Hoooola a todas de nuevoo! Lamento tanto la demora, esta vez me tomo al menos dos años. La verdad es que tenía varios capítulos escritos pero había desistido de la idea de publicarlos, hasta que leí un review que me hizo ponerme al día. Ojala que este capitulo siga entreteniéndolos, como el resto de la historia publicada, y los capítulos que vendrán.
Pido millones de disculpas por la organización del capítulo. Prometo mejorar con los próximos, pero tenía apuro de publicar este o de lo contrario posiblemente me tardara unos meses más.
Bueno, sin mas preámbulos los dejo a la lectura. Espero con muchas ansias sus reviews con sugerencias y demás.. Besos! ;)
Sailor Moon Mix "Recuérdame"
By
Lery
CAPITULO 9: "La joven en el espejo"
Varios días había trascurridos desde lo sucedido en el estadio principal de la ciudad, y todo el mundo recordaba aquella imborrable escena en donde Sailor Mars fue salvada justo a tiempo. Pero la mayor incógnita giraba en torno a la desconocida identidad de aquel que había sido su salvador. Y aun más, la duda se hizo incluso mayor cuando Amy comento a las muchachas y a los Three Lights de aquella persona que también la había sacado de apuros a ella misma, hacia no mucho, estaba presente en el lugar ese día y al parecer él y el otro muchacho estaban juntos.
Pero la duda no tenía lugar solo en la mente de las muchachas. Esta había ocupado el pensamiento de Touya y de Yukito también, quienes a pesar de tener la misma incertidumbre acerca del lo mismo, no se habían atrevido a hablar de aquello hasta que tuvieran en claro que es lo que les estaba sucediendo.
Desde el día en que Yue apareció en aquel parque en donde Sailor Mercury era horriblemente maltratada todo se había vuelto extraño para él. No paraba de pensar en ese muchacha, y lo peor es que parecía que la conocía, mas sin embargo no tenía idea de quién era ella. Y lo mismo le sucedía a Touya.
Recordaba esa fea angustia que se había apoderado de el de un momento a otro y sin previo aviso ese día a la salida del concierto. No dejaba de pensar de donde es que había provenido ese sentimiento que lo embargo y le obligo a localizar su destino. Algo le decía que debía estar allí, junto a aquella joven que le parecía muy familiar.
Y es que tampoco había podido borrar de su cabeza esos increíbles ojos purpura que lo miraron con intensidad mientras el intentaba saber si ella se encontraba bien. La muchacha lo había cautivado en todos los sentidos. Ella le había despertado tal curiosidad, y no solo porque le atraía, sino también por lo que su sola presencia le ocasionaba.
Y no muy lejos del lugar Rei se planteaba una y otra vez que había pasado. Cada vez que ella evaluaba en su mente cada detalle de aquella ocasión, el solo pensar en aquel valiente que la había detenido en sus brazos en ese momento tan crítico, le provocaba un ardor en el estomago, un ardor que no dolía, más bien que parecía agradable, y una hermosa sensación la llenaba por completo.
Ella se había mantenido algo distante de sus amigas y no hablaba mucho al respecto. Las demás la entendían perfectamente y decidieron no preguntar nada antes de que ella quisiera contarles como se sentía o que es lo que pensaba.
Todo esto ocasionaba que las nueve Sailor Scouts se preguntaran que es lo que estaba pasando! Muchas cosas extrañas estaban ocurriendo en esos días: malignas apareciendo en cualquier lado y en cualquier momento y que conocían la identidad de las muchachas, personajes extraños de quienes no sabían nada pero que parecían ser amigos y sin siquiera ser pedidos socorrían a las Scouts, esa misteriosa perla cuya historia nada les decía pero que las había metido en "problemas que no les concernían" decía Haruka al tener que buscar a aquel joven muchacho de nombre Inuyasha, los naipes extraños que Michiru seguía viendo en su espejo mágico; y la frutilla del postre: los Three Lights con nueva apariencia y recién llegados de su planeta a advertirles que algo malo rondaba la tierra.
Toda esta serie de sucesos llevaban inevitablemente a la mente de las Scouts que lo que pasaba podía estar vinculado con aquel enemigo que tanto temían.
La mañana era placida en la ciudad que se levantaba con pesadumbre para comenzar la semana. Y Sakura era precisamente una de aquellas personas. Su lindo despertador con forma graciosa sonó con una melodía alegre advirtiéndole que ya era hora de levantarse. Ella abrió los ojos con pesadez y estiro su brazo para apagar su despertador que no paraba de sonar haciendo que la bella melodía se volviera molesta.
El sol que entraba por la ventana inevitablemente le dio en la cara y sin poder defenderse de aquel finalmente se rindió y se levanto. A su lado el pequeño Kero la alentó aun más. "Arriba Sakura, ya es hora de levantarse. O piensas quedarte toda la mañana en cama."
"Ya basta Kero, ya entendí. Además…" Ella lo miro extrañada, aun tratando de acostumbrar sus ojos a la luz que le dolía. "…tu qué haces despierto tan temprano? Por lo general soy yo la que debe rogarte para que te levantes"
"Es que tu hermano está haciendo el desayuno, y que crees: hay pastel!" Le respondió el pequeño ratoncito con alas muy emocionado por comer.
Sakura hiso una mueca de extrañeza ante el comentario de su amigo, le llamo la atención. "Mi hermano ya se levanto?" Pregunto ante la duda. "¿Pero pensé que hoy no tenia clases hasta la tarde Kero?"
"Así es Sakura." Le reafirmo Kero. "Pero más temprano sentí ruidos en la sala y me asome para saber de quién se trataba. Touya estaba sentando en uno de los sillones conversando con tu padre antes de que se fuera a trabajar. No quise interrumpir así que los deje solos y me vine aquí."
"¿Con mi padre? ¿Y…. no sabes de que hablaron Kero, acaso no escuchaste nada?" Sakura se mostro particularmente interesada en esta última información.
"Por supuesto que no Sakura! Como crees. Es una charla privada"
"Hay si" Se quejo Sakura. "Como si tú fueras tan respetuoso de esas cosas Kero"
La muchacha finalizo de discutir con su amigo y luego se dirigió al baño pensando en que podía ser aquello de lo que su padre y su hermano habían estado hablando. Era cierto que Sakura había estado notando que su padre, el señor Fujikata estaba actuando extraño desde que se mudaron a Tokio. Sus constantes viajes de vuelta a Tomoeda sin previo aviso y las salidas raras que él hacia sin dar demasiadas explicaciones no habían sido de gran importancia para Sakura, hasta que se hicieron cada vez más frecuentes. Además, su padre estaba nervioso la mayor parte del tiempo y se la pasaba encerrado en su cuarto más de lo normal.
Sakura se estaba sintiendo algo excluida de la vida de su padre últimamente y no sabía a qué se debía. Había intentado hablar con Touya acerca de esto una vez, pero el solo se la paso bromeando y molestándola como era costumbre y al final no obtuvo una respuesta favorable.
Pero esto ya era demasiado. Debía saber qué es lo que pasaba y debía averiguarlo pronto.
Lita no podía seguir esperando más. Hacía ya tiempo que había abandonado aquella misión que Ahome le había encomendado y debía volver cuanto antes a la época antigua para buscar a Inuyasha. Además, mientras más tiempo tardaba en llegar a su meta, mas difícil se le hacía con las constantes prohibiciones de parte de Haruka.
Pero estaba feliz de que al menos el resto de sus compañeras compartieran su forma de pensar acerca de todo este asunto y más aun, que hubieran decidido brindarle su ayuda. Sin embargo, todavía no habían quedado de acuerdo cuando es que se atreverían a viajar hacia la época antigua y no había tiempo que perder. Era mejor ir sola por ahora, al menos hasta que el resto estuviera de acuerdo.
