Capitulo 9

Hermione y Ron no volvieron a la casa hasta pasadas las cinco de la tarde. Habían almorzado todo tipo de manjares que había llevado Ron en la canasta.
Cuando decidieron regresar, considerando que Ginny y Harry ya habían pasado demasiado tiempo solos (y a Ron no le gustó pensar en eso), volvieron por el sendero de la mano y charlando amistosamente.
A Hermione el camino de vuelta le resultó mucho más corto, y a los pocos minutos caminando ya se distinguía la Madriguera.
Dejaron las sobras sobre la mesa de la cocina y subieron para buscar a los otros.
-Preocura tocar la puerta esta vez -dijo Ron sin sonreir.
Hermione lo miró y con una mirada que le advirtió silencio tocó dos veces a la puerta.
Sin hacerse rogar, Ginny apareció tras el umbral con una mano en el picaporte.
Al verlos, dio media vuelta y volvió a entrar en la habitación, dejando la puerta totalmente abierta, que indicaba que podían ingresar.
Ron entró despues de Hermione y ambos se recostaron en la cama, una vez más desecha, dispuestos a descansar por un buen rato.
Harry estaba tapado hasta el cuello con la sábana y con una almohada encima de su cara, seguramente acababa de despertar de una larga y somnolienta siesta.
-Al fin llegan -dijo Ginny desde el escritorio.
-Sí, el tiempo vuela cuando estamos juntos -dijo Ron sonriendo y mostrando sus blandos y parejos dientes.
-Nosotros hemos estado durmiendo por horas -explicó Ginny-. Pero ahora, deberíamos ordeganizar la fiesta y ver a quien vamos a invitar. ¡Faltan solo dos días!
-Es verdad, con Ginny armaremos la lista y cuando este lista, ustedes dos -dijo Hermione mirando a los chicos que descansaban sobre las almohadas-; les enviaran mensajes por las monedas, o bien... por cartas.
Harry y Ron asintieron con la cabeza y cerraron los ojos. Ginny le hizo una seña a Hermione en silencio para que la siguiera y ambas bajaron a la cocina con papeles y plumas dispuestas a armar una gran lista de invitados.
Una vez instaladas en la confortable mesa de la Madriguera, empezaron a pensar primero y principal en los integrantes del ED.
-Bien. Ve anotando, Hermione -dijo Ginny-. Yo te voy diciendo.
Hermione asintió y mojó su pluma, la apoyó en el papel y esperó a que Ginny le fuera diciendo los nombres.
-Neville, Parvati, Seamus, Dean, Cho, Padma Patil, Luna, Katie bell, Alicia Spinnet, Angelina Johnson, Lee Jordan, Michael Corner y Antonhy Goldstein (estos dos ultimos de Ravenclaw). No se me ocurre más. ¿Hay alguien a quien quieras invitar que no hubiera pertenecido al ED? -concluyó Ginny tomando aire.
Hermione fue anotando cada uno de los nombres y apellidos en la lista. Cuando Ginny terminó de hablar levantó la vista del papel y la miró.
-¿Lavender Brown? ¡Estas loca! Ella no vendrá -dijo Hermione con un hilo de voz.
-Oye, sabes muy bien que Ron no siente nada por ella y que lo que pasó fue hace dos años. No podemos excluirla, ella nos ayudó a luchar el año pasado.
Hermione dudó unos segundos y luego escribió el nombre y apellido al final de la lista.
-¿Entonces no hay nadie a quien quieras invitar? -preguntó Ginny de nuevo.
Hermione negó con la cabeza y contó uno por uno.
-En total, con Harry, Ron,tú y yo somos 16, suponiendo que vengan todos -dijo Hermione sonriente.
-¿Crees que entremos todos? -exclamó preocupada Ginny.
-Claro que sí, y si no podremos hacer unos arreglos.
-Podremos decirle a George que venga, le vendrá bien una fiesta para levantar el animo, ya sabes... -dijo Ginny desvaneciendo sus sonrisa.
-No hay problema, ya lo anoto -dijo Hermione-. Bien, somos 17, le daremos la lista a los chicos y mientras ellos avisan, nos ocuparemos de la comida, ¿te parece?
-¡Perfecto!
Subieron al cuarto de Ginny con la hoja de pergamino en la mano y la pluma en la otra.
-¡No! -gritó Ginny antes de que Hermione ponga una mano en el picaporte-. Debes golpear, ¿no querras otro golpe o sí?
Hermione río y agradecida por aquella advertencia golpeó una vez. Sin esperar respuesta entró (cuando golpeas el conjuro se disuelve, entienden? No hace falta esperar a que contesten).
El que roncaban escandolasamente era Ron, que estaba profundamente dormido. Harry estaba aún en la misma posición que antes, pero sin la almohada sobre la cara.
Al verlas se incorporó y tendió una mano para que su novia le deposite la hoja sobre ella.
El recorrió la lista de invitados con la mirada y asintió.
-¿Es necesario invitar a cho? -preguntó elevando la voz y olvidandose de que Ron dormía.
-¿A caso te molesta? -dijo Ginny que empezaba a molestarse por aquel comentario.
-No para nada, solo decía--
-No digas nada, Harry. Despierta a Ron y ponganse a mandar las invitaciones -dijo Ginny con voz severa.
Giró sobre sus talones y salió de la habitación.
Hermione se había quedado ahí plantada observando la situación.
-Iremos a Hogsmeade a comprar comida suficiente para 17 personas, y un par de cosas más, volveremos al anochecer y espero que ya hayan mandado las invitaciones, Ginny se pondrá furiosa si no lo hacen.
No dejó que Harry le responda y salió por donde lo había hecho Ginny minutos antes.
Bajó las escaleras y la encontró en la cocina retocandose el make up con su varita.
-¿Lista? -preguntó Ginny al verla bajar.
-Obviamente, ¿tienes dinero? -le preguntó Hermione.
-Sí, mis padres nos han dejado algo de dinero. Creo que nos alcanzará. Vamos.
Salieron al jardín y caminaron unas cuadras para poder desaparecer. El sol brillaba espectante sobre ellas.
Hacía calor, mucho calor. Pero eso no iba a impedirles que disfrutaran de su primer día solas.
Giraron y desparecieron, sintiendo como una suave brisa les azotaba la cara.