Judy camino calladamente a través del frio piso se piedra, mientras las garras de Nick cliqueaban rítmicamente. Tras lo que se sintió como una eternidad caminando, exacerbada por la humedad y la monótona coloración de la prisión, Nick se detuvo enfrente de una amplia entrada, dirigiéndolos hacia el pilar a un lado.
"Espera aquí," Nick demando, voz ocupada mientras buscaba algo en su mochila. Cuando finalmente lo encontró, le paso la mochila a Judy, quien la tomo obedientemente. En sus manos yacía un tenedor y un portacomida transparente. La rebanada de pastel de arándanos se encontraba algo aplastada en la punta, y el sirope acumulado en una esquina, azul y viscoso.
"Creí que los cubiertos estaban prohibidos" Judy pregunto, ladeando la cabeza. Se preguntaba si la señora Wilde lo había preparado para su esposo.
Nick sacudió la cabeza. "Lo están, pero los guardias me conocen. Y es de plástico de todas formas." Dando un paso hacia atrás y observando a Judy nerviosamente. "Solo quédate aquí, ¿Ok? No te muevas. Y no hables con nadie."
Judy asintió, apretando la mochila con fuerza mientras lo observaba caminar una corta distancia hasta sentarse en una silla plástica. Nunca pensó que Nick fuera un zorro pequeño, pero los imponentes separadores a sus lados ciertamente lo hacían parecerlo. Y cuando quien ella solo podía asumir era su padre tomo asiente en frente suyo, quedo aturdida ante lo robusto que aquel zorro parecía comparado con el perfil más delgado de Nick.
El lugar se encontraba bastante calmado. Había pocos visitantes a estas horas, y todos hablaban en voz baja, inclinándose ceca de la ventana de cristal para escuchar y ser escuchados, lo que permitió que Judy alcanzara a oír algo de la conversación de Nick con el señor Wilde, quien hablaba en un tono sin pena alguna.
"¿Dónde está tu mama?" Su voz era vivida, cálida y amistosa.
"La señorita Vulpezzo necesitaba su ayuda para cubrir un turno en el último minuto, así que no pudo venir."
"¿Viniste solo?" La sorpresa que sintió fue fácil de percibir, y Judy comprendió que Nick siempre había evitado venir solo.
En efecto, la respuesta de Nick pareció algo tímida. "Yo- no. Le pedí a mi… amiga que me acompañara. Esta por allá." Movió su pata en señal de vecindad.
Judy mando un pequeño saludo, sintiéndose atípicamente tímida frente al padre de Nick. Cuando el sonrió de vuelta y levanto una pata, Judy quedo atónita por un minuto por su similitud a Nick. Nerviosa, rio sin más razón que para distraerse del calor que crecía en sus mejillas.
Una parte de ella creyó que el padre de Nick la llamara para presentarse adecuadamente, así que espero que la distancia que estaba manteniendo fuera un signo lo suficientemente claro de que no estaba ahí más que para acompañar a Nick y que no era necesario presentarse.
Por suerte, el señor Wilde no pidió nada más, satisfecho con su corto pero placentero intercambio.
Judy siguió observando por un segundo mientras Nick deslizaba el portacomida con el pastel y el tenedor por la pequeña abertura en el cristal. Cuando su padre abrió el contenedor, ella giró a un lado para darle a esos dos algo de privacidad, tratando de pensar en algo más para evitar entrometerse.
La distracción llego 15 minutos después en forma de una voz tosca y resonante, distrayéndola de su aburrido análisis de la poca actividad que había en el lugar. "Las esposas están muy ajustadas, jefe."
Un rinoceronte, vestido en el típico uniforme naranja, se quejaba de las esposas que lo atrapaban. Efectivamente, tenía unas marcas al rojo vivo alrededor de sus muñecas- pero el oficial que lo arrastraba no le puso atención, tirando de las cadenas una vez más.
Sus cejas arqueadas, Judy dijo, "Dijo que le duele, oficial."
El carnero se sorprendió, revisando hasta que entendió que era Judy quien le hablaba.
Dijo de nuevo. "sus esposas están demasiado ajustadas. ¿No deberías aflojarlas un poco?" aun con una mirada un poco molesta, Judy miro al oficial hasta que este accedió.
Mientras gruñía y se balanceaba con las cadenas, el rinoceronte comenzó a canturrear. "¿Qué hacer una pequeña conejita como tu aquí, ternurita?"
