Capítulo 7: Pequeños Cambios
Nombre: Leonard Loud
Aspecto: Cabello Dorado, Pecas en Sus Mejillas, Camisa de Mangas Cortas Celeste, Un Collar de Púas Naranja en su Muñeca Derecha, Un Pantalón Gris, Unas Medias Negras y Unos Zapatos Deportivos Azules Con Rayas Blancas
Madre: Lori Loud
Padre: ?
Menor Parentesco: ? (Padre)
Mayor Parentesco: Lori Loud
Posición de Hermandad: El Mayor (Primero en nacer por 6 segundos de ventaja)
Estatus de Nivel: El más Débil
La fiesta seguía sin parar, todos los integrantes incluyendo a los nuevos se la pasaban de maravilla. Pero el ruido de la estatua de oro de Stan ford Pines siendo golpeada con un tenedor de parte de Bill, quien tenía a su derecha a los dos chicos Loud y a su izquierda a las dos chicas alfas, causó que todos tomaran silencio.
-Damas y caballeros, la criatura con unas 87 caras diferentes.- Presentó Bill.
-88 Caras diferentes.- Corrigió la misma criatura con molestia.
-Oh lo siento, que sensible. En fin fue divertido enloquecer a Gravity Falls, agrupar a la mayoría de sus aterrorizados pobladores y acumularlos en este enorme trono de agonía humana congelada.- Volvió a decir el demonio triangular, mostrando un gran trono hecho de esos pobladores.- Sería mucho más grande, de no ser que nuestros nuevos integrantes necesitan algo de comer.- Terminó mirando a los dos hermanos a su derecha.
-No nos satisface la comida normal, ¿qué esperabas?- Dijo Lincoln cruzado de brazos.
-Da igual, no se preocupen por los que están aquí, ya no están conscientes, tal vez.- Mencionó sentándose en el trono.
-Pero Gravity Falls es solo el principio.- Prosiguió Lisa mientras Linda Susan repentinamente se descongelaba y comenzaba a caerse de su sitio.
-¡Es hora de que llevemos este caos por todo el mundo!- Continuó Lynn con muchos ánimos al mismo tiempo que Bill volvía a poner a Linda Susan en piedra y la reacomodaba en su sitio.
-Muy bien chicos y chicas, ya las oyeron. ¡Levántense y dejen el mundo en llamas con su locura, está dimensión es nuestra!- Mencionó Bill de nuevo, elevándose del asiento y haciendo un portal que mostraba los cielos del pueblo que fue justo hacia donde los secuaces de Bill y las hermanas Loud menos Lynn y Lisa salieron volando.
-Mmm, el control mundial, ¿te acostumbraras Bill?- Preguntó Luis mientras veía como los demás seguían elevándose.
-Sí, me acostumbrare pronto.- Contestó mirando también como sus secuaces y las demás hermanas Loud llegaban a lo más alto del pueblo y chocaban con un aparente escudo y caían al suelo.
-¡¿Qué?!-Gritaron los cinco demonios al ver lo sucedido mientras su grito hacía eco en las alturas.
Subieron hasta los mismos límites, se miraron entre sí y luego Bill tocó el límite, lo cual conllevo a mostrar que estaban atrapados en una especie de campo de fuerza que cubría a toda la ciudad.
-Mmm, podría resultar más complicado de lo que creí.- Pronunció Bill
-¿Tú crees?- Dijeron los cuatro hermanos alfas en tono de broma sin haber quitado sus endemoniadas sonrisas.
-Creo que me quebré algo.- Se quejó Chupete, teniendo a Lana, Lola y Lily saltando encima de él.
-Ponte de pie.- Le dijo Bill de mal humor, a su vez que regresaba al castillo.
Los cuatro hermanos se quedaron en el cielo, se miraron unos momentos y luego volvieron a ver hacia ese escudo que impedía su escape del pueblo. El mayor de los dos chicos se acercó más al límite, estiró su brazo derecho apuntando directamente al escudo y una esfera roja con el centro negro muy volátil por su apariencia emergió de la mano de este mismo brazo, la soltó y al hacer contacto la esfera con el escudo, este mismo causó una explosión de pequeña magnitud que terminó destruyendo el escudo, pero a los pocos segundos este mismo volvió a aparecer.
-Lisa...- Dijeron los tres líderes a la más joven de los cuatro sin dejar de mirar hacia esa parte reconstruida.
-Si.- Dijo con más tono de respuesta que de pregunta al mismo tiempo que giraba y descendía al castillo junto con Lynn y Luis.
