-Hmm…huele a café- abrí lentamente los ojos y me encontré con la sonrisa de Ric, de mi Ric, sonreí. Estaba apoyado en el marco de la puerta con una taza de café y una bolsa con galletas, me traía el desayuno a la cama. Me incorporé y entonces él entró, dejó la taza y la bolsa con las galletas en mi mesilla y aprovechó para darme un pequeño beso, rodeó la cama y se sentó a mi lado.
-¿Preparada para lo que nos espere hoy?- dijo con una sonrisa melancólica.
-No pude deja de pensar en lo que dijo Elijah, no podemos matar a Klaus, no hasta que encontremos otra alternativa, tiene que haberla. No puedo perder ni a Damon, ni a Caroline, ni si quiera a Stefan.
-Alayne será un problema.
-Quizás conseguimos hacerla entrar en razón.
-Elena, odia a los vampiros y matando a los cinco originales acabará con todo los vampiros, es cómo un caramelo para un niño. No actúa razonadamente, simplemente quiere el premio y en este caso es acabar con los vampiros.
Apoyé mi cabeza en su hombro, pese a que no quería aceptarlo Ric tenía razón. Era capaz de pensar fríamente, aceptar la realidad pese a lo dura que podía llegar a ser. De repente sentí el roce de sus dedos, mi cuerpo reaccionaba rápida e intensamente a su contacto. El olor de su desodorante inundó mis pulmones, tenía el pelo aún húmedo y no se había afeitado del todo. Me gustaba que cuidase su aspecto por mí, se veía realmente sexy. Acerqué mis labios a su cuello y los dejé reposar unos segundos, sentí como su respiración, al igual que la mía, se aceleraba. Cerró los ojos y entreabrió la boca.
La puerta estaba entreabierta pero Jeremy aún no se habría despertado, mis labios pasaron de su cuello a su mandíbula, mientras acariciaba su clavícula. En un suspiro pronunció mi nombre, quería que parase pero aún no estaba dispuesta. Me coloqué sobre él, abrió los ojos sorprendido he intentado apartarme mientras miraba a la puerta.
-Elena, Jere…-no le dejé terminar, lo besé sonriendo, me gustaba verlo tan preocupado porque nos pillaran. Finalmente sus brazos rodearon mi cintura y me apretó contra él, comenzó a dibujar con sus dedos figuras abstractas en mi espalda mientras sus labios envolvían el lóbulo de mi oreja derecha.- Esto está mal- susurró.
Mi cabeza daba vueltas, no era consciente de lo que decía ni de lo que me decía él a mí, necesitaba el contacto con su cuerpo, me volví más exigente y me deshice de su camiseta, me volví a perder en ese laberinto de pelos y cicatrices pero esta vez no dejé ningún rincón sin besar. Sentía el calor desprendido por todo su cuerpo y sabía que si no paraba ahora él lo pasaría peor que yo. Comencé a acariciar sus hombros, le besé en los labios, lentamente, primero succioné su labio inferior, con mi lengua recorrí el superior y finalmente abrí mi boca para dejarlo entrar, adoraba la sensación de tener sus manos perdidas en mi pelo.
Nos miramos un buen rato o quizás no tanto pero me costaba controlar el tiempo, cada vez que estaba con él perdía la noción del tiempo. Recorrí con la yema de mis dedos su rostro, empezando por las cejas, la nariz, delineando su perfecta mandíbula y terminando en sus labios donde me dio un pequeño mordisco.
¿Realmente esto es lo que se siente cuando estás enamorado? ¿Qué fue lo que sentí con Matt y Stefan? ¿Dónde se escondía este sentimiento tan intenso? Un sentimiento que me hacía olvidar todo lo malo, que me llevaba a las nubes y que era el único capaz de bajarme, pero yo no quería que eso pasara, quería quedarme con Ric así para siempre, en mi habitación con el olor a café, con él recién duchado y que viniese a despertarme y nos diésemos un festín de besos interminables.
Escuchamos a Jeremy bostezar y se despegó de mi rápidamente pero con la mirada triste. Me dio un pequeño beso en la frente y desapareció.
-¿Ese café es para mí?- Jeremy entró en mi cuarto y se bebió de golpe el café que me había preparado Ric, lo miré furiosa era mío, sin embargo al ver la cara de asco que puso me alegré, en parte, de no haberlo tomado.
Al bajar encontré a Damon discutiendo con Ric, sus ojos azules se posaron en mí, sonreí.
-¿Qué está pasando?
-No podemos permitir que Alayne mate a Klaus- dijo Damon mientras Ric se dejaba caer sobre el sofá mientras lanzaba un suspiro de desesperación.
-Adelante, cuéntale tu brillante plan.