Arribo al fin al templo Higurashi y sin molestarse en pedir permiso o localizar a la dueña de casa se hundió en ese oscuro pozo que en dos segundos la transporto al otro lado. Sin perder tiempo fue en busca de aquel muchacho que le había brindado su ayuda, sin saber por qué.
La relación entre ambos era totalmente confusa y Lita se sentía, aunque un poco más en confianza, muy condicionada por su actitud tan indiferente. Habia veces en que ella no sabía cómo tratarlo, si debía entablar una conversación o si simplemente debía quedarse callada. Por suerte para ella los acompañaba la pequeña muchachita -Lyn – con quien si podía comunicarse libremente.
Aquella niña le causaba una tremenda ternura, tan incomprensible y fuerte que en cierto aspecto había sido una de las causas por las que se negaba a abandonar su misión. La castaña sabía muy bien que una vez que localizara a Inuyasha ella no podría regresar bajo ninguna circunstancia, pues su deber era y seria siempre permanecer junto a su princesa.
Lita comprendió mucho mejor esta verdad después del último ataque a Sailor Mars. Aquel día le había quedado en claro que tan peligroso era alejarse de su época.
La castaña camino por los alrededores del bosque buscando señal de aquel muchacho, que debía admitir era bien parecido, del duendecillo verde y gracioso que siempre la miraba de mala gana y de la jovencita. Como siempre hecho un vistazo por los lugares por los que ellos rondaban y sin tardar demasiado dio al fin con ellos.
No muy lejos del lugar en donde ella se encontraba la risa de Lyn delato el lugar en donde el grupo estaba acampando y camino hacia ellos. Atravesó algunos arbustos que interrumpían su paso con sus manos, cuidando de no sufrir alguna herida con aquellas hojas y ramas que se veían filosas, y allí del otro lado se encontraba Lyn y el duendecillo que respondía al nombre de Jacken. En una de aquellas charlas que ella había entablado con Lyn esta le había comentado que Jacken estaba orgulloso de exhibir el significado de su nombre – "Mirada del mal" – cuantas veces podía.
El grupo se encontraba al juzgar por sus risas bastante alegres, o al menos Lyn ya que Jacken no solía disfrutar tanto como ella de sus juegos en los que él siempre terminaba perdiendo. Pero no estaban todos.
Como era costumbre aquel joven Sesshomaru no se encontraba en el lugar, estaba ausente. Pensativamente trato de imaginar en donde él podía estar, pero claro, eso era imposible de saber. Cada vez que Sesshomaru quería estar solo, solo mencionaba que lo esperaran en tal lugar y jamás se atrevía a mencionar, ni siquiera por mera cortesía hacia donde se dirigía o cuánto tiempo tardaría en regresar. Lita seguía perdida en sus pensamientos cuando de no muy lejos oyó que Lyn la llamaba.
"Lita!" Le grito con tal alegría al volver a verla después de varios días ausente. "Has regresado" Exclamo mientras corría a su encuentro.
Pero tal demostración de cariño de parte de Lyn ya se le había hecho natural cada vez que la volvía a ver. No podía resistirse a esa jovencita tan adorable.
"Por supuesto que he regresado! ¿Que pensaste? ¿Que iba a desaparecer de aquí así nada mas?" Le contesto cariñosamente la castaña.
Lyn le sonrió afectivamente y juguetona. Mientras un poco más allá Jacken ya se encontraba con su malhumor habitual que le provocaba verle.
Sin embargo a Lita no le molesto, ya estaba acostumbrada también a eso.
"Oye Lyn, y cuéntame. ¿Cómo has estado? A pasado demasiado, debo pedirte perdón por eso. La verdad es que he estado con varios problemas que me impedían volver…" Intentaba excusarse la castaña por su ausencia cuando noto una enorme sonrisa dibujada en el rostro de la muchachita que le indicaba que comprendía todo muy bien.
Lita le devolvió otra sonrisa con la misma calidez y entre las dos sobraban las palabras.
"Dime…" Se aventuro Lita cambiando de tema mientras miraba por los alrededores en busca de Sesshomaru, aunque ya sabía que no se encontraba presente. "…Y donde esta Sesshomaru Lyn"
"Oh, el salió hace un buen rato" Le respondió de lo más calmada ella. Era increíble como la muchachita se había adecuado tan bien a los hábitos de aquel joven que ni siquiera pensaba en reprochar por la forma tan desconsiderada en que el actuaba.
"Mi amo bonito tuvo asuntos personales que resolver" Le hablo por primera vez Jacken a Lita desde que ella había arribado. Se paro erguido junto a las muchachas y su voz sonó con altivez. Pero Lita supo que a pesar de que Jacken quería sonar lo más convincente posible era obvio que tampoco tenía la menor idea de adonde se encontraba su amo, lo cual le causo gracia, aunque actuó con naturalidad para no ponerlo en ridículo. Después de todo no quería seguir ganándose su odio.
"Bueno…" Pensó ella hablándole a Lyn principalmente pero mirando a la nada, y luego se volteo de frente a Lyn nuevamente. "… sabes Lyn, creo que iré a buscarlo. No puedo quedarme esperando aquí por él para siempre…" Decía con un tono gracioso pero a la vez enserio. "… es que de veras tengo apuro por encontrar a aquella persona que ando buscando"
Lyn frunció el seño levemente en señal de duda. "Oye Lita… y porque no nos dices el nombre de esa persona, será más fácil localizarla así"
"Puede ser, pero la persona que me mando a su búsqueda prefiere que todo se mantenga en secreto"
Y es que Lita recordaba que una noche cuando ella regresaba por aquel pozo y como siempre Ahome la esperaba sentada en aquel lugar, ella le había pedido, después de meditarlo durante un tiempo, que lo mejor sería que nadie se enterase de que Lita estaba buscando a Inuyasha, pues las noticias corrían rápido y pronto todo el mundo sabría que una chica que vestía de forma parecida a como Ahome vestía estaba buscando a aquel hibrido. Esto hacia muy fácil que Kikio supiera que Ahome había mandado a Lita y no quería alarmarla.
Ahome pensaba que posiblemente Kikio evitaría que Lita hablara con Inuyasha, y eso le disgustaba. Es por eso que Ahome le había insistido a la castaña que no revelara nada.
Aun así… ahora que Lita lo pensaba mejor, era extraño que Kikio quisiera hacer lo que Ahome decía. Ella no conocía a la sacerdotisa pero había oído de Rei, su más grande fan, algunas de sus historias y no parecía esa clase de mujer.
El por que de la negativa de Ahome la desconcertaba, pero decidió no perder más tiempo tratando de averiguar algo que podría saber después.
"Regresare pronto Lyn" Le comunico a la jovencita mientras comenzaba a caminar.
"Espera un segundo mujer" Le reto Jacken. "Adonde crees que vas muchachita insolente" El rostro de Jacken parecía que iba a estallar de la furia. Le había dirigido a Lita una mirada aterradora que no paraba de sostenerle tratando de intimidarla, pero esta solo se quedo mirándolo desconcertada. "¿Acaso crees que te dejare ir en busca de mi amo?" El ambiente se tensiono "¿Quién te crees tú para disponer de sus servicios cuando te dé la gana? Te enseñare a respetar yo….."
"Ya basta señor Jacken…" Lyn se paró a su lado bastante seria cortando su discurso. El duendecillo verde había colmado su paciencia. "Es suficiente, ya no esté molestando a Lita y compórtese como un hombrecito mayor"
La escena había pasado de tensa a una totalmente divertida para Lita cuando vio que Lyn le ponía los puntos sobre las íes a Jacken. Sonrió divertida y luego reanudo su la marcha mientras escuchaba la graciosa pelea entre Jacken y Lyn que se disputaba a sus espaldas.