Lincoln no se quedó más y también dio vuelta y descendió al castillo de Bill donde ya las demás hermanas estaban con el demonio triangular.
Poco tiempo después, los demás lacayos de Bill se encontraban reunidos con él y los Loud en el castillo, y como era de esperarse, el demonio principal no se encontraba de buen humor, algunos de los secuaces dementes se sobaban algunas partes lastimadas mientras que otros simplemente veían a Bill o a los hermanos Loud, los cuales estaban más alejados pero igualmente miraban al demonio principal.
-Muy bien, alguien puede explicarme. ¡Porque aun con nuestro nuevo poder infinito!- Gritó lanzando rayos a diestra y siniestra a sus secuaces y a los Loud, los cuales gracias a Lori eran reflectados y dirigidos a otras direcciones.- ¡Ninguno de nosotros puede cruzar la frontera de este HORRENDO PUEBLO!- Gritó más fuerte mirando un momento a los doce, los cuales estaban riéndose sin poder contener las carcajadas.- ¡¿Y ustedes de que se ríen ustedes?!- Preguntó con menos enojo ya que esas risas de alguna forma, eran contagiosas.
La única respuesta obtenida de ellos solo fue ver como se encogían los hombros y de un momento a otro aparecían a su derecha e izquierda.
-Como sea, hay una especie de campo de fuerza que nos mantiene aquí, pero ¿quién lo solucionará?- Preguntó mirando la estatua de Ford, volteo a ver a los Loud quienes simplemente asintieron, ante esto. Bill volvió a ver la estatua dorada de Stan Ford.- Tal vez alguien deba volver de su retiro.- Dijo cuando alguien llamó su atención.
-Lo siento jefe, pero Guideon dejo que el chico Pines escapara, está en la burbuja de Mabel ahora.- Le dijo Cerradura al demonio principal, teniendo como respuesta risas de burla de parte de este, mientras que los Loud solo se limitaban a mirarlo con superioridad.
-Amigo, la burbuja de Mabel es la trampa más siniestra que he creado en mi vida, se necesita una voluntad de titanio para no caer en la tentación. Tráeme a Guideon y tómate el resto del día, libre. Las cosas se pondrán un poco más interesantes.- Dijo Bill mirando junto a los Loud la burbuja en la que se encontraban los salvadores (o eso querían creer ellos), de este mundo.- Oigan chicos, ¿de qué manera quieren conocer a Stan Ford Pines?- Preguntó rodeando a los doce con sus brazos.
-Eso déjalo a nosotros- Respondió Lincoln.- Si te interesa, estaremos en donde sabemos que lo descongelarás.- Continuó desapareciendo con los demás Loud con un chasquido
En otra región del castillo, más específicamente en el "cuarto" de Bill, los doce hermanos aparecieron y se dispersaron por el lugar, excepto los cuatro líderes, los cuales se acostaron en un sofá hecho de piel humana, la cual fue la que ellos consideraron no apetitosa para su gusto.
El mayor se ubicó a la izquierda y el menor a la derecha, mismo suceso hicieron Lynn y Lisa, poniéndose en el pecho de los dos chicos, ser las líderes las hicieron ser las favoritas de ambos hermanos.
-¿Recuerdas cuando dijiste sobre el creador de ese Fred, Lynn?- Preguntó Lincoln, teniendo la atención de los otros tres mientras las demás hermanas seguían en lo suyo.
-¿Si, por qué?- Preguntó Lynn.
-Ahora que lo dices hermano, es curioso decir que solo él tenga un creador.- Dijeron Lisa y Luis al unísono.
-Él y ese Chara, si ellos tienen creadores, nosotros deberíamos tener uno, ¿o no?- Preguntó la mayor de los cuatro.
-Quien querría crear a seres como nosotros, no somos comunes.- Dio Lisa su opinión.
-La respuesta es alguien que no tenía nada que hacer y quiso crear esto.- Respondió una voz que hizo eco en la habitación, haciendo que los doce hermanos la escuchasen, a su vez que los cuatro líderes dejaban de estar acostados en el sofá, desapareciendo este mismo.
-¿Quién eres, otro de los demonios esbirros de Bill?- Preguntaron cuatro de las hermanas mayores.
-Que desconsiderados, les doy la respuesta y me atacan con más preguntas. Bueno era de esperarse de ustedes.- Rara fue esa respuesta.
-¿Te piensas mostrar como tal o no?- La impaciencia de la imperativa, resurgió.