-Hay que…- en ese momento sonó el timbre Bonnie y Caroline llegaron junto a Elijah que traía a Alayne atada. Llevaba la melena suelta como una llama, en sus ojos se leía la furia que acumulaba por dentro, estaba amordazada pero podía ver sus dientes intentando deshacerse del trozo de tela.
-¿Qué está pasando aquí?- pregunté confusa al ver que se había organizado una reunión de la que yo no sabía nada.
-Damon nos ha llamado- contestó Bonnie. Elijah le lanzó una mirada a Damon y este asintió. En apenas dos segundos Damon se había cortado y le había dado de beber de su sangre a Alayne mientras Elijah la agarraba, con un suave movimiento de cuello la mató, ni si quiera le dio tiempo a gritar. Nadie dijo nada, todos mirábamos el cuerpo sin vida de Alayne excepto Ric que hundió su cabeza entre sus manos.
-¿Qué habéis hecho?- grité alterada, Ric se levantó pero no se acercó.
-Era necesario Elena, no teníamos tiempo.
-La habéis convertido Damon, estoy segura de que había otra alternativa pero habéis tomado esta decisión sin consultárselo a nadie.
-Elena…
-No Elijah, no vengas con tus palabras para adornar esta situación, lo habéis hecho mal, la habéis castigado de la peor forma, la habéis transformado en lo que más odia. ¿Qué os hace pensar que no seguirá con su plan? ¿Qué sentido tiene ahora su vida?
-Elena tiene razón- continuó Bonnie mientras yo colocaba el cuerpo de Alayne sobre el sofá con la ayuda de Jeremy- Alayne es una chica con ganas de venganza, se ha convertido en lo que más odia. Además le habéis concedido ciertas ventajas rapidez, fuerza,…si antes era letal ahora será peor.
Damon miró al suelo no queriendo admitir su error. Elijah parecía intentar encontrar algún punto positivo de la transformación.
-Solo podrá actuar por las noches, además para sobrevivir necesita alimentarse de un humano lo que va en contra de sus principios éticos, y en caso de que lo hiciera después necesitaría a alguien para que le enseñase a controlar su sed. – Elijah había encontrado las palabras para mejorar un poco la situación.
Damon levantó el cuerpo sin vida de Alayne y se la llevó, Elijah fue tras él. Me dejé caer en el sofá a la vez que Ric lo que parece que le hizo gracia a Bonnie. El silencio comenzó a ser incómodo así que intervino Caroline.
-Bueno, ya que esto ha salido bien, ¿Por qué no vamos esta tarde al Grill a celebrarlo?
-¿Qué ha salido bien, Caroline?- le pregunté exasperada. No supo que contestar y se fue sin decir una palabra, me di cuenta en seguida de mi mala acción puesto que podía pensar que estaba enfadada por lo que pasó la tarde anterior. Miré a Bonnie y ésta asintió. Jeremy se fue tras ella cual perrito, sin duda estaban enamorados pasaban todo el día juntos. Volví a dejar caer mi cabeza sobre el hombro de Ric.
-¿Podemos volver de nuevo a esta mañana y parar el tiempo?- sentí como sonreía.
-Estamos a tiempo de marcharnos de aquí, vámonos al Caribe.
-Nunca conseguirás convencer a Jeremy de que te de mi mano- dije con voz trágica. Ambos comenzamos a reír, en la televisión había un programa de bromas pero ninguno de los dos le prestaba atención. Sin duda lo que acababa de pasar no iba a traer únicamente consecuencias positivas. Comenzaba a agobiarme porque lo que antes era simplemente encontrar una manera de matar a Klaus ahora se había convertido en encontrar una manera de matar a Klaus y no matar a todos los vampiros de su línea de sangre.
-Debería ir a ver que está haciendo Damon- dijo mientras utilizaba mi pierna para levantarse. Esperaba que se fuera a ver lo que hacía, pero no esperaba que sucediera tan rápido. Me levanté y le acompañé a la puerta.
-Ponte la chaqueta, parece que hace frío.
-Sí mamá- dijo sonriendo. Abrió la puerta, se disponía a marcharse cuando se paró en seco.
-Se me olvidaba- cerró la puerta y con sus dos manos agarró mi cara, me besó, me besó como nadie lo había hecho antes, ni si quiera él.-Te quiero.
Después de soltar atropelladamente esas dos palabras salió corriendo sin mirar atrás.
-Me quiere.
La cabeza me daba vueltas, no sabía dónde estaba, quizás en el cielo quizás en el infierno, pero sin duda estaba en algún lugar en el que existían las sillas, las mesas incluso el arte. Sentía una especie de vacío en mi estómago como el hambre pero más intensa, pensé que estando muerta no sentiría nada. Pero el dolor se acumulaba en mi boca, en mis dientes para ser más precisos, una especie de ardor se concentraba en ellos. Intenté levantarme pero estaba atada.
