Libro dos:
Fuego.
Capítulo uno:
Fuego en oriente.
La noche quedaba atrás y los primeros rayos del sol aclaraban el paisaje.
Kim abría los ojos lentamente, de inmediato visualizó a su novio durmiendo plácidamente junto a ella, pensó que podría acostumbrarse a eso. Se levantó si ruido para no despertarlo y fue a vestirse y lavarse. El pequeño Rufus pasó la noche en el auto dándoles a ellos la privacidad que necesitaban.
Tanto silencio le dio tiempo de pensar, mientras se remojaba la cara en el lago de las cercanías donde anteriormente Ron se había dado un chapuzón.
Hace frío pensó estremeciéndose ¿cómo fue que pasamos la noche a la intemperie con este frío? se preguntó. La respuesta era una sola: sólo la tibieza de sus cuerpos los mantuvo inmunes a las bajas temperaturas.
Recordó los sucesos del día anterior. Ese tal Leonidas la había secuestrado.
A mí nadie me secuestra pensó enfadada. Hasta ahora he actuado a la defensiva, pero ya no más, la próxima vez que me lo encuentre me las pagará Todos estos deseos de patearle el trasero a Leonidas se nublaron cuando la imagen de Ron apareció en su mente. Ay mi Ron, eres tan tierno y dulce, no sé como pude tardarme doce años en darme cuenta cuan enamorada estoy de
ti .
A estas horas ya debería haber despertado. Pero no era así, seguía dormido como un tronco. La chica se acercó a él y suavemente le movió la cabeza con el pie.
-Hey despierta dormilón.
-Mmmm –balbuceó el rubio.
-Despierta debemos irnos.
-Cinco minutos más mami. No quiero ir a la escuela –Kim sonrió al oírlo.
-Esto te despertará –se inclinó y le dio un beso en los labios. Una sonrisa se formó en el rostro del muchacho y participó del beso que le daba su novia.
Ya consiente, el chico dijo: de ahora el adelante quiero que me despiertes todos los días así
-Je je ya lo veremos. Levántate, hay que moverse. No nos quedaremos todo el día aquí, o sí.
-Claro.
Minutos después bajaban del monte con destino a...
-Bien y ahora qué.
-A que te refieres –dijo Ron.
-Que ¿a donde vamos?
-Ehhh no lo sé. Debimos haberlo planeado antes...
Se detuvieron a un costado del camino para revisar un mapa.
-Wade ¿donde nos sugieres ir? –Consultó la chica por el kimmunicador del auto.
-Ya sé. Vamos a Japón, podemos visitar al Sensei.
-Y ¿cómo llegamos allá?
-Recuerdan que estuve en su partida desde Estados Unidos para preparar todo antes de que se fueran –dijo Wade.
-Sí –contestaron ambos.
-Instalar la moto de Ron no fue lo único que hice.
-Y que más.
-Adapté la velocidad hipersónica en el aire que desarrollaron tus hermanos para que sea más estable, y no suceda lo que pasó la ultima vez en que se salieron de la estratosfera. Ayer terminé los parámetros de vuelo para que tengan un viaje seguro,
-Genial.
-Si la usan sólo tardarán unos minutos en llegar.
Wade ingresó algunos datos en su computadora y el auto comenzó a elevarse por los aires quedando fijo en dirección oeste.
-Me haces el honor Kim. Levanta la tapa de la palanca de cambio y presiona el botón azul.
-Buen viaje – les deseó Wade.
Al presionarse el botón pareciera que el espacio a su alrededor se deformaba en una especie de vórtice. Luego el vehículo aceleró a una velocidad inimaginable. En un momento estaban allí y luego ya no.
Ron abrió los ojos luego de lo ocurrido y se encontró con: oscuridad. A través de los vidrios no entraba luz y no se veía nada del otro lado.
-¿Qué sucede? ¿Por qué está tan oscuro y la fuerza G no debería aplastarnos como a una cucaracha?
Un texto apareció en la pantalla: Chicos, mientras estén en hipervelocidad no puedo comunicarme con ustedes. Seguramente están a oscuras, eso es por que a la alta velocidad que van la luz no rebota en el auto. Y si Ron pregunta por la fuerza G, mejoré la cabina implementándole gravedad artificial anti-G para protegerlos. Ahora relájense, cuando lleguen los contactaré.
Luego la pantalla se apagó
-Bien –chilló Rufus alzando el pulgar.
-Un punto para Wade –dijo Kim sonriendo hacia Ron quien le devolvió el gesto. Como no tenía que conducir la chica se acomodó junto a él apoyándose en su pecho y permaneciendo aso abrazados cariñosamente durante el resto del viaje.
Una hora después el vehículo se detuvo y se pudo ver a través de los vidrios nuevamente. Estaban en Japón, justo sobre Yamanuchi.
-Llegamos Kim –dijo el rubio mirando por la ventana. El auto comenzó a descender hasta posicionarse suavemente sobre el patio de la escuela.
Wade apareció en la pantalla.
-Ojalá hayan disfrutado del viaje, saluden a Yori de mi parte.
-Claro amigo –anunció el rubio.
Las puertas se abrieron y se bajaron del carro. El sentimiento de nostalgia apareció en Ron.
-Este lugar sigue como siempre –exclamó el muchacho recordando lo mucho que no iba de visita por ahí.
