Mi perfección

Capítulo 9: Chakra

Llegaron al quirófano al fin. Este se lleno de un alboroto del cuál se distinguía por demás el sonido intermitente del monitor de latidos del rubio que se recostaba en el centro del tumulto, sobre la camilla tan concurrida.

La mente de un preocupado peligris trabajaba mil veces más frenéticamente que todos los médicos del establecimiento. Tantas cosas que hacer, tanto que pensar, tantas decisiones que tomar, maldito sea ese maldito día. La esperanza que guardaba en su corazón de que nunca usaría el jutsu que en ese momento se veía tan forzado a usar, se hacía añicos al paso de los ascendentes latidos de su alumno y eso era malo, muy malo.

Momento de quiebre, las manos de los doctores ya no podían tranquilizar el corazón del ojiazul. Llamaron su ultima esperanza clínica, el desfribilador, llamado también: "maquina de electroshock". Inyectaría chakra directamente al corazón en casos de emergencia.

Uno de los doctores pidió que lo cargasen con 150. Hecho esto, tomó firmemente los electrodos y los colocó en el pecho del muchachito y se preparó para mandar la primera descarga.

-"¡Despejen!"- Gritó el médico en jefe al mismo tiempo que Kakashi se abalanzaba a detenerlo y los otros colegas se apartaban.

-"¡NO LO HAGAS!"- Trató de tomar los electrodos a tiempo pero fue tarde, la descarga pasó a través de la piel del muchacho y se extendió por todo su cuerpo. Este curvó la espalda hacia adelante sin despegarse de esas especie de planchas.

Lee apenas soportar tal escena. Sus ojos estaban vidriosos y su pecho estaba siendo presa de una gran presión. Cuando vio el electroshock entrando en la sala ya se esperaba lo siguiente. Con su brazo derecho se sostenía el pecho y la otra mano la posó sobre su frente, tapando sus ojos. Al escuchar la primer golpe, sus hombros se tensaron y todo de él se sobresaltó. Kurenai, que estaba a su lado, lo tomó del hombro y desvió la vista. Ver a ese niño, tan angelical, en tales condiciones era una cosa que sólo los doctores sabían soportar.

Cuando el torso de Naruto tocó la camilla, de su vientre unas luces rojas, como rayos ondulantes semi-transparentes, lo comenzaron a rodear. Esa luz era el chakra del Kyubi, que comenzaba a emanarse del tatuaje del rubio. Pronto la habitación se vio envuelta de esa eminencia. El intento de estabilizar el corazón de Naruto había despertado al bijuu, que intentaba escapar, aprovechando la debilidad de su portador. Tal recarga de energía lo había reanimado.

-"¡Demonios! ¡El sello se rompe!"- Sentenció Kakashi con los ojos desorbitados. Sus pensamientos se vieron envueltos por un remolino de información. No le quedaban alternativas.

Cerró sus ojo y levantó la mano izquierda a la altura de su mentón. Hizo una posición de manos y comenzó a concentrar su chakra alrededor suyo. En su cabeza no se dejaba flaquear. Era algo que tenía que hacer, pensar que ahora el haría algo parecido a lo que hizo el 4º Hokage ya hace 12 años. Además de salvar a uno de sus más preciados alumnos.

-"Espera, Kakashi... no irás a..."- trato de preguntar Kurenai pero fue interrumpida.

-"¡¡Jutsu de recolección de chakra!!"- dijo finalmente el jounin, abriendo sus ojos, uno aún bajo la banda.

En un movimiento rápido, colocó sus dos manos en el pecho del lisiado joven y transfirió el chakra acumulado a el cuerpo del menor y entonces, volteo dificultosamente.

-"¡YA! ¡Corran!"- les dijo a todos los presentes, los cuales huyeron desaforados. Lee atinó para irse también. –"¡No! ¡Lee quédate!"

El aludido paró en seco, levantando una pierna para irse. En ese momento conocería su utilidad en todo este asunto, aunque ya no le importara un bledo que fuese. Él se quería ir, lo deseaba con todo su corazón. Avanzó y prestó atención al sensei.

-"Ven, ponte aquí y espera mi señal."- El experto en el taijutsu se puso del otro lado de la camilla y esperó. Al adulto ya le caían algunas gotas de sudor por debajo de la banda.

