Desclaimer: Los personajes y escenarios de Naruto, pertenecen únicamente a Masashi Kishimoto. La historia es mía y no doy autorización alguna para ser publicada fuera de

Advertencia: Escenas y lenguaje de tipo argot y soez.

Aclaración: Antes que nada quiero dejarles bien en claro que no terminé de ver la serie y no sé cómo fueron los sucesos de la historia. Sé algunas cosas porque mis amigas me han hecho el favor de spoilearme un poco y por eso me doy una idea de cómo pasaron las cosas, así que si notan que no concuerdan los sucesos en el fic, es por lo mismo porque desconozco que pasó después de que Naruto regresará a Konoha después de 3 años de entrenar con Jiraiya.


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El Pecado de Amarte

=Capítulo VIII. Un festival para dos =

Parte I.

Cuando Hinata despertó se encontró con Sasuke en la sala, él se hallaba bastante callado y su silencio podía interpretarse de muchas maneras. Con una disculpa la joven Hyuuga se retiró del departamento asegurando con su siempre timidez presente que regresaría al día siguiente.

Al morocho se le dio mucho qué pensar después de esa breve conversación con Karin. ¿Enserio le gustaba la Hyuuga? Por más que le daba vueltas a su cabeza eso era totalmente falso, él no gustaba de nadie, solo veía por él… pero desde que aquella chiquilla se había tomado el gusto de regalarle una casaca con el símbolo de su clan, algo se sembró en su pecho que le impedía ser hostil y grosero con ella. Y luego estaban los borrones mentales que aparecían en su mente junto a esos sueños, dónde veía a una niña de cabellos azules pero sin rostro… era todo tan raro.

Recordó las palabras atoradas que le había dado Hinata cuando lo invitó a ese tonto festival en la aldea, ¿Iría con ella? No estaba muy seguro, pero algo en su interior lo impulsaba a hacerlo.

"¿Por qué no simplemente dejas de amargarte la vida y vas?" –La voz de Itachi siempre llegaba a él cuando estaba en un dilema conforme a su nuevo actuar.

—Son tonterías—se dijo así mismo, al momento de cerrar los ojos y acomodarse sobre el sofá. Minutos después sintió el peso extra de Monoki, quién parecía a gusto en su estadía en el departamento.

Pronto se fue volando una semana y las pancartas publicitarias del festival estaban por todos lados. Podían verse varias actividades que iban a festejarse en el lugar; Sasuke estaba harto. Durante esa semana Hinata fue a visitarlo constantemente y su presencia se le hacía agradable solo hasta que llegaban a interrumpir Sitges, Karin y Jugo, a veces venía Naruto pero con él las cosas no estaban bien. Había cierta antipatía entre ambos jóvenes que era difícil de mantener una estadía tranquila.

¿Por qué no simplemente aceptar nuevamente a Naruto? Algo en su interior se lo impedía, siempre agenciando esa molestia al recordar como la Hyuuga había llegado llorando a sus brazos. Era la única vez que ambos habían estado demasiado cerca.

Hinata como todos los días había ido a visitar al Uchiha, aún bajo los regaños de su padre por no mantener reposo. El castigo en las cocinas se le había sido levantado y Neji la cuidaba más de lo normal por su estado. Diariamente salía de la residencia Hyuuga para ir al modesto departamento donde el moreno vivía desde su despertar en la aldea. Mientras caminaba sus ojos captaron todas las pancartas del festival… de verdad quería ir… se coloreó al recordar sus palabras atoradas cuando había invitado al Uchiha… suspiró… realmente iba a ser difícil que él quisiera ir.

Cuando se dio cuenta ya estaba en la puerta del lugar; sonrió suavemente y buscó entre su bolsillo las llaves para entrar. Al escuchar el seguro del picaporte abrirse sonrió.

—Llegas tarde—anunció de repente Sasuke.

—U-Uchiha-san—se sorprendió de verlo parado en la entrada.

—Vamos, no tengo nada en el refrigerador.

—Demo…

—Solo camina. Igual la comida del estúpido gato ya se terminó—Hinata asintió sonriente, sus mejillas se habían coloreado suavemente. Ya estaba acostumbrada a las reacciones que tenía el chico con ella.

Se aseguraron de cerrar la puerta correctamente y emprendieron camino rumbo al área comercial de la aldea. Iban en ese silencio tan conocido para ambos bajo las miradas chismosas de los aldeanos del lugar, Hinata empezaba a acostumbrarse aunque la incomodidad seguía presente debido a que siempre escuchaba los murmullos de estos con respecto al Uchiha. Y siempre el kyuubi de las nueve colas salía a relucir.

—Deberías ya conocer a toda ésta bola de chismosos—comentó de mala gana Sasuke, llamando la atención de la heredera—Nunca estarán contentos con nada.

—E-ellos s-solo…

—No los defiendas Hyuuga, me harta tu nobleza—se quejó viendo con molestia a la joven, sus ónix podían captar todos los movimientos de ella. Había aprendido que cuando ella llevaba sus manos a la altura de su pecho era para protegerse de sus palabras—Camina.

Durante el camino la chica intentó hacerse de oídos sordos para no prestar atención a los feos comentarios que hacían sobre el Uchiha. Pararon en varios puestos dónde al mirar a Sasuke le atendían con pavor y en otros ella prefirió hacer las compras para evitarle la molestia al moreno.

— ¿Q-qué planea c-comer?

—Aún no lo sé—la mirada de Sasuke se fue directamente a un puesto de rojos y rechonchos tomates. Hinata captó el interés de éste y sin decir nada fue directo al lugar para hacerse con una gran bolsa de tomates.

— ¿L-le parece bien si y-yo p-preparo algo para usted?

—Sasuke…

— ¿Eh?—la chica no comprendió cuando el moreno se nombró así mismo. Vio que algo le molestaba pero estaba buscando las palabras para comunicarse con ella. Y es que era verdad, al Uchiha le molestaba que la joven lo tratara de usted… todos le llamaban por su nombre de pila. Todos menos ella… y de algún tiempo para acá le molestaba que siguiera tratándolo con tanta cortesía.

—Solamente llámame por mi nombre.

—D-demo… U-Uchiha… gomen… Sasuke-san.

Se oía bien su nombre salir de esos labios rosados.

—Así… Hinata…-sintió en su interior una sensación cosquilleante pero agradable al nombrar a la muchacha.

Los pómulos de opalina de la kunoichi se colorearon tiernamente al oír su nombre salir de los labios de Sasuke.

Había cosas tan simples e insignificantes que alegraban irremediablemente a la joven heredera del Clan Hyuuga y una de esas era que Sasuke la hubiera nombrado, desde que se conocían siempre él la había llamado por su apellido. Fue como si algo los hubiera unido, Sasuke sintió el nombre de Hinata tan cercano a su persona que lo descolocó un poco y como flash back llegó a él un raro recuerdo, una casa en Navidad. Su hermano Itachi y dos niños.

—Sigamos—él continuó caminando al lado de la peli azul; compraron bastantes cosas y ante los ojos de todos los comerciantes junto civiles. Ellos eran pareja al ir a hacer las compras juntos.

—S-Sasuke-san—llamó la joven aún un poco incómoda por llamar al Uchiha por su nombre, él se detuvo para mirarla— ¿P-podría e-esperarme?

— ¿Qué quieres?

Se habían detenido frente a una panadería, el aroma dulzón de la masa llegó a las fosas nasales del Uchiha y no le agradó para nada, nunca le habían gustado las cosas dulces. Pero la chica lo vio suplicante.

—A-arigatou.

Él suspiró con fastidio, con todas las bolsas en sus manos siguió a la chica dentro de la panadería. La campanita que anunciaba visitas sonó en cuanto ellos abrieron la puerta del lugar, solo para llamar la atención del viejo hombre tras el mostrador.

— ¡Bienvenidos!—exclamó alegre el hombre—Oh pero si es la pequeña Hinata.