Mientras caminaba por el bosque la imagen de Sesshomaru cruzo por su cabeza de un momento a otro. Ella comenzó a pensar en él y en algunas de sus reacciones que más le molestaban, pero más que eso, que más le intrigaban. Ese sujeto era de veras un misterio para ella. Nunca había conocido a alguien que se le pareciera. Era apuesto a su juzgar, muy guapo, pero definitivamente arrogante y con un mal carácter.
Su mente divagaba tratando de clasificar sus aspectos, lo malos sobresalían. Sin embargo Lita podía reconocer algunos de sus gestos amables (aunque eran pocos). Recordaba por ejemplo el hecho de decidiera ayudarle así y nada más, sin explicaciones ni preguntas incomodas y sin siquiera conocerla; o aquella vez que le había advertido de la tormenta que llegaría cuando estaba a punto de marcharse. El chaparrón la hubiera alcanzado a mucho de llegar al pozo.
Sin duda había sido bastante considerado, pero aun así… "Porque tiene que ser tan frio!" Se le escapo en voz alta sin darse cuenta. Su frase retumbo entre los arboles del bosque y se oyó incluso más fuerte de lo que hubiese querido. Se sintió apenada.
Al volver en si se dio cuenta de que había estado caminando sin rumbo fijo durante un largo rato, no fue capaz de calcular cuánto exactamente pero repentinamente se encontró cerca de una cascada a la que no pudo ver pero si reconocer por el sonido del agua cayendo. La cascada se hallaba oculta detrás de un par de enormes arboles y cientos de arbustos.
Lita pasó a través de ellos esquivándolos lo más que pudo. Entonces se encontró a un costado de esta. Era un hermoso lugar con una cascada impresionantemente alta y a sus pies un pequeño rio que continuaba. La cortina de agua descendía haciendo un gran estruendo pero aun así tenía un sonido que no aturdía. Al llegar abajo el agua que golpeaba fuertemente formaba una bonita espuma que la más suave brisa se llevaba y esparcía a un costado en forma de un refrescante roció.
El lugar era adorable pensó Lita y recorrió con su vista todo el sitio atónita por la hermosura. Entonces algo surgió del agua a unos muchos metros de ella. Lita se tensiono.
"Ah!" Inhalo con exaspero. De repente sus ojos se abrieron con tal magnitud que parecía que las orbitas se le saldrían de sus cuencas. Sesshomaru se encontraba en el lugar tomando un baño. Solo había asomado una parte de su cabeza fuera del agua pero era imposible no reconocerlo. Su cara enrojeció por completo y se cubrió la boca con una mano para ahogar un grito.
No podía creer lo que veía! Estaba estática y sin poder moverse. Tenía miedo de que al más mínimo movimiento de su cuerpo Sesshomaru se alertaría de su presencia. No sabía que hacer! Como esconderse cuando estaba completamente al descubierto!
Pero él no se había percatado de que ella estaba ahí.
Seguidamente saco por completo su cabeza del agua y después su cuerpo dejando que el agua le cubriera de la cintura para abajo. La escena parecía en cámara lenta. Lita se tensiono aun mas. Sesshomaru se acicalaba el largo cabello blanco y lo tiro hacia atrás dejando su torso al descubierto.
Para ese entonces el rostro de Lita se había enrojecido tanto de la pena que si alguien la viera pensaría que tenía fiebre. Pero no pudo dejar de verlo.
Se veía tan guapo, con su torso musculoso tan atractivo a la vista que parecía casi un pecado apartarla de él. Sus movimientos tan seductores al echarse agua a sí mismo con las manos la atraparon aun más y su cabello mojado lo hacía incluso más espectacular. Se sentía en un sueño. Lita no podía creer que ese muchacho tan arrogante fuera tan endemoniadamente apuesto.
Mantenía la vista fija en el. Tan hipnotizada estaba que no se dio cuenta de que la mochila con las provisiones del día que llevaba en la mano se resbalo de esta. La mochila cayó al suelo y las cosas dentro se desparramaron provocando el sonido tan temido que la delato.
Sesshomaru levanto al instante su vista en dirección a Lita y esta no pudo sostenerle la mirada ni un segundo, inmediatamente se volteo dándole la espalda. Sus mejillas quemaban insoportablemente al saber que la había descubierto. Le temblaba todo su cuerpo.
"Perdón, perdón! Lo lamento, Lo siento tanto!" Intentaba desesperadamente de excusarse "Yyo..Yo…" Sus palabras salían cortadas a causa de la vergüenza. "Yo no quise… no estaba espiándote" Lita cerró los ojos fuertemente pensando en que cada cosa que decía parecía empeorarlo más. Aun sin abrir sus ojos, recogió como pudo las cosas, las coloco en su mochila y desapareció como un rayo entre los árboles.
Mientras, en el agua aun seguía Sesshomaru sin entender nada de lo que había pasado y sin oportunidad de abrir la boca para decirle algo. Pero se sintió muy avergonzado.
De haber sido otra persona la que hubiera molestado la tranquilidad de su baño, probablemente se hubiera enojado mucho, se hubiera enfurecido. Pero se quedo atónito y sin posibilidad de reaccionar al saber que se trataba de Lita. Se sintió terriblemente avergonzado.
Ahí estaba otra vez esa joven que le modificaba todos sus ideales, esa muchacha que hacía que actuara sin control, lo cual le irritaba tremendamente. No podía creer que estuviera de vuelta. Habia pensado que sin ella presente podía por fin olvidarse de aquel sentimiento que lo embargaba, de aquella mezcla de sentimientos que desconocía y que no le gustaban para nada.
Pero debía admitir que le hacían sentir bien… muy bien.
Eran ya como las diez de la mañana y Serena no pretendía despertar. Luna la observaba desde un rincón al lado de su cama y suspiraba con rendición. Ella pensaba que Serena no cambiaria jamás de no ser porque sabía que si todo salía bien en el futuro Serena se convertiría en una gran reina, demasiado distinta a la torpe muchacha que era ahora.
De repente ella arrugo la piel de su frente y Luna supo que estaba soñando. Estaba a punto de saltarle encima y despertarla de un susto pero decidió no molestarla todavía.
Serena se movió dándole la espalda a la gata azul pero no se quedo en esa posición por mucho, siguió moviéndose por toda la cama dando vueltas sin descanso. Luna la observo con curiosidad. Hubiera jurado que la escucho pronunciar una frase, pero era casi inaudible, hasta que la repitió.
"Quien… quien…" Hablaba dormida pero no parecía alterada. "Quienes son. No logro ver" Repitió.
Serena estaba teniendo aquel mismo sueño que se repetía regularmente. Veía a dos personas, frente a frente, demasiado juntas a lo largo de un pasillo. Pero no lograba distinguir de quienes se trataba. Sus caras estaban borrosas pero se le hacían muy familiares.
A pesar de que era el mismo sueño no se lo había comentado a nadie, ni siquiera a Darien. No pensaba que fuera demasiado interesante o que pudiera significar algo relevante.
"Quienes son" Volvió a repetir una vez más. La escena era la misma de siempre. Dos personas frente a frente en ese largo pasillo. Pero esta vez sus caras comenzaron a aclararse, lo borroso estaba desapareciendo. Arrugo su frente aun más. Parecía que intentaba ver de quienes se trataba, al menos en el sueño.
Luna la miraba desconcertada, esperando alguna pista que le digiera sobre que estaba soñando… entonces Serena se la dio.
