Capítulo 7: El preludio de la famosa fiesta.

Ruby y Yang se encontraban en un enorme aprieto.

—Oye a mi no me parece tan malo —le dijo la mayor a su hermana menor.

Ruby levantó una ceja y la encaró cómo si estuviera ofendida.

—¿Qué no es tan malo? —Preguntó incrédula. —¡Es el tío Qrow Yang!, No es por alagarlo pero se meterá en problemas mucho antes de llegar a la fiesta! —Se quejó Ruby.

—Oye, estoy aquí —habló Qrow. El pelinegro estaba apoyado de espaldas contra la pared en la habitación de Yang. Pues Ruby los reunió a ambos por un asunto importante, según ella.

Hablar sobre la fiesta del sábado. Para la cuál solo faltaban casi un día. Puesto que ya casi era medianoche y en pocos minutos ya sería viernes y luego de eso, sería sábado.

—Ya lo sé —le dijo Ruby a Qrow con un claro semblante molesto.

Yang soltó la leve risa, le parecía cómico todo esto. Y sobretodo el puchero que su hermana menor hacía.

—Pues ya sabes como es él, ¿No? —Le recordó Yang a Ruby. Abrazó a su hermana con uno de sus brazos y la atrajo hacia ella. —¿Recuerdas en primer grado cuándo te fue a dejar a tu primer día de clases? —Preguntó Yang muy sonriente.

Ruby se puso a hacer memoria.


—¡Tío Qrow! ¡Tío Qrow! ¡Tío Qrow! —Una Ruby de tal vez seis años, jalaba de la camisa a su tío.

El cuál no dejaba de coquetear con la maestra de Ruby. Además de que a ella no parecía disgustarle en lo absoluto.

—Ahora no chaval, ¿No ves que estoy ocupado? —Qrow le dijo con tono relajado a su sobrina. —Y ahora, ¿En que estaba? —Se dirigió a la joven maestra.

—Me contabas sobre la vez que visitaste España para ver a tus tíos —le recordó ella encantada.

Qrow la señaló con su dedo mostrándole una radiante sonrisa.

—Oh si, recuerdo que era muy aburrido allí, no había chicas tan lindas cómo las que hay por aquí-¡Agh!

—¡Ruby Rose! —La maestra regañó a la oji plata al ver que esta le dio un puntapié a Qrow en el pie.

—Es que él no se va a casa —Ruby se defendió señalando a su tío con su dedo índice.

La pequeña estaba molesta por que su tío interrumpía la clase de manualidades, ya que después esta, venía su clase favorita, la clase de dibujo.

Pero eso debería esperar.

—Estúpido tío Qrow... —Se quejó la pequeña Ruby con los ojos llorosos. La cuál estaba castigada y sentada en un esquina por haber sido irrespetuosa con sus mayores.

—Escuche eso —le habló Qrow ofendido, ya que aun hablaba con la maestra.


—Ni me lo recuerdes —mascullo Ruby entre dientes. Soltó un suspiro y volteó a ver a su tío con preocupación.

Este se percató de la mirada de su sobrina y levantó una ceja en señal de confusión.

—¡AAAAAAH! ¡Es imposible! —Se quejó la joven Rose seguidamente se separó de su hermana y cayó acostada de espaldas en la cama de Yang. —Qrow me avergonzara frente a Weiss y ella no volverá a hablarme.

Yang observó con una rareza a su hermana. Ruby se cubrió el rostro con sus manos y empezó a negar con la cabeza.

—Así que, ¿De eso se trataba? —Preguntó Yang, seguidamente tomó a Ruby de una mano y la hizo sentarse nuevamente en la cama. —¿Tienes miedo de que el tío Qrow te avergüence frente a Weiss? —Preguntó con delicadeza.

Ruby bajó la mirada y con voz inaudible le respondió.

—No... —Dijo débilmente confundiendo a su hermana. —Tengo miedo de que avergüence a Weiss y la haga quedar mal frente a su invitados. —Se quejó ella con expresión cansada.

Yang lo comprendió todo. Ambas voltearon a ver al pelinegro, este las obdervaba con mucho cansancio y desinterés.