—Kimura-san—hizo ella una suave reverencia al ver al hombre.

—Tenía tiempo sin verte Hinata—sonrió él de nueva cuenta, levantando su cansada mirada sobre el hombre que acompañaba a la kunoichi—Creo haberte visto antes muchacho…

—Él es S-Sasuke-san—habló Hinata con un poco de nervios.

— ¡Sasuke Uchiha!—exclamó sorprendido el hombre—Tenía muchísimos años sin verte muchacho. En realidad muchísimos años, no te he visto desde que tenías seis o siete años. ¡Cómo has crecido! ¿Saben? Me alegra que a pesar de todos los años y todo lo que ha azotado a ésta villa ustedes sigan manteniendo esa amistad que había entre sus madres muchachos…

Tanto Hinata como Sasuke se quedaron sin habla, se miraron sin comprender exactamente qué era lo que decía aquel hombre. Callaron al no saber qué responder.

—Bueno, bueno… basta de irnos al pasado. ¿Qué te voy a servir Hinata-chan?

—Etto… r-rollos de canela.

—Claro que si niña—el hombre se fue a la parte trasera del local, dónde estaban trabajando las máquinas para hacer el pan. Dejando a ambos ninjas un poco consternados… ¿Ellos se conocían de más pequeños? ¿Eran amigos? ¿Por qué no podían recordar nada? Tan pocas palabras los habían mareado por intentar recordar algún acercamiento.

—A-arigatou—Hinata rompió el silencio en la panadería de Kimura y salieron rápidamente del lugar.

— ¿Ya te conocía de antes Hyu… Hinata?—preguntó Sasuke de repente.

Ella lo miró sorprendida y negó suavemente con la cabeza—Ottou-san, j-jamás me ha h-hablado de los Uchiha.

—Pero ese hombre dijo que nuestras madres se conocían…

—A… A lo m-mejor cuando a-aún no n-nacíamos.

El moreno frunció los labios, posiblemente la Hyuuga tuviera razón y tanto su madre como la madre de ella fueron amigas de la adolescencia, posiblemente ellas estuvieron en el mismo equipo ninja… no quiso darle más importancia y decidió que ya era momento de regresar al departamento.

Pero al notar que Hinata no le seguía se detuvo para regresar sobre sus pasos, al verla, la joven admiraba un cartel de aquel dichoso festival. ¿Qué fue lo que pasó? No estuvo seguro, sólo que tomó el brazo de la chica y lo hiso mirarlo.

—¿S-Sasuke-san?

—Vayamos…

—¿Eh?—la joven no entendió las palabras de éste.

—Vayamos a ése tonto festival—pudo ver como los ojos perlados de la muchacha se abrieron con sorpresa y luego una sonrisa que fue especial y únicamente para él, se dibujaron en los labios de la muchacha. Hinata le sonreía agradecida al moreno.

—¡Hai!—ella exclamó contenta, su rostro se había pintado de un bonito rosa.

—¿Cuándo será?—estaba seguro que iba a arrepentirse de haber dicho esas tontas palabras.

—El v-viernes. Durante l-la noche.

—Bien.

Fue un momento raro pero especial para ambos sin saber que los recuerdos del pasado estaban amenazando con regresar a sus dueños. Esa tranquilidad que había alrededor de ellos pronto los iba a juntar de nuevo como cuando eran pequeños niños.

Los dos shinobi siguieron su camino ante un par de ojos perlados fríos y una casi inexistente sonrisa se sembró en sus ásperos labios.

—Ni el más poderoso jutsu puede separar lazos, ¿verdad Youko?

•.•

Día del Festival de la Alianza de las Grandes Naciones Shinobi.

Desde muy temprano; habían comenzado a llegar grandes carretas al portón principal de Konoha. Ninjas de varias aldeas aliadas también se les veía llegar a tempranas horas, la zona turística de la aldea estaba al cien por ciento y en las zonas de entrenamiento de villa se habían establecido varias carpas para acampar junto a los muchos caballos que descansaban después de un largo camino hasta Konohagakure.

Los civiles se encontraban limpiando sus locales y arreglando con decoraciones toda la villa. Era una fecha importante pues se conmemoraba el fin de batallas interminables entre todas las naciones ninja. Entre las calles se podían ver a ninjas de la hierba, niebla, roca, arena comprar cosas para la gran noche. Muchas avenidas eran adornadas por las magníficas flores de los Yamanaka y los restaurantes estaban en su máxima capacidad de trabajo.

Y la oficina de la Hokage ese día en especial era un caos total.

—¡Shizune!—gritó fastidiada Tsunade.

La pequeña asistente llegó corriendo a la oficina de su maestra para saber porque ésta gritaba tan desesperada.

—Tsunade-sama, ¿todo bien?—preguntó alarmada al ver a la rubia con las manos sobre sus sienes.

—¡Claro que no! ¿Ya han instalado a los señores feudales y los Kages?

—¡Si señora!—sonrió ésta, era muy eficiente en su trabajo—Se les ha colocado en los mejores hoteles de la villa.

—¡Diablos!—gimió ésta—Será un pesado día.

—Tranquila—pidió la castaña y se acercó al estante de papeleo de la rubia, solo para complacer ese día a su maestra—Hoy es un día especial, Tsunade-sama—del estante sacó una pequeña botellita de sake junto a unos vasitos.

—¡Kami-sama, es lo que necesitaba!

Tsunade sonrió complacida al ver a Shizune servirle un poco de ese líquido de arroz—Las misiones de hoy han sido pospuestas para la próxima semana y los ninja que vienen llegando han sido despachados rápidamente.

—Por cierto Shizune, ¿cómo va el equipo Taka?

—Bien, ellos fueron a escoltar al Tsuchikage a tempranas horas para que regresen hoy por la tarde.

—¿Y el Uchiha?

—No ha causado problemas. He podido escuchar que Hinata-chan sigue haciéndose cargo de él.

—Bien—Tsunade dio un sorbo grande al sake solo para hacer una mueca por el fuerte sabor del fermentado—Sólo espero que Sakura hoy no cause problemas.

—No se preocupe, hoy todos estamos en paz.

Después del incidente entre la Haruno y la Hyuuga no hubo más problemas ya que la Hokage había reprendido fuertemente a su alumna. Le había dado turnos largos en el hospital y solamente así la había mantenido a raya con el asunto del Uchiha y sus tontos celos de adolescente.

Por otra parte; todo el grupo de novatos se había puesto de acuerdo para reunirse para el evento de juegos artificiales. Habían llegado también a la aldea un grupo de cirqueros junto a sus juegos mecánicos para entretener a la gran población reunida.

En la mansión Hyuuga…

—Nee-chan—llegó Hanabi sin pedir permiso a la habitación de Hinata.

—Hanabi—sonrió la nombrada al ver el gran entusiasmo en su hermana.

—¡Ya es hora de levantarse, hay muchas cosas que hacer!

—Espera ya voy.

—Neji nii-san, regresó hace poco. ¿Por qué no vas a verlo?

Hinata salió de su cama con un poco de pereza. Se había pasado el día anterior en el departamento del morocho. No había muchas cosas que hacer pero le gustaba permanecer a su lado, además así se evitaba mirar a Naruto ya que éste no había vuelto a aparecer en el departamento del Uchiha.

Todos ese día en Konoha estaban ajetreados con el evento de la noche.

•.•

Sasuke también se había levantado temprano esa mañana, el ruido en la calle le era insoportable y cuando abrió los ojos se encontró cara a cara con Monoki quién ronroneaba pues ya era hora de comer.

—Maldito gato—refunfuñó molesto al ver que el animal de un salto llegó al piso solo para mover su cola suavemente. ¿Para empezar por qué no había echado al gato? Rápidamente llegó a su mente el recuerdo de Hinata pidiéndole que el gato se quedara en su casa.

