DOS 9.

- Buenas noches… Hermione- ella sonrió y salió, ese día había descubierto algo, después de un mes mis sentimientos hacia la insufrible sabelotodo habían empezado a cambiar.

INICIO DEL CAPÍTULO.

Terminé de hacer la última ronda de pociones solo, era un estúpido por la manera en la que la había dejado ir, necesitaba hacer las rondas esa noche pero Poppi se pondría furiosa por no tener sus despensas llenas antes del partido de Quidditch de la próxima semana, me estaba comportando débilmente con ella, necesitaba una profesora de pociones eficiente para el puesto, debía ser yo con ella.

Empaqueté las pociones y las envié por una lechuza hasta la enfermería, empecé a hacer las rondas y encontré a un par de parejas de Gryffindor, bajé más de cincuenta puntos esa noche, al ser cerca del alba subí a descansar hasta la hora de desayunar.

Pasaron dos semanas desde ese momento, me sentía un estúpido adolescente mirando disimuladamente hacia la mesa de Gryffindor cada vez que la veía entrar, era fascinante ver como cada vez que se enojaba con alguno de los estúpidos de sus amigos metía sus manos en su enmarañado cabello, todos los días tenía una pequeña rutina de bajar temprano con Malfoy y sentarse a desayunar chocolate o café con un par de tostadas; un ave interrumpió mi pequeña rutina de mirarla, contenía el cheque del ministerio con el primer pago de Granger, aunque su salario no era muy alto sería suficiente para mantenerse estando ella sola, tomé un pequeño pedazo de pergamino que tenía en mi bolsillo y le escribí para dárselo directamente en la mano, la vería después del desayuno.

Terminé mi té y subí rápidamente las escaleras, la escuchaba detrás de mí, entré a mi oficina y saqué el cheque de mi túnica, miré por la ventana y escuché como tocaban a la puerta.

- Señorita Granger, siéntese- la miré y ella caminó tímidamente hasta mi escritorio.

- Señor, ¿para qué me llamó?- me preguntó.

- Es una tradición en Hogwarts que el primer pago se le dé personalmente al profesor de parte del director, aunque usted no ejerce todavía habíamos hablado del salario por sus estudios y aquí está su paga, los demás serán puestos directamente en su cuenta en Gringotts.- expliqué levemente.

- Gracias señor- la miré sonreír, estaba feliz.

- Hoy tendrá libre en sus clases, debe ir a comprar lo que hace falta para el Baile de Navidad.- recordé a unas estudiantes de Slytherin preguntarse quién iría con Draco Malfoy, mi estudiante necesitaba hacer algunas compras para mañana, había hablado con los profesores y no les importaba que faltara a clases.

- Pero falta mucho profesor

- Granger, ¿sabe qué día es hoy?- empezó a conectar neuronas para responder mi pregunta.

- Hoy es 22 de diciembre, el baile es el 24 para que al día siguiente todos puedan ir a sus hogares y disfrutarlo con sus familias- dije al ver que no daba con la fecha, odiaba ese momento del año- faltan dos días y por estar trabajando conmigo no ha tenido tiempo de ir, considérelo un día libre para usted, sus maestros responderán sus dudas después de vacaciones.

- Sí señor- me respondió y se levantó del asiento.

- Puede desaparecerse en los límites del castillo, ahora puede irse.

- Gracias señor, hasta mañana- la miré detenidamente tenía un brillo en sus ojos marrones que no había visto en bastante tiempo, si yo hubiera sabido que estaría así por un día libre hubiera buscado la manera de darle una semana de vacaciones.

La vi salir tranquilamente, ella tenía una fuerza que jamás había visto en mi casa, de haber sido Slytherin hubiese sido mi alumna favorita, me senté a terminar los informes para el Ministro y recordé que hacían falta varios frasco con pus de Hada, necesitaba comprarlos para poder terminar las pociones que usarían los de primer año, tomé una pequeña bolsa con algunas monedas y salí hacia el Callejón Diagon.

Empecé a comprar las hierbas para las pociones en varias tiendas con personas conocidas, odiaba cuando algún local cambiaba de administrador, no podían ordenar bien los ingredientes y algunas pociones podían quedar muy mal por ese detalle, subí hacia el Emporio de la Lechuza para encargar el alimento para las aves del castillo, estaba pagando al dependiente cuando se empezaron a escuchar gritos desde el callejón.

- Mortífagos- entró una mujer con un par de niños y en ese momento ella desapareció.

