+Todos los personajes son propiedad de Rumiko Takahashi… la Grande

PADRE SUSTITUTO

Cuando al fin llegan a su época, no hay nadie en casa…

Nadie que le diga que hacer, o hacia donde correr…

-Demonioooos!

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Baja a la calle, y se queda parado, asustado como nunca antes en su vida… buscando el rastro de la clínica, del cual nunca se preocupó por seguir, ya que iban en Taxi.

Ya en la calle, una mujer los vé, y corre hacia ellos

-Señor ¿necesita ayuda? –ella observa la ropa empapada en roja sangre de la muchacha, y el rostro de ansiedad del hombre

-Sí… necesito llevarla a la Maternal Central

-¡Un segundo!

La dama va por su auto, y los lleva, a toda velocidad a la clínica.

Todo parece salir mal, ya que el médico de Ahome se encuentra de viaje en unas conferencias…

A Sesshoumaru eso le importa un rábano… lo que quiere es que alguien atienda a la joven…

-Venga! –El joven residente observa la situación, y lleva una camilla -¡Enfermera! Preparen el quirófano, hay que intervenir de emergencia

-¿Cuánto tiene de trabajo de parto? –una de las enfermeras pregunta al youkai

-No estoy seguro… no estaba con ella –Seshoumaru duda –Pero ya tiene horas…

-¿Presión?- Pregunta el residente – dilatación… ¡Tres centímetros!... la cabeza del bebé esta baja… pérdida masiva de sangre…

-Presión 60 sobre 50 doctor… y el latido del bebé es irregular

-Son bebés –Aclara Sesshoumaru, sin entender ni jota de lo que decían- son dos…

-¿Oxitocina? –pregunta otro joven

-No – El joven médico revisa los conteos de la mujer – ya habido contracciones... demasiado tarde… hay que hacer una cesárea…

-Venga! –una mujer, toda enfundada en un mono azul de quirófano, jala a Sesshoumaru, y entre estirones y explicaciones, lo mete a él en un traje similar- Vamos, Papá… esté listo para apoyar a su mujercita!... ¿No quiere perderse el nacimiento de sus hijos verdad?

-¡¿Qué! –El Taiyoukai se vé arrastrado a una vorágine de aparatos, personas de azul, bisturíes… y cosas completamente increíbles…

-Ah! El feliz padre ya se encuentra aquí –el residente, profesional y atento, trata de calmar los nervios del "Futuro Papá" - ¿Ya tenemos su expediente?

-Sí doctor! – La muchacha le extiende unas hojas, que el hombre lee sin tocar

-Perfecto… traigan dos unidades de sangre O positivo… ¿Lista el área?

-Esterilizada y lista –La asistente de quirófano, mujer mayor y experimentada, ya tenía descubierta toda la parte inferior de Ahome, desde el busto para abajo… una solución desinfectante naranja manchaba su vientre…

Sesshoumaru había sido colocado junto a la joven madre, y observaba todo en muda inquietud…

Entonces inició el procedimiento, y el Taiyoukai deseó teletransportarse a algún lugar muy, muy, muy lejano de ahí…

En algún momento, el médico jaló hacia fuera la cabeza de uno de los pequeños, descubriendo la espesa mata de cabellos plateados que la cubrían…

Y un bonito par de orejas humanas… aunque puntiagudas

-Un varoncito! – comenta el anestesista

El bebé fue colocado, momentáneamente sobre las piernas de Ahome

-¿Quiere cortar el cordón, Papá?- El doctor le tiende unas tijeritas

-¿Cómo…?

Le guían la mano al poderoso señor de las tierras del oeste, para que corte el cordón umbilical… a pesar de su grandiosidad, siente como su alma se derrite ante la cosilla arrugada y berreante…

-Tómelo enfermera –el médico entrega al niño, para proseguir

Introduce ambas manos en la abertura (cosa que hace que a Sesshoumaru se le voltee el estómago al revés) y mueve cuidadosamente el pequeño cuerpecito.