¡Era genial! Él tenía que alimentar a ese saco de huesos peludo, restregándose un poco la cara se levantó. Arrastró los pies hasta la cocina dónde reposaba junto al refrigerador un saco de alimento para gatos, buscó el tazón de Monoki y sirvió el alimento. El gato maulló contento y empezó a comer.

Tronó su cuello y fue directo a una de las ventanas, donde pudo vislumbrar bastante gente colocando adornos. Realmente se estaba arrepintiendo de haberle dicho a la Hyuuga que la acompañaría a ese tonto festival.

Habían acordado verse hasta el anochecer, él pasaría por ella a la mansión Hyuuga.

¿Era tonto quizás? Posiblemente ante los ojos de aquellos, él estaba intentando cortejar a la joven. ¡Pendejos! ¡Pendejo él por dejarse llevar por esa agradable sensación que Hinata le provocaba! Gruñó molesto, tenía muchísimo tiempo sin siquiera usar una yukata formal. ¿Dónde conseguiría una? Si iba a la tienda de ropa era seguro que los chismosos de la aldea comunicarán que él iba a asistir a esa tonta celebración.

Fue a su habitación, al armario donde guardaba la poca ropa que tenía… al abrirlo se encontró con seis casacas, una para cada día, solo una con el bordado de su clan. La ropa que usaba cuando estaba con el equipo Taka en la guarida de Orochimaru, un par de bermudas y nada más… ¿Qué podría usar?

—Maldición.

•.•

—Hinata-sama—llamó Neji cortésmente a la habitación de la heredera.

—Neji nii-san, ¿S-sucede algo?

El genio Hyuuga asintió un poco apenado por la petición a su prima—Hinata-sama… ¿Podría ayudarme a conseguir una yukata para ésta noche?

La joven asintió con una suave sonrisa, respiró profundamente y dejó de hacer lo que hacía. En la cama de la chica había una caja de hilos, agujas, listones en dónde estaba remachando un pequeño agujero de su tradicional kimono. Neji fue observador y supuso que usaría aquel de flores de loto.

—¿Hiashi-sama no le ha entregado aún su kimono para ésta noche?—la Hyuuga parpadeó sorprendida, ella no tenía conocimiento alguno de que su padre le regalaría un kimono nuevo.

—Etto… aún no.

—Supongo que no tardará en hacerlo—confirmó el genio y le tendió el brazo a la chica para salir.

—¿P-piensas usar algo m-muy tradicional nii-san?

—Por eso pido su ayuda Hinata-sama—confesó éste colorándose un poco de las mejillas.

Ambos Hyuuga salieron del recinto ante la mirada curiosa del Bouke y algunos del Souke. Sin decir palabras ya que ambos primos mantenían una buena relación, vieron a Hanabi hablar con Moegi y Udon para la celebración de la noche.

Cuando llegaron a la tienda de caballeros se sorprendieron de ver muchísima gente, algunas esposas escogiendo las yukatas de sus maridos y otros que eran solteros viéndose frente a los espejos de cuerpo completo la prenda que comprarían. Neji suspiró con cansancio no era muy devoto de ir a celebraciones de ese tipo. Generalmente se engentaba demasiado rápido. También por esa cuestión se había unido al cuerpo de cazadores especiales ANBU para evitar tanta gente.

Como buen caballero que era admiró en el aparador del lugar una yukata de color negro; larga al estilo samurái. Podría ser esa, pero al virar su mirada vio a su prima viendo con curiosidad una especie de musculosa y camisas, levantó una ceja pues no era nada tradicional aquellas prendas que con atisbo miraba su adorada sangre.

Se acercó lentamente a ella—Hinata-sama, ¿No cree que es poco tradicional?—preguntó al momento de poner una de sus firmes manos sobre el hombro de la nombrada. Ella dio un pequeño saltito y se sonrojó por ser sorprendida.

— Nii-san—la voz se le fue, no era que no estuviera ayudando a su primo a buscar algo decente que ponerse. Pero había visto esas prendas y a su mente llegó Sasuke. ¿Por qué? Desconocía la respuesta, pero la imagen del ex vengador vino irremediablemente a ella con aquellas prendas tan faltas de color.

—Supongo que se verían bien—aceptó el Hyuuga, tomando el pescador que su prima tenía entre las manos—Permítame Hinata-sama, iré al probador.

Y tras asentir, la Hyuuga vio como el castaño se llevaba los pescadores que ella había elegido para el Uchiha. ¿Él tendría algo para la noche? Su dedo índice se posó en sus labios y una vocecita le dijo que no, por lo que ella, tomando otro par en color negro y aquella musculosa de licra de manga corta fue al mostrador a pagarlo, junto a la camisa que había visto para él.

"Ni yo me entiendo, ¿Por qué tener tantas atenciones con Sasuke-san?"

"Sólo hazlo, no lo pienses demasiado" aquella voz siempre la animaba a hacer cosas que no estaban del todo en su naturaleza.

El hombre del mostrador sonrió al mirar a Hinata—Señorita Hyuuga, ¿Eso será todo?

—Hai—sonrió ella y buscó entre sus pantalones el monedero para pagar, levantó su mirada al ver el costo total de yenes y pagó.

—El joven Uzumaki se verá magnifico con esto, excelente gusto—el hombre era calvo y dientón, entregó la ropa empaquetada a Hinata y sin notar que ella había bajado la mirada con tristeza, tomó las bolsas.

Minutos después salía Neji del probador y vio con curiosidad a su prima pagar prendas masculinas. Estaba más que seguro que no eran para él… y siendo su mente tan analítica descartó inmediatamente a los conocidos de la heredera, Shino, Kiba e incluso Naruto quedó fuera de rango… entonces rápido cayó en la cuenta que aquellas bolsas posiblemente eran para el traidor del Uchiha.

Gruñó… no le gustaba del todo que su pequeña e inocente prima estuviera tanto tiempo con el vengador.

—Hinata-sama—llegó hasta ella, y pudo ver el dejo de tristeza en su mirada—¿Está usted bien?

—H-hai—intentó decir y vio a su primo con el pescador que había elegido—T-te queda g-genial nii-san.

—Arigatou—sonrió el Hyuuga intentando que la joven dejara esa pequeña tristeza para luego—Ayúdeme a escoger algo más.

La chica asintió y ambos decidieron buscar algo más apropiado para la celebración de esa noche. Tras un par de horas metidos en la aglomerada tienda, Neji Hyuuga, se había decidido en llevar el pescador, una camisa blanca tradicional. No era mucho el cambio en la apariencia del muchacho pero era algo. Salieron con las manos llenas de un poco más de ropa incluida una yukata en dado caso de que Neji no quisiera salir de la mansión con una ropa nada tradicional.

—Hinata-sama—llamó el joven de cabellera castaña—Disculpe que me entrometa en sus asuntos personales pero… ¿Está segura?

—¿Nani?—la chica posó sus perlados ojos en aquel par idénticos a los suyos—¿A qué t-te refieres nii-san?

—A eso—él señaló la bolsa que Hinata sujetaba—No me agrada del todo la cercanía que mantiene con ese sujeto.

—S-Sasuke-san, n-no es mala persona—y fue ahí cuando Neji supo que se había creado un lazo de confianza con el moreno ya que la heredera ahora solía llamarlo por su nombre de pila.

—Solo tenga cuidado. No me perdonaría el no haberla protegido de alguien tan ruin como Sasuke Uchiha.

—Arigatou Neji nii-san—sonrió agradecida y tomó la mano de su querido primo, besando su mano con cariño—C-confía en m-mí.

Y sin más ambos regresaron al recinto Hyuuga, cuando pisaron el tatami de la mansión, cada uno se fue por su lado. Neji a sus aposentos para decidir que se llevaría para la celebración, en el camino pudo ver a Kö dirigirse a la habitación de la heredera con una caja de gran tamaño en manos, era seguro que era el kimono que Hiashi obsequiaba a sus hijas, año con año para la celebración.

