Al sonido de sus gritos un ejército de doctores entraron a la habitación preparados para lo peor pero notando que no solo sus suposiciones eran erróneas si no que parecía que la paciente había despertado. Le pidieron al chico esperar afuera y el acato las ordenes poco dispuesto a entorpecer su trabajo.

Tomoyo regresaba de la cafetería, sujetando el brazo de su novio con un buen presentimiento cuando vio el movimiento, en pánico corrió hacia la entrada solo para encontrase con Shaoran recargado en la pared y parcialmente apoyado en sus muletas viendo fijamente la puerta cerrada, tuvo miedo de preguntar pero no fue necesario ya que en cuanto noto su presencia el joven sencillamente se los dijo.

-Despertó…- las palabras apenas lograron colarse en su mente cuando las lágrimas ya caían libres por su rostro comprendiendo mucho antes que su cerebro lo que eso significaba.

Dos horas más tarde los tres jovenes seguian de pie fuera de la habitación, ni siquiera pensaron en pedirle al castaño que se retirara a descansar, por supuesto que no se iria, asi que se limitaron a mirar la puerta con preocupación mientras Eriol manejaba todo en su celular.

-El señor Kinomoto esta fuera del area de servicio, asi que supongo está en la universidad y su hermano acaba de entrar a operación, le avisaran en cuanto salga- susurro guardando el celular, demasiado preocupado en interrumpir el silencio en el que su novia oraba.

-Gracias…- Shaoran apenas contesto, demasiado abstraído en la situación, preguntando mil cosas y deseando y esperando buenas noticias.

-Ustedes son los familiares de la señorita Kinomoto ¿cierto?- un joven doctor aparentemente muerto de cansancio los miro con tranquilidad mientras los tres chicos se abalanzaron prácticamente contra el.- La joven parece bien, realizamos algunas pruebas rápidas para asegurarnos de su condición y todo parece estar en orden, sin embargo me gustaria hacer mas estudios y análisis.

-¿Podemos verla?- preguntó con avidez el joven chino lleno de ansiedad y con las manos sobre las muletas temblando, lo que lo hacia mas inestable que nunca.

-Estaba a punto de sugerir eso, me gustaria ver como reacciona ante la presencia de una persona cercana… ¿usted es…?

-Su prometido- decir la palabra por primera vez en tanto tiempo lo hizo sentirse agradecido, incluso ignoro la sorpresa inicial del joven médico, quien abrió más la puerta para que el pudiera ingresar.

Solo volvio la vista una vez, encontrándose con las sonrisas de apoyo de sus amigos, se concentró en mover las muletas, si no con seguridad al menos con la fuerza suficiente para que soportaran su peso, y a pesar de ello aun temblaban cada vez que las movía y sus piernas parecían ceder, sin embargo en cuanto sus ojos se encontraron con la chica en el lecho todo pareció desaparecer; ella aún parecía cansada y estaba pálida pero algo de color había vuelto a sus mejillas y aquellos ojos verdes que tantas veces lo habían encantado provocando que sus pensamientos se dispersaran, lo seguían a cada movimiento que daba, gracias a la mascarilla de oxigeno en su rostro le era difícil leer sus pensamientos pero estaba tan agradecido y aliviado que poco le importo.

-Nos tenias muy asustados, por un momento creímos…- negó pausadamente con la cabeza, poco dispuesto a seguir con esa línea de pensamiento en la que pudo haberla perdido para siempre.- no importa ya, estas aqui...

