- Quiero saber que ha pasado.- Dijo solamente.
- Han atacado a tu padre, esta muy grave…- Dijo el señor Weasley sin rodeos.
Draco asintió.
- Donde esta?
En Manhattan:
Había respirado con alivio cuando la ambulancia mágica había llegado, cuando había llegado a los hombres había reconocido al toque a uno de ellos, su padre, Lucius Malfoy, que sin duda la estaba buscando a causa del repentino despertar de los poderes de la otra elegida.
La chica, nerviosa, se había arrodillado junto a el y le había tomado el pulso, cuando vio que aun podía hacer algo por el, no dudo ni un segundo en coger el móvil y llamar a la ambulancia, esta se presento minutos mas tarde para llevarse a los heridos… aunque no tenían muy claro que podían hacer por ellos en el estado en el que estaban…
En la casa de los Weasley:
- Te llevaremos con el cuando sepamos mas cosas.- Le dijo el señor Weasley.
Ginny busco la mano de Draco y se la estrecho con fuerza, el chico agradeció interiormente aquel gesto, ya que en ese momento no sabía siquiera de donde estaba sacando la fuerza para mantener aquella aparente calma, se levanto y se dirigió al jardín.
Ginny enterró la cara entre las manos en cuanto Draco salio de la estancia, sabia cuanto estaba sufriendo el chico, a ella le había pasado algo parecido y la frustraba no poder hacer nada por el salvo infundirle unos ánimos que no ella misma sentía.
Sintió como alguien la estrechaba entre sus brazos para que se sintiera segura, cuando levanto la cabeza, se sorprendió de ver a Harry sonriéndola.
- Tranquila, todo ira bien, tu serpiente dejara de sufrir pronto.- Le dijo en un susurro.
Ginny no pudo sentir mayor agradecimiento en ese momento, se echo a llorar entre los calidos brazos de Harry y dejo que el la consolara con sus palabras y sus caricias, los demás los miraban sintiéndose impotentes por no poder hacer nada mas.
- Estas mas tranquila?.- Le pregunto el pelinegro minutos mas tarde, cuando Ginny dejo de llorar.
- Gracias, Harry, no sabes cuanto te lo agradezco.- Le dijo la chica.
- No ahí nada que agradecer, Gin.- Le respondió Harry tomándole el rostro y limpiándole los restos de las lágrimas que surcaban sus mejillas con infinita ternura.- Ahora ve con él, te necesita.
Todos lo miraron sorprendido, Harry miraba al suelo sin atreverse a mirar a los demás, Ginny tuvo ganas de besarlo en aquel momento, no lo hizo, sin embargo, si le dio un gran beso en la mejilla.
Se levanto sonriendo y ya con mas ánimos y se despidió de los demás para darle a Draco aquel apoyo que necesitaba pero que no se atrevía, ya fuese por orgullo o por miedo, a pedir.
Cuando
Ginny llego a su lado, Draco miraba al horizonte aparentemente
sereno, pero ella sabia que en su interior se debatía una
fiera lucha, la de quedarse a salvo con los Weasley esperando que le
trajesen noticias de su padre y la de irse a buscarlo el mismo,
quería saber como estaba, podía notar que el señor
Weasley sabia mas de lo que le había contado, pero no se
atrevía a exigir mas, por otro lado, no quería
preocupar a Ginny y sufrir mas, así que intentaba serenarse
repitiéndose una y otra vez que todo marcharía bien,
tal y como lo habían planeado.
- Draco, estoy contigo.-
Dijo Ginny situándose junto a el y cogiendo su mano.
La chica no dijo nada más, pero no fue necesario, el sabia a que se refería, no se movió, no hizo ningún gesto, pero ella sabía que lo había escuchado y que se lo agradecía.
Mañana regresarían a Hogwarts, Ginny no quería dejar de ver a Draco justo en ese momento, cuando tan mal lo estaba pasando, no podía dejar de pensar que, sin el apoyo de nadie mas a su lado, Draco acabaría por derrumbarse, por supuesto no contó con que Blaise y Pansy estaban del lado del joven.
En San Mungo:
Los sanadores habían echo todo lo que habían podido, pero no obtendrían resultados hasta pasadas unas horas, a partir de ese momento todo era incertidumbre, cualquier cosa podía pasar, nunca habían visto un hechizo semejante, pero en los tiempos que corrían habían empezado a deducir que ya nada era imposible ni por parte de un bando ni por parte del otro.