—Pues no voy y asunto arreglado, tu amiga princesa se salva de ser abochornada y tu sigues siendo su amiga —dijo Qrow restándole interés al asunto. No iba a ir a una fiesta de gente estirada y que no sabían divertirse... Cómo si no hubiera ido a una antes. Todo gracias a Winter.

—¿¡Qué!? —Ruby exclamó exaltada se levantó rápidamente de la cama y se acercó a su tío. —¡Eso es incluso peor! —Le dijo Ruby.

—¿Qué? ¿Por que? —Preguntó Yang confundida.

Fue entonces que Ruby la volteó a ver y le dijo.

—Pues, ¡Duh! Weiss lo invitó en persona y si no va, eso la ofenderia demasiado —Ruby se sujeto el rostro y empezó a temblar por el miedo de perder a su primer amiga de verdad.

—Estás muy paranoica niña —le dijo Qrow poniendo una de sus manos sobre el hombro de la oji plata.

Ruby se giro para verlo molesta. Pero rápidamente una idea surcó su mente y esbozo una enorme sonrisa que puso un poco nervioso a Qrow.

—¿Qué pasa chica? —Preguntó nervioso.

Ruby lo abrazó del cuello con su brazo y lo hizo estar a su altura.

—Tío Qrow...

—¿Qué?

—¡Mañana te haremos un cambio de look completamente nuevo! —Gritó Ruby a los cuatro vientos.

—... ¿Qué? —Preguntó incrédulo. —¿Por que haría eso?

—¿Y yo por que debo ayudar? —Preguntó Yang de brazos cruzados.

—Por que...

Fue entonces que Ruby se acercó a ella aun abrazando a su tío Qrow con su brazo. Se sentó al lado de Yang y la abrazó también del cuello con su otro brazo libre.

—Me quieren demasiado —les dijo ella poniendo una cara de perrito con ojos llorosos.

Tanto Yang cómo Qrow no tuvieron de otra que ceder ante la petición de la adorable y para nada malévola Ruby Rose.

—De acuerdo —aceptaron con derrota.

—¡Bieeeeen! —Exclamó eufórica. —Mañana a primera hora iniciará el entrenamiento chicos. —Avisó ella.

¡Ruby! ¡Yang! ¡Es tarde y mañana es día de escuela! —La voz de Taiyang se escuchó desde la planta baja.

—Mañana después de clases inicia el entrenamiento —se corrigió Ruby rápidamente.

Yang soltó una leve risa mientras que Qrow suspiro con pesadez.

—Ya que —finalizó el pelinegro.

Mientras tanto en la casa de Blake.

La chica de ojos amarillos terminaba su tarea cómo era costumbre. Esta vez se había tardado un poco más, ya que se había quedado dormida casi toda la tarde noche, producto de la repentina reunión que tuvo con Ilia cuándo llegó de la escuela.

Además de que a su amiga se le ocurrían unas ideas que a veces le daban ganas de darle un buen golpe.


—Por última vez Ilia, no pondremos explosivos en la mansión de los Schnee después de que nos vayamos de la fiesta —le comentó Blake a su amiga de largo cabello castaño.

—¡Pero Blake! ¡Ya conseguí el explosivo adecuado! —La chica le mostró un cartucho de dinamita a Blake.

Esta tembló un poco al ver semejante cosa en las manos de su amiga.

—¡Suelta eso! —Le pidió Blake alarmada y acto seguido, le dio un manotazo a su amiga en la mano haciendo que el cartucho de dinamita saliera volando por los aires.

Este cayó a unos cinco metros de su posición y entonces.

(¡KABOOOOOM!)

Explotó repentinamente levantando solo un poco de polvo.

—¿¡Qué!? ¡Pero que estafa! —Se quejó Ilia.

Blake la volteo a ver muy asustada.

–¿¡Planeadas llevar eso a la fiesta!? —Gritó exaltada.

Ilia negó con la cabeza y le dedicó una sonrisa tranquila a su buen amiga de cabello negro.

—No, no planeaba llevar eso —mencionó en voz baja. Luego su sonrisa se convirtió en una diabólica. —¡Planeaba llevar esto! ¡Jajaja!

Blake se levantó de su asiento y retrocedió un poco al ver el pequeño misil que su amiga traía en sus manos.

—Ooook, me parece perfecto que quieras jugar con armas nucleares pero... —Se dio media vuelta y empezó a caminar a casa. —Es tarde y tengo mucho sueño.