Hinata por su parte al llegar a su habitación, sacó la ropa de la bolsa y la observó. Recordó que había acordado con el Uchiha verse hasta el anochecer pero esa espinita de saber si él tendría algo que ponerse la carcomió un poco. Con la ropa entre sus manos fue a sentarse en el borde de su cama y vio la caja de bisutería.

—N-no creo que le i-importe—sonrió complacida para ella, y tomó el carrete de hilo rojo, aguja y la camisa que había comprado para él la puso sobre sus piernas para empezar a bordar una vez más el símbolo Uchiha en la espalda de la prenda.

Un par de toques a su puerta la sacaron de su labor y como si estuviera cometiendo una travesura, aventó la camisa sobre la cama y le puso la caja de hilos encima. Kö abrió después de tocar tres veces y sonrió con ternura a la joven heredera.

—Hinata-sama—habló él—Perdón la intromisión, pero aquí está el kimono que su padre me encargó de dárselo.

—Kö-san—la chica estaba algo nerviosa incluso para la presencia del miembro del Bouke—A-arigatou.

Al levantarse de la cama; la camisa que tanto intentaba esconder calló al piso llamando la atención del niñero. Sonrió suavemente y dejó la caja sobre la cama de la chica y fue directo a la prenda, donde Hinata al verlo tragó pesado.

—Es un bonito detalle—confesó él al ver el bordado del Clan Uchiha en la camisa—Seguro le gustará.

El rostro de Hinata se coloreó y llevó sus manos a la altura de su pecho—N-no es lo que p-piensas.

—Estos detalles son hermosos Hinata-sama—habló Kö tan suave que los nervios de Hinata se le subían a la garganta, se sentía atrapada—El joven Uchiha debe sentirse honrado por tener a alguien como usted cerca.

—D-demo…

—Usted no tiene nada que explicar Hinata-sama, usted es libre de hacer lo que guste—el niñero sabía sobre la misión que la Hyuuga fue encomendada a realizar. Por palabras disgustadas de Hiashi y las habladurías de los ancianos del concejo. Había sonreído cuando se enteró que posiblemente el lazo entre esos dos pronto pudiera recuperarse gracias a la gran amistad que las matriarcas de ambos clanes mantuvieron cuando estuvieron con vida.

Hizo una reverencia a la heredera y la dejó sola nuevamente. Se sentía avergonzada y tonta por haberse puesto tan a la defensiva con aquella camisa. ¿Después de todo no estaba haciendo nada malo o sí? Negó fuertemente y regresó a la prenda para acomodarse entre la cama y seguir bordando.

¿Estaba empezando a olvidar a Naruto? ¡Claro que no! El Uzumaki estaba muy grabado en su corazón. Sus besos, sus abrazos, todo estaba impregnado en ella. Pero desde que compartía tiempo con Sasuke habían pocos momentos para pensar en el jinchuuriky por más curiosa que fuera la situación.

Un punto, dos puntadas, un punto, dos puntadas. Cuando se dio cuenta el bello abanico que simbolizaba al extinto clan estaba terminado, paseó sus dedos por el bordado y se sintió feliz por el trabajo bien hecho. Incluso pensaba que éste había quedado muchísimo mejor qué el primero que había puesto en esa casaca.

La cuestión era ahora… ¿Cómo se lo daría?... ellos habían quedado en un acuerdo. Y le daba molestia ir a importunar al moreno a su departamento con alto tan simplón como lo era entregarle una camisa bordada junto a un conjunto de prendas masculinas.

—S-sólo es un r-regalo—se aclaró y decidió buscar a Kö, él siempre la ayudaba en cualquier cosa.

Ni siquiera se había puesto a mirar el contenido de la gran caja aún sobre su cama.

—Hermana—llamó Hanabi, al escuchar la puerta de su hermana abrirse. Quería mostrarle el bonito kimono que su padre le había regalado.

—Hanabi nee-san—saludó nuevamente la Hyuuga mayor—¿Qué pasa?

—¿Qué te parece mi kimono?—el kimono de Hanabi era de color crema con pescados naranjas. De suave seda con el obi en color salmón y los largos cabellos castaños de la muchacha ovalaban su rostro haciéndola ver perfecta.

—Es hermoso.

—¿Y tú? ¿Por qué aún no estás lista?

El rostro de Hinata se descompuso un poco y la inquietud de ser descubierta por Hanabi la atormentaban—E-en un r-rato lo h-hare.

—¡Quiero ver el kimono que Ottou-san te dio!—exclamó ésta decidida. Ambas hermanas estaban casi de la misma altura, pero la mayor aún le sacaba a Hanabi algunos centímetros.

—D-demo.

—¡Haz lo que tengas que hacer y ahorita iré a ayudarte para arreglarte! No me importa si no quieres.

Hinata suspiró y asintió con resignación, cuando algo se le metía a la cabeza a su pequeña hermana ni cómo hacerla cambiar de opinión. Vio a la Hyuuga menor regresar sobre sus pies y encerrarse en su habitación… bien ahora iría en busca de Kö. Era posible que el niñero estuviera en las cocinas dando las órdenes para la comida de ese día. No se había equivocado cuando llegó, el hombre castaño estaba hablando con uno de los cocineros y todos al notar la presencia de la heredera dieron una marcada reverencia.

—O-onegai n-no—pidió ella apenada, no le gustaban esos tratos de la rama secundaria, para ella, todos los miembros del clan eran iguales.

—¿Se le ofrece algo Hinata-sama?—preguntó el niñero de manera amable, llegando hasta donde estaba la chica.

—¿P-podría p-pedirte un f-favor?

—Lo que usted quiera Hinata-sama, estoy para servirle—

El Hyuuga de cabello corto pudo notar como las mejillas de la heredera se encendían suavemente y bajaba la voz casi hasta no poder escucharla. Pero después de interactuar con ella se encontraba de camino al departamento donde Hinata le pidió entregar el paquete al Uchiha. Sonrió él encantado, pues el legado de su antigua señora posiblemente retomaría su camino.

•.•

No había tenido mucho éxito yendo al destruido distrito Uchiha, había buscado entre las cosas de sus difuntos padres y las yukatas de su padre estaban estropeadas con el paso de los años, los animales que se alimentaban de las prendas habían hecho de las suyas… todo estaba podrido y toda imagen del lugar lo ponía de malas. Odiaba estar en el lugar que alguna vez fue su hogar. Aquellos sentimientos de odio y venganza lo carcomían al punto de querer hacer cenizas todo.

Lleno de coraje decidió abandonar el distrito, al salir y ver las jodidas puertas con el abanico le dio un ataque de odio, ver las cintas policiacas que decían No entrar, peligro lo hacían recordar toda la mierda que era su vida. ¿Qué caso tenía estar vivo si todos estaban muertos? No tenía caso luchar por restablecer su clan.

Una lágrima traicionera llegó a él y con violencia se secó la mejilla mojada. Arrastró los pies hasta su departamento, no tenía ganas de salir. Quizás era mejor idea decirle a la Hyuuga que no querría ir, sus ánimos estaban por los suelos. La negatividad llegó a su persona.

Cuando levantó su oscura mirada, vio a un hombre esperándole pacientemente en la entrada. Arrugó los labios y se acercó peligrosamente a aquel intruso.

—¿Quién eres y qué quieres?—preguntó él de manera tosca, al ver los ojos perlados del hombre supo que era un miembro del clan Hyuuga.

—Hinata-sama me ha mandado joven Uchiha—habló suavemente Kö, acercando el paquete al moreno—Me ha pedido que le entregue esto.

—Yo no necesito la limosna de los Hyuugas—recriminó él, al sentirse más solo que el viento. Estaba molesto y muchas veces Hinata intentaba apaciguar su soledad solo estando ahí para acompañarlo, pero ahora estaba enojado.

—Considérelo como un regalo—la voz de Kö lo sacaba de sus negros pensamientos.

