Cap.
Poco a poco Nessie se fue transformado en la favorita de Alice y Emmett por su tipo de personalidad, tan alegre e inquieta como la de ellos. En cambio Ant era el favorito de Jasper y Carlisle, les gustaba su personalidad pasiva y su interés por aprender siempre cosas nuevas. Esme y Edward por su parte adoraban a los dos por igual, pero Rosalie siempre había mantenido distancia entre ella y los niños, ya que nunca estaba en la misma habitación con nosotros. Es más, a veces ni siquiera estaba en la casa.
Un día salía de la casa para ir a trabajar y la vi sentada en la escalera de la entrada principal, temblaba levemente, como si estuviera llorando. Ella lloraba, pero sin lágrimas.
Sentí mucha pena por ella. Si bien nunca me había aceptado, era parte de la familia de Edward y me preocupaba por ella como me preocupaba por todos los Cullen.
—¿Estás bien? —pregunté casi en un susurro, cuando me escuchó se levantó bruscamente y me miró, para luego correr con su velocidad vampírica lejos de donde yo estaba.
Toda ese día me mantuve pensando en la indescifrable mirada de Rosalie… quizás fue mi imaginación o al ser una de las primeras veces que nos miramos a los ojos no podía ver lo que realmente había en ellos.
Parecían tristes, heridos, resentidos. Tal vez con nostalgia… podían ser muchas cosas, pero de algo estaba segura, lo que fuese, era mi culpa. Mi presencia en la casa producía eso.
Llegué a la casa y me quedé parada en la puerta un momento decidiendo cómo reaccionar ante Rosalie.
—¿En qué piensas, amor?-susurró dulcemente Edward contra mi oído, produciendo que se me erizara la piel.
—En muchas cosas, en Rosalie, en los niños, en todo… —dije, luego lo besé.
—Disculpen que interrumpa —dijo Carlisle un poco avergonzado por la situación. Cuando estuvo seguro de que tenía nuestra atención volvió a hablar —Bella, dentro de un rato, cuando puedas, te espero en mi estudio, quiero hablar contigo, después no voy a poder—pensé un poco en lo que dijo y asentí.
Carlisle entró a la casa y fue hacia las escaleras. Iba a comenzar a caminar para encontrarme con Carlisle pero Edward me detuvo para abrazarme, luego me besó, este beso había sido distinto a los que por lo general nos dábamos, sólo uno se parecía, el último que me había dado antes de irse aquella vez.
Era como un beso de despedida, lleno de tristeza y nostalgia. Quedé sin saber que hacer, ¿qué quería decir eso?
—Pasa algo —afirmé, preocupada.
—No pasa nada, —mintió —vamos.
Asentí con desgano y juntos caminamos hacia el estudio de Carlisle.
Entramos al estudio y Carlisle se encontraba de espalda mirando por el gran ventanal. El lugar se mantenía igual que siempre, con todas las pinturas tapando las paredes y las estanterías completas de libros que sólo una persona de más de 250 años como él pudo llegar a leer. Creo que se requerirían más años inclusive para recordar todo eso, me preguntaba si recordaba cada cosa que decían esos libros.
—Bella —me llamó dándose vuelta, yo soló lo mire en respuesta —. Tengo que decirte algo muy importante.
Suspiró pesadamente mientras hacía un gesto con su mano para que nos sentáramos. Obedecimos. Edward tomó mi mano y la apretó levemente para demostrarme que estaba allí conmigo, levanté la vista para mirarlo y sus ojos llenos de tristeza y preocupación me asustaron.
Sabía que algo malo estaba pasando.
Renesmeé PDV.
Mi mami estaba con el abuelito Carlisle, dentro de ese lugar lleno de libros, hablando. Mi abuelito era doctor y ayudaba a mamá en lo que produjera que se sintiera mal. El no era mi abuelo de verdad pero para mí era como uno. Era el papá de Edward, y yo quería que él fuera mi papá, es más, Jenny, una amiga, me había hablado de su papá y Edward se porta así conmigo.
Por otra parte, le pregunté a Alice si él era mi papá y me respondió que pronto lo iba a ser.
Ya estaba muy aburrida de esperar a que alguien saliera, así que me asome y escuché a mi mamá hablar.
—¿Qué era eso tan importante que me tenías que decir?
—Bella, tu estado de salud, aunque no lo parezca, está muy delicado. En los últimos estudios pude ver que la enfermedad empeoré y se está expandiendo muy rápido —hizo una larga pausa y volvió a hablar—. No creo que te queden más que dos o tres meses.
Cuando el abuelo dijo eso, Edward abrazó a mamá, que había empezado a llorar. Yo no entendía muy bien lo que quería decir, pero me di cuenta que no era algo bueno.
—Entonces, ¿en menos de tres meses me voy a morir?- consultó entre sollozos.
En ese momento entendí por qué lloraba así.
Era chiquita pero no tonta. Mi mamá se iba a ir al cielo, como mi gato, Bola de Nieve.