Sonriendo pacientemente, Judy se encogió de hombros con indiferencia, "Espero a alguien. Y por favor no me llame así, señor. Cuando otro conejo lo dice no hay problema pero-"
"Aw, ¡Está intentando hablarme!" El rinoceronte se sacudió riéndose, llamando la atención hacia él y Judy (Como si su tremenda talla y el naranja intenso del uniforme no fueran suficientes para llamar la atención de todos). Las cadenas entre sus muñecas se golpeaban entre sí por la fuerza de su risa, y el oficial que lo llevaba suspiro, tirando del rinoceronte para apresurarlo. Pero se mantuvo firme, tomándose su tiempo para recuperar el aliento. "¡No puedo escucharte desde aquí arriba, bon bon!"
Algunos de los otros agresores que eran llevados por los oficiales se unieron a la histeria. Momentáneamente aturdida, Judy parpadeo atontada un par de veces antes de girar su rostro para mostrar su descontento. Voz forzada, mientras intentaba recobrar la calma. "¿Disculpa?"
Limpiándose las lágrimas, el rinoceronte balbuceo condescendientemente, "¡No perteneces aquí, conejita! ¡Esta es una prisión grande y mala para mamíferos grades y malos!"
Nunca se había puesto tan roja en su vida, rabia pura recorría sus venas. Su cuerpo entero temblaba y sus puños se encontraban tan apretados que sus uñas se hincaban en su piel, dejando unas pequeñas marcas. La mochila de Nick yacía en el suelo, todo menos olvidada.
"Oh, ¿Acaso te hice enojar, bon bon?" él se burló, su voz elevándose una octava como si hablara con un bebe. "¿Vas a darme una patadita con tu piececito, tamborilera? ¿O usaras los dientes mejor?"
"Yo acabo de ayudarte," Judy aclaro, hablando entre dientes. Sus orejas estaban rectas, en punta e inclinadas hacia atrás.
"Pude habérmelas arreglado solo," respondió, tirando de su cadena al carnero y resoplando cuando el oficial se agito un poco.
"¿Cuál es tu problema?"
Un leve redoble se sintió en el pecho del mamífero mientras la miraba con frialdad. "Mi problema eres tú, coneja. ¿Qué crees que haces aquí?"
"¿Acaso tienes un problema con que yo esté aquí?" Judy replico incrédula.
El oficial al fin pareció recobrar el control de la situación, y habiendo tenido suficiente, tiro con fuerza de las cadenas del rinoceronte. Esta vez el rinoceronte de tambaleo un poco, aun así arreglándolas para meterse en el espacio de Judy. En otro momento ella hubiera retrocedido, pero su rabia la mantuvo firme. "No perteneces aquí- y me molestan todos los de tu clase," El rinoceronte resoplo en su cara. "bastardos con suerte- ¡lo que daría por cortar una pata a uno de los tuyos!"
Justo cuando Judy estaba a punto de responder, fue alejada por un tirón desde su hombro. Nick se paró frente a ella, mirando fijamente al cabecilla que ella confrontaba. En voz baja, gruño, "Déjala sola, Roth."
El rinoceronte- Roth, Judy ahora sabia- pareció retroceder, pero su confusa expresión fue solo temporal. Su postura se cerró de inmediato. "Debí imaginar que estaba con tigo, Wilde. ¿Tienes el habito de traer buenechores a la prisión, huh? A tu familia entera le gusta la docilidad o es una de esas cosas de "de tal palo tal astilla"?" Sus palabras fueron directas y aparentemente inocentes, pero lo que parecían sugerir más un brillo siniestro en su mirada hizo que el pelaje de Judy se erizara.
"Me das asco, lárgate." Nick respondió, recogiendo súbitamente su mochila del suelo y alejando a Judy a la fuerza tomándola de la muñeca.
Forcejeando, Judy soltó su pata de él, presionándola contra su pecho. Nick se detuvo, y Judy se tropezó con él, dando un pequeño gemido en el impacto. Cuando lo miro a los ojos para preguntarle cual era el problema, su mirada era rígida e irritada.
Sus orejas cayeron. "Perdona, solo estaba- me hacías daño." Odio que su voz sonara tan débil para sí misma. Y no es como si no fuera lo suficientemente ruda para resistir su férreo agarre, pero este no parecía necesario. Ella lo hubiera seguido aunque él no la forzara.
La expresión de Nick se hablando, y pareció lamentarlo un poco. "Te dije que no hablaras con nadie."