El Hyuuga, entregó la bolsa de aza a las manos del Uchiha y en una nube de humo desapareció. Dejando solo al moreno con aquella incógnita.

Entró de mala gana al departamento y agradeció que Monoki no estuviera ahí para joderlo, si no seguramente el gato habría salido volando por una buena patada suya. Era raro… ¿Qué contendría el paquete? La curiosidad en él era un factor que muchas veces no ayudaba en nada; cerró la puerta rápidamente y se fue a la habitación donde una vez sacó lo que tenía aquel paquete.

Una nota.

"Espero que te guste, Sasuke-san"

La suave caligrafía de Hinata estaba en toda la nota; levantó una ceja y tras tomar las prendas se encontró con algo curioso. La camisa de color azul marino y siempre esos detalles tan pequeños lo sorprendían removiendo algo en su interior, otro símbolo de su clan se encontraba bordado en la prenda.

Sintió un cosquilleo en su interior y viendo con la cara de marfil la demás ropa. Supo que la Hyuuga también pensó en qué se pondría él para el festival. Gruñó… pero era adecuado, la ropa era informal, nada tradicional y él a decir verdad no pensaba ponerse una tonta yukata japonesa aunque había ido a su distrito a buscar algo decente.

—Maldición.

Y la voz de Karin llegó a su mente.

"—¿Te gusta, cierto Sasuke-kun?—" la voz de su compañera había sonado dolorosa. Pero ese hormigueo al tener las prendas en sus manos podían decir mucho.

Todos los malos pensamientos y sentires se habían esfumado remplazándolos por una tranquilidad. Aunque seguía sin estar del todo de acuerdo en asistir al festival, se encerró en el cuarto de baño. Donde se retiró la camisa blanca que usaba junto al pantalón amplio de color morado, el lazo que sostenía sus pantalones quedando solamente en ropa interior.

Abrió el agua de la alcachofa para templarla y así poder darse un baño, actuaba sin pensar y su lado racional lo reprendía por hacer cosas que no eran propias de su persona. Cuando sintió el agua en su punto, se retiró los bóxer quedando como había llegado al mundo, al entrar a la regadera sintió como los vellos de todo el cuerpo se erizaron cuando las cálidas gotas lo golpearon. El cabello azabache le cubrió los ojos, se quedó unos minutos en la misma posición mientras el vapor comenzaba a invadir toda la habitación.

"—¿Te gusta, cierto Sasuke-kun?—" odiaba recordar la castrante voz de la pelirroja. Pero una y otra vez le taladraba la cabeza.

—No me gusta—se dijo así mismo, cuando empezó a llenar de jabón todo su cuerpo.

•.•

Ella miró sus dedos arrugarse por el agua, había estado muchísimo tiempo dentro de la bañera. Pero aquella sensación de relajación la invadían por completo, podía sentir todas sus extremidades relajadas. El aroma floral llenaba sus pulmones junto al vapor… aún tenía tiempo para poder empezar a arreglarse antes de esperar a Sasuke en su casa.

—¿Le habrá gustado?—se preguntó ella, las mejillas estaban sonrojadas por la temperatura del baño.

—¡Hinata! ¡Ya sal de ahí, te pondrás como pasa!—gritó desde fuera su hermana. Sonrió con resignación y buscó una toalla que cubriera su desnudes.

Al salir se encontró con Hanabi con brazos en forma de jarra y con el ceño fruncido. La Hyuuga menor ya se encontraba totalmente lista para salir disparada al centro del festival.

—¿Y bien? ¿Cómo es el kimono que Ottou-san te dio?—preguntó aún curiosa sin dejar su pose anterior.

Hinata negó y tragó fuerte—N-No lo he a-abierto.

—¡Eres de lo que no hay!—exclamó la menor y fue directo a la caja donde reposaba el vestido oriental. Sin ser nada cuidadosa sacó la prenda de entre el papel de seda. Viendo lo hermoso que era éste.

La cara de Hinata se coloreó al ver el kimono. Aquella prenda era tradicional pero muy corta para su propio gusto… era un corte de estilo occidental; sabía que en Occidente a las personas les gustaba vestir kimonos como en Japón. Pero éstos tendían a tener otro tipo de mentalidad más reveladora, no era que en su alrededor las chicas no mostraran sus atributos pero ella no era así… simplemente no podía… no se consideraba tan hermosa como lo era Ino o Sakura.

—Es bellísimo—elogió Hanabi al ponerlo sobre la cama—Que buen gusto tiene Ottou-san.

—Etto… creo… que s-será mejor que u-use uno v-viejo—se refirió al kimono floreado que tenía sobre las almohadas, éste era de un suave color lila que cubría incluso los pies. Muy parecido a las que usaban las geishas en el distrito comercial de Hanamachi.

—¡En definitiva no! ¡No seas sosa nee-san!—se quejó la menor—Te verás hermosa.

Ante los pleitos de las Hyuuga, finalmente la menor había ganado la rencilla. Había obligado a la mayor a ponerse el fino kimono, pero para Hinata era realmente incómodo. Al verse en el espejo admitió que se veía muy bien, pero la prenda se ajustaba a ciertas partes de su cuerpo que prefería mantener ocultas.

En un vivo color rojo con pétalos de cerezo en tonos dorados, el kimono entallaba su gran busto. ¡Nunca le había gustado! Y también a la altura de sus caderas se entallaba haciéndola ver frente al espejo la forma original de su cuerpo trabajado. Al ser ninja todas sus partes femeninas estaban bien torneadas.

—¡Ni se te ocurra!—exclamó Hanabi, al ver que su hermana buscaba un pescador de licra para ocultar sus largas piernas—Te ves estupenda así.

—D-demo… H-Hanabi-chan no e-es lo mío.

—Te quedas así y punto. Ven ahora voy a peinarte y maquillarte un poco.

Era uno de los momentos más incómodos en toda su vida, uno había sido cuando se topó cara a cara con Naruto en la Academia, el otro había sido cuando después de tres años éste regresó de entrenar con el maestro Jiraiya. Y el tercero venía siendo ese…

¿Qué pensaría Sasuke al verla? ¡Un momento! ¿Por qué pensaba en la reacción del moreno? Se sonrojó al pensar en él… incomodándose más cuando su diablilla hermana terminó de colocarle una fina capa de sombras color salmón. Resaltando más sus perlados ojos con un poco de delineador y brillo labial transparente.

—¡Estás perfecta!

—H-Hanabi n-no estoy segura que…

—¡Tonterías!—exclamó satisfecha la menor al ver el cabello de su hermana totalmente reluciente. Había tomado un extremo de cada lado de la cabeza para unirlo en un moño pequeño dejando el resto de su cabello suelto. Y dos mechones a cada lado de las orejas; el maquillaje le sentaba de maravilla—Eres la kunoichi más hermosa de Konoha, sí señor.

—D-demo yo…

—¡Ya has silencio!—exclamó molesta la menor—Siempre te ocultas bajo esas enormes ropas Hinata—reprendió ésta—Por eso no tienes novio…

¡Auch! Había sido un golpe bajo de Hanabi recordarle que Naruto ya no estaba con ella.

—Yo…

—Date la oportunidad de sentirte hermosa al menos una vez al año nee-san—pidió Hanabi de manera suplicante—Ni siquiera Ino o Sakura igualan tu belleza. ¡Bien es hora de irnos!

La Hyuuga mayor frunció los labios al ver lo cambiante que era su hermana, se levantó y fue al closet para calzarse. Esa noche no usaría su calzado ninja, solo un par de zapatos con un tacón pequeño de charol que mostraba sus dedos y una delgada correa se amarraba a sus tobillos. Se veía realmente hermosa, pero los zapatos se veían ridículamente infantiles que complementaban el ser de su persona. Era como un ángel.

Posó su mirada en el reloj, casi era hora de que el Uchiha llegará hasta donde ella. ¿Tocaría la puerta? Quiso pensar que sí, cuando salió después de Hanabi de su habitación se encontraron con Neji, éste al final había decidido usar la yukata tradicional del clan Hyuuga. Los ojos del mayor se posaron sobre la heredera.