Salí y observé las cosas a mí alrededor, todos corrían hacia alguna tienda para desaparecer, había pocos que se quedaban a defender o atacar, tal vez unos cuatro o cinco, miré hacia el fondo del callejón y había un grupo de mortífagos que trataban de matar a quien encontraran en su camino, a simple vista podía decir que estaban Pettigrew, Barty Crouch Jr, Antonin Dolohov y Fenrir Greyback. Era un grupo bastante fuerte pero sin la guía de nadie serían blanco muy fácil, tomé mi varita y empecé a batirme en duelo con Dolohov, fue sencillo derribarlo y seguir con otro pero observé como un rayo verde salía de la varita de Crouch, observé hacia quien lo lanzaba y corrí al lado de esa persona.

- ¿Hoy está tratando de que la maten?- le dije a una maraña de pelo mientras la halaba hacia mí, sentí como un suave olor a vainilla inundaba mis fosas nasales y recordé quien había sido el bastardo que había intentado matarla.

Ella siguió luchando contra Greyback, el idiota no supo como rechazar los ataques de la castaña y cayó inconsiente entre un basurero de una tienda, había una cabeza pelirroja que logré reconocer como Charles Weasley y vi como él le apuntaba al hombre-lobo y lo mataba, sabía que la castaña a mi lado no necesitaba más muertes debido a ella, Crouch realmente trataba de evadir mis ataques pero en un descuido de Granger envié un determinante Adava y vi girar varias veces su cuerpo en el aire antes de caer sobre el pavimento.

Observé a mi estudiante batallar contra Pettigrew, ella peleaba con instinto y era ágil apartándose de los ataques, cuando estaba a punto de darle la estocada final llegaron los aurores, terminaron rápidamente todo lo que había pasado y se fueron, miré rápidamente a quien tenía a mi lado.

- Ten cuidado- le susurré suavemente y la tomé por la cintura, la sentí estremecerse, cerré mis ojos y le di gracias a Merlín por haberla podido desviar del hechizo mortal- el dependiente la espera- la solté y caminé hacia el lado contrario donde ella estaba.

Fui hacia una zona de comidas apartada del centro del callejón, entré a un pequeño restaurante propiedad de un ex compañero de estudios superiores, el idiota había sido convencido por su esposa de abandonar pociones para dedicarse a la cocina mágica, entré y pedí lo mismo de siempre, el mesero trajo mi almuerzo y lo tomé descuidadamente, cuando iba a pagar vi como entraba Hermione Granger al lugar, pedía algo rápido y se sentaba en el fondo del lugar, pedí un café para poder disimular el quedarme en el lugar, realmente ERA un estúpido adolescente hormonado, la vi empezar a leer un pequeño libro, "Herencia de los magos contemporáneos", lo tenía en mi colección privada en el castillo, la observé empezar a comer y de vez en cuando parte de su comida iba a dar al libro, ella lo limpiaba y seguía en lo suyo, cuando la vi terminar me levanté y me dirigí a pagar pero directamente al dueño del lugar.

- Severus- me dijo un hombre de no más de cuarenta años- tanto tiempo sin verte.

- Lo mismo digo Erasmus- le extendí la mano a él- vengo a pedirte algo.

- ¿En qué soy bueno?- dijo seriamente, lo último que le había pedido casi le había costado la vida.

- Ten- extendí un billete con una alta denominación- Hermione Granger está aquí y esto es para pagar lo mío y lo de ella, no dirás que fui yo o te mataré, no dejarás que pague absolutamente nada.

- Siempre conservas la alegría Snape- dijo en sarcasmo pero aceptó.

Salí del lugar y empecé a caminar de vuelta al castillo, necesitaba despejar mis ideas, escuché unos pasos detrás y suavemente acaricié mi varita.

- Padrino- era la voz de Malfoy- se supone que hoy debemos dejar la primera muestra de la apuesta- gruñí en respuesta, él se adelantó hasta desaparecer.

Recordé que había apostado, Draco Malfoy había pasado los últimos dos veranos suspirando por Hermione Granger, la amaba y sufría por no tenerla, había logrado hacerlo caer en una pequeña apuesta para enamorarla y la había olvidado por completo, habíamos llegado al acuerdo de que entre los dos lograríamos el amor de la castaña, alguno de los dos tendría que conquistarla y ganarle al otro, cuando se lo había planteado no pensaba involucrarme en esa apuesta pero ahora que la había conocido no iba a dejarla pasar así, miré una rosa en el suelo y la tomé en mis manos, después de todo…una apuesta es una apuesta.