Seguía mareada pero conseguí abrir los ojos del todo y entonces me percaté de la figura que tenía delante de mí.
-No puede ser…- susurré, las lágrimas se acumulaban en mis ojos pero no acaban de salir, quería creer que era un sueño o una broma de mal gusto pero eran demasiadas coincidencias.-No puede ser -repetí.
-Alayne…- Elijah pronunció mi nombre con ese habitual tono sereno.
-Dime que no es verdad, por favor dime que no…- comencé a llorar como nunca, necesitaba cubrirme el rostro pero tenía las manos atadas, la impotencia y la desesperación se adueñaban de todo mi cuerpo.
-Seré franco contigo, tienes dos opciones alimentarte y completar la transformación o no hacerlo y morir- la miré para ver su reacción miraba hacia el suelo, sus ojos que siempre me habían llamado la atención habían perdido su brillo, hasta su pelo parecía un fuego extinto, sentí un poco de tristeza pero me encargué enseguida de eliminar ese sentimiento.
-Nunca mataré a un humano- dijo apretando tanto sus puños que sus nudillos estaban blancos.
-No tiene por qué morir, simplemente debes beber.
-Pero acabarás matándolo- los ojos azules del segundo hombre que había permaneció en todo el momento apoyado en la pared se posaron sobre los míos.
-Entonces moriré.
-Estúpida- apreté tanto los puños que me clavé las uñas en la palmas de mis manos, tanto que comenzaron a sangrar. Odiaba a ese tío con toda mi alma, alma que ya no tenía.
-Damon deberíamos dejarla sola, que se replantee su decisión.
-Como si te importara chupasangre, sucia sanguijuela – escupí esas palabras con todo mi odio acumulado, ni si quiera se rió, nada, tampoco le molestó. Cogió del brazo a tal Damon que no apartó la vista de mí hasta que abandonó la sala.
Todo esto era surrealista, me estaba convirtiendo en lo que más odiaba, en lo que destruyó mi felicidad. No quería ser como ellos, nunca me alimentaría. Pensé con nostalgia en Sche, mi gato persa, no podría despedirme de él, ni si quiera había avisado a nadie para que se encargarse de él, de todas maneras no me quedaban amigos.
No sé cuánto tiempo estuve encerrada pero esa sensación de vacío y el dolor en mis dientes habían aumentado considerablemente, pasé mi lengua por los colmillos que parecían estar cambiando.
El chico de ojos azules volvió a entrar, solo distinguía sus ojos lo demás estaba todo borroso, sentí que desataba mis manos, intenté incorporarme pero caí hacia delante, coqué con su pecho duro como una piedra, me elevó como si fuera una hoja y me llevó a un lugar más cómodo que el anterior.
-Verás, me importa un mierda lo que hagas, de hecho si mueres serás un problema menos…Siento decirte que serás estúpida si no te alimentas, no todos somos como Klaus. Al principio yo tampoco quería alimentarme, sin embargo creo que hacerlo fue la mejor decisión que tomé en mi vida.
-Que te jodan…- escuché que susurraba.
-No tienes que matar para poder sobrevivir aunque al principio probablemente lo hagas, no es fácil controlarse. Todos hemos matado pero te guste o no es nuestra naturaleza. Nos alimentamos de humanos como tú te alimentas de carne de vaca o pescado, pirámide alimenticia y todas esas cosas.
-Imbécil…-seguía susurrando.
-Pero míralo desde otro punto de vista, si te transformas serás más fuerte, más rápida, tendrás poderes sobrenaturales que te ayudarán a cumplir tu objetivo. Y si tienes suerte, si sigues odiando el hecho de que eres uno de los nuestros, al matar a Klaus acabarás contigo también.-Finalmente conseguí llamar su atención y por un momento sus ojos volvieron a recuperar esa chispa. -No tengo ni idea de por qué estoy haciendo esto- quizás porque me recuerdas a mí pensé- pero permaneceré contigo mientras te alimentas para que no mates al humano.
Se intentó incorporar y yo la ayudé, los rizos de su pelo caoba se enredaron en mis dedos y sentí una especie de electricidad por mi espina dorsal. Aclaré mi garganta para llamar su atención.
-Lo haré…
-¿Qué ha pasado ahí dentro?
-¿A qué te refieres?
-Damon lo sabes perfectamente, acabas de salvar a uno de tus enemigos. He visto cómo la mirabas.
-La he salvado porque creo que nos puede ser útil…-Damon se sirvió un vaso de whiskey y me ofreció otro que yo rechacé- Vaya, sin duda Elena te está cambiando.