Aun dormida su rostro demostró asombro. "Rei!" Pronuncio claramente.
Luna entendía cada vez menos. "¿Rei?" Repitió después de ella.
"¿Rei …?" Volvió a hablar Serena dormida. Para entonces Luna estaba más que intrigada. Salto sobre la cama y se sentó sobre las piernas de la rubia que había tomado una posición de espaldas con la cara al techo.
"¿Rei y quien Serena? Dilo" Le gritoneo a pesar de que estaba dormida.
"No puede ser!" Grito Serena despertándose bruscamente y levantándose hasta quedarse sentada en la cama. Al abrir los ojos lo próximo que vio fue el rostro pedigüeño de Luna.
"Ahhhhh!" Grito Serena al ver a la gata con su rostro a escasos centímetros del de ella que la tomo por sorpresa.
"Oye, que te sucede. Cálmate Serena" Le reclamo mirándola como si estuviera loca.
"Que te sucede a ti Luna! Porque me asustaste de esa manera!"
"Que infantil eres. Ya cállate" Le obligo. Pero Serena no pareció escuchar ese último comentario. Se había quedado pensando en ese sueño, más bien analizándolo detenidamente.
"Sobre que soñabas Serena, cuéntame" Exigió Luna más que preguntar.
Serena volvió en sí y dudo ante la pregunta de Luna. No podía contarle, no sobre eso, asique le mintió.
"En nada Luna, era un tonto sueño"
"No me quieras engañar Serena. Te oí nombrar a Rei" Luna hablaba con un tono desafiante y Serena se sentía acorralada por ella. Aun así no podía contarle lo que sabía, lo que se acababa de enterar… o más bien… lo que acababa de recordar, asique simplemente le mintió.
"Solo…" Vacilo. "Soñaba que Rei quería pegarme por unos dulces que le robe" Le dijo llevándose una mano detrás de la cabeza, divertida esbozando una gran sonrisa para disuadirla.
Luna la miro con desencanto y una vez más suspiro hondo. "Valla Serena, no puedes dejar de ser una niña" Le hablo con descortesía y luego se marcho de la habitación.
Una vez sola Serena borro su sonrisa y sus facciones se tiñeron de duda y preocupación. Se quedo pensativa nuevamente. Recorrió con el pensamiento aquel sueño, o más bien aquel recuerdo. Todavía estaba fresco en su memoria y se hablo para sí misma. "No puedo decírselo, a ninguna de ellas. No me corresponde. Aunque…" Se interrumpió pensando. "…tienen derecho a saber"
Sus ojos recorrieron su habitación sin siquiera saber que veían, estaba demasiado concentrada en sus pensamientos, su mente estaba en otra parte. Se debatía entre que era mejor hacer. Entonces la mejor idea llego a su mente.
"Artemis!" Articulo. "Debo hablar con el"
Se levanto de un salto de la cama y salió dispara al baño, se aseo lo más rápido que pudo, se vistió y bajo las escaleras de a dos peldaños para llegar más rápido abajo. Tomo la perilla de la puerta de entrada y antes de girarla se despidió de su madre que salía de la cocina ofreciéndole el desayuno.
"¿Serena adónde vas?" Le pregunto mama Ikuko mientras ella se alejaba rápidamente.
"Voy a casa de Mina! Vuelvo más tarde!" Le comunico desde lejos.
Serena corrió lo más rápido que pudo para llegar a casa de Mina a buscar a Artemis. En su mente todavía seguía debatiéndose sobre que debía hacer.
"Ojala este allí. Debo hablar lo antes posible con él. Pero…¿ y si el todavía no lo recuerda? ¿Sera que también sus recuerdos fueron borrados? Agito su cabeza negando mientras aun corría por el asfalto de la ciudad. "No, no lo creo. Seguramente el ya lo sabe todo. ¿Pero si es así porque no nos menciono nada? Todo hubiera sido menos extraño.
Continúo corriendo hasta llegar a casa de Mina y se detuvo en la puerta de su apartamento para tomar un poco de aire y descansar un momento. Cuando se hubo recuperado golpeo la puerta con el puño firme para que la oyeran claramente.
Mina abrió la puerta y al verla le mostro una amplia sonrisa al mismo momento que la saludaba.
"Ah, hola Serena. Pasa" Le ofreció atentamente.
"Ahh… si Mina. Escucha ¿Esta Artemis?"
"¿Artemis? No Serena, lo siento. No lo he visto esta mañana" Le respondió la rubia sin notar que Serena tenia apuro por encontrar al gato blanco.
"¿Y para que lo necesitas?" Sus facciones mostraron picardía. "Ahhh! Con que es algo acerca de Luna verdad?" Serena no entendió de qué estaba hablando su amiga. "Esos dos gatitos están en algo. Lo sospechaba!" Serena se confundió aun más. "Cuando se trata de amor a Mina Aino no se le escapa nada!"
Serena observo a Mina como si ella estuviera loca. Llevo su mano derecha sobre la frente de la otra rubia y le arrojo su comentario. "Mina, creo que estas enloqueciendo" Ella frunció el seño, señal de que no le había agradado mucho su comentario.
"Oye. ¿Sabes dónde puedo encontrarlo?" Le pregunto impacientándose un poco.
"La verdad no tengo idea Serena. Pero eso no importa ahora." Le dijo Mina tomándola de la mano. "Tenemos que irnos, se nos hace tarde"
Serena se sintió confundida. "¿Ah? ¿Qué! ¿Irnos ahora! ¿A dónde?"
"¿Cómo? ¿Ya lo olvidaste Serena? Tú fuiste la de la idea"
"Oye de que idea hablas. No entiendo.
"Las demás están esperándonos en el templo Hikawa. Quedamos en que nos reuniríamos para acordar un día para viajar a esa época antigua y ayudar a Lita a buscar a ese joven, Inuyasha. ¿Serena no lo recuerdas?"
"Lo había olvidado por completo!" Se alerto Serena al recordarlo todo.
Mina cerró la puerta de su casa con llave y ambas corrieron apresuradas hasta el templo Hikawa donde las esperaban. Serena sabia que el tema a discutirse en aquella reunión era de suma importancia, pero aun así no podía apartar sus pensamientos de aquello que había vuelto a su mente.
Caminando en soledad por la ciudad iba Touya perdido en sus pensamientos. La charla con su padre esa mañana había sido algo exhaustiva. Se había atrevido a hablarle al señor Fujikata de frente, a confrontarlo para que le confesara la verdad de su ausencia constante, no solo física. También estaba ausente aun cuando estaba en casa. Touya había obtenido las respuestas que quería y lo había aconsejado acerca de lo que debía hacer con su hermana Sakura. Le había dicho que debía ser sincero con ella y que debía confesarle toda la verdad. Pero Touya sabía muy bien que sería algo difícil para su hermana y que los nervios de su padre se lo hacían aun más difícil para él.
Como hermano mayor sentía que debía ocuparse de ese asunto tan delicado como si fuera propio y eso lo ponía aun más exhausto.
Pero había algo más que ocupaba su mente. Y es que todavía después de varios días seguía pensando acerca de lo sucedido con aquella muchacha. Sentía que ella había cambiado algo en el, o más bien que le había devuelto algo. Fuera lo que fuera se sentía diferente y muy confundido. El necesitaba aclarar sus dudas y solo su amigo podía ayudarle. Ya no podía posponerlo más.
Touya cambio el rumbo de su caminata y se dirigió a casa de Yukito. Habia llegado el momento de entender con claridad. Sabía que Yukito estaba en la misma situación, por lo que al menos entre los dos tratarían de sacar conclusiones. Esperaba que así fuera.