-¿Mostrarme ante ustedes?, enserio deben creer que soy un idiota para hacer eso. Sin embargo para no darles malas vibras. Lo haré.- Curiosa su manera de hablar.
En el centro de ese cuarto o salón de la punta de la pirámide. Se apareció ante los doce hermanos, ese extraño ser, parecía ser un hombre el cual yacía envuelto en oscuridad pura por como su figura mostraba. No tenía boca, orejas, ni siquiera ojos, aparentaba ser uno de los esbirros de Lucy. Sin embargo, no lo era.
-¿Que eres?, ¿un ser omnipresente?- Preguntó la mayor de los doce hermanos.
-Se podría decir que sí, pero a su vez no. Dentro de poco recibirán una visita que no será de parte mía, les sugiero retenerse, no quiero iniciar con este caos. Al menos no por los momentos.- Respondió a pesar de no tener una boca para hacerlo.
-¡Responde esto, ¿porque no podemos sentir cuanto poder tienes?!- Preguntaron las gemelas con demanda impuesta en esas palabras.
-Esa respuesta es fácil de decir. No pueden sentir a seres tan superiores como yo. Ustedes están en una escala menor a la mía.- Respondió teniendo sus manos detrás de su espalda como si fuera un general del ejército viendo a sus soldados formados.
-¿Tienes un nombre?, ¿que se supone que eres?- Primera pregunta del menor y segunda pregunta del mayor hechas en un mismo tono.
-Para la respuesta 1, sí, tengo un nombre, más de uno de hecho. Pero normalmente respondo a cuatro nombres. Tres de los cuales se los diré: Lucas, Luke y Luis.- Respondió clavando la vista. A pesar de no tenerla, en el segundo hermano cuando dijo ese último nombre.- Y para la otra respuesta, será mejor que recuerden este orden que diré en su catálogo.
Mortales.
Devils.
Alfas.
Arcángeles.
Demonios.
Mega X.
Guardianes.
A ver si su intelecto los pone en su ubicación apropiada, será mejor que no se crean lo mejor o lo peor, porque no son ninguno de los dos. Nunca me verán como tal, solo me escucharán o tal vez me vean con la forma en la que me muestro justo ahora, puede suceder en los peores o mejores momentos, a mí me pueden considerar como un guardián, y no soy el único si se lo preguntan. Será mejor que no intenten contactarme o buscarme. Porque su destrucción será inmediata. Vaya justo a tiempo.- Su voz jamás cambió, solo una emoción persistió y parecía ser simplemente sería y a su vez desinteresada, incluso a pesar de cambiar repetidas veces de tema.
A un costado de esa habitación, un portal fue abierto, y de este emergió una persona. Un joven para ser exacto. Dicho joven aparentaba tener 16 o 17 años. Usaba una camisa verde, al igual que una gorra del mismo color, unos jeans azules, unos zapatos deportivos y usaba una funda en donde estaba guardada una espada y otra en donde se guardaba una pistola láser al parecer.
-Hola Louds, me llamo Mitch, soy un tipo que viaja por dimensiones por diversión, y creo encontrar el desafió perfecto para mí, les reto a un juego de ajedrez, y con juego de ajedrez me refiero a que formare varios equipos y acabare con todas sus versiones demoníacas, así que técnicamente los mandare al demonio jajaja ¿entienden?, los veré pronto Louds.- Dijo Desapareciendo al instante de haber concluido con sus palabras.
-Se los dije, se han metido en algo grande Louds y me agrada eso. No se inmuten en lo que hagan, si lo cambian, yo mismo lo sabré, quieran o no, cuídense familia Loud.- Y así, ese ser desapareció del lugar también.
-¿Lo tomamos en cuenta hermano?- No se hizo esperar la pregunta de Luis hacia Lincoln.
-Este plan lo llevamos haciendo desde hace cuatro años, y solo porque dos seres desconocidos hayan aparecido. No significa que lo vayamos a cambiar. Cuando el plan termine, entonces nos ocuparemos de ellos.- Orden dada, y sin rechistar, los demás la aceptaron.
-Un momento hermano.- Ahora viene lo que ellos esperaban, Lily ha tomado la palabra.
-¿Quieren que finalmente les expliquemos lo que tenemos pensado?- Pregunta sarcástica de parte de los dos chicos.
-Obviamente, nos dijeron que tenían un plan que involucra a ese Bill, pero no nos dijeron nada más.- Dio Lucy los hechos, jamás les contaron alguna parte del plan.