Pasé el día pensando en alguna maldita frase para enviar esa rosa hacia su destinataria, encontré una en un pequeño cuaderno que tenía de la época de estudiante de Hogwarts- "Déjame solo un poco de mí mismo para que pueda llamarte mi todo" (N/A: Rabindranath Tagore)- puse otra rosa junto a esa y las guardé en un cajón de mi escritorio, las enviaría al día siguiente a su cuarto, solo yo tenía acceso a esa parte del castillo, salí a hacer mis rondas.

Pasé varios pasillos y solo logré encontrar a los Prefectos en sus actividades diarias, bajé unos cuantos pisos y escuché unos pasos atrás mío.

- Profesor Snape, espere- alguien gritó, me volví a ver quién era.

- Señorita, ¿qué desea?- dije reconociendo a Hermione Granger.

- Muchas gracias por haberme salvado hoy, si usted no me hubiera quitado del camino el hechizo me hubiera matado.

- Estaba comprando los ingredientes para las pociones que hacen falta y la vi hacer la estupidez de enfrentarse a ellos- se sonrojó suavemente, ese gesto lo odiaría en cualquier otra mujer pero me agradaba en ella- no podía dejar a una alumna morir así- la miré directamente, sus pequeños pero suspicaces ojos podían detectar cualquier mentira pero no de mí, sonrió suavemente y me sorprendí al responderle el gesto.

- Gracias profesor- dijo y se fue.

Bajé varios pisos más, encontré a un par de Slytherin tratando de pasarse las reglas, con unos 30 puntos menos fueron a su Sala Común, necesitaban pensar antes de tratar de pasarse las reglas en mis rondas.

- Severus- escuché la voz de Minerva detrás de mí- ¿tienes las listas finales?

- En mi despacho- empezamos a caminar hacia arriba.

Después de haber discutido con Minerva todos los pormenores de las listas de rondas bajé para poder terminar las mías y retirarme a descansar.

- Hermione, ¿por qué no podemos hablar del director? ¿Por qué estás tan cortante cuando hablo de él?- escuché una voz que creía era de Weasley 7, ¿pero qué tenía yo que ver en su conversación?

- Porque me gusta ¿sí?, porque estoy enamorada de él y sé que no puedo ser correspondida- esa era la voz de Granger, entonces eso era lo que ella sentía, me sentí aliviado por saber eso.

Comencé a caminar hacia el pasillo, ambas se miraron sorprendidas y avergonzadas por lo que acababan de decir, las miré pero por un momento miré los ojos de Granger, podía escuchar los engranajes de su cabeza girando y haciendo la pregunta obvia, yo sí la había escuchado, Weasley la jaló y la perdí de vista… ¡Qué magnífica noche!

Terminé mis rondas y me acosté a dormir, a la mañana siguiente desperté tranquilamente, hacía más de veinte años que no podía despertar sin gritar por alguna pesadilla, no podía recordar qué había soñado pero no importaba, no me dolía la cabeza por los gritos, bajé a desayunar con los demás.

Al ser la tarde me dediqué completamente a los papeleos del ministerio, al tener a Granger de asistente mi papeleo se había reducido considerablemente, tal vez en un par de días lograría sacar adelante todo el trabajo y dejar de tener papeleo atrasado.

- Severus- escuché una voz provenir desde la chimenea, no quería mirar para ver quién era- Severus- me volvió a llamar más seductoramente.

- Nathalie- respondí y subí mi mirada, tenía un exageradamente corto vestido celeste el cual misteriosamente no me provocaba nada- ¿qué haces aquí?- pregunté tranquilamente.

- Nada Snape- se acercó suavemente, puso sus manos a ambos lados de los brazos de mi silla, dándome una privilegiada vista de sus grandes senos- solo quiero algo que era mío- empezó a lamer parte de mi cuello.

- Tengo que trabajar- dije con la voz un poco ronca, hacía casi un mes que no tenía a ninguna mujer pero no la quería a ella en mis brazos, por primera vez quería a una mujer en especial- Nathy, no más- le dije mirándola a los ojos.

- No te creo Sev- empezó a besarme suave, le respondí muy poco, empezó a quitarse varios botones de su vestido, necesitaba decirle que no por algo pero no recordaba por qué.

