CAPITULO 4

Ella fue abriendo los ojos, estaba un poco oscuro y se sentía húmedo… estaba mareada y confundida ¿Dónde estaba? ¿que había pasado? Pudo reconocer la silueta del sparroman, su pelo blanco y esos ojos castaños que la miraban cariñosamente

-¿Milori?- murmuro mientras movía la cabeza y caía en la cuenta que estaba en los brazos del señor del invierno, apenas pudo suprimir el sonrojo

–despertaste…- dijo mientras la abrazaba cariñosamente

-¿Qué paso?- susurro aun débil, él la apoyo en una roca y se sentó al lado para darle su "espacio"

–caímos en una cueva y se nos bloqueo la salida… ahí que buscar otra- suspiro mientras se pasaba la mano por el cabello, ella entrecerró los ojos como procesando la información

-¿y?- murmuro mientras sentía que su hija le decía un "hola"

–Hay que buscar una salida- suspiro mientras se paraba

-¿Cuánto estuve dormida?- pregunto también levantándose rechazando la mano que le ofrecía el peliblanco

–tres horas- dice algo irritado, se veía que no le agradaba mucho que ella lo tratara tan fríamente, aunque se lo merecía ¿o no? Ella lo miro detenidamente, examinándolo y luego levanto una ceja mirándolo algo molesta -¡yo no hice nada mientras dormías!- dice levantando los brazos en señal de rendición, ella sonrió para si

–no podre volar- murmura mientras tocaba una pared de la cueva y desviaba la mirada evadiendo la vista castaña. Él solo afirmo con un leve movimiento de cabeza

-¿caminamos?- murmura poniéndole una mano en el hombro pero ella se aparta bruscamente

–ok- susurro algo molesta mientras se alejaba de él. Milori suspiro resignado ¿tan enojada estaba? Luego empezó a seguirla en silencio, algo apenado y agachaba la mirada algunas veces, había sido un idiota ¡y como nunca! Respiro profundo y se puso a su par

-¿quieres hablar?- murmuro. Ella sintió un escalofrío ¿hablar? ¿de que quería hablar? Si empezaba a hablar de esa rubia o de algo así sabía que se desanimaría, porque para ella él la miraba como una amiga ¿era por eso que la había salvado? Tal vez es que él tenía un cariño especial con ella que tal vez nunca llego a ser amor, tal vez era una simple amistad… sintió como se estremecía y miro como él la miraba esperando una respuesta, ella frunció los labios, no quería hacerse daño, no quería ilusionarse… no podría soportar un rechazo por segunda vez

–no…- respondió al fin, estaba confundida, algo enojada y deprimida, no quería hablar. Él suspiro y negó con la cabeza, esto seria difícil, sentía que no lo lograría, ella estaba bastante resentida… se alejo de ella y freno un poco el paso dejándola ir adelante, no sabia como entablar conversación con ella, como pedirle perdón o decirle simplemente que haberla dejado había sido un error, su mas grande error , así que decidió esperar.

Pasaron varias horas caminando, siempre absortos en un profundo y desagradable silencio, aveces paraban pero siempre sin mirarse o dirigirse palabra. La niña empezó a moverse inquieta

–tengo hambre- murmuro, la pequeña no quería gastar toda la energía de su madre pero tenía hambre. Ahí Clarión tomo en cuenta algo: no tenía las jeringas de energía

-¡oh!- soltó tapándose la boca y asustando un poco a Milori.

-¿estas bien?- pregunto, ella lo miro ¡oooo! ¿Qué rayos le decía?

–yo… yo me estoy inyectando energía porque la pierdo fácilmente… y hoy no lo he hecho- respiro agitada y asustada

-¿energía? ¿Para qué?- pregunto confundido

-para… para ¡ya te dije!- dijo preocupada

–me dijiste que la perdías, mi pregunta es porque- dijo mientras cruzaba los brazos

-¡yo que se!- dijo un poco alterada ¡los nervios la estaban matando! No sabía que decir o que escusa inventar…

-tranquila- dijo mientras empezaba a caminar adelante –sera mejor que paremos, recuperas energía y seguimos- suspira él mientras se sentaba alejado de ella

–pero… es un tipo de energía especial… no se como se la remplaza- mintió, no quería quedarse sentada sabiendo lo poco y nada que ayudaba eso, y ni loca le decía como se remplazaba "mami… voy a tener que ir consumiendo tu energía… hasta que salgamos de aquí… tratare de ser racional y no gastarte mucha ¿si?" escucho esa voz dentro de su cabeza, ella asintió levemente –sigamos caminando… no me ayuda de nada estar sentada- dijo seria mientras se adelantaba. El negó con la cabeza irritado mientras empezaba a seguirla. Mujeres ¿Quién las entienden?*

Caminaron un largo rato

–ya es de noche- susurro Milori mirando las paredes, ella se sentía mareada… pero hacía como si nada

-¿Cómo lo sabes?- dijo mientras se sentaba y muy disimuladamente apoyo cansada su cabeza en la roca. Él la miro extrañado ¿le había contestado? El iba a contestar "estaba hablando solo" pero sabía que eso empeoraría las cosas, además por fin le decía algo después de tantas horas

–Hay agujeros pequeños en las paredes, se ven las estrellas- dijo señalando para arriba. Ella miro hacia donde señalaba y en efecto pudo saber que no mentía… por un pequeño agujero se podía distinguir una parte del cielo negro con una estrella, la luz de la luna llena se filtraba un poco por este y muchos orificios mas haciendo que la cueva no este tan oscura. Ella suspiro y agito la cabeza, ver el cielo oscuro la había mareado mas.