—¿Pero y el plan para acabar con los Schnee? —Preguntó Ilia. La castaña abrazo el pequeño misil balístico contra su cuerpo.

—Tu piensa en uno y mañana me lo dices —fue lo último que le dijo Blake. —Buenas noches. —No, eso fue lo último que ella le dijo.


Blake no dejaba de dar vueltas en su cama. Parecía que tenía un inmenso debate mental. Algo inquietaba a su joven mente, algo la ponía muy intranquila y alguna cosa le estaba quitando el sueño en ese momento.

—¿Por que tuve que aceptar ir a esa dichosa fiesta? —Se preguntó a si misma.

Era cierto lo que decía. ¿Por que aceptó ir a un lugar que no tenía la menor intención de conocer?

—Oh cierto, para ayudar a mis compañeros del colmillo blanco —murmuró con seriedad.

Aunque era cierto que haría lo que fuera por sus amigos de la infancia. También era cierto que no le caía para nada bien, ninguno de los miembros de la familia de albinos.

Ni siquiera el mayordomo.

—Nop ni siquiera él.

Se cubrió lo mejor que pudo con las sábanas. No pudo evitar pensar en Ruby y en Yang. Ellas también estarían allí. Por lo que la fiesta se podría salir de control unos minutos después de que iniciará.

—Solo espero que Adam sea rápido y logre obtener lo que busca en ese lugar —fue lo último que dijo Blake antes de bostezar y empezar a dormir.

Al día siguiente.

Eran como las tres de la tarde y Ruby y Yang llegaban de la preparatoria. Pero no venían solos, Ren y Nora los acompañaban.

—¡Ya llegamos! —Se anunció le joven Rose en el momento de entrar a la casa.

La cuál estaba vacía.

—¿Por que siempre te anuncias si sabes que Papá trabaja y el tío Qrow no llega hasta tarde? —Preguntó Yang un tanto extrañada.

Ruby la volteó a ver y con una sonrisa de dientes blancos le dijo.

—Para prevenir jeje —fue todo lo que me dijo. Yang rodó los ojos y decidió no hacerle más caso a su hermana menor y a sus locuras. —Pasen amigos. —Ruby se dirigió a Nora y a Ren.

—Gracias —agradeció Ren con una reverencia.

—¡Ruby, Yang! ¡Su casa es muy hermosa! —Nora desde hace rato que había entrado. Ahora la bulliciosa chica se encontraba inspeccionando todo el lugar.

—Nora, es de mala educación entrar a las casas sin permiso —la regaño Ren.

La peli naranja hizo un puchero y se cruzó de brazos ante lo estricto que era su amigo de la infancia. Más que amigos parecían hermanos, obviamente Ren tenía que comportarse cómo el mayor, ya que la inquieta de Nora no tenía control a veces.

—Ah, olviden eso —les dijo Yang. —Mi casa es su casa. —Les guiñó el ojo a ambos.

Ren agradeció el gesto mientras que Nora esbozó una enorme sonrisa en su rostro y se fue a revisar el refrigerador para ver que había de comer.

—Se lo tomó muy literal jaja —bromeó Yang al ver a la chica prepararse un sándwich y comerlo de un forma de lo más veloz.

Ren simplemente tomó asiento en el sofá, debia estar cerca para vigilar a su amiga y evitar que no se metiera en problemas.

—Por cierto Ruby, ¿Para que nos pediste a Reni y a mi que viviéramos? —Preguntó Nora tomando asiento al lado de su amigo. Trayendo consigo una pierna de pollo y comiendola mientras hablaba.

Ren negó con la cabeza por los modales de su amiga. Pero también centro su atención en la oji plata, esperando saber el porque estaban ellos dos alli.

–Ruby quiere ayuda para hacer que nuestro tío se comporte mañana en la fiesta de Weiss, a la cuál extrañamente fue invitado por la mismísima reina helada —habló Yang antes que Ruby.

La cuál estaba distraída revisando sus redes sociales en su celular que le regaló su mejor amiga.

Ren y Nora se miraron entre sí. Luego a Ruby.

—¿Eso es cierto, Ruby? —Preguntó Ren.

Ella lo volteo a ver y con un suspiro cansado guardó su celular y dijo.

—Efectivamente —respondió Ruby.