Salí corriendo, necesitaba ir con Jacob, tenía miedo, mucho. Cuando llegué a la puerta de la casa choqué contra algo duro y al mirar hacia arriba vi que era Rosalie, no lo pensé y la abracé necesitaba un abrazo. Quería que mi mama me pudiera abrazar hasta que yo sea muy grande. Ella siempre me abrazaba cuando estaba triste y dentro de poquito no lo iba a poder hacer más. Unos pocos segundos después ella se puso a mi altura y también me abrazó.
—¿Qué pasa, Renesmeé? -preguntó dulcemente, era la primera vez que se dirigía a mí directamente.
—Es que... mi mamá se va a ir al cielo y no la voy a poder ver más... porque Jacob me explicó cuando mi gatito se fu al cielo que no lo podía ir a visitar ¿es verdad eso? ¿Me voy a quedar acá solita con Ant?
Cuando termine de hablar ella me miró sorprendida, no sabía si por la mala noticia o por otra cosa.
—No llores, vas a ver que al final, todo va estar bien y vas a poder estar con tu mamá —dijo para tranquilizarme.
—¿De verdad? —pregunté. Ella asintió en silencio muy pensativa, sin dejar de acariciarme el pelo.
Bella PoV.
Tres meses.
Me gustaría que Edward me transformara, no me importaba morir, pero iba a dejar dos hijos muy pequeños sin su madre. Me dolía saber que no vería a mis hijos crecer y que ellos no recordarían casi nada de mí.
También podría estar eternamente col él, pero no me animaba a plantear el tema por miedo a que se enojara.
Bajaba de la escalera cuando escuchaba que Nessie hablaba con alguien. Me asomé un poco y vi que ese alguien era Rosalie, y ella la abrazaba, mirándola con tristeza, mientras acariciaba su pelo repetidamente.
Nessie hablaba, le contaba lo que se había enterado, ella sabía todo, tenía miedo y mucha tristeza en sus hermosos ojos celestes.
Terminé de bajar la escalera y miré a Rosalie, había tomado una decisión.
—Nessie, hija —la llamé, ella me miró, pero no dejo de abrazar a Rosalie—¿Me dejarías hablar un ratito con Rosalie?
—Sí, mami —se limpió un poco las lágrimas de sus mejillas, besó a Rosalie y se fue. Rosalie le regalo una hermosa sonrisa, pero cuando me miró, esa sonrisa se borró.
—¿Qué quieres? —preguntó de mala manera.
—¿Por qué me odias tanto?—pregunté sin pensar, de inmediato me arrepentí, para ella esta charla sería un chiste, es más, en ese momento ella se estaba riendo.
—¿Odio? Yo no te odio, pero sí te envidio.
Quedé boquiabierta, de seguro estaba jugando conmigo.
—Tú… ¿me envidias a mi? —musité. Ella asintió.
—Tienes todo lo que yo siempre quise tener, una familia... y vida. No soporto verte tan feliz con tus hijos y pensar que prefieres elegir morir para ser como nosotros que ser como tus hijos. Por eso me iba del lugar de donde estuvieras. Pero cuando hablé con Nessie, me di cuenta de que aunque tengas todo lo que una mujer puede querer, te vas a perder las mejores cosas, ver crecer a tus hijos...
En ese momento creí que de alguna manera de los ojos de Rosalie comenzarían a salir lágrimas.
—Perdón, Bella, por todo. Yo no podría ser tan fuerte en estos momentos.
¿Fuerte? Lo que menos era en este momento era fuerte.
—Esta bien, Rosalie, te perdono, pero voy a pedirte un favor.
Ella asintió rápidamente.
—Quiero que cuando yo me valla... seas quien se quede con Nessie y Ant y quiero que los críes como si fueran tus hijos.
Cuando me escucho decir eso, sus ojos se abrieron como platos.
—Lo haría gustosa, pero creo que Edward va querer hacerse cargo de ellos.
—No puedo obligarlo.
—Los cuidare, pero... —sabía lo que iba a decir por eso la corté.
—Solo cuídalos mucho.
Ella asintió en silencio
—…y por favor, que sepan que su mamá siempre los va amar y que nunca voy a dejar de estar orgullosa de ellos — dije entre lágrimas que peleaban por salir.
—Por supuesto, Bella. Pero sé que Edward no va a permitir que mueras.
—No lo sé —ella se acerco a mí lentamente y me abrazó, quedé estupefacta pero correspondí.
—Veras que todo va a estar bien —susurró en mi oído—Todo.
Sí, todo tenía que estar bien y así tenía que mantener mi pensamiento. Tenía que ser optimista.
Por mis hijos.
Espero que les allá gustado el capitulo, y perdón por tardar tanto, es que la escuela y el trabajo y todo eso y no hago tiempo de escribir.
gracias Whiterose por la ayuda :)
Nos leemos pronto y espero muchos Reviews