-¿estas bien?- murmuro su acompañante mientras se le acercaba, pero ella se alejo

–absolutamente, solo estaba pensando en algo…- dijo mientras se alejaba de él

-¿algo o alguien?- dijo mega celoso el señor del invierno. Ella apenas pudo reprimir su sonrisa ¿estaba celoso? ¡Se le hacía hasta gracioso! ¿Podría ser que el aun la… no, no debía darse ilusiones, tal vez cuando de mas indicios de eso podría fiarse, aun era muy pronto.

–en algo Milori, recordaba que falte a la reunión- suspiro fingiendo estar molesta mientras desviaba la mirada. Él suspiro mas tranquilo, era demasiado celoso y se le hacia difícil ocultarlo

–no te molestes, es que...- él se calló al ver la mirada celeste sobre él, jamás se había sentido tan intimidado y avergonzado, pero pronto noto que esa mirada no tenía el brillo de siempre y ella lucia mas pálida -¿estas bien?- dijo acercándose, ella asintió mientras se sentaba y se apoyaba en una roca. Milori le toco la frente -¡tienes fiebre!- exclamo preocupado, ella solo le sonrió de lado mientras asentía. Él se sentó delicadamente al lado de ella y saco un pañuelo de su traje (¿de donde lo saco?) lo cubrió un poco con hielo para enfriarlo y mojarlo para luego ponérselo en la frente

–gracias…- escucho susurrar con hilo de voz. La niña estaba durmiendo, no podía mantenerse despierta con tan poca energía

–maldición… debe ser por esa falta de energía ¿no?- dijo mientras se sentaba al lado de ella. La reina apenas pudo asentir mientras sentía que le pesaban los parpados. Milori la miro preocupado por varios minutos, ella empezó a sentirse dolida y a palidecer, todo esto estaba mezclado con el miedo que sentía muy dentro… él no tenía idea de que hacer, ella estaba perdiendo temperatura y él era un hada invierno, no estaba diseñado para proporcionar calor… se mordió el labio inferior preocupado, primero la fiebre y ahora perdía temperatura ¿Qué pasaba? ¿Por qué perdía energía? ¿Por qué no le quería decir la razón? ¿esto se pudo haber evitado? Sentía enojo y furia por dentro, debía calmarse, todo estaría bien ¡ja! ¡¿a quien rayos engañaba?! Estaba desesperado y no sabia que rayos hacer ¡que el cielo lo ampare! Respiro profundo, debía tranquilizarse y pensar, pensar un poquito ¡algo debía poder hacer! Pero esto era raro, muy raro… ¿¡que importaba que esto fuera raro?! ¡ella estaba tambaleando entre la vida y la muerte y él pensando que era raro! Sintió un escalofrío, respiro otra vez… no quería perderla, no de nuevo y para siempre. Con cuidado se sentó al lado de ella y la tomo de la cintura mientras apoyaba su cabeza en su hombro, así ella estaría mas cómoda. Ella estaba inconsciente, parecía dormida, su respiración era normal pero estaba críticamente fría y pálida ¡debía hacer algo! Le volvió a acomodar su capa con dulzura mientras la rodeaba con ambos brazos y apoyaba delicadamente la cabeza de ella en su pecho, empezó a acariciarle el cabello con dulzura.

–por favor… que mañana este mejor- susurro mirando el cielo. Luego la volvió a mirar y dio una leve sonrisa, todo estaría bien… la abrazo con mas fuerza mientras seguía acariciando su cabello y él apoyaba su cabeza en la pared –por favor…- suspiro. De repente empezó a sentirse algo cansado, la acurruco mas contra él y la miro, estaba mas tibia y su color volvía. Sonrió con cariño y deposito un beso en su mejilla… cerro los ojos mientras el cansancio lo vencía, pero los abrió de repente al sentir que ella se movía.

-¿Milori?- susurro aun cansada, pero sintiéndose mejor

–shhh- la calló mientras acariciaba su cabello –duerme… estarás bien- murmuro con dulzura anormalmente cansado, ella sonrió débilmente y volvió a apoyar su cabeza en su pecho

–hasta mañana Milori- susurro con cariño

–duerme bien- murmuro mientras ambos se quedaban dormidos…