Una disculpa a todos, se me había pasado subir el último capitulo (¡¡que pena!!), pero aquí esta para todos aquellos que al menos se dan un vuelta por mi fic, ¡¡Muchas Gracias!!
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DESPEDIDA INIGUALABLE
Después de varias horas riendo y conversando Arroz miró el reloj que estaba sobre la chimenea: eran las 6:30 pm, faltaba una hora para su partida.
"Amelia" dijo después de un suspiro. "Me encantó volver a verte, pero tengo que irme"
"Permíteme acompañarte" dijo inmediatamente "No será ninguna molestia" aclaró y su amigo sonrió.
Cuando bajaban las escaleras vieron que Delbert corría de un lado a otro por el vestíbulo.
"¿Sucede algo, cariño?" preguntó Amelia.
"No encuentro mi billetera y ya se me hace tarde para la conferencia" dijo mientras revisaba los cajones de una pequeña mesita al lado de las escaleras. Se detuvo repentinamente y miró a Amelia y su acompañante. "Señor Arrow, disculpe que no lo haya saludado, es solo que he estado algo ocupado".
"Oh, no se preocupe, Amelia me comentó que trae un proyecto importante entre manos, algo de… ¿una estrella?" trató de recordar.
Delbert sonrió. "Mas o menos. ¿Ya se va?" preguntó.
"Si, mi nave esta por despegar"
"Ya veo, pues espero que tenga un buen viaje y vuelva a visitarnos pronto, que aquí será siempre bienvenido"
"Es usted muy amable, doctor" contestó con una sonrisa.
"Ahora si me disculpan, tengo que encontrar esa billetera".
"Amor" dijo Amelia tranquilamente. "¿Ya buscaste en…"
"¿el buró de la cama? Ya. Busqué tres veces ahí y no esta" La interrumpió. Amelia caminó lentamente hacia él. "Busque en el último pantalón que me puse, en mi escritorio e incluso pensé que estaría ente le montón de libros que use para la investigación pero tu ya los ordenaste, ¿no la viste por ahí?" hablaba muy rápido. Amelia se paró frente a él, metió su mano en la bolsa de la chaqueta de Delbert le mostró la billetera.
Delbert sonrió. "Muchas gracias cielo".
"No hay de que. Ahora corre que se te hace tarde" dijo ella dulcemente.
"Nos vemos más tarde". Se besaron amorosamente y después de tomar su maletín Delbert se fue.
Amelia quedó embelesada mirando hacia la puerta. Arrow aclaró su garganta tratando de llamar su atención. "Lo siento" dijo ella un poco apenada. "No solemos hacer eso frente a los invitados". Arrow sonrió, se colocó su saco y salió.
Mientras caminaban hacia el puerto espacial conversaban alegremente de pequeños temas para los que no habían tenido tiempo. De pronto un mezcla de preocupación y culpa se apoderó de Arrow: había buscado a Amelia con un propósito, el cual, aun no llevaba a cabo.
"¿Efrán? ¿Me estas escuchando?" preguntó Amelia sacandolo de sus pensamientos.
"Lo siento, ¿Qué me decías?"
Amelia quedó un poco extrañada. "Te pregunte la edad de tu esposa y tu niña".
"Oh. Feliscia es de la edad de tus niños y Ángela tiene la misma edad que tu".
"Mmm, entonces aun es jovén" dijo con una sonrisilla pícara.
Ya estaban muy cerca del puerto y la tarde comenzaba a caer. Debía decírselo pronto.
Arrow se paró en seco y jaló la mano de Amelia antes de que ésta se alejara más.
"¿Suceda algo?" preguntó su amiga.
"Si. Tengo algo importante que decirte"
Amelia se paró frente a él. "Pues… adelante".
Arrow no sabía por donde comenzar. "¿Recuerdas mi problema con Ángela?"
"Si" se entristeció un poco. "Quisiera poder ayudarte…"
"No tienes que hacerlo" levantó el rostro de su amiga obligándola a mirar sus ojos. "Creo que se cual es el problema. Veras, tiempo atrás conocí a una chica encantadora, una gran amiga la cual, después de un tiempo terminó enamorándome. Yo no me di cuenta de esto hasta que por azares del destino (y la culpa de un agujero negro) nos separamos trágicamente".
A Amelia le dio un vuelco el corazón. "¿De que…?" pero Arrow puso un dedo sobre sus labios haciéndola callar.
"Pensé que no la volvería a ver. Luego conocí a Ángela, quien tenía un cierto parecido con aquella vieja amiga. No se si por miedo a quedarme solo o un mágico hechizo en sus ojos me llevó a pedirle matrimonio. Creí que ella llenaría ese vacío de mi corazón; el vacío que aquella mujer me dejó. Ángela me entregó su amor por completo, ¡e incluso me dio una hermosa niña! Pero creo que no podré permitirle entrar a mi corazón hasta que saque de él a ese viejo amor". Hizo una breve pausa para percatarse de que por las mejillas de su amiga corrían a toda prisa varias lagrimilla. "Amelia, estas ocupando el lugar de Ángela".
Amelia rompió en llanto. "¡Perdóname por favor, perdóname!" Arrow abrió sus brazos para refugiarla en ellos. "Yo no quería, en verdad. No sabía".
"Esta bien, tranquila". De pronto la calma lo inundó. Se sentía tan bien que una pequeña sonrisa se dibujo en sus labios. Miró a Amelia y mientras enjugaba sus lágrimas le dijo. "Gracias"
Amelia paró de llorar. "¿Por qué?"
"No me lo tomes a mal, pero al ver lo enamorada que estas de tu esposo decidí ya no "gastar energías" pensando tanto en ti y utilizarlas para tratar de comprender mejor a Ángela".
"Entonces" dijo tímidamente. "¿Vas a olvidarme?"
"¡Claro que no! No podría hacerte eso, así que seguiremos en constante contacto".
Ahora Amelia sonrió. "Te voy a extrañar".
"Y yo a ti. Ya no estaré detrás de ti cuando te caigas, Amelia, pero sinceramente no creo que te haga mucha falta".
"¡Todos a bordo!" gritó el capitán.
"Tengo que irme. Espero volver a verte pronto" dijo Arrow.
"Eso tenlo por seguro" y se abrazaron fuertemente. Arrow dio media vuelta.
Pero una pequeña duda (quizás era el disfraz de una esperanza) llegó a Arrow. Se volvió hacia su amiga. "Amelia, ¿en verdad eres feliz?"
Ella sonrió. "Mucho. ¿Y tu?"
Le devolvió la sonrisa, se colocó el sombrero y emprendió la marcha.
Amelia se quedó un momento mirando al barco perderse en la oscuridad y a las miles de estrellas tintinear.
FIN