Escuché un pequeño golpe en la puerta, alguien abrió la puerta y entró, era Granger, la miré y ella estaba completamente sorprendida.

- Lo lamento profesor Snape, no volveré a interrumpirlo- realmente ella no interrumpía nada, necesitaba explicarle qué había visto.

Corrió lejos de las mazmorras, aparté suavemente a Nathalie de mi cuerpo y me lancé a correr tras esa niña, no sabía por qué pero necesitaba explicarle.

- Señorita Granger, espere- le grité pero me ignoró- sé que me escuchaste, por Merlín bendito Hermione detente- no me quería hablar.

Corrió hasta llegar al borde del Lago Negro, ahí estaba Weasley 7.

- Señorita Granger, lo que vio se lo puedo explicar- no era un chiquillo y esa carrera me había cansado, recuperé el aire.

- No necesito que me explique nada señor, está muy claro lo que vi y lamento mucho no haber tocado la puerta para entrar- era una pésima actriz, le había afectado.

- Lo que vio no es precisamente lo que vio- sonreí internamente por la estupidez que había dicho-¿podemos hablar en otro lugar?

- No señor- respondió cortante- aquí estoy muy bien.

- Señorita Weasley- la miré y me devolvió duramente la mirada- ¿podría retirarse?

- No- fue simple y brutal, no podía bajarle puntos por las vacaciones.

- Hermione, necesito explicarte lo que acabas de ver, ella llegó a mi oficina y empezó…- iba a hacerla escucharme aun frente a Weasley.

- No me importa que tenga que decirme señor- vi sus ojos llorosos, me sentí culpable de hacerla llorar después de haber escuchado lo de ayer, ambas caminaron abrazadas hacia dentro del castillo.

Caminé de nuevo hacia las mazmorras, encontré a Nathalie vestida y avergonzada en un escritorio.

- Tenemos que hablar- dije y ella asintió- esto no puede seguir así, yo no quiero más sexo contigo.

- Ya sé que no Severus, me rechazaste varias veces- dijo y se levantó- ¿estás enamorado?- lo pensé ¿estaba yo enamorado?- no me contestes, deberías bloquear las chimeneas para todas las mujeres con las que has compartido cama, te enviaré una lechuza si necesito alguna poción.

Salió e hice lo que ella me había indicado, no quería a ninguna otra en mi chimenea, terminé de llenar los papeles, esa noche la tendría libre, Granger no vendría a mis clases.

Al día siguiente.

Ese día era el Baile de Navidad, odiaba ese dichoso evento y más tener que bailar en él, me bañé rápidamente y vestí con la túnica habitual, bajé a desayunar y vi como un arbusto andante entraba por la puerta junto a Weasley 6 y 7.

Le había enviado una carta por lechuza apenas desperté pidiéndole hablar con ella, no estaba seguro si la había leído o no, tomé un pergamino y con una suave pluma empecé a escribirle- Granger, ¿me va a escuchar?- la hechicé para que llegara a sus manos, lo que vi me dejó en una pieza, tomó su varita y quemó mi carta disimuladamente, tomé prestado un pergamino de Minerva y volví a escribir.

- Hermione, si quemas esta carta lo próximo será un vociferador- necesitaba que me pusiera atención- ¿vas a dejarme explicarte, por favor?

- ¿Es de trabajo?- me respondió- y no me tutee, no soy Nathalie para que pueda tenerme como quiere- realmente ella estaba furiosa.

- No es de trabajo- era la verdad- hay muchas cosas que no sabe y quiero explicarle.

- No me interesa señor, tenga un buen día- se levantó de su silla y salió del lugar.

Pasé el resto del día en mi oficina, sabía que parte de la apuesta de Malfoy era besarla hoy pero no quería hacerlo por ello si no porque de verdad la deseaba, odiaba haber hecho esa estupidez y tener que cumplirla, al ser cerca la hora del baile empecé a ponerme una túnica de gala, la tradición indicaba que tenía que bailar con alguna Jefa de Casa y Minerva no iba a permitir a nadie mal vestido, bajé al Gran Comedor y empecé a esperar que ambos Premios Anuales inauguraran el baile.

Realmente Granger se veía preciosa, el vestido se le ceñía perfectamente a su cuerpo dándole una figura completamente de adulta, sus bucles no eran una maraña como todos los días si no que eran suaves y caían a mitad de su espalda, era grácil en su baile y Malfoy la dirigía bien, lo vi tomarla por la cintura y hablar con ella un momento, se acercó despacio y la besó, sentí furia atravesar mi cuerpo y tomé delicadamente mi varita en las manos, la pasaba entre el hueco de mis dedos y estaba empezando a valorar si realmente Azkaban no era tan malo después de todo, empecé a ver puntos negros en mi visión.