"Touya!" Alguien le llamo a sus espaldas. "iuju, Touya. Por aquí!" El castaño miro por sobre su hombro y reconoció a Satoru llamándole. Se deprimió. No tenia ánimos para ella ahora y quería llegar cuanto antes con su amigo, asique cuando ella finalmente lo alcanzo, él la saludo casi groseramente en un intento por que se alejara sola. Pero Satoru no tenía esa intención.
Ella le regalo una amplia sonrisa mostrándole casi todos sus dientes y lo saludo casi gritándole de la emoción.
"Hola Touya! ¿Como te encuentras hoy? La chica de cabello negro y blanco estaba realmente emocionada de verle.
"Hola Satoru" Respondió el fríamente. "Sabes… estoy algo apurado en este momento. Debo llegar a casa de Yukito lo más rápido posible…"
"Yo puedo acompañarte si quieres!" Le interrumpió y se abalanzo sobre su brazo derecho apoyando se cabeza sobre su hombro y sosteniendo con firmezas el brazo de Touya sin intenciones de soltarlo. El se sintió incomodo.
"Ahh… Satoru…" Intentaba alejarla. "De veras tengo que llegar a verlo. Conversamos otro día ¿Si?" Sin esperar una respuesta de parte de la chica él se alejo corriendo."
Satoru se quedo perpleja ante semejante actuación y se vio desilusionada mientras veía a Touya alejarse corriendo. Sus ojos demostraron rabia y repentinamente un brillo se vio en ellos iluminándolos al mismo tiempo que pronunciaba con voz más áspera. "Serás mío Touya Kinomoto. Ya lo veras"
Touya corrió por las calles esquivando peatones para no chocarse con ellos. No tardo tanto en olvidarse de Satoru y que su mente se inundara de imágenes acerca de aquel día y de esa joven a la que escucho nombraban como Sailor Mars. No podía dejar de pensar en sus ojos cuando la sostuvo entre sus brazos, abatidos por el dolor y agotados por la lucha, pero feliz de verlo allí.
Sentía una chispa de electricidad en su estomago cada vez que recordaba. Pero la confusión seguía en su mente. ¿Quién era ella? ¿Por qué había sentido ese miedo tan aterrador aquel día y cuando vio que peligraba su vida si ni siquiera la conocía? Y ese signo en su mano que ardió por segunda vez… ¿Que significaba?
Sus pensamientos lo volvían loco, corría ahora con más velocidad. Debía llegar a casa de Yukito pronto o se volvería aun más loco.
Seiya yacía recostado en su cama mirando hacia la nada. Jugaba tercamente con sus dedos mientras pensaba. Se sentía deprimido. Hubiera jurado que su viaje de regreso a la Tierra seria más feliz, que el verla a ella le haría sumamente más feliz. Y no es que no lo fuera. Habría dado su vida por verla al menos una vez más.
Lo que en realidad le deprimía era que esta vez las cosas entre ambos serian diferentes a la última vez. Los limites entre ambos no se harían más difusos, todo lo contrario, esta vez estaban más marcados que nunca. Darien estaba en Tokio, junto a ella esta vez, y el no podía tener a Serena tan cerca como antes.
Le dolía pensar que aunque pasaría más tiempo al pendiente de ella, no estaría tan cerca. Si alguna vez pensó de que cavia la posibilidad de que ella lo amara, esta vez era más remota que nunca.
Habían posibilidades! Eso quería creer, pero como saberlo. La única que tenia aquella respuesta era ella. Serena tendría que disipar sus dudas, o de lo contrario trabajar junto a ella sería una pesadilla. Prefería las cosas en claro, sin dudas que lo contrariaran. Tenía que verla ahora.
Finalmente decidido se levanto de su cama, se vistió y se reunió en el comedor con sus hermanos. Ambos desayunaban. Los miro pero sin verlos, todavía seguía pensando. Si se encontraba con ella ¿Qué le diría? ¿Cuáles serian las palabras correctas?
"Seiya ¿desayunas con nosotros?" Pregunto Yaten mientras se untaba una tostada con mermelada. Taiki lo miro esperando una respuesta, pero su hermano no se las dio. Estaba demasiado concentrado que ni siquiera los oyó.
"Seiya… Seiya!" Se volvió insistente Yaten y lo saco de trance.
"¿Ah? … Si, desayuno con ustedes."
"¿Que te sucede? No pareces tu." Le remarco Taiki
"Taiki tiene razón. Últimamente pareces zombi. Te la pasas en las nubes"
"Noo! Claro que no Yaten!" Trato de esconder lo que ya había salido a la luz.
"Seguramente se trate de Serena" Golpe bajo de parte de Taiki. Seiya no se lo espero. Obviamente sus hermanos le conocían bastante bien.
"Todavía piensas en ella, ¿verdad Seiya?" Inquirió Yaten queriendo realmente saber. El que su hermano estuviera enamorado de ella no le caía en gracia para nada, pero lo último que quería era criticarle. De verdad quería ayudarle.
Seiya ladeo la cabeza ante la pregunta de su hermano. Sabía que se preocupaban por él, pero eso era precisamente lo el que trataba de evitar al no contarles nada.
Taiki le hablo "Si intentas ocultárnoslo, pues de nada sirve Seiya. Podemos verlo en tu rostro"
"No es su problemas muchachos. No deberían repararse en mi"
"Eres nuestro hermano Seiya…"
"Puedo arreglarlo solo!" Interrumpió el morocho de pelo largo con énfasis y enfado. Se levanto de la mesa sin probar bocado y ofendido se retiro del apartamento.
Sus hermanos se preocuparon aun más. Seiya nunca se había comportado de esa manera con ellos. Todo este asunto le estaba alterando de más, y Taiki ya empezaba a pensar que después de todo no había sido tan buena idea unirse a Sailor Moon y a las demás.
Del otro lado en la época antigua Lita se había resguardado apoyada contra en tronco de un gran árbol. Pretendía esconderse en el bosque. Habían pasado ya varios minutos desde aquel incidente a los pies de la cascada pero ella no conseguía que su corazón parara de latir tan fuertemente y que la pena que sentía al saber que Sesshomaru la había visto mirándolo se desvaneciera.
De hecho crecía aun más. ¿Qué le diría? ¿Cómo lo vería ahora a la cara? El solo pensar que todavía tenía que viajar con él durante todo el día le daba escalofríos. Pensó en irse, volver más tarde o quizás al día siguiente. Pero no podía. Estaba allí para localizar a Inuyasha lo más rápido posible y no podía perder otro día. Tendría que enfrentarlo, pero la sola idea de pensarlo la acobardaba aun más. Que podía hacer?
Se incorporo de aquel árbol y se determino a regresar donde Lyn y Jacken. Tendría que esperar a que el regresara para comenzar el viaje, justamente lo que no quería hacer. Pero la verdad ella no tenía el valor para regresar a los pies de la cascada y exigirle que se apresurara.
Camino solo dos pasos cuando frente a ella apareció de entre los arboles el mismo Sesshomaru. Lita se inmovilizo, sus mejillas se colorearon de inmediato y no supo que decirle.
Sesshomaru tampoco esperaba encontrársela en ese lugar, se sintió avergonzado una vez mas y antes de que su rostro lo acusara, aparto la vista de Lita y mirando hacia otro lugar rompió el silencio incomodo que se había creado.
"Si quieres que empecemos de inmediato apresúrate" Le hablo fríamente tratando de ocultar lo mas que pudo el nerviosismo que le causaba la muchacha y la situación. Acto seguido se dio media vuelta y comenzó a caminar dándole la espalda. Usualmente Lita odiaba que hiciera eso, era de tan mala educación. Pero esta vez no le importo en lo más mínimo que lo hiciera.