Las manos de este no habían salido del pecho de Naruto. Alrededor de estas se formó una pequeña aureola de chakra color celeste. Allí fue cuando el lastimado ojiazul comenzó a retorcerse violentamente. Abrió los ojos, los cuales estaban en blanco y soltaba unos gritos desgarradores.

-"¡YA, LEE! ¡SUJÉTALO!"- En su voz se notaba la carga que llevaba hacer lo que hacía. Era áspera y forzada. El pelinegro hesitó, no sabía como demonios hacer lo comandado. –"¡VAMOS, LEE!"- dijo ya desesperado y dirigiéndole la mirada.

Algo en la mirada del peligris era distinto. Lee lo notó. El mayor se estaba esforzando al máximo para salvar a Naruto y en ese ojo libre transmitía muchas cosas. Una era simplemente amor. Afecto. El quería que el rubio viviese para cumplir sus sueños. También quería el bien de la aldea. Lee se vio motivado por tales pensamientos. Entonces, miró velozmente los movimientos erráticos del vigoroso rubio y lo tomó de los brazos, restringiéndole parcialmente la movilidad. Debajo de Lee la fuerza del Uzumaki era impresionante, inhumana. Ni con su gran poder pudo parar todos sus movimientos.

El ninja de la copia ya empezaba a levantar, pausadamente, las dos manos del chico. Llevándose consigo el comienzo de una burbuja celeste sin aparente forma. Esta resplandecía con el brillo característico del chakra, dejando al pelinegro muy sorprendido.

Naruto seguía retorciéndose, solo que ahora su espalda se había vuelto a curvar hacia adelante. Al otro chico se le hizo extremadamente difícil seguir con el agarre.

El monitor de latidos y todos los aparatos seguían funcionando. El primero estaba frenético. A Naruto le estaba a punto de agarrar una taquicardia.

Hasta que se formó un silencio total y un sonido prolongado y agudo inundó la habitación.

"Peep"

-"¡Vamos, Kiba! Todos sabemos que te gusta Shino ¡Admítelo!"- Dijeron, haciendo avergonzar a ambos aludidos. Aunque el último no lo mostrara.

Jugar al "Verdad o consecuencia" en vez de entrenar se les había hecho muy divertido. Les ayudaba a digerir toda la presión que se les había sido impuesta. Dentro de la lista de fallas no figura divertirse.

-"¡¿QUÉ DEMONIOS DICEN?! ¡NO SOY GAY! ¡MIREN!"- Protestaba sonrojado mientras se abalanzaba sobre Hinata y trataba de darle un beso. Era notorio que lo hacía para tapar sus verdaderas preferencias. Acto seguido a tal acercamiento: una gran paliza de parte de Neji.

Todos se divertían, pero dos chicas estaban muy decepcionadas ya que su príncipe coincidencialmente azul no participaba y así perdían su vaga oportunidad de elegir castigo, ser retadas a besarlo y, tal vez, aprovecharse al máximo de ese momento. En sus mentes aún perduraba ese pervertido plan, repitiéndose una y otra vez sacándoles un hilo de saliva de la boca. Tan codiciado chico era Sasuke, que por nada del mundo se expondría a tan inminente riesgo de salir violado de ese lugar.

Aún seguía pensando en esas cicatrices. Las del cuerpo de Naruto que había notado hacia algún tiempo. Estaba totalmente seguro que el rubio que los visitantes habían traído tenía la piel completamente limpia de cicatrices, no de lastimaduras. Basta, ahora se pondría en marcha en dirección al hospital a sacarse las dudas. Estaba ya partiendo cuando lo detuvieron.

-"¿A donde vas, Uchiha?"-

-"Asuma-sensei..."- Dijo el moreno reconociendo al maestro del equipo 9. Maldijo su intromisión tan sonora. Ahora todos estaban atentos a su respuesta... ni modo. -"Voy a ver como está Naruto."

-"Uh! Yo también quiero ir. No se lo veía bien."- Dijo Kiba. Así huiría del juego y de las preguntas.

-"Vayamos todos, entonces."- Sugirió Asuma con una sonrisa.

El moreno vestido de azul por primera vez quiso matar al fumador. Pero no iba a decirles que quería ir solo, sería demasiado sospechoso. Apostaba que si decía que iba a "revisarlo" nadie iba a pensar bien.