-Señorita Kinomoto, ¿sabe usted en donde esta?- los ojos de la joven se movieron lentamente tratando de comprender lo que la rodeaba para al final mover la cabeza suavemente en un "no"- Se encuentra en un hospital, tuvo un accidente, ¿puede recordar algo de eso?- las imágenes de ese día acudieron a Shaoran, ellos besandose, el choque, Sakura siendo disparada hacia el parabrisas, había sido su culpa, si el la hubiera detenido, si tan solo… apretó los puños, mirando fijamente a la chica, tratando de predecir sus reacciones, noto como sus ojos parecían desenfocarse un minuto, seguramente tratando de recordar para inmediatamente repetir el movimiento anterior, "no"- Es perfectamente normal, fue una experiencia traumática así que es natural que el cerebro la bloquee- explico cuando noto la expresión ansiosa y preocupada del castaño- ahora, ¿reconoce a esta persona?- esta vez su atención se fijó en él, su cara se frunció en un ceño un tanto infantil, lo cual le recordó a su niñez, cuando ella se enfrentaba a un problema de matemáticas especialmente difícil, el corazon del chico se aceleró con miedo, ¿qué pasaría si ella no lo recordara? ¿si estuviera molesta?, repentinamente sus ojos se abrieron con comprensión, casi como si finalmente las sombras se dispersaran de una pintura, aun así el siguió en la expectativa, ella ladeo el rostro momentáneamente, como si quisiera verlo desde todos los ángulos posibles y de manera cautelosa movió la cabeza afirmativamente, Shaoran suspiro con alivio, aunque ella aún parecía confundida- ¿puede decir su nombre?

-¿Li...kun?- su voz sonó débil, aun así pudo escuchar la confusión en ella, como si realmente no estuviera segura de lo que decía. El doctor lo miro, buscando confirmación pero repentinamente Sakura no era la única confundida.

-Si, es mi apellido pero ella…- se interrumpio, no comprendía porque es que había decidido volver a llamarlo de esa manera, fue como si de repente todas sus inseguridades volvieran de golpe.- asi es como me llamaba en la primaria.

-¿Sabe que tipo de relación tienen?- se apresuró a preguntar el joven médico con una intensidad renovada.

-Somos… compañeros de clase- dijo apenas con aliento y aun con la confusión grabada en cada una de sus facciones.

-Tal vez sería mejor que descanse, es demasiado para ella- se apresuro a decir en cuanto noto que el joven a su lado estaba a punto de comenzar un interrogatorio- acompañeme afuera.

Aun en un completo estupor Shaoran obedeció al doctor, llegando al pasillo tan pálido y ausente como si fuera un zombie, lo cual preocupo en sobremanera a sus amigos.

-¿Que esta pasando? Crei que ella estaba bien…- susurro aun con la mirada puesta en la puerta mientras una confundida Tomoyo se debatía entre preguntar o no.

-Las lesiones en el cerebro son diferentes a las del resto del cuerpo, normalmente en una fractura o laceración podríamos saber exactamente cómo afectaran al desempeño de las personas pero con el cerebro… siempre es una ruleta, debemos estar agradecidos de que la señorita haya despertado, aun asi le realizaremos estudios, me gustaria ver como reacciona ante su familia cercana…

-Yo la conozco desde su infancia, ¿cree que pueda ser de ayuda?- casi salto Tomoyo, queriendo ver a su amiga tan pronto como fuera posible.

-No descarto su ofrecimiento, podría ser benéfico para ella pero aun asi preferiria ver su reaccion ante las personas con las que vive… ¿creen que tarden mucho?.

Casi como si lo hubieran convocado Touya Kinomoto ingresó corriendo por el pasillo, pese a las protestas del personal, aun vistiendo la ropa de operación y apenas con aliento, al menos agradecia haberse quitado la bata.

-Soy su hermano…- tal vez hubiera gritado, si sus pulmones hubieran dado para más.

-Kinomoto.- dijo algo sorprendido el joven doctor al darse cuenta que el hermano de una de sus pacientes era ni más ni menos que uno de sus colegas, ¿cuan distraido pudo haber sido al no notarlo? Despejando su sorpresa se dispuso a explicar y sumergirse en una plática llena de vocabulario médico que ninguno de los otros jóvenes entendió del todo incluso si estuvieran prestando atención, cosa que no hicieron, ya que estaban demasiado preocupados.

-¿Que paso?- pregunto Tomoyo, ya que al final ella no comprendió del todo la situación anterior, sin embargo el joven chino no le contesto, aun perdido en sus pensamientos.