-Algo anda mal… -el médico habla bajo, para sus compañeros, pero el youkai tiene un oído finísimo – prepárense para resucitación de emergencia…

Tras unos momentos de lo que parecía una lucha en miniatura, sacan la cabeza, cubierta por completo de la misma cabellera plata…

Pero con un par de orejitas de perro aplastadas y rosas…

Silencio total en el quirófano… excepto por los zumbidos y pitidos de las máquinas… podían escucharse los corazones de todos los presentes…

¿Qué le iban a decir a los padres?

Sesshoumaru, que no ha perdido detalle, nota que el bebé está azul, y no se mueve en lo absoluto…

De inmediato, todos los profesionales ahí reunidos luchan por revivir al bebé…

Pasan diez minutos, sin que haya resultados…

-Lo siento, señor… no pudimos hacer nada por su bebé… -el médico observa, compungido al hombre que se cierne frente a él, impávido- pero, aunque no es un consuelo… al menos su otro hijo se encuentra bien…

-¿Puedo tomarlo? –Sesshoumaru se aparta de todos, y se dirige a la camillita donde colocaron el cuerpecillo exánime… - quiero tenerlo en brazos…

-Claro… -Se apartan para darle unos minutos, mientras suturan a la mujer, y la preparan para salir

Sesshoumaru carga cuidadosamente al cachorro en sus brazos… su pielecita fría, es suave como la seda… tan pálida como la suya… con su pelo blanco y las orejitas, es el mismo retrato de Inuyasha…

-Inuyasha… -murmura – no… no vas a morir… no de nuevo…

El Taiyoukai, reúne una cantidad de energía, que brilla violeta, en su mano libre, y empieza a adentrarla en el pequeño pecho de la criatura…

-Vamos… lucha… hijito… tienes que luchar… -El youkai habla pegando su boca a las pequeñísimas orejitas – eres fuerte… eres mi… eres el hijo de mi hermano…

Poco a poco…la luz parece llenar todo el cuerpecillo…

El bebé se estremece

Un grito llena la sala… el llanto poderoso de un bebé resuena en toda la clínica…

Ha despertado…

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Solo faltaron un par de horas y una buena charla informal, para que el milagro del bebé Higurashi se convirtiera en leyenda urbana…

Cuando Ahome por fin despertó, se encontró rodeada de su familia, sonriente, y con la buena nueva de que los bebés estaban bien, pero que permanecerían en las incubadoras un poco más.

Sesshoumaru se había quedado en los cuneros, vigilando como un padre obsesivo, la respiración del más pequeño de los cachorros… el que le había hecho casi vomitar el corazón, y luego se lo había devuelto cuando volvió a respirar…

-Deberías verlo hija! –Dice la Señora Higurashi- ¡Parece loco!... no deja de preguntar que "¿Qué es eso?... ¿no le duele?... ¿A que hora lo sacan?"… ya tiene a todo mundo vuelto loco!

-Sí hermana! –Souta aún estaba impresionado por el cuadro que tuvieron al llegar – Además, no ha querido ir a casa a cambiarse!

-Se rehúsa terminantemente a abandonar el lugar mientras ustedes estén aquí– el abuelo Higurashi podía confesarse conmovido con la actitud del youkai- debiste verlo!

- Pobre Sesshoumaru… -Ahome no había presenciado nada, pero su instinto le decía que las cosas habían resultado complicadas… para ambos – Pobrecillo, fue muy duro para él… por cierto… ¿Qué es esa historia del "Milagro" del que hablan?

- ¿Eh?-la señora impide que el niño hable- ¡Ah! No… te lo contaremos luego… creo que es hora de que vayamos a cambiar con Sesshoumaru… ha de estar ansioso por verte…

-Bueno… -Ahome queda pensativa- muy bien…

La familia sale, para buscar al youkai, y pedirle que entre a ver a la joven, no sin antes prevenirle que no debe decirle respecto al bebé que había muerto.

El cuadro que Ahome tuvo al entrar el youkai a su habitación, le sacó un gritito

Sesshoumaru iba, con su traje de hace 500 años, totalmente ensangrentado del pecho y parte de los pantalones. El pelo, en algunas partes manchado también, lucía curiosamente pesado.

La menos no llevaba las espadas…

-¿Se..Sesshoumaru?-Ahome intenta incorporarse, sin éxito- ¿Qué… Que te pasó?