—¿Y por que necesitas ayuda con él? —Preguntó Nora levantando una ceja. —¡Acaso no puede vestirse solo! —Exclamó un tanto alarmada la chica. La impresión fue tanta que dejó caer al suelo la pierna de pollo que comía y se tapó la boca con ambas manos.

—¿Qué? —Ruby exclamó un tanto atónita. —No, no es eso, solo es que él es muy... —Se tocó la barbilla con uno de sus dedos para pensar en cómo decir lo siguiente. —Rebelde. —Les susurró a ambos chicos.

Estos se vieron el uno al otro nuevamente y se relajaron un poco.

—Ah, era eso —habló Nora ya más tranquila. Levantó la pierna de pollo del suelo y continuó comiendola.

—Yo no le veo problema a eso —habló Ren un poco tranquilo.

Ruby abrió la boca por lo que escuchaba.

—Es lo que yo dije —habló esta vez Yang. La rubia venía entrando nuevamente con unos cuántos refrescos en sus manos. —En serio Ruby, no se cuál es el problema. —Le habló a su hermana menor mientras repartía los refrescos a todos los invitados y por último le lanzó uno a Ruby.

—Pero es que... —No sabía que decir ante las palabras de sus amigos.

—Ya te lo dijimos, déjalo que se comporte como quiera en la fiesta —Yang la intentaba hacer entrar en razón. —De todas maneras, él no está y quién sabe a que horas llegará, así que no podremos entrenarlo. —Para este punto la mayor tenía una expresión despreocupada en su rostro.

—Au... —Murmuró Ruby con derrota. Era cierto, sin tío, no abría cambio de look o de comportamiento.

—Es cierto, ¿Dónde está su tío? —Preguntó Ren un tanto intrigado.

—Seguramente debe estar bebiendo en algún lugar de por allí jeje —rió Ruby.

Eso hizo que Yang y los demás rieran también.

—No, en serio —Preguntó Nora.

Ruby y Yang la vieron con seriedad.

—Es en serio —dijeron ambas al mismo tiempo.


—llevare este barril de cerveza —Qrow estaba en una tienda de auto servicio comprando bebidas alcohólicas. Puso un barril de cerveza sobre el mostrador seguidamente de un six pack de cervezas. —Y necesitaré estas seis que me mantengan de pie por mientras lo abro.

Un extraño viejo calvo de aspecto oriental lo atendía.

—Humngh Humngh —balbuceo quién sabe que cosa.

Qrow sacó una tarjeta de crédito de su bolsillo y se la entregó al vendedor. Luego de efectuar la compra, tomó su barril y sus cervezas y salió de la tienda con rumbo desconocido.


—¡Pijamada! —Gritó Nora. Dándole un almohadazo en la cara a Ruby.

—¡Auch! —Ruby cayó sentada en su cama. —Ahora veras. —Comentó con una sonrisa retadora tomando una almohada y atacando a su amiga con ella.

—¿Estan seguras que debo quedarme? —Preguntó Ren un tanto intranquilo. —Me parece que las pijamadas de chicas son solo para... Chicas.

Yang quién se cortaba las uñas, simplemente rodó los ojos por lo que el chico de ojos rosa acababa de decir.

—Vaya, no puedo argumentar nada ante esa lógica —comento divertida. —Ya relájate hombre, solo es una pequeña reunión de amigos.

—Si, Ren. No hay de que preocuparse, de todos modos mañana es sábado y no hay clases... ¡Sobrevivimos a nuestra primera semana de escuela! —Celebró Ruby alzando sus manos al aire.

—¡Siiiiiiii! —La acompañó Nora.

Ren no tuvo de otra que seguirles el juego y pasar el rato con ellas.

—Si, lo malo es que aún faltan muchos días más jajaja-¡Ahg! —Yang bromeaba pero fue atacada a almohadazos por ambas chicas.

—Esto es para que se te quite lo aguafiestas —declaró Ruby.

—Si, sufre, ¡Sufreee! —La acompañó Nora.

—¡Tramposas! —La rubia no tuvo de otra que cubrirse el rostro con ambas manos y esperar a que el ataque terminará.

Ren esbozo una pequeña sonrisa al ver tanta diversión. Le agradaban mucho estas personas y solo esperaba que todo saliera bien mañana en la fiesta.