—Se ve hermosa Hinata-sama—provocando un violento sonrojo en la muchacha. Realmente se sentía incómoda con el regalo de su padre.

—¿Verdad que sí?—se entrometió la menor de las féminas—¡Es lo que yo le digo pero no me quiere hacer caso!

—Hanabi-sama tiene razón—elogió el genio del clan.

Ante ellos también llegó Hiashi en compañía de algunos ancianos del concejo y aprobaron la vestimenta de los tres jóvenes. Hiashi puso especial atención en su heredera; sonrió satisfecho al ver que había elegido bien al llevar ese kimono a su hija.

"—Haré lo posible, por cumplir tus deseos mi amada Youko—"

Cuando los Hyuuga estuvieron fuera de la mansión. Vieron que el equipo Konohamaru llegó para escoltar a Hanabi, aquel cuarteto de traviesos jóvenes desaparecieron en una nube de humo. Lo mismo sucedió con Neji, el equipo Gai estaba para llevarlo con ellos. Y ante la mirada asustada de los Hyuuga vieron con pena al genio del Bouke, ya que tanto su sensei como Rock Lee portaban un calzoncillo parecido a los que usaban los luchadores de sumo y en su pecho llevaban pintado el símbolo de la hoja. Tenten utilizaba un kimono en color verde con rosa y miraba de la misma manera a su sensei y compañero.

Su rostro se había puesto azul por la vergüenza ajena que aquel par de cabezas de escarabajo les causaban. Neji cerró los ojos con fastidio y escuchó los parloteos juveniles de Gai y Lee.

—Nos veremos más tarde Hinata-sama—se despidió Neji, siguiendo de mala gana a su equipo.

Hiashi miró a Hinata—¿Te irás con tu equipo?

—Etto… Ottou-san.

—Si no tienes con quién ir, vayamos.

—Yo…

Los ojos del Hyuuga mayor vieron con rapidez como en las sombras de los árboles se postraba una figura—Bueno, entonces te veo más tarde—sabiendo quién era aquella figura oscura habló con los ancianos del concejo y se alejaron a paso lento hasta perderse en una de las alumbradas esquinas decoradas.

Cuando Sasuke vio sola a la heredera decidió salir de las sombras que le proporcionaban los árboles. Sintió un extraño interés por la kunoichi ahí parada viendo alejarse a su familia, se veía realmente hermosa.

"Entonces no es obesa" se mofó mentalmente al ver el bonito cuerpo de la chica. Sus piernas largas y bien formado cuerpo. Su mirada sin evitarlo se posó sobre el busto sugerente de la chica. Y su largo cabello azulado que brillaba con el fulgor que les regalaba la luna esa noche de fiesta.

—Hinata—llamó él, al llegar hasta donde ella se encontraba clavada.

Siempre era igual, la voz gruesa del moreno la sorprendía al quedarse ensimismada en sus pensamientos.

Ella se sonrojó al verlo. Sasuke se veía muy, muy guapo, espera… ¿Qué era lo que acababa de pensar? Se quiso reprender mentalmente, pero no podía ya que el moreno usaba lo que ella le había regalado instalando en su pecho una calidez sin nombre.

Sasuke Uchiha, esa noche portaba la musculosa de licra y sobre ésta traía puesta la camisa que le había bordado. Los pantalones tipo cazadores y un calzado ninja… se veía fantástico, elegante sin llegar a ser tradicional como lo era su padre o su primo. Él notó esa mirada detallada…

—¿Te gusta lo que ves?—preguntó molestando a la heredera, causando que ésta se sonrojará y bajará la mirada apenada—Sabía que no eras la única mujer que no caía ante mí.

—S-Sasuke-san, e-es demasiado v-vanidoso—ella se sorprendió de haberle contestado de esa forma.

Escuchó una risa muy natural que la hizo sentirse expuesta. Nunca lo había escuchado reír de aquella manera… ¿Se sentía bien? Si se sentía muy bien. Él no era el monstruo que todos pensaban pues a ella nunca la había herido ni mucho menos, obviamente dejando de lado las primeras veces cuando empezaba a curar su canal de chakra.

—Vámonos.

—M-me alegra que a S-Sasuke-san, l-le haya g-gustado m-mi regalo.

—No tenías por qué hacerlo—finalizó él—No es como que quisiera vestir ropa nueva en una celebración tan superficial.

Ella asintió contenta, era su forma de agradecerle aquellas prendas.

Metiendo sus manos en los bolsillos del pantalón empezó a caminar—Por cierto, te ves muy bien.

—¿Eh?

Su cara era un puzle, contadas veces alguien alababa su belleza. Se sonrojó y escondió sus ojos en una sábana de cabellos para empezar a seguirlo.

—¿Y bien? ¿Qué planeas hacer?

—V-vayamos por d-dangos primero.

El arrugó su nariz, nunca le había gustado el dulce—Sé que te gustan los dulces Hyu… Hinata… pero yo los detesto.

—P-podemos h-hacer otra c-cosa entonces.

—No, está bien.

Mientras caminaban, dejaron los terrenos del Distrito Hyuuga. Todos esa noche estaban de fiesta y las obligaciones podían quedar para otro día. Al doblar en una esquina vieron las lámparas de colores que alumbraban toda la calle, realmente Konoha se había esmerado en complacer a sus invitados esa noche. Los olores de comida se mezclaban por todos lados y la gente sonriente daba un aspecto muy agradable.

Algunos shinobi habían preferido seguir usando su uniforme para distinguirse de los demás ninja de otras aldeas, mientras que algunos de la región preferían vestirse de civiles.

Los niños correteaban con varitas de luces en las manos y otros jugaban en los puestos de la feria circense que había llegado para entretener a los habitantes. Hinata apreciaba todo con sus perlados ojos; viendo los juegos mecánicos ir a gran velocidad. Hubo uno que llamó en especial su atención, eran unas tazas gigantes de té que giraban en su radio pero al mismo tiempo giraban gracias a los brazos mecánicos.

—¿Quieres subir a alguno?—preguntó el moreno, durante el trayecto la observaba constantemente.

—Etto… yo… m-me dan m-miedo.

Él levantó una ceja de forma divertida, mientras la comisura de sus labios se curvaba con gracia.

—Eres una gallina, Hinata.

Hasta para él aún era algo complicado mencionar su nombre de pila. Pero le gustaba.

Ella negó sonrojada indicándole que quería ir por sus golosinas. Más tarde podrían subir a algún juego.

Cuando llegaron al puesto de dangos, la muchacha reconoció aquellos rubios cabellos cenizos pertenecientes a la más joven de los Yamanaka, estaba en compañía del aburrido de Shikamaru quién bostezaba sonoramente y también estaba presente Chouji quién devoraba una paleta de calamar. Hinata sonrió al ver al equipo 9 disfrutar de la velada. Los ojos de la rubia viajaban de un lado a otro para encontrar un rostro conocido hasta ver a Hinata en compañía del moreno, sonrió con picardía.

¡Sabía que Sasuke no se negaría a ir con su amiga! Boqueó sorprendida al ver el bonito kimono corto que la Hyuuga usaba. ¡Todo un cambio! Pero le sentaba de maravilla. Pagó sus dangos y dejó a Shikamaru quién refunfuño por ser tan problemática.

—¡Hina-chan!—exclamó contenta.

—Ino-chan—sonrió tímidamente Hinata, intentando esconderse de las miradas ladinas que le daban.

Desde que habían llegado; muchas miradas se posaban sobre ella. Y sin poder evitarlo sobre su compañero, las miradas femeninas se posaban anhelantes sobre el ex vengador a pesar de ser un criminal del Libro Bingo seguían mirándolo con ese anhelo de que él las mirara aunque sea un minuto, las mismas que acuchillaban a Hinata por estar a su lado.