-Sakura… ¿no te recuerda cierto?- tan observador como siempre adivino Eriol al notar el rostro de su amigo, el cual solo dibujo una mueca de dolor y desesperación ante la mención del suceso.- ¿Qué es lo que dijo?

-Me recuerda… es solo que… parece que… no puedo estar seguro, pero parece que de manera diferente- concluyó antes de sentarse incómodamente en el suelo, dejando las muletas tiradas a su lado.

-Tu madre debe estarte buscando- la mirada amatista se perdió por el pasillo, en dirección de la habitación del joven pero él se limitó a encogerse de hombros.

-Ella sabe donde estoy, o al menos debe sospecharlo.

-No la abandonara ahora... - susurro en su oído su novio, pasando el brazo por sus hombros en un gesto de apoyo y la diriga a las butacas.

Por fin, después de cerca de 30 minutos de plática el doctor le había permitido el ingreso a la habitación, su colega le había dicho que probablemente sufriera de una fuerte confusión, aunque ambos temían que fuera algo más, aunque ninguno de los dos podría asegurarlo hasta que mas pruebas se realizarán y sin embargo olvido casi todas sus sospechas al ver los ojos de su hermana observando con atención, no algo que le preocupara demasiado, si no que estaban llenos con esa curiosidad un tanto infantil que siempre le había pertenecido.

-Sakura… Sakura, Sakura- se lanzo a la cama, sujetando con cuidado el rostro de quien fuera el mas grande tesoro en su vida, su razón de vivir, lo que mas queria. Repitió su nombre como una oración, tan seguro y agradecido porque estaba despierta.

-Hermano…-susurro con una voz pequeña, tan suave y aun asi algo ronca, pero definitivamente tan familiar para el como ver su rostro en el espejo cada mañana- estas… mas grande…- entonces su ceño se rompió en una enorme sonrisa, apenas visible por la mascarilla de oxigeno.

-Monstruo, siempre he sido asi de grande…- una carcajada se abrió paso, limpio las pequeñas lágrimas traidoras que lograron caer y le regreso la sonrisa para tranquilizarla, más adelante ellos hablarian pero no ahora, por el momento se permitiria sentir alivio y solo eso.

-¿Papá?...

-Estoy seguro de que el ya debe venir en camino, no te preocupes ¿si?, por el momento descansa, te despertare en cuanto llegue.- la joven movió de manera casi imperceptible la cabeza de acuerdo con las palabras de su hermano antes de cerrar los ojos y hacer que su respiración cayera en una tranquila cadencia, de esta manera le recordaba tanto a la Sakura infantil, cuando enfermaba y el debía cuidarla para que mejorara y justo como en aquellos tiempos el lo haria, la cuidaria para que nada volviera a pasarle jamas.

-Shaoran… el señor Kinomoto ha dicho que hoy su hijo tiene guardia en la sala pediátrica, por lo que hoy es posible que puedas ver a Sakura- ante las palabras de Eriol, el joven chino se dejó caer de las barras donde hacía sus ejercicios de rehabilitacion para mirarlo sorprendido, por fin, despues de una semana el podria ver a Sakura, todos los días acudía a su habitación pero su hermano siempre impedía que entrara y los doctores recomendaron que solo la familia cercana accediera por el momento- sin embargo su padre cree que seria mejor si Tomoyo te acompaña, para no someterla a mucho estrés.

-Tu tambien vendras, ¿cierto?- susurro cuando vio que lo esperaba y la sonrisa misteriosa que lucia.

-Tomoyo me ha pedido que la acompañe, cree que sería bueno para que mantenga el ánimo sin importar que es lo que venga, sabes que no puedo negarle nada- Shaoran sonrió, en cierto sentido el también sabia que la presencia de su amigo no solo era apoyo para su novia, sino también para el, no habia tenido mucho tiempo para hablar con Sakura pero sabia que algo sustancial estaba mal y tenia miedo enfrentarlo, aunque era un alivio saber que no lo haria solo.

Hola!

Bueno, como cada fin de semana traigo un capitulo mas, aunque nadie comente xD

Espero les este gustando y lo disfruten

bye bye