"Está bien," Judy dijo al mismo tiempo, creyendo que él iba a disculparse. "Espera, ¿Qué?"
El arqueo sus cejas y se repitió. "Te dije que no hablaras con nadie. ¿Qué hubieras hecho si mi papa no hubiera tenido que ir al baño y mientras yo revisaba como estabas?"
Judy dejo salir un sonido de incredulidad. "¿Entonces se suponía que me quedara ahí para ignorando todo lo que sucedía?"
"¿Si?"
"¡No!" Judy exclamo, asombrada. "¡A él le dolía!"
"¿Si?" Nick replico, pareciendo expectante de Judy mientras caminaba de vuelta a su asiento. Ella asintió vigorosamente, preparada para argumentar su caso. En su lugar, los labios de Nick se curvaron hacia abajo mientras el acomodaba un asiento para ella. "Pues también era un cretino, así que tu ayuda fue inútil."
"Eso no es verdad," Judy refunfuño, cruzando los brazos. "no voy a dejar de ayudar a alguien solo porque sea una mala persona."
Nick la miro en plan "¿Acaso escuchas lo que dices?"
Mirando hacia sus pies por un segundo antes de levantar la mirada, Judy suspiro. "Mira, no es como si apoyara su actitud criminal. Sus… muñecas le dolían." Escondió sus propias muñecas entre sus brazos tratando de sacarlas de vista.
Aun así Nick lo noto, tragando culposo. "Judy-"
"No pasa nada, Nick. Tenías miedo, lo entiendo." Ella se encogió de hombros, hablando tímidamente. "Es solo que… ese es el problema con el miedo, ¿Sabes? Usualmente termina lastimando a las personas. Y, si, Roth no es una buena persona, lo entiendo también. Pero no le hacía daño a nadie, y no pensé que fuera a soltar su… su…"
Mientras ella intentaba encontrar la palabra correcta, su cara se torció algunos grados hasta que Nick intervino. "¿Prejuiciosa y retrograda opinión?"
Judy pauso y dejo salir una sonrisa. "Si, eso." Se recostó sobre su asiento, relajándose. "No sabía que él fuera así. Pero saber y no saber- ¿Por qué voy a dejar que eso me detenga de ayudar a alguien en problemas? No lo sé, Nick, no puedo evitar pensar que el sufrimiento no discrimina. Y… no puedo evitar pensar que tu papa, aun siendo inocente, sigue encerrado aquí." Su cara se puso roja como un rábano cuando vio a Nick observándola detenidamente. "¡Lo que es hipócrita de mi parte! Quiero decir, después de cómo nos conocimos- lo que te dije e hice- ¡Oh dios!" Presiono su cara entre sus patas con fuerza, en vergüenza.
"No, no, te entiendo, Pelusa. Es solo que…" el intento sonreírle, pero el temblar de sus labios mesclado con sus ojos perplejos crearon un efecto de incomodidad. Moviéndose en su asiento, sacudió su cabeza, nariz temblorosa antes de frotarla de forma incomoda. "Nah, olvidado. De todas formas, no es como si yo no te hubiera hecho lo mismo cuando nos conocimos."
"¿Qué ibas a decir?" Judy presiono, ladeando la cabeza.
Se reacomodo de nuevo sobre su asiento, en un tono débil. "Es solo que tu… me recordaste a mi padre por un segundo. Y hablando del diablo," Nick rápidamente volteo su asiento hacia la ventana, cortando la conversación con Judy efectivamente.
"Oh, mira eso," El señor Wilde murmullo apreciativamente, observando a Judy. "¡Tu amiga ha decidido unírsenos! ¿Cuál es la ocasión?"
"Roth la estaba molestando."
"Ooooh," El zorro más viejo la miro en tono de disculpa. "Lamento tanto que tuvieras que pasar por eso, ¿señorita…?"
"¡Oh! Oh no, ¡Solo Judy está bien! No son necesarias las formalidades," ella respondió con una risa que sonó un poco exagerada y nerviosa. Noto como Nick la observaba por el borde de los ojos, intentando ocultar su pequeña sonrisita traviesa, pero cuando menos su padre parecía ajeno a su extraño comportamiento.
"Solo Judy entonces," el señor Wilde guiño un ojo, y la alegría de Nick se disipo de inmediato ante tal chiste cliché. "Soy Nathan, pero "Solo Nate" está bien."