-Necesitábamos tiempo y aunque Lincoln si lo podía dar, también necesitábamos unir algunos cabos sueltos para que esto saliera a la perfección.- Explicó el menor.
-Pero como ya todo está hecho y los cabos están unidos, creo que ya podemos explicar cómo va a ser este plan, solo asegúrense de no morirse quieren.- Pidió el mayor.
-De acuerdo.- Respondieron Lynn y Lisa.
-Ese no será ningún problema.- Respondió la mayoría.
-Algo fácil de cumplir.- Dijeron las gemelas.
-Si matamos como recompensa, entonces está bien.- Dijo Lucy.
Al transcurrir una hora, se podía apreciar la estatua dorada de Stan Ford Pines encadenada a un sofá hecho por piel humana viva. La estatua lentamente comenzó a derretirse dejando regresar a Ford ser el de siempre.
-¡Suéltame lunático de tres lados!- Gritó apenas dejó de estar totalmente descongelado, miró delante suyo y ahí se encontraban bastantes cosas, un piano, un marco con Bill en él y otras cosas.-Q-que es este lugar.- Preguntó desconcertado.
Intentó caminar, pero la cadena que tenía le impidió hacer eso, volteo a ver dicha cadena y descubrió a un total de doce chicos encadenados en el techo de ese sitio, sus miradas bajas sin ojos y sus ropas desgarradas, la sangre se veía caer de sus piernas, no hacía falta decir quiénes eran. Al verlos, rápidamente retrocedió a su vez que el sonido de un piano ser tocado inundaba el lugar
-Yo te veré, donde y cuando no lo sé. Solo sé que pronto yo, te encontraré .- Cantó el demonio extendiendo la última pare a su vez que dejaba de tocar.
-Donde... ¿dónde estoy?- Preguntó Ford sin saber cómo las miradas de los doce encadenados seguían cada movimiento que él hiciera.
-Estás en la suit del penhouse amigo, la punta de la pirámide- Mencionó chasqueando los dedos haciendo aparecer una copa con un líquido morado en su mano y en la de Ford.- Bebe algo, ponte cómodo.- Prosiguió mientras Ford se sentaba en el sofá.
-¿Sabías que ese sofá es de piel de humanos?- Preguntó Bill, luego de tomar un sorbo de la bebida causando así un pequeño susto de parte de Ford.
-Deja de jugar Clave. Si aún estoy vivo, debes querer algo de mí.- Señaló Ford apuntando al demonio.
-Astuto como siempre Fordsi. Pero antes de todo, me gustaría presentarte a unos nuevos amigos que hice mientras tu seguías como una estatua dorada.- Mencionó mientras se relajaba en el sofá principal- ¿Vez a los chicos que están encima de nosotros?- Añadió señalando a los doce.
-¿Que rayos fue lo que les hiciste para terminar en ese estado?- Preguntó enojado, es decir doce chicos y que solo dos de ellos sean varones y las demás mujeres y que ninguno sea un adulto y además que estén en esa situación, es suficiente razón para causar enojo.
-Te equivocas, yo no les hice nada. Ellos querían estar así para conocerte.- Respondió dándole un último sorbo a su copa.
-¿Qué quieres decir?- No logró entender a qué se refería, pero para su suerte la respuesta llegaría rápido.
-Quiere decir que no estamos ni muertos, ni nada por el estilo- Le respondió el líder de los doce hermanos Loud
Al recibir esa respuesta, Ford fijó su vista hacia los encadenados y notó como el negro de sus ojos fue sustituido por un color amarillo y una pupila totalmente negra. Y como si de nada se tratase, rompieron las cadenas y se sentaron seis a la izquierda y seis a la derecha de Bill.
-Te presento a mis nuevos amigos, igual de superiores y locos que yo Ford, los Loud.- Presentó Bill.
-¿Los Loud?, jamás oí hablarte de ellos.- Obviamente necesitaba saber quiénes eran.
-Eso es porque somos nuevos aquí Ford.- Respondió Lisa
-¿Nuevos?, ¿de dónde provienen ustedes?- No se hizo esperar su curiosidad.
-Solo te diremos que venimos de muy lejos, no somos ni siquiera de este Miniverso.- Obtuvo la respuesta de parte de Leni.
-¿Miniverso?- Preguntó más confundido.
-En resumen, pasamos de nuestro Multiverso al suyo y eso hizo que nos encontráramos con Bill y ahora participamos en su bello juego del fin del mundo, el Raromagedon.- Resumió Lisa ocultando una gran parte de lo que sucedía en realidad.
