Agradezco haber tenido la oportunidad de recorrer la carretera en moto, y si moriré joven, partiré feliz habiendo conocido la libertad, en vez de vivir ochenta años de esclavitud. ~
Lincoln estaba ordenando su habitación, al menos lo suficiente como para dejar sus repuestos y no perderlos. Algunos eran demasiado caros para su bolsillo y no podía arriesgarse a robarlos..., otra vez. Temía que ya lo hubiesen reconocido.
Encontró varias cosas que dispararon recuerdos mientras quitaba las cosas que no necesitaba: su vieja colección de monedas, sus antiguos juguetes, su montaña de cómics.
Pero nada lo entristeció tanto como su viejo disfraz de Ace Savvy. No lo usaba desde hace años, tomando en cuenta que lo usaba anualmente en la convención de cómics de Royal Woods. Dudaba de que le quedara bueno, aun cuando lo aumentó de talla varias veces en el pasado.
No es que quisiera volver a ponérselo, pero si le hizo reflexionar sobre cuánto tiempo se había alejado del mundo de los cómics, y a la vez, de sus viejos amigos.
¿Cuánto tiempo había pasado desde que habló con Clyde por última vez? ¿O con Zatch? ¿O a Liam? Rusty… Demonios ese chico debía tener buenas intenciones cuando lo llamó a jugar videojuegos y leer cómics… Pero lo rechazó diciéndole que tenía cosas más importantes qué hacer.
Maldición, se había alejado tanto de la vida en la que había estado disfrutando durante tanto tiempo solo para ingresar a Sons.
La última vez que habían salido juntos había sido para ver la película de Ace Savvy, La primera de su universo cinemático. Y ahora tenía 5 películas atrasadas y una en camino llamada Civil War…
Rayos… Su vida sí se había desviado mucho de lo que tanto había amado…
Pero su Moto, su Bella Lucille, por ella había valido todo, más ahora qué se estaba ganando el respeto de Víctor y más el respeto de su mentor.
Quizás luego podría retomar el contacto con sus amigos, esperaba poder compensarles el tiempo perdido de algún modo. ― Quien sabe, tal vez podría lograr que se interesaran por las motos y así eventualmente acabarían ingresando a Sons como él mismo, y proseguiría su amistad desde ahí.
Eso..., si lograba contactarlos de nuevo. No sabía si conservaban los mismos números, había pasado literalmente años desde que los llamó por última vez, ni siquiera sabía que gustos tendrían ahora. Tal vez ni siquiera les gustan los superhéroes.
Lo que más le dolía era pensar que ya se estaba distanciando de ellos antes de buscar entrar al club. Antes ya había comenzado a hablar poco con Clyde y casi nada con los demás.
― ¿Linky estás ahí? ― Escuchó la voz de una de sus hermanas al otro lado de la puerta mientras aún acomodaba cosas, reconoció la voz. Aunque se le hizo algo raro qué le hablará en ese tono.
― Sí… Lo estoy. ― Lincoln respondió secamente mientras aún acomodaba sus cosas.
― Quería hablar contigo hermanito… ¿Puedo pasar? ― Preguntó ella sintiéndose algo apenada. Mientras que Lincoln suspiró pesadamente, tocándose la cara en el proceso.
― ¿Qué es lo que necesitas? ― Él volvió a preguntar con un poco de molestia.
― Solo quiero hablar… Por favor hermanito, te prometo que no te diré nada malo… Solo quiero hablar contigo Linky. ― Volvió a pedir ella, casi rogándole. Algo a lo que Lincoln por unos momentos dudó… Pero entonces suspiró pesadamente.
― Pasa Luna...
Ella entró casi con timidez a su cuarto, como si temiera que la echaría en cualquier momento, y él lo haría si Luna comenzaba a hablar como Lori.
Su hermana rockera buscó donde sentarse, finalmente optando por una esquina de la cama. Él se levantó y la miró al rostro, con una expresión indiferente que contrastaba enormemente con la incertidumbre y el temor de Luna. Se sintió avergonzado de tener a la vista sus cómics, figuras de acción y el disfraz de Ace Savvy, se sintió totalmente fuera de lugar.
― ¿Bueno, que querías decirme? ― Preguntó de manera seca, y eso pareció dolerle porque cerró los ojos.
― No me hables como si fuera Lori, hermano. ― Pidió ella. ― Por favor, hablemos en paz.
― Hmmm. Ok. ― Lincoln entonces tomó el banquito a un lado de su cama y se sentó en él para verla a los ojos. ― ¿Qué necesitas Luna?
― Yo… Yo quisiera...― Luna respiró y suspiró fuertemente pensando en las cosas que había repasado en su cabeza durante varias semanas y meses… Pero no había encontrado el valor de decírselas a Lincoln...― Yo quisiera pedirte una disculpa…
― ¿Una disculpa de qué? ― Lincoln le preguntó fríamente haciendo qué ella nuevamente suspiró con algo de tristeza por la frialdad de su hermanito menor.
― Por lo que pasó hace unos meses… Con Lori, con las chicas, yo quisiera poder disculparme contigo por eso. Debí apoyarte, pero todas se habían puesto en tu contra y necesitaba escuchar tus razones… No te juzgo por ellas, pero tampoco las vi adecuadas. ― Luna dijo tratando de mantener la compostura. ― Yo… Yo sé… Yo sé qué debía apoyarte. Pero no lo hice… Lo siento Linky, lo siento por qué ellas te hayan presionado de esa forma para gritarnos y decirnos, cosas que yo sé que no querías decir.
― ¿Y cómo sabes qué no las quería decir? ― Él le preguntó de la misma forma que antes. Aunque esta vez se escuchaba triste. ― Aprecio que hayas querido apoyarme Lun, pero… Hay muchas cosas que no se pueden reparar pidiendo disculpas...
Ella suspiró con pesadez. Era la respuesta que más había temido, y aunque pensó que era muy obvio que respondería así, y además intentó prepararse para esa respuesta, no hizo menos doloroso oírla.
― Lo sé, Lincoln, lo sé. ― Dijo ella con tristeza, y trató de esforzarse para recuperar el control pues no quería llorar frente a su hermano. ― Nosotras te hicimos mucho daño, nosotras, quienes supuestamente debían defenderte y protegerte. En realidad, no merecemos tu perdón, no sé con qué derecho se enojan contigo. Pero… Yo fracase contigo como hermana.
Se detuvo. No quería que su hermano pensara que intentaba conmover, pero todo lo que había preparado para decirle se esfumó de su cabeza.
― Lun… No fracasaste como hermana. ― Lincoln le contestó bajando su mirada. ― Pero si dudaste cuando todas comenzaron a atacarme y tacharme como… Como un idiota...― Él respondió cubriéndose los ojos. ― Además… ¿Qué ganaría con perdonarte a ti? ¿Nuestras hermanas respetaran mi decisión? ¿Harás qué Lori me respete a mí y a mi moto?
Luna escuchó atentamente eso, mientras arrugaba tristemente su rostro y sin dudarlo lo abrazó para evitar que la viera llorar.
― Al menos me dejarás dormir tranquila por las noches. ― Luna respondió apretando a su hermano en sus brazos. ― Sé… S-Sé Qué te fallé… Pero necesito tu perdón… Lo necesito Linc… No puedo estar tranquila sabiendo qué nos odias… ¡No puedo!
Lincoln la escuchó con la voz quebrada, y sintiendo lágrimas cayendo en su hombro, él la abrazó fuertemente y la colocó un beso en la mejilla.
― No las odio… No creo ser capaz de odiarlas… Pero, ustedes me han hecho ya mucho daño lun. Ustedes me están lastimando con su indiferencia y sus dudas… Solo espero que algún día sepan respetar mi decisión… Maldición ahora me estás lastimando. ― Dijo él limpiándose los ojos.
― Perdón… no quise hacerlo, soy una estúpida hermana mayor. ― Dijo Luna ocultando sus ojos en el hombro de Lincoln.
― No digas eso, Lun, tú has sido una grandiosa hermana. ― Dijo el abrazándola con fuerza. ― Solo..., sólo dudas demasiado.
Esas palabras podría aplicarlas en muchas instancias de la vida de Luna. Si aún no sacaba su disco era porque dudaba demasiado en sus canciones, pero sabía que iba a destruirla si le decía eso.
Se sintió terrible. Luna era una de las hermanas que menos quería dañar ese día y parecía ser a la que más le afectaron sus palabras. No podía negar que ella lo amaba, o sino no estaría tan devastada por lo que pasó aquel día.
Y era difícil para él poder decirle algo tranquilizador porque su interior también era un torbellino de pensamientos y sentimientos.
― Por favor… Perdóname hermano...― Luna le suplicó aun aferrándose fuertemente a él, sus súplicas por un perdón lo torturaban más que lo dicho aquel día. Pero ya no era tan fácil perdonar como hace tantos años, en esas épocas él podía incluso perdonarles qué lo hayan dejado a morir… Pero de eso a despreciar y abandonarlo por sus creencias y las cosas que había elegido para su futuro eran cosas completamente diferentes.
― Hmmm… Luna. ― Lincoln la apartó para que lo viera a los ojos. ― Quiero perdonarte. En serio quiero, pero… Es muy difícil para mí hacerlo… Más sabiendo que puede volver a ocurrir, en un futuro no muy lejano… A lo que voy es… ¿Como puedo saber qué al perdonarte, esto no volverá a suceder? ― Le dijo con toda la seriedad del mundo. ― Porque si esto vuelve a pasar… No quiero que el círculo vicioso sea darme la espalda y después pedir disculpas por ello.
Se hizo un momento de pesado silencio en la habitación, y sólo podía oír la entrecortada respiración de Luna. Incluso le parecía que podía oír sus pensamientos desde donde estaba.
Habría preferido decirle que, si la perdonaba y así dejarla tranquila, pero no podía mentirle así a ella. No merecía eso, ella realmente quería su perdón. Pero debía ganárselo.
― Buscaré la forma de demostrarte que no volverá a pasar. ― Dijo ella. ― Ya nunca más te dejaré solo ni te haré sentir así, seré la hermana que siempre mereciste tener.
Lincoln la escuchó atentamente, sintiendo pena por verla así de triste, tan rota, tan dolida. No podía soportar verla así, pero tampoco quería que volviera a ocurrir...
Él suspiró y después de eso le colocó un beso en la frente.
― Está bien...― Lincoln le dijo en un tono casi susurrante. ― Te creo… Realmente te creo. ― Le dijo tranquilizando la un poco. Tan solo un poco. ― Te quiero Lun y sé que jamás has hecho nada para lastimarme. Tú eres mi hermana… Y al igual que Leni, sé que las dos me aman. No me desean el mal eso lo sé e intentan pedirme disculpas por lo que nuestras hermanas hicieron… Pero aún con eso, necesito que me comprendan… Estoy cansado de ser el último en su lista de prioridades. Antes…. Creo que pude haberlo tolerado, pero después de tantos años y tanto dolor… simplemente ya no puedo soportarlo, ¿Entiendes Lun? ― Le preguntó él serio.
― Sí hermanito...― Luna respondió tratando de limpiarse los ojos con sus muñecas.
― Yo… Te perdono y no lo hago por compromiso o por pena… Sino por qué te amo hermana. Ustedes son mi mundo entero, pero… Ustedes son las que siempre me hacen entristecer...― Le dijo apoyando su mano en la cabeza de su hermana. ― Ustedes… Me hacen sentir tan débil, tan inútil, tan solo… Qué no puedo soportar cuando me tratan como basura yo daría mi vida por ustedes. Y a cambio, solo me gritan y se quejan de mí y de mis decisiones… Parece una mala broma en sí, pero lo que más me duele es qué sean ustedes quien la hagan… Y no es divertida como las de Luan… Son dolorosas, son muy dolorosas.
A Luna le parecía que las afirmaciones de Lincoln dejaban su corazón tan devastado como la Casa Loud. No podía entender en qué momento lo desprotegió tanto, precisamente a él, su hermanito amado. Todavía recordaba cuando lo vio entre tantos otros bebés en el hospital, hacía ya tantos años, y lo podían ubicar fácilmente por el pelo blanco. Todo lo que él le estaba diciendo era verdad.
― Te entiendo, hermano, no sabes cómo te entiendo. ― Dijo ella intentando calmar su pena para poder hablar coherentemente. ― Hemos sido unas cretinas contigo, y tenías razón en gritarnos así esta noche. Por eso desde hoy te apoyaré, si necesitas ayuda con tu moto, cualquier cosa, te puedo dar una mano.
― No te preocupes, Lana ya me ha ayudado mucho en esa parte, pero si quieres hacerlo, no hay problema Lun, de todas formas. ― Lincoln respondió pasando su pulgar por sus párpados con mucho cuidado para ayudarle a limpiarse las lágrimas, acto siguiente le sonrió. ― Ese rostro debería estar siempre relajado y con energías para rockear, no triste y apagado por mí.
― No digas eso, tú eres muy importante Linc, para todas nosotras. ― Luna respondió tratando de que su voz no se le entrecortaba tanto en las silabas, pero le era difícil por el llanto.
― Hey, estamos bien. Tú y yo estamos bien Lun.― Lincoln le dijo colocando una mano en el hombro a su hermana. ― Ya no llores… Me duele más verte llorar que, qué me des la espalda. ― Le dijo sonriéndole a su hermana lleno de confianza y honestidad.
― ¿Me lo juras? ― Ella le preguntó mirándolo directamente a los ojos.
― Sí… De todas formas…― Lincoln se acomodó en su silla para verla mejor. ― Aún no me has preguntado si quieres dar un paseo en Lucille.
Eso la hizo sonreír de un modo que convenció definitivamente a Lincoln de que ella decía la verdad cuando prometía no dejar de apoyarlo.
― Pensaba que nunca me invitarías a andar en Lucille, bro. ― Dijo ella feliz. ― De verdad me llevarías a pasear?
― Por supuesto que sí. ― Dijo él, y la tristeza del momento comenzó a diluirse velozmente. ― Podemos ir ahora mismo, si quieres.
― ¡Claro que quiero ir, Linc! ― Gritó ella animada. ― En una de esas yo igual consigo una motocicleta, y andamos juntos.
Lincoln rio un poco al pensar en Luna andando en moto, como una Son. En realidad, era casi como verla en su antigua bicicleta, solo que con una chaqueta negra con los colores del club. Eso lo hacía sonreír, y no quiso avisarle de que su club no aceptaba mujeres para no quitarle ánimos.
― Vamos entonces. ― Le dijo sacando sus llaves de debajo de su chamarra. Acto siguiente ambos hermanos se dirigieron. ― El día aún es muy joven como para desperdiciarlo en disculpas y arrepentimientos. ― Dijo feliz, mientras ambos salían del cuarto dejando los cómics, sus figuras y el disfraz de Ace en contraste a las piezas de Lucille, piezas qué parecían su despedida de su bella etapa como niño.
A poco a poco adentrarse en el oscuro mundo de los adultos...
―This Life Curtis Stigers & The Forest Rangers. ―
Riding through this world… All Alone.
God take your soul. You're on your own.
A Crow flight straight, a perfect line.
On the Devil's Path. Until you die.
Gotta look this life, In The Eye.
Gonna Live this Life.
Until You Die.
The Loud House: Sons of Anarchy.
Capítulo 9: Declaración de Guerra.
Escrito y Dirigido por Eddy the Black Fire.
Co Dirigido y Escrito en colaboración con Osvaldo The Sleeping Voice.
En la comisaría todo parecía estar nuevamente en pie de guerra. Después del fracaso en atrapar a los moteros, debían obtener algún triunfo contra ellos para contrarrestar la deplorable imagen pública que traían desde el ataque al hospital.
Cuando llegaron Clyde y Jenny, vieron a Sullivan y a todos sus compañeros equipándose con chalecos antibalas.
― ¿Que está pasando, Sully? ― Preguntó Clyde, con los nervios aún crispados por el encuentro con los Lambs.
― Para serte franco, no sé. ― Dijo el rechoncho oficial revisando el cargador de su pistola. ― Llegó alguien a hablar con el jefe y nos pidió que nos preparamos..., joder, ¿Jenny, que te pasó?
― No quiero hablar de eso Sully...― Jenny respondió, con un rostro que delataba que había estado más triste de lo normal, mucho más de lo que alguna vez pudieron haberla visto. ― ¿Qué tenemos? ― Ella preguntó seria mientras comenzaba a ponerse el chaleco antibalas.
― No lo sé, este sujeto… Creo que se llamaba William Clifford, llegó ayer diciendo que tenía información sobre algo y ahora el jefe nos está pidiendo prepararnos. ― Sullivan respondió mirando como sus compañeros comenzaban a colocarse su equipo. Mientras que Clyde y Jenny lo miraban confundidos.
― ¿Qué clase de información? ― Clyde preguntó confundido mientras qué Sullivan le regresaba la mirada con la misma confusión.
― Oye, no lo sé amigo… Pero para hacernos movilizarnos de esta manera… Supongo que algo muy gordo. ― Dijo Sullivan contemplando esa posibilidad.
― Huh… Pues espero que sea bueno. ― Respondió Jenny en un tono vació.
― Es en serio Jenn, ¿qué sucede? ¿Pasó algo malo? ― Volvió a preguntar Sullivan contrariado por la actitud de su compañera, en otras situaciones, ella al escuchar algo así estaría más que encantada de hacer lo que fuera necesario… Pero ahora… Se veía muy mal.
― Sully, por favor no me pidas que te responda, no lo hagas. ― Pidió Jenny sin variar su tono de voz ni su expresión. ― No te responderé si preguntas, y me incomoda bastante que lo hagas.
― Está bien, no insistiré, pero solo te diré una cosa. ― Dijo Sully en un tono casi paternal. ― Más que unos compañeros de trabajo, nosotros somos amigos. Puedes confiar en mí y en Clyde.
Lo que él decía era verdad, pero sabía que, si les contaba todo, no solo la rechazarían, sino que muy posiblemente la perseguirían y encerrarían ellos mismos.
― Muchas gracias, Sully, tú y Clyde son muy importantes para mí. ― Dijo con sinceridad. ― Pero es algo que debo resolver yo sola.
En esos momentos las puertas de la oficina del jefe de policía se abrieron para dejar ver al jefe, el cual llevaba el mismo atuendo que los demás policías. Su chaleco antibalas y su arma cargada y cerrada para la acción que tomarían esa tarde.
Estaban más que dispuestos a encerrarlos a todos. Y esta vez ellos se verían como los grandes Héroes que Royal Woods necesitaban.
Mientras que a sus espaldas ese hombre de traje hecho a la medida y bien posicionado económicamente lo seguía. George miró a sus oficiales y como un instructor de marina se detuvo frente a todos. Con una actitud firme y sería los miró a todos, con las palabras que debía decirles justo en la punta de su lengua. Y habló.
― Hoy será el día en el que le pondremos fin a Sons of Anarchy y a los Clubes de Motociclistas en Royal Woods. ― Dijo dejando a todos los oficiales de policía presentes mudos. Por un momento parecía ser una broma… Pero ese era el detalle, cuando George hablaba sobre acabar con Sons, nunca bromeaba. Lo que dejó perplejo a más de uno. Se miraron entre sí, temiendo hacer una pregunta que encendiera los nervios de su jefe. Algunos, sobre todo los novatos, estaban ansiosos por llegar y tirotear a los moteros, pero los veteranos ya sabían que no sería tan fácil. Nunca lo es.
― Eso suena perfecto, señor. ― Comenzó a decir Sullivan. ― ¿Pero bajo qué cargos y que operación haremos? ¿Antidrogas?
― ¿Tenemos una causa probable para proceder? ― Pregunto Clyde.
El soñaba con cazar a los Sons más que ninguno ahí dentro, pero sabía que si iban a entrar a sus clubes debían hacerlo con certeza, sin dejarles ninguna posibilidad real de defenderse legalmente.
― Por favor jefe, permítame hablar con sus oficiales y explicarles la situación. ― Pidió el hombre haciendo qué George lo mirará por unos instantes, pero entonces le cedió el paso para que hablara con todos. ― Oficiales de la ley, policías, protectores de la Ley y el Orden… Sé qué tienen muchas preguntas que no les voy a negar a ninguno. Pero empecemos por el inicio. ― Dijo acomodándose el saco y la corbata. ― Mi nombre es William Clifford de Empresas Montaner.
― Espere… ¿El de los cigarros? ― Uno de los oficiales novatos preguntó sorprendido.
― Efectivamente, codirector de la empresa, hombre de negocios, padre de familia… Y dolorosamente ahora solo esposo. ― Dijo de manera triste, pero sería. ― Hace unos días… Mi hijo, Kyle Clifford, heredero de mi fortuna... Murió en el tiroteo de los motociclistas y los corredores callejeros…― Dijo haciendo que los oficiales se mirarán unos a otros. ― Pero… la muerte de mi hijo… Es lo que me está dando fuerzas para hacer esto ahora, Sons of Anarchy, Lambs of Satan y Angels of Death… Si no caen hoy, caerán poco a poco y es qué sé. Qué ellos trafican Armas Ilegalmente.
Era algo que siempre habían sospechado pero que nunca habían podido comprobar, siempre cuando pensaban que iban a entrar al almacén indicado, resultaba que estaba vacío.
― ¿Usted tiene pruebas de lo que nos está diciendo? ― Dijo Clyde, deseando en su interior que la respuesta fuera afirmativa.
Por tráfico de armas podían caerles varios años, quizás cadena perpetua, lo que deseaba para Bobby..., y Lincoln.
― No solo eso. Tengo evidencia. ― Respondió pidiendo que lo ayudarán a descubrir una de las mesas que tenía sobre ella una manta blanca, mostrando escopetas SPAS-12, Rifles de Asalto M4 Carabina con sus cartuchos a sus lados, Pistolas y balas acomodadas junto a sus respectivas armas.
― ¿De dónde sacó todo eso? ― Sullivan preguntó serio al ver las armas en la mesa.
― Del auto de mi hijo. ― Respondió él mirando a los oficiales. ― La noche que él salió, dijo que iría a una reunión. Algo sobre sus amigos, los RedHawks, cuando supe la noticia de que había muerto, intuitivamente revisé su auto y me encontré con esto...― Dijo señalando a la mesa. ― Sabía qué Kyle se estaba metiendo en asuntos peligrosos… Pero lo ignoré por completo, hasta que murió… Y ahora pago por eso. ― Dijo cerrando sus ojos fuertemente. ― Pero… Ahora sé quiénes fueron sus asesinos y sé que ellos fueron los responsables de esto y los traficantes de estas armas. Además, tomando el testimonio de uno de sus amigos, dijo que ellos les habían comprado las armas a Sons. Qué habían hecho una especie de trato con el Líder de su pandilla y del vicepresidente de Sons para venderles armas, por lo que vine con ustedes.
― ¿Para tomar venganza? ― Jenny preguntó seriamente a lo que el hombre la miró con determinación.
― Para hacer justicia en el pueblo oficial.
― La justicia es la mejor venganza. ― Dijo Sullivan en un tono que parecía a medias una broma y a medias una afirmación. ― Espero que nos permita periciar el auto y las cosas de su hijo.
― Si es para destruir a esas malditas bandas de delincuentes, pueden hasta allanar mi casa. ― Dijo él poderoso empresario, sin nada de duda en su voz.
Era la clase de cosas que a Clyde le encantaba oír. Si podían hacer hablar a los RedHawks, cosa que no era difícil de lograr, y hallaban armas en almacenes o locales de los Sons, podrían arrestar a todos los miembros de la pandilla, incluso a alguno supuestamente retirado, como Lincoln. Delitos así nunca prescribían.
― ¿Entonces vamos a ir a la puerta de Sons a hacerlos hablar? ― Wally preguntó sintiendo una leve presión en el pecho. Algo que usualmente le pasaba cuando estaba nervioso. Jamás había estado en un tiroteo antes… Pero ahora parecía ser una declaración de guerra directa.
― Ese sería el plan a largo plazo. ― George respondió mirando al novato. ― Vamos a ir a donde se reúnen los RedHawks y los haremos hablar, suponiendo que ellos lograron escapar y tienen armas vendidas por Sons… Encontraremos una gran resistencia, pero si los apresamos y los hacemos cantar, tiraremos abajo a todos estas asquerosas bandas.
― ¿Tirar abajo Sons of Anarchy, Lambs of Satan y Angels of Death? ― Clyde preguntó con determinación, maldición… Realmente lo iban a hacer. Iban a destruir a Sons de una vez por todas. Finalmente, Clyde tendría su venganza.
― Pues ya oyeron. ― George dijo llamando la atención de todos sus oficiales. ― Cazar a los RedHawks, interrogarlos y encerrar a los responsables. Movilicémonos ahora qué no nos verán llegar. Y con su perdón caballeros. ― George miró con determinación a la salida de la comisaría. ― Hay que empalar a esas perras.
Eso provocó una oleada de risas, y los oficiales pronto comenzaron a retirarse hacia sus patrullas. Pero Clyde, quien incluso podría haberse puesto a saltar de la emoción, frenó en seco al ver a Jenny.
Se veía tan deprimida, aterrada y triste como antes. En ese estado, fácilmente podría llegarle una bala o podría fallar todos sus tiros.
― Jenny. ― Dijo Clyde mirándola. ― Deberías hablar con George y decirle que no podrás participar hoy en la redada.
― Pero si puedo participar. ― Dijo ella. ― Quiero detener a esos bastardos.
― Jenny, no estás bien ahora. ― Insistió Clyde. ― Deberías ir a descansar a tu casa.
― No, yo debo ir a encerrar criminales. ― Dijo ella tratando de apartar a Clyde de su camino, pero él lo detuvo agarrándola del brazo.
― Jenn, es en serio no tienes que hacer esto si no puedes. ― Clyde le dijo deteniéndola. Pero ella apartó su mano bruscamente.
― No necesito que me desordenes, voy a hacer esto lo quieras o no. ― Jenny respondió volviendo a darle la espalda, a lo que Clyde se puso frente a ella. ― Apártate de mí ca…― Él la detuvo antes de que ella dijera otra palabra.
― No te estoy dando órdenes… Solo no quiero perder a otra amiga...― Clyde le dijo en voz baja. ― Ya he perdido muchos amigos en… Esta estúpida guerra de criminales… No quiero perder a otra compañera por eso. ― Dijo tratando de mirarle a los ojos. ― Por favor Jenn. Ve a casa, ahora no estás en la mejor posición de ir a pelear...― Trató de convencerla con eso, ella quería decirle que estaría bien, que no le ocurriría nada y que estaba en la mejor forma posible… Pero era mentira, sabía que no estaba bien, no se sentía bien…
― Maldita sea...― Dijo ella en voz baja mientras se cubría los ojos con la palma de su mano. ― Te odio Clyde…
― Lo sé, pero sé que no lo dices en serio. Y sabes… Qué me preocupo por ti.
La mirada de Jenny tocó la mirada de Clyde, y abrió la boca para decirle algo, pero luego se contuvo. Parecía que su interior rogaba por poder contarle todo, y sin embargo se quedaba silenciosa en el último momento.
Él no podía imaginar qué clase de secreto conocían los Lambs sobre ella. debían saber algo importante sobre un familiar de ella, porque Jenny no podía tener ningún tipo de tratos con ellos. Seguro su padre o algún hermano debía tener tratos con el club, o incluso fueron asesinados por ellos. Era la única explicación que tenía sentido para él, la única que podía ser posible.
— Maldición, Clyde. — Murmuró ella, con los labios temblando de nerviosismo y miedo.
— Ve a hablar con el jefe. Él lo entenderá.
― Bien...― Jenny respondió Sin querer mirar a Clyde a los ojos, no se sentía capaz de verlo, después de todo el pasado que la acechaba se arrepentía de su vida antes de la policía, antes de ganarse el puesto que tenía. New York era una ciudad que podía convertir a una muchachita de un momento a otro. Pero aun así quería arreglar su vida para ocultar su pasado… Pero como bien dicen, todo secreto sale a la luz tarde o temprano.
Clyde la vio retirándose hacia el jefe de policía. Y ante eso Wally y Sullivan se acercaron a su compañero al ver eso.
― Oye amigo. ¿Qué le dijiste a Jenny? ― Sullivan le preguntó por la actitud de su compañero con Jenny.
― Le dije que volviera a casa. En su estado actual no creo que se vea capaz de hacer esta operación. ― Clyde respondió mirando a sus compañeros.
― ¿Qué fue lo que le pasó amigo? ― Wally preguntó consternado por la actitud de Jenny, ella debía ser la mujer más fuerte que había conocido. ¿Qué sería tan grande como para dañarla de esa forma tan personal?
A Clyde le habría gustado tener la respuesta a la duda de Wally, pues no entendía qué podría haber desesperado así a Jenny y le dolía no poder ayudarla. En parte igual le dolía que ella no le tuviese confianza, pero no podía culparla, gran parte de su tiempo en la comisaría fue distante con ella, como si solo quisiera que fueran amigos y nada más.
Solo hace muy poco había comenzado a demostrarle que podía confiar en él, no podía exigirle a ella que le contara todo de un día para otro.
― Tuvo un problema personal. ― Inventó él, para no delatarla. ― Contesto una llamada y reaccionó así, no quiso contarme nada, y también insiste que no le preguntemos sobre eso.
― Rayos… ¿Qué habrá sido para eso para dejarla así? ― Wally preguntó intrigado mientras Clyde avanzaba poco a poco a la salida.
― No lo sé… Pero no voy a obligarla a decirme lo que fue. ― Respondió Mirando sobre su hombro a su compañero. ― Su problema es suyo y nada más, no tenemos por qué meternos en su vida personal.
― ¿Entonces haremos esta operación sin ella? ― Sullivan preguntó consternado por ese pensamiento.
― Así parece ser...― Clyde respondió fijándose en su compañero.
― Maldición...― Susurró Sullivan tallándose el rostro. ― Bueno… Entonces movámonos. Este día será muy largo… Y en serio muy largo. ― Dijo acompañando a sus compañeros a los autos policiales.
― ¿Creen que tengamos apoyo de la S.W.A.T. ¿O del F.B.I.? ― Wally preguntó nervioso de pensar en el tiroteo.