Una sanadora pasaba por la habitación de Richard y Lucius cada cuarto de hora para controlar los efectos de las pociones, antídotos y toda la medicina que poseían, pero nada parecía hacer demasiado efecto y todos los sanadores empezaron a temer que tal vez todo aquello fuese insuficiente y, en el caso de que se despertaran sin problemas, no sabían que ocurriría con ellos, no sabían si recordarían las cosas, si estarían como antes…
En la Madriguera:
La mañana lucio clara y despejada, todos corrían de un lado para otro buscando cosas que podrían olvidar llevar al colegio, como siempre, nadie tenía las cosas preparadas a la hora de irse.
Draco esperaba en un sillón en la pieza de Ginny a que esta terminara de recoger las cosas, la noche había sido extremadamente larga y ahora le pasaba factura, tenia el rostro mas pálido de lo normal, grandes ojeras y, aunque nunca lo admitiría, tenia los ojos hinchados de tanto llorar. La pelirroja había echo lo humanamente posible para que el aspecto de Draco no fuese tan lamentable, pero apenas había conseguido disimular un poco las ojeras y por supuesto, no había podido hacer nada por la palidez de la tez del joven.
Estaba quedándose dormido en el sillón cuando sintió una mirada sobre el, abrió un ojo y vio a la pelirroja mirándole desde el armario con ojo critico y aspecto preocupado.
- Tengo algo?.- Le pregunto el rubio.
- Tienes un aspecto lamentable.- Comento esta solamente.
- Gracias.
Ginny sonrió y lo contemplo mientras Draco volvía a cerrar los ojos.
Al otro lado de la pieza de Ginny:
Fred y George miraban la puerta con gran interés, tenían el ceño ligeramente fruncido, como si pensaran en algo importante.
- Creo que funcionara.- Dijo Fred a su hermano con aspecto satisfecho.
- Lo comprobaremos ahora mismo.- Sonrió malignamente George.
Se retiraron de la puerta y se acomodaron en un lugar donde su visión era perfecta desde todos los ángulos.
En la pieza de Ginny:
La chica miro con orgullo a su alrededor, había conseguido reunir todo lo que se le podía olvidar, había revisado la habitación completa y no se olvidaba nada. Miro al sillón donde Draco descansaba, sabia que había pasado mala noche y le pareció una crueldad despertarlo, pero si querían llegar a tiempo, no había mas remedio que hacerlo, se acerco a el con cautela y cuando iba a tocarlo el chico se levanto.
- Ya nos vamos.- Le dijo la pelirroja.
- Bien, ya era hora, tortuga.- Dijo el chico burlándose de ella.
Ginny le saco la lengua pero sonrió, Draco no había perdido su sentido del humor después de todo.
- Sal tu primero, tengo que coger una chaqueta.- Le dijo la chica.
Draco asintió y abrió la puerta, cuando puso un pie fuera de umbral de la puerta, una tromba de agua helada le cayó encima. Ginny asustada por el grito de Draco y el ruido del agua se dio la vuelta para ver al rubio completamente mojado y tiritando de frió.
- FUNCIONO!.- Se oyó el grito triunfante de los gemelos.
Ginny no pudo evitar empezar a reírse, la señora Weasley subió al piso superior para ver porque se estaba armando semejante jaleo, vio a Draco echarle una mirada asesina a Ginny que se sostenía el estomago muerta de risa y a los gemelos bailando una especie de danza de victoria, Draco estaba empapado desde la cabeza a los pies, y parecía que se estaba helando.
- Fred, George, que habéis echo ahora?- Le pregunto la señora Weasley a los gemelos en tono peligroso.
- Nada, mama.- Sonrieron inocentemente los gemelos a sabiendas de que su madre no les creería.
- PERO COMO SE OS OCURRE UNA COSA SEMEJANTE….-
Ginny se acerco a Draco, que no podía ni moverse por el frió que tenia, como consecuencia, la misma tromba de agua que le cayo al rubio la empapo también a ella segundos mas tarde.
- MIERDA, ESTA HELADA!.- Grito la pelirroja abrazándose a si misma.
- FRED, GEORGE, QUITAD ESO AHORA MISMO O SUFRIREIS MI IRA!.- Grito la señora Weasley muy enojada.
- Dos bobos en una misma trampa. Quien lo diría!.- Corearon Fred y George muertos de risa mientras quitaban la trampa.
Ginny y Draco se abrazaron para darse calor el uno al otro y caminaron hasta la pieza del chico para cambiarse de ropa, los gritos de la señora Weasley se oían por toda la casa.