-Muy bien. Antes de que más cosas salgan a la luz. Como habrás notado Ford, yo acabo de sufrir una transformación multidimensional.- Mencionó Bill levantándose del sofá y poniéndose enfrente de él.- Controlo el espacio, la materia, y ahora que el bebé ya no estorba. También el tiempo.- Añadió mostrando que lo que dijo era verdad, exceptuando lo del tiempo, lo cual no mostró.
-Pero esto no fue siempre a sí. ¿Crees que esas cadenas ajustan?, imagina vivir en la segunda dimensión. Mentes planas en un mundo plano con sueños planos. Yo liberé mi dimensión Stan Ford y he venido a liberar la tuya. Claro con la ayuda de mis nuevos amigos.- Contó el demonio principal volviendo a sentarse en el sofá.
-Hay un solo obstáculo.- Continúo Lincoln liberando de su dedo un rayo que mostró un holograma del pueblo.- Nuestra locura no escapa de los confines mágicos de este pueblo. Hay algo que nos impide salir.- Prosiguió y terminó ahí, mostrando como los hologramas de ellos a gran tamaño no salían de la ciudad.
-Increíble, Gravity Falls y su leí natural de magnetismo sobre lo extraño, la estudié hace muchos años.- Mencionó Ford.
-¿Y encontraste la forma de romperla?- Pregunta unísona de parte de Bill y las hermanas, exceptuando los alfas.
-Desde luego, hay una simple ecuación que rompe la barrera, pero jamás se las diré.- Debieron verlo venir.
-Vaya ingenuo que es este Bill, si usara todo su poder en un mismo punto podría escapar fácilmente.- Les habló Lynn a los demás alfas a través de sus pensamientos.
-Estás viendo y no ves hermana. Aunque es cierto que puede hacer eso, Bill solo está jugando.- Le respondió Lisa.
-Además, necesitamos que siga haciendo este juego. Recuerda cómo va el plan, nuestras hermanas ya lo saben, pero recuerden que solo ustedes saben los retoques finales.- Añadió Luis.
-Tiene razón, así que es mejor no decir nada. Sigamos esperando, recuerden que este mundo ya ha repetido su historia por más veces de las que se pueden contar. Debemos dar eso por terminado.- Concluyó Lincoln.
-Curioso, a pesar de que puede destruir el campo de fuerza, no lo destruye porque lo toma como un juego, aunque. Se toma el juego enserio.- Era muy curioso la verdad, Lynn tenía razón.
-Sí, igual que tu.-Una respuesta muy verdadera de parte de ese extraño ser que les habló antes.
-Vaya, es cierto lo que dijiste de que aparecías en momentos inesperados.- Dijo el menor de los dos hermanos.
-Se los había dicho antes. Yo aparezco ya sea en buenos o malos momentos, así como a su vez. Aparezco de manera esperada o inesperada.- Explicó con su típico tono de voz.
-¿Y qué es exactamente lo que quieres ahora?- Preguntaron los cuatro, quienes al parecer eran los únicos que lo escuchaban, además de que seguían hablando por los pensamientos.
-Ya que ustedes son quienes dirigen a sus demás hermanas les debo decir que. Cuando regresen a su mundo, abran bien los ojos de lunáticos que tienen.- Contestó sin dejar de quitar su tono de voz.
-Explícate, ¿porque debemos estar alerta, cuando volvamos?- Preguntó la mayor de los cuatro.
-Muchas otras versiones suyas, más locas que ustedes. Han sido neutralizados por salvadores provenientes de otros Miniversos, ustedes son de los más buscados debido a su repentino desvanecimiento de su Multiverso.- Explicó sin importarle las consecuencias que haría su intromisión.
-¡Espera, ¿más locas que nosotros?!- Preguntaron los cuatro.
-De todas las contrapartes existentes, ustedes cambiaron de alguna manera sus reglas, y en lugar de salir totalmente locos como sus otras contrapartes, heredaron menos locura. No tanto como para remediarse de lo que han hecho, pero si hago comparativas. Ustedes son los más cuerdos de todos los demás. No diré nada más así que…- Sin embargo, no pudo terminar cuando una nueva pregunta surgió.
-¿Acaso somos especiales para ti o qué?- Preguntó Lisa.