― El F.B.I. siempre llega cuando todo está listo. ― Dijo Sullivan en un todos o irónico. Era común que hubiese rivalidades entre agencias, pero el rechoncho oficial parecía tomárselas como algo personal.
― Nosotros seremos los S.W.A.T. por hoy. ― Le dijo Clyde, revisando sus propias armas. Le habría gustado contar con Jenny en esa batalla, pero ella debía recuperarse, y por lo tanto él debía estar el doble de concentrado.
― Eso no me hace sentir tranquilo. ― Sé sincero preocupado Wally. ― ¿Y qué tal si usan contra nosotros las armas que trafican?
― Es muy probable que hagan eso mismo. ― Dijo Sullivan.
― Mantengan la calma, si todo sale bien hoy tendremos a Sons of Anarchy y Lambs of Satan en la palma de nuestras manos. ― Clyde dijo tranquilo. ― Este día, los M.C's de Royal Woods Caerán…
Mientras Tanto… A las afueras de la ciudad.
Un chico y una chica manejaban a la ciudad, buscando gasolina y alojamiento. Después de la noche anterior buscando aventuras y un pueblo en donde hospedarse, mientras otra chica dormía en la parte trasera de la camioneta.
― Ese concierto fue bueno, ¿no lo crees Os? ― Enid preguntó mirando a su compañero llevando la camioneta, los tres habían asistido a un festival de rock y metal, pero los había dejado tan agotados que el único sitio al cual acudir era el pueblo más cercano en el mapa, Royal Woods.
― ¿Bueno? ¡Fue fantástico! ― Respondió Os, casi chillando de la emoción. Había estado a punto de perderse aquel concierto de no ser por sus amigas que lo ayudaron a llegar. ― Jamás había visto a Megadeth en vivo.
― Jamás te vas a olvidar de esto. ― Le dijo Enid con una sonrisa. ― Ahora solo te falta ver uno de Rammstein.
― Antes que eso, tengo que ver una gasolinera. ― Dijo él medio en broma, pero también medio en serio. Había esperado encontrar más puestos en la carretera para aprovisionarse, pero parecía que fuera de Detroit no había casi nada. Y ya estaba comenzando a preocuparse cuando vio aquel pueblo, Royal Woods. Por fuerza debía tener una gasolinera.
― ¿Oye y cómo sigue la bella durmiente? ― Os preguntó haciendo qué Enid se volteará a ver por encima del respaldo del asiento para ver a su compañera.
― Bueno… Sigue dormida. ― Enid respondió sonriendo a la chica en la parte de atrás. ― No jodas, terminó hecha pedazos, me sorprende que siga viva después de haber cantado a todo pulmón las canciones de Atreyu. Bell es una chica muy hardcore cuando se lo propone. ― Dijo acomodándose en el sillón. ― Jeh, no la culpo, amé cuando Slipknot se presentó en el escenario, siempre amé esa canción, Sarcastrophe. Me vine en esa rola de su nuevo disco… Bueno después de Devil in I y Custer.
― ¿Te viniste? ― Os preguntó divertido a lo que Enid rio.
― Ohhh sí, y tú no te hagas que cuando salió Dave al escenario juré por los dioses qué manchaste los pantalones de blanco. ― Enid rio mientras los dos seguían recorriendo la carretera.
― Tengo que admitir que grité más que todo el público en ese momento. ― Se rio él. ― ¿Te imaginas si algún día nosotros acabamos participando así en un festival de heavy metal? Si Bell se pone así en un concierto no me imagino que haría en un escenario. Tal vez hasta lo parte por la mitad.
Enid se rio un poco por el comentario de su amigo. A veces era dado a soñar despierto, y uno de sus sueños más improbables era ese dónde se volvía una estrella del rock. No quería ser pesada con él, pero Os no tenía talento con ningún instrumento y ellas estaban lejos de ser como Slash.
― Aún estamos algo verdes para eso Os.― Enid dijo viendo que a un lado del camino había una tienda de autoservicio, donde podrían cargar gasolina y comprar algo de comer y beber. ― Os, ahí. Detente ahí. ― Enid señaló al establecimiento a un lado del camino.
― Ok― Él asintió frenando la van poco a poco y subiendo hacia los dispensadores de gasolina.
― Alabado sea el sol, estaba que me moría de hambre. ― Enid comentó bajando del vehículo. ― ¿Quieres que te compre algo?
― ¿Un flan? ― Dijo él como si no supiera que pedir. ― O unas papas fritas. Compra algo para Bell, para cuando despierte.
Se dirigió a los dispensadores de combustible y comenzó a llenar el tanque de la van, no estaba seguro cuanto necesitaría para volver y no sabía cuánto le costaría llenarlo, así que pensó en dejarlo a la mitad o menos. Solo le quedaba un puñado de dólares.
Enid entró a la tienda, un 24/7 bastante golpeado por el clima del Estado, en donde un hombre canoso y obeso leía el periódico, y al ver que ella entró ahí, apenas si varió su expresión.
Ella tomó 3 botellas de agua, una bolsa de papas y un paquete six pack de cerveza y algo más para el camino.
― ¿Hola? ― Enid llamó la atención del señor el cual la miró con molestia. ― Me gustaría una recarga para celular. ― Pidió ella buscando su cartera en su bolsillo trasero.
― A usted no la he visto por aquí. ¿Es turista acaso? ― El hombre preguntó pasando las cosas por el escáner de códigos de barras.
― No, digamos qué… Digamos que soy una aventurera. ― Respondió Enid tomando una de las revistas que exhibían en el mostrador, una revista de hace varios meses atrás. ― ¿Hay algo en este pueblo que pueda aconsejarme de ver?
― ¿En este pueblo? Nah… No hay nada remarcable para ver. ― Contestó él pasando el six pack de latas. ― Aunque… Tú te ves como una chica ruda. No sé si te interese pasarte por esos dichosos clubes de motociclistas.
― ¿Hay clubes de motociclistas aquí? ― Enid preguntó cerrando la revista de golpe. ― Huh… Oiga también cóbrese la gasolina de mi compañero, ahí afuera.
― Bien. Y sí… Son molestas, pero si eres una turista buscando algo así pues… Es lo único realmente interesante qué ver…― Contestó el hombre checando el precio de las cosas qué ella estaba comprando. ― Serían 153 dólares más, esa revista.
― Espere, no la voy a comprar si usted cree. ― Enid contestó sonriendo casi de manera arrogante.
― Mi tienda mis reglas, tómelo o déjelo. ― Contestó el hombre con la misma actitud molesta.
― Hmmm, usted es como ese hombre de la tele ¿no? Ese que vende cosas y tiene una casa de empeños… ¿Como se llamaba? ― Enid sacó su tarjeta de crédito mientras jugaba con ella entre sus dedos. ― Bah, no creo que sea importante… Perooooo, no voy a comprar la revista. ― Dijo ella dándole su tarjeta de crédito.
― Se la voy a cobrar de todas formas. ― Dijo el hombre tomando la tarjeta y cargando la terminal.
― Le voy a hacer un trato, usted no me carga la revista y yo no le rompo los dientes. ¿Trato? ― Enid dijo mirando a su alrededor. ― Su tienda parece adorable, no creo que le guste que una adorable chica como yo le haga un desmadre aquí, ¿o sí?
― Esto no se negocia. ― Dijo el dependiente, cruzándose de brazos. ― Además chicas más rudas que tu no se han podido enfrentar conmigo.
El rostro que Enid puso habría hecho retroceder hasta a un veterano de Vietnam, sin embargo, el tipo no se sintió intimidado. Eso sólo podía resultar mal.
Afuera, Os revivía en su mente el concierto y tarareaba sus partes favoritas de varias canciones. No se percató de lo que estaba ocurriendo adentro ni siquiera cuando Enid salió, con sus compras y arreglándose la chaqueta.
― Hola sis. ¿Cómo te fue? ― Os preguntó recibiendo una botella de agua.
― Meh, fue pan comido. ― Enid respondió subiendo a la camioneta. ― Aunque si sabes lo que nos conviene será mejor que salgamos cagando leches. ― Comentó desde su asiento haciendo que Os la volteara a ver en confusión por esa frase…
Aunque al ver a las puertas de la tienda se dio cuenta de que el intendente ya no estaba en el área de la caja.
― Tienes talento para meterte en problemas. ― Dijo él corriendo hacia la camioneta. ― Le robaste o le diste una paliza por cretino? ¿O las dos cosas?
― Solo le expliqué que era un hijo de puta, pero reaccionó muy mal y le tuve que explicar con métodos duros― Dijo ella con simpleza. ― Te traje tus papas.
Os iba a decirle algo, pero se rio y aceleró a todo lo que daba la van. Había cierta gracia en ser prófugos de la justicia, aunque fuera unos minutos. Dudaba que la policía local le diera importancia a ese lugar.
― Lo diré mil veces, con ustedes no me aburro.
Enid rio mientras avanzaban directo al pueblo, ella no era la típica chica que se metía en problemas de a gratis, pero cuando la hacían enojar si era recomendable retroceder o aceptar las consecuencias.
― Ah, hablando de. Dijo que este pueblo no tenía nada de interesante. ― Enid explicó tomando de su botella de agua. ― Ahhh… ¡Oh! Pero mencionó algo de qué había clubes de motociclistas, ¿qué te parece ir a echarles un vistazo? ― Ella preguntó sonriéndole a su compañero.
― Hummm… Suena bien. ― Os respondió de la misma forma. ― ¿Royal Woods eh? Pues veamos qué nos tiene preparados este pueblo. ― Dijo pasando el cartel que decía el nombre del pueblo junto a una "Agradable" Bienvenida.
En eso: Con Lincoln y Ronnie Anne…
Ambos estaban en el cuarto que ambos compartían como pareja, Ella quitaba las vendas del hombro de su esposo con cuidado mientras él trataba de mantenerse quieto. Aún le dolía… Aunque solo un poco.
― ¿Cómo te sientes Linc? ― Ella preguntó viendo a lo que él respondió suspirando con un poco de dolor.
― Bueno… Por lo menos ya no me estoy desangrando. ― Lincoln respondió haciendo que Ronnie se molestara un poco por esa cosa que él había dicho.
― No digas eso Linc. Sabes qué no me gusta cuando bromeas con eso. ― Ronnie contestó con un poco de molestia.
― Je jeh, discúlpame amor mío. No pude evitarlo. ― Lincoln respondió rascándose la nuca apenado.
Ella lo miró con molestia, pues esas bromas no le gustaban para nada, pero lo dejó pasar. Después de todo, el día anterior había logrado hacer las paces con sus hermanas.
Debía admitir que le emociono ver la reunión, verlos juntarse, hablar si divertirse, como si todos los años de diferencia solo hubieran sido unos días. Corrieron varias lágrimas, pero eran de alegría.
Y pensó en Bobby. Durante esa noche, pensó mucho en su hermano, y también en su padre, de una forma que no había pensado desde hace décadas.
¿Cuándo había sido la última vez que habló con Bobby? ¿Hac años? No, ¿Cuándo había sido la última vez que habló con su propio padre? La última vez que él quiso hablar con ella, lo despreció, lo llamó monstruo y lo obligó a alejarse de ella.
Ya cuando finalmente se sintió con el valor necesario para hablar con él ya había fallecido, nunca quiso volver a dirigirle la palabra y ahora estaba muerto. Incluso cuando él quiso arreglar las cosas entre ambos. Pero ella solo lo despreció y trató como una peste, no era como que él en algún punto no se lo hubiera negado…
Pero al final parecía que ella jamás lo perdonaría y jamás le dejaría irse en paz…
Si ese era el destino que debía compartir con Bobby, el de odiarlo por siempre hasta el día de su muerte, ella no quería eso. Pero el camino al perdón era lo más difícil qué ella podía hacer, no quería pasar su vida despreciando a su familia solo por sus decisiones, pero después de todo, esas decisiones habían quebrado a su familia mucho tiempo atrás…
Y perdonar una ruptura tan dolorosa y tan fuerte en su familia era algo de por sí difícil. Pero no quería estar enojada con Bobby para siempre, no quería que él muriera y jamás volver a hablar con su hermano de nuevo en su vida.
Pero debía encontrar la manera de pedirle disculpas y que él también pidió disculpas por todo lo que él y su padre habían hecho.
― ¿En qué piensas, Ronnie? ― Preguntó Lincoln, notando la ironía de sus palabras. Normalmente era ella quien le preguntaba eso a él, casi nunca al revés.
― Bueno...― Dijo ella, casi avergonzada, y temía sí compartir sus pensamientos con Lincoln. Tal vez si volvía a ver a Bobby, renacerían sus ganas de volver al club.
― ¿Si, Ronn? ― Insistió Lincoln suavemente. Podía hacerse una idea de lo que estaba pensando Ronnie, pero no quería decirlo por temor a meter la pata. Ella se lo diría cuando se sintiera lista.
― No te preocupes… No es nada importante. ― Ella le dijo volviendo a lo suyo, algo a lo que Lincoln interpretó como. "Me preocupa algo, pero no quiero preocuparte así qué te digo eso para qué no te preocupes." Lincoln suspiró y miró sobre su hombro a su esposa.
― Algo me dice, que algo te preocupa. ― Él dijo simplemente a lo que Ronnie suspiró. ― No voy a hostigarte con eso… Pero, si pudiera preguntar, ¿Qué tienes Ronn? ― Lincoln preguntó un tanto preocupado a lo qué Ronnie suspiró pesadamente.
― No es nada importante Linc… En serio, estoy bien.
Él no quería insistir, pero si algo hacía que Ronnie se deprimiera así, era responsabilidad suya también. Su mente comenzó a dudar, a imaginarse qué sería lo que la preocupa así. Pensó que tal vez sería un asunto monetario. O algo personal, relacionado con su familia. Tal vez ya estaba sospechando que estaba de regreso en el club.
Inspiró para no ponerse nervioso él mismo, su esposa ya tenía suficiente estrés.
― Está bien, Ronnie, si no quieres decirme, no te obligare. ― Respondió Lincoln.
― Gracias por entender Linc...― Ronnie le dijo regalándole una ligera sonrisa mientras quitaba la última de sus vendas para ver cómo seguía su herida. Entre él y ella se había formado siempre una relación de mutua confianza y honestidad, más ella que él. Y si no se lo decía en ese momento se lo diría después, él la conocía como un Libro, mejor que nadie. Ella le diría sus preocupaciones en el momento que ella lo sintiera apropiado.
― Oye. ― Lincoln llamó su atención, pero esta vez no para invadir con preguntas respecto al tema, pero sí de otros algo más alegres. ― ¿Te acuerdas cuando nos conocimos? ― Él preguntó sonriendo, haciéndola a ella sonreír.
― Sí...― Dijo ella riendo por lo bajo.
― ¿Te acuerdas cuando me dejaste el ojo morado poco después que te besé? ― Él le comentó haciéndola reír aún más.
― Oye, después de eso te di un bistec, no digas que no te lo compense. ― Ronnie respondió quitando las últimas vendas del cuerpo de Lincoln para ver su herida.
― Huy… Bueno, comparado a eso, no dolió tanto. ― Lincoln le dijo casi riendo, si no fuera por qué se quejaba poco a poco del dolor. ― Dime doctora Ronn, ¿está bien, está mal? ¿Sobreviviré a la operación? Sino dígale a mi esposa y a mi hija qué las amo.
Ella se rio, y sus pensamientos más negativos se marcharon como por arte de magia. Su esposo realmente sabía cómo subirle el ánimo, realmente él la conocía mejor que ella misma a sí misma.
― Estoy convencida de que ellas lo saben. ― Le dijo siguiéndole la broma. ― Pero ante cualquier eventualidad, yo se los diré.
― No sabe lo tranquilo que me deja eso. ― Mencionó él, intentando ignorar la sensación de dolor y comezón que surgía de su herida.
Ella sonrió y fue a buscar nuevas vendas para él. Le dolía verlo herido, pero una rara sensación, parecida al orgullo, surgía cuando pensaba que lo hizo por proteger a Luz.
― Tranquilo te sentirás bien en poco tiempo, está cicatrizando bien. ― Le dijo ella colocando un poco de desinfectante para limpiar un poco la herida de su esposo. ― Yo digo que en una u dos semanas debes sentirte mejor. ― Ella dijo sonriendo mientras trataba a Lincoln el cual solo podía a hacer gestos de dolor.
― ¡Hmmm! Eso espero, porque de verdad si duele un poco, solo un poco. ― Dijo él riendo por lo bajo, aunque dando pequeños quejidos de dolor.
― Tranquilo, no te muevas mucho y estarás bien. ― Ronnie dijo colocando una gasa esterilizada encima de la herida de su marido.
― Jeh, si tú lo dices supongo que debe ser cierto. ― Lincoln atinó a decir mientras Ronnie lo volvía a vendar.
― Linc… ¿Sabes? Cada día que pasa me doy cuenta de que tomé la decisión más acertada de mi vida al casarme contigo. ― Ella dijo sonriendo mientras él se acomodaba bien para verla y escucharla mejor. ― Y es que durante todo el tiempo que hemos pasado juntos, me he dado cuenta de lo mucho que ambos hemos crecido como personas, como padres. Hemos formado una familia, una casa, sí se ha tambaleado un poco, pero… Siempre hemos sabido cómo salir de cualquier situación. ― Le decía mientras mantenía el máximo cuidado en vendar bien a su esposo. ― Tú has estado ahí para mí y yo para ti, ambos nos hemos estado complementado mutuamente desde hace tanto tiempo, tenemos una hermosa hija, un hermoso hogar… Y, no puedo sino agradecerle por todo lo que has hecho por mí. Por Luz, por esta familia qué hemos formado juntos. ― Dijo recargándose un poco en la espalda de Lincoln tratando de tener cuidado con su hombro. ― Tú me hace sentir… En casa.
Las palabras de Ronnie hicieron que se quedara boquiabierto. Ella pocas veces se sinceraba de ese modo, a pesar de ser muy abierta con él. Y aunque sentía punzadas de culpa, por enviar todo eso casi a la basura al regresar al club, también se llenaba de orgullo, pues al menos en los ocho años que se mantuvo lejos de eso logró formar una bella familia.
Un hermoso hogar.
― Tú eres lo mejor que pudo haberme pasado, Ronnie Anne. ― Dijo él con toda la sinceridad del mundo. ― Tu y Luz son mis mayores tesoros.
― Lo sé Linc. ― Ronnie respondió abrazándolo. A Lincoln le gustaba esos momentos con su esposa. Le hacía recordar las buenas cosas de la vida, las cosas por las que valía la pena luchar, las cosas por las que valía la pena vivir.
― ¿Te imaginaste esto alguna vez? ― Lincoln le preguntó sintiendo como su esposa apoyaba su cabeza en la suya. ― Nosotros así, en esta vida, en este preciso momento. ― Él le dijo haciéndola sonreír mientras soñaba despierta con las palabras de Lincoln.
― Sí, digamos que me imaginé a algo parecido a esto en el pasado. ― Ella respondió recargándose amorosamente en la espalda de Lincoln.
― Oye, si te hubiera dicho ese día que nos conocimos, qué así íbamos a terminar tu y yo. ¿Qué me habrías dicho en ese entonces?
― Que estabas loco. ― Dijo riendo Ronnie Anne. ― Y tal vez te habría golpeado por ser tan cursi.
― Lo sé. ― Dijo él divertido. ― Y luego me habrías dado una chuleta para sanar el golpe.
Ambos comenzaron a reírse, y el ambiente se relajó hasta un punto en el que Lincoln se sentía en el paraíso. Todo estaba saliendo mejor de lo que había pensado. Incluso quería volver a su casa, y conocer mejor a sus sobrinos, sobre todo a Lothric. Ahora podía estar cercano a él, tal vez no como su padre, pero sí como su tío.
― Oye. ― Ronnie le susurró pensando. ― He… Estado pensando… Es cierto que con este dinero qué me diste para mis estudios de medicina, me van a servir mucho, pero… No sé, ¿Crees qué Greg se vaya a poner como un animal contigo por esto? ― Le preguntó con algo de preocupación mientras terminaba de vendar bien a Lincoln.
― No lo creo. ― Lincoln dijo tratando de verla. ― Es… Un reverendo pedazo de cagada, pero si hay problema entonces se las verá conmigo. Digo, esto era lo que necesitábamos, tú necesitabas esto más que nada y si tiene algún problema entonces voy, y le parto toda su puta madre.
― Hm ¿y si te quedas sin trabajo por eso? ― Ronnie le preguntó tratando de hacerlo entrar en razón a lo que él se quedó callado, no por no saber qué responder sino por la parte de sus secretos y mentiras.
― Bueno… Eso no lo vi mientras lo pensaba. ― Lincoln respondió medio apenado y medio en broma.
― ¿Ya ves? ― Ronnie le dijo sonriendo mientras le colocaba un sujetador en sus vendas. ― Solo trata de que no te haga una estupidez. ¿Ok? Solo mientras mis clases duren, ya cuando yo trabaje de Doctora podrás decirle que se valla a la mierda y luego te volverás ama de casa, cuidarás de Luz y del hogar ¿Sí? ― Le preguntó acercándose a su campo de visión con una sonrisa.
― Sí. ― Lincoln respondió tomándola de la mejilla y colocando un beso en los labios, se separó, pero volvió a besarla de una manera más apasionada, más llena de afecto mientras comenzaba a acariciar los muslos de su esposa.
― Linc, Linc no, Luz está en casa. ― Ronnie le dijo divertida y tratando de mantener distancia segura, aunque no negaba que también quería continuar con eso.
― ¿Y? Está jugando en su cuarto, solo hay que mantener silencio. ― Lincoln respondió divertido mientras la seguía besando.
― Linc es en… Mmm. Es en serio nos va a escuchar. ― Ronnie le decía mientras que Lincoln colocaba su cuerpo entre las piernas de su esposa. ― ¿Lincoln, ¿cómo vamos a estar en silencio? ― Murmuró ella, aunque tener cerca a su esposo, en esa actitud, hacía que perdiera el aliento y le costará mucho trabajo no lanzarse a corresponder a sus caricias.
― Confía en mí, Ronnie. ― Dijo él acariciando sus muslos con más intensidad, y comenzó a subir y a recorrer el cuerpo de su esposa.
Y ella quería corresponder a todo eso, pero su hija estaba cerca de ahí, podía oírlos y verlos en pleno acto carnal. Y no estaba dispuesta a dejar que pasara eso.
― Linc, Linc… Escucha. ― Ronnie tragó saliva mientras sentía y escuchaba su respiración agitada en sus oídos. ― En serio, no podemos. ¿Y si Luz nos descubre? Imagínate. ¿Cómo le vamos a explicar eso? ― Le preguntó acariciando sus mejillas. ― Tenemos que pensar eso como padres… Ella puede llegar aquí en cualquier instante ¿y si nos ve haciendo esto? ¿Qué crees qué ella va a pensar?
Lincoln suspiró pesadamente y bajando la mirada mientras aún seguía en esa posición con Su esposa.
― Ahhh… Maldición tienes razón… Pero no puedo evitarlo, eres una enfermera Sexy. ― Lincoln respondió apoyando su cabeza en el pecho de su esposa. ― Y pronto serás una doctora Sensual… Jesucristo, eres tan sexy que de solo verte me dan ganas de arrancarte la ropa y hacerte mía sin importar donde estemos. ― Dijo sintiendo como su esposa abrazaba su cabeza.
― Lo sé lo sé, no creas que a mí tampoco me llegas a despertar mis cosas. ― Ronnie respondió acariciando el cabello de Lincoln entre sus manos. ― Pero… Pensemos más como papá y mamá que como adolescentes calientes, ¿Sí? Te prometo que esta noche haremos todo lo que quieras… Claro si no surge ningún inconveniente en el camino.
― Je jeh… ¿Como qué? ¿Como que el monstruo del closet aparezca de nuevo? ― Lincoln bromeó haciendo reír a Ronnie de igual forma.
― Sí, algo así Linc. ― Dijo ella riendo por lo bajo.
― Bueno...― Dijo él acariciando su cabeza en los senos de su esposa. ― Pero te recuerdo… Que también somos marido y mujer, sí ser padres y todo eso… Pero mientras aún podamos disfrutar de nuestra intimidad. Por lo menos intentemos mantener la chispa encendida.
― Está bien. ― Ronnie respondió mientras seguía abrazando la cabeza de su marido, aunque este aún se movía de manera provocativa entre sus pechos lo que la hizo reír. ― ¡Lincoln!
― ¿Que? No puedo evitarlo, son tan suaves y esponjosos. Y lo mejor de todo es que son solo míos. ― Él bromeó haciéndola reír de igual manera.
De no haber estado Luz cerca, habría correspondido a todas las seducciones de Lincoln. No es que ella tuviera menos deseos que él, pero sabía controlarse mucho mejor.
― Suficiente. ― Dijo ella riendo. ― En cuanto tu brazo cicatrice podremos hacer lo que desees. Nos vamos a amar toda la noche. ― Dijo ella sonriendo.
― ¿Solo una noche? Pero yo quiero toda la semana. ― Bromeó él, alzando sus ojos hacia los de ella. ― Es más, creo que hasta todo el mes.
― ¿Sabes? La yo de hace 18 años te habría asesinado por todas las cursilerías qué estás diciendo ahora. ― Ella le dijo sonriente mientras Lincoln la miraba directamente a sus ojos.
― ¿Y la Ronnie de ahora qué dice? ― Lincoln preguntó acercándose al rostro de su esposa.
― Qué te amo… Y que aun así te ves algo ridículo. ― Ronnie contestó entre risas de ella y él.
― Sí… Pero sabes qué lo amas. ― Lincoln respondió acariciando más su cabeza en el pecho de Ronnie.
― Sí. ― Ella respondió cerrando gentilmente sus ojos.
"Amor mío… Perdóname por haberte hecho sufrir.
Perdóname por haberte hecho soñar, perdóname por haberte hecho creer en un monstruo como yo. Si pudiera Retroceder el tiempo… Si pudiera viajar a otro mundo, a otro universo. Te hubiera ahorrado el dolor de verme convertido en lo que siempre creíste que me convertiría… Disculpa a esta alma descarriada que se alejó del camino correcto. Pero si te sirve de consuelo…
No dejaré que ellas sufran mí mismo destino.
Y qué… Hubiera deseado haber sido yo."
Lincoln abrió los ojos sintiendo ese abrumador escalofrío en su espalda una vez más. Fue como si un viento frío y oscuro surgiera por la ventana y azotara su espalda, y Ronnie también pareció notar el respingo que recorrió la espalda de su esposo. Sin embargo, ella lo interpretó como parte del momento, quizás el contacto con su cuerpo le dio un respingo de placer.
― Ronnie. ― Susurró Lincoln. ― ¿Y si dejamos a Luz en casa de sus abuelos un momento? Así podríamos hacer algunas cosas que ahora no podemos.
― Jeh, ¿en serio no puedes esperar? ― Ronnie preguntó divertida mientras él aún sentía esa extraña presencia, parecía acecharlo, no podía entender lo que era, lo que decía o significaba, pero sentía que era un mal augurio. De qué cosas horribles sucederían.
― No es eso… Es solo que...― Lincoln se colocó una mano en el rostro mientras pensaba. ― Olvídalo… No debe ser nada importante...― Dijo tallándose el rostro con su mano.
― Eh… ¿Estás bien Linc? ― Ronnie miró con extrañeza a su esposo, el cual había cambiado de estar relajado a sentirse angustiado. ― Si quieres podemos llevar a Luz y… Ya sabes platicar y esas cosas.
― No… Bueno sí, bueno...― Lincoln llenó sus pulmones de oxígeno mientras abrazaba fuertemente a su esposa. ― Tan solo… Tan solo quédate así unos momentos ¿está bien?
― Está bien. ― Murmuró Ronnie Anne, sin entender bien qué quería Lincoln. Tal vez, después de experimentar unos momentos de pasión, quería experimentar otros de relajación, junto a ella. Sentir la respiración de su esposo era algo que siempre le ayudaba a reconocer cuando temía algo o sufría. Y esta vez, notó una respiración agitada, nerviosa, como si estuviera preocupado, nervioso. Como si lo hubieran amenazado.
No le gustaba para nada ver así a su esposo, y razonó que se debía a volver a reencontrarse con sus familiares cercanos.
Mientras Tanto… En el hospital central de Royal Woods.
Luna llegaba al hospital después del día de ayer, con un buen sabor de boca y con una actitud más relajada, aunque aún se sentía mal por lo ocurrido con Tabby.
Con su club, se talló la cara y pensó… Ashley probablemente seguía en el hospital junto a Fran y Jones. Debía apurarse a ver como estaba la situación… Y sí eran malas noticias pues al mal paso había que darle prisa.
Entró sintiendo un aire deprimente y opresivo, el mismo que había sentido la primera vez que pisó un hospital. Pero igual de poderoso que antes y como si fuera casi instintivo tomó la recepción principal para preguntar por su amiga.
― Hola… Buenas tardes. ― Luna llamó la atención de la recepcionista la cual la volteó a ver. ― Vengo a buscar a una paciente.
― Ok. ― La recepcionista respondió con aire de, "Odio trabajar aquí" mientras se volteaba a la computadora. ― Dígame el nombre de la paciente por favor.
― Eh… Tabby, Tabby Harlock. ― Luna respondió suspirando pesadamente.
La enfermera tecleó en su computadora, con una parsimonia que delataba el hecho de que no quería estar en ese lugar, y que prefería irse a su casa a atender el público. Después de ver cómo operaban a Tabby, Luna tenía un triplicado respeto por el personal médico, pero debía decir que esa funcionaria no se estaba ganando el sueldo. Se preguntó si Ronnie tendría que atender al público como ella.
— Tabby Harlock..., en este momento la evalúa la comisión médica. — Dijo ella con desgana. — Debe esperar a que terminen, pero puede esperarla afuera si es la persona a cargo de ella.
— Lo soy. — Dijo Luna, sintiendo algo muy parecido a un escalofrío en su espalda. — Yo estoy a cargo de ella.
Era difícil pensar eso después de ver como caía, mal herida, por un disparo.
— Su licencia de conducir. — Pidió la funcionaria, y una vez que ella lo entregó, se le permitió pasar.