A la mañana siguiente.

Qrow dormía plácidamente en el sofá de la sala. Se veía que estaba muy incómodo, pero como que eso no le importaba en lo más mínimo al peli negro.

Él solo quería dormir.

Llegó en la madrugada a la casa y después de beberse las últimas cervezas que traía consigo, se echó a dormir en el sofá.

—Muy bien, la fiesta es a las ocho de la noche según la invitación que Weiss nos envió ayer —comentó Ruby a Yang y a Nora. Las tres venían bajando por las escaleras.

—Así es —afirmó Yang. Esta revisaba la invitación que la chica de blancos cabellos les envío. Solo era una pero esta decía que podía llevar amigos. Los que sea, además de que... —Me sorprende que sea de oro puro con incrustaciones de diamantes... Incluso las palabras parecen estar escritas con pequeños rubíes. —Comentó Yang.

Ruby se encogió de hombros simplemente.

—Recuerda que es rica y ella puede gastar todo el dinero que quiera.

—¡Fiesta esta noche! —Celebró Nora levantando sus brazos al aire.

—¡Fiesta esta noche! —La imitaron ambas hermanas.

Mientras las tres charlaban por lo emocionadas que estaban por la fiesta que tendrían más tarde. Qrow se removía en el sofá por el escándalo que las chicas hacían.

Yang lo volteó a ver y con semblante triste se acercó a él. Con Nora y Ruby siguiéndolas de cerca.

—Oh pobrecito, le molesta el ruido que hacemos —la rubia se recostó en el respaldo del sofá. Observó a su tío dormir y con delicadeza empezó a acariciarle la mejilla.

—Ughmm... —Murmuró este, frunciendo el ceño por la molesta sensación que sentía en su cara.

—¡Tío Qrow, despierta! —Gritó Ruby saltándole encima a su tío.

—¡AAAAAAH! —Gritó este despertándose abrupta mente por la brusquedad de la chica.

—¡Jajaja! —Empezó a reír Yang a carcajadas. —Deberías ver tú cara tío. —Lo señaló con su dedo índice.

Qrow observó con desinterés a sus sobrinas. A Yang riéndose de él por lo que la de ojos plateados hizo, a Ruby mientras se disculpaba con él y le daba un beso en la mejilla deseándole buenos días y a su sobrina de cabello naranja y ojos azules quién lo observaba con una enorme sonrisa.

Si, seguramente bebió demasiado que hasta olvido el nombre de la otra hija de Taiyang.

—Creo que bebí lo suficiente como para olvidar a su hermana chicas —comento él sujetándose la cabeza, refiriéndose claramente a Nora.

Ruby y Yang la voltearon a ver y luego a él. La menor negó con la cabeza y las manos.

—No tío, ella es Nora, una amiga de la escuela —le informó Ruby.

—Y también es nuestra amiga jajaja —bromeó Yang y al ver que nadie se reía, explicó su chiste. —Osea, que tu dijiste que era una amiga de la escuela y yo dije que también es nuestra am-¡Auch! —Se detuvo al recibir el golpe de una lata directo en su frente.

—Lo siento, me molestaba tu voz un poco —se disculpó Qrow. Se levantó del sofá sujetándose la frente, seguramente por el dolor de cabeza que tenía.

Yang por su parte puso una expresión de enojo en su rostro, esbozo una sonrisa desafiante y sus ojos púrpuras se volvieron rojos.

Se tronó los nudillos y le habló a su tío.

—Así que quieres pelear, ¿EH?

—No —respondió tajante.

Unos segundos después.

Yang sujetaba del cuello al pelinegro, le aplicaba una llave para intentar tirarlo al suelo.

—Vamos, nena... Esto no puede ser tan difícil —hablo Yang con los dientes apretados por el esfuerzo que hacía.

La rubia no lograba tirar a su tío al suelo y eso que ella era muy fuerte. Mientras tanto, Qrow tenía una expresión cansada en su rostro. Esperando pacientemente a que la hija de su hermana lo soltara.

—"Es casi cómo su madre..." —Pensó él. Vio de reojo a Yang y esta empezaba a sudar por el esfuerzo que hacía para querer tirarlo al suelo. —"Bueno, casi...".

—¿Tú hermana necesitará ayuda? —Preguntó Nora a Ruby.