- AHORA MISMO VAIS A PEDIRLE PERDON A DRACO Y A GINNY…
Ginny cerro la puerta tras de si, con un sencillo hechizo seco su pelo y su ropa, repitió el mismo procedimiento con Draco, pero eso no les quito el frió que sentían.
- Malditos, pagaran por esto.- Dijo Draco susurrando.
- Creo que lo tenían planeado desde hace tiempo, los había visto confabular a lo largo del verano.- Se dijo Ginny pensativa como intentando recordar cuando había visto a sus hermanos preparando una broma semejante.- Debe ser un articulo nuevo para su tienda, nosotros éramos las cobayas perfectas.
- Que se busquen a otro para hacer de cobaya.- Dijo Draco acercándose a Ginny y abrazándola.
- Jajajaja, al menos ahí que admitir, que, como articulo de broma no esta nada mal.- Dijo la joven riendo.
- No, supongo que no, mientras que no seas tú el blanco de dicha broma.- Añadió Draco sonriendo.
El chico la beso dulcemente y Ginny respondió al beso, en un momento, los dos habían recuperado el calor de golpe.
Ginny se dirigió a la puerta dispuesta a salir, pero conjuro un paraguas por si sus hermanos habían instalado una de sus trampas otra vez. Cuando cruzo el umbral, los gemelos los estaban esperando junto a la señora Weasley aguantándose la risa.
- Lo sentimos.- Dijeron con esfuerzo. Era evidente que no lo sentían en absoluto.
Draco les mando una gélida mirada pero inclino la cabeza aceptando las disculpas, todos bajaron al salón donde los esperaba el resto de la familia.
- Donde estabais?.- Les pregunto el señor Weasley impaciente.
- Tus hijos han utilizado una de sus bromas otra vez.- Dijo Molly con evidente enojo.
- La cascada portátil heladora.- Dijeron Fred y George al unísono y orgullosos.
- Chicos, cuantas veces os he dicho…- Pero no pudo terminar la frase porque uno de los coches del ministerio hizo acto de presencia en el jardín. Todos salieron cargando sus baúles y los metieron en el maletero del coche.
Ginny y Draco se metieron en uno de los coches con la señora Weasley y Hermione, en el otro iban Harry, Ron, Fred, George y el señor Weasley.
Mas tarde:
No tardaron mucho en llegar a la estación, el viaje fue relativamente tranquilo y algo incomodo, nadie hablo, excepto, claro esta, la señora Weasley para hacerles las típicas advertencias de principio de curso.
Atravesaron el muro en grupos de cuatro en cuatro para no llamar demasiado la atención.
Ginny llego al andén con Hermione, Draco y la señora Weasley, en cuanto se acercaron un poco mas a la locomotora escarlata, una cabellera de largo y brillante pelo negro se lanzo encima de la pelirroja.
- Ginny, como te eche de menos!!!!.- Dijo emocionada la joven pelinegra.
- Si, yo también a ti Alex.- Dijo la pelirroja reponiéndose.
Alexandra Hamilton era una chica pelinegra, alta, esbelta, con mucho carácter y bastante mona, tenia estilo y sabia vestir bien, era popular en el sector masculino, y era una Gryffindor.
- Hamilton, ten más cuidado.- Dijo el rubio molesto por la súbdita aparición de la chica.
- Oh! Malfoy! Que haces con Ginny???.- Pregunto la chica entre sorprendida y confusa.
- Asuntos que a ti no te conciernen.- Respondió el rubio cortante.
Ginny le echo a Alex una mirada que decía "Será mejor que no te lo cuente" La pelinegra, acepto de mala gana.
Draco acerco a Ginny de golpe sorprendiéndola y la beso.
- Nos veremos, mas adelante.- Le susurro en el oído cuando se separo de ella.
- Si, por supuesto.- Contesto esta aun perpleja.
Draco se alejo de allí y fue a reunirse con Blaise, no sin antes despedirse de la señora y el señor Weasley y darle las gracias por la estancia, Arthur prometió a Draco mantenerle informado sobre el estado de su padre.
Alex miraba sorprendida a uno y a otro.
- Desembucha.- Dijo solamente.
Ginny se despidió de sus padres y guió a Alex a un compartimento mas discreto, allí acomodaron sus baúles y se sentaron a charlar.
- Bueno, la historia es larga.- Dijo la pelirroja abatida.
- No me importa, solo quiero saber que fue eso.
La chica se dispuso a contarle lo que había ocurrido en aquel tiempo, como Draco había llegado a su casa, cuando se habían enamorado, su viaje a la casa de Verona… Alex no le quito la atención hasta que la pelirroja no termino de relatar la historia, cuando acabo, la sonrisa de la pelinegra era amplia.