Nick gruñó, deslizando sus patas por su rostro. "Él le hace eso a todos," gimiendo entre sus dedos.
Aunque Nathan intento continuar como si no hubiera escuchado los quejidos de Nick, hubo un pequeño brillo en sus verdosos ojos. "Es un gusto verme con una amiga de Nick aparte Finnick, por una vez."
"Es un gusto conocerlo, igualmente," Judy respondió con dulzura, encogiendo tímidamente la cabeza.
"No le prestes atención a Roth, está un poco celoso. Tus privilegios lo molestan, lo que es entendible, pero el tiende a inclinarse al lado agresivo del enojo."
Privilegios. La palabra hizo que un foco se encendiera en la cabeza de Judy, y ahora, más claro que nunca, entendió cuál era el resentimiento de Roth. Todo lo que la hacía sentirse atrapada- el ser estereotipada como una torpe coneja, siendo vista como eternamente inofensiva, pero también indefensa y carente de las neuronas necesarias para lograr ser algo más que una agricultora, hábil solo en el reino de producir y reproducirse- Roth vio lo libre que ella era. Nadie la tacharía como una criminal, nadie iba a desconfiar de ella por su estatura.
La hizo preguntarse si el historial criminal de Roth era porque, como Finnick o Nick o todos los que conocía, creía que no tenía otra opción. Tal vez cometió un error en su niñez y todo salió en un espiral fuera de control desde entonces.
Algo respecto a eso- la posibilidad de que la sociedad forzara a los individuos que podrían no tener ninguna inclinación hacia la vida criminal… bueno, hacia su sangre hervir. Y ella sabía que no era como si las personas sentándose en esas celdas no fueran culpables. Después de todo, ellos eran los últimos responsables de decir sí o no a lo que sea que los puso en confinamiento. Pero… era la idea de que decir que no se volvía cada vez más difícil cada vez que alguien decía, "Nunca serás nada más de lo que naciste siendo." Y tal vez aquellos mamíferos habían comenzado a creer en ello.
Judy recordó a sus propios padres, en algún punto, intentando convencerla de que no debía irse a la ciudad. "Eres una coneja," ellos dijeron. "La gran ciudad es demasiado peligrosa para algo tan pequeño como tú. Sera difícil que te noten- podrías incluso ser ignorada del todo. ¿No serias más feliz cultivando zanahorias? ¡Nosotros somos felices!" Judy los observo escépticamente, porque por mucho que sabía que sus padres eran felices, no podía evitar pensar que habían aprendido a conformarse con lo que tenían, porque no creían que podrían obtener nada más.
"Nosotros los conejos debemos permanecer juntos, o nos lastimaran. No es seguro ahí afuera. Judy, sigues siendo una coneja, y tienes que tenerlo en cuenta."
Sigues siendo una coneja. Eso fue lo que borro la persistente duda en el fondo de su mente que la hacía cuestionarse si estaba tomando la decisión correcta. Ella no creía que ser una coneja fuera a evitar que hiciera algo. Claro, a sus padres si, al resto de su familia también, probablemente todos los demás conejos en Las Madrigueras creían lo mismo, pero no estaba satisfecha con lo que sonaba como una excusa. Así que se mantuvo firme y le dijo a sus padres que nada- nada- iba a evitar que fuera a la mejor escuela (y después a la mejor universidad) en la ciudad. Y si tenía que esforzarse el doble para obtener lo que quería solo porque los demás pensaban que no podría hacerlo, entonces que así sea. Pero no iba a quedarse quieta y dejar que la etiquetaran o estereotiparan. A pesar de ello, ella siempre fue terca y comprometida. Roth podría no haberlo sido.
Sus pensamientos terminaron con esa nota, y ella callo en cuenta de que se había aislado de cualquiera fuera la conversación que había iniciado con el señor Wilde y Nick. Por suerte, ellos habían continuado sin ella.
"¿Cómo están tus exámenes para la universidad?"
Nick se encogió de hombros con indiferencia, dejando salir un sonido ambiguo que hacia juego. "Bien."
Una sombra de decepción se cernió en el rostro de Nate. "¿Eso es todo?"
"Si."
Nick se recogió sobre sí mismo y suspiro, como si esperara la siguiente ronda de preguntas, sugiriendo que estaba acostumbrado a estas interrogantes por parte de su padre. Nate pareció reconocer la necedad de Nick también, intentando calmar el ambiente mientras continuo. "Vale, ¡Eso es bueno! ¿Has pensado en lo que quieres hacer después?"