Lita lo siguió a una distancia razonable, ni muy cerca para no verle a la cara, ni muy lejos como para perderse.
No estaban a mucho del lugar en donde Lyn y Jacken aun los esperaban. Al llegar Jacken seguía de mal humor y Lyn tan risueña como siempre. Ella fue la primera en verlos.
"Señor Jacken, señor Jacken ya volvieron" Le aviso al duendecillo que se paro rápidamente de su lugar y se dirigió a Sesshomaru totalmente irritado.
"Amo bonito intente advertirle a esta muchacha que no se atreviera a molestarlo pero no me escucho. Esa muchacha insolente todavía pretende que la siga ayudando en su búsqueda…"
"Jacken, ya cállate" Le interrumpió Sesshomaru sin prestar atención a lo que el loco duendecillo le comentaba, con una orden que impidió que este quisiera volver a hablarle por un rato"
"Señor Sesshomaru" Le hablo Lyn al indiferente muchacho, aun así ella no pareció notarlo. "Lita ha vuelto aquí intentando encontrar a esa persona…"
Sesshomaru no volteo a verla pero si prestaba atención a lo que la jovencita le decía, y lita pensó que se desvanecería de la vergüenza.
"… y ella necesita encontrarlo ahora." La castaña sintió incluso más vergüenza y sus músculos se tensionaron.
"No Lyn, no…" Se adelanto unos pasos hasta la muchachita e intento callarla. "No hace falta! Jajá!..." Rio nerviosa mientras miraba de reojo a Sesshomaru. Estaba en un apuro terrible. Lyn no debió decir eso! Después de lo que había pasado a los pies de la cascada, lo último que ella quería era irritar a Sesshomaru apresurándolo.
Sesshomaru le devolvió una mirada de nada, sus ojos estaban inexpresivos, pero ella no lo miraba. No se atrevía a mirarle a los ojos. Pero sus ojos clavados en ella eran insistentes.
El joven de cabello largo no podía evitar no mirarla, más allá de lo que se discutía en el lugar el perdía la concentración fácilmente al solo verla. Quería descubrirla, descubrir que demonios tenía ella que le llamaba tanto la atención.
Entonces Lita levanto su vista ante su mirada persistente, lista para reprochar si él quería oír explicaciones, y sus ojos se encontraron.
"Esos ojos verdes" Pensó antes de caer en la cuenta de la situación. Entonces aparto la vista apenada. Y balbuceo dirigiéndose a ella pero mirando hacia otro lado.
" Em-empezaremos el viaje ahora" Lita torció el seño. Se sintió confundida, en otra dimensión. Jamás imagino que él tendría el gesto… y la amabilidad de asentir a su petición sin reproche alguno!
Sin duda alguna Sesshomaru era una persona tan compleja que quizás nadie podría llegar a conocerlo por completo. ¿Podía ser alguien tan impredecible? No era posible.
"Jacken, Lyn, vámonos" Ordeno caminando delante de todos.
La alta muchacha frunció la frente con irritación "Vaya, que sujeto tan fanfarrón"
"Vámonos Lita!" Le hablo alegre Lyn demostrándole una linda sonrisa que la puso de mejor humor.
"Si, vamos" Y los cuatro emprendieron nuevamente ese viaje pospuesto durante varios días con Sesshomaru caminando al frente del grupo, Jacken justo detrás de él guiando a Ah Hun y las dos muchachas marchando a su lado.
Sin demorarse demasiado y sin siquiera darse cuenta Touya ya había arribado a casa de Yukito. Para su sorpresa se encontraba parado frente a su puerta a punto de llamar. No tenía idea de cuánto llevaba parado ahí debido a que sus pensamientos habían inundado su mente desde que dejo atrás a Satoru. A ella ya ni la recordaba, pero en su lugar estaba Sailor Mars haciendo de la suyas con la pobre alma del muchacho.
Respiro hondo tratando de recobrar el aliento y la compostura para cuando la puerta de la casa se abriera y su amigo lo recibiera normalmente. Una vez listo llamo a la puerta con dos suaves golpecitos con bastante intensidad para que fueran escuchados. Pocos segundos después la puerta se abrió y Yukito apareció en la puerta de entrada.
Su recibimiento no fue el de siempre, con una sonrisa muy amplia cada vez que su mejor amigo iba a visitarle, por el contrario, tenía su rostro serio pero sus ojos demostraban ansias. Touya percibió esa nueva postura de su amigo, pero no le critico, pues bien sabía que Yukito había estado esperándole para lo mismo para lo que él estaba ahí.
"Adelante" Le permitió. Su voz era seca pero aun así amistosa. Touya entro en la casa y tomo asiento en el sofá de siempre. "Sabia que no tardarías mucho en venir"
"¿Por qué no fuiste tú a buscarme?" Ahora el morocho estaba empezando a sentirse molesto.
Yukito, que estaba sentado a su lado trato de excusarse. "No estaba seguro de que estuvieras listo…"
"Listo para que!" Lo interrumpió Touya con la voz un poco más elevada y las cejas reunidas en el medio de su frente en señal de enojo. "Que es lo que sabes tú Yukito que yo no sé! Dime por favor!"
"No se demasiado Touya" Yukito no había perdido su postura. Su voz era calma aunque su amigo casi gritaba. "Te vi quejarte del dolor aquella vez en el templo de Rei, la amiga de Amy y…"
"¿El ardor en mi mano? ¿Te refieres a eso?" Touya parecía ahora menos enfadado y más interesado.
"Si, me refiero a eso." Yukito se paró de su lugar y camino por la sala, haciendo tiempo para elegir las palabras correctas para comunicarle que era lo poco que el sabia acerca de lo que les estaba ocurriendo.
Touya lo miro impaciente, viéndolo caminar de un lado a otro. Y el finalmente hablo.
"Me sucedió lo mismo hacen ya varios días, mientras caminaba por la calle a la salida de la universidad después de acompañar a Amy a su casa." Recordaba todo con claridad y lo rápido que todo había sucedido. "El mismo ardor apareció en mi mano, seguido de un símbolo que no pude reconocer…" Explicaba. Esto último salió de su boca con un dejo de irritación. "Me transforme en ese instante. Yue apareció de la nada. También un extraño sentimiento me embargo, algo que no fui capaz de controlar. Me sentí arrastrado por él y me obligo a ir hacia donde ella se encontraba"
Touya se tensiono. Dos cosas habían hecho un clic en el. La primera era ese sentimiento que Yukito describía. Sin duda era lo mismo que él había sentido. Y la segunda le genero duda, por lo que soltó de su boca.
"¿Ella?" Le pregunto intrigado. "¿Quién es ella Yukito?"
El muchacho de cabello grisáceo llevo ambas manos a su cabeza y la presiono con amargura. "No lo sé, no puedo recordarlo"
"¿Recordarlo?" La conversación se volvió aun más extraña. "¿Deberías recordala? Entonces… tú la conociste antes.
Yukito soltó su cabeza y se sentó nuevamente junto a su amigo mirándolo. "No lo sé Touya, no estoy seguro. Pero estaba aquella noche en el Estadio Principal de la ciudad. Creo que es amiga de aquella muchacha a la que rescataste."
El nombrarla le hiso recordar a Touya una vez mas lo vivido junto a esa joven. Como si no hubiera tenido ya bastante en su camino a casa de Yukito.
"¿Quiénes son ellas?" Formulo la pregunta más que nada para sí mismo.