—¡Que gusto verte!—gritó la rubia emocionada, causando molestia en Sasuke—También es un gusto verte la cara nuevamente Sasuke-kun—sonrió ésta. Tomó la mano de ambos morenos sorprendiéndolos—¡Qué bueno que están aquí! ¡En un rato nos reuniremos con todos para subir a los juegos! ¿Se quedarán?

—Etto…

—No

La mirada de Ino se posó seria sobre Sasuke, éste no cambiaría nunca, siempre tan arisco con los demás—Vamos Sasuke-kun, hoy es una noche especial. ¡Hay que juntar a la generación de novatos!

Hinata miró con preocupación las reacciones del Uchiha, si éste no estaba contento en el lugar seguramente se iría.

—Todos acordamos reunirnos en el río Nakago para celebrar—sonrió Ino—¿Recuerdas Hina?

—H-hai.

—¡Bueno, entonces que esperamos! ¡Vayamos a divertirnos!

Tras aquellas palabras el equipo 9 se juntó a Sasuke y Hinata, fueron a recorrer varios puestos de comida. Petición del Akimichi y su gran estómago sin fondo, Shikamaru se perdió en un punto al encontrarse con un pequeño torneo de Shogi, dejando únicamente a los tres ninjas de la generación de los novatos juntos.

—Te ves hermosa Hinata—la rubia alagó provocando el sonrojo en su amiga. Sonrió al ver que Sasuke puso atención a su plática—También Sasuke-kun se ve muy guapo, ¿no lo crees?—y aunque quisiera no escuchar, el moreno prestó total atención de manera disimulada a la próxima respuesta de la Hyuuga.

La vio colorearse y llevar sus manos a su pecho tras asentir tímidamente. Su ego masculino se hinchó al ver los movimientos de la joven.

Mientras éstas cotilleaban sobre cosas de chicas y algunas de los demás conocidos, él se aburrió un poco. Hasta que entre los puestos pudo ver tres cabezas pelear, negó con fastidio… siempre Taka haciendo de las suyas.

Una sonrisa burlona se formó en sus labios al ver como Karin golpeaba a Suigetsu con todas sus fuerzas mientras al mismo tiempo Jugo parecía estarse ahogando con algo que se comió.

—¿Y esos quiénes son?—preguntó un poco molesta Ino al ver el teatrito de aquel singular trío—Ellos no son de Konoha.

—Si lo son—habló Sasuke, sorprendiendo a la rubia cotilla. Apresuró su paso para darle alcance a aquel trío de soquetes. Se sorprendió de verlos con sus vestimentas de civiles dejando atrás a las dos kunoichis—¿Quiénes son Hinata-chan?

—Son el equipo de Sasuke-san—respondió rápido ella—E-el equipo Taka.

—¿Ósea que también son criminales como Sasuke-kun?

—Tsunade-sama, l-les dio una o-oportunidad, Ino-chan.

La rubia frunció los labios y luego volvió a sonreír—Entonces si son amigos de Sasuke-kun, vayamos a conocerlos un poco mejor.

La peli azul asintió, tomándose del brazo de la Yamanaka. Ambas pudieron notar que el moreno se burlaba de las tonterías de esos tres y ante la mirada molesta de la rubia, vio como Karin se colgaba del brazo del Uchiha con corazones gordos en sus ojos.

—¡Oe, tú, si tú, tu eres la hime!—exclamó contento Suigetsu al ver a Hinata, sus dientes afilados se asomaron cuando sonrió y analizó a las dos muchachas de pies a cabeza, pero sus liliáceos ojos se posaron más sobre la heredera Hyuuga, ante la mirada molesta del Uchiha.

—H-hola—saludó ella de forma tímida aún sin soltar el brazo de Ino. Suigetsu de manera confianzuda tomó la mano de la ojiperla y la besó causando un sonrojo poderoso.

—Yo soy Ino Yamanaka, un gusto—se presentó la rubia y vio de mala gana a Karin que no soltaba a Sasuke.

—Yo soy Jugo, un gusto Ino-san—el chico de cabello naranja podía ser muchas cosas, era cierto que Sasuke controlaba su lado asesino. Pero llegaba a ser mucho más educado y civilizado que sus compañeros, estrechó la mano de la rubia tras haberse presentado—La señorita de aquí es Karin y éste idiota es Suigetsu.

—¡Oe, el único idiota aquí, eres tú Jugo!

—Ya basta—sentenció el Uchiha—Karin, quítate—se soltó suavemente del agarre de la pelirroja y él se colocó al lado de Hinata, provocando que la mujer de los perfumes lo mirara con dolor.

—¡Nunca había asistido a un festival así!—confesó Suigetsu—Hace un rato quise intentar pescar con las redes de papel pero no me fue muy bien.

—Eres infantil, dientes de tiburón.

—¡Nadie te preguntó zanahoria!

—¡Eres un…!

—Basta—pidió Ino fastidiada, esa escena entre el Hozuki y la pelirroja se le antojaban a cuando Naruto y Sakura eran así de infantiles.

—Háganle caso a la señorita—pidió Jugo.

Hinata sonrió al ver la relación del equipo Taka, siguieron caminando entre las alumbradas luces de la villa. La música llegó a ellos, se trataba del escuadrón circense qué mostraba a sus acróbatas sorprender a la gente del pueblo.

Lo que iba de la noche iba perfecto, Sasuke se mostraba serio y callado pero se le veía incómodo cuando Karin lo acechaba o Suigetsu se propasaba con sus comentarios a la Hyuuga sonrojándola.

—Deberías tener la guardia en alto—habló en voz baja la pelirroja—Si no Suigetsu se llevará a… ¿Cómo es que se llama? Ah… sí Hinata.

El moreno se molestó por el comentario fuera de lugar—No digas tonterías Karin.

La pelirroja sonrió satisfecha al ver la molestia del Uchiha—Solamente decía. ¿Vamos a esos juegos?—señaló la montaña rusa que habían instalado en un área amplia.

Él negó y siguieron caminando. Realmente se la estaban pasando muy bien en esa villa.

Todo iba perfecto, Ino, Hinata junto a Suigetsu y Jugo se habían detenido a comprar un par de manzanas con caramelo mientras Karin compraba una paleta de calamar. Sasuke se quedó mirando las sonrisas que daba la muchacha de perlados ojos y aquella calidez se plantaba en su pecho.

"—¿Te gusta, cierto Sasuke-kun?—" odió a Karin por hacer preguntas tan tontas.

Aparentemente todo iba bien, aquel peculiar grupo de ninjas disfrutaba la velada en compañía de toda la villa. Hasta que un par de ojos color jade se posaron en el motivo de sus delirios amorosos, ésta vez sus cuencas oculares se posaron sobre la pelirroja que hablaba muy confianzuda con el moreno. ¡Sasuke era suyo! ¡Y para acabar de joderla ahí estaba la resbalosa de Hinata! Sus celos hirvieron… dispuesta a hacerle frente a ese par de zorras caminó a largas zancadas.

—¡Sasuke-kun!—gritó desesperada al ver que el grupo se alejaba.

Caminó lo más rápido que le dieron sus pies hasta plantarse frente al grupo. Todos miraron a la muchacha de rosados cabellos mirarlos con odio, Hinata por impulso se escondió detrás de Ino quién miraba de mala gana a Sakura.

—¿Qué quieres aquí?—preguntó la rubia molesta, aún no perdonaba las lesiones que le había provocado a la Hyuuga.

—¿Así que tú también estás detrás de Sasuke-kun, Ino-puerca?

Karin levantó una ceja con desconfianza. Entre su corto vestido zafiro había escondido un par de kunais por si eran necesarias, después de todo iban a serlo.

—Solo vete Sakura—pidió Ino, protegiendo con su persona a Hinata.

—S-Sakura-san… etto… yo…

— ¿No té quedó claro verdad, zorra?—ladró su veneno a Hinata, quién intentó remediar la situación entre ambas.