Ambas estaban desayunando en la cocina observando de lejos lo que Yang y Qrow hacían.

—Nah, así son siempre —Ruby le resto importancia al asunto.

—Ah... —Nora también le restó importancia.

—Nora, ¿Me pasas la leche, por favor? —Preguntó Ren a su amiga. Quién había bajado hace poco de la habitación de huéspedes en donde Taiyang le dijo que podía dormir.

—¡Enseguida! —Exclamó ella.

Un rato después Taiyang salió de su habitación ya cambiado para irse al trabajo. Paso de lado a Yang y a Qrow, quienes seguían en su extraña riña.

—Buenos días —saludó al pasar.

—Buenos días papá —saludo Yang con una sonrisa para luego volver a fruncir el ceño e intentar tirar a su tío al suelo.

Qrow simplemente levantó una mano para saludar a su amigo. El rubio ignoró las latas y el barril de cerveza que estaban en el suelo y siguió de paso a la cocina.

—Buenos días —saludó al entrar y ver a los chicos desayunando.

—Buenos días, señor papá de Yang y Ruby —saludó Nora.

—Por favor, solo dime Taiyang, eso de señor me hace sentir demasiado viejo jeje —dijo Taiyang con una sonrisa nerviosa.

—De acuerdo —Nora asintió y siguió comiendo su cereal.

—Buenos días —dijo Ren haciendo una reverencia.

Él rubio saludo también. Se acercó a su hija y le besó la frente.

—Buenos días papá —saludó Ruby levantándose de su lugar. —Enseguida te sirvo algo de café. —Se ofreció ella.

—No es necesario cariño —le dijo él. —Voy tarde al trabajo y solo vine a desearles buenos días.

Ruby puso una expresión un tanto decaída. Su padre trabajaba demasiado para mantenerlos a los tres y a veces ella quería ayudarlo de alguna forma para que se relaje un poco.

Aunque él siempre le decía que no se preocupara, que ese era el deber de un padre y que ella se concentrará en seguir sus sueños.

Pero ella no lo aceptaba... Aún.

—Y crees que podrás ir...

Ruby no terminó la oración. Empezó a hacer señas con sus manos intentando preguntarle algo a su padre.

—Lo siento Ruby, pero no creo poder salir temprano del trabajo para acompañarlos a la fiesta —le dijo él. Eso desilusionó un poco a la joven Rose. —Pero oye... —La tomó de los hombros y la observó fijamente a los ojos. —Llevarán a su tío Qrow, ¿No?

Ruby volteó a ver a la sala. Yang y el tío Qrow aún seguían en su disputa. Volteó a ver a su padre nuevamente y le asintió con los cachetes inflados.

—Si, él ira —dijo ella.

—Bien, entonces procuren divertirse mucho y no venir muy tarde a casa jajaja —bromeó él al final pero puso una expresión seria de repente. —Es en serio.

Ruby sonrió con nerviosismo y asintió rápidamente. No quería hacer enojar a su padre, o decepcionarlo.

—Muy bien, yo me retiro —se despidió él, dándole un abrazo a su hija.

Se despidió de Nora y Ren y salió de la cocina.

—Nos vemos más tarde Yang —se despidió de su hija mayor.

—Nos vemos mas tarde papa —Yang se aburrió de intentar someter a su fuerte tío, así que lo soltó y se acercó a darle un abrazo a su padre.

—Qrow, procura cuidar bien de ellas, ¿Entendido? —Le pidió a su cuñado y amigo antes de irse.

—Viejo por favor. Es una fiesta de personas ricas —le informo Qrow con sumo cansancio. —Lo único de lo que debemos preocuparnos es de no morir de aburrimiento.

El rubio no tuvo de otra que suspirar. Aunque lo que Qrow decía, era por mucho demasiado cierto. No estaba por demás ser precavido.

—Muy bien, tienes razón pero aún así no está por demás tener precaución —dijo Taiyang dirigiéndose a la puerta de entrada.

—En fin, las vigilare entonces... —Dijo Qrow de brazos cruzados. —¿Pero que podría salir mal? —Preguntó Qrow escéptico levantando su vista al techo.


En un edificio a kilómetros de allí una alarma sonaba a las ocho en punto de la mañana. De pronto muchas puertas que estaban a lo largo de un pasillo se abrieron y muchas personas empezaron a salir de estas.