-¿Especiales para mí? No, ustedes son por decirlo de alguna manera. Únicos, se suponía que deberían haber heredado los poderes de sus contrapartes del Universo Central, tal como sus otras contrapartes hicieron, incluso a pesar de recibir los poderes de manera diferente. Pero en lugar de eso. Obtuvieron poderes totalmente diferentes, algunos son iguales. Pero otros no lo son. No puedo dejar que se mueran de manera sencilla, y si eso implica que deba entrometerme en esto. Cuando no debo de hacerlo. Que así sea.- Nuevamente, la voz desapareció luego de haber dicho eso.
-¿Hacemos algo al respecto hermanos?- Le preuntó Lynn los demás alfas.
De ahí en adelante, se inició una pequeña discusión entre los cuatro, por decidir si se iban a cambiar las cosas o no. Mientras las demás hermanas y Bill empezaban a dar sus distintos métodos de tortura hacia Stan Ford, para así que les diga sobre como poder romper la barrera.
Ellas no sabían lo que sus otros hermanos hicieron con la barrera, la cual sin que nadie se diera cuenta, empezaba a sufrir un cambio que dependiendo de lo que sucediera, iba a ser para bien o para mal.
El día transcurre como acostumbraba en ese apocalíptico lugar. Los doce se encontraban en la punta de la pirámide mientras continuaba la tortura de Ford en el sitio principal de esta misma pirámide.
El lugar cambió por completo, ya que ahora solo había un sofá en el cual se encontraban los doce mientras por un portal veían como Ford era electrocutado una y otra vez, a su vez que en otro veían a los héroes de Gravity Falls preparándose para atacar.
-¿En qué punto nos toca actuar hermanos?- Preguntó Lily ya con emoción de querer atacar.
-Se los vamos a decir cuando sea el momento, espera un poco más hermanita.- Le respondió Lincoln mirando detenidamente como los héroes terminaban su construcción.
-Fase 1, la cual consistía en presentarnos ante Ford está hecha, ahora viene la fase 2. Ayudar.- y con eso dicho. Luis chasqueo los dedos sin hacer algún efecto aparente.
Sus risas volvieron a llenar el lugar a su vez que distintos manjares mesclados con carne humana aparecieron ante sus endemoniados ojos cuando chasquearon los dedos para disfrutar el espectáculo que se tenía planeado.
Y tal cual como se ha llegado a conocer anteriores veces, el bien luchó contra el mal. La primera fase del plan del grupo de Dipper y Mabel funcionaba a la perfección. Los secuaces de Bill atacaron, pero aun así no le hicieron nada a la nueva y mejorada Cabaña del Misterio.
Y como ha sucedido repetidas veces, Bill se hartó de eso, congeló nuevamente a Ford en una estatua de oro y salió de la pirámide para dar un gran golpe y acabar de una vez por todas con los mortales que se atrevieron a desafiarlo.
Sin embargo no sucedió nada, el campo de fuerza que cubría por completo a la cabaña del Misterio impidió que esta recibiera algún daño. Frustrado, Bill comenzó a dar golpes sin cesar pero teniendo el mismo resultado.
Viendo esto, Grenda usando la mano T-rex, aprovechó el descuido de Bill y le arrancó el ojo, dando así la oportunidad de rescatar a Ford.
Dipper, Mabel, Soos, Wendy, FiderFord, el oficial Blobs, Pacífica y Stanley decidieron ser los que buscarían y liberarían a Ford y si es posible, a todos los demás.
-Hermanas, será mejor que vayan de una vez. Pero manténganse ocultas hasta que los demás estorbos se vayan de allí.- Ordenó Lincoln.
Un "Si" unísono fue la respuesta dada por las hermanas, quienes con un chasquido, dejaron la escena en la que estaban. Dejando a ambos hermanos en el sofá.
La historia seguía haciendo de las suyas. Las hermanas ya estaban en escena pero se mantenían en el techo del castillo, pegadas como murciélagos, observando cada movimiento que sucedía debajo de ellas.
A las afueras del castillo. El primer cambio surtió efecto. Bill estaba siendo pisoteado por la cabaña del Misterio y para su mala suerte, ni si quiera podía tocarle las piernas, ya que estas también estaban protegidas por el mismo campo de fuerza.
Ya las personas que estaban congeladas en el trono finalmente se descongelaron y los héroes que los ayudaron estaban haciendo el último paso para sacar a Bill de su mundo y enviarlo devuelta al suyo.
Y toda la acción era vista desde dos portales en la cúspide de la pirámide por el cual, los dos hermanos se deleitaban en ver, mientras tenían un vaso de sangre fría cada quien.