"Se que a ti te está pasando lo mismo." Touya volvió la cabeza hacia su amigo que miraba el suelo, con sus brazos apoyados en sus piernas y sus manos entrecruzadas. "No le di mucha importancia en el templo Hikawa, no entendí muy bien en aquel momento que te estaba ocurriendo. Pero la noche del concierto…" Yukito se volvió y miro una vez más a su amigo. "… cuando tu mano ardió incluso pude ver que se formaba ese signo de color rojo en tu palma, y tu rostro me lo dijo todo."
"Por eso corriste detrás mío sin siquiera preguntar por que yo reaccionaba así" Ahora Touya lo entendía mejor, al menos la reacción de Yukito ante su comportamiento tan irregular. El asintió.
"Me recordaste a mí en la misma situación. No tenia por que detenerte y perdirte explicaciones si sabía muy bien que tenias urgencia de llegar a donde quiera que ese sentimiento te arrastraba."
Touya se sintió alegre de haber por fin decidido hablar con Yukito. No le quitaba todas sus dudas, pero al menos era algo. Ahora sabía que no estaba solo en esto nuevo que le estaba ocurriendo.
"Oye Yukito… ¿y acaso te ha pasado otras veces? Me refiero a lo de aquel símbolo."
Yukito se quedo pensativo por un momento. "De hecho fue esa misma noche en el estadio" Touya se sorprendió. "Sucedió un poco después de que te pasara a ti. Fue lo mismo, el mismo impulso incluso el mismo miedo…"
"¿Miedo?" Interrumpió Touya.
"Miedo a que le sucediera algo a ella… a Sailor Mercury." Yukito no entendía por que le estaba contando esto último, no tenía importancia, al menos para Touya. Eso ya era algo personal.
"Sailor Mercury!… Entonces ese es su nombre." No era una pregunta. Yukito asintió con la cabeza.
El morocho se sintió intrigado. Habia notado que las dos tenían nombres similares. ¿Acaso eso era relevante? ¿Quiénes eran ellas? Las dudas ahora se acumulaban, había logrado disipar algunas pero nuevas dudas habían surgido y necesitaban ser respondidas cuanto antes.
En el Templo Hikawa la habitación de Rei se encontraba atestada de gente. Pero a pesar de esto el silencio reinaba. De vez en cuando el abuelo Hino pasaba por el lugar ofreciendo algo de tomar. Ya se había hecho común para el ver a todas las muchachas, incluso a Haruka, Michiru, Setsuna y Hotaru ahí, por eso no le pareció extraño en lo mas mínimo. Las muchachas se reunían en casa de Rei constantemente para hablar sobre asuntos de "trabajo". Y hoy también estaba Darien.
Todo el mundo esperaba con impaciencia la llegada de las tres que faltaban: Mina, Serena y Lita. Las dos primeras no tardaron demasiado en aparecer, agitadas de tanto correr para llegar a tiempo, pero Lita no estaba con ellas.
Las miradas de sus amigas impacientes se posaron sobre ambas y las acusaron silenciosamente, solo Rei las reprimió verbalmente.
"Donde se supone que estaban ustedes dos!" Rei se cruzo de brazos viéndolas incesante. "Usualmente no me sorprendería que llegues tarde Serena, pero se supone que TU organizaste esta reunión" Esta afirmación hizo que la rubia de coletas se sintiera muy avergonzada por haber olvidado por completo la reunión.
Se llevo un brazo detrás de la cabeza y pidió perdón. Y entonces vio a Artemis. Estaba también en la reunión. El solo verlo le recordó el apuro que había tenido por hablar con él hacia unos momentos. Pero no se dirigió hasta el. Sabía que no era el mejor momento para hablar de aquello tan delicado. Hablaría después con él.
Camino hasta Darien, le dedico una sonrisa de amor y luego sin emitir palabra se arrojo a él envolviendo su cintura con sus brazos. Él le devolvió la misma cálida sonrisa y la abrazó con intensidad.
"¿Lita no está con ustedes? Pensé que este tema le interesaba particularmente." Interrogo Setsuna dirigiéndose a las dos rubias recién llegadas.
"No, de hecho no hemos hablado con ella desde ayer" Respondió Mina. "Pensé que sería la primera en aparecer."
"Ja! No me sorprende que se haya ido sola a aquella época. En lo que a mí respecta parece que nosotras no contamos para nada en el mundo de Lita" Emitió duramente Haruka.
Últimamente decía las cosas despiadadamente. Su comportamiento era demasiado hostil todo el tiempo, con las Inners, pero principalmente con la castaña.
Sus compañeras Setsuna , Michiru y Hotaru creían comprender que se debía a los celos que ella tenía por las Inners, como Hotaru había explicado, pero últimamente estaba siendo incluso despiadada al referirse a ellas.
"Haruka, no creo que Lita piense de esa manera. Solo quiere hacer las cosas lo más rápido posible" La defendió la peliazul, lo más que pudo.
Mina se adelanto unos pasos para emitir su opinión "Estoy de acuerdo con Amy, somos un equipo y ella nunca traicionaría a su equipo."
"Ya es suficiente muchachas" Trato de calmarlas Michiru que parecía algo molesta, cansada de oír tontas discusiones cada vez que todas se reunían. Le lanzo una mirada de reprimenda a Haruka. Michiru se había dado cuenta de que estas discusiones eran siempre causadas por ella y su comportamiento tan estúpido. "Si Lita ya se marcho a la otra época entonces no creo que haya mucho que decidir"
Todas la miraron extrañadas.
"¿Que quieres decir con eso Michiru?" Pregunto Serena, que todavía seguía amarrada a Darien.
"Que creo que es hora de marcharnos nosotros también"
Darien intervino. "¿Te refieres a viajar ahora?"
"Sería lo más conveniente princesa" Hotaru todavía no habia cesado de llamarle asi y tratarla con demasiado respeto, lo cual hacia a Serena ponerse incomoda. A pesar del tiempo ella no lograba acostumbrarse al respeto con el que algunas veces las Outers la trataban. Pero esto ocurria solamente cuando se trataba de temas de trabajo. El resto del tiempo ellas usualmente la llamaban por su nombre. "Tengo la impresión de que estos ataques que están ocurriendo ahora pronto culminaran en algo mayor"
Las palabras de Hotaru hizo que la sangre de todos se helara. Serena se sintió nerviosa y esto le ayudo a decidir que ellas tenían razón. Lo mejor sería acabar con aquella misión de Lita lo más rápido posible para regresar cuanto antes y ocuparse del asunto en esta época.
"Está bien" Emitió Serena sin vacilar. Las palabras le salieron firmes, señal de que era una decisión tomada e irrefutable. Esto le sorprendió incluso a ella misma. "Nos vamos ahora"
Nadie discutió, pero Michiru interrumpió. "Antes…" Hesito. ¿Debía decirlo? Si. Era necesario comunicar toda información que ella poseyera. Recordó las palabras de Mina minutos antes cuando discutía con Haruka: "…somos un equipo, ella nunca traicionaría a su equipo" Mina tenía razón, eran un equipo y no podía traicionarles al ocultarles información. "Hay algo que debo comunicarles, algo que he visto en mi espejo."
Haruka palideció. Michiru le había jurado que no les contaría nada, ¿Por qué la estaba traicionando ahora?
Michiru ni siquiera la miro. No hacía falta, sabía lo que su amiga estaría pensando. Se sintió algo culpable pero ella debía hacer lo correcto.
La de cabello aguamarino hizo aparecer su espejo mágico, su talismán y las demás se acercaron a él con curiosidad. Michiru espero hasta que aquella imagen apareciera, aquella que también Setsuna había tenido oportunidad de ver. Luego volteo su espejo hacia el resto de sus compañeras y les mostro explicándoles.
