-Capitulo 9-
En cuanto regresaron, por suerte, no fueron recibidos con preguntas hostigantes, ya sea por respeto o incomodidad. Los hermanos Uzumaki se permitieron liberar todo el aire que retenían en sus pulmones, un poco aliviados de la no presencia de su madre joven al igual que la de su padre, aunque también un poco desilusionados.
Himawari tomo asiento, apartada de los demás, usando su fuerza de voluntad en no quebrarse. Su pecho dolía, no había dejado de hacerlo, pero por lo menos ahora era soportable. Mantenía los parpados caídos, dejando que el aire frio que se colaba por el ventanal acariciara su piel; sin percatarse, unos verdosos ojos la contemplaban, tanto de preocupación como un sutil brillo que muchos no podrían descifrar, solo aquellos con el suficiente don de identificar los sentimientos.
(...)
Un nuevo día se asomaba en la aldea oculta de la hoja, una somnolienta Hinata despertaba en la comodidad de su habitación, o eso pensó cuando su vista logro enfocarse y mirar alrededor, sonrojándose de golpe, estaba en el departamento de naruto, recordó que la noche anterior en lugar de ir a la mansión Hyuga se fue con naruto.
Aparto las sabanas, descubriendo que tenía una camiseta de algodón de naruto, tenía su aroma, era tan reconfortante. No recordaba haberse cambiado, por lo cual dedujo naruto lo hizo, probablemente estaba tan cansada que en automático callo dormida en cuanto toco la suavidad de la cama; se levantó dispuesta ir al baño, ignorando el hecho que naruto haya quitado su traje de misión para ponerle su camisón.
Frente al pequeño espejo que descansaba en la pared del baño se contempló, el reflejo de la chica del día anterior se matizó en este, ahora que lo pensaba, la chica era parecida a ella, claro, si evadimos los ojos azules y las curiosas marcas en su mejillas, iguales a las del chico rubio... ¡que por cierto! era parecido a su naruto ¿quiénes son esos chicos? se había estado preguntando. Después de la repentina partida de aquellos dos el ambiente se había vuelto algo tenso, recordaba, como si en su mente hubiera quedado tallada, la expresión de ambos al verla, era... ¿dolor? ¿Tristeza?, no lograba descifrarlo.
Durante un buen rato se había permitido, como pocas veces en ella, curiosear la situación, sin embargo apenas lo hizo noto como todos se habían puesto rígidos, inquietos. No solo ella lo noto, si no también Kiba y shino, este primero molesto por ser apartado según el "del gran secreto". Incluso naruto estaba nervioso, trato de cavar pero al ver que nadie le diría nada termino cediendo, ahora que lo pensaba ¿cómo fue capaz de ser tan impertinente? no suele ser así, nunca de hecho, se considera como una persona que respeta el espacio de los demás, entonces ¿porque de repente sentía esta extraña necesidad en descubrir la procedencia de aquellos dos, que si bien había escuchado, hermanos?. Suspiro, fatigada, ahora se metía en asuntos que no le conciernen ¿qué le sucede?...
Salió del baño, con una toalla atada al cuerpo, no podía sacarse de la cabeza la mirada llena de dolor en ambos hermanos al verla, seguramente dijo algo malo, pero, se puso a repasar en su mente para comprobar su hipótesis pero no, ella no había dicho nada malo ¿cierto?. Se dejó caer en la cama, extendiendo los brazos. Se colocó su short del traje ninja, pero la camisa estaba un poco rasgada después de la misión por lo que opto en volverse a poner la camiseta de naruto.
El sonido de la puerta llamo su atención, de inmediato se reincorporo en la cama, justo al momento que Naruto cruzaba el umbral de la habitación con su siempre característica sonrisa.
—Buenos días— canturreo el, llegando a su lado, depositando un beso en la frente de la joven tras apartar su flequillo. Rio un poco al ver el adorable sonrojo que adorno las mejillas de la chica—¿cómo descansaste? estabas realmente agotada anoche— espeto, acariciando con ternura la mejilla de la chica. Hinata asintió levemente, distraída—¿estás bien?—le pregunto, notando lo pensativa que se veía. La muchacha clavo sus orbes perlas en el rubio
—Naruto-kun... ¿quiénes eran los chicos de ayer?
De inmediato cada musculo del cuerpo del rubio se tensó, dirigió una mirada nerviosa a Hinata que esperaba atenta a su respuesta. Trago, recordando las palabras seriamente dichas por kakashi antes que se marchara de la torre el día anterior...
—Naruto, no puedes decirle a Hinata sobre al asunto del futuro, no creo que sea prudente, menos a sus compañeros, ninguno del equipo 8 debe enterarse, porque por ende, Hinata se enteraría.
No comprendía por qué Kakashi no deseaba que Hinata se diera por enterada, había sembrado dudas en él, pero hasta él sabía que la situación era delicada y si kakashi no veía conveniente aquello... Hinata no podía enterarse, pese que le doliera mentirle.
—Ellos... son... unos shinobis de la arena que vinieron a entregar un mensaje de Gaara— le contesto, intentando controlar sus nervios. Hinata lo miro unos segundos entrecerrando los ojos, durante ese tiempo el rubio empezó a divagar las miles de manera en que su mentira no era creíble o que tarde o temprano Hinata sabría que mentía
—Oh..—Musito, desviando la vista. Pasados unos segundos volvió a Naruto, sonriendo— De acuerdo Naruto-kun
Naruto libero el aire que sus pulmones contenían, aliviado, mientras veía a Hinata dirigirse a la pequeña cocina de su apartamento tras decir que prepararía algo; haberle mentido a Hinata le desagrado en lo absoluto, pero no tenía opción, quería pensar que algo importante iba tras ello, porque si no ¿qué razón tendría kakashi para evitar que Hinata supiera la llegada de los del futuro?. Ahora, mientras pensaba en los chicos del futuro, a su mente regreso la escena de Himawari marchándose, llorando, siendo seguida por Boruto segundos después. Verla llorar había provocado una extraña sensación, pidiéndole a gritos que fuera por ella, consolarla, no de manera romántica, no, él no tenía ojos más que para Hinata... pero, Himawari tanto como Boruto despertaban en él un extraño sentimiento, uno que solo recordaba haber experimentado junto a sus padres cuando lo ayudaron a reforzar el sello de Kurama.