Seguían disfrutando del espectáculo, hasta que Lincoln se fijó que su hermano miraba hacia otra dirección, sin prestar nada de atención a lo que sucedía. Con el paso del tiempo, ya sabía lo que eso significaba.
-Bien, ¿qué me quieres preguntar ahora?- Preguntó a su vez que chasqueaba los dedos, sin una razón aparente.
-Recuérdame el por qué me pusieron un nombre de un latinoamericano.- Dijo mientras se giraba para ver la respuesta del mayor.
-¡Increíble!, eres el segundo más listo y no sabes el por qué llevas ese nombre.- Su risa no se hizo esperar.- Pero ya que soy tu hermano mayor, te lo debo decir. Te pusieron ese nombre en homenaje al doctor que nos ayudó en nuestro nacimiento.- Contó.
-Gracias por decirlo de esa manera extravagante, en ese caso me lo voy a cambiar, de todas formas. No soportaré llevar ese nombre por más tiempo.- Refutó el menor.
-Llevas catorce años de existencia, aunque tu cuerpo diga que solo llevas diez, viviendo con ese nombre y, ¿aun así dices que te lo vas a cambiar así de simple?- No parecía ser cierto lo que el menor quería hacer.
-En primera: Recuerda que fue elección nuestra permanecer con estos cuerpos para fingir ser niños, y que nuestras hermanas aceptaron sin rechistar, exceptuando a Lisa y Lily que quisieron detenerse hasta cumplir lo años respectivamente. Y segundo: No llevaré el nombre de un tipo que es superior a nosotros y que además no podemos siquiera saber que tan grande es su poder, hermano.- Un buen punto a favor.
-Bien, ¿Qué nuevo nombre te pondrás?- Preguntó cruzándose de brazos
-Siempre me llamó la atención el nombre de Lester, así que de ahora en adelante me llamaré así- Respondió mientras se estiraba en el sofá
-Muy bien, "Lester". ¿Harás otro cambio antes de que ponga play de nuevo?- Preguntó un poco más irritado, pero teniendo aun una sonrisa que mostraba sus espeluznantes dientes.
-Sí, haré solo un cambio más.- Respondió a su vez que de un tirón, se arrancaba la cola que tenía.
-¿Si sabes que sin ella, ahora somos igual de fuertes?- Le cuestionó.
-¿Y eso que?- Le respondió mientras hacía que su cola se convirtiera en unas dos espadas parecidas a las de los samuráis que emanaban un aura de color rojo sangre.- ¿Quieres una?- Le preguntó con una sonrisa de lado.
-Obviamente.- Le respondió el mayor mientras recibía una de las espadas.- A veces actúas como un loco extraño. ¿Lo sabías?- Le dijo mientras volvía a chasquear los dedos.
-Dime algo que no sepa.- Le respondió el menor de manera sarcástica mientras volvían a ver la acción que se presentaba.
Los papeles del guión seguían su curso. Todos los representantes de los dibujos que se marcaban en uno que Stan Ford había creado hace unos momentos estaban en sus sitios. Todos estaban preparados y listos para enviar a Bill de vuelta a su mundo. Todos, menos Stanley, quien intentaba ser convencido para finalmente poner fin al Raromaggedón.
Y como era de esperarse, ni aun con la advertencia de Ford, de que en cualquier momento. Bill o alguno de los otros demonios pudieran aparecer. Stanley solo accedió si su hermano le diera las gracias por haberlo salvado.
Pero, como todos los hermanos. Estos terminaron por pelearse y arruinar todo, de aquí en adelante. Las cosas dieron un nuevo giro.
Dipper y Mabel rápidamente intervinieron para intentar separarlos y que se tomaran de las manos. Pero unas risas que últimamente han estado escuchando. Obligaron a que todos se detuvieran.
Miraron al techo del Gran Salón y ahí tenían a unas admiradoras, tomando nota de todo lo que sucedía. Mientras a las afueras de la pirámide, Bill tomaba medidas drásticas para intentar ganar contra la Cabaña.
Las diez damiselas bajaron del techo, cayendo al suelo sin sufrir daños, debido a que cayeron de pie. Solo las separaban 5 metros para estar pegados a los héroes.
-Miren nada más, lo que tenemos a la vista ya.- Con las palabras de Lily. La emoción de las chicas aumentó.
-Aunque su plan hubiese funcionado, y hubiesen enviado a Bill de vuelta a su mundo.- Inició Lola.