"Descubrí que aquel mazo de cartas que les mostré cuando les conté de la perla en mi espejo…" Todas recordaban aquello. El espejo mostraba esos dos objetos tan curiosos, de los que solo uno pudieron averiguar algo. "…le pertenece a alguien." La aguamarina presento ante todas en el espejo a una jovencita. "Le pertenece a ella"
No tendría más de catorce años. Tenía los ojos verdes y el cabello corto, de color caramelo. Vestía un extraño traje rosa con detalles en dorado y llevaba puestos un par de guantes que le cubrían hasta la mitad del antebrazo, del mismo color; y un sombrero con un pequeño adorno en forma de un ala en la parte de adelante.
Llevaba en su mano izquierda un báculo también rosa con un círculo en el extremo superior, dos alitas, como las del sombrero, una en cada lado, y en el centro de este una estrella dorada; y en su mano derecha, aprisionado contra su pecho sostenía el mazo de cartas que antes habían visto.
Rei se llevo una mano a su boca reprimiendo el sonido de gran sorpresa. Nadie lo noto.
"¿Quien es ella Michiru?" Serena quería saber.
"He descubierto que las cartas, a los pies de estas, tienen una inscripción, un nombre. Sak.."
"SAKURA" Interrumpió en el acto Rei.
Michiru frunció el entrecejo. "¿Puedes verlo desde ahí?"
"La conozco, se quien es" Rei seguía desconcertada de saber que su nueva amiga era una pista de algo. No sabía de que, pero el que apareciera en el espejo debía significar que era algo importante, muy importante.
"¿Cómo es que Rei sabe todo?" Le comento Serena a Darien en voz baja y con un rastro de envidia. El morocho se limito a sonreírle divertido.
"¿Y quién es ella Rei?" Le insto Luna a continuar.
"Sakura Kinomoto"
"¿Acaso acabas de decir Kinomoto?" Serena reconoció ese nombre inmediatamente "¿Acaso no tiene algo que ver con ese muchacho del concierto?"
"¿Que concierto? ¿Fueron a un concierto? ¿Cuándo?" Darien quiso saber muy interesado. Serena se arrepintió de sus palabras, se había echado la soga al cuello ella misma. Le había contado a Darien del ataque que Sailor Mars había sufrido, pero no en donde y mucho menos en compañía de quien se encontraba.
Prefería decirle del regreso de Seiya y sus hermanos más adelante. Pero ahora se había metido en un aprieto ella misma. Decidió seguir callada mientras la discusión en la habitación continuaba.
"Sakura es la hermana menor de Touya Kinomoto… y mi nueva amiga"
"Entonces tú has tratado con ella Rei!" Haruka había olvidado la traición de Michiru y ahora sonaba más interesada en el tópico, aunque también más molesta por saber que otra vez una Inner se llevaba el crédito. Habia convertido todo eso en una especie de competencia y le enfadaba saber que iba perdiendo.
"Si… Sakura es hermana de Touya… entonces Yukito también la conoce." Amy creyó sentir lo mismo que Rei, una gran sofocación.
Mina parecía perdida "¿Acaso se trata de aquellos dos muchachos que presenciaron con nosotras el concierto de los Three Lights?"
Serena sintió como la sangre de su rostro desaparecía. ¿Por qué Mina tenia ser tan bocona? Ahora estaba en un aprieto mayor. Al oír el nombre de Three Lights Darien le dedico a la rubia de coletas una mirada de reprimenda. Ella comprendió muy bien lo que le quiso decir. ¿Cómo haría ahora para resolver todo esto?
"No puedo creerlo. Jamás pensé que Sakura estuviera involucrada. Parecía normal…" Rei se veía aturdida ante semejante descubrimiento.
"Debes hacer algo Rei. Necesitamos saber quién es esa jovencita cuanto antes y que significa que Michiru pueda verla en su espejo" Le dedico Setsuna a la morocha de cabellos azabache.
Ella lo comprendía bien, pero no estaba segura de cómo lo haría. ¿Qué se suponía que debía decirle? Y le aterraba pensar que esa amable jovencita a quien le había salvado la vida pudiera estar detrás de los ataques que estaban sucediendo, de que ella casi hubiera perdido la vida. ¿Y que si ella no fuera su amiga, sino su enemiga?"
Todo eso la llevo a recordar a aquel muchacho que la rescato. Unas punzadas arremataron contra su estomago, pero no dolían, se sentían bien.
"Voy a hacerlo" Finalmente le respondió a Setsuna. "Averiguare que ocurre en torno a ella, pero después de regresar de la época antigua"
Esa última frase trajo a colación el tema central de la reunión y les recordó a todos que era hora de marcharse.
Sin decirse demasiado entre sí, todos dejaron la habitación de Rei y abandonaron el Templo Hikawa para llegar hasta el Templo Higurashi lo más rápido posible.
Serena se marcho con Darien en su auto y las demás tomaron su camino a pie.
Antes de subir al auto Darien le susurro al oído a Serena: "Merezco una explicación, una muy buena Serena." Ella sabía muy bien a que se refería.
"Maldita!" Un alarido de furia quebró la oscuridad seguido de estruendoso sonido de cristales. "Maldita seas Sailor Mars! Voy a acabar contigo y no voy a tener piedad!"
Unos pasos se dejaron escuchar en aquella oscuridad reinante. "Calma princesa Darcia, tendrás tu oportunidad"
Darcia volteo instantáneamente hacia aquel que le dirigía la palabra. No podía ver su rostro, solo sus pies enfundados en brillantes botas negras que le llegaban hasta debajo de las rodilla y parte de su atuendo tan negro como la oscuridad a su alrededor, pero reconoció su voz.
Aquella voz parecía helada, provocaba escalofríos, pero era calma y no mostraba alteraciones. "Pero sabes princesa, me da la impresión de que esto se te ha vuelto más personal"
"No es algo que te incumba Cronos!" Se enfureció ella. "Además…" Calmo su voz. "… no creas que no me he dado cuenta de que esto es personal también para ti" Ella se paro elegante y camino de una manera muy sexy alrededor de él. Llevaba su pelo corto, blanco y con mechones negros. Sus ojos eran de color carmín y vestía en la parte superior una prenda que dejaba al descubierto sus brazos y gran parte de su abdomen; y en la parte inferior llevaba un pantalón holgado aunque apretado en sus tobillos. Vestía de blanco por completo, a excepción de un pequeño adorno en la parte superior de color negro. "Y si mi madre se llegara a enterar de que la has estado usando para beneficio personal, no dudaría un segundo en desaparecerte para siempre"
El frunció el seño irritado. Una chispa de maldad recorrió sus ojos mientras ella parecía divertirse a su costa. Luego volvió a la normalidad y rio con gracia, tanta que Darcia quedo desconcertada. "Jaja! Pues no se quién de los dos estaría en mas aprietos. Tu madre, Darcia no tolera los fracasos y eso es justo lo que has estado cosechando"
Darcia levanto el puño con enfado. Ahora era ella quien estaba irritada. Cronos le dio la espalda y comenzó a caminar hacia una oscuridad aun peor. "Si ella llegara a saber que dos de las Scouts se te han escapado, y que además le debes tu fracaso a ese muchacho en el que te has fijado…" Dejo la frase inconclusa y se marcho.
El tenía razón, si su madre supiera ¿Qué le diría? Quedaría fuera del plan automáticamente.
"Grrrrah!" Lanzo con furia un ataque hacia el lugar por donde Cronos se había marchado. Esto le canso un poco. Tomo una bocanada de aire para recuperarse y después relajo sus cejas. Para un contraste mayor en su rostro una enorme sonrisa maligna se dibujo y luego emitió.
"Voy a acabar con ustedes Scouts, y empezare contigo Sailor Mars. Jajajajaja!"
CONTINUARA…