En esos instantes Luna pensó, pensó en la reunión del día pasado, Pensó en lo feliz que se sentía estar nuevamente en familia y entre sus sobrinos.
Su hija que se había divertido tanto. Lothric el cual se había visto algo triste, no sabía realmente porqué.
Él era un buen muchacho, el muchacho más dulce que ella había conocido en mucho tiempo. Creía que, ante la reunión de sus tías, tío y su madre. Demás de sus primos y primas.
¿Qué lo habría hecho cambiar de actitud así tan repentinamente? No lo sabía a ciencia cierta, pero, quería saberlo.
Al caminar por los pasillos se siguió sintiendo algo rara.
Una sensación extraña qué le recorría el cuerpo, no, no era miedo.
Tampoco era inseguridad… Era algo, un sentimiento que no sabía interpretar a su mejor forma. Pero ahí estaba. Haciéndola temblar. El hospital se sentía frío, lo más probable era que si estuviese bien helado. También estaba muy silencioso, y de no ser por una camilla en un costado, habría estado totalmente vacía. No le gustaba para nada aquello, los hospitales la espantaban como a pocas cosas en su vida, siempre le hacían pensar en lo peor.
La habitación donde cuidaban de Tabby, en la Unidad de Cuidados Intensivos, estaba tan estilizada que hasta el aire tenía olor a medicamento. Tuvo que colocarse el traje a prueba de bacterias, en un silencio tan grande que era casi antinatural.
Al entrar a la sala ahí seguía, igual de delicada que el día anterior, con unas máquinas a sus lados qué le permitían vivir, respirar y comer. Qué vida tan maravillosa… Se acercó a ella y la vio, tan indefensa y frágil. Como el día que la internaron.
— Hola muñeca, ¿cómo estás? — Luna le habló suavemente tratando de llamarla entre su mundo en tinieblas. — Yo… Estoy bien. Afortunadamente Estoy bien. — Le dijo arrodillándose frente a ella. — Ayer… Ayer vi a mi hermanito de nuevo, ¿lo recuerdas? Lincoln. Espero que puedas recordarlo, ¿sabes? él ya es papá, como yo… Bueno, soy mamá, pero tú me entiendes, él se casó con Ronnie y tienen una hermosa hija. Su nombre es Luz y ella… Es preciosa, Larsy de solo conocerla 3 segundos la abrazó, debiste verlo, fue tan dulce. — Quería creer que Tabby sonreía al oírla hablar, pero era difícil siquiera pensar eso porque continuaba igual de impertérrita que antes. Aparte de su voz, los únicos sonidos presentes eran los de las máquinas que registraban sus funciones vitales.
— Tienes que conocer a Luz, ella te amara. — Dijo ella, y tomó su mano. — Vas a salir de aquí, Tabby, te lo prometo. Vas a recuperarte y volverás a ver a Lincoln, te llevaré a conocer a toda mi familia. —
Ninguna respuesta otra vez. Luna solo esperaba que ella estuviese oyendo todo lo que decía, aunque no le respondiera nada.
— Jeh… También, también tuvimos una reunión familiar ayer… Vinieron todas mis hermanas, ¿sabías qué Lola entró a la política? Y Lisa es científica… O algo así, no recuerdo bien, pero comentó que daba clases de ciencias. — Le comentó rememorando las anécdotas que le habían contado sus hermanas y hermano. — Tú… Tú sabes qué las chicas siguen igual de locas… Ellas je je jeh, ellas siguen igual de locas. — Reía por qué no quería llorar. — ¿Recuerdas también a Lucy? Ella está trabajando como… Creo que era escritora en una editorial. Se veía tan linda con el cabello recogido. No recordaba lo bellos que eran sus ojos azules. — Dijo riendo, esperando que ella también pudiera reír en algún rincón de su mente. — Todas se veían tan bien, incluso Luan, ya sabes, mi hermana un año menor… Se veía muy linda, aunque su vestimenta ya no era de algo agradable y bromista… Tú sabes en lo que trabaja, pero aun así se puso algo más decente por los niños. Dijo que así se vería menos provocativa pero más family friendly. Qué si no la volverían a desmonetizar… je jeh. —
Por un momento pensó que tal vez Tabby podía entender todo lo que le decía, pero no podía mover su cuerpo, y pensar eso hizo que se aterrara. Le costaba pensar algo más cruel que estar consciente del mundo exterior y no poder despertar. Preferiría incluso que el coma fuera como estar durmiendo, y Tabby no tuviera que rememorar nada.
— Lana es mecánica, y aunque colecciona reptiles. No sé cómo lo logra. Y Lynn, bueno ya sabías que jugaba en el equipo de soccer de la ciudad, debiste verla cuando hizo las paces con Lincoln. Fue hermoso. — Y sería igual de hermoso cuando ella despertara.
— Despierta pronto nena… Te estaremos esperando, pero por favor… Despierta...— Luna le rogó quitándose unos momentos el cubrebocas para colocarle un beso en la frente. — Por favor… Tienes que hacerlo… Tienes que despertar Tabby. — Le dijo para volver a colocar el cubre bocas. La quería tanto como para dejar que viviera de esa forma tan miserable. No quería que lo hiciese para no tener que ver este mundo tan frío y cruel, pero la amaba tanto como para dejarla así, en ese estado tan deplorable. Luna se levantó para irse, pero acarició por última vez la mejilla de Tabby con delicadeza. — Dulces sueños muñeca… Te veré pronto.
Miró a Tabby una vez más, y los recuerdos se agolparon en su mente como su quisieran sacar hasta el último rastro de culpa de su ser, como si quisieran destruirla hasta la última lágrima. Recordó la primera vez que tocaron en un escenario, y sentían que iban a conquistar el mundo, que al día siguiente ya serían estrellas de rock. Recordó cuando le pidió que fuera a la fiesta con Lincoln, y cómo había conocido ahí a su primer novio. Siempre pensó que formaban una buena pareja, pero seguro Tabby pensó lo mismo al verla a ella junto a Sam.
Luna miró a su amiga, casi su hermana, y a las máquinas que la mantenían con vida. Ella preferiría estar ahí, no Tabby. Aún tenía muchas cosas por hacer, debía evitar cometer sus mismos errores.
Poco después, Luna salió del hospital sintiéndose… De alguna forma más liberada, más segura… O al menos así creía qué se sentía pues ver a Tabby así en ese estado tan deplorable era un recordatorio de lo jodido qué era el mundo…
Al bajar los escalones escuchó el tono de llamada de Ash, y al sacar su celular se apresuró a contestar lo más rápido posible.
— ¿Hola? ¿Ash? ¿Qué sucede nena? — Luna preguntó sentándose en los escalones que daban paso al hospital.
— ¿L? ¿Cómo estás querida? — Preguntó su novia con un rastro muy notable de preocupación.
— Bien… Estoy mejor... — Luna respondió simplemente suspirando. — ¿Como estás tú nena?
— No diría qué bien, pero… Bueno... — Ashley contestó en un tono aliviado pero triste.
— ¿Qué pasó? — Luna preguntó preocupada por esa última palabra de Ashley.
— Bueno… Warren y Jimmy, ya los enterraron… Me hubiera gustado estar aquí, pero… Teníamos prioridades más importantes. — Ashley respondió cubriéndose los ojos con la palma de su mano izquierda.
— Hmmm… Sí… Lo sé... — Luna respondió con el mismo tono que su amada.
Había sido un momento demasiado horrible. Perdieron a hermanos muy queridos en esa maldita emboscada, y no sabría qué haría si se marchaba Tabby junto a ellos.
— ¿Quieres que vaya para allá? — Preguntó ella, aún podía dejar a Larsy un par de horas en casa de sus padres, y quería despedirse de sus hermanos.
— Si, por favor. — Dijo Ash, y su voz comenzó a quebrarse. — Esto..., es muy difícil. Muy difícil. ¿Recuerdas que Warren fue uno de los que más nos exigió cuando éramos prospects? Gracias a él nos volvemos más fuertes aún. Lo asesinaron de un modo tan cobarde.
Ashley se quedó en silencio unos momentos, solo para escuchar la respiración entrecortada y dolorosa de su querida Ashley.
— Yo… Te veré ahí, ¿sí amor? Tan solo espérame...— Ashley le dijo con un tono de voz triste. A lo qué Luna respiró pesadamente.
— Sí… Te amo… Mucho. — Luna respondió sintiendo el hipo subiendo por su garganta.
— Yo también te amo Lu… Estoy yendo para allá. — Ashley respondió tratando de limpiarse los ojos.
— Después..., después llevemos a Larsy a dar un paseo en moto. — Dijo ella, suspirando pesadamente, sintiendo casi que su interior estallaba en llanto. Necesitaba superar ese momento, pero sabía que sólo se podría calmar con la venganza.
Y cuando pensaba en la venganza, solo estar con su hija y su novia hacía que se acabara su sed de sangre. Era necesario que se calmara o si no haría únicamente locuras.
En esos momentos solo quería llegar a la base Lamb y dispararle a todos los que viera adentro, sobre todo a su líder.
— Bien. Eso sería Lindo...— Ashley respondió, rascándose la frente. — Te veré ahí entonces…
— Sí, cuídate, te amo Ash. — Luna respondió mandándole un beso. Entonces ambas colgaron, dejándola sola por unos instantes, sola con sus pensamientos e ideas acerca de su vida, la vida que ella había elegido.
La vida que ella había elegido por esos giros tan arbitrarios del destino. Y al que había arrastrado a Tabby… Y al que ahora estaba arrastrando a su propia hija… No quería ni pensar en su pequeña hija recibiendo un tiro así. No quería imaginar que ella se pondría en peligro por su club o por ella misma. En realidad, no quería que Larsy fuera motera después de ese día.
Una gran ironía tomando en cuenta que solía salir de paseo con ella cuando solo era un bebé, para irla acostumbrando a las motocicletas, y cuando ya estuviera mayor la ayudaría a comprar su propia moto.
¿Ahora qué le estaba dejando a ella? ¿Qué futuro era el que le estaba dejando a ella si escogía el camino de una Motociclista? No lo había pensado antes y le aterraba imaginarse qué lo qué le había sucedido a Warren o a Jimmy le pasará a ella…
La amaba tanto… Incluso se atrevía a decir qué más qué a cualquier persona que pudo haber amado en su vida. Incluyendo a Ashley o a su hermano… ¿Qué le estaba dejando a ella?
Con la Policía de Royal Woods…
Clyde Sullivan y Wally se dirigían al punto donde creían que encontrarán a los RedHawks, Con sus armas listas y sus chalecos antibalas puestos estaban preparados para cualquier tipo de resistencia que ellos tuvieran.
Valor no les faltaba… Pero quizás sí, preparación para lo que se viniera a continuación. Un Paso en falso y cualquiera de ellos moriría en el asalto.
— ¿Tienen todo preparado? — Clyde preguntó a sus compañeros checando el cartucho de su pistola.
— Sí, eso creo. — Dijo Wally, preocupado. Personalmente preferiría tener un arma más pesada que una pistola o una escopeta, algo como un rifle de asalto sería perfecto para esa misión. Pero los poseían, y debía confiar en la puntería de sus compañeros, y en sus propias habilidades.
— Mientras no estén demasiado lejos, todo bien. — Dijo Sullivan con una confianza que dejaba consternado a Wally. El gordo policía se parecía demasiado al jefe de policía de una famosa serie de televisión que le gustaba ver, y nada en él revelaba su excelente puntería y fiereza en los tiroteos. Una vez, Clyde contaba que le había roto la cabeza a un pandillero que trató de apuñalarlo, usando la escopeta como quien usa un garrote.
— ¿Si encontramos un arma tirada en el suelo, tenemos permiso para usarla? — Preguntó el joven policía.
— Sería buena idea tener algo de poder de fuego de nuestro lado… Pero tendríamos que tomarlo como evidencia, así que no lo recomiendo Wally. — Clyde respondió mirando a su compañero. — A menos que quieras ser parte de los cómplices, en cuyo caso sí, ¿por qué no?
— Chistoso...— El joven respondió aún nervioso de la situación… Hasta qué Sullivan vio a la distancia algo de humo.
— Eh… A menos que estén haciendo una barbacoa del tamaño de una casa… No creo que ese humo sea normal. — Comentó enfocado en ese punto en específico. Mientras Clyde y las demás patrullas se acercaban… Todos y sin excepción se veían nerviosos por aquella vista…
Hasta qué entonces al acercarse más vieron una zona que se cubría por ese mismo humo. Era como un garaje de tamaño particularmente grande, con algunos autos deportivos explotados, otros hechos chatarra y otros consumiéndose por las llamas.
— Ay mierda… Este es A-15, Repito A-15. — Sullivan dijo a la radio. — ¿Están viendo esto?
— Sí… Cambio...— Respondió otra de las patrullas.
— Maldición...— Wally dijo en voz baja mientras veían como ese almacén o cochera se incendiaba junto a varios autos a su alrededor.
— Parece ser que llegamos tarde a lo que sea qué sea qué pasó aquí...— Clyde dijo sacando la cabeza para ver mejor la zona.
Las patrullas se acercaron y al bajarse, corrieron hacia el lugar en llamas. Los oficiales encontraron únicamente devastación: alguien quería borrar todo, incluyendo el almacén. El aire era asqueroso, una raza mezcla de aroma a gasolina y a pólvora quemada, olor que por desgracia se les hacía muy familiar.
Sullivan mantenía la escopeta lista para disparar desde la cadera, y Wally sostenía su pistola con ambas manos, apuntando hacia abajo. Clyde mantenía la suya casi a la altura de su pecho, y los tres intentaron acercarse a lo que antes era la entrada.
Mientras más patrullas llegaban y otros oficiales acordonaban el área, pudieron ver los cuerpos, amontonados dentro del fuego.
— Dios mío… ¿Pero qué mierda pasó aquí? — Uno de los oficiales preguntó mientras sus compañeros bajaban a prisa de sus vehículos.
— No lo sé… Pero parece que fue una masacre. — John respondió saliendo de su patrulla.
— Jesucristo...— Wally dijo al ver a su alrededor.
— Tranquilo chico… He visto escenarios peores. — El jefe de policía dijo con su escopeta en mano listo para lo que sea que fuera que aún siguiera vivo en el almacén.
— ¿Cómo demonios no vimos o escuchamos nada? Es un puto lugar apartado, lo sé… ¿Pero cómo mierda no nos enteramos de nada hasta ahora? — Clyde preguntó inspeccionando el lugar.
— Esa es una buena pregunta… ¡Todos, Atención! Busquen pistas, evidencia o sobrevivientes, necesitamos saber qué pasó aquí y quién pudo haberlo hecho. — George ordenó haciendo qué los policías comenzarán a investigar el área.
Los grupos de patrulla comenzaron a peinar la zona, siempre con sus armas preparadas, y con un raro sentimiento de fatalidad en el aire. Sullivan avanzó por un costado, seguido por Wally y Clyde.
— ¡Policía! — Gritó Sully. — ¡Si hay alguien ahí, salga ahora con las manos en alto!
— ¿Por qué dices eso? — Preguntó Wally. — El que hizo esta masacre no se va a revelar.
— Lo digo por los sobrevivientes. — Dijo el oficial de la escopeta. — Si hay alguno por ahí, no quiero que salga de la nada y le dispare por accidente.
Esperaron a que alguien saliera, mínimo una simple persona, pero al ver que solo el silencio acompañado del sonido del viento y de las llamas era lo único que se podía escuchar… Decidieron entrar.
Solo para llevarse otra desagradable sorpresa, el piso estaba tapizado con cadáveres. Sangre y partes… Los oficiales tuvieron que cubrirse la nariz por el olor fétido que se había encerrado, un olor a sangre, a muerte.
Y todos los cuerpos en el suelo eran de tantos hombres y mujeres. Los atacantes no habían discriminado a ninguno por edad, clase o sexo.
— Jesucristo...— Clyde susurró al ver a su alrededor.
— Sí… Exactamente eso...— Dijo Sullivan revisando los cuerpos en el piso. — Esto parece obra de una pandilla enojada… Una muy enojada...— Dijo tocando el brazo de una muchacha a la que al voltear descubrió que tenía un orificio de bala en la frente.
— Oh dios. Ugh... ¡Burp! — Wally se tapó la boca y tuvo que ir a buscar un rincón donde vomitar.
— ¿¡Hay algo por ahí!?— Clyde preguntó a otros de sus compañeros qué revisaban una de las habitaciones.
— ¡Nada! Solo más muertos. — Gritó de regreso el oficial.
— Mierda...— Clyde susurró entrando a uno de los cuartos, donde debajo de una de las sillas le pareció ver algo. A alguien. — ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? — Preguntó para ver que la persona que efectivamente se encontraba bajo la mesa retrocedía temblorosa. — Hey somos la policía. — Dijo agachándose a ver, era una muchacha no mayor de 20, se veía aterrada, con su vestido de fiesta manchado de sangre, Clyde sintió un olor penetrante al ver abajo, el olor a orina. Sin lugar a duda ella había visto cosas que le dejarían secuelas de por vida. — Oye… Linda todo está bien, somos la policía, estás a salvo. — Le dijo rápidamente ella gateó lo más rápido que pudo a él y lo abrazó aferrando sus manos al chaleco antibalas de Clyde mientras lloraba del terror absoluto.
Sullivan bajó su escopeta y tuvo que apartarse del lugar. Ver a aquella chica hizo que recordar a su propia hija, y no soportaba aquello. Mientras Wally vomitaba, él intentaba aspirar aire fresco.
Pero era imposible con ese incendio. Se giró para ver como Clyde, con cuidado, salía hacia afuera con aquella chica, y algunos oficiales se acercaban para ofrecerle una manta. Al ver el interior, la mayoría reaccionó como Wally.
— Que mierda. — Murmuró él, a nadie en particular. — Estoy seguro de que fueron esos malditos moteros.
— Sí… Yo también lo pienso...— George dijo al mirar a su alrededor. — Pero hay algo que me dice que no fueron ellos...— Dijo con algo de intuición, él conocía como operaban los Sons y Lambs.
Él sabía cómo eran, como operaban, siempre había un mensaje, siempre había una razón. Pero si había un mensaje para ellos o para alguna otra banda… ¿Cuál era?
Eso no había sido un mensaje, ese era un ajuste de cuentas.
— Jefe. No por ofender, ¿pero quienes serían capaces de hacer esto más que Sons, Angels o Lambs? — Preguntó Sullivan confundido.
— No lo sé...— Dijo simplemente mientras caminaba entre los muertos.
— ¡Jefe! ¡Creo que querrá ver esto! — John dijo mientras los demás acudían a su lugar. — Si no me equivoco, esto es polvo. — Dijo mirando la mesa donde había una cantidad pequeña de Cocaína.
Habría sido fácil pasarla por alto, de no tener la vista que da la práctica. La cocaína estaba dispersa, como si la hubieran desparramado con el brazo, posiblemente sin darse cuenta, cuando comenzó el tiroteo.
— ¿Cree que pudieron ser los traficantes de drogas? — Dijo Sullivan. Era lo que faltaba, que un cartel de drogas se instalará en el pueblo.
— Puede ser, esto es algo que harían. — Dijo George revisando alrededor de la mesa en busca de pistas. — Pero no quiero adelantarme.
— Sí justo lo que faltaba en este puto pueblo de mierda. — John dijo levantándose. — Voy a llamar a los bomberos para que apaguen el incendio y a la ambulancia para que se lleven los cuerpos. — Dijo suspirando pesadamente.
— Entonces. Nos quedamos sin evidencias ni testigos, no hay ninguna puta arma aquí. Y a menos que Sons trafique Drogas no creo que hayan hecho esto solo por ello. — Sullivan dijo de manera enojada. — ¡Fanpinchetastico!
— Cálmate Sullivan. — Le ordenó George mientras se levantaba. — No es momento para perder los estribos… Eso será después...— Dijo mientras pensaba. — Además, si tenemos a una testigo. — Dijo mirando hacia la dirección de Clyde. — Pero… Creo que no será nada fácil sacarle información de lo que pasó aquí…
Sullivan negó con la cabeza, mientras veía como Clyde intentaba evitar que la chica colapsara de pánico. Y no la culpaba, él jamás podría acostumbrarse a los cadáveres, a las montañas de cadáveres y el asqueroso aroma de putrefacción y humo.
— Clyde y Wally deberían llevarla a la comisaría, y que el psicólogo de la policía les diga como contenerla — Dijo Sullivan, recordando el procedimiento que solían tomar cuando hallaban sobrevivientes. — Nosotros buscaremos si dejaron alguna pista.
— Buena suerte, Sullivan. — Dijo George. — Si ves a algún otro sobreviviente, envíalo a la central.
Él lo dudaba, pero no iba a decírselo a su jefe. Vio a Wally intentando sostenerse después de vomitar varias veces. Vio a los policías de uniformes azules registrar los alrededores, hallando pistas clásicas pero mínimas: casquillos, orificios de bala, sangre.
George al mirar a su alrededor recordó sus tiempos en la militarizada, sus tiempos en Afganistán donde solía matar radicales y terroristas, para él era sólo otra guerra, otra misión para acabar con el mal de este mundo, el mundo que le dejaría a su hija.
O al menos esperaba poder dejarle algo, pues en la guerra, al menos parecía haber un sentido, una razón, aun cuando era la más asquerosa e indigna. Esto, esto solo hacía más acertada su teoría.
Ellos no eran hombres, eran animales…
Entonces… Con Luna.
Ella pensaba sentada en el porche de su casa mientras esperaba a Ashley, con un cigarro en la mano y su hija felizmente jugaba en el patio delantero con Lothric, qué escena tan más hermosa era esa, ver a su pequeña jugando con su primo, riendo y divirtiéndose sin tener que preocuparse por una vida llena de problemas y angustias.
Hasta que, en ese momento, un auto llegó. Con 3 personas a bordo. Y al verlo se alegró un poco pues sabía quiénes eran, su cuñada, su hermano y su sobrinita. Luna se levantó, tiró su cigarro y lo apagó. Únicamente para ir con su familia.
— Linc, Ronnie. Que felicidad verlos de nuevo. — Luna dijo con una autentica sonrisa al ver bajar a su hermano y a su cuñada.
—¡Luna! — Gritó Lincoln lleno de alegría, corriendo a abrazarla. Aquello la calmó como pocas veces se había sentido antes, una tranquilidad que ya creía desconocida.
— ¡Linc, que bueno verte otra vez! — Le encantaba que él siguiera visitándolas, parecía decidido a no volver a romper el contacto con la familia, y eso la inundaba de felicidad.
Ver a toda su familia reunida en la mesa de los mayores hizo que se encendiera algo que no pensaba que pudiera encenderse otra vez en su corazón: la esperanza. Ahí estaban todas: Lori, Leni, Luan, Lynn, Lucy, Lana, Lola, Lisa, Lily y Lincoln. Estaba Ronnie Anne y sus padres, y en la mesa de los pequeños, Lothric, Larsy y Luz. Jamás la Casa Loud había estado tan llena de alegría, y eso era decir bastante en una familia como la suya.
Y en ese momento, quería desear que el momento fuera eterno.
— Pensé que nos volveríamos a ver después Linc. — Luna le dijo sonriéndole a su hermano menor el cual se acercó solo a abrazarla.
— Sí yo también, pero surgió algo importante en casa y pues… Necesitábamos dejar a Luz en un lugar seguro mientras lo arreglábamos. — Lincoln respondió separándose unos momentos de su hermana para verla a los ojos.
— Oh, ¿qué pasó? ¿Ocurrió algo malo? — Luna preguntó algo preocupada por lo dicho por su hermano.
— Nada grave. Digamos que es algo Personal y qué Ronn y yo debemos arreglar. — Dijo haciendo que una pizca de curiosidad y de preocupación se dirá en su hermana Luna. Pero al ver a su cuñada esas preocupaciones desaparecieron, al solo ver que las mejillas de Ronnie se enrojecieron un poco al escuchar esas palabras. Para hacerla sonreír con algo de gracia.
— Jeh… Bien, es bueno saber qué cuidan bien sus relaciones. — Luna comentó haciendo reír a Lincoln.
— No, no nada de eso… Bueno… Un poco. Pero ya sabes, cuando papá y mamá se divierten, es mejor alejar a los ojos curiosos. — Lincoln respondió con algo de pena.
— No te preocupes, entiendo lo que tienes que hacer. — Dijo ella con una risa cómplice, y recordaron el momento en que ella encubrió a Lincoln fingiendo atragantarse con el café.
Él por su parte levantó la vista y vio a Lothric mirándolo fijamente. Se preguntó qué estaría pensando su hijo, si estaría furioso o avergonzado por él.
— Si pasa algo, puedes llevar a Larsy a mi casa sin problemas. — Le dijo él. — Parece que ya se está llevando bien con Luz.
— ¿Llevarse bien? — Luna preguntó curiosa, y al voltear la mirada vio cómo su hija y la hija de su hermano se encontraban nuevamente, entre risas abrazos y comentarios del día pasado. — Creo que eso es poco. Creo que si esto sigue así ellas se van a llevar como hermanas.
— Je jeh… sí...— Lincoln comentó rascándose la nuca, para desviar su atención hacia Lothric, el cual miraba a su prima y su hermana con algo de envidia y pena. — Espero qué Lothric también pueda verla así algún día…
— ¿Eh? — Luna preguntó algo confundida por esa última sentencia de Lincoln.
— Ya sabes qué él la trate como su hermana. — Lincoln respondió rápido antes de qué sus palabras se tomarán a mal… O de una manera que no quería revelar la verdadera identidad de su primogénito.
— Oh, sí yo también espero eso. Y es que Loni es un muchacho muy dulce. Sé que algún día la va a querer tanto como a mi Larsy. — Luna comentó sonriéndole a su sobrino.
— Ese día será perfecto. — Dijo Lincoln imaginando aquel reencuentro entre sus dos hijos con toda la felicidad que su corazón podía sentir.
Sus dos hijos..., ¿que pensaría Lothric de Luz? Esperaba que no la odiara
Esperaba que no la odiara o algo peor, pues ella no tenía culpa de lo pasado entre Leni y él mismo. En realidad, no le sorprendería si Lothric estaba furioso con él.
— Sí… Y bueno, ¿vienes de paso o a saludar a nuestras hermanas? — Luna preguntó mirando a su hermano.
— De paso creo yo, solo vinimos a dejar a nuestra pequeña Luz. — Lincoln respondió con una sonrisa. — ¿Estarás aquí todo el día?
— En realidad no. — Luna respondió suspirando pesadamente. — Mi novia vendrá aquí en poco tiempo… Pero, no te preocupes, la casa Loud es el mejor lugar para cuidar de niños. Digo si papá y mamá pudieron hacerlo con 10 niña y un niño, ¿porque un par de sus nietos no? — Luna comentó sonriendo. — Además Lily está en casa, ella cuidará bien de ellos.
— Oh ¿Y a dónde vas? — Lincoln preguntó curioso.
— Vamos a ordenar nuestra casa. — Dijo ella. — Y también vamos a reunirnos con un jefe para un posible trabajo.
No podía decirle que iba a su club a hablar con su presidente y hermanos, para decidir qué hacer con los Lamba y los Sons en la guerra que definitivamente escapó de del control de su club. Los Lambs eran más fuertes de lo que habían creído, pero ni aun así habían podido frenarlos.
— Bien. — Lincoln respondió abrazando de nuevo a su hermana. — Cuídate mucho, ¿sí? — Pidió Lincoln mientras Luna asentía sin apartar su sonrisa de sus labios.
— Tú también hermanito. Cuídate mucho. — Luna respondió sonriendo con gentileza mientras él le daba un beso en la mejilla y poco a poco se separaban mientras él se dirigía a su hija para ver cómo estaba y si podría aguantar un par de horas en casa de sus abuelos. — Hola pequeña Luz. ¿Como estas? — Lincoln preguntó arrodillándose frente a su pequeña.
— Hola api, estamos jugando Larsy y yo. — Luz respondió mientras su mamá también se acercaba a su niña.
—Hola tío Lincoln — Saludó enérgica Larsy, y él pensó que así se habría visto Luna si hubiese escuchado rock desde la infancia. — Hola tía Ronnie, ¿Luz va a quedarse a jugar? Quiero terminar de mostrarle toda la casa.
Eso era algo que debía haber hecho él, mostrarle su casa y contarle todas sus aventuras a Luz, habitación por habitación. Incluso estaba seguro de que cada tabla de la casa podría evocarle una historia nueva.
— ¿Qué dices, Luz? — Le dijo Ronnie. — ¿Te quieres quedar aquí un par de horas?
— ¿No puede ser un poco más de tiempo, ami? — Dijo la pequeña, y Lincoln se rio.
Sí, ambas se estaban llevando muy bien. En poco tiempo serían totalmente inseparables, y eso lo hacía sentir extremadamente tranquilo. Sin embargo, su felicidad sería total si uno más de la casa lograba hacer esa amistad con Luz.
Su otro hijo, Lothric.
— Ok. — Ronnie respondió acariciando el cabello de su niña consentida. — Papá y yo saldremos un rato, te dejaremos con tus primos para que juegues un rato.
— ¿Oh? ¿Y a dónde van api y ami? — Luz preguntó curiosa ladeando su cabeza un poco.
— Bueno… Digamos que papi y mami, tienen asuntos pendientes que deben resolver. Lo antes posible, ¿entiendes nena? — Lincoln le dijo a su hija suavemente mientras colocaba una mano en su hombro. — Solo serán un par de horas, pero no te preocupes, estarás bien aquí jugando con tus primos Larsy y Lothric. ¿Ok?
— Sí Api. — Luz respondió sonriendo agradablemente a sus padres.
— Muy bien esa es mi niña. — Lincoln le respondió abrazándola cariñosamente.
La pequeña lo abrazó y luego abrazó a Ronnie, de un modo que hizo suspirar a Luna por lo adorable que se veía. Le recordó bastante a la primera vez que dejó a Larsy en la casa Loud, aunque en esa ocasión ella había llorado y sólo Lothric consiguió que se calmara.
Y pensando en él, se percató de que no estaba. Hace un momento lo había visto detrás de Larsy y ahora no lo veía. Seguramente habría ido a la cocina, quizás a prepararle algo a Luz. El hijo de Leni tenía el gran corazón de su madre, y le preocupaba la melancolía que hace poco había comenzado a manifestar.