-Fue cuando te traje aquí – El youkai empezaba a sentirse mortificado con su apariencia, por primera vez en varias horas – casi toda es tuya…

-Wooow! - La chica sonríe ante las palabras tan carentes de tacto – y dime… ¿Cómo están mis hijos?

-Bien… ellos están bien – Sesshoumaru se acerca a la cama de la mujer, y tras revisarla con los ojos, dirige su mano hacia el lugar donde se encuentra la herida - ¿Y tu?... ¿Te duele mucho?

-No!... estoy sedada… dicen que me tendrán en observación un par de días más… -Ahome se conmueve ante el gesto de su cuñado – y dime ¿Qué pasó en realidad?

-Estuviste en trabajo de parto por horas… -Sesshoumaru ignoró las advertencias de la familia- y cuando llegamos aquí, uno de los bebés había muerto…

-¡¿Qué!

-Lo reviví… con mi energía –Sesshoumaru se sentía agotado desde entonces – nunca me odié tanto por no tener a Tensseiga conmigo…

-¿Cómo está ahora?

-Bien… ¿sabes?... es el que más se parece a Inuyasha…

-¿Tienen…?

- ¿Orejas de perro? –el Tiyoukai sonríe – solo uno… justo el menor… el mayor la tiene como yo…

-Gracias Sesshoumaru –Ahome toma su mano, fría- gracias…

-¿De que? –El youkai aprieta la extremidad que le apresa- era mi deber…

-De todos modos… gracias… -Ahome se entristece ante las palabras- aunque solo lo hicieras por deber…

-¿Por qué te pones triste? –el youkai acaricia la cabeza de ella -¿dije algo malo?

-No!... solo que… tenía la esperanza… -Ahome baja los cristalizados ojos- ¡No importa! Lo importante es que mis bebés están bien!

- Ahome… -Sesshoumaru se acercó peligrosamente a sus labios – yo…

-¿Qué? – se pone nerviosa - ¿Qué pasa…?

-Yo me alegro… de que…

La puerta se abre, y entra un alegre y sonriente joven médico, que se queda mirándolos con cara de complicidad

-¡Bien! Vamos a revisar a la nueva mamá! –el residente, tan oportuno, interrumpió la escena – Ah! ¿interrumpí algo importante?... perdón! Bueno! Tendrán toda la vida para quererse mucho! Y para hacer más bebés tan lindos –el médico guiñó un ojo a la ruborizada joven, ya que Sesshoumaru parecía mirar algo muy importante en la pared – a ver, mamá… descubramos esa herida…

-Saldré al pasillo – el youkai se encaminaba, cuando…

-Oh! No es necesario!... –el joven residente, ignorante de la historia, dificultaba enormemente todo – es solo un chequeo de rutina…

-Este… yo… -Ahome se sonrojó tanto, que la cara le ardía, en cuanto el doctor levanto la sábana y su bata, para revisarla… -doctor!

-Todo bien!... – el hombre checa la bolsa de la sonda que colgaba junto a la cama- perfecto! Ya sabe, no debe moverse hasta mañana… cuando venga de nuevo, entonces le permitiremos dar unos pasos…

-Entonces no debe moverse hasta mañana… ¿cierto?-pregunta el "padre"

-Sí!... además, su doctor de cabecera llegará pasado mañana, probablemente él le revisará para darla de alta…

-¿Y mis bebés?

-Bueno, ellos deberán estar en las incubadoras un poco más… hubo algunos detallitos… nada de importancia –el joven médico observó la mirada que se dirigieron esos dos- están muy bien, pero en los bebés prematuros, hay que tener ciertas precauciones…

-¿Cuando podré verlos? –Ahome recordó algo- ¿podré alimentarlos?

-Vendrá una enfermera a ayudarla a sacarse leche –Sesshoumaru se tambalea un poquitín- y mañana podrá salir a verlos…

-No te preocupes, querida –dijo Sesshoumaru, juguetón- te mostraremos las fotografías… Souta ha tomado como mil!

-¿Qué?-Ahome no pudo menos que reír- ¿fotos?

-Sí! – el doctor se dirigió a la puerta- buena idea!... ahora a descansar y reponerse!