- Severus, ¿estás bien?- preguntó preocupada Minerva, le gruñí como respuesta.

La canción terminó, ambos se separaron y ella se veía avergonzada, me encaminé hacia donde ella estaba y la tomé algo brusco por las caderas, empecé a hacerla girar por el salón.

- Entonces no me escucha pero si se besa frente a todo el castillo con el imbécil de Malfoy- estaba furioso pero no iba a dejar que lo notara.

- Nunca le pedí explicaciones y no pienso dárselas.

- ¿Ese idiota- la giré, dudaba controlarme si ella seguía pegada a mí- siquiera le atrae?

- No señor- respondió rápidamente- pero sabe besar- sentí varias emociones, furia, enojo, seriedad pero la que más me sorprendió fueron unos malditos celo.

- Sal antes de las doce del castillo hacia el Lago Negro- la giré- me lo debes, escuché lo que le dijiste a la señorita Weasley hace un par de noches- la vi detenidamente, ya sabría ella lo que vale la pena, aparté un mechón de su cabello y lo retiré.

La vi bailar toda la noche con sus amigos, odiaba cuando el imbécil de mi ahijado se le acercaba a ella, no podía evitar preguntarme cómo reaccionarían todos ante un rayo verde lanzado desde mi varita a él, necesitaba concentrarme y sentir las cosas con fría lógica, la vi salir y mirarme suavemente, dejé el Whisky de Fuego en una mesa y salí tras ella.

- Hermione, lo que viste no fue lo que en realidad estaba pasando- me expliqué, ella no dijo nada- ella era una mujer con la que mantuve un tipo de relación que no quiero indicar de qué tipo- ni ella quería saberlo- y hace un par de semanas terminé todo con ella- o eso había creído yo- el día que me espiaste con el telescopio- ella iba a hablar pero puse un dedo en su boca- ella ha tratado de seducirme desde ese momento y ayer cuando llegaste ella estaba a punto de desnudarse completamente, traté de hacerla irse pero no podía sin lastimarla, cuando llegaste le di gracias a Merlín por haberte puesto en mi camino en ese momento, después que te fueras corriendo con la señorita Weasley de aquí regresé a las mazmorras para prohibirle volver y ponerle las cosas mucho más claras, todas las chimeneas están vedadas para ella.

- ¿Por qué hizo eso profesor?- pensé detenidamente mi respuesta.

- Porque te amo- dije sinceramente.

Me acerqué a ella y la vi entreabrir sus labios, la tomé por su cintura y la besé fuertemente, todavía estaba celoso por lo del idiota de Malfoy y necesitaba sentirla por un momento mía pasé suavemente mis dedos por su espalda, la sentí estremecerse y eso solo me encendió más pasé mi lengua por sus labios en un claro permiso, ella abrió sus labios e introduje mi lengua, su sabor me impactó grandemente, sabía a miel, a frescura de verano, recorrí suavemente mi lengua por su boca y empecé a batallar con ella por la dominancia, gimió suavemente y eso solo despertó el completo deseo que tenía por ella, la empujé hasta que quedó de espalda a un tronco de árbol, dejé mis labios y empecé a explorar parte de su cuerpo, besé delicadamente su cuello y la escuché de nuevo gemir levemente y sentí sus piernas alrededor de mi cintura, ese gesto era completamente descarado y volví a atacar mi boca, el beso era pasional, deseaba devorarla ahí mismo, su boca sabía a cielo y quería saber cómo eran las demás partes de su cuerpo.

- Esto es un verdadero beso- la ayudé a bajarse, no era estúpido, era el director y debía dar un ejemplo de madurez, al estar ella abajo di media vuelta y volví al castillo.

FIN DEL CAPÍTULO.

Qué tal? No sé si les guste pero aquí está, duré bastante en escribirlo pero si lo ven es un cap muy grande así que llevaba su tiempo.

Las que leyeron "Simplemente Imposible" saben que lo de la U me tenía súper estresada, les voy a contar algo, YA ENTRÉ, llegaron los resultados y ya solo tengo que matricular, así que ya todo está hecho, lástima que la mitad de las personas no entran =(

Espero sus reviews, besos.

Mnica Snape.