Caminaron por un sendero estrecho, rodeado de enredaderas por unos 10 minutos hasta que llegaron al riachuelo. Cristalino, con pequeños peces naranjos cerca de la orilla.

- Recuerdas tu cumpleaños? Hace unos meses? - preguntó Amy rompiendo el hielo.
- Si, lo recuerdo - dijo Sheldon metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón. Ambos estaban parados a la orilla del agua, mirándola seguir su curso.

- Qué es lo que recuerdas exactamente?

- Que el pastel fue de chocolate, que mi madre me llamó temprano para desearme un feliz cumpleaños, recuerdo los regalos de todos, que jugamos Mario Kart...a donde quieres llegar con todo esto, Amy? - preguntó claramente nervioso.

- Recuerdas los regalos de todos...y recuerdas mi regalo?

- No me regalaste nada - contestó muy seguro - y fue un gran alivio. Sabes que no me gustan los intercambios de regalos - la miró un momento extrañado - por qué no me regalaste nada? Siempre lo hacías.

- Sí tenía un regalo para ti - dijo Amy en un susurro. Con tristeza - sólo que no pude dártelo.

- Por qué no?

- Porque tuve un aborto una semana antes de tu cumpleaños.

Sheldon volteó hacia ella sorprendido. Tratando de digerir lo que acababa de escuchar. Su corazón latía a mil por hora. Tenía que haber un bazinga de por medio, no podía ser verdad. Buscó los ojos de Amy con la esperanza de que fuera mentira. Pero cuando la vio llorar se convenció.

- Estabas emb…? Por qué no…? Amy…- era incapaz de formar una oración coherente.

- Lo lamento, Sheldon - dijo casi sin voz.

- Por qué no me dijiste? Tenía derecho a saber - dijo confundido.

- Quería evitarte este dolor - dijo llorando.

- Y por qué me lo dices ahora? - preguntó con rabia en sus ojos.

- Porque no soportaba que no lo supieras.

- Esta es tu venganza por lo de Ramona, verdad? - dijo con una sonrisa sarcástica. Amy abrió los ojos sorprendida.

- Claro que no! Como puedes decir eso?!

- Querías evitarme el dolor? Pues te informo que acabas de hacerme pedazos - dijo secando las lágrimas que habían comenzado a brotar de sus ojos y dando media vuelta comenzó a caminar de regreso a la cabaña.

Cuando Amy llegó a la puerta, dudó unos segundos si entrar o no. Nunca había visto los ojos de Sheldon mirar con tanta rabia a nadie. Sabía que no le haría daño, pero no quería que la volviera a mirar así. Finalmente abrió la puerta, caminó hacia la chimenea y dando un vistazo hacia la cocina lo vio. Bebía un té de manzanilla. Sus miradas se cruzaron. Sheldon la miró con hielo en sus ojos.

- Tú eres la experta en adicciones, Amy. Cuándo me puedo largar de aquí?

- 10 días más. Para estar seguros - dijo tristemente.

- Ok. En cuanto volvamos a Pasadena contactaré a un abogado para empezar el papeleo del divorcio - Amy abrió los ojos sorprendida.

- Divorcio? Ante la primera dificultad te das por vencido?

- No te atrevas, Amy! Llevo tratando de solucionar esto desde hace mucho. Tú eres la que no quiso hablar. Pretendías que adivinara lo que te pasaba?

- Cómo iba a hablar si no mostrabas ni un interés en mi? - Amy saltó del susto cuando la taza de la que estaba bebiendo Sheldon se estrelló en la pared junto a la chimenea.

- Que rayos te pasa?!

- Que estoy perdiendo a la mujer que amo! Y en mi increíble inteligencia soy incapaz de encontrar una solución.

Amy sólo se quedó mirándolo, estaba con los brazos apoyados en la mesa de la cocina, la cabeza agachada. Caminó hacia él y lo abrazó. Sheldon la abrazó fuertemente, como queriendo retenerla por siempre.

- Te amo, Amy. Perdóname por ser un idiota, por no darte lo que mereces, por no estar a tu lado cuando me necesitaste - dijo llorando.

Te amo, Sheldon - dijo secándole las lágrimas y sujetando su rostro con ambas manos. Cerró los ojos y pegó su frente a la de él - perdóname por hacerte daño. Nunca quise hacerlo - dijo antes de ponerse a llorar.