The Circle

Advertencia: todos los personajes son propiedad intelectual de Cassandra Clare.


Valentine

Siempre lo había sabido;estaba destinado a realizar grandes hazañas, eternas, importantes, capaces de cambiar ese mundo inmutable, corrupto e inútil, incapaz de hacer frente a la realidad.

Era inteligente y un gran guerrero, un alumno aventajado, la estrella de la Academia de Alacante; todos los profesores le adoraban, todos sus compañeros le conocían y le admiraban. El orgullo de los nefilims, la estrella más brillante; Valentine Morgenstern. Lo tenía todo, belleza, carisma, simpatía, talento... no había nada que no pudiera lograr, ningún objetivo que no pudiera superar.

Con sus aptitudes se granjeó todas aquellas extrañas amistades. Había usado sus debilidades y carencias para formar su propio círculo, uniéndolos a su causa, imbuyéndolos con sus ideas, haciéndolos partícipes de sus grandes proyectos, de sus sueños y anhelos; restablecer el orden en el mundo: una Clave más justa, más poder para luchar contra el submundo, más libertad para los nefilims. Y todos ellos creían en sus palabras, en cada cosa que les decía; él los había hecho, a cada uno de ellos, como quería que fueran, modelándolos a su antojo, manejándolos en las sombras, marionetas en sus manos, deseando hacer por él todo lo que pedía.

Adoraba a su esposa, inteligente, hermosa, perfecta; no podía haber elegido mejor. La amaba por encima de cualquier cosa, y pronto sería padre; eran días brillantes, repletos de felicidad y dicha. Pero aquello no era suficiente, no bastaban para saciar sus anhelos, quería más, necesitaba más. Había estado investigando, buscando la manera de mejorar a aquellos guerreros bendecidos por el ángel, había experimentado y los resultados eran simplemente prometedores, pero requería ir un paso más. Mezcló su propia sangre con la del infierno, jugando a ser Dios y creando un monstruo que iba creciendo dentro de Jocelyn. Vio cómo ella reaccionaba, cómo las pesadillas la atacaban, cómo rechazaba a aquel bebé de ojos sin luz alguna, cómo gritaba y se apartaba de él, inconscientemente aterrada de su hijo. Y, tras todo lo que le había entregado, ella le traicionó.

Tuvo que escapar, fingir su propia muerte, asegurarse una nueva identidad, pero no importaba, sus planes seguirían adelante, porque nadie jamás sería capaz de detenerle, y finalmente sus sueños de un mundo mejor se harían realidad.