Titubeante, Nick respondió, "Finnick tiene un amigo que me ofreció un puesto de manejo en una de sus tiendas después de que me graduara." Evitando ver a Nate a los ojos, los que parecían tristes.
"¿Es eso lo que deseas?"
"Seguro," Nick se encogió de hombros.
Hubo un tenso silencio, y Judy observo incómodamente por la habitación, deseando estar en cualquier lado menos ahí. Entonces, como si intentara tensar e incomodarla aún más, Nate pregunto, "¿Y qué hay de ti? ¿Cómo van tus exámenes preuniversitarios?"
"Oh, apenas voy en segundo," respondió, "No estoy del todo segura pero he estado pensando en presentarme para la academia de policía."
"¿Qué?" Nick bramo, la primera acción no letárgica que había realizado en un buen rato. Repentinamente, cada miembro de su cuerpo se movía. "¿Estás loca?"
Inmediatamente después de que estas palabras salieran de su boca, ella comenzó a preguntarse exactamente a que se refería Nick. No sabía de donde habían salido las palabras o incluso aquella idea, y se sorprendió tanto como Nick. Sin embargo, en vez de decir lo que pensaba, algo en la incredulidad de Nick la hizo sentirse un poco ofendida. ¿Qué era tan increíble de ella queriendo ser policía, huh? "¿Cuál es el problema, Mañoso?" arqueando sus cejas hacia Nick, retándolo a decir lo que ella creía que él pensaba.
El escupió, "¡Eres una coneja!"
"Gracias," ella burlo sarcásticamente abriendo sus ojos. "Había vivido los 16 años de mi vida sin tener idea."
"¡Vas a morir!"
"¡¿Qué?!" Judy replico, levantando sus brazos en incredulidad, su cara en plan pero-que-rayos .
Abofeteo su propia cara con una pata mientras se echaba para atrás, dejando salir un gemido exasperado. "¿Por qué no tienes ningún instinto de auto-preservación?" Casi gimoteando, sonando un poco desesperado, "¿Qué está mal contigo?"
Judy se esponjo, cruzando los brazos y mirando hacia el suelo. "Puedo ser policía si quiero serlo," dijo como si fuera un hecho, aunque su mente gritaba, ¿¡Y de dónde salió todo esto?!
"Oh dios mío," Nick prácticamente gimoteando, inclinándose hacia el frente hasta que su cabeza prácticamente golpeo con la mesa. "¿Qué está mal con tigo?" La forma en que lo dijo, como si quisiera llorar por su persistente estupidez, era de hecho bastante divertida, y Judy sintió como su resentimiento cedía. Tuvo que morderse los labios para evitar reír. Por suerte, Nick no lo noto y continuo, "¿No lo entiendes?"
Manteniendo un tono serio y sereno, Judy levanto una ceja. "¿Entender qué?"
"¡Nunca antes hubo un conejo policía!"
"Supongo que tendré que ser la primera," Replico flipante, levantando los hombros. La cabeza de Nick se levantó de golpe, viéndose el uno a otro a los ojos por un segundo- Sus ojos eran grandes y verdes y no parpadeaba, lleno de frustración, mientras Judy mantenía la calma, despreocupada por su juicio.
Haciéndose a un lado, volteo a ver a su padre. "Dile que está loca."
Durante todo este tiempo, el señor Wilde había estado observando a su hijo interactuar con la coneja, su regocijo creció exponencialmente con cada frase que intercambiaban. Cuando Nick volteo a verlo para que confirmara la locura de Judy, rápidamente cambio su sonrisa por una expresión neutral. "Ella me agrada. Buena elección, hijo mío."
Ambos escolares se ruborizaron, Nick más que Judy. "Eso no es lo que te pregunte," El siseo, en voz baja luciendo un poco nervioso, como si alguien en la prisión fuera a escucharlos y contarle al mundo entero.
"Además, él está, uh, saliendo con otra chica. No soy su novia," Judy se reacomodo en su asiento, entrecruzando sus dedos.
Nate parpadeo incrédulo, entonces les dio una leve sonrisa como si supiera algo que ellos no, y la cara levemente enrojecida de Judy paso a ser de un rojo tan brillante que casi parecía la luz de un semáforo. Nick prácticamente botaba vapor de sus orejas. Ambos evitaron deliberadamente verse entre sí.