Mientras Naruto iba perdido en sus pensamientos, en la cocina Hinata detuvo el cuchillo que utilizaba para cortar los vegetales, dejándolo en la tabla de picar. Su cabeza era una tormenta, rondando preguntas que no tenían una posible respuesta, la principal de todas: ¿porque naruto le había mentido?, tenía la certeza que lo había echo, no solo se debía al nerviosismo que se notaba en sus palabras al hablar o los gestos pensativos buscando algo que responderle, ella lo conocía a la perfección, se atrevía a decir mejor que nadie, por eso le hacia sentir triste que Naruto le mintiera, creía que se tenían confianza mutua. Aun así, una pequeña vocecilla en su cabeza, tal vez la razón, le decía que si su rubio amado no le decía la verdad era debido algo importante, pero contrario a aliviarla la curiosidad crecía dentro de si. Sacudió la cabeza, apartando aquellos pensamientos, no debía, no debía, no debía, se repetía mentalmente cada segundo; suspiro frustrada, dirigiéndose a la nevera, por alguna motivo sentía que la razón porque no estuviese enterada de la situación se debía aquellos dos hermanos, que de una extraña manera, le hacían sentir una conexión.
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Kakashi profirió un suspiro agotado, llevo una mano a su frente, masajeándola. Dirigió una rápida mirada a los presentes en su oficina, todos con un particular semblante de seriedad; ahora empezaba arrepentirse por ser tan bocón, en especial al ver la mirada retraída de los Uzumakis, pero, si no lo hacia la incertidumbre acabaría con él. Aun así, escuchar el ligero sollozo que libero la Uzumaki lo hizo sentir como la persona más cruel e insensible.
—No deben decirme si así no lo desean— espeto, cautelosamente, suplicando que sus palabras no arruinaran más las cosas. Los jóvenes le dirigieron su atención, para posteriormente volver a los Uzumaki's, esperando alguna acción
—No, está bien—murmuro Himawari alzando la vista—¿está bien?— pregunto dirigiéndose a su hermano
El rubio lucia cansado, sus orbes azules tenían una mirada abnegada. Contemplo la figura de su hermana, tan frágil, pequeña, dulce... al menos era como a sus ojos seguía siendo, pese a que estaba consiente que la realidad era otra. Miro de reojo a sus amigos, quienes le enviaban apoyo sonriendo, finalmente, derrotado, tomo la mano de su hermana, dándose apoyo mutuo, luego giro a kakashi, asintiendo.
—Si...—contesto lejano.— nuestra madre está muerta
Pese a esperárselo la expresión de kakashi denotaba sorpresa, lo supieron por como sus ojos se abrieron súbitamente y su máscara parecía estirarse sobre su rostro.
Kakashi sintió de repente una opresión en su pecho, recordando a su ex-alumno sonriente cada vez que estaba en compañía de la Hyuga. Le parecía tan irreal aquello, pero no tanto como personas del futuro; Aun así, viendo la mirada adolorida de ambos hermanos decidió seguir escarbando, no quería hacerlo, pero su boca no podía parar.
—¿cómo... sucedió?— cuestiono, usando un tono de voz bajo y cauteloso, observando las expresiones de los presentes
Hubo un breve silencio, en el cual kakashi volvió a recriminarse lo bocón, estaba a punto de retroceder cuando Himawari hablo.
—Ella... salvo a papá— una pequeña sonrisa surco sus labios mientras kakashi la escuchaba con atención. Hizo una breve pausa, caminando hasta el ventanal, bajo la mirada de todos—un extraño hombre nos habia atacado aproximadamente 2 años atrás... nunca supimos sus verdaderas intenciones más allá de hacernos daño, pero...—de repente la expresión de la peliazul se volvió sombría —tal parece planeaba ir por nosotros, primero deshaciéndose de papá, no obstante, las cosas no salieron como espero cuando mamá se interpuso en su camino— kakashi notaba la dificultad que le costaba contarle todo eso, aun así, no parecía desistir— ella nos salvó a todos, no solo a papá, salvo a la aldea. Ese hombre no iba solo con intenciones de una pelea —concluyo, sumiéndose en silencio
Kakashi repasaba todo en su cabeza, afligido, era mucho que procesar, aunque, escuchando las circunstancias de como murió Hinata en un futuro le hizo pensar que, sin importar cuanto tiempo pase, Hinata seguiría siendo la mujer con el corazón más puro capaz de sacrificarse por el amor de su vida, justo como hizo contra pain hace varios años. De repente, una duda abarco su mente.
—Nunca lograron dar con aquel hombre —dijo Boruto, captando la expresión que había tomado el rostro de kakashi
Quiso preguntar, sin embargo una corazonada le dijo que no debía seguir escavando, no lo veía propio, por el momento su único propósito era regresar aquellos chicos a su tiempo, suficiente era con saber inminente noticia, cosa que de hecho, nunca debió enterarse. Se maldijo internamente... las cosas cada vez se ponían más de cabeza