-Gracias doctor! –la pareja habló al unísono…

Lo que estuvo a punto de pasar, había quedado detenido… y la magia había pasado, así que Sesshoumaru salió a hablar con los parientes de Ahome.

Souta salió por ropa limpia para el youkai, quién había decidido bañarse en la habitación de Ahome, y quedarse ahí…

-Pero… Sesshoumaru… -había preguntado Souta, por pura maldad –y si sus enemigos aparecen cuando usted se esté bañando… ¿Qué haría?

-Salir –Sesshoumaru había comprendido el sentido de la pregunta – y dar un espectáculo digno de verse… y recordarse…

-Wooow! –esa fue la señora Higurashi- eso me gustaría verlo

-Mamá!

-Señora! –ese fue Sesshoumaru

-Hija!- el abuelo se notaba consternado

Para Ahome, lo mas divertido del asunto, fue ver como su "cuñadito" se adaptaba con asombrosa rapidez a los cambios tanto tecnológicos como emocionales que iba enfrentando.

Para él, las fotos fueron todo un suceso, pero supo aparentar frialdad.

Y todas las enfermeras estaban locas por el "nuevo papá" de los Higurashi… que se la pasaba como lapa, pegado al cristal de los cuneros.

Al fin, una de ellas se compadeció de "los tres" como ahora les apodaban, y le permitió entrar a verlos…

-¿Señor? –la mujer, bonita y de cabellos muy negros, se dirigía coquetamente- ¿quiere entrar a verlos?

-Sí –Sesshoumaru, imperturbable, se emocionó internamente- ¿ahora?

-Claro, venga a lavarse, y luego lo guiaré con gusto

Así fue como el Taiyoukai, voluntariamente se lavó concienzudamente las manos, se metió en una bata celeste, y se ató el cabello hacia atrás (bueno, la enfermera lo hizo, muy "amablemente").

Todo para ver a los cachorritos…

Al fin pudo llegar hacia las incubadoras que los guardaban. Ambos empezaron a moverse, alegres, al sentir su energía.

Sesshoumaru introdujo una de sus manos en el orificio para ello, de la caja del mayor de los bebés… y acarició con mucha ternura su vientre y cara… el pequeño trató de atrapar su dedo, y el Taiyoukai rió.

Luego se viró hacia el pequeño que tanto le había desvelado.

"Su" pequeño, se quedó mirándolo solemnemente, mientras era acariciado… esta vez, Sesshoumaru llevó su mano hacia la cabecita, para rascar cuidadosamente las pequeñas orejitas, a lo cual el bebé reaccionó feliz.

Y atrapó el dedo del youkai…

Y se lo llevó a la diminuta boca, para succionarlo con fruición…

Fue entonces, cuando el Gran Demonio-Perro, pudo notar las ligerísimas líneas rosáceas que surcaban las mejillas del más chico…

Algo de él había quedado en ese bebé… ahora estaban unidos para siempre…

Sesshoumaru sonrió, deseando poder sacarlos de ahí, y abrazarlos contra sí, para poder absorber su delicioso olor a limpio, a piel tierna… a bebé…

Esos cachorros olían a Inuyasha…

Y cuando atraparon sus dedos, se adueñaron por completo de su corazón.

Ya no era un deber… ni su obligación…

Estaría con ellos, por que los amaba como un loco.

Porque aunque tuviese sus propios hijos, jamás sentiría lo que sintió con los hijos de su hermano…

Inuyasha…

Le había destrozado la vida…

Pero le había regalado todo un universo…

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En la era Sengoku, todos rezaban fervorosamente, ansiosos por saber el destino que había corrido la familia de su amigo Inuyasha…

Artos permanecía, casi suspendido sobre la boca del pozo, desesperado por ir y buscarlos.

Ahora era su aliado.

Y algo nuevo empezaba a nacer en su corazón…

Pero antes, tenía que matar a Náraku. Tenía que encontrarlo, y destruirlo, por que lo que ese maldito había hecho, no tenía nombre, y jamás le sería perdonado.

Y sobre todo… por que sabía lo que planeaba hacer con los críos…

El Gran Oso de los hielos no regresaría a sus territorios hasta que hubiera cumplido con su misión.

CONTINUARÁ