"Aunque ustedes dos parecen discutir como si fueran-"
"Pero mira qué hora es," Nick dijo abruptamente, prácticamente gritando mientras se ponía de pie. La silla golpeo contra el separador, observando fijamente a Judy. Nick miro a ambos lados, tomando su mochila y asegurándose de no haber tirado nada.
El señor Wilde temblaba mientras intentaba contener la risa, casi parecía sufrir. Judy se puso de pie, acomodo su asiento y espero a que Nick encontrara lo que sea que estuviera buscando. "Fue un gusto conocerlo, señor Wilde. Yo… yo espero que salga pronto." Tan pronto como esas palabras salieron de su boca, se arrepintió de ellas, sintiendo como si hubiera sobrepasado sus límites.
Pero Nate solo sonrió. "Tomara algo de tiempo, pero saldré antes de que te des cuenta. Podría ser incluso antes, se te vuelves policía y tiras de algunos hilos por mí," guiñándole el ojo, a lo que ella sonrió.
"Hey Pelusa, de hecho hay algo que quisiera discutir con papa en privado, así que si pudieras esperarme junto a la puerta y no hablar con nadie esta vez, seria genial."
Ella respondió a su sonrisa presuntuosa con una reacia de su parte, apartando la mirada mientras se alejaba.
"¡Espero verte de nuevo!" Nate llamo alegremente y un poco demasiado inocente. Judy se despidió, dando saltos hacia atrás.
"Papa," escucho a Nick reprenderlo, riéndose de él.
"¿Como la conociste?" Pregunto su padre.
La pregunta parecía bastante inocua, pero conociendo a su padre. Nick se preparó con una respuesta simple, algo que creía que su padre no podría descomponer. "Estamos en la misma clase de cálculo."
"¿Y?"
"Necesitaba mi ayuda con su tarea."
Nate asintió con la cabeza, y Nick creyó haber esquivado una bala hasta que su padre le sonrió con malicia. "Dándole tutoría, ¿Y presentándola a tu familia? ¿Cómo funciona eso, hijo mío?"
Gruñendo, Nick pateo el fondo del separador. "A duras penas. No ha conocido a mama. Y-" mirando a su padre de mal humor, "-no planeo que lo haga."
"Vas a romper el corazón de tu pobre madre," Nate suspiro, inclinándose hacia atrás, cruzando los brazos y sacudiendo su cabeza lentamente. "Trish la amaría."
Nick hizo una mueca. "Si, bueno…"
Farfullando, Nate mostro una sonrisa hacia su hijo antes de tener piedad de él y cambiar el tema. "¿Qué más necesitas preguntarme?"
La pena tomo posesión de la cara de Nick instantáneamente. "Papa, si Roth te causa problemas, dímelo, ¿Ok?"
La alegre sonrisa de su padre se perdió, reemplazada por preocupación. "¿Qué paso? ¿Estás bien?"
"Estoy bien. Finnick está un poco atascado, pero estará bien. Yo accidentalmente… yo cometí un error, y sus hijos me están buscando. Solo me preocupa que Roth intente desquitarse contigo."
"Nick," Nate murmuro, inclinándose hacia su hijo, ojos gentiles, aunque un poco agotados. "¿Por cuánto tiempo has estado así?"
"Un mes. Tal vez mes y medio. Tal vez… dos meses," Nick murmullo, incapaz de ver a su padre a los ojos. "Perdóname," dijo contractivo. Sintiéndose como si tuviera cuatro años y lo hubieran descubierto arrancando los amados tulipanes de su madre de nuevo.
"Está bien, yo me encargo." Levantando la mirada, Nick vio a su padre observándolo triste y sombríamente. "Nicky, sabes que te amo, ¿Verdad? Y si no, bueno, te amo. Eres mi hijo favorito."
Nick- un hijo único- sintió su labio curvarse hacia arriba ante la broma de su padre. La propia cara de Nate pareció iluminarse un poco. "Yo también te amo, papa."
Después de exhalar con satisfacción, Nate junto sus patas y poso su barbilla sobre estas, mirado hacia Nick. "Solo hazme un favor, ¿Ok?"
Nick asintió, pareciendo un poco cauto. "Está bien."
"Pasa más tiempo con Judy."
Esa sensación de cuando caes en cuenta de que en un mundo de animales insultar a alguien llamándolo "asno" realmente no tiene mucho sentido, así que lo sustituí por "cretino" que creo que cumple la misma función.