—¡Deprisa, deprisa! —Ordenaba un sujeto alto con vestimentas del colmillo blanco, cargando consigo una moto sierra.

Todos una cada uno de los miembros de esta organización se acercaban a unos estantes para tomar sus máscaras, armas de fuego y armas blancas cómo ser cuchillos, dagas y chacos.

Después de que se ponían sus uniformes, se dirigían a hacer una fila en las afueras del edificio, se posicionaban frente a un escenario en donde Adam, Blake e Ilia los esperaban pacientemente hasta que estuviera hasta el último miembro formado.

—¿Están todos? —Preguntó Adam al sujeto de la moto sierra.

Este empezó a contar con la vista y negó con la cabeza al poco tiempo.

—Rayos —dijo Adam un tanto disgustado. Luego se dirigió a todos por medio de un micrófono. —Muy mal gente, muy mal. —Les dijo. —Si esto no fuera un simulacro y el edificio en verdad se incendiara estaríamos todos muertos. —Les informó.

Todos los que estaban formados rompieron la formación y se empezaron a quejar y a abuchear a los que se tardaban mucho en salir del edificio.

Blake observaba todo con cansancio desde el escenario, un tanto atrás de Adam y el otro sujeto. Se acercó a Ilia y le susurro.

—¿Por que hacen esto?

Ilia le susurró también.

—Es que ya han habido como seis incendios en lo que va del mes y para evitar pérdidas humanas, Adam y los demás líderes a cargo hacen simulacros contra incendios todos los sábados —le informó ella. —Aunque no estamos seguros que es lo que provoca los incendios, lo único que escuchamos es una explosión y luego, fuego y fuego por todos lados. —Se preguntó Ilia.

Blake bajó la mirada y vio que su amiga aun traía consigo el pequeño misil balístico abrazándolo contra su pecho.

—Si, me preguntó que podrá estar causando tantos incendios —dijo Blake con sarcasmo.

—Si, nadie sabe —asintió Ilia cerrando sus ojos.

Blake no tuvo de otra que soltar un suspiro de lo más cansado posible. Hoy presentía que sería un día muy largo, incluso sabia que la noche seria incluso más larga que el día.

Ya que hoy era la fiesta en la mansión de los Schnee y Adam ya tenía todo preparado para la misión de infiltración en ese lugar.

Blake observó la invitación de oro puro que le había llegado ayer en la noche. Se irritó mucho al pensar en lo costoso que debió haber sido hacer la dichosa invitación.

—Pero eso de seguro no le importó a la niña rica —murmuró ella con fastidio.

Hubiera quejándose en voz baja, pero...

(¡Bip!) (¡Bip!)

Un mensaje cayó en su celular. Ella lo reviso y vio que era de Ruby. Si, aún no sabia cómo obtuvo su número, pero ya no le interesaba.

De mala gana lo leyó.

De Ruby Rose:

—Blake, ven a mi casa a las tres de la tarde. Yang, yo y otros amigos de la escuela planearemos sobre los regalos y de cómo nos iremos a la fiesta, no faltes. Por fis. Te mando la dirección en breve.

Blake no tuvo de otra que soltar un suspiro cansado y guardar su celular de mala gana.

—Entonces, ¿Iremos a ver que quiere? —Preguntó Ilia apoyando su cabeza sobre el hombro de la pelinegra.

Blake simplemente observó al frente con cansancio y le dio un golpecito en la frente a la morena por andar espiando sus mensajes y le dijo.

—Pues no tengo de otra y ya que vendrás, pues será mejor que guardes esa cosa en otro lugar —dijo Blake con enojo, refiriéndose al misil que su amiga cargaba.

Esta se sobo un poco la frente y le asintió. Ya después de conversar un poco, continuaron observando el simulacro que los miembros del colmillo blanco intentaban llevar a cabo sin la menor cantidad de errores posibles.

Blake por su parte, decidió tomar asiento y cruzarse de brazos con Ilia a su lado.

—Será un largoooooooo día... —Murmuró ella con cansancio nuevamente.

Hoy iría a una fiesta que jamás olvidaría. O quién sabe.

Podría divertirse si se lo proponía.

Continuará...


Nos vemos en la próxima y perdón por la demora :3.