Recordó el dibujo que hizo de Lincoln, con la mirada triste.
— Nos vemos. — Se despidió Lincoln. — Cuídate, Lun.
— Y tú igual cuídate, hermano. — Dijo ella, abrazándolo, aunque aún parte de su cabeza daba vueltas en lo anterior.
— Nos veremos pronto Lun.— Lincoln respondió abrazando fuertemente a su hermana mayor, en ese momento ella se sentía feliz, se sentían en paz por tener de vuelta a su hermano… Aunque aún seguirá pensando, pensando en Lothric y en su dibujo sobre él.
Un muchacho como él que había vivido bajo la musa del arte podría expresar miles de emociones solo con una imagen. Lincoln, esa expresión de tristeza en sus ojos, no sabía si poder preguntarle sobre eso a él o a su sobrino, Pero quería entender el contexto de esa imagen. Algo le decía qué había una historia detrás de aquella imagen. Él le dio un beso en la mejilla.
Poco a poco comenzaron a separarse. Ella lo vio partir poco a poco… Mientras pensaba. Todo parecía ir en cámara lenta… Luna entonces desvió su mirada a una de las ventanas frontales de la casa mientras Lincoln poco a poco se alejaba, solo para ver al chico que miraba como su tío partía… Algo en esa escena le traía cierto sentimiento de… Tristeza.
Como si un niño estuviera viendo a su padre partir para no volver… Algo no estaba bien.
— Eh… Por cierto Lun.— Ronnie llamó la atención de su cuñada la cual desvió la mirada de su sobrino para dedicársela a Ronnie. — ¿Crees qué podrías avisarles a los papás de Lincoln que dejaremos aquí a Luz? Solo como aviso.
— Eh… ¡Por Supuesto Ronnie! — Luna respondió volviendo a sonreír a su cuñada. La cual también la abrazó fuertemente.
— Muchas gracias, eres la mejor. — Ronnie comentó apapachando a Luna.
Ella se rio. La novia de Lincoln siempre le había caído bien, y no podía imaginar una mejor pareja para su hermano menor, una mujer que siempre había estado con él, incluso en el momento más oscuro de su vida.
— Volvemos en dos horas. — Se despidió Ronnie subiendo a la camioneta con Lincoln. Posiblemente se tardarían más, pensó Luna intentando no reírse. Y se sintió avergonzada al recordar el momento en que Larsy casi la descubre con Ash.
— Tárdense lo que necesiten. Saben qué este tipo de asuntos siempre son de paciencia y dedicación. — Luna comentó haciendo Sonrojar Ligeramente a Ronnie y haciendo reír a Lincoln.
— No te preocupes Lun, lo haremos. — Él respondió subiéndose al auto de su esposa, mientras que ella también se subía.
— ¡Cuídate mucho Luna! — Ronnie le exclamó sonriente mientras volvían a tomar rumbo hacia la carretera, Luna no pudo sino sonreír por eso, hasta que nuevamente vio a sus espaldas y se dio cuenta que Lothric ya no estaba en la ventana. Como se había aparecido simplemente se fue y eso hizo que Luna arqueara una ceja en confusión.
Había algo detrás de todo esto, un chico y más un muchacho como él no dibujaba nada sin algo de por medio… Algo… Luna no podía entender ese "algo" Pero descubriría lo que era aún si le tomaba un buen tiempo investigando y hablando con la gente correcta en el momento correcto, como serían sus otras tías o su mamá. O directamente con el muchacho Rubio.
Vio a la camioneta alejarse, y le pareció recordar que Lincoln parecía estar siempre triste cuando hablaba sobre Lothric. Tenía un gran miedo a acercarse a él, y eso no tenía mucho sentido para ella. Parecía que ya se hubiesen visto.
Había pensado en ir a hablar ahora mismo con él, pero Luz se acercó a ella.
— Tía Luna. — Le dijo la pequeña. — ¿Es cierto que usted tiene una moto?
— Eh… S-Sí… ¿Quién te dijo eso pequeña? — Luna respondió nerviosa por esa pregunta, usualmente ella no respondía sí o no a esas cosas cuando se hablaba con una niña pequeña. Pero por alguna razón Luz lo sabía… Aunque podía pensar porque podía saberlo, tenía una teoría no muy descabellada.
— Larsy me dijo que tienes una. — Y ahí estaba su teoría. Su hija no era la mejor guardando secretos… Aunque no era como si ella tuviera mucho que ocultar conociendo medianamente el estilo de vida de su madre. — Api también tiene una, Dice qué se llama Lucille.
Ese viejo nombre, hacía mucho que no lo había escuchado en mucho tiempo.
Luna pudo sonreír por momentos solo al recordar a la vieja compañera de su hermano en sus años como prospect.
— Bueno… La mía se llama Lucatille. — Luna respondió sonriendo, tratando de no verse nerviosa por eso. Usualmente no hablaba de su vida con nadie que no la conociera como Madre y como Angel.
— ¿Lucatille? — Preguntó ella alzando una ceja. — ¿Puedo verla, tía Luna?
— Claro, sígueme. — Le dijo ella indicándole el camino hacia donde había estacionado su hermosa moto. Parecía devolverles la mirada desde sus focos, guardando silencio.
— Es muy grande. — Dijo sorprendida Luz, y ella se rio.
— Esta es perfecta para mí. — Dijo ella con mayor confianza. — ¿Larsy te contó que a veces la llevo a la escuela en él?
— Sí, api me llevó una vez a la escuela en Lucille. Me gustó mucho. — Luz respondió acercándose a ver mejor la motocicleta de su tía. Luz parecía estar fascinada en ellas, algo le decía que la primera vez que montó a Lucille sería una revelación. De un destino heredado por su padre.
Una fascinación, un gusto imborrable, una marca que al igual que todo lo heredado por su padre le había quedado a ella.
Y Luna no sabía si sentirse feliz o aterrada por qué Luz y Larsy estuvieran yendo al mismo foso de desesperación, dolor, violencia, muerte y odio que Lincoln y ella estaban yendo.
No sabía cómo sentirse al respecto… Pero por un instante quiso sentirse orgullosa de qué su hija y su prima tuvieran tantos gustos en común.
Y poder poco a poco pasar de ser primas, amigas a hermanas, justo como ella o Tabby… O Fran…
Solo deseaba que ellas únicamente conocieran las mejores partes de esa vida en completa libertad. No sabía qué tanto podrían seguir ambas los pasos de sus padres. Esperaba que nunca tuvieran que empuñar un arma en sus vidas, o que estuvieran en medio de un tiroteo y que una bala se les alojara en la espalda como a su hermana Tabby.
Solo quería que Larsy y Luz vivieran juntas en paz. Si iban a recorrer juntas la carretera..., eso sería fantástico, pero no quería que su viaje terminara prematuramente. Estaba segura de que Lincoln tendría pensamientos similares.
— ¿Y dime, te gustó andar en moto? — Preguntó ella emocionada.
— ¡Chi! Fue genial y api estuvo ahí. — Luz comentó haciendo reír a Luna, la cual acarició la pequeña cabecita de Luz.
— Bueno, cuando crezcas quizás tengas tu propia moto, tú podrás navegar libremente en ella. — Luna dijo agachándose a ver a su querida, quería sobrina. Mientras que Larsy también escuchaba las palabras de su madre. — Espero… Que algún día conozcan de primera mano esta vida tan caótica… Pero innegablemente hermosa. — Dijo ella sonriéndole a las dos niñas, aunque no lo viera, Lothric también había estado escuchando desde la puerta de la cochera.
Hasta qué todas escucharon el sonido de una Harley estacionados justo frente a la casa. Luna al ver a quien estaba encima de la moto sonrió pues no era nada más ni nada menos que Ashley, la mujer qué se volvería su esposa eventualmente.
— Hola L.— Ella dijo apagando el motor de su moto para luego quitarse el casco para dejar caer su cabello negro con rojo sobre sus hombros.
— ¡Ash! Qué bueno que llegas. — Luna respondió sonriéndole a su novia.
— Sí. — Ashley le dijo sacando algo de una de las alforjas de su moto, era el chaleco de Luna. — Toma, se ve muy bien cuando tú lo traes puesto.
— Jeh. Gracias por cuidarlo bien Ash. — Luna dijo tomándolo entre sus manos para colocárselo.
Ambas mujeres entonces se abrazaron, y Luna pensó que tal vez tendrían que ir al club a alguna reunión. Había estado bastante ausente desde la emboscada, y no sabía si podría soportar llegar y notar a los hermanos que faltaban.
En realidad prefería quedarse en su casa, y mejor aún, presentar a Ash a su familia.
— ¿Vas a quedarte? — Preguntó ella. — Puedo presentarte a mis padres ahora.
Se sintió como una adolescente al decirle eso, y tuvo un pequeño recuerdo de cuando llevó a Sam a su casa. Aquel día en su momento fue uno de sus recuerdos más bellos, ahora le dolía y prefería ignorarlo.
—N-No creo que sea el momento. — Dijo ella avergonzada. — Yo no me siento lista...
— ¡Tía Ash! — Gritó la inconfundible voz de Larsy. — ¡Luz, ven, ella es mi tía Ash!
— ¡Ay hola! — Luz dijo saludando tiernamente a Ashley, la cual se vio confundida por la oración. "Tía Ash." Lo que la confundió bastante.
— Eh… Je jeh, hola pequeña. — Ella respondió saludándola, aunque se veía algo consternada porque Larsy le hubiera dicho Tía. — Eh… ¿L de quién es esta pequeña? — Preguntó con cierto rastro de confusión en sus palabras.
— Oh, es la hija de mi hermano Lincoln. — Luna respondió rodeando a Ashley con su brazo.
— Eh, genial… ¿Y por qué Lars me llamó...? — Ella no se atrevió a terminar la pregunta por miedo más qué nada.
— Pues...— Luna respondió colocando un beso en la mejilla a Ashley. — Supongo que por qué ya deberíamos hacerlo oficial, ¿no crees?
Aquella pregunta hizo que se sonrojara aún más, y Luna tuvo que esforzarse para no reír cuando la vio así. Pocas veces veía a su amada sonrojarse y le pareció tremendamente adorable.
— Luna, yo..., — Susurró Ash, bastante avergonzada. — Yo tengo miedo.
Sus ojos se encontraron, y no pudo evitar sonreírle y apretar sus manos con fuerza. Hizo que la mirara a la cara. Sabía que Ash había tenido experiencias malas y que su familia no la había apoyado como los Loud a ella, pero de verdad quería presentársela a sus padres. Quería que se sintiera parte de la Casa Loud cuanto antes.
— Confía en mí, nadie en la familia te despreciará. — Dijo ella sonriéndole. — Te vas a sentir como en familia.
— Me encantaría...— Ashley respondió devolviéndole la sonrisa a Luna. — Pero ahora quizás no.
— Ash...— Luna dijo tratando de convencerla.
— No, no es por eso. Sino por qué debemos irnos. Surgió algo en el club, James nos llamó a todos, algo sobre el plan para quitarle armas a Sons y algo más. — Ella respondió rápidamente antes de que Luna malinterpretaron sus palabras.
— Oh… Ok ¿Y qué es? — Luna preguntó con completo interés.
— Bueno… A pesar de lo ocurrido tenemos 3 nuevas vacantes, 2 chicos y una chica. Aparentemente quieren ingresar al club para sentirse respetados… Aunque la chica… Bueno ella es una historia a parte. — Ashley dijo desviando la mirada.
— ¿Una historia a parte? ¿Pues de qué se trata? — Luna preguntó con aún más dudas.
— Digamos qué ella vivía aquí antes y volvió por asuntos personales… No sé su nombre, pero creo que te caerá bien, parece muy maja y tiene un gran espíritu rebelde. Como tú y yo. — Ashley dijo sonriéndole a su novia. La cual la tomó de la mejilla mientras le seguía sonriendo.
— Está bien, está bien. — Dijo Luna de buen humor. — Vamos al club, pero pronto vas a conocer a mis padres y a mis hermanos, y no te vas a negar.
— Te prometo que pronto lo haré. — Le respondió su novia mientras caminaban a sus motos. — Pero no ahora, deja que me prepare bien.
— Solo vas a conocer a la familia de tu novia, no es nada del otro mundo. — Le dijo Luna. — Deberías estar tranquila. Hace mucho tiempo que deberías ser una Loud más.
— Está bien Lu.— Ash respondió sonrojada, mientras le dedicaba una tierna sonrisa a su novia. Aunque después de eso Luna sintió una pequeña manito que le jalaba el pantalón.
— ¿Mami, vas a salir? — Larsy preguntó al ver como su madre casi se estaba yendo, lo que la hizo darse un golpe por no haber pensado en eso en primer lugar.
— Ay rayos, es cierto. — Luna se dijo golpeándose la cara con la palma de su mano. — Ash vete adelantando. — Pidió mientras Ash asentía con la cabeza, entonces vio a las dos niñas que se encontraban frente a ella y se arrodilló para ver a su hija y a su sobrina. — Lars… Voy a salir un rato, tengo que checar un par de cosas con Ash y después de eso volveré a casa ¿entiendes? Solo serán un par de horas te lo prometo nena.
— ¿Prometes volver? — Larsy preguntó un poco desconfiada, aunque su madre sonrió con ternura al escuchar esa pregunta. Lo que la hizo tomar a su bebé de la mejilla.
— Por supuesto mi pequeña estrella. — Luna respondió colocándole un beso en la frente a su hija. — Mientras quédate con tus tías y abuelos, juega un rato con Luz y Loni, así te prometo que el tiempo se te hará muy rápido, ¿entendido?
— Esta bien, mami. — Dijo Larsy sonriendo un poco, aunque Luna podía notar que estaba fingiendo esa sonrisa. Desde que había sido detenida por la policía que su hija tenía mucho temor por ella. No quería ni pensar qué haría si le pasaba algo más grave.
— No te preocupes, nena, voy a volver pronto. — Dijo tratando de subirle el ánimo. — Y ordenamos una pizza para cenar.
— ¡Si, pizza! — Exclamó animada Luz. Larsy la miró con algo de tristeza en sus ojos de niño, y la abrazó.
— Te esperaré mami. — Larsy dijo aferrando sus manitas en la playera de su mamá-
— Lo sé. — Luna respondió besando a su hija en sus mejillas. — Solo serán un par de horas, te lo juro, solo déjame encargarme de esto y te prometo que pasaremos tiempo tú y yo. — Le dijo dedicándole una sonrisa única y exclusivamente a ella. Lo mejor que había creado en su vida.
Subió a su moto, se preparó y aceleró sin sacarse a su hija de la mente. Cuando estuvo encerrada en la comisaría, todas sus dudas y temores se centraban en Luz, en lo mal que lo estaría pasando, en cuánto estaría sufriendo al ver que ella no llegaba. Todo porque Clyde y sus compañeros querían saber sobre los ataques ocurridos en la ciudad y que eran incapaces de resolver y manejar. Eran los peores policías del país.
Sintió a Ash acelerando para alcanzarla, y eso la sacó de sus pensamientos, haciendo que redujera la velocidad y así poder avanzar las dos juntas. Por alguna razón se sentía extraña, casi como si aún tuviera que ocurrir lo peor, como si el ataque a su club fuera solo una advertencia de algo más grave.
Sintió una punzada en el pecho cuando vio que faltaban motos en la entrada del club.
Luna se bajó de su moto junto a Ashley La cual le puso una mano en su hombro, como el apoyo y cariño que ella sentía y acto después le dedicó un beso apasionado en los labios. Después de eso ambas sonrieron y entraron al club.
Los chicos se veían bien a pesar de que se veían algo pagados por la ausencia de Warren, Thom se encontraba en la barra junto a Anya la cual aún se encontraba muy mal por lo que le había pasado a Jimmy.
Entonces un hombre de cabello castaño claro y ojos azules se acercó a sus compañeras del club.
— Hola L.— Dijo el hombre acercándose a Luna, se veía igual que los demás. Pero algo menos deprimido, muy poco animado. Incluso se le notaba al hablar.
— Hola Scott. — Luna respondió abrazando fuertemente a su Hermano del club.
— ¿Cómo estás? — Él preguntó abrazando fuertemente a su hermana.
— Al menos tenemos salud… Eso siempre ha sido importante hermano.
— Sí, sí. — Dijo él, y Luna sabía que su mente estaba en cualquier parte, menos en el club y en lo que estaba pasando. No podía culparla, parte de ella misma aún continuaba en el ataque de los Lambs, contemplando cómo Tabby caía al piso sin poder hacer nada para ayudarla.
— No te rindas, Scott. — Susurró ella, en un tono cargado de preocupación. — Por favor, no lo hagas.
— No lo haré, L —respondió él, alzando apenas la vista, pero por ahora le bastaba.
Sí, había una pesada manta de tristeza y depresión flotando sobre los Angels of Death. No solo habían perdido a varios hermanos, sino que habían sido atacados en su propia casa, dentro de su propio club. Le sorprendía que hubiera candidatos a prospecto, y estaba interesada en ver quiénes eran.
Luna vio a un par de los muchachos ahí. Aunque esa chica de la que Ash había hablado no la encontraba ni con la mirada, probablemente estaba en el baño o haciendo algo más.
Si quería la vacante de prospect debía estar cerca.
— Luna. — Ella escuchó el llamado de alguien y volteó a ver a su presidente, el cual con un par de gasas y vendas y curitas puestas en su ceja, frente y mejillas se acercó a ella. — ¿Cómo estás?
— Bueno… Creo que me veo mejor que tú James. — Respondió ella abrazando a su presidente. — Esos putos Lambs pagarán por esto…
— Lo sé…. Pero todo a su tiempo… Ya no quiero perder a nadie más de mis hermanos y hermanas. — James respondió abrazándola igual. — Escuché decir a Ash qué pasarías tiempo con tu familia.
— Sí… Pero ustedes también son mi familia J.— Luna respondió sonriéndole a James, el cual apenas pudo hacer una mueca alegre. Aquello le trajo un sentimiento de nostalgia. Sí, ella habría permanecido en su casa, acompañando a su hija, conociendo a su adorable sobrina..., y averiguando el porqué de la tristeza de Lothric. La labor de una tía era compleja. Pero no iba a dejar de lado a su club. No cuando este la necesitaba.
— Además, hoy estaba con mi familia. — Contestó sincera. — Pero Ash me contó sobre los nuevos prospectos y quise venir a verlos.
— Los vamos a presentar luego, te sorprenderán, sobre todo la chica. — Dijo él. — Cómo... cómo está Tabby?
Era una pregunta dolorosa, pero él no tenía ninguna intención de herirla, Luna estaba segura de aquello. Pero le costaba mucho responderle.
— Ella está en coma. — Dijo rápidamente, pero no lo hizo menos doloroso. — Los doctores, ellos no saben si va a despertar siquiera.
James cerró sus ojos ante tal noticia desgarradora… Sabía qué el daño había sido grande. Pero no sabía qué sería tanto.
— Lo lamento L.— Respondió colocando una mano sobre el hombro de su hermana.
— Sí… Yo también. — Luna respondió limpiándose los ojos con su muñeca. — Pero… Veamos el lado positivo… Al menos ella está viva… Si a eso se le puede llamar vida.
— No pensemos en eso. — James le dijo guiándola a la sala de juntas. — Tenemos mucho de qué hablar y de los planes… Además de estos nuevos aspirantes. Vamos a tener que hablar de mucho hoy.
— Sí, me lo imagino James. — Luna respondió mirando a las puertas de la sala de juntas.
— Solo faltabas tú y Ash así que esto será rápido. — Él dijo abriendo las puertas para dirigirse a sus respectivos asientos. Ahí Luna no pudo evitar sentir la ausencia de Warren, un asiento vacío al lado izquierdo de James… Eso sí era triste...
Pero ahí estaba también Fran, la "Líder" de Unholy Gals.
Su amiga estaba cabizbaja, y eso a Luna la entristeció más que la actitud del resto de sus compañeros. Si Fran se entristecía o desesperaba era porque el problema era extremadamente serio.
— ¿Luna, qué tal? — Preguntó ella animándose un poco. — ¿Todo está bien en tu casa?
Esa pregunta le hizo pensar en el retorno de Lincoln e inconscientemente sonrió.
— Si, todo está muy bien. — Y le habría gustado decir que todo iba mejor que bien.
— Lo noté. — Dijo Fran. — No te había visto sonreír así en mucho tiempo, ¿qué pasó?
— Digamos que mi hermanito volvió a reunirse con nuestras hermanas. — Luna respondió sonriente por decir eso.
— ¿Lincoln? ¿El qué me dijiste que tenía el cabello blanco? — Fran preguntó un poco emocionada por ello.
— Sí ese mismo. — Luna respondió de manera afable.
— Oye, pues qué bien hermana, te felicito por ello. — Fran respondió colocándole una mano en el hombro a Luna, la cual se sentía bien de haberle dicho aquella noticia a Fran.
— Muy bien. Todos guarden silencio por favor. — James pidió sentándose con dificultad en su silla. — Bien… Después de lo del… Pasado día… Todos aún nos sentimos afectados… Más por la pérdida de nuestro Hermano Warren Leonhart y de Jimmy Hopper. — Dijo sintiendo una vibra opresiva viniendo de sus demás hermanos. — Y aquí… Admito mi error más grande, qué fue haber creído que Lambs… Nos trataría como aliados al ofrecerles lealtad… Ese fue mi error, esos blancos supremacistas… No nos veían como aliados, sino como trabajadores, esclavos. Qué debíamos hacer y decir lo que ellos quisieran. Y que incluso pagaríamos el precio por sus fallos…
— ¡Esos hijos de puta siempre quisieron matarnos! — Gritó de improviso un Angel of Death. — ¡Sólo estaban buscando una excusa!
Varios moteros vociferaba el apoyo a sus palabras y no pocos apretaron con rabia sus puños. James sabía que más de uno, sino todos, le reprochaban esa decisión.
— Habríamos obtenido más aliándonos con los Sons. — Murmuró alguien que en el barullo pasó desapercibido.
— Lo sé… Ahora tenemos un Ultimátum de dos semanas… Ya nos hemos despedido de nuestros hermanos… Y su pérdida se sentirá más que en otras ocasiones, pero si queremos evitar una tragedia igual o peor qué está… Necesitaremos pagar nuestra deuda. — James dijo mirando a sus compañeros. — Debemos entregarles sus armas y dinero antes de que lleguen a reclamarlas.
— Así es. — Dusty respondió mirando a la mesa. — Tenemos algo, una coartada, el almacén donde Sons ocultaba sus armas fue destruido por Lambs… Pero Sons las recuperó, junto a un bono extra. Algo que no quisieron revelar.
— Y yo creo… Que las Armas de Sons las tienen ocultas en uno de sus viejos almacenes. — James respondió. — Un lugar que no habían querido usar hasta ahora que perdieron su almacén en Riverside.
— Dinos por qué James, creo que todos merecen saberlo. — Scott le pidió a él mientras la mesa lo miraba intrigados de su respuesta.
— Por qué yo… Fui un Son… O bueno, fui prospect de Sons… Pero según el V.P. dijo… Que yo no estaba a la altura para ser un Son… Fui despreciado por ellos, humillado, todo para que al final me tiraran a la calle como un perro. — Dijo mirando a todos sus hermanos. — Por eso y uniéndome a los otros rechazados de Sons… Formamos este club, para ser más fuertes que ellos, para ser mejores que ellos, sus rivales mortales. Pero creímos que… Aliarnos con sus enemigos acérrimos nos pondría a su altura, ese fue mi error, en mis ansias de buscar… Poner a nuestro club a la altura de Sons… Terminé poniéndolo en las asquerosas manos de esos psicópatas...— Puso mientras se tapaba los ojos por vergüenza. — No… Me apena decir que yo fui un Son… O pude haberlo sido… Pero lo que sí me apena y llena de Vergüenza es que vendí mi alma a esos malditos cerdos… Hijos de puta que mataron a Warren y a Jimmy. Y dejaron en coma a Tabby. ¡Pero No Dejaré Que Ellos Destruyan Esto! — Exclamó levantándose para ver a todos sus hermanos y hermanas. — ¡Yo Sé Donde Está Ubicada La Bodega Donde Esconden Sus Armas! ¡Y Cuando Las Tengamos A La Mano Destruiremos A Esos Hijos De Puta De Una Vez y Por Todas! Destruiremos a los Lambs, sin cuartel, sin tregua, sin sobrevivientes. Y cuando eso pase, hasta Sons nos temerán… Seremos, los únicos que queden de pie.
La ovación que escuchó James parecía la de un estadio repleto, no la de un club que acababa de pasar por uno de los peores ataques en su historia. Cada uno de ellos quería vengar a sus compañeros, a sus amigos, hermanos que fueron asesinados por los Lambs. Y Luna más que nadie quería tomar venganza.
Pero contra los Lambs. Sabía que los Sons eran sus enemigos mortales, pero Lincoln era un Son y había regresado a su viejo club. No quería arriesgarse a dañarlo.
No podría dañarlo, jamás…. Él era su hermano menor. Jamás podría hacerlo y sabía muy en el fondo qué él jamás sería capaz de lastimarla, él no podría hacerlo… Pero No sabía en qué circunstancias se encontrarán en el futuro, ayer se habían reencontrado en son de la paz, la familia y la convivencia qué no se había dado en muchos años… Y ahora…
No. Él No… No lo creía capaz. Jamás sería capaz de hacerle algo así a ella, no era como Lynn, cuando ellos eran jóvenes habían tenido rivalidades, disonancias entre sus personalidades.
Disonancias que colapsaron en una horrible pelea que acabó con ella herida tanto dentro como por fuera. Y haciéndolo a él el chico malo. El hijo de puta más grande de esa casa, pero él lo había hecho por qué lo había hecho enojar, le había dado en lo que más quería. Su orgullo, quizás no se lo había merecido, pero ella se lo buscó, quería verle la cara al diablo y él solo concedió su deseo.
Pero esto era diferente, ellos eran diferentes qué a Lynn. Confiaban uno en el otro. Y ella sabía que él no le haría daño. Él jamás podría hacerlo.
— Pero hay que ser precavidos. — Dijo una voz de la mesa que correspondía a la de Fran. — James, Scott, Dusty y yo. Ya hemos planeado un asalto para ser efectuado la próxima semana. — Ella dijo haciendo que los demás la miraron.
— ¿Pero por qué no ata…
— Por qué sería estúpido. — Fran interrumpió rápidamente a su compañero. — Y Nosotros no somos estúpidos, o dime. ¿Te vas a Lanzar al almacén de Sons sin preparación, sin una ventaja, o tan siquiera sin tener idea de cómo mierda atacar? — Preguntó tajante mientras el otro se callaba. — Eso pensé… Nosotros no somos estúpidos, y ellos tampoco, ellos deben estar más alerta de lo que jamás han estado en sus vidas, deben estar protegiendo esas armas con sus vidas. Un paso en falso y acabaremos igual o más jodidos que los Lambs en su fallida emboscada, así que será mejor que aprendan disciplina, paciencia y a controlar su testosterona, por qué un error y nos van a joder a todos. ¿Entendido?
— ¿Podemos saber de qué tratará este plan? — Preguntó uno de los Angels, y el corazón de Luna comenzó a acelerarse.
Tal vez podría buscar la forma de evitar que Lincoln estuviera en el club cuando ocurriera el ataque Ángel, sin traicionar a su club, pero tampoco arriesgando la vida de Lincoln.
— ¿Que debemos hacer por mientras? — Preguntó otro Angel of Death. — ¿Fingir que nada nos pasó? ¿Que no nos importó el ataque? ¿Debemos actuar como perros asustados con los Lambs?
— Sí esa es una buena idea. — Dusty le dijo de manera despectiva y sarcástica. — Este hombre es un genio, eso es lo que tú vas a hacer mientras nosotros salimos a conseguir las armas. Tu solo siéntate aquí y espera a que nosotros regresemos como el buen perro que eres. — Dijo haciendo que el otro se callará. — Sí así es, cierra la puta boca y deja a la señorita hablar.
— Vamos a reunir nuestras armas, entraremos por el frente, pero eso será una distracción, tendremos a un equipo que entre por detrás y neutralice a cualquier guardia que esté montada ahí. — Fran respondió mirando a la mesa. — Seremos tres equipos. Dos por detrás y uno en frente como carnada. Los equipos que entren por atrás actuarán como equipos de asalto, así los de enfrente podrán pasar para abrir las puertas y empezar a robar las armas mientras los demás hacen guardia.
— Comprendo. — Dijo Ash de repente, sin ningún rastro de duda en su voz. — Quiero ser parte de uno de los equipos de asalto, de los que emboscaran a los Sons.
Aquello hizo que las alarmas de Luna se encendieran. De haber estado tomando café, se habría atragantado como en la casa de Lincoln, sino peor.
— ¿Qué? ¿Hablas en serio, Ash? — Preguntó Luna, intentando no sonar demasiado preocupada, pero sin éxito.
— Necesito practicar, Lun.— Dijo ella. — Para cuando vayamos a vengarnos de los Lambs.
Luna se sentía nerviosa, no por el plan sino porque su club iba a ir en serio, no iban a dejar a ningún Son con vida.
Y menos los que fuesen al rescate de sus armas. Y si uno de ellos fuera su hermano ahí ella estaría en un dilema muy grande. Sus hermanos del club y su novia… O su Hermano… En ese punto no sabría qué hacer…
— Si hay cámaras de seguridad, sensores de robo o que llamen por refuerzos. Tendremos una ventaja de mínimo… 30 Minutos, suficiente tiempo para abrir robar y salir huyendo. — Fran dijo mirando a sus compañeros. — Esta operación será muy arriesgada, más teniendo en cuenta a quienes les estaremos robando… Así que hay que ser rápidos y silenciosos.
— Sí, por ahora reuniremos las armas que tengamos aquí. — James dijo tomando la palabra. — Como dijo Fran, rápidos y silenciosos, Sons no son de los que tomen represalias de manera suave… Por eso cubriremos nuestras identidades con máscaras o cualquier cosa que tengan a la mano para no ser reconocidos. Con las armas de Sons y con una estrategia bien planificada podremos entrar y salir sin mayores complicaciones, ¿entendido?
