Monster

A penas había puesto pie en la casa sabía que le iba a gustar el lugar, sus padres habían conseguido un ascenso y después de tanto planificar, finalmente habían logrado mudarse del pequeño apartamento que habitaban desee hace dos años a una casa más cómoda, y lo que más le emocionaba a Jungkook era poder tener su propia habitación. Su madre le tomó de la mano y con una sonrisa le llevó hasta la estancia.

La puerta se abrió despacio y le fue imposible esconder su asombro, sus ojos se abrieron por completo y si sonrisa se ensanchó mostrando así sus dientes. Todavía había cosas que terminar, algo de decoración y esperaban por un escritorio donde el pequeño pudiese estudiar, pero lo que a Jungkook mas le emocionaba era la enorme cama que estaba dispuesta junto a la pared.

Lo que no se imaginó jamás fue el acompañante que habitaba el espacio.

Una noche de tormenta fue cuando le escuchó, creyó se trataba del repicar de las ramas de los árboles cerca de su ventana, así que, una vez que el repique de garras se intensificó debajo de su cama, Jungkook corrió a la habitación de sus padres, quienes le aceptaron sin chistar.

Las veces siguientes, sus padres todavía le acunaban alegando que él todavía no lograba adecuarse al nuevo espacio; hasta que ya no le fue posible mantenerse alejado de la habitación. Su padre incluso la inspeccionaba antes de dormir, abría el closet con las luces encendidas e inclinaba la cabeza hasta tener contacto con el suelo, asegurándose así que debajo de la cama no había nada más que los zapatos deportivos del muchacho.

Jungkook esperó expectante hasta que su padre cerrara la puerta y se abrazó con fuerza al conejito rosa que le acompañaba por las noches; el ruido no tardó en llegar. Las bisagras de las tablas de madera resonaron debajo suyo y Jungkook se encogió entre las sábanas, el sonido constante del rasgar del suelo le alcanzó y los golpes en la ventana le hizo cerrar los ojos con fuerza. Aun con miedo de ver lo que se expandía a su alrededor, era capaz de escucharlo; pasos resonaban debajo del colchón y garras se asomaban cada vez más al filo de su cama.

Con el peluche todavía aferrado a su pecho, Jungkook se arrodilló sobre las sábanas alcanzando el filo de la cama, una sombra obscura se disipaba abarcando casi todo el espacio; el muchacho se armó de valor y alzó el rostro, podía ver la luz junto a su cama, solo debía tirar del cordón. Y se hizo la luz.

El grito asustado nunca alcanzó a salir de su garganta, una mano fría y de garras largas y obscuras le cubrió la boca.

—No hagas ruido. Hay un monstruo debajo de la cama. —Un par de ojos negros le observaban atento. El ente carecía de cuerpo tangente de la cintura para abajo y un par de largos cachos sobresalían de su cabeza. —Haz silencio y quizás no se dé cuenta que estamos aquí. —La voz grave y distorsionada que escuchó le infundió miedo. El a duras penas pudo asentir.