Entonces partieron todos. Al llegar a la cuidad, algunos se abrieron del grupo y se fueron a sus respectivas casas. Los demás siguieron hasta el hall del hospital. Allí estaba Kurenai sentada junto a Gaara y los demás médicos. Sus rostros decían tanto que las palabras se hacían pequeñas. Nada bueno guardaban esas facciones tensas.

-"¡Kurenai-sensei!"- Gritó Kiba, había captado la tristeza en el ambiente y su voz lo decía. Todos apresuraron el paso.

-"Ah, chicos."- Desvió la mirada y se paró. Sus ojos estaban oscuros.

-"¿Qué pasa, Kurenai?"- Dijo Asuma, ya preocupado.

-"Kakashi tuvo que hacer la técnica de recollección, Asuma."- Dijo rápidamente y bajando la mirada, llena de tristeza. La reacción de Asuma fue repentina. En sus ojos se dibujo un completo terror.

-"¿E-esa técnica? Eso significa que..."-

-"Naruto estaba muriéndose y... el sello se rompía. No tuvo alternativa."

-"¿Y TÚ LO DEJASTE HACERLA SÓLO?"- Reprochó el fumador, tirando su cigarrillo al suelo y llevandose una mano a la cien. Tratando de pensar.

-"A-ah. ¿C-cuál es ese jutsu?"- Rompió el silencio Hinata.

-"Hinata... ese jutsu es..."- Trató de responder la ojiroja.

-"Es una técnica que, como dice su nombre, recolecta todo el chakra que encuentra."- Dijo rápidamente Asuma, estaba nervioso. –"Además de ser un jutsu prohibido, es un arma de doble filo, chupa todo el chakra, incluyendo el del ninja que hace la técnica. Si no la sabes usar bien, te mata a ti y a todos los que están cerca. Era usada en la Guerra Ninja como último recurso."

-"O sea que..."- Dijo Sakura atónita por lo que ya anticipaba.

-"Si Kakashi se equivoca, no sólo Naruto y él mueren, sino que es sumamente probable que el Zorro de 9 colas... se escape."- Respondió Kurenai.

Nadie pudo siquiera respirar. Toda clase de sentimientos se conjugaron en sus corazones. Reinó el silencio hasta que a alguien se le formuló una pregunta al ver que faltaba alguien.

-"¿Lee no estaba con ustedes?"- Preguntó Ten-Ten.

-"Está allí dentro con Kakashi."-

-"¡¿Como?! ¡¿Qué hace ahí?!"- Nadie podía creerlo.

-"Es el único de todos nosotros que no moriría ante el fallo en el manejo de esta técnica. No. El no morirá..."

-"¿Por que?"- consultó serio Sasuke. Lee estaba lleno de sorpresas...

-"Por su tipo de chakra."- Aclaró Asuma, con el nerviosismo en descenso. Todos los genins lo miraron, incrédulos –"No me miren así. Rock Lee, en efecto, tiene chakra. Gai nos comentó algo sobre eso. Sucede que su chakra no puede salir de su cuerpo, esta como confinado dentro suyo. Por eso no puede hacer ninjutsu ni genjutsu. Eso lo hace inmune a esta técnica."

-Con que esa es la razón por que Lee no puede...- Razonaron todos los que no estaban al tanto.

Silencio. Uno pesado e incómodo. La preocupación e incertidumbre les azotaba la espalda a los que se preocupaban por el bienestar de los que estaban dentro de ese infierno llamado quirófano.

Una voz femenina proveniente de los parlantes retumbó en todo el establecimiento.

-"¡Atención de paro cardíaco! Acudir a la sala 4"-

-"La sala 4, el quirófano..."- sentenciaron, finalmente.

Una línea recta se dibujo en el monitor de latidos, gritando la muerte del ángel.

Kakashi ya había sacado todo el chakra del cuerpo del chico y con mucha impedimento la levantó en el aire. La técnica seguía en desarrollo. Todo el chakra era absorbido por aquella masa celeste, incluida la del Kyûbi que de a poco fue desapareciendo..

Los ojos de Lee se llenaron de lágrimas al ver a su compañero y amigo inerte bajo sus brazos.

Continuara...

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