Los Angels of Death asintieron o vociferaron, todos menos Luna. Ella aún tenía un caos en su mente y su corazón, que no le dejaba pensar bien. Ni siquiera se estaba sintiendo bien ahora, necesitaba respirar aire fresco y relajarse. Pensar bien qué hacer, porque no podía llegar y avisarle a Lincoln o intentar retrasar a sus hermanos de club. Ambas opciones eran igualmente imposibles de lograr.
— Tengo una duda. — Preguntó un Angel alzando su mano. — Después de esto, ¿cómo nos vamos a vengar de los Angels of Death?
— Cobrándonos las muertes con Lambs. — James respondió. — Los haremos pagar. Quizás no hoy. Quizás no mañana. Pero les prometo que lo haremos. — Dijo mirando con determinación a sus hermanos. — Las muertes de Warren y Jimmy serán vengadas, eso se los juro, por ahora, solo mantengámonos bajo el radar como lo hemos hecho, para cuando demos el golpe, ni Sons y mucho Menos Lambs sabrán lo qué los golpeó.
Todos apoyaron esa idea, aunque Luna aún se veía algo callada, sin palabras para decir o comentar. Sus pensamientos estaban revueltos en una combinación de ideas y cosas que no querían que sucedieran.
Sí, quería venganza por Tabby y por Warren y Jimmy, pero… ¿A qué precio exactamente?
— ¿Sucede algo L? — Scott preguntó mirando lo callada que estaba Luna, a lo que ella respondió regresando a la realidad para ver a su hermano.
— Eh… No realmente. Solo estaba pensando. — Ella respondió tratando de ocultar su nerviosismo.
— ¿Te gustaría compartirnos lo que pensabas? — Preguntó James mirando a su hermana curioso completamente.
— Solo… Solo pensaba en que todo este plan está muy bien elaborado. — Luna dijo simplemente tratando de hacer creíble su mentira. — Pero… ¿Y si Sons descubre qué fuimos nosotros y tratan de buscar represalias?
— No lo harán, ocultaremos nuestras huellas, todo rastro de qué fuimos nosotros. Jamás podrán descubrir quienes fueron quienes robaron sus armas. Por eso insistimos en ser rápidos y letales. Así no nos descubrirán. — Respondió Dusty tratando de tranquilizar a Luna, la cual asintió más por compromiso que por estar realmente convencida.
— Bien… Ahora en otras cosas igual de importantes… Tenemos 3 vacantes para prospect. — Dijo James mirando a su mesa. — Sé que aún es demasiado pronto… Pero mientras más ayuda tengamos mejor… Y si están dispuestos a ayudarnos mejor.
— Jay. Hazlos pasar. — Dijo Dusty viendo como su compañero asentía y se levantaba de su silla y abría la puerta
— Chicos, vengan acá. — Pidió él mientras ellos asentían.
Luna vio a los dos muchachos qué había visto anteriormente, que. A diferencia de ella no podían ocultar su nerviosismo. Uno era alto y delgado, de cabello negro y ojos café y el otro era un chico chaparro y robusto, con cabello en una especie de afro y de color rojizo. Se parecía extrañamente a su viejo amigo Chunk, pero con cabello.
Pero entonces una silueta apareció detrás de ambos muchachos, ella debía ser la chica.
Hasta qué Luna dio un jadeo de sorpresa al verla.
El Mismo cabello Rubio, con una raya pintada de azul cian, Los mismos ojos azules, el mismo rostro que la había cautivado en el pasado.
Cambiada, sí completamente… Era ya una mujer adulta. Y cuando ella la vio también se vio igual de sorprendida qué Luna al Verla.
— ¿Sam? — Luna se levantó de imprevisto llamando la atención de sus compañeros y compañeras por igual, más la de Fran y Ashley.
— ¿Lu-Luna...? ¿Eres… Eres tú? — Sam preguntó consternada, pero sobre todo sorprendida más allá de lo imaginable. — ¿Qué haces aquí?
No podía creerlo, Luna realmente no podía creerlo, después de 12 años sin saber nada de ella ahora aparecía frente a frente. Vestida con ese viejo chaleco de mezclilla, con una playera de Iron maiden unos pantalones ajustados con marcas de rupturas.
Luna por un momento no supo qué decir… Pero su rostro se llenó de ira y de odio al verla frente a ella una vez más.
— No… ¿¡Tú Qué Chingados Haces Aquí!?— Luna exclamó con una rabia creciente en su interior.
— ¿Espera, se conocen? — Preguntó sorprendido Scott.
— Por supuesto que se conocen. — Reclamó Fran algo preocupada por la forma en que Luna le había contestado a la prospect.
Sam retrocedió un par de pasos mientras Luna se acercaba a ella, y los Angels se miraban sorprendidos, sin saber que hacer o decir al ver semejante escena. Lo último que habían pensado ver era una pelea entre Luna y una prospect.
— L-Luna, cálmate. — Susurró ella, pero esas palabras parecieron encender aún más su ira.
— ¿Calmarme? ¿¡CALMARME!? ¿¡Como Putas Madres Quieres Que Me Calme Maldita Perra!?— Luna le gritó con rabia mientras que Scott se apresuraba a sujetarla para evitar una pelea.
— Hey, tranquila vaquera. — Scott pidió mientras sujetaba con fuerza mientras que Dusty se interponía entre ella y Sam.
— A ver. ¿A alguien le gustaría explicar qué mierda está pasando aquí? — Preguntó él mirando a su hermana y a la chica que se veía algo aterrada por la actitud de Luna.
— ¡Sí Puta! ¿¡Explícame Donde Mierda Estuviste Todo Este Puto Tiempo!?— Luna preguntó aún con más rabia que antes.
Los Angels contemplaban la escena sin saber qué hacer. Ash y Fran se miraron incómodas, la primera confundida y la segunda con la sensación de haber arruinado varias cosas.
— Luna, sé que sufriste mucho, pero por favor, no me hables así. — Replicó Sam, con bastante molestia en su voz, pero también tristeza. — Déjame explicártelo todo.
— Tienes mucho valor para venir a verme después de lo que me hiciste. — Dijo Luna casi arrastrando las palabras por su rabia.
— Hey, lo que sea qué sea qué ustedes dos tengan deberá esperar. — James dijo acercándose a Luna y sus demás compañeros. — Luna, por favor. Contén tu ira por unos momentos. — Pidió mientras ella se zafaba del agarre de Scott.
— Bien, pero mantén vigilada a esta perra, no valla a querer escaparse otra vez. — Dijo Luna furiosa, mientras regresaba a su asiento.
— Bien...— James respondió para voltear su mirada hacia Sam. — Y tú, no sé qué historia tengas con L. Pero ellas son quienes te van a dar tu pase en este club. — Dijo apuntando a las Unholy Gals que la veían como un cazador mira a una presa. — Así que no hagas enojar más a L. O vas a salir mal parada. ¿Entendido? — Sam solo pudo asentir levemente con la cabeza ante esas palabras. — Bien… Ahora… Ustedes han venido por las vacantes de prospect para nuestro club, deben saber que en este club hay normas y reglas que deben seguir al pie de la letra. Códigos en los que nos sostenemos para operar y actuar, Lealtad, Compañerismo, Hermandad y sobre todo… Respeto.
Los prospectos hombres asentían con una sorpresa y fascinación que rápidamente arrasaba con el temor que sentían. Solo Sam no estaba prestando atención a lo que James decía, más preocupada por las reacciones de Luna.
Ash colocó una mano en su hombro, y de inmediato comenzó a calmarse, lentamente.
— Señor, no quiero sonar arrogante. — Dijo el prospecto más bajo. — Pero haré todo lo que sea necesario para poder ser parte del club, para ser un auténtico Angel of Death.
James sonrió y le colocó una mano en el hombro al muchacho.
— Quiero ver si sostienes esas palabras hasta el final muchacho. — Le dijo dándole palmadas en el hombro mientras el chico se quedó completamente callado ante esa respuesta del presidente de Angels. — Sé que ustedes ahora nos van a decir cosas así, qué serán leales, fuertes y determinados. Pero siempre hay quienes no soportan la carga. — Dijo mientras buscaba su asiento. — Pero adelante muchacho, quiero escucharte. Quiero saber si realmente estás dispuesto a sostener tu palabra.
— Eh… por supuesto que lo estoy señor. — Dijo el chico tragando saliva pesadamente.
— Bien, recuerda que la lealtad, el compañerismo, la hermandad y el respeto, es todo lo que sostiene nuestro club. Pero hay una más qué es la confianza y el honor, debes confiar en tus futuros hermanos y hermanas sin chistar, pues ellos son los que al final te darán el reconocimiento para ser un Angel, recuerda que debes ganarte su respeto y su confianza. Y lo demás vendrá solo a ti. — James dijo mirando como el chico asentía ante ello con la cabeza. — ¿Y tú? ¿Qué me dices de ti muchacho? — Le preguntó al chico de más altura de los 3.
— Todos dicen que soy un idiota. — Dijo el muchacho, y una carcajada sonó alrededor de él. — Pero soy un idiota leal, así que bueno, haré todo lo que tenga que hacer, como él.
— Si que eres un imbécil. — Le dijo Dusty. — Por ahora me interesa que puedas cargar cajas, porque necesitamos mover mucho material pesado.
— Eso puedo hacerlo bien. — Dijo el muchacho. A Luna le pareció que era tan patético como Sam, a quien no dejaba de mirar con ira. Ella misma se daba cuenta de eso y buscaba como alejarse de ella.
Le había costado demasiado superar el daño hecho por Sam a su vida. Fue gracias al apoyo de Tabby que pudo continuar, y luego de conocer a Ash todo quedó en el pasado.
Pero ahora, Sam llegaba como si nada a uno de sus lugares más sagrados: el club. Sentía una rabia que no había sentido en muchos años inundarla completamente.
— ¿Y tú? ¿Qué es lo que puedes ofrecerle a…
— Eso déjame preguntarlo a mí. — Fran dijo interrumpiendo a James. Ella miró a Luna por unos instantes y después miró a Sam. — Dime. ¿Tú qué puedes ofrecerle a este club? Suponiendo que mi mano derecha te deje estar aquí. — Dijo mientras la chica nerviosa miraba a los lados con nerviosismo.
— Eh… Bueno yo creo que podría servirles. Puedo ofrecer muchas cosas a su club, como lealtad, respeto y…
— ¿Y qué? — Fran pregunto mirándola seriamente.
— Y podría, podría ofrecerles, eh...— Sam no sabía qué más decir pues con la mirada de Luna sobre ella se sentía asediada y nerviosa como nunca.
— Te hicieron una pregunta. Res-Pon-De. — Luna le dijo a ella con rabia absoluta.
Sam comenzó a sudar a litros, aterrada por la presión de Fran y la mirada asesina de Luna. definitivamente no era lo que pensaba que iba a ser su primer día en el club, no se parecía para nada. Jamás creyó ver a Luna precisamente en ese club.
— Yo..., eh... — Balbuceó ella sin saber qué responder.
— ¿No lo ven? — Murmuró Luna, con el resentimiento cargado en su voz. — Ella es una inútil, una traidora, no nos ayudaría en nada ni, aunque no estuviéramos en guerra.
— Luna, por favor no me pongas más nerviosa. — Le dijo molesta Sam, el miedo lentamente siendo reemplazado por el enojo.
— Vete de aquí, Sam.— Dijo Luna furiosa. — Jamás dejaré que seas un Angel of Death, pierdes tu tiempo aquí.
Sam respiró profundamente y entonces miró a los hombres y mujeres de la mesa con determinación.
— Puedo ofrecerles mi ayuda, por lo visto han tenido problemas con un club rival… Dos para ser exactos. — Dijo atrayendo la atención de todos.
— Uhuh… Continua. — James le dijo prestando completa atención algo a lo que Luna miró enojada.
— ¡Pero James! — Luna reclamó aún furiosa.
— Luna, por favor solo déjala hablar. — Dijo él haciendo qué ella apretará los dientes con aún más furia.
— Bien… Como Angel of Death y como una hermana creo que no puedo ofrecerles mucho, pero quizás...— Sam se acercó a James el cual la miró bien. — Pueda conseguir información, infiltrarse, crear distracciones, hacer que esos clubes de los que tanto les han causado problemas se vuelvan débiles, frágiles. Sacarles información. Cosas que puedan ayudarles a ustedes a ganar más y más terreno seguro en esta guerra. Y ellos no lo podrán ver venir.
Las carcajadas de Luna casi hacían temblar los cristales del lugar. Los dos prospectos hombres no sabían qué hacer en medio de esa pelea, ni siquiera qué postura adquirir.
— Bien, ¿cómo mierda pretende infiltrarse en esos clubes? ¿Eres una puta agente secreta o qué? — Murmuró con la voz más sarcástica que podía hacer.
— Ni Lambs ni Sons aceptan mujeres, es imposible que puedas entrar a sus clubes y obtener información valiosa. — Le dijo Fran, cada vez más escéptica
— Quizás no, pero saben qué si me hago la interesada con los miembros del club, quizás ellos puedan contarme cosas. — Sam dijo sonriendo arrogantemente. — No es difícil seducir a hombres con poder, la cuestión es saber cómo y cuándo hacerlo. — Dijo llamando la atención de James. — Y si logro que ellos me digan un par de cosas podría hacer funcionar todo lo que se mueva de aquí hacia adelante. — Dijo convenciendo a la mayoría de la mesa, aunque Luna y Fran aún no se veían convencidas.
— ¿Y tú en serio crees que...?
— No… De hecho, tiene un buen punto. — Ash dijo susurrando. Interrumpiendo a Luna y llamando su atención ferozmente.
— Si… Una chica que parece sólo interesada no supondrá ni por lejos una amenaza… De hecho, Sons es débil ante las chicas. Y más las chicas Lindas. — Dijo James recordando sus tiempos como prospect y las fiestas que organizaban, donde miles de chicas entraban y salían como si nada. — Puede funcionar… Realmente puede funcionar.
— No están hablando en serio. — Dijo ella molesta. — Ella no puede entrar al club, lo echará todo a perder, lo sé.
— Luna, lamento mucho lo que pasó, aunque no me creas ni una palabra. — Le dijo Sam, ya harta de que su antigua novia la atacara de ese modo, pero igualmente triste. Le dolía ver que Luna la odiaba tanto, después de lo mucho que se habían amado. Era verdad que sólo un paso separaba al odio del amor.
— Tienes razón, no te creo nada. — Dijo ella. — Fuiste cruel, Sam. Fuiste demasiado cruel, no puedo perdonarte tan rápido.
— Lo sé… Pero no creo que eso importe ya...— Sam dijo apartando la mirada de Luna.
— Bueno… Supongo que te aceptaría. — Dijo Fran suspirando. — Pero si L
no te quiere pues, no creo que…
— No. — Luna respondió deteniendo a Frankie. — Deja que entre, quiero ver si es cierto que tiene lo necesario para esto. Quiero ver si es cierto que está lista para eso qué ella dijo, pero si no lo tiene. — La miró con ojos completamente bañados en rodio. — Yo la voy a matar personalmente.
Sam quiso decir algo, pero ya no se sentía con ganas de seguirle argumentando nada a Luna, no había nada en el mundo que pudiera tranquilizar su herido corazón
— Entonces… Creo que es definitivo esto… Ustedes tres serán nuestros nuevos prospects. — Dijo James mirándolos a los tres. — Están seguras todas? — Preguntó a las chicas las cuales asintieron excepto Luna. — ¿L?
— Por supuesto. Pero les recomiendo ponerle correa y un ojo encima a esa perra, no vaya a ser que quiera hacer otro acto de desaparición. — Luna respondió sin darle más importancia a Sam.
Sam se cruzó de brazos. Una parte de ella estaba furiosa con Luna, por la forma en que le gritaba, por la imagen que estaba proyectando frente a sus hermanos del club. Pero otra parte de ella la comprendía perfectamente, y no podía evitar sentirse una canalla por todo lo que le hizo en el pasado. Sabía que había sido difícil para Luna, pero jamás creyó que tanto. Jamás creyó que había sido tan difícil como lo fue para ella misma.
— ¿Qué rayos pasó con ellas? — Preguntó un Angel a su compañero, al otro extremo de la sala.
— Lo que pasó, no nos interesa. — Replicó Dusty, y el Angel prefirió callarse.
Luna se juntó con Ash, y cuando sus ojos se encontraron, pudo sentirse un poco más tranquila. Pero sólo volvería a estar en calma cuando Sam se marchará para siempre del club.
— Bien. Dusty dales sus respectivos chalecos de Prospect, vamos a ver qué tan bien se desempeñan en el club. — James dijo mientras Dusty asentía y buscaba los chalecos para dárselos a los chicos y a Sam. La cual solo veía a Luna entre furiosa, triste y con algo de pena.
— Uno para ti. — Dusty le dijo al chico de baja estatura. — Uno para ti. — Siguió para darle el chaleco al joven más alto. — Y esto para ti. — Le dijo a Sam solo para darle únicamente sus parches de prospect.
— Huh… Creí que me darían un chaleco. — Dijo ella un poco confundida.
— Sí, pero ya tienes uno, así ahorramos uno en caso de que, L, te quiera fuera. — Dusty respondió sonriendo de manera casi arrogante, pero no iba a ser malo con ella, los problemas de Luna y ella eran solo de ellas dos… Aunque tampoco era como qué a ella se lo iba a dejar fácil solo por ser mujer.
Sam miró su parche de prospect con una rara mezcla de orgullo y una sensación de haber sido estafada. No lo entendía bien, pero estaba segura de que las cosas para ella cambiarían, y para peor. Notaba que respetaban a Luna y eso equivalía a que para ella sería un infierno el poder ascender dentro del club.
— Me encanta este chaleco. — Dijo uno de los prospectos, el más bajo. — Daré lo mejor de mí mismo.
— Y yo igual, aunque ¿cómo se lava? — Preguntó el otro prospect, y algunos Angels se rieron, más bien de él que de su comentario.
— jeh… No se preocupen luego lo descubrirán, por ahora hay cosas que hacer. — James dijo mirando a los tres prospectos que tenía frente a él. — Espero que todo esto salga como lo planeamos. — se dijo mientras volteaba su vista a su mesa.
— Sí… Esperemos que así sea James. — Fran respondió sonriendo un poco.
Mientras que los demás miraban a los Prospectos, Luna solo se sentía invadida por un sentimiento de furia, enojo, ira, todas esas cosas que bañaban su corazón de una sensación abrumadora. Algo que solo podía ser aliviado por Ashley la cual le había dado su mano, sí que necesitaban hablar de ella y de qué fue lo que había sucedido en el pasado. Pero por ahora solo quería sentirla cerca.
Por qué ahora iban a ir en serio contra Sons y Lambs.
Y de eso ya no había vuelta atrás.
En eso… Con Sons.
La mesa se veía debatiendo la opción de integrar a chicas al club. Todos los Sons presentes debatían sobre lo que iban a hacer con la propuesta de Joseph y más aún con la idea de integrar a sus filas a las chicas.
Tanto Bobby, Joseph, Mark, Víctor, Mike, Rasmus y los demás se veían tratando de llegar a un acuerdo. A un punto.
A algo para qué la propuesta fuese aceptada pues aún había Sons Renuentes ante la propuesta de Joseph. El cual se veía impaciente por lo que acontecía en esos momentos.
— ¡No! — Bobby exclamó mientras los demás lo veían con impaciencia. — No puedes tomar decisiones mientras yo no estoy en esta mesa Joseph. Incluso si puedes convencer a todo Redwood de aceptar tu propuesta debiste hablar conmigo antes de mandarlo con Chibs.
— Aun así, recapacita esto Bobby. ¿Te imaginas el crecimiento de Sons por las mujeres en nuestro club? — Joseph trataba de convencerlo de tomar la decisión qué más importaba ahí, en esos precisos momentos.
— No creo que haga gran diferencia— Dijo Bobby. — No creo que ni con los Angels of Death esta iniciativa funcionaría. No han podido tomar una ventaja real contra nosotros, ni siquiera creo que poniendo esto en su mesa se refuercen.
— Es que los Angels de por sí son inútiles. — Dijo un Son, riéndose un poco, pero la mirada de Bobby le dejó bien en claro que no era un momento para hacer bromas.
— Piénsenlo bien. — Dijo Joseph. — No vean a las mujeres dentro del club como un estorbo, sino como armas adicionales en los enfrentamientos.
— Ellas no son armas. — Bobby respondió con molestia. — Ellas son personas. Nosotros jamás las hemos necesitado para un enfrentamiento de este tipo, sí podemos entrenarlas para disparar y matar a otros rivales, pero es por esa misma razón que no vamos a meterlas dentro de toda esta mierda. Nosotros no matamos ni vamos a sacrificar mujeres para nuestra causa.
— ¿Qué? ¿Entonces qué fue diferente con Lincoln? — Preguntó Joseph llamando la atención de Bobby. — ¿Qué no cuando él entró aquí era solo un chavalo? En ese entonces teníamos un código mucho más fuerte, teníamos reglas, que teníamos que seguir al pie de la letra. Y solo tuvimos que hacer a un lado esas creencias, nuestros códigos para dejarlo entrar. ¿Por qué ahora es diferente?
— Yo jamás… Yo jamás he dicho lo contrario, sí Linc entró al Club cuando apenas tenía 18 años. Pero porque él estaba listo para la responsabilidad que conllevaba a ser un Son, estaba más que dispuesto a aceptar el riesgo y lo logró. — Bobby respondió apartando la mirada de Joseph.
— Yo pienso que lo mismo puede demostrarnos una mujer. — Dijo Joseph. — Puede haber más de una mujer en Royal Woods que estén listas para asumir la responsabilidad y todo lo que significa ser un Son of Anarchy.
Bobby detestaba cuando usaban sus mismas palabras contra él. Joseph estaba empeñado con sacar adelante su proyecto de incluir mujeres en el club, y veía que varios lo apoyaban con la iniciativa.
— Con Lincoln fue diferente. — Dijo Bobby una vez más, mientras intentaba pensar qué argumentar, y pensó que opinión tendría él de dicha iniciativa.
— ¿Y qué fue diferente? ¿Que él estaba empeñado a ser un Son? ¿Qué aún con las condiciones que le impusimos logró pasar? O por el simple hecho de que él era hombre. — Joseph respondió rápido a lo que Bobby ladeó la cabeza en negación.
— No… No, no es por eso. — Dijo Bobby tratando de contra argumentar algo a Joseph.
— ¿Entonces qué fue Bobby? — Preguntó rápidamente Joseph haciendo que Bobby le quisiera decir algo, lo que fuera, pero no sabía qué decir. Solo lo único que pensaba en esos momentos.
— ¡Por qué no quiero! — Bobby exclamó sintiendo un fuerte tirón en su abdomen, lo qué lo hizo agarrarse fuertemente el vientre. Algo qué preocupó a todos en la mesa. — No… No quiero… Soy padre de dos niñas, y creo que ya no es un secreto que Robbie quiera seguir mis pasos. — Bobby respondió con cansancio… — No quiero… No quiero meter chicas en este tipo de mierdas. Ellas pueden llegar a pasarla peor que nosotros… Y no soy de los que desconfía en mis hermanos. Pero no quiero llegar a imaginar que algún día ustedes quieran abusar de su autoridad con ellas queriendo que hagan cosas que ellas no quieran… No quiero ni imaginarlo Joseph… No quiero siquiera pensarlo… ¿Y si ellas también quieren esto, qué esperanzas tendrán pues en un futuro? No quiero que mis hijas busquen esta vida llena de… Caos.
El club quedó en silencio una vez su presidente acabó de hablar. Varios de los Sons también tenían hijas, y lo que dijo Bobby les había impactado bastante. Les hizo pensar en sus propias familias.
Joseph contempló a su presidente y procedió a colocar una mano en su hombro, de un modo conciliador y familiar.
— Aunque no me creas, comprendo lo que sientes. — Dijo él. — Comprendo tus temores, pero no podemos quedarnos atrás cuando la guerra contra Lambs se pone más y más difícil.
— No estoy seguro de que esto nos ayudará...— Bobby respondió. — ¿Y si perdemos más de lo que ganamos? ¿Realmente estaremos dispuestos a hacer este sacrificio solo por ganar? Yo… pienso que puede llegar a ser una buena idea… Pero no creo estar listo para las repercusiones qué sé qué habrá en el futuro, no estoy listo para eso…— Le dijo mientras agachaba la cabeza.
— En una guerra… Los sacrificios son necesarios para ganar. — Joseph le respondió. — Yo tampoco me siento Listo para esto… Pero si es necesario, tendremos qué hacerlo más temprano que tarde. ¿Entiendes?
— Sí...— Bobby respondió simplemente mientras movía su cabeza de arriba y abajo.
— Entonces, debemos empezar con esto. Ya no habrá vuelta atrás. — Joseph dijo dándole un celular a Bobby. — Haz la llamada… Y ellos nos dirán qué hacer. ¿Entendido?
— ¿Esta es la decisión correcta Jo? — Bobby preguntó mirando de reojo a su V.P.
— No… Pero las mejores decisiones no siempre son las más correctas...— Joseph respondió mirando a su presidente de regreso.
— ¿Y ustedes? ¿Qué opinan ustedes? — Bobby le preguntó a toda su mesa. Los cuales le regresaron la mirada expectativos.
— Esa idea me provoca varias dudas. — Comenzó a decir Mark. — Creo que soy de la opinión de Bobby, de que es una idea muy mala, pero por otro lado..., creo que Joseph tiene razón cuando dice que tenemos que tomar medidas. A menos que aceptemos a cualquier pavo como prospecto, no me parece que tengamos muchas opciones.
— Es que no las hay. — Dijo Joseph. — A menos que hagamos tratados con varias pandillas, lo suficiente como para triplicar los números de Lambs, y eso ahora mismo es muy poco posible.
— Mierda... — Mike dijo mirando al centro de la mesa.
— Sí... — Víctor apoyó eso mientras se agarraba el rostro. — Esto es mucho más difícil que cuando tuvimos que aceptar a Lincoln... — Mencionó recargando sus codos sobre la mesa.
— Me gustaría que él estuviese aquí. — Bobby dijo mirando el celular en la mesa. — Él sabría qué hacer, de todos creo que él es el único que podría aconsejarme la mejor opción en estos momentos…— Bobby le dijo mientras que los demás mantenían un silencio sepulcral. Nadie tenía nada para decir y aunque lo tuvieran. Que era lo que probablemente haría que esto fuese menos difícil. Bobby miró nuevamente a sus hermanos Sons y suspiró.
— El que esté a favor de esto… Dígalo...
— Yo estoy a favor. — Dijo Rasmus alzando la mano. — Pienso que una mujer en Sons podría disparar igual de bien que un hombre, igual de bien que nosotros. Y si alguno intenta propasarse, yo mismo me encargo de él.
Algunos otros que estaban dudosos de levantar la mano, se sintieron apoyados cuando vieron que él compartía sus opiniones, y también alzaron sus manos, para conservación de Bobby.
Realmente faltaba Lincoln ahí.
Bobby volteó una última vez su mirada al teléfono de la mesa, quería saber lo que Lincoln podría pedirle, su opinión para él era la más importante de la mesa y quería esperar hasta que él estuviera nuevamente con ellos, pero… Esa decisión debía ser tomada justo ahí.
Justo en esos momentos…
— Bobby. Todos necesitamos tu opinión ahora. — Joseph le dijo mirando a su presidente y el cómo este miraba al celular posado en la mesa. — ¿Se hará entonces?
Entonces Bobby Levantó el celular y lo abrió, buscó el número del presidente de Redwood y cuando lo encontró sintió un escalofrío al ver el nombre de "Chibs" Suspiró y cerró los ojos.
— Esto es una locura...— Dijo él presionando el botón de seleccionar. — Más vale que esto sea la mejor opción…
— Te lo aseguro Bobby. — Joseph le dijo sonriéndole a él. — Este será el inicio de una nueva era para Sons. Y con ella, nuestra declaración de guerra hacia Lambs será oficial.
— Sí, una nueva era para Sons. — Dijo él, aunque no estaba seguro de si sería algo bueno. El estómago le daba vueltas, y no sabía si era por el nerviosismo o por su herida aún convaleciente.
No, debía ser el nerviosismo. Conocía a pocos Sons tan importantes como Chibs, y estaba seguro de que lo mandaría al demonio en cuanto comenzara a hablarle y se enterara del proyecto impulsado por Joseph. Aunque en cierta forma deseaba que se opusiera, que impidiera que se concretara aquel proyecto, y así mantener, aunque fuera a sus hijas lejos de la vida que su hijo parecía ansiar seguir.
El tono de marcado parecía ser eterno, y el tiempo se congeló cuando finalmente contestaron del otro lado de la línea.
— ¿Hola? — Preguntó alguien al otro lado de la Línea. Un hombre con acento irlandés proveniente de Belfast.
— Eh… Hola Chibs, soy yo Bobby Santiago. — Respondió él rascándose la cabeza.
— Oh, hola Bobby muchacho, ¿cómo estás? ¿Cómo van las cosas en Royal Woods? — Él preguntó animado al escuchar y reconocer la voz del presidente de Michigan.
— Bien… Todo bien. Oye… Mi mesa y yo… Tenemos una propuesta qué creemos qué te podría interesar. — Bobby le dijo pasándose una mano por el rostro.
— Oh, pues bueno. Te escucho— Chibs le dijo mientras que Bobby suspiraba pesadamente.
Mientras Tanto… Con Lincoln y Ronnie…
Ronnie no quería que su esposo se lastimara aún más su brazo, por eso insistió en que ella fuera arriba de él. y Lincoln no podría estar más agradecido por eso.
Habían acabado hace pocos minutos, pero aún retenía en sus ojos la imagen de Ronnie, su Ronnie, su esposa, echándose el cabello hacia atrás de un movimiento felino, revelando su perfecto cuerpo, y esos ojos que parecían mirar hacia lo más profundo de su alma.
Y por unos minutos que parecieron años de intenso placer, olvidó todos sus problemas. Se olvidó hasta de su herida.
— ¿Te sientes bien? — Preguntó Ronnie, con preocupación genuina en su voz, con una de sus suaves manos apoyada contra sus pectorales.
— ¿Bromeas? — Dijo besando su frente. — Jamás me he sentido mejor.
— Qué bien te gustó. — Ronnie le dijo mientras lo miraba desde donde estaba. — Jeh… En serio qué no pudiste esperar. — Le dijo colocando un beso en la mejilla a su esposo.
— ¿Gustarme? — Él preguntó divertido. — Amor, tú me encantas. — Lincoln le dijo pasando sus manos por el vientre de su esposa, acariciando su figura suavemente mientras pasaba sus dedos por toda su piel. — Eres… Todo lo que pude haber deseado.
— Lo sé. — Ella respondió sonriendo por el tacto de Lincoln en su piel. — Sé qué deberíamos hacerlo más seguido… Pero como papá y mamá se nos hace muy difícil, considerando que cierta pequeña curiosa un día nos descubra haciendo algo que no debería ver.
— Lo sé. Pero, no puedo evitarlo. — Lincoln respondió colocando sus labios sobre el cuello de su esposa. — Me encanta tu sabor. Es tan cautivador, me hace recordar por qué te amo tanto. Además de otras cosas.
Ronnie sintió cosquillas cuando los labios de Lincoln rozaron la piel de su cuello. se incorporó a medias para besarlo, de un modo más intenso de lo que había pensado.
— ¿Y por qué me amas, Lincoln? — Preguntó ella mirándolo a los ojos. — Espero que no sea sólo por mi cuerpo.
Dijo aquello fingiendo estar furiosa, pero era imposible que pudiera hacer una actuación creíble estando tan feliz como en ese momento. Su esposo se rio, y con su mano sana subió por su muslo hasta su cadera.
— Es cierto que tu cuerpo es perfecto. — Comenzó a decir él. — Es más que perfecto, eres como una diosa, o algo mejor.
— Basta, Lincoln — Dijo ella riendo, mientras la mano de Lincoln comenzaba a subir.
— Pero si tu cuerpo es así, tu interior es aún mejor.
— ¿Ah, sí? — Ella preguntó sintiendo como la mano de Lincoln recorría su cuerpo hasta su pecho.
— Sí, eres muy lista. Quizás mucho más que yo. — Lincoln respondió sin dejar de sonreír. — Eres fuerte, eres amable, eres… Tan hermosa, por dentro y por fuera. — Él decía mientras pasaba a tocar el rostro de Ronnie y acariciar su mejilla de la misma manera que había estado recorriendo todo su cuerpo. — Eres mi todo… Y eres más que suficiente, creo… Que jamás te lo he dicho, pero. Jamás he imaginado mi vida sin ti, desde qué nos conocimos, no he podido sacarte de mi cabeza.
— ¿Lo dices porqué soy la única dueña de tu cuerpo? — Ella preguntó sonriendo.
— Sí, pero también… Por qué parece qué te pedí a la medida. — Lincoln le dijo mirándola únicamente a sus ojos. — Te gustaba lo mismo que yo, hacías lo mismo que yo. Jugábamos los mismos videojuegos. Y te convertiste en la madre de mi hija… Creo que para mí tú eres… Simplemente perfecta. Tan perfecta, tan hermosa. No habría podido pedir más qué eso.
Sus palabras la hacían sentir tan feliz, tan amada. En momentos así comprendía que era lo más importante para Lincoln en su vida, y no sabía qué sería más importante para su esposo.
Hasta que veía el tatuaje que ella más odiaba. Aquella parca que parecía burlarse siempre de ella, simbolizando aquel club que fue tan importante como ella para Lincoln..., y a veces temía que era aún más valioso.
— Creo que tienes razón, fuimos hechos a la medida del otro. — Dijo ella sonriéndole.
— Lo sé. Por eso te amo. — Lincoln le dijo volviendo a besar a su esposa con la misma pasión de antes. Con todo el fuego que quemaba en su pecho por ella.
Después de unos minutos ambos volvieron a colocarse sus ropas, Lincoln con ayuda de Ronnie, más que nada para cuidar bien de su herida.
Luego ambos se encontraban uno junto al otro en el sofá. Viendo un clásico del cine para super héroes, Spider Man 2
Solo eran ellos dos, como antes en ese departamento que ya les había quedado muy pequeño, él la abrazaba y ella había acurrucado su cabeza, en su hombro.
Una escena que los hacía recordar a ambos los buenos viejos tiempos.
Tiempos que no habían sido opacados por los actuales, pero sí se extrañaba cuando solo eran 2 jóvenes en la flor de sus vidas. Aquellos fueron días hermosos, tranquilos, bellos como si fueran un tiempo perfecto, aunque en su momento no lo sintió así. De hecho, en su momento, creyó que era la época más complicada de su vida. Jamás habría creído si le hubieran dicho que mientras más crecía, más difícil se volvía todo, y si a eso le añadía una mentira o dos, se volvía casi desesperante.
Pero en ese momento nada de eso importaba, pues se encontraba junto a la mujer de su vida. Ella lo había aceptado en su peor momento, lo hizo nacer de nuevo, y nunca dejó de tener fe en él. Si tan solo fuera capaz de aceptar que estuviera en Sons, o al menos soportarlo como Lori, podría estar más tranquilo.
— Rayos, sigo pensando que esta es la mejor película de Superhéroes de la vida. — Lincoln le dijo haciendo que ella lo volteaste a ver.
— ¿Y qué hay de la saga de Batman Dark Knight? — Ronnie le preguntó sonriendo.
— Bueno, bueno, La mejor película de Marvel. — Lincoln respondió riendo por lo bajo.
— ¿Y qué hay de Infinity War? — Preguntó ella haciéndole suspirar.
— Bueno, la mejor película de Spider-Man. ¿Feliz? — Le preguntó haciéndola reír.
— Síp. — Respondió ella acomodando un tierno beso en los labios.
Lincoln quiso detenerse en ese momento, no le habría importado que durara para siempre, pues era lo más hermoso que podía pedir. Un momento tranquilo, precioso, junto a Ronnie Anne. Le sorprendía lo mucho que sintonizaban, la manera en que ambos se entendían. Parecía como si fuesen el mismo ser, pero configurados para ser el complemento perfecto del otro. Lincoln solía reírse de las historias de amor, hasta que los momentos como ese con Ronnie pasaron a ser comunes.
— ¿Recuerdas cuando fuimos a ver esa película? — Preguntó él, colocando su brazo sano por sobre sus hombros.
— Cómo voy a olvidarlo — Dijo ella ahogando una risa. — Estuviste toda la tarde llorando y maldiciendo a Starlord.
— Oye, no estaba llorando. — Dijo él, mientras Ronnie inclinaba su cabeza sobre su pecho. — Sólo estaba impactado por lo que pasó.
— Ajá. Como no. — Ronnie dijo de manera divertida mientras escuchaba el latido del corazón de Lincoln, tan relajado y calmado. Sí qué le gustaba escucharlo así. Era de las pocas cosas de la vida que la relajaban. — "Oh Ronn, ¿por qué Spidey tuvo que morir? Era tan joven. Y apenas se había convertido en un vengador"— Ella dijo actuando un poco el tono de voz de Lincoln y el cómo había estado llorando por eso, haciendo que él frunciera el ceño y se cubriera el rostro con su mano.
— Dijiste que no volveríamos a mencionarlo. — Dijo tratando de aguantarse la risa.
— Uy. Ups, pero no pude evitar verte así. Lloraste como un bebé. — Ronnie le dijo con algo de risa.
— Es qué no se lo merecía… Él no debió morir. — Lincoln dijo riendo más abiertamente.
— Al menos Peter volvió. — Dijo ella apenas soportando la risa. — Ese día te vi llorar, pero de felicidad.
— Era lo único que podía hacer. — Dijo Lincoln, deseando que ese momento jamás acabara. — Pero tampoco lloraba en realidad, solo estaba emocionado.
— Te pusiste de pie en pleno cine y gritaste tan fuerte que casi nos echaron. — Le dijo Ronnie. — Luego no parabas de hablar de Peter y volviste a insultar a Starlord.
— Tampoco era mi culpa, seguía apestando.
— Jeh… Eras como un niñote, solo te hacía falta ser igual de nerd y un poco menos de pelo para que realmente parecieras un niñote. — Ella dijo riendo mientras lo abrazaba. — De hecho, aún pareces un niño, solo que mucho más crecido y sexy. — Comentó ella pasando sus manos por el abdomen de Lincoln.
— Sí...— Lincoln le dijo suspirando. — Qué atrás quedaron esos tiempos...— Dijo besando a su esposa en la frente. — ¿Y si nos quedamos así para siempre para que nunca más tengamos que recordar momentos así?
— Por supuesto. Pero...— Ronnie entonces lo miró a los ojos. — ¿Qué vamos a hacer con Luz?
— Cierto. — Le dijo mientras le volvía a besar. — Oye… ¿Quieres ir ya por ella, o esperamos a que termine la película?
— Hmmm… Bueno, creo yo que ella está teniendo un buen momento con sus primos… Y Spidey aún debe pelear contra el Doc Oc.— Ella respondió sonriéndole a su marido.
— Entonces veamos el final. — Dijo el besando su frente, y por un segundo, se imaginó besando a Ronnie estando él cabeza abajo, como Spiderman en la película anterior. Aquello lo hizo reír tan fuerte que le dolió el costado.
— Después saldremos a buscar fotos del hombre araña. — Bromeó ella, imitando la voz de cierto editor de periódico.
No podía parar de reír. Pero una punzada de tristeza lo atacó cuando pensó en Luz junto a Lothric.
¿Cómo estarían sus dos muchachos? El día de la reunión no habló mucho con él. Ni siquiera pasó tanto tiempo a su lado, estuvo más enfocado en sus hermanas qué en su propio hijo… Pobre muchacho, de seguro él había esperado el conocerlo toda su vida.
Pero no lo iba a dejar de lado. Pasaría tiempo con él… Pero debía ser en un momento donde la familia no se viese involucrada.
Esperaba poder decirle más qué un hola o unas palabras sobre él.
Quería dedicarle toda su vida a su muchacho como lo hizo con Luz… Eso era lo único que él quería.
Mientras tanto… En la casa Loud.
Luz y Larsy jugaban con la videoconsola mientras que Lothric dibujaba en una posición rara, medias sentado y acostado, mientras sostenía su cuaderno con una mano y lo apoyaba en sus piernas. No era raro, le gustaba acomodarse así cuando hacía sus dibujos.
Luz habría dicho que no le parecía una posición muy cómoda, pero no iba a decírselo así. Había algo en él que la impresionaba, algo que hacía que le diera vergüenza molestarlo por nimiedades. Ni siquiera había hablado con él y ya lo respetaba, ni siquiera lo conocía y temía quedar como una tonta frente a él.
Con Larsy sintonizó de inmediato. También le impresionó aquella niña y temió no caerle bien. Nada más lejos de la realidad.
— ¿Estoy jugando bien? — Preguntó confundida. Nunca había jugado un juego de lucha, y temía estar haciendo el ridículo. Ya había perdido dos veces.
— Sí, solo golpea y cúbrete. — Le dijo Larsy, sin apartar la vista de la pantalla. Su personaje era una especie de ninja amarillo, y Luz estaba usando otro ninja azul. La pequeña no sabía bien qué botones apretar, así que optó por apretarlos todos en cualquier combinación.
Sorprendentemente eso hizo un combo, lo que dejó a Lars algo sorprendida, pues jamás lograba hacer combos de esa forma.
— ¿En serio nunca habías jugado esto? — Larsy preguntó tratando de bloquear los golpes, aunque se le hacía difícil pues Luz jugaba como si estuviese jugando con Lothric.
— Te lo juro. — Luz respondió mientras seguía apretando botones y moviendo la palanca aleatoriamente.
¡Sub-Zero Wins! El Juego exclamó ante la victoria de Luz.
— En serio qué no te creo. — Dijo Larsy riendo por lo bajo.
Asalto Two. ¡FIGHT! Exclamó la pantalla para dar paso a la siguiente pelea mientras Luz y Lars seguían su pelea mientras que Lothric solo suspiraba al escuchar la conversación de su prima y su... "Hermana." Mientras que dibujaba una Calavera demoniaca con el símbolo de la Anarquía en la boca mientras llamas salían de sus costados.
— Oye Lon. Deberías jugar con Luz, ella sí qué te daría pelea. — Dijo Lars tratando de hacer un movimiento especial
— ¿Huh? — Él preguntó mirando a su prima.
— Sí, es muy buena. — Dijo mirando consternada cómo Luz sacaba otro combo que comenzaba a hacer retroceder la barra de salud de su personaje. — No puedo creerlo. Luz, me estás engañando, tú debes tener todos los juegos de la saga.
— De verdad, es la primera vez que juego — Dijo Luz apenada. — Ami dice que es demasiado violento.
— Esto no es violento. — Dijo Larsy, y cuando el personaje de Luz le retiró la columna vertebral al suyo de un tirón, tuvo que rectificar. — Quizás lo es un poco, pero hay otros peores. Vamos, Lothric, el que pierde, pasa el mando.
Lothric miró la pantalla para ver cómo se desarrollaba el juego. Los movimientos de Luz eran impredecibles, y Sub-Zero saltaba y atacaba como si se hubiera bebido un litro de mezcla de Redbull y café. Sería interesante..., pero no se sentía bien cerca de Luz.
— Quizás debas cambiar de personaje. — Propuso él a su prima.
— Oh vamos primo, prueba a jugar con ella. Igual y te vence. — Larsy le dijo pasándole el control hacia donde él estaba, mientras que Lothric solo lo miró medio aburrido y medio serio.
— Solo escoge a Scorpion y spamea el teletransporte. — Lothric le dijo regresando a su dibujo.
— Vamos Lon, no seas así, igual y ganas. O que, ¿te da miedo perder ante Luz? — Ella le dijo haciendo que Lothric bajará su cuaderno y la viera con una ceja alzada creyendo que eso era un reto.
— ¿Disculpa? — Lothric preguntó acomodándose bien en el sillón.
— Eh… Yo no quiero causar alborotos. — Luz dijo con pena mientras trataba de evitar la furia del chico.
— ¿Te da miedo primo? — Larsy preguntó entre risitas. Para luego cambiar un poco su voz. — ¿Acaso eres gallina Mc Fly? — Larsy preguntó retratando una escena de una película que había visto hace tiempo con él. Lothric intentó hacer la cara más molesta que pudo, pero fracasó y se rio con fuerza. Aquella película le había dado demasiada risa, igual que a Larsy y su mamá, aunque a ella se le confundían algunos detalles de la película.
— Escucha, Larsy, a mí nadie me llama gallina. — Dijo cerrando su cuaderno, y acercándose a ambas. La pequeña comenzó a temblar con nerviosismo, no iba a ser capaz de ganarle, pero tampoco quería quedar como una tonta.
— Ese es el espíritu. — Larsy Le dijo mientras veía que él elegía a un hombre de sombrero gracioso y qué tenía poderes eléctricos.
— Ehhh… Yo escogeré a… Esta. — Luz dijo seleccionando a una de las mujeres del roster de personajes, parecía una soldado, aunque tenía un uniforme de más alto grado.
— Genial...— Lothric respondió sin más. — Bien, entonces… Veamos si es cierto que puedes vencerme. — Dijo mientras se escogía el escenario aleatoriamente.
— Larsy dijo es…
— Lo sé, pero quiero ver qué es...— "Eso tan especial de ti." Pensó pues no se atrevía a decírselo a Luz, aún si le tuviera todo ese resentimiento de por medio.
— Yo no sé jugar. — Reiteró la pequeña. — No se molesten conmigo.
— Nadie está molesto. — Dijo Lars. — En realidad estamos impresionados. Yo no entiendo aún como me ganaste si jamás habías jugado Mortal Kombat. Debe ser algo de familia.
Los vellos de la piel de Lothric se erizaron al oír lo que decía Larsy. Ella no sabía lo cierto que era aquello que había dicho.
Ella era su… "Hermana" Solo ayer se habían conocido.
Y aun así no podría considerarla como tal, era solo su hermana por su padre, serían… medios hermanos en todo caso por ser de diferente madre. Aunque aun así ambos compartían la misma sangre de Lincoln Loud.
— Sí… Pero aun así veamos si puedes derrotarme. — Lothric se puso en posición de juego y cuando comenzó a rodar la cinemática de inicio de ambos personajes Luz también se preparó para pelear.
— No creo poder, pero… Bueno. — Luz respondió mirando fijamente a la pantalla.
Cuando la oía hablar así, le quedaba claro que iba a ser muy difícil odiarla o pensar mal de ella. Era demasiado dulce y tranquila, posiblemente le temía a juzgar por sus reacciones cuando estaba cerca.
La pelea comenzó con una ventaja para él. Durante un par de minutos, fue imposible para Luz reaccionar y contestar sus golpes, pero luego consiguió asestar algunos.
— ¡Dale Luz! — Gritaba Larsy. — ¡Dale Lothric! ¡No se den por vencidos!
— ¿A quién de los dos apoyas? — Preguntó divertido su primo.
— A los dos. — Larsy respondió con emoción. — Pero más al que gane. — Dijo haciendo reír a Lothric.
— Jeh, entonces no creo per...— Entonces Lothric comenzó a recibir más golpes. — ¿Que? No puede ser, llevo años mejorando el estilo de Raiden. — Lothric dijo tratando de volver al control mientras que Luz aún sin idea de lo que hacía oprimía rápido los botones del control. Poco a poco la balanza del juego se inclinaba a Luz. — Mal, no puede ser, solo estás presionando los botones aleatoriamente. — Lothric dijo usando el counter para intentar ganar ventaja.
— Lo siento. — Luz respondió un poco apenada por lo dicho por Lothric.
— ¡Vamos Luz! — Larsy exclamó con entusiasmo mientras seguía la pelea en curso.
— Mira, Luz, con B golpeas así, y con Y golpeas así. — Dijo Lothric, pausando un momento el juego para explicarle a su hermanastra cómo jugar. No esperaba que mejorara mucho, pero al menos así tal vez él obtendría ventaja, al intentar Luz seguir una estrategia que por su inexperiencia no podría hacer funcionar.
— Entiendo. — Dijo tímidamente la pequeña, sujetando el mando con tanta fuerza que casi parecía que iba a partirlo en pedazos.
Lothric reanudó el juego y vio como Sonia bloqueaba sus ataques. Pudo notar que Luz alternaba apretando varias veces el mismo botón antes de pasar al siguiente. La combatiente seguía moviéndose de un modo extraño, pero al menos ya no parecía un simio contorsionándose en el aire.
Confiado, intento hacer un combo, pero grande fue su sorpresa al ver que, de alguna forma, Luz se le adelantó, y Sonia aturdía a Raiden en la pantalla.
— ¡Así se hace, Luz! — Gritaba Larsy, casi saltando de la emoción.
— Maldición, ¿pero cómo? — Lothric trataba de mantener su estrategia en combate que siempre usaba cuando jugaba en línea, pero su hermana era impredecible. Como si cada movimiento que él creía que haría era al revés. — Me lleva. — Dijo él tratando de teletransportarse.
— No te enojes Lon, tú siempre ganas. — Lars le dijo con algo de gracia.
— Pero, aun así, he jugado esto toda mi vida, no puede ser que una Noob que apenas está aprendiendo a jugar ahora me esté ganando. — Lothric dijo con un poco de molestia en su voz.
— Siempre hay una primera vez para perder. — Se rio Larsy.
Mientras tanto, Luz se vio envuelta en una encrucijada: Si le ganaba a Lothric, el estaría molesto con ella, pero si perdía, Larsy iba a sentirse decepcionada. Pasará lo que pasará uno de sus primos se iba a sentir mal, y ella no deseaba eso.
Tenía que pasar algo que interrumpiera el juego, pero no se le ocurría qué hacer y no podía esperar que ocurriera un milagro.
— Vamos, Luz, estas a dos golpes o un combo de ganarle. — Decía Larsy.
— Maldición. — Murmuró Lothric, incapaz de creer lo que veía.
— Eh, si quieres yo...— Luz quiso decir algo, pero Lothric, se veía algo impasible, no sabía si cederle la victoria a Lothric o seguir en la lucha, no quería que él la odiara.
Pero tampoco quería darse por vencida. Hasta qué presión o ambos gatillos con la barra de energía llena activando el X-Ray de su personaje.
— ¡No, no, no! — Lothric exclamó al ver a Raiden siendo Víctima del X-Ray de Sonia, y esta vez no lo podía bloquear de ninguna manera.
Larsy ya apretaba los puños, lista para celebrar el triunfo de su prima. Lothric no podía creer que una completa novata en el mundo de los juegos pudiera ganarle de ese modo. Y Luz cerró los ojos para no ver como derrotaba a su primo.
Y entonces, la pantalla se apagó.
Fue tan repentino que los tres tardaron en darse cuenta y reaccionar. El desconcierto fue total, sobre todo para Luz.
— ¿Qué? — Murmuró Larsy, indignada. — ¿Qué pasó? ¡Ya ibas a perder!
— Oye, tu solo querías que Luz me ganara, ¿no? — Dijo él, un poco molesto, pero más que nada, confundido.
Larsy corrió a encender la luz y nada. Había un apagón en pleno atardecer, en la casa.
— ¡Lisa! — Oyeron gritar a alguien.
— ¿Yo qué? — Ella preguntó desde su antiguo cuarto.
— ¿Qué demonios hiciste ahora? — Preguntó la misma voz molesta de antes.
— Oye, no trates de echarme la culpa de esto a mí. Yo no hice nada. — Respondió ella sería.
— ¿Entonces quién demonios lo hizo si no fuiste tú? — Volvió a preguntar mientras las luces tenuemente volvían.
— ¡Disculpen! Estaba practicando. — La voz de Lynn se escuchó por fuera de casa.
— ¿Lynn? ¿Pues qué demonios hiciste? — Preguntó la voz dirigiéndose a la salida.
— Ni yo misma lo sé… ¿Podrían ayudarme? No soy electricista. — Lynn pidió mientras se escuchaban pasos por las escaleras.
— Sí debí suponer qué si no era Lisa debías ser tú. — Dijo la voz saliendo de la casa.
— Lo siento ¿sí? Maldita sea Lucy ya cásate. — Lynn respondió con el mismo tono de su hermana. — ¿Y por qué sigues aquí pues?
— Eso es algo que a ti te viene valiendo ver…
— Chicas qué hay niños presentes. — Lily dijo preocupada por la actitud de sus hermanas.
— Sí, ¿podrían evitar el lenguaje ofensivo por favor? No es muy adecuado frente a individuos menores de edad. — Lisa Mencionó.
— Pues yo no tengo la culpa de qué está tonta, estúpida apagará las luces cuando terminaba de editar un archivo. — Lucy respondió con el mismo tono.
— Maldita sea dije que lo sentía, deja de comportarte como la reina del jodido hogar. — Lynn respondió.
— ¡Lenguaje! — Lily gritó enojada, dejando a ambas hermanas mudas.
— Disculpa...— Ambas respondieron al mismo tiempo.
Luz se sonrojó al oír esa discusión. Era justo la clase de cosas que su mamá impedía que oyera por televisión y otros medios. Y sus primos se reían, más Larsy que Lothric, al oírlas hablar así.
— Ami dice que es feo usar esas palabras. — Dijo ella. — Siempre se enfada cuando Api dice una.
— A la tía Lily le preocupa que las digan frente a nosotros. — Le explicó Larsy. — Pero siempre se les olvida
— Jeh, lo dices como si vivieras aquí Lars. — Lothric le dijo divertido. — Esto pasa toooooooooooodos los días.
— ¿En serio? — Luz preguntó discretamente.
— No te lo imaginas. — Lothric respondió con algo de gracia.
— Y a todo esto, ¿Qué sigues haciendo aquí Lisa? — Preguntó Lynn desde abajo.
— Vine a recoger algo de mi viejo laboratorio y... — Todos escucharon una pequeña explosión viniendo del cuarto de Lisa y Lily.
— Lisa… ¿Esa sí fuiste tú? — Lucy preguntó un poco consternada por eso.
— Negarme en este punto sería redundante… Así que… Afirmativamente. — Ella respondió apenada.
— Espera, ¿tuvimos químicos peligrosos todo este tiempo y nunca nos avisaste? — Murmuró Lynn con molestia.
— Si prosigues con ese tipo de reproche, te parecerás a nuestra hermana Lori. — Replicó Lisa, en su típico tono indiferente.
Luz trató de no reír, pero la situación le parecía muy cómica. Se cubrió la boca con sus manos mientras se imaginaba a sus cuatro tías discutiendo.
— ¿Todos los días son así? — Preguntó ella con cierta timidez a Lothric. Él se encogió de hombros.
— Ahora que hay más tías llegando a la casa, se vuelve más frecuente, pero siempre es así.
— Si mi archivo no tiene copia de seguridad... — Oyeron decir a Lucy.
— ¿Me vas a echar una maldición? — Dijo Lynn en un tono burlesco, y Luz no pudo evitar reír.
— No, pero me voy a enojar. Y mucho contigo. — Lucy respondió con molestia. Hasta que escucharon que alguien sacaba sus llaves, las introducía en la cerradura y abría la puerta.
— ¿Uy qué pasó aquí? — Preguntó alguien entrando a casa. — ¿Bebé? ¿Dónde estás Loni? — Preguntó la inconfundible voz de su madre. — Ay no. ¡Creo que estoy ciega!
— ¿¡Má!? Tranquila má no estás ciega… Digamos que se fue la luz. — Lothric respondió levantándose para ir a la puerta de entrada.
— ¿Dónde estás Hijo? — Desorientada mientras Lothric prendía la lámpara de su teléfono.
— Tranquila má. Voy para allá, quédate donde estás. — Le dijo yendo a buscarla. Aunque la encontró justo en la entrada del hogar.
Luz se sintió confundida ante las palabras de la madre de Lothric. A ella nunca le había pasado que pensara estar ciega frente a un apagón, pero el día anterior ya había visto que la tía Leni era algo distraída.
— ¡Ya reparé los fusibles! — Se oyó que gritaba Lily. — Bueno, creo que lo hice. ¿Por qué no enciende la luz?
— Mi inocente hermana menor. — Se oyó la voz de Lisa. — Evidentemente el daño está afuera, en los componentes que dañó nuestra hermana futbolista.
— ¿Puedes ir a repararlo, Lisa? — Preguntó Lily.
— Ese no es trabajo para una ganadora del Nobel. Sin embargo, como requiero electricidad para un pequeño experimento, lo haré ahora.
— Bien...— Lily respondió. — ¿Oye en serio tenías un Laboratorio secreto en nuestro cuarto? — Preguntó un poco consternada por esa visión.
— Sí. — Lisa respondió secamente mientras buscaba eso qué Lynn había dañado.
— Y… ¿Es algo radioactivo? — Lily preguntó con un rastro de preocupación en su voz.
— Un poco...— Lisa dijo algo incomodada.
— Bien… Y Una cosa más… ¿Dónde estaban ubicadas?
— Eh… ¿Qué me dirías si yo te explicará que no estaban bajo la madera del piso de tu cama? — Lisa respondió tragando saliva.
— … ¿Espera que...? — Lily preguntó consternada.
— Oh… ¡Hey! Miren creo que la corriente ya está fluyendo de nuevo por los cables de cobre… Eso significa que ya está. — Lisa respondió encendiendo las luces mientras Lynn, Lucy y Lily la miraban seriamente.
— ¿Todo este tiempo tuvimos material radiactivo en nuestra casa? — Preguntó molesta Lynn. — Tal vez por culpa tuya mi rendimiento no repunta.
— Suspiro, tal vez nos condenaste a una vida de enfermedades y miseria...
— Reitero que todo estaba bajo control, además de haber niveles de radiactividad en sus cuerpos me habría dado cuenta al investigar sus deposiciones.
— ¿Aún investigas nuestras..., idas al baño? — Preguntó asustada y asqueada Lily.
— No me culpen, yo vivo por la ciencia.
—... Ay no puede ser.
— Qué asco...
— ¡Ciencia mis Ovarios!
— En serio hermana. ¿Qué rayos?
— Estás completamente Loca…
— Repugnante, simplemente repugnante. — Las tres decían con indignación y vergüenza mientras qué Lisa aún no retiraba su semblante serio.
— Bueno, me encantaría quedarme a explicarles el porqué de mis investigaciones sobre sus desechos urinarios y fecales. Pero el tiempo es valioso y no puedo quedarme para argumentar por qué no quiero explicar. — Lisa dijo abriendo la puerta del hogar. — Si me disculpan. Regresaré a mi laboratorio.
— ¡Hey espera! — Lynn la quiso detener. — Aún debes explicarnos porqué sigues ten…
— Lynn, por favor, estoy ocupada. Después explicaré por qué no tengo tiempo para explicar. — Lisa respondió simplemente. — Y te recomiendo aprovechar que aún tienes óvulos sanos. No querrás desperdiciarlos de una manera estúpida… A menos que quieras donarme uno. Me serviría para el futuro.
— ¡Olvídalo! — Gritó furiosa Lynn. — ¡Estas dementes, Lisa Loud!
— Suspiro, su alma está a un nivel de oscuridad que yo jamás podría comprender.
— No puedo creer que aún haga esas cosas. — Dijo Lily perturbada. — Realmente no sé qué decir.
— Dejémoslo simplemente en que Lisa está loca. — Dijo Lynn entrando a la casa.
Luz, Leni y sus primos las vieron pasar y dispersarse cada una a sus asuntos, y la luz regresó al interior de la casa.
— No entiendo bien que pasó. — Admitió avergonzada Luz.
— No te preocupes. — Dijo divertida Larsy. — A mí me pasa lo mismo.
— Oh Leni, llegaste. — Lisa mencionó revisando su reloj. — Algo temprano, bueno supongo que el trabajo de una diseñadora de ropajes modernos es menos exigente qué el de una científica como yo. — Lisa comentó pasando junto a su hermana mayor.
— Sí yo también te quiero Lisa. — Leni respondió sin entender del todo lo que Lisa había dicho, así que respondió con lo único que había entendido… medianamente.
— Sí. Supongo que yo también siento el mismo afecto. — Lisa comentó para entonces ver a su sobrino. — Oh Lothric, ¿cómo estás muchacho?
— Eh, bien. — Dijo él sonriéndole a su tía. La que alzó una mano a su sobrino, a lo que él interpretó que quería que le diera un apretón de mano. — ¿Y tú? ¿Como está… ¡Auch! — Lothric sacudió su mano al sentir un pequeño piquete en su palma.
— ¿Sucede algo Lothric? — Lisa preguntó metiendo discretamente su mano al bolsillo de su bata.
— No… No en realidad, sentí como si algo me picará. — El Muchacho dijo mirando su mano. No le dolía, pero el pinchazo lo había tomado por sorpresa.
— Oh, disculpa pequeño primogénito de Leni, supongo que se me pegó un poco de corriente. Y te la transmití por el contacto de nuestras manos. Discúlpame de antemano. — Lisa dijo sonriéndole con confianza al muchacho.
— Si, creo que eso fue lo que pasó. — Dijo él sobándose la mano.
— Yo no confiaría en Lisa, Loni. — Dijo Lynn al entrar. — Ten cuidado o algún día podrías despertar con una oreja extra o algo así.
— Un nuevo conducto auditivo carece de utilidad práctica. — Dijo Lisa. — Un brazo adicional sería un interesante aporte.
— No, eso no es interesante. — Dijo Lynn. — De hecho, creo que es lo menos interesante del mundo.
— Vamos, seguro mejoraría la eficiencia de todos los trabajadores.
— Lo que digas Lisa. — Lynn dijo subiendo los escalones a su cuarto.
— En serio, creo que la actividad humana se beneficiaría bien de tener más extremidades para hacer el doble de tareas. — Lisa dijo mientras discretamente colocaba su mano en su bolsillo, colocando cuidadosamente la aguja en un recipiente estéril.
— Huh… Má. — Lothric volvió su mirada a su madre. — ¿Así eran las cosas en casa antes de… Ya sabes. ¿De nosotros?
— Je jeh. — Leni acarició el cabello rubio de su hijo. — Digamos que era algo más caótica, pero de una forma, sí hijo. Así era todos los días.
— Rayos… ¿Y cómo podrías convivir con tanto caos? — Lothric preguntó absolutamente intrigado.
— No era fácil. — Dijo ella divertida. — Me ayudaba bastante Lori, y en realidad todas mis hermanas eran bastante consideradas conmigo.
— ¿Incluso la tía Lisa? — Preguntó Lothric mirando a su madre. No pensaba mal de su madre, claro que no, pero no se le ocurría una persona más diferente a su madre que la tía Lisa, quien no podía hablar con alguien sin usar sus términos científicos.
— Sí, incluso Lisa, la mayoría de las veces. — Respondió Leni. — Otras veces experimentaba conmigo, como cuando cambió mi crema por otra que volvía mi piel azul, o por otra crema que me hinchó todo el rostro…
Y así comenzó a divagar en varias anécdotas que tuvo con su hermana. Quizás habrían sido divertidas de ver en una caricatura para niños, pero a Lothric le parecía tenebroso que Lisa experimentará con su familia.
— No sabía eso. — Dijo él suspirando un poco. — ¿Y… Como era… ¿El señor Lincoln?
— Bueno él...— Leni comenzó a sonreír tranquilamente mientras recordaba. — Él era muy listo, un niño muy bueno, se metía en todo tipo de problemas, pero siempre sabía cómo resolverlos. — Dijo riendo un poco. — También era muy tierno, bondadoso, considerado. Nunca hacía las cosas pensando solo en él y si alguna vez lo hizo… Bueno, siempre supo cómo compensarnos sus pequeños errores. — Dijo mientras que Lothric la miraba apenado. — Él era… Tan gentil. — Por un momento sus mejillas se tiñeron de rojo al recordarlo como fue alguna vez.
— ¿Mi api era muy bueno tía? — Luz preguntó acercándose a su tía.
— Je jeh, así es pequeña. No digo que no lo siga siendo, por supuesto que no… Pero digamos, que creció… Y con ello. — Leni suspiró profundamente al ver una memoria qué había sido nefasta en esos viejos tiempos. — Digamos… Que tu papi tuvo un par de problemas, nada grave. Pero… Solo digamos que eso nos lastimó un poquito.
— ¿Qué hizo api? — Preguntó Luz con una mezcla entre tristeza y curiosidad. — ¿Fue muy feo?
El corazón de Lothric se aceleró, y comenzó a sudar con nerviosismo. Era obvio para él lo que hizo su padre, lo que hizo que huyera de la casa Loud para no volver sino hasta ayer. Algo que tenía que ver precisamente con él.
Y no sabía si su madre sería capaz de contárselo a Luz. No pensaba que lo haría conscientemente, pero podría decírselo sin darse cuenta.
— Nada grave, Lucecita. — Dijo ella, en el tono más tranquilizador que Lothric había oído. — Pero pensó que lo mejor era alejarse de la Casa Loud un tiempo. Todas nos sentimos muy tristes por eso, pero ahora volvió a casa. No te preocupes.
Lothric se sintió avergonzado, no por las palabras de su madre, sino por qué su padre se haya alejado por él. Por su más grande error.
— Esto es estúpido. — Lothric dijo caminando lejos de su madre y Luz.
— ¿Loni? — Leni preguntó confundida ante la actitud de su hijo. — ¿Qué sucede hijo, a dónde vas?
— A otra parte que no sea aquí. — Dijo el chico subiendo las escaleras hacia su cuarto.
— ¿Lo-Loni? — Luz le preguntó tímidamente pensando qué ella había dicho algo para molestarlo.
— ¡No Me Digas Así! — Él Exclamó en medio de las escaleras. — Tú nunca vuelvas a llamarme así. — Dijo furioso mientras corría furioso hacia su cuarto. El solo pensar que ella era el orgullo de su padre lo hacía sentir como lo que pensaba que él era… Lo que siempre fue que pensó que era para su padre. Un error.
Se hizo un silencio como pocas veces se oía en la Casa Loud.
Leni abrió la boca para decir algo y rápidamente la cerró, sin pronunciar palabra alguna. Larsy estaba congelada, mirando las escaleras. Lothric no era así, jamás lo había visto actuar de ese modo, ni siquiera cuando ella le hacía alguna broma.
Y Luz estaba aún más sorprendida. De alguna forma había fracasado en lo que esperaba hacer, caerle bien a Lothric. Todos hablaban muy bien de Leni, y de él, y no quería desagradarle. Algo había hecho para merecer esa ira, tal vez estar a punto de ganarle en su juego.
Dejó el control sobre el sofá, y ese fue el único movimiento que se percibió en el lugar.
Desde afuera, Lucy y Lynn se asomaron, con la misma expresión de confusión en sus rostros.
— ¿Qué fue eso? — Preguntó Lynn.
— Yo… Yo. Eh...— Leni trataba de articular palabras, pero ni ella misma lo sabía. No lo había visto así desde aquella noche, donde finalmente tuvo que revelarle el secreto de quien era su padre. — Yo… Eh. ¿¡Loni!? ¿Bebé? — Trató de llamarlo desde donde estaba antes de comenzar a subir las escaleras para ir a buscarlo.
— ¿Uh? ¿Qué pasó? — Larsy preguntó confundida e igual de impactada que las demás.
— Yo… Creo que hice enojar a Lothric. — Luz respondió apenada mientras se agarraba el brazo con pena.
— Suspiro, no creo que sea eso. — Dijo Lucy, entrando a la sala. Parecía que todo se ensombrecía cuando Lucy entraba en escena.
— Pero se enojó conmigo. — Dijo triste Luz. No quería llorar ahí, pero las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos. Lily entro al lugar, y al verla así de triste corrió a abrazarla.
— No es eso, por favor no te sientas mal, es solo que Lothric está muy nervioso desde hace algunos días, no es tu culpa.
— Pero… pero yo...— Luz decía con la voz doblándose, amenazando con quebrarse en cualquier segundo.
— Shushhh. — Lily la apapacho fuertemente. — Está bien pequeña, no fue tu culpa. No fue tu culpa chiquita. — Lily le dijo cargándola. Mientras que Leni subía hasta ir al cuarto al final del pasillo, ese que había pertenecido a Lincoln en el pasado. Y ahora le pertenecía a su hijo.
— ¿Lon? — Leni preguntó tocando la puerta. — Loni, soy yo. Ábreme por favor. — Pidió mientras tomaba el pomo de la puerta para abrirla, pero sabía de antemano qué estaba cerrada con llave. — ¿Bebé…? Bebé por favor ábreme… Lon… Por favor bebé, necesito saber qué te pasó...— Leni hablaba, pero no sabía si su hijo podía escucharla. — Hijo… Por favor… Abre, ábreme por favor. Soy yo, soy tu mami. Déjame entrar por favor bebé…
— Vete má… No quiero hablar. — Lothric respondió recostado en la puerta, en posición fetal y cubriendo sus ojos con sus brazos.
— Por favor, bebé, déjame hablar contigo. — Le dijo Leni, casi le parecía oír el latido del corazón de Lothric a través de la puerta. — Se que..., que necesitas un abrazo.
— Mamá. — Susurró con tristeza Lothric, evitando que su voz se rompiera, pero casi sin éxito. — No..., por favor vuelve en un rato más.
— Por favor, déjame entrar mi bebé. — Le dijo ella, con una tristeza en su voz que lo sobrecogía. — Si no quieres hablar, está bien. Pero déjame acompañarte. Solo eso pido, por favor déjame entrar y darte un abrazo.
Hasta ese punto no sabía lo que le dolía más.
Sentirse como el error más grande que su padre había cometido, o que el amor de su madre fuese tan grande. Su mamá, el símbolo de pureza, amor, esperanza, comprensión y afecto más grande que él había conocido.
La única persona que lo amó aún antes de nacer. él quería tanto a su madre. La amaba… Pero si ella pudo aceptarlo por lo que iba a ser y era. ¿Por qué su propio padre no hizo lo mismo? ¿Por qué se sentía tan despreciado? ¿Por qué se sentía tan odiado? ¿Por qué sentía esos malditos celos? ¿Por qué ella sí y yo no?
— Má… Por favor… Solo vete. — Lothric le dijo agravando su voz para evitar llorar.
— Sabes qué no me iré bebé. — Leni se arrodilló ante la puerta con su mano posada justo donde se encontraba su hijo. — Estaré siempre contigo… Pase lo que pase. — Dijo apoyando su cabeza suavemente en la puerta.
Lothric podía sentirla, y nada lo tranquilizaría más que un abrazo de su madre, la única que en verdad lo quería, la única que estaba presente siempre con él. El recuerdo de aquel momento en cuanto le gritó golpeó su mente sin nada de piedad. Se arrepentía tanto de haberle dicho esas cosas tan horribles. Se arrepentía de tenerla esperando, arrodillada junto a su puerta, como si tuviera que rogar que le abriera.
Se levantó, y trató de tranquilizarse mientras giraba el picaporte. Sin embargo, se quebró en mil pedazos cuando pudo ver el rostro amable, dulce, de su madre, y no pudo hacer nada más que abrazarla y llorar entre sus brazos.
Ella lo sujetó con fuerza, y le dijo cosas que él no podía entender pero que de alguna forma lograron calmarlo.
Ella, que, sin conocerlo, sin saber cómo sería, cómo nacería, qué futuro tendría o como se volvería, lo amó al momento de descubrir qué sería mamá, lo amó la primera vez que lo vio en el ultrasonido, lo amó cuando lo vio por primera vez en el mundo y lo amó cuando lo tuvo por primera vez en sus brazos. Mientras una de sus pequeñas manitas agarraba su dedo índice.
Dicen que el amor de una madre es más poderoso que las adversidades o las necesidades. Ella estaba para él y eso era suficiente… Era más que suficiente.
Mientras tanto Lisa veía desde su cuarto esa escena sin ninguna palabra o sentimiento.
Entró a su cuarto y sacó la muestra de ADN de Lothric.
— Bueno… Supongo que es hora de trabajar. — Dijo mirando el recipiente en sus manos. — Es hora de probar mis teorías.
Mientras tanto en la sala. Luz, Lily y Larsy seguían tratando de hacer sentir mejor a la pequeña de Lincoln. Aunque también ella se veía algo impactadas igual. ¿Cuándo fue qué Lothric pasó de ser el muchacho dulce y afectuoso para estar tan… ¿Bueno, enojado?
Debía ser algo muy grave para que él reaccionara así, y aunque ninguna quería mencionarlo, estaban convencidas de que tenía que ver con el misterioso padre de Lothric, aquel que lo abandonó apenas lo concibió.
Era algo que Leni jamás conversaba, por lo que cada una tenía sus propias teorías sobre su identidad. En lo que sí había consenso era de que probablemente el tipo estaba muerto. Lincoln pudo haberse ido de la casa, pero era un motero, un Son of Anarchy, y lo más probable era que le había dado caza.
Y en la mente de las tres, lo único que tenía sentido es que el muchacho ya le había preguntado a Leni sobre su padre, y lo que había oído no le gustó para nada.
Entonces… En La Comisaría.
Los oficiales se encontraban… Inutilizados sería la palabra adecuada.
22 Muertos, 5 Autos hechos chatarra, evidencia que los volvía a llevar a nada y una testigo que estaba tan traumatizada y aterrorizada para hablar de lo que había visto.
Una operación que parecía que finalmente los llevaría al Arresto masivo de Sons of Anarchy al final los llevó a la misma conclusión… Nada.
Tanto los Oficiales, como el jefe de policía y William estaban en un punto muerto.
Clyde entonces salió de la sala donde tenían a la testigo y suspiró.
— ¿Dijo algo Clyde? — Sullivan preguntó al ver a su compañero salir.
— ¿Y tú qué crees? — Clyde le interrogó como respuesta. — La pobre niña está traumatizada. Es un milagro que no esté gritando y diciendo incoherencias como si estuviera desquiciada. — Mencionó desplomándose en una silla cercana.
— Va a pasar un buen tiempo antes de que nos diga algo útil. — Dijo Wally. — Es posible que no la admitan como testigo en un juicio.
— No la queremos para un juicio. — Dijo el jefe, tomando una carpeta con fotos del lugar de los hechos. — Queremos pistas.
— Tampoco será fácil obtenerlas. — Dijo Sullivan. — Aunque nos diga quienes atacaron el lugar, apenas hay evidencias ahí que lo demuestren.
— Debe haber alguna, por mínima que sea. — Dijo Clyde. — Siempre hay una pista, el crimen perfecto no existe, y menos en un tiroteo así.
— Pues… Ahora están peinando el área. — Sullivan dijo a continuación de un pesado suspiro. — Mierda… Ya los teníamos. Ya los teníamos maldita sea. — Dijo tallándose el rostro con la palma de sus manos.
— Lo sé Sully… Lo sé. — Clyde dijo soltando un pesado suspiro.
— ¿Y ahora qué mierda vamos a hacer? — Sullivan preguntó recargándose en su silla.
— Esperar, tranquilo Amigo. Ese sujeto William dijo que iba a trabajar con nosotros para ayudarnos a capturar a Sons, debemos confiar en él, puede que por ahora sea nuestra única esperanza de atrapar a Sons...— Clyde comentó mirando de reojo a su compañero.
— ¿Y Jenny? — Sullivan preguntó con dudas crecientes. — ¿Qué había sobre la investigación qué ella hacía?
— Hasta qué ella no nos diga lo que pasó… O no mejore su situación… No lo veo factible amigo. — Clyde respondió igual de desganado.
Sullivan bufó, y en realidad los tres querían golpear algo e irse a casa. Lo que comenzó como un prometedor día de acción, cómo una redada victoriosa contra los RedHawks, y desde ahí un ataque tras otro contra Lambs, Sons y Angels.
En lugar de eso, debían quedarse en la oficina, recibiendo la información que levantaban los otros agentes y archivarla de acuerdo con el caso que manejaban, además se redactar informe tras informe.
— Vaya día de mierda. — Murmuró Wally.
— Y eso que no querías enfrentar a los pandilleros. — Dijo Sullivan, riendo un poco, y aquello provocó un pequeño corro de risas que ayudó a amenizar en algo la tarde.
— Sí… En cambio, tuvimos 21 muertos y una chica traumatizada de por vida. — Wally dijo haciendo que el humor se desvaneciera en el aire.
— Bueno… Si lo pones de esa forma, sí, supongo que lo fue...— Clyde respondió recargando sus codos en las reposaderas. — Wally… ¿Alguna vez cuando tomaste esta carrera, pensabas qué…? ¿No sé… Serías un héroe o algo así?
— No. Tome este empleo por qué mi papá era policía y creí que al tomarlo él se sentiría orgulloso de mí. — Wally respondió rascándose la nuca. — ¿Y tú Clyde?
— ¿Yo? — Clyde preguntó mientras volvía a suspirar. — Yo… Rayos, yo tenía una… estúpida ilusión de que, al ser, pues. Policía, traería paz y justicia a este pueblo, desde el vamos creía que ser policía sería… No sé, lo más cercano a esos superhéroes de historietas que solía leer. Creía… Que después los niños me verían al pasar por la calle y sonreirán al verme, era una estúpida ilusión… Pero tenía esa fantasía, ¿Sabes? De qué con cada criminal que atrapaba, haría de este pueblo… Un lugar mejor. Pero ahora, veo qué ser policía no es como en esas historias donde el héroe siempre gana. No lo es ni por asomo…
— Pues sí que es diferente a como en las películas o en televisión. — Dijo Wally intentando reír un poco. — Los CSI de nuestra oficina no hacen nada de nada.
— Yo quise ser policía porque quería ser un superhéroe para mis hijos. — Dijo Sullivan mirando a sus amigos. — Y bueno creo que resultó tan bien que uno quiere seguir mis pasos. ¿Como hago ahora para convencerlo de buscar otro trabajo?
— Dile que te acompañe una de las tardes que ocupamos para redactar los informes de los casos. — Le dijo Wally. — Verás como renuncia y prefiere ser cualquier otra cosa, como chef o abogado.
— Hm… Sí quizás lo haga un día de estos. — Sullivan respondió cansado, Mientras que Wally solo miraba a los demás desilusionado. Era de esos días donde quizás decir nada era lo mejor. Pero Clyde… Clyde quería saber de lo que William y George hablaban en la oficina del jefe de policía.
— Entonces ahora parece que tenemos otro problema. — Dijo William recargándose en el asiento frente al escritorio del jefe. — ¿De verdad no encontraron nada? ¿Ni armas ni mucho menos evidencia vinculada a Sons?
— No… El jodido almacén estaba completamente vacío. Solo encontramos drogas y casquillos de bala, lo demás eran cadáveres y fuego. — George respondió con molestia mientras se agarraba el rostro con cansancio. — Espero que tengas algo así como un plan B… Sino tendremos 21 cuerpos más en la morgue y habré faltado a la cena con mi familia para nada.
— Un plan B.— Dijo el empresario. — La verdad en estos momentos no tengo uno, pero no tardaré en idearlo. Lo que me sorprende es que no haya ninguna forma de saber quién atacó ese almacén. ¿Son los Lambs, los Sons, los Angels o algún grupo nuevo?
— Mientras no hallemos una pista, no sabremos qué pasó. — Dijo George. No quería informarle sobre su testigo, porque entre otras cosas era ilegal informar sobre las investigaciones a personas ajenas a la policía. Mucho se estaba arriesgando con la ayuda de William.
— Bien… Entonces pensaré en algo. — El empresario dijo levantándose de su asiento acomodándose bien el saco. — jefe, ¿ha pensado alguna vez en meter a alguno de sus oficiales en una misión encubierta? — William preguntó con interés sobre el jefe de policía. El cual suspiró pesadamente.
— Sí...— George respondió con pena.
— ¿Y qué pasó? — William preguntó de nuevo.
— Bueno… Tan solo digamos que volvió en unas… 2 cajas. — George respondió simplemente y con frialdad.
— Comprendo. — Dijo el empresario. — Las pandillas no suelen tener piedad con los informantes, espero que podamos coordinar alguna operación en el futuro.
— ¿Coordinar? — Preguntó curioso el jefe por el término que el empresario usó. Casi causaba la impresión de que William contaba con una legión de colaboradores.
— Me tomé la libertad de reunir un pequeño equipo de colaboradores, nada demasiado grande ni llamativo, pero sí son bastante útiles y eficientes.
— ¿Quiénes son? — George preguntó con intriga sobre lo que él había dicho anteriormente.
— Eso es algo que aún no le puedo decir jefe. Pero tranquilo. — William abrió la puerta de la oficina mientras le miraba por encima de su hombro. — Ellos serán la chispa que necesitamos para incendiar a todos estos molestos Clubes.
George no sabía cómo tomarse esa noticia. No quería una milicia urbana en poder de un empresario con sed de venganza, no sólo porque era ilegal en el todo el territorio de la Unión Norteamericana, sino porque ese mismo ejército podía volverse en contra de la policía y usurpar el puesto de los clubes de moteros. Tenía entendido que en Alabama y Texas solían ocurrir cosas así con los pistoleros del Movimiento de Milicias.
Pero derrotar a los moteros..., era la meta de todos en la comisaría. Sería un gran triunfo moral para la fuerza, seguramente también para la ciudad, pues todos querían descansar de una vez por todas del acoso de las pandillas en Royal Woods.
— Cualquier cosa que haga, tenga mucho cuidado. — Dijo él. — y trate de no llamar mucho la atención.
— Entendido jefe, que tenga buena tarde. — William respondió cerrando la puerta tras de sí, dejando al jefe de policía solo, mientras este se inclinaba en su silla cansado, enojado y sintiéndose completamente inútil. Sacó su celular y lo prendió solo para ver en las notificaciones que tenía 7 llamadas perdidas de su Hija Gwen. Tan solo ver eso lo hizo guardar su teléfono y suspirar pesadamente. ¿Desde cuándo ser jefe de la policía fue mucho más importante que su hija?
Entonces en el Club…
Bobby estaba sentado en la barra pensando en lo que había sucedido con Chibs… La propuesta qué le había dado, veía al suelo pensativo no por qué él la haya negado completamente. Sino por qué… Porque la había aceptado. Y no solo eso.
Le dijo que lo iba a hablar con su mesa y vendrían al club de Michigan a terminar los acuerdos de la integración de las chicas.
No pudo ver venir eso ni, aunque lo hubiese anticipado. Fue toda una sorpresa.
— Oye Bobby, ¿cómo te sientes? — Joseph le preguntó sentándose al lado de su presidente.
— Mejor...— Bobby dijo simplemente mientras volvía a tomar de su Whisky. — Aunque sigo pensativo…
— Si Chibs lo aprobó, significa que no es una mala idea. — Le dijo Joseph. — Bobby, entiendo que temes por tu familia, pero hay veces donde tenemos que sacrificarnos por el club. Además, no es seguro que terminen siendo moteros, ya verás que en esta época digital encuentran algo que les guste mucho más por internet.
— No sé si eso me da más miedo que lo otro. — Dijo Bobby intentando bromear un poco, pero, aunque hizo reír a Joseph, a él no le hizo ninguna gracia. En esos momentos no podía pensar en nada que le subiera el ánimo.
— Bobby, no te desesperes aún. Como dicen, te pones el parche antes de la herida. Todavía falta mucho para que tus hijos crezcan, y si me permites decirlo, no creo que Lori permita que tomen ese camino.
— Jeh. Dices eso. — Bobby respondió mirando al líquido de su vaso de cristal. — Mi madre no pudo detenerme a mí cuando me fui de casa… Estoy completamente seguro de que en un momento a otro Robbie se revelará ante ella y ante mí… Y se vendrá aquí o con Mayans. En cualquier caso, sería lo mismo. — Bobby respondió destapando de nuevo su botella de Jack Daniel's para servirse otro trago.
— No lo veas como una tragedia Bobby, velo como una victoria más para nosotros y para nuestro club. — Dijo Joseph casi sonriendo.
— Supongo… Aunque la verdad ahora quiero ir a casa con mi esposa e hijos. — Dijo Bobby bebiendo el líquido de su vaso con cuidado. — Oye hermano… ¿Podrías llevarme a casa? No creo poder conducir a Lorraine… Y pues, menos ebrio.
— Por supuesto hermano. — Joseph respondió dándole un par de palmadas en el hombro a Bobby.
Ambos hombres se levantaron, y los hermanos de Sons of Anarchy podían sentir la tristeza y el temor que inundaban a Bobby con solo mirarlo. Algunos que tenían familia podían comprenderlo bien, otros no lograban entenderlo. Pero todos lo respetaban de igual modo.
— Third, limpia aquí. — Dijo Joseph, y el prospecto corrió a cumplir lo ordenado. Bobby lo miró y por un segundo deseó volver a su época de prospecto, donde todo era más sencillo.
— Maldita sea, Lori va a estar furiosa. — Murmuró Bobby, caminando hacia la salida con un paso dudoso.
— Tick igual lo estará, indicó que no bebieras demasiado. — Dijo Mark acercándose.
— Él en realidad se enojará con nosotros. — Dijo Joseph.
Ambos estaban a punto de salir hasta que se toparon con Richard, el cual había desaparecido misteriosamente el día anterior.
— Oh… ¡Bobby! — Él se vio impresionado al ver a su presidente nuevamente frente a él. — ¿Ya te sientes mejor?
— ¿Richard? ¿Dónde mierda estabas? — Joseph preguntó entre enojado e intrigado, pues Third y Tony habían dicho que solo salió en su motocicleta sin decir a donde o por qué.
— Eh… Eso no es importante. — Richard dijo apartando la mirada, no iba a decirles qué había salido del club solo para ir a tener sexo con la hermana de Lincoln… Y menos qué había estado todo el día con ella cuando regresó de su reunión familiar. — En todo caso. ¿Qué pasó? ¿Bobby ya se siente mejor?
— Hummm… Mejor pregúntale a Mark lo qué pasó. Tengo que volver a casa. — Bobby dijo mientras salía del club. — Y sí… Me siento un poco mejor, gracias Richard.
— Eso me alegra tanto. — Dijo feliz el motero. — Es bueno volver a verte en el club.
Lo decía sintiéndolo de verdad. Después de haberlo visto mal herido, incluso había tenido pesadillas donde su presidente no resistía la intervención.
Pero ahí estaba, totalmente operativo de nuevo. Bueno, casi totalmente operativo. Aún le costaba moverse y estaba algo bebido, sin embargo, estaba bien comparado a como lo había visto por última vez.
— Quédate por aquí, Richard. — Dijo Bobby. — Joseph no tarda en volver.
— Bien, nos vemos. — Richard respondió mirando como ambos iban hacia una camioneta estacionada en el estacionamiento del club.
Mientras que los demás lo veían mientras se retiraba poco a poco del lugar.
Entonces… Con Angels…
Ashley y Luna se encontraban fumando en la parte trasera del club, Luna solo veía ese lugar y recordaba a Warren siendo asesinado por un escopetazo en la cabeza, aún podía ver los pedazos de cerebro, carne y materia gris cubriendo el suelo.
Luna aún lo podía ver, esa escena era una pesadilla hecha realidad… No era un infierno hecho realidad.
— Entonces… Esta Sam… ¿Era esa persona de la que tanto me hablaste? ¿La que te abandonó a ti y a Tabby? — Ash preguntó mirando a Luna y está suspiró.
— Sí… Ella… Ella solía ser la dueña de mi corazón antes de ti Ash. — Luna respondió suspirando profundamente.
— ¿La amabas? — Ashley preguntó susurrando levemente.
Era una pregunta cruel, y más cruel aún sería responderla, pero no tenía otra opción. Quería ser totalmente sincera con su novia, pero sentía que la lastimaría si le respondía aquello. Por otro lado, merecía saberlo todo, no podían tener secretos.
— Durante un tiempo lo fue. — Dijo Luna, y era una respuesta completa si por "un tiempo" entendía "varios años". Ash simplemente la miraba.
— ¿Lun, tienes ganas de contarme qué pasó para que se separaran? — Preguntó ella con calma y lentitud. Luna sólo podía sentir admiración hacia su novia, pensaba que perdería la cabeza y se lo tomaba todo con mucha calma.
Pero no quería contarle la historia de su separación. Sentía que era un dolor de su pasado que Ash no tenía por qué vivir el dolor que vivió ella.
— Es qué esa es la cuestión Ash— Luna respondió suspirando profundamente. — Ni siquiera yo sé qué pasó. — Dijo sincerándose con ella. — Un día simplemente. ¡Poof! Desapareció sin dejar rastros. La busqué, la llamé, le mandé mensajes, hice de todo para saber sus razones y nada. Simplemente se largó. — Luna dijo mirando hacia el horizonte.
— Wow...— Ash susurró apenada.
— Sí… Y lo qué pasó después… Bueno esa ya es una historia a parte. — Dijo Tomando una calada de humo. — No quiero hablar de eso…
— Está bien, si no quieres contarlo, no me digas. — Susurró Ash, con tranquilidad, pero podía imaginar lo que había pasado. Cuando conoció a Luna, no estaban en el mejor momento de sus vidas, pero no iba a exigirle a su novia que le contara todo lo que ella podía intuir.
— Ahora solo siento rabia. — Dijo Luna. — Rabia y desprecio. Me avergüenza haberme enamorado alguna vez de ella, siento que perdí demasiado tiempo, llorando por alguien que no lo merecía en lo más mínimo.
Ash podía notar el rencor en cada palabra de Luna, y aunque la entendía, no le gustaba verla así. No quería que se hundiera en el odio, lo mejor que podía hacer era que ignorara totalmente a Sam.
— Lu… ¿Te he dicho que eres la mujer más hermosa que he conocido en mi vida? — Ashley le dijo suavemente mientras comenzaba a pasar sus manos por los hombros de Luna. Haciéndola sonreír levemente.
— Bueno… Tengo entendido de que me amas y con eso tengo más que suficiente. — Luna le respondió besando a su chica en la mejilla. — Me encantaría que dejases esos miedos de lado de una vez Ash. — Le dijo haciendo que ella arrimará su cabeza a su hombro.
— Lo sé Lu.— Ash dijo en un tono algo tímido. — Es solo que jamás me he sentido aceptada en ninguna parte… Siento que cada vez que quiero abrirme a ti… Siento inseguridad y miedo, no por qué no te ame, sino porque creo que te amo tanto qué tengo tanto miedo a perderte y perder esto qué tenemos. — Ashley dijo posando una de sus manos en el vientre de su novia la cual le colocó un beso en el cabello.
— Oye… ¿Y aún quieres casarte conmigo? — Luna le preguntó sin dar más vueltas en el asunto.
— Totalmente. — Ashley respondió cerrando sus ojos levemente.
— Entonces. — Luna comenzó a buscar algo en uno de los bolsillos de su pantalón para sacar un pequeño anillo. — Solo hazme un favor, y preséntate a mis papás con esto, ¿Sí? Así será absoluta mi decisión.
Ash se sonrojó mucho al ver el anillo que Luna sostenía. No había buena iluminación y aun así brillaba como si tuviera encima un foco. No sabía que decir, Luna realmente la tomó por sorpresa.
— Luna..., ¿tus padres de verdad aceptarán lo nuestro? — Preguntó Ash con algunas lágrimas en sus ojos.
— Lo harán, Ash, ellos no son unos monstruos. Han sufrido mucho por la partida de varios hermanos, no se negarán.
No quería decirle que ellos habían aceptado a Sam.
— Está bien… Confío en ti Lu.— Ashley respondió tomando el anillo para colocarlo en el dedo anular de su mano izquierda. Sonrió y por primera vez se sentía… Extrañamente feliz, se sentía verdaderamente feliz al ver ese anillo en su dedo. — Oye… Me acabo de dar cuenta. — Entonces le enseñó su anillo a Luna la cual también sonrió. — Estoy comprometida. ¿Puedes creerlo?
— Je jeh. — Luna entonces la abrazó fuertemente. — Sí nena, lo creo. — Dijo quedándose así con ella durante un rato. Ellas estaban tan ocupadas amándose y viendo la ventana del bello futuro juntas que no se dieron cuenta de que alguien las miraba desde la puerta. Una persona que… Veía eso. Imaginando en otro tiempo, en otra vida. qué esa era ella y Luna.
Pero sus acciones y su abandono. Fueron lo que le negaron ese futuro.
Y no podía culpar a nadie más que a ella misma.
Entonces. En el camino con Lincoln y Ronnie.
Ella manejaba su auto feliz, con Lincoln a su lado, ella al igual que él, necesitaba ese pequeño tiempo a solas con su Marido.
De verdad lo necesitaba. Hacía ya un tiempo qué no se habían dado un tiempo para ellos solos. Le encantaba pasar tiempo con su esposa. No solo haciendo el amor, sino haciendo cualquier cosa juntos, incluso ver una película que ellos dos siempre adoraron. Estando juntos cada cosa parecía ser más dulce y perfecta.
— ¿Crees que Luz lo esté pasando bien? — Preguntó Ronnie Anne. No desconfiaba de la familia de Lincoln, pero sabía que Luz a veces podía ser muy tímida.
— No te preocupes por ella, querida. — Dijo Lincoln, aunque por dentro tenía la misma duda.
— Espero que se haya divertido con sus primos, es sano que ella conviva con ellos, qué los anexe a su vida y siempre tenga uno en quien confiar. Así no creo que quiera tener un hermanito próximamente. — Ronnie mencionó llamando poderosamente la atención de su marido. El cual la miró extrañado y un poco nervioso con aquello qué ella dijo.
— Eh...— Lincoln balbuceó con duda, no se atrevía a preguntar nada pues no sabía realmente a qué iba con eso.
— ¿Recuerdas el otro día? — Ronnie le preguntó volteando a ver por unos segundos. — Cuando Luz mencionó que Leni le había dicho que Lothric podía ser como su hermano. — Lincoln en ese momento sentía una extraña sensación de hormigas recorriendo la espina dorsal, mientras tragaba saliva profundamente y su respiración comenzaba a ser nerviosa e inconsistente, pero debía mantener el control… Si Ronnie lo sabía, entonces algo malo iba a suceder.
— Ah… ¿Ajá? ¿Qué… ¿Qué hay con eso? — Lincoln preguntó de la manera más tranquila qué pudo, había estado en tantos tiroteos como para fingir de una manera casi perfecta, la calma.
— Bueno… Creo que si Luz se junta más con Lothric o Larsy… No sé encuentre un hermano o hermana con ellos. — Ronnie aclaró mirando atentamente el camino. — No sé… Aún no me siento lista para tener otro bebé, supongo que esto es lo más cercano a hablar sobre el hermanito de Luz, pero… Espero que entiendas Linc, después de Luz, tuve que ponerme mucha crema en mi vientre por las estrías, no digo que no amé tener a mi bebé… pero no me siento capaz de ser madre otra vez. Y menos ahora qué voy a estar estudiando para mi doctorado. ¿Entiendes?
— Te entiendo, te entiendo. — Dijo él más aliviado. — Sí, recuerdo que el embarazo de Luz fue muy complicado para ti.
Fueron días difíciles para Ronnie, especialmente hacia el final de este, cuando apenas podía moverse debido al abultado vientre que poseía, y a las subidas de presión que la misma le daban. Casi hacía un embarazo de alto riesgo.
— Fue un poco más que complicado. — Dijo ella riendo, aunque en realidad no bromeaba. — Por eso no me siento lista para tener más hijos. Creo que, de embarazarme, ahí sí sería peligroso.
— Creo que sería adorable que tenga a sus primos como hermanos. — Dijo Lincoln, aunque pensó que Lothric no se lo tomaría bien, considerando que ya sabía la verdad.
— Pensaba lo mismo. — Dijo ella desviando un poco su mirada hacia Lincoln. — Estoy segura de que si ella comienza a juntarse con Larsy y Lothric más seguido. No sé pueda tenerlos como su hermano y hermana… Aunque. — Ronnie desvió la mirada al camino con una sonrisa cómplice. — No sé… ¿De verdad te gustaría tener otra hija?
— Eh...— Lincoln se quedó callado por unos segundos. Esa pregunta lo había tomado por sorpresa, él ya era padre de 2… Otra hija, jamás lo había llegado a pensar, ni siquiera a imaginar en toda su extensión, pero… Aun así… Con todo y todo. — Oye ¿Y por qué no? Seguro qué Luz se emocionará mucho si algún día le decimos que tendrá a un hermanito menor.
— Hermanita. — Ronnie corrigió rápidamente. — Según lo que tengo entendido, en tu familia es muy raro que nazcan varones, ¿verdad?
— Bueno… No me es difícil soñar Ronn. — "Además… Mi primer hijo lo fue." pensó mientras suspiraba.
— Si es un niño, igual sería genial y hermoso. — Dijo ella tocándose el vientre, como si sintiera ya a su retoño creciendo en su interior. — ¿Entonces, si te gustaría tener más familia?
— No quisiera borrar la posibilidad de tener más hijos a futuro. — Dijo él. — Sobre todo siendo nosotros tan jóvenes. Quizás cuando ya seas doctora y yo tenga un mejor empleo, podamos tener un nuevo hijo.
Uno más de los que ya tenía. Su mente pensaba en como reaccionaria Ronnie con Lothric si supiera la verdad, si lo aceptaría o rechazaría. Se preguntó qué estaría pensando su hijo sobre su media hermana. Esperaba que nada malo.
Esperaba que no le tuviera rencor.
Al llegar se dieron cuenta de que Lily estaba en el porche de la casa con Luz en brazos, parecía un momento conmovedor… Aunque no estaba muy alejado de la realidad, Lily estaba conteniendo a su sobrina en brazos por lo que había sucedido anteriormente en la casa y con Lothric.
La primera reacción de Ronnie al ver eso fue apagar rápido el coche y ver qué había sucedido.
— ¿Lily, ¿qué pasó? — Ronnie preguntó corriendo hacia su hija y su cuñada. — ¿Lucecita qué pasó amor?
— Ronnie, te juro qué no pasó nada grave. — Lily respondió rápidamente mientras miraba a Ronnie a los ojos. Entonces Luz dejó de abrazar a su tía para abrazar fuertemente a su mamá.
Ronnie estaba muy sorprendida, al igual que Lincoln, quien se bajaba del auto y contemplaba esa situación sin saber qué hacer o pensar. Larsy se veía muy feliz con Luz, pero ella ahora parecía tan triste. Había pasado algo.
Y se le heló la espalda pensando que tenía que ver con Lothric.
— ¿Que pasó, Lily? — Preguntó Ronnie Anne. No estaba molesta, al igual que Lincoln estaba muy confundida. — ¿Luz tuvo algún accidente?
Pensaba que podría haberse golpeado jugando a la pelota o algo así, no sería grave. Pero su hija la miró con algunas lágrimas en sus ojos.
— No, no nada de eso. — Lily dijo tratando de sonar tranquila para Ronnie, la cual se veía confundida. — Es… Es qué pasó algo, algo con Lothric. — Dijo acariciando el cabello de su sobrina.
— ¿Le hizo algo? — Ronnie preguntó sorprendida de esa respuesta, el muchacho no parecía ser un chico malo, ni de lejos. Pero si le había hecho algo a Luz ella tomaría cartas en el asunto con él o Leni.
— No, no, mucho menos eso. Es solo qué… Qué...— Lily trataba de decir algo, pero ni ella sabía qué había causado esa reacción de parte de él, usualmente era el chico más dulce del mundo y de un momento a otro simplemente explotó. — Escucha Ronnie, él no hizo nada malo, te lo juro. Loni estaba… Él… Digamos que ha estado algo, estresado, ha pasado por muchas cosas, tenía una especulación y es que… Supongo que se siente mal por su padre. — Lincoln al escuchar eso sintió como si algo lo estuviera agarrando del cuello fuertemente. — Lo que pasa es que Luz me dice que le ganó en un juego… Y ella cree que eso lo hizo enojar, me dice que no lo quería hacer enojar. Pero… Supongo que el estrés de… Pues, eso le hizo… Gritarle. Pero estoy segura de que no quiso hacerlo Ronnie, tú lo conociste es un muchacho muy considerado. No es grosero, pero… Está muy tenso.
— ¿Por qué piensan que está así por su padre? ¿Acaso Lothric les dijo algo sobre él? — Preguntó Lincoln, sintiéndose peor a cada segundo.
Estaba convencido de que todo eso era su culpa, por haber mantenido tanto tiempo la distancia con el muchacho. Creyó que hacía lo mejor para ellos, pero al parecer, no podía estar más equivocado.
— Bueno, pensamos que Leni le hablo sobre quien era su padre, y que no le gustó nada lo que oyó. — Dijo Lily. — Porque él ya está en la edad donde se hacen esas preguntas, creemos que Leni le contó y él está tenso desde entonces.
Lincoln en ese momento se sintió entre mareado y nervioso, no sabría qué decir o qué hacer en esa situación, estaba entre una espada y la pared. Y lo peor era que sus dos hijos estaban mal, no solo por sus acciones, sino por las decisiones que él había tomado durante toda su vida con ellos.
— Eh… Creo que… Creo que debería hablar con él. — Lincoln dijo tragando saliva pesadamente.
— No Linc, Leni ya está haciendo eso. — Lily dijo tratando de evitar que Lincoln quisiera hacerle algo al muchacho, no era su culpa estar así. Pero tampoco le parecía justo que él se desquitaba con las demás que no tenían la culpa, pero aun así quería evitar qué Lincoln le gritará o le dijera algo que lo lastimará aún más.
— No, tranquila no voy a hacerle o decirle nada malo… Solo, solo quiero hablar con él. Ya sabes de hombre a hombre. — Lincoln dijo tranquilamente a su hermana menor.
— Creo que no sería lo mejor ahora. — Dijo preocupada Lily. — Podrías volver mañana a charlar con Lothric, cuando ya esté más calmado. De verdad él ha tenido demasiado estrés hoy.
— Creo que sería buena idea que hable con él. — Dijo Lucy apareciendo de la nada, asustando a Lily e incluso sobresaliendo a Ronnie. — Suspiro. Loni admira mucho a Lincoln.
Él asintió, aunque en realidad no estaba seguro sobre si el muchacho reacciona bien a sus palabras. De hecho, no sabía qué le diría, ni cómo referirse a él. Él ya lo sabía todo, y podía comprender toda la rabia que guardaba.
El que era su ídolo pasaba a ser la persona que más odiaba en el mundo.
— Bien, ahora vuelvo entonces. — Lincoln entró a su hogar casi arrastrando los pies. No vio a nadie en el primer piso, así que decidió ir al segundo piso. Ahí fue confrontado por el silencio, pero intuitivamente miró hacia su antiguo cuarto. Era la única puerta cerrada así qué decidió ir ahí… Aunque.
— ¿Sabes? Siempre tuve esa malsana curiosidad por saber quién era el progenitor de Lothric. — Lincoln escuchó una voz a un lado suyo y al voltear vio a Lisa. — Al inicio quise hacerlo, pero Leni no me dejaba acercarme mucho a él cuando apenas era una cría, pensaba qué haría experimentos con él… Aunque no estaba equivocada del todo, pero mis experimentos no se iban a enfocar en una rama de la ciencia específica como era la experimentación genética, más bien quería hacer pruebas. — Mencionó acercándose a Lincoln. — Su composición genética es asombrosa, más aún sabiendo que su ADN estaba repetido. Pero míralo, es un varón completamente sano. Es aún más sorprendente que no haya nacido sin deformidades físicas, o sin daños estructurales en su cerebro. — Comentaba mientras bajaba la voz. — No quería creerlo, pero cuando vi su estructura me pareció ver que su cadena de ADN presentaba dos componentes muy iguales. Una correspondía obviamente a Leni, pero la otra era extraña, me pareció haberla visto antes en otra parte, y cuando revisé. Me di cuenta de que tenía una muestra de hace años de su padre. — Lisa se puso a la altura de Lincoln para susurrar. — Veo que, por esta razón ocultaste bien tu pequeño secretito hermano, aunque lo que más me llama la atención es una pregunta que me ha venido rondando a la mente y es que… ¿Como pudiste procrear con ella?
De todas las personas de su familia, Lisa era la última con la que quería hablar de ese tema, y habría preferido que jamás se enterara de aquello. No odiaba a su hermana, pero ella se parecía más a los robots y máquinas que ella a veces construía.
— ¿Tú..., c-cuando te enteraste de eso? — Preguntó sintiendo cómo su estómago se revolvía, cada vez más violentamente. Casi pensaba que vomitaría ahí mismo.
— Desde hace quinientos setenta y cinco segundos, hermano mío. — Respondió ella, con un tono bastante neutral, hasta para ella. Y eso lo asustaba aún más.
— ¿Qué demonios es lo que sabes? — Lincoln preguntó serio, si ella sabía algo comprometedor entonces no podía dejarlo así. No podía siquiera dejar que ella dijera algo que lo comprometió a él o a su familia.
— Sé que el muchacho tiene tanto ADN tuyo como de Leni. — Lisa respondió acomodándose los Lentes. — Es curioso, el chico es muy listo, demasiado para ser exactos, me preguntaba de quién habría sacado esa inteligencia, y ya qué su madre es algo distraída… Mi teoría me acercó a su padre, aunque si soy sincera fue una buena jugada hermano, ni yo vi venir eso. Aunque el error de tu muchacho fue descuidarse. Supongo que eso lo sacó de su mamá, se descuidó por un segundo y me dio lo qué necesitaba. — Dijo sacando una aguja de su bata de laboratorio. — Una pequeña muestra fue suficiente para confirmar todas mis teorías… ¿Fascinante no lo...? — Lisa fue rápidamente silenciada y empujada hacia la pared con bastante fuerza para dejarla sin palabras.
— Sí sabes lo qué te conviene intentaras olvidar que esto alguna vez pasó. — Lincoln dijo serio mientras apoyaba su brazo en la garganta de su hermana y colocaba una mano en su boca. — Si sabes lo qué te conviene a ti, A Leni, a Lothric y a Mí, No vas a decir ni una cosa con respecto a esto. ¿Entendido? Yo no te permitiré revelar nada, ni a nuestras hermanas, ni a nadie, si me alejé fue para cuidar de Lothric y eso es todo. No necesitas meter tus narices donde nadie te llama, ¿Entendido? — Él amenazó seriamente mientras qué Lisa impactada y algo atemorizada miraba a su hermano a los ojos y eso comprobaba más sus teorías.
— Yo..., yo..., yo no iba a revelarlo de ningún modo, hermano mío. — Murmuró Lisa, intentando controlar su terror. — Mi interés era únicamente científico. Ya sabes cómo funciona la ciencia.
— Odio la ciencia. — Murmuró él sin soltar a su hermana. — Por su culpa cometes cada estupidez con nosotros. ¿Nunca te pusiste a pensar que odiábamos tus experimentos con todas nuestras fuerzas?
— Sabes que quiero hacer lo mejor para la humanidad. — Murmuró ella asustada. — Hermano, tu reacción es desmedida. Parece más propia de tus tiempos de motero.
— Pues por tu bien, te sugiero que sea así. — Lincoln susurró de una manera más amenazante. — Porque cualquier cosa que comprometa a mi familia es una amenaza. ¿Quieres saber lo que les hacíamos a las amenazas en mi club? — Le preguntó de la misma forma haciendo qué ella tragara saliva con pesadez.
— N-No… No hermano. — Lisa respondió tratando de mantenerse tranquila, aunque con esas amenazas por parte de su hermano ella podría considerarse cadáver en cualquier segundo.
— Bien. Primera y última advertencia, deja en paz a mi hijo. — Le advirtió soltándola y dejándola caer de rodillas. — Agradécele a dios qué soy piadoso, porque la parca no lo es.
Lisa comenzó a sospechar una nueva variable sobre Lincoln. Esa actitud le hacía pensar que había vuelto con su antiguo club, los Sons of Anarchy, quiénes intentó investigar con su avanzada tecnología, pero no tuvo ningún resultado.
Y en el estado en que se encontraba su hermano, cualquier palabra podría causar un desastre, sobre todo las que ella pudiera decir relativas al club que él siempre amó.
— Hermano, te aconsejo esperar a calmarte antes de entrar a hablar con él. — Susurró ella en voz baja.
— Sí… Debería...— Lincoln respondió secamente mientras miraba a Lisa de Rodillas. — Ni una palabra de esto a nadie Lisa. — Dijo suspirando pesadamente, ahora ya no sabía si podía ir a hablar con su hijo. Estaba tan enojado que un movimiento en falso y podría arruinarlo todo, no sabía cómo estaba su muchacho, pero no podía ser bueno. De ninguna forma. Hasta ese punto no sabía cómo proseguir. Qué complejo se había vuelto su situación y todo por Lisa. Si ella no hubiera dicho nada…
— No sé qué fue lo qué pasó contigo y ella… Pero estoy segura de que si indago más en esto me terminarás matando. — Lisa comentó recuperando un poco el aliento y levantándose. — Pero… Aun así, lo que sea que sea que haya sucedido… Dio como resultado a ese muchacho, realmente ocultaste esto bien hermano. Es en estos momentos en los que tu inteligencia y fuerza de planeación lograron superarse incluso a mí.
— ¿Y eso qué? — Él preguntó tratando de contenerse.
— No nada, solo te felicito por haberme persuadido por tantos años.
— ¿Persuadido? — Preguntó Lincoln alzando una ceja.
— Tengo que admitir que esa pantomima del motero que abandona su hogar porque no le interesa su familia fue bastante creíble. — Dijo Lisa. — Yo misma caí, como caímos todas. Sin nada de sarcasmo, te digo que fuiste muy inteligente.
— Te recalco que no le cuentes esto a nadie. — Dijo él acercándose un par de pasos, mismos que Lisa trató de retroceder torpemente.
— Ustedes siempre me importaron. — Dijo él, con un torbellino de emociones asaltando su interior. — Lo más difícil para mí fue alejarme de todas, de mi casa.
— ¿Y ahora qué se supone que vas a hacer? — Lisa preguntó seria mientras que Lincoln miraba a la puerta de su viejo cuarto, tan cerca, tan cerca… Demasiado cerca y aun así tan lejos de poder hacer lo que era correcto. Aun cuando era lo necesario para él y su muchacho, no podía hacerlo. Aún no…
— Yo creo que el chico ya ha sufrido bastante por mí. — Lincoln respondió suspirando pesadamente. — Pero, aun así, no permitiré que lo siga haciendo. — entonces le devolvió la mirada a su hermana. — Ya te lo advertí y no pienso volver a decirlo, deja en paz a mi muchacho o de verdad tendremos un problema tú y yo. — Lincoln dijo dándole la espalda y dirigiéndose a las escaleras.
— ¿A dónde vas Lincoln? — Lisa preguntó confundida.
— A casa. Este día terminó para mí. — Dijo mientras bajaba las escaleras.
— ¿Y qué hay de Lothric? — Lisa volvió a preguntar rápidamente mientras su hermano se alejaba.
— Creo que, por ahora, lo mejor es que no nos veamos. Es lo mejor para él y para mí. — Dijo mirando sobre su hombro a Lisa.
La segunda menor de los Loud se arregló los lentes y su ropa, poco a poco tranquilizándose y recuperando su actitud de siempre, pero sus dedos aun temblaban. Sin embargo, su mirada era la clásica mirada de inferencia a la que Lincoln estaba tan acostumbrado.
— Cumpliré mi palabra. — Dijo ella, sin dejar de mirarlo. — Y debes estar tranquilo, las posibilidades de que alguien descubra lo mismo que yo es muy baja, menor al cincuenta por ciento. Pero debes tener mucho cuidado. Si quieres, yo podría ofrecerte mi asistencia.
Lincoln se giró a mirarla. Hacer un trato con Lisa siempre era peligroso, y no pensaba que sería diferente ahora que ya había avanzado en tantas investigaciones y recibido tanto reconocimiento.
— No, Lisa, y por favor, mantente absolutamente alejada de esto. — Dijo en un tono glacial, que consiguió ponerla nerviosa.
— Bien. — Ella respondió tragando un poco de saliva. Ella sabía que Lincoln no era una buena persona, había hecho cosas malas a lo largo de su vida. Cosas qué ella no quería saber… Pero, jamás habría imaginado qué él habría hecho eso con ella.
Jamás pudo habérsele ocurrido una cosa así. Era casi como una locura, pero las muestras no mentían. Si la ciencia era descubrir la verdad detrás de todo, lo único en este mundo que no mentía era la ciencia… Pero a veces la ciencia decía verdades que eran mejor quedarse en secreto.
Lincoln bajó y vio a su familia ya mejor, Luz se veía mucho mejor, eso era lo bueno.
— Hola pequeña. ¿Cómo sigues? — Lincoln le preguntó viéndola a los ojos.
— Mejor api. — Respondió la pequeña tallándose uno de sus ojitos mientras que su mamá había estado tranquilizándola.
— Bien. Eso es importante. — Lincoln le dijo acariciando su cabello.
— ¿Qué sucedió Linc? ¿Qué le dijiste a Lothric? — Ronnie preguntó con absoluta duda. A lo que él suspiró.
— Solo le dije que si necesitaba apoyo que contará conmigo y esas cosas. — Lincoln dijo en voz baja mientras se levantaba. — Vámonos de una vez. Ya se está haciendo tarde.
― Sun Kill Moon Like the River. ―
Lily, Lucy y Lynn asintieron, preocupadas como pocas veces lo habían estado. Lincoln había vuelto a la Casa Loud y Lothric ya se había enterado de su progenitor, estando lleno de frustración y seguramente irá. En ningún momento podrían pensar que ambos eventos podrían tener alguna relación, porque ellas jamás sospecharían la verdadera razón por la que Lincoln había partido de su hogar.
Y en el auto, Luz únicamente podía pensar en lo que había hecho para enojar así a su primo. La próxima vez que se vieran, se disculpará por haberle ganado en su videojuego.
Ronnie Anne tenía su vista fija en el camino, pero de vez en cuando se giraba para ver a su esposo. Estaba taciturno, meditando seguramente en lo que pasó.
Después de un par de horas todos solo reposaban, Lincoln y su familia… Disfrutando de una noche de películas y juntos. En paz y armonía. Mientras Lincoln rodeaba a su esposa con su brazo bueno y su pequeña luz lo abrazaba adormilada mientras veían una película en la televisión del hogar.
En eso, en la casa Loud, Leni aún tenía en brazos a su hijo, el cual lloraba en sus brazos. Ella lo tranquilizaba acariciando su cabello rubio y susurrándole cosas que solo ella sabía qué podía calmarlo, expresando su profundo amor, su infinito cariño y su eterna compasión.
Y él solo escuchaba y lloraba queriendo entender por qué su padre no lo amaba como ella, ella era su mundo entero, pero aun así necesitaba a su papá. Necesitaba que él lo quisiera.
Quería ser respetado… Quería ser… Igual a él.
Quería ser un Son.
Mientras que, en otra parte Luna, Ashley y Larsy recorrían las calles en motocicleta, sintiendo el viento a su alrededor mientras avanzaban. Mientras los policías solo las veían pasar. Larsy se veía tranquila pero impasible pues lo que había pasado en la casa Loud la había dejado algo… Contrariada.
Mientras tanto, Clyde, Sullivan y Wally se les veía agotados. Cansados más que nada. Se sentían derrotados, tristes. No podían hacer nada para salvar a su ciudad, no podían hacer nada para salvarse a sí mismos.
Mientras que Jenny en casa sacaba una caja de su closet, una caja con fotos y recuerdos viejos. Y casi en el fondo encontró la foto de ella y su padre.
Una foto arrugada y maltratada, denotando el tiempo que le había pasado por encima, ella se sintió mal al ver a su padre y ver el chaleco de Motero que él llevaba. Ella se sentó en el suelo, recostándose en el soporte de su cama mientras los recuerdos de su vida en el club de su padre yacían en el suelo.
Entonces, Bobby se le veía abrazando a sus Esposa mientras que Lori sollozaba por así haberlo perdido nuevamente.
Robbie, el joven de cabello negro y ojos azules veía desde su cuarto como su padre y su madre se abrazaban, mientras que sus hermanas gemelas idénticas de cabello castaño y ojos del mismo color que su hermano mayor. Al igual que él veían desde la ventana aquella escena entre sus padres. No era la primera vez que veían a mamá llorar y a papá llegar medio muerto a casa.
Luego en Lust Studios, Richard abrazaba fuertemente a Luan, no con lascivia o con intenciones de hacer algo con ella, solo quería abrazarla pues necesitaba su cercanía, la palabra guerra no le sentaba bien a él… Y menos al saber que sus hermanos del club podían morir en un segundo en esa guerra. Y Luan solo acariciaba tranquilamente el cabello de su amante para tranquilizarlo.
En días como esos, a él le gustaría tener a Johnny con él… Para qué lo apoyarse aún si todo llegaba a ocurrir de la peor forma… Pero al menos la tenía aúna ella.
Y en un motel Os veía fuera de su ventana, un pueblo. Un pueblo lleno de vida, olores, colores y sabores mientras que las otras dos chicas dormían.
Bell en una cama para dos personas y Enid en una para sí sola.
Este pueblo tenía algo que les llamaba la atención. Y qué les decía qué estarían ahí cuando eso tan grande que esperaban anticipadamente sucediese.
Os miro al horizonte y le pareció ver un cuervo en su ventana. Y entonces este salió volando hacia el anochecer. Y se perdió en la nada…
The Loud House: Sons Of Anarchy.
Ozkar: 30
Enid: 24
Bell: 23
Bueno… Ahí está, El capítulo 8 de LH S.A.M.C.R.O. Y voy a ser honesto, este fue el capítulo más difícil de escribir para nosotros, un capítulo muy emocional y lleno de sentimientos encontrados, pues me recordó a mi método de escritura para Homecoming, de verdad a los chicos y chicas que aman Homecoming, yo sé que me estoy tardando un chingo. Pero entiéndanme que esta historia la trabajo en conjunto con un productor que me hecha la mano, Homecoming es completamente por mi cuenta, me encantaría poder hacer las cosas más rápido, pero cuando me surge un bloqueo no sé cómo continuar. Y bueno, ya se va a acabar el año y espero que la siguiente actualización de Navidad sea el capítulo 3 de Homeconming…. Que… Ya debe de estar más que espoileado el nombre, ya saben, "El Tiempo perdido" Además de declarar un par de cosas extra. Que sí, si va haber continuación de homecoming, estaría Loco si no la hiciera, aunque la parte de las cartas de la familia Loud se me va a hacer mucho más complejo pues la convocatoria no ha dado muchos resultados.
¿Pero que se le va a hacer?
Anyway pasando a otro tema..
A mis seguidores: J. Nagera, Chiara Polairix Edelstein Y a Joni C Gracias por seguir comentando y participando, en serio, no encuentro manera más… Afectuosa y sincera de agradecerles que siempre mencionarlos en cada episodio nuevo. Y a Joni C Que se tomó la molestia de comentar, gracias carnal, de verdad, es un honor seguir escribiendo para ti y todos ustedes que siguen comentando y apoyando, siguiendo, compartiéndolo, dándole a favoritos y todo eso. De verdad que los amoComenten, puntúen y síganme en mis redes, se los agradecería muchísimo.
DeviantArt y En Wattpad.
Deviant:
(Arroba)Obscurum-Draco
Watt:
Black-AnD-Dark
(Visiten a FHix en sus páginas de Facebook, Deviantart y Fanfiction Hace mucho contenido lindo e interesante, además de historias muy Lindas.)
Les agradezco tanto a todas sus visitas, comentarios y Favs. De verdad chicos y chicas, los amo a todos, no haría esto sin toda la ayuda y soporte que me dan, aprecio bastante sus aportes por lo que en el siguiente capítulo de Homecoming haré un anuncio especial para todos ustedes. De verdad.
Chicos, chicas gracias a todos. Aquí los verdaderos artistas son ustedes. Sin ustedes yo seguiría publicando historias sin constancia ni relevancia. Muchas gracias.
De su Amigable Vecino.
El Sorprendente Eddy Araña.
Let the Freedom Ride Alway's.
(English Version Soon… Yeah I know I owe you this since… 6 chapters. But don't blame me, my translator is doing nothing more than Scratching his balls, please understand.)
Síganme en Deviant, No subo mucho, pero… Últimamente estaré subiendo Ilustraciones de LH Sons y Homecoming… ¡It's Something!