- Así que, al fin te has quitado la venda y has visto que el buenorro del rubio no era un hurón egocéntrico.- Resumió Alex la historia.
- Si, algo así.- Contesto la pelirroja sonriendo.
Después de eso comenzaron a charlar sobre cosa banales.
En un compartimento no muy lejano:
Draco relataba a Blaise toda la historia, el chico los había visto puesto que nos les había quitado la vista de encima desde que él puso un pie en el anden, la historia cogió por sorpresa al moreno, que no podía creer lo que el rubio le contaba, cuando acabo la historia, la cara de Blaise era un poema.
- No creo que eso fuera buena idea.- Resumio el moreno.
- Yo lo creí al principio, pero tu sabia que esto acabaría ocurriendo.- Le dijo acusándolo.
- Lo sabia.- Admitió el moreno abatido.- Pero no precisamente porque yo lo quisiera, de todas maneras, me parece bien que finjáis en el colegio, no deberías llamar la atención con esa noticia.
Draco se quedo pensativo un momento sopesando las posibilidades, por un lado, debía cubrirse las espaldas bien ese año, ya que no debía llamar la atención sobre los demás compañeros del colegio para su seguridad, por otro, quería ver a Ginny costase lo que costase.
- Lo siento por lo de tu padre.- Soltó Blaise de pronto.
Draco se quedo como un bloque de hielo, Blaise desvió la mirada incomodo.
- Como lo…?
- Bueno, las noticias vuelan, lo oí en una de las reuniones.- Dijo el moreno avergonzado.
Draco había olvidado que su mejor amigo era un mortifago, pero aun así, había supuesto que el ya lo sabría, aunque eso no evitaba que le sorprendiera menos.
- Ellos lo sabían.- Entendió Draco de pronto.
Blaise no dijo nada porque realmente no sabía nada, pero estaba pensando exactamente lo mismo que el rubio, aunque no se atrevía a expresarlo en voz alta.
En el compartimento de Ginny:
Durante el viaje los visitaron varias personas, lo estaban pasando tan bien que cuando quisieron darse cuenta, ya debían ponerse las túnicas para entrar al colegio. Ginny pensó que Draco no había ido a visitarla durante el viaje y eso la entristeció, sabia que a partir de ese momento, debían guardar las distancias, aunque eso no hacia que le doliera menos, la verdad es que no tenia ninguna gana de andar ocultándose, pero no le quedaba mas remedio, si el colegio en pleno se enteraba que estaban juntos, llamarían demasiado la atención, a parte de todos los problemas que eso les acarrearía a ambos.
Harry, Ron y Hermione fueron a recoger a Ginny para irse con ellos hacia el colegio en uno de los carruajes, Alex y ella los siguieron entre la multitud intentando no perderlos de vista.
Llegaron a uno de los carruajes y se montaron en el, la fila de carruajes comenzó a andar por el sendero camino de Hogwarts.
En Hogwarts:
Cuando entraron en el comedor y paso la ceremonia de selección Dumbledore se levanto para hacer un anuncio.
- Este año tendremos a un alumno más en séptimo… Dadle la bienvenida a la casa de Gryffindor a Fabio Andretti.- Anuncio con una sonrisa.
Ante los ojos de Ginny, Fabio entro detrás de Dumbledore y se dirigió a la mesa de Gryffindor, Lori no la había avisado de que Fabio iría ese año a Hogwarts.
No puede ser, esto no esta pasando. Pensó la pelirroja desesperada, pero si estaba pasando, Fabio se sentó a su lado y le dedico una de sus sonrisas mas bonitas, pero la pelirroja no salía de su sorpresa y lo miraba como pensando que era una alucinación.
- No me esperabas, verdad?.- Le dijo el chico riéndose.
Ginny negó con la cabeza y clavo la vista en su plato, al otro lado del comedor, Draco clavaba una de sus miradas mas frías en Fabio Andretti, este o no se daba por enterado o es que quería perder la vida, porque Draco le había dejado claro, una noche en Verona que, Ginny era suya. Pero Dumbledore no había acabado aun con sus sorpresas para aquel año.
- Y démosle la bienvenida también a otro alumno, esta vez para Slytherin…
---
Gracias por sus comentarios y los ánimos que me dieron para continuar!
Quien
será el misterioso alumno de Slytherin?
Que hace Fabio en
Hogwarts?
Cual era el hechizo que dejo a Richard y a Lucius en semejante estado? Sobrevivirán?
Pues bien, las respuestas en el siguiente cap. xD
Que les pareció? Dejen reviews ;)