-Quizás Alayne te cambie a ti algún día.
-Sí, y mataremos a Klaus y nadie morirá y viviremos en un mundo de arcoíris y unicornios- sonreí, Damon siempre soltaba sus comentarios sarcásticos cuando se sentía inseguro.
-¿Qué tal va la cosa con Stefan?
-Seguimos igual, necesitaré la ayuda de Elijah no podré controlar a ambos.
-Yo me encargaré de Alayne- Elijah había permanecido en silencio toda la tarde, supongo que escuchando la conversación que Damon mantuvo con la cazadora y que la hizo cambiar de opinión. Se levantó y entró en la habitación en la que se encontraba ella.
-Bueno yo vuelvo a casa compañero.
-No le digas a Elena que fui yo el que la salvó.
-No quieres que vea tu lado bueno y cree expectativas, ¿me equivoco?- Damon sonrió sarcásticamente mientras se terminaba el whiskey y me hacía un gesto con la mano para que me fuera.
Al llegar a la casa de los Gilbert, mi casa provisional, observé que la luz del cuarto de Elena seguía encendida, la pillé con la grabadora, en cuanto me vio se calló y sonrió ruborizada.
-No he escuchado nada- dije mientras entraba y me sentaba a su lado.
-Mejor- se acurrucó entre mis brazos- ¿Qué tal ha ido todo?
-Ha completado la transformación- Elena se giró con los ojos muy abiertos, sorprendida- Lo sé, Damon y Elijah han sabido utilizar muy bien sus cartas.
-¿Cómo está ella?- noté la preocupación en su voz y la abracé más fuerte.
-No la he visto, sin embargo la he escuchado llorar. Creo que le vendría bien una amiga como tú, aunque es muy pronto para que te acerques a ella.
-Supongo que es justo, la iré a ver cuándo sea posible.
Sonreí, Elena era buena por naturaleza y me encantaba, era la parte que me faltaba a mí.
-Me gustó mucho la despedida de esta mañana- dijo enredando con mi camiseta. Sentí como mi cuerpo se tensaba al contacto con su piel, cogí todo el aire que pude porque sabía que lo iba a necesitar y le rezaba a lo que fuera para que me dieran la fuerza de voluntad de la que cada vez carecía más y comenzamos a besarnos.
Al entrar en la habitación la vi acurrucada entre sus brazos, con las rodillas pegadas al pecho en una de las esquinas. Pensé que al entrar me encontraría a una Alayne rabiosa y con ansía de venganza, nunca la había visto tan desprotegida.
-¿Cómo te encuentras?
-Como si te importara- miró hacia la ventana, a la luna en concreto, tras un buen rato en silencio decidió retomar la conversación- ¿No podré volver a ver el sol?
-No por el momento- conseguí llamar su atención, sus ojos rojos se posaron sobre los míos.- Existen unos anillos que os permiten salir a la luz del sol sin causaros daños.
-¿Os? ¿Vosotros no los necesitáis?
-No- finalmente la conversación había llegado a su punto final por parte de ella- Te he traído dos cosas.
-No quiero nada de ti- me acerqué a ella sabiendo que no la haría entrar en razón si no me miraba a los ojos.- ¿Qué haces?- dijo levantándose mientras yo la aprisionaba contra la pared.
-Escúchame- intentó liberarse- no me hagas utilizar la compulsión. Cierra los ojos.
-¿Qué haces?- dijo casi sollozando.
-Alayne cierra los ojos, bien ahora centra tu atención en la habitación de arriba.
-¿Qué?
-Hazlo- finalmente me hizo caso y supe que lo consiguió cuando vi la sorpresa en su rostro.
-Sche…Sche está en la habitación de arriba- casi conseguí que sonriese- ¿Por qué no lo has traído aquí?
-No quiero que le hagas daño- tardó un tiempo en entender lo que trataba decirle. En sus ojos pude leer la tristeza- Será cuestión de tiempo, por eso te he traído esto también- en su rostro se distinguió una mezcla de horror, desprecio y hambre, mucha hambre. Al ver al pequeño ciervo que había cazado para ella.
-¿Por qué haces todo este Elijah?- no se atrevió a mirarme, su tono de voz ahora era suave.
-Estoy en deuda contigo.- Finalmente nuestras miradas se encontraron y por un momento creí haber derrumbado ese muro que había creado contra mí hace seis años.
UshieVictoria: no te preocupes por Klaus es uno de mis favoritos, de momento no corre peligro. Gracias por tu review, un beso!
Romynii: Alayne va a dar mucho juego, no quiero perder a este personaje y creo que tengo algo muy bueno preparado. Y sí, Elijah seguirá teniendo ese punto encantador jaja Gracias de nuevo por tu review, muchos besos!