-Sus problemas no hubiesen cesado, les faltaría enfrentarse contra un nivel extra.- Concluyó Lana.
-Literalmente hemos esperado un montón para poder tener esta oportunidad.- Emoción es lo que las palabras de Lori transmitieron. Solo para ella y sus hermanas claro está.
-No voy a esperar ni un minuto más. Si ya estamos entre los más buscados. Será mejor ser los primeros en la lista.- Hiperactividad total en las palabras de Lynn.
-Aunque si eso implica jamás tener un momento de privacidad, solo por el hecho de estar en constante vigilancia. Que importa, de todas formas nos gustara lo que haremos con todos ustedes.- Lisa no se quedaba atrás. Lo que la influencia por estar con la imperativa puede hacer, aunque no es momento para eso.
-Definitivamente sus huesos servirán para mis actos. Los voy a dejar totalmente deshuesados JAJAJAJA.- A pesar de ese chiste de Luan. Las hermanas soltaron sus carcajadas al igual que ella.
-Mi escenario necesitaba de un miembro más para poder empezar, y lo mejor es que tengo diez opciones delante de mi justo ahora, el momento de encender este mundo se acerca.- Luna está preparada.
-Con todo el tiempo que llevamos, me he dado cuenta que la sangre de los héroes de alguna forma es más servible que la de los peatones normales. Entonces, la suya debe ser muy extravagante.- Y Leni no se queda atrás.
-En todo caso. Ya es momento de que este cambio de reglas tome su nueva fase, hermanas, vamos a demostrarles lo que somos capaces de hacer. Es momento de que la oscuridad domine este mundo.- Y con las palabras de Lucy. Literalmente todo se volvió oscuro, más que la misma noche sin una luna que pueda mostrar un rayo de luz. Ni siquiera los ojos de las hermanas se llegaban a ver.
Y desde sus bastos aposentos, ambos hermanos disfrutaban de un nuevo manjar de carne humana, a su vez que veían como el portal por donde podían ver a sus hermanas y a los héroes era envuelto por una masa totalmente negra.
-Bueno hermano, las chicas lo han hecho.- Dijo Lester.
-Sí, ahora viene lo mejor.- Remarcó Lincoln a su vez que hacia desaparecer los dos portales.
El menor se encargó de crear otro portal, solo que de un tamaño mayor y por el cual solo se podía ver una aparente interferencia. Como si de un televisor con estática se tratase.
-Solo se puede transmitir un canal hermano, ¿por quién empezamos?- Preguntó el menor
-Dejémoslo a la suerte. No todo tenemos que decidirlo hermanito- Comentó el mayor
-Sí, tienes razón.-
La interferencia comenzó a desaparecer. Se podía ver algo, el momento para que la acción empezara. Daba inicio.
Mientras que eso ocurría.
En un sitio jamás visto en algún otro rincón del vasto y único Universo, yacía un ser envuelto en oscuridad pura, parecía ser un hombre por como su figura mostraba, parecía ser aquel hombre que habló con los Loud.
Miraba detenidamente un portal por el cual se apreciaban varias dimensiones que emanaban luces amarillas. Algunas se volvían negras, otras verdes, otras azules y otras rojas a los pocos instantes, pero la mayoría como se había mencionado antes, eran amarillas.
Dejó de mirar el portal para prestar atención a sus alrededores. Habían más personas como él, algunos aparentaban tener cabello largo a pesar de estar también envueltos en la oscuridad, lo que daba a entender que eran mujeres, pero aun así. Todos mantenían una cosa en común.
Y eso era que también miraban unos portales por los cuales no se podía ver lo que observaban. No a menos que estuviera en su perspectiva claro.
La primera figura dejó de mirar a las demás para poner atención nuevamente en el portal que tenía delante de él. Presionó una de las dimensiones que había cambiado a negro y el portal hizo una especie de soom que lo llevó a ver el mundo, y la historia que se planteaba allí.
-Cada vez vienen más, cada vez aparecen más contrincantes contra ellos. Esto va a dar un giro de más de 360° si sigue así.- Pronunció el ser volviendo a alejar la dimensión que había visto para volver a ver todas las que habían con anterioridad en el portal.
Fin del Capítulo 7.
Los siguientes capítulos serán más cortos, pero tal vez más seguidos. La razón de esto es porque. Como se diría si fuera un anime. No habrá tanto "relleno". Ideas que aclarar y acomodar son mi excusa por tardar. Con esto aclarado, me despido.