Todos vieron como Sakura iba directo a la Hyuuga, ésta era su principal blanco después de todo. Ino intentó protegerla pero la fuerza animal de la rosada la mandó de trasero al piso, a ella llegó rápido Jugo para ver si estaba bien. Mientras el Hozuki sonrió malicioso al ver la escena, aunque también había llevado su mano a su bolsa de herramientas ninja para atacar si era necesario, pero viendo la situación solo era un pleito de faldas por su moreno amigo.

— ¡Ésta vez no te salvas! Le demostraré a Sasuke-kun, que la única capaz de darle amor soy yo.

Karin frunció molesta el ceño, esa muchacha realmente estaba loca.

Cuando la mano de Sakura iba a impactar nuevamente en Hinata, una mano grande apresó su muñeca de manera violenta.

Ante la sorpresa de todos, Sasuke se había posicionado frente a la Hyuuga deteniendo la posible bofetada de la rosada. Los ojos negros del moreno se habían vuelto rojos gracias al Sharingan.

—No te atrevas—habló él con un tinte de peligro en su voz, viendo molesto a la Haruno.

— ¡Pero Sasuke-kun! ¡Yo te amo!—gritó ésta, llamando la atención de no solo el grupo si no de varios civiles del lugar—Ésta zorra se quiere entrometer entre nosotros.

— ¿Nosotros?—preguntó Karin.

— ¡Tú no te metas rojita!—exclamó hiriente la kunoichi de rosados cabellos.

—Eres una…

—Lárgate Sakura—advirtió el moreno, ejerciendo más fuerza sobre la muñeca de Sakura. Pudieron escuchar como los tendones de la mano empezaban a crujir por la fuerza aplicada provocando dolor en la víctima.

—Pero…

— ¡Dije que te largues!—alzó su voz bajo la mirada curiosa y chismosa de los habitantes. Él no era un caballero, no le importaba si le miraban mal por tratar mal a una mujer, esas cosas para él venían valiéndole una mierda. De un tirón mandó al suelo a la chica.

—S-Sakura-san.

—Maldita zorra—gimió Sakura, le había dolido el desprecio del Uchiha. Sus lágrimas llenas de dolor bañaron sus ojos al ver que el amor de su vida defendía a ésa que intentaba robárselo—Esto no se quedará así.

Hinata quiso acercarse, pero Sasuke lo impidió, poniendo su brazo como barrera. Los ojos del Uchiha seguían rojos y vio a Hinata con advertencia, ella tragó duro y entendió que era mejor dejarlo así, llevó sus brazos a la altura de su pecho y simplemente bajó la mirada apenada por la kunoichi.

El bonito vestido jade de Sakura se había llenado de tierra por la caída que le había provocado el Uchiha, vio con odio a Hinata pues ella si podía acercarse al moreno con total libertad e incluso éste la defendía. ¡Quería ser Hinata! ¡Cuánto daría ella por ser la Hyuuga! Cubrió su rostro con su mano terrosa y sollozó ante la mirada de todos los presentes.

—Vámonos.

Tras las palabras de Sasuke el grupo comenzó a alejarse, Ino vio con pena a Sakura y sabía que ese tonto enamoramiento la iba a llevar a cometer alguna tontería. Realmente esperaba que la Haruno reflexionara, ese no era amor, era una obsesión.

—Sasuke-kun tiene razón, vámonos.

Dejaron sola a la kunoichi despechada sollozar.

¡Aún no terminaba la noche! Cuando estuvieron lejos de Sakura, pareció que el ambiente anterior había regresado. Pues nuevamente los pleitos de Taka invadieron el lugar; sus payasadas que reconfortaron a Hinata y calmaban al Uchiha.

Sasuke podía notar que la Hyuuga aún estaba afectada por el reciente suceso con su ex compañera de equipo. Hubo un sentimiento en su interior que lo impulsó a proteger a la heredera de las locuras de la rosada.

Y nuevamente llegaba a él la pregunta de Karin.

"— ¿Te gusta, cierto Sasuke-kun?—"

Fin Capítulo.

.•

¡Y bien! Éste capítulo lo dividiré en dos partes ya que es algo largo y creo que sería demasiado para meterlo en un solo capítulo. Me gustó mucho a decir verdad, me imaginé toda Konoha llena de luces y a los shinobi compartiendo en armonía.

Más adelante aparecerán todos los demás. ¡No pude evitar imaginarme a Gai y Lee vestidos como sumos! Fue cómico e imaginar las caras avergonzadas de Neji y Tenten.

Bueno vimos que Sasuke ya tiene la espinita de si le gusta Hinata gracias a Karin. Me agrada mucho Karin, aunque esté enamorada de Sasuke no es tan infantil como lo es Sakura, a ella la odio. No quiero convertirla en mi villana del fic pero si me le meteré sus buenos cocos para que entienda. No se preocupen más adelante también llegará Naruto a arrepentirse por su tonta desición de dejar a Hina.

El próximo capítulo, veremos algo más romántico entre Sasu y Hina.

Gracias a todos por darme sus opiniones con respecto a los capítulos largos, les confieso que el capítulo anterior fue corto porque estaba falta de inspiración. Cuando me voy de fiesta a veces tardo un poco en recuperarme de la resaca y lo que viene, los dolores de cabeza, la flojera interminable… pff en realidad son muchas cosas que no me dejaron escribir. Además de que la semana pasada fue algo ajetreada. Como les comenté yo soy rockera de corazón y por lo tanto vivo el rock junto a mis amigos y la verdad ellos me tuvieron muy ocupada.

Además de que :v una amiga ficker me pidió que beteara su fanfic y tengo otros dos shots de Saint Seiya en proceso. Pues me es difícil estar al día con todo, luego se me ocurrió empezar un fic a dúo con un amigo, tengo otros dos en proceso también de Naruto con una amiga y pff… es demasiado ingenio el que hay que invertirle para escribirle a todos.

Gracias por la paciencia que me tuvieron para esperar el capítulo, por eso mismo quiero recompensarlos con éste capítulo largo.

Agradecimientos a:

Flemy Speeddraw: Gracias por tomarte tu tiempo para leer éste fic. Y bueno, a veces me es difícil no hacer largos los capis, digo 1000 palabras para mí son muy pocas y a veces no puedo no seguir escribiendo.

Guest 1: Lo siento mucho, pero como explique estaba corta de inspiración.

Lady: ¡Hola y bienvenida! Si, son dos personalidades muy distintas, pero lo genial de esto es que podemos unirlos amorosamente.

TsukiTT: ¡Qué genial! A mi muchas veces me ha pasado lo mismo cuando me engancho con un fic y no lo dejo hasta terminarlo, aunque muchos están abandonados o siguen en proceso. Me he desvelado leyendo pero me fascina hacerlo jajaja la curiosidad mata al gato. Y bueno, cumplí tu petición. Cambié la vestimenta de Hinata y a Sasuke lo puse como en Road to Ninja, su vestimenta Play Boy ;)

Bat Reus Todd: ¡Hola! Me alegra saber que un chico también lee fanfics, es raro encontrarlos ¿sabes? Casi siempre somos las chicas quiénes andamos leyendo historias de nuestros fandoms favoritos. Enserio muchísimas gracias por tomarte tu tiempo para leer, creo que me he enamorado de ti :') Y claro no te preocupes, Sakura reflexionará, pero no por el momento…

Melania Uzumaki Uchiha: ¡Hermosisima! Qué bueno leerte otra vez, siempre tus comentarios me dejan una sonrisa. Si ya poco a poco se están acercando, ¿Ya viste a Sasukito? 7u7 Se está preguntando si le gusta Hinata.

Vanina: Bienvenida, muchas gracias por tu comentario. A petición de todos ustedes seguiré haciendo los capítulos así de largos.

Nos leemos en el próximo capítulo. Los quiero corazones.

.•


Les mando abrazos y besos en papel. UuU

21/06/2017