Ya en tierra firme fueron recibidos por el Sensei acompañado por Yori.
-Imparable San, Srta. Possible sean bienvenidos, los estabamos esperando.
-Claro con sus poderes místicos de seguro intuyó que llegaríamos –dijo Ron.
-No, su amigo Wade me lo dijo.
-Ah si, claro.
-Pasen. Preparé té.
-Y ¿qué tal todo Yori? –Se adelantó Ron a hablar con ella.
-Las cosas han estado muy aburridas aquí Imparable San, hacen falta tus bromas estilo americano que tanto divierten.
-Je je yo también te he extrañado Yori.
-¡Ejem! –Exclamó Kim y se puso entre los dos. Ella siempre se caracterizó por ser muy, pero muy celosa, aunque en el último tiempo se le había quitado un poco, quizás esto se deba a que también la confianza entre ellos había aumentado. Pero todo eso se le olvidó cuando lo vio con Yori.
-Pero si nos vimos en el cumpleaños de Ron hace un mes, no es tanto tiempo je je –dijo nerviosa la pelirroja.
Ron sonrió disimuladamente por el comentario, adivinando sus celos. Apresuró el paso hacia el Sensei apartándose e las chicas.
-Srta. Possible, Kim –dijo Yori -. Recuerdas que te dije que Imparable San era tu destino.
-Ehhh sí.
-Bueno. Eso nadie podrá cambiarlo, así que no te enceles, él confía en ti como tú en él, de acuerdo. Además él es como un hermano para mí.
-Si, de acuerdo Yori gracias, lo siento.
-Ven vamos a tomar el té.
Ingresaron a una de las habitaciones de la escuela y se sentaron a platicar. El tema: el progreso de Ron como Avatar.
-Lo que me sorprende Sensei, es que al parecer usted no sabia nada de esto –anunció el rubio.
-Así es Imparable San. El mundo es muy grande y tiene miles de años de historia por lo que siempre habrá algo que escape de nuestro conocimiento.
-Ya veo.
-Me doy cuenta que el poder místico del mono aun fluye en ti. De seguro no renunciaste a él.
-Algo así. Encontramos la forma de que los dos poderes funcionaran armónicamente, sin tener que renunciar a ninguno.
-Y como verá ahora estamos en la búsqueda de un maestro fuego para Ron. Pero no sabemos por donde empezar.
-Lamento no poder ayudarles en esta ocasión. Si me permiten debo revisar algunos asuntos – el anciano se levantó y salió del cuarto.
Cuando Yori comprobó que el Sensei ya estaba lejos, dijo:
-Tengo algo que decirles. Estaba esperando que el Sensei se fuera, prefiero que él no se entere. Verán. A la semana después de tu cumpleaños, Ron San, le conté a un familiar con quien tengo mucha confianza, y que quizás sabría algo de todo esto. Y resulta que para mi sorpresa era un maestro fuego. Me sorprendió mucho. Luego me dijo que si querías podía enseñarte lo que sabe.
-Ultra, en cerio, creí que sería más difícil encontrar un maestro. Gracias Yori.
-Pero ¿por qué no querías decirle al Sensei? –Preguntó Kim.
-Como saben, no todos conocen la existencia de los maestros por lo que esa persona me hizo prometerle no decirle a nadie más que a ustedes. Y además que fue estudiante del Sensei y tuvo varios roces con él por su carácter rebelde.
-Le llamaré de inmediato para que se reúnan mañana ¿pasarán la noche aquí, cierto? Ya es tarde y deben estar cansados –luego la chica oriental salió de la habitación.
-Bien dormiremos aquí –dijo Kim -. Pero te vigilaré toda la noche, no se te ocurra pasarte a la habitación de Yori.
-¡Que! Como crees que yo...
-Tranquilo era una broma –dijo sonriendo.
-Debe ser ahí –proclamó el rubio apuntando a una cantina de la esquina. Luego de pasar la noche en Yamanuchi se despidieron de sus amigos y Yori les dio la dirección del encuentro su nombre es Sam dijo antes que se fueran.
Dicho lugar era al que ingresaban en ese momento. Un gran bullicio se escuchaba desde el interior. Su primera reacción al abrir la puerta fue de: ¿es aquí?
Un montón de hombres ebrios se golpeaba, pateaban e insultaban entre si derribando todo a su paso. Uno de ellos tomó una silla y la quebró en la cabeza del otro. Ron se le acercó y le habló:
-Ehhh disculpe señor. Buscamos a un tal Sam.
-No conozco a ese Sam del que habras –dijo con un tono que denotaba su ebriedad -. Pero me gustaría conocerr a tu amiguita – refiriéndose a Kim. El tipo se acercó a ella, la cual esperó pacientemente a que se acercara.
-Ven aquí –le dijo el hombre.
-¡No lo creo! –Respondió la chica. Propinándole un golpe en la cara que lo dio vuelta y lo hizo caer sobre una mesa partiéndola en dos.
-Auch –dijo Ron -. No crees que exageraste, por poco lo matas –le sonrió.
-Él se lo buscó.
-¡Oigan ustedes! Dijo una voz -. Buscan a Sam.
-Si. ¿Lo conoces? –Dijeron ambos.
-Sip. Aquí estoy –respondió.
